Saludos, queridos lectores! Después de estar mucho tiempo desaparecida de fanfiction y wattpad, por fin, he tenido tiempo para subirles un capítulo más de esta historia. Espero que les guste y que sea de su agrado ya que lo he escrito con mucho cariño para todos ustedes.

Disclaimers: Y como ya es costumbre en esta plataforma... Declaro abiertamente que esta historia es una libre adaptación del libro 'Una dulce enemistad' de la autora Johanna Lindsey, que los personajes son de la mangaka Amano Akira y que escribo este fanfic solamente por diversión, entretenimiento, y como entrenamiento para llegar a ser una escritora profesional. Este es un trabajo de fan para fans.


Capítulo 10

Las copas de los arboles estaban teñidas de color cobrizo, y el sutil movimiento del viento provocó que una de éstas se desprendiera de sus ramas para caer directamente sobre el hombro derecho de uno de los jóvenes que vagaban por el jardín trasero.

Ambos llevaban todo el día recorriendo los aposentos del palacio: el salón principal, la sala de trofeos, los inmensos jardines y ahora estaban en la entrada de la biblioteca admirando su arquitectura.

El pelirrojo quitó la hoja que había caído en su hombro, se molestó un poco ya que ésta le distrajo brevemente de su ensoñación. Shoichi estaba impactado por la singular biblioteca que pertenecía a los italianos, era una cabaña de dos pisos, llena de enormes ventanales, estaba hecha a base de madera, pino, para ser más exactos, el chico lo reconoció por su olor tan característico.

Una vez que ambos estuvieron dentro del recinto Shoichi percibió que el lugar parecía pequeño y acogedor a simple vista, pero supuso entonces que la biblioteca estaba hechizada ya que había infinidad de libros entre los estantes.

-Hasta que veo algo que llama tu atención- Comento el peli plateado en forma de reproche.

Shoichi había estado muy apático ese día, y su humor no mejoró cuando le enseñaron cada recinto del palacio. Los italianos creían tener el mejor hogar, el mejor gusto, lleno de lujos y extravagancia. Para él, su castillo era más hermoso, prefería la sencillez de su hogar, su gente, su cultura… Pero si había algo que podía admirar, estaba allí frente a sus ojos.

Pensó de manera errónea que su indiferencia no era tan evidente y se sonrojó al saberse descubierto, así que para remediarlo decidió hacer un poco de plática.

-Es que me gusta mucho la literatura, he visitado infinidad de bibliotecas, pero la suya es muy particular, nunca había visto una así.-

-Lo sé, a simple vista parece una cabaña decorativa.- Hizo una pausa, al parecer estaba recordando viejos tiempos.- Fue idea de mi bisabuelo Vittorio, él disfrutaba mucho de una buena lectura, en esa época había muchos saqueos al castillo, así que decidió esconder su más grande tesoro en un lugar… poco común.- Shoichi pudo percibir ese pequeño silencio, sabía que algo más ocultaba, pero lo dejó pasar, más adelante se las ingeniaría para saber qué secreto encerraba un lugar tan simple.

Gokudera estaba por enseñarle a su invitado las caballerizas, con la firme intensión de presumir a sus animales pura sangre y tal vez salir a dar un paseo, pero una voz femenina los detuvo.

-Mi señor.- Hizo una breve reverencia.- Perdone la interrupción, pero su alteza Byakuran desea que lo acompañen a comer. Les está esperando en el jardín.

El menor de la familia se extrañó del peculiar comportamiento en su hermano, no era normal que el albino fuera tan cortés con los invitados y supuso a qué o mejor dicho a quién se debía ese cambio. Cerró con furia las palmas de sus manos, apretando fuertemente sus puños.

-Maldito- murmuro entre dientes.

-¿Dijiste algo Gokudera?-

-Nada, olvídalo. ¡Ven vamos a comer!-

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Byakuran estaba sentado en una mesa llena de comida y esperaba algo impaciente a su hermano y a su invitado. ¿Por qué tardaban tanto? Para calmar sus ansias empezó a jugar con el hermoso arreglo floral, el tocado estaba lleno de tulipanes de colores, se sonrío al ver el hermoso adorno, esperaba que éste le gustará al pelirrojo. Fue entonces cuando los vio acercarse y no pudo evitar sonreír abiertamente cuando ambas miradas se cruzaron.

Shoichi, no pudo evitar suprimir un ligero escalofrió, de manera veloz evadió la intensa mirada de Byuakuran y tomó el asiento más apartado del albino, acción que no pasó desapercibida por el líder de la familia.

Cuando todos estuvieron en la mesa, un silencio incomodo se apodero del lugar, lo único que se escuchaba era el cantar de los pajarillos.

El primero en romper el silencio fue el hermano menor.

