wow, un año desde el ultimo capitulo que subi de este historia. lo que paso, chicas, fue que comence a escribir mis propias novelas, las cuales probablemente seran publicadas en el 2014, y ahora de verdad quiero terminar todos los fanfic que deje inconclusos.
El tiempo pasaba, y Tanya