Hola chicas, siento la tardanza. Sé que tardé más de la cuenta. En el trabajo me pusieron turno de noche y apenas tuve tiempo de subir algún capítulo. Bueno, aquí traigo el capítulo número 10. A ver qué les parece. Un saludo y feliz fin de semana.

Capítulo 10: En las nubes.

- Hermione, vuelve al planeta Tierra.- la pelirroja me pegó un codazo en clase de Pociones intencionadamente. Los brazos los tenía dormidos, llevaba varios minutos en la misma posición y no tuve reflejos para detener la caída.

Caí de mi asiento al suelo. Un estruendo y todos mis compañeros, junto al profesor Slughorn me miraron en silencio. Éste último se acercó a mí para ayudarme a levantarme, de la caída me retorcí la mano.

- Señorita Granger, ¿se puede saber dónde ha estado esta primera media hora de clase?

- Lo siento, profesor. Estoy adormilada.

- ¿Adormilada?, no puedo creer lo que escucho.

Todos rieron al escucharme. Nadie en su sano juicio creería que yo Hermione, se durmiera en una clase y más si es de Pociones. Adoraba la materia, al igual que Runas Antiguas.

Levántese querida.

Slughorn junto a Harry y un Ronald resentido por la noche anterior, me ayudaron para acomodarme de nuevo en mi asiento. La muñeca no podía moverla, me cogía un fuerte dolor en todo el brazo. Intenté aguantar las espesas lágrimas que empezaba a derramar por el intenso dolor.

- Bien, ¿Dónde le duele?- el profesor cogió un asiento libre y se sentó enfrente mía.

Estiró mi brazo en la mesa, haciendo un lado a mis libros de texto. Los chicos en silencio me miraban.

- ¿Te duele aquí?

Posó su mano en mi antebrazo.

- No.

- ¿Y aquí?

- Si, si, si… pare, por favor.

Retiré mi brazo de la mesa y me lo sujeté con la otra mano. Me dolía mucho, apenas podía mover todo el brazo. Tal vez fuera el mismo golpe, pero sabía que era algo roto.

- Bien. Tengo que llevarte a la enfermería señorita.

Slughorn se acercó a su escritorio y empezó a escribir en la pizarra.

- Bien chicos, silencio por favor…

Alzó las manos para que dejaran de hablar en alto.

- Aquí os dejo unos ejercicios para mañana. Recoged las cosas e id a la siguiente clase o todo lo contrario, quedaos aquí y empezad las tareas…

Miré a Harry y a Ron. Harry me miraba preocupado y el pelirrojo no quiso mirarme, hacia como si nada hubiera pasado.

- Hermione, no te preocupes. Más tarde vamos a visitarte. Cuídate.

- Gracias Harry. Hasta luego.

Slughorn se acercó a mí y con delicadeza me ayudó a levantarme. Las piernas parecían gelatina, tenía poca movilidad. Me cogió del brazo bueno y poco a poco fuimos andando hacia la enfermería.

….

El Gran Comedor, estaba repleto de alumnos, comiendo, riendo o estudiando. Ginny y los chicos no se encontraban en ese momento almorzando. Decidieron ir a visitar a Hermione y así llevarle algo para comer.

Dumbledore observaba el salón en silencio con una copa en su mano apunto de beber.

Cuando cierto profesor llegó a sentarse a su izquierda, Severus Snape.

- Buenas Días, director.

- Igualmente, Severus. Después de comer quiero que venga a mi despacho. Tengo asuntos que tratar con usted.

- Entiendo. Así lo haré.

- Bien.

Un señor regordete llegó a la mesa del profesorado, sentándose cerca de la profesora McGonagall, no sin antes hablar con el director.

- Buenos Días Director… Snape.- hizo seña con la cabeza.

- Buenos Días Slughorn, ¿Qué tal van sus clases de Pociones?, ¿le tratan bien los alumnos?

- Muy bien, no me quejo de los alumnos, estamos en tiempos difíciles, pero venía a informarle que esta mañana un alumno se ha caído y se ha lastimado el brazo.

El Director se quedó callado escuchando a Slughorn.

- ¿No sería Longnbottom?, es usual…

Snape habló antes de pegarle un sorbo a su copa.

- No, Snape. No es un chico, se trata de la señorita Granger…

Albus abrió los ojos de asombro.

- ¿Granger?, ¿Qué ha ocurrido?

El profesor de Pociones siguió con el relato, mientras Snape dejó la copa en la mesa e imitó al director.

- Esta mañana, todo transcurrió con normalidad, hasta que la señorita Granger cayó al suelo. Parecía como adormecida. La caída no parecía muy grave, pero al levantarse tenía dolor en todo el brazo. Así que la llevé a la enfermería.

McGonagall que estaba al tanto de la conversación se levantó de su asiento con intención de ir a visitar a Hermione.

- Minerva, ¿A dónde va?

- Voy a visitar a la prefecta de mi casa, si me disculpan.

Dicho y hecho, la directora de Gryffindor acudió a la enfermería en tono de preocupación.

- Bien, pues gracias por informarme Slughorn, más tarde Snape y yo nos acercaremos.

Snape miró por segundos a su director y volvió a beber de su copa. Slughorn se sentó para degustar su plato.

…..

La enfermería estaba vacía para cuando yo y el profesor Slughorn llegamos con prisas.

Solamente Poppy estaba colocando un par de sábanas en el armario central.

- Buenos Días Poppy, aquí le traigo a la señorita Granger.