-Sólo veo tres platos en la mesa. ¿La abuela no vendrá a comer?

-Dijo que prefería comer en su habitación.-

Nuevamente el silencio se hizo presente. Ahora fue el turno del albino de romper el silencio.

-Dime Sho-chan ¿te ha gustado lo que has visto en el castillo?- Su voz sonaba aduladora y en cierto punto hasta petulante. Byakuran parecía orgulloso de sus riquezas y ahora que sabía que el forastero había visto todo su palacio se sentía aún más. Esa actitud le hizo enfurecer, ¿quién se creía ese sujeto? Fue tanto su coraje que actuó por impulso y habló sin pensar.

-Es bonito, aunque diría que es muy extravagante-

Este comentario no fue bien recibido por el líder de la familia.

No me sorprende que mi castillo te resulte demasiado extravagante, claro, en comparación a la vida tan austera que has llevado-

-¡Eso es lo que tú crees! Tú piensas que todos somos unos necesitados al lado de tu linaje. ¡Déjame decirte que no es así! Ya tengo una familia y tus riquezas no me deslumbran ¡En lo absoluto!-

Este último comentario intrigó por completo al joven de ojos amatista, rápidamente olvidó su enojo y no dudó en preguntar:

-Si no eres quién suponemos. Dime ¿De qué familia vienes?

Shoichi se puso pálido y frío, buscó rápidamente un apellido por su mente, uno que agradara a los Gesso.

Soy….-titubeo un poco-….Soy un Hayashi.

¿Hayashi? Hace mucho que ellos vendieron sus tierras a comerciantes, ya nada les queda. Ahora sólo se dedican a saquear familias y a las caravanas de viajeros.- Byakuran no pudo evitar soltar una carcajada.-No me sorprende que no quisieras decir de dónde provienes, ahora entiendo porque estabas en ese convento. Mejor ser un forastero a estar con tu familia.

Ese comentario lo hirió profundamente, tal vez los Hayashi no eran su familia, pero entendía las intenciones de Byakuran al ridiculizarlo. Decidió que había soportado lo suficiente y se levantó de la mesa de un solo golpe.

-¡Los Gesso también son ladrones y por añadidura unos asesinos!- Dijo con dureza y total seguridad- ¡No veo en eso ningún motivo de enorgullecerse y pertenecer a tal familia!

Byakuran y Gokudera se pusieron de pie inmediatamente y a Shoichi lo dominó el pánico. El pelirrojo se encontraba en serias dificultades, muy tarde comprendió que los había insultado, ahora cargaría con la furia de ambos.

Shoichi temblaba de la cabeza a los pies y su respiración era irregular. Su mente se nublaba, no pensó en nada más, no sabía qué hacer y al verse atrapado hizo lo primero que le vino en mente. Correr.

No le importó que le persiguieran, lo único que quería era de salir de ese castillo. Corrió entre los jardines, hasta llegar a una puerta y ésta lo llevó hasta la entrada principal.

La entrada estaba frente a él y lo único que tenía que hacer era correr, correr para alejarse de todo. Parecía una pesadilla, por más que sus piernas siguieran adelante pareciera que la salida estaba aún muy lejana. Se escuchaban los gritos del guardia, y de unas muchachas pero él sólo las ignoró, la única voz que no podía ignorar era la de aquel hombre, aquel que gritaba su nombre desesperadamente, esa voz que estaba cerca, cada vez más cerca.

Estaba a unos pasos de la puerta principal, ya casi llegaba, casi. Cuando una mano le agarró fuertemente del brazo, como si fuera una tenaza de acero, le tiro hacia atrás. Shoichi estaba tan agitado que sentía que su corazón se detenía abruptamente. Tanto era su miedo, que sintió como era arrastrado al vacío e hizo lo que nunca había hecho. Se desmayó.

Diese Geschichte wird fortgesetzt ...


Este capítulo está dedicado a todos los lectores que aún siguen al pendiente de este fic abandonado... y sobretodo a un amigo muy especial para mí.

Si les gustó este capítulo... por favor comenten y dejen muchos, muchos, muchísimos reviews a su humilde servidora.

Gabo: Mi amigo y mi editor en jefe. Muchas gracias por apoyarme en este duro camino de la escritura. Gracias a ti he aprendido que... 'la letra con sangre entra' y que escribir no sólo es de 'musas' y momentos de inspiración, también es cuestión de tiempo y disciplina. Sé que antes escribía 'con las patas' (como dicen en mi pueblo)... pero que gracias a tu paciencia, apoyo e infinitos regaños poco a poco he ido mejorando, y eso amigo mío es algo por lo que te estaré eternamente agradecida. Aunque debo ser honesta aún me falta mucho por aprender y mejorar, pero XD de los errores se aprende. I love you so much baby.