Un día pasó del "incidente" de Ayumi con Konan y Pain. Ya era el tercer día que pasaba junto a los Akatsuki y todo iba bien; salvo algún que otro encontronazo con Deidara o Hidan, o cuando cometía algún error durante el entrenamiento con Itachi; a quien comenzó a llamar como "Maestro Itachi".

Era temprano y Ayumi ayudaba a Konan a poner la mesa para el desayuno; claro que Konan no tenía idea de lo sucedido el día anterior.

-Y dime, Ayumi, ¿Como te esta yendo con tu equipo? - preguntó sirviendo té en las taza y colocándolas en una bandeja.

-Supongo que bien. Excepto anoche, Deidara puso una de sus estúpidas esculturas de arcilla bajo mi almohada y la estalló - se quejó Ayumi.

-Debes tenerles paciencia, justo te tuvo que tocar con ese dúo de tontos - se rió la peliazul.

-Paciencia es lo único que esta de sobra en ese cuarto - dijo señalando hacia arriba con el dedo.

-Ya, deja de quejarte y pon esto en la mesa - Konan colocó la bandeja en las manos de Ayumi.

Luego de ordenar la mesa, Konan la envió a despertar a los chicos. Ya que ellos la despertaron con un balde de agua el día anterior, quiso vengarse, por lo que se llevo dos sartenes con ella. Primero fue al cuarto de Hidan y Kakuzu. Abrió la puerta de una patada y comenzó a golpear los sartenes, mientras gritaba:

-¡Viejo tacaño, Jashinista de mierda, despierten de una buena vez!

Kakuzu le lanzó un ladrillo de quien sabe donde lo sacó e Hidan dijo que Jashin-Sama la enviaría al infierno. Después de insultos y gritos, ambos bajaron. Lo siguiente fue despertar a su Maestro y a Kisame. Como a ellos dos les tenía más respeto que al dúo anterior, tocó la puerta.

-¿Que sucede? - preguntó Itachi abriendo la puerta.

-¡Ah, dios mío, hay un monstruo en el cuarto del Maestro Itachi! - gritó asustada.

Itachi tenía ojeras, estaba despeinado y pálido. Sus ojos estaban rojos, a pesar de no tener activado el Sharingan. El Uchiha la reprendió e hizo saber de que se trataba de él y no de un monstruo, a causa de los gritos, Kisame despertó.

Continuó su camino al cuarto de Zetsu, hizo lo mismo que con Itachi. No porque le tuviera respeto, si no porque temía que ese bipolar tratara de comerla. Con Deidara y Tobi vino lo mejor. Abrió la puerta de un golpe y saltó a la cama de Deidara. Lo golpeó con un sartén y gritó:

-¡Arriba, rubia mal teñida! ¡Ya esta el desayuno!

-¿Que carajo? - se despertó Deidara - Mierda, que eres jodida.

-Nací para esto - dijo Ayumi para luego ir con Tobi - Tobi, despierta esta el desayuno.

El buen chico fue despertando poco a poco y saludó a sus "Sempais" felizmente. Deidara se enojó un poco y le reclamó el "¿Por qué a Tobi lo despiertas así y a mi no?".

Bajaron los tres juntos, abajo los esperaban todos. Konan se encargó de despertar a Pain, ya que si Ayumi lo intentaba sería lanzada de vuelta a su aldea con un "Shinra Tensei".

-Tengo un anuncio que hacer - anunció Pain - Mañana por la tarde regresará Sasori de su misión. A causa de la llegada de Ayumi a Akatsuki, no habrá espacio en la cueva para todos los equipos. Una vez que Sasori llegue tendremos que cambiar de escondite a uno mas amplio, debido a que Kakuzu se negó a pagar la construcción de un nuevo cuarto.

-Tacaño de mierda, Jashin-Sama hará que pagues por tus pecados - gritó Hidan golpeando la mesa con una cuchara.

-No me arrepiento de nada - sentenció Kakuzu sin darle importancia a su compañero Jashinista.

-No peleen en la mesa por favor, quiero desayunar con tranquilidad - pidió Ayumi.

-¿Como que no se pelea en la mesa? Tú fuiste la que comenzó la guerra de comida anoche, encima Konan nos castigó a nosotros y no a ti - se quejó Deidara.

-No te metas, travesti - gritó Ayumi señalándolo.

-¿No saben cerrar la boca, cierto? - dijo Itachi hartado.

-¡No te metas Uchiha! - gritaron Hidan, Kakuzu, Deidara y Ayumi.

Itachi tragó saliva y se calló. Kisame y Tobi reían en silencio. Zetsu aprovechó que todos estaban distraídos para robar sus desayunos.

-¡Shinra Tensei! - gritó Pain, lanzando a los cuatro problemáticos contra la pared del comedor.

-¡Auch! No seas tan duro, líder - dijo Ayumi sobando su cabeza.