- Señorita Granger, ¿Qué le ha ocurrido?

Me hicieron sentarme en una cama y descalzarme.

- Extienda el brazo querida.

- No puedo, me duele mucho.

El dolor era insoportable.

- Bien, esto es una fractura grave. Gracias profesor, de aquí en adelante yo me encargo. Hágale saber al director, de que hoy no acudirá a clase y creo que en toda la semana tampoco.

Me asusté de las palabras de la enfermera.

- ¿Toda la semana?

- Si, Hermione. Necesita reposo y severo.

Resoplé cerrando los ojos, intentando aguantar los pasos que ejercía para notar hasta donde llegaba la fractura.

- Bien, acuéstese y tome esto, necesita relajarse.

- No quiero dormir.

- No es para dormir, es para que no sienta dolor en el brazo en las próximas 12 horas. Hágame caso.

Tomé en mi mano buena y de un sorbo degusté un brebaje con un sabor cítrico.

….

Acostada en la cama y mirando el techo. Estaba más que aburrida.

Si tuviera un libro al menos…

No hizo falta que siguiera hablando sola…

-Aquí le traigo una almohada más grande para que pueda sentarse.

La enfermera, muy amable. Me colocó a mi espalda esa almohada y me dio un libro de medicina para que leyera.

- Gracias.

De nada querida. Ahora vuelvo, voy a avisar al director de tu situación.

La puerta se abrió y de ella entraron mis compañeros de Gryffindor. Harry, Ginny, Ronald, Luna, Neville…

Ginny fue la primera en llegar a mi lado, para darme un abrazo.

-Espera, espera… con cuidado… este es el brazo malo, no tocar.

Les hice señas como si fueran de preescolar, para que entendieran. Acto seguido asintieron y volvieron a lo mismo.

-Hermione, ¿Cómo te encuentras?, Harry me contó lo sucedido y vine lo más rápido que pude…

- Gracias por preocuparte Ginny. Podría estar mejor, pero acaban de darme un calmante para el brazo… creo que lo voy a perder…

Todos dejaron de hablar, se quedaron en silencio. Sus caras me daban risa.

Empecé a reírme a carcajada limpia.

- Es broma, era una broma…

¡Hermione no juegues así con nosotros!- Ronald cabreado por mi atrevimiento, se había quedado helado.

- Lo siento, pero necesitaba descargarme…

Ginny me abrazó de nuevo y trajo consigo parte de su almuerzo con jugo de calabaza. Luna por su parte trajo pudding, uno de sus postres favoritos. Harry trajo parte de los apuntes y deberes que el profesor Slughorn puso en la pizarra esa mañana. Ronald por el contrario no trajo nada. La verdad me daba igual, pero el solo verle allí, con cara de preocupación como si entre nosotros no hubiera pasado nada, estos días atrás. Era más importante que otra cosa.

- Herm, ¿Qué tal tu brazo?

- Ahora no lo siento Ronald, pero más tarde empezaré un tratamiento…

- Espero que mañana te encuentres mejor, acuérdate que hemos quedado con Lupin en Hogsmeade.

- Es verdad… no…no… necesito acudir a esa fiesta…. Porque… porque... ¿Por qué me tuve que hacer daño hoy en el brazo?

Harry me tocó la espalda con suavidad.

- Tranquila Herm, hablaré con el director. Le diré lo importante que es para ti ese cumpleaños, seguro que hay una solución.

- Gracias Harry, eres el mejor.

- De nada sabelotodo, pero ahora enserio… ¿en que estabas pensando para caerte?, ¿no has dormido lo suficiente esta noche?

Tragué saliva incomoda y la pelirroja lo notó.

- No sé, ahora no lo recuerdo.

- Bueno, nosotros nos vamos. Te dejamos descansar. Más tarde nos dejaremos caer de nuevo. Cuídate Hermione.

Los demás se despidieron de mí con cariño y fueron saliendo de uno en uno, Ginny por su parte espero irse la última.

- Ginny, espera.

- Sí, dime Herm.

- Necesito hablar contigo…

- ¿Aquí?

- Solo será un momento.

- Bien.

Ginny se sentó en un sillón cercano a la cama.

- Cuéntame.

Me acomodé bien en la cama.

- Ayer después de iros, me quedé a esperarle. Me quedé dormida y al despertarme estaba en su…

- ¡Hermione!, no me lo puedo creer…

- No Ginny, te equivocas… me desperté en su sofá…

- Bueno también es muy intrigante.

Ginny me miraba con aire de picarona.

- Me quedé toda la noche en sus aposentos… no pasó nada Ginny, no me mires así.

- ¿Algo más?, ahora falta que digas que te cogió en brazos y te comió a besos…

- No pasó eso, pero sí que le confesé lo que siento por él.

Ginny se levantó del asiento brincando.

- Hermione al fin, al fin diste tú el paso. Has hecho lo correcto y lo más importante, ¿Qué dijo Snape?

Miré alarmada a todos lados, no quería que lo que hablásemos aquí saliera de esas cuatro paredes.

- Ginny, por favor, sé discreta. No estamos en la sala de los menesteres…

- Tranquila Hermione, tranquilízate. Aquí no hay nadie, además nadie querría estar en la enfermería…

La puerta sonó tres veces.

Nos giramos a ver quién era. Mi corazón palpitaba muy rápido, pensando si ese alguien había estado escuchando nuestra conversación.

Uy.. uy... ¿Quien escuchó?... hasta la próxima semana :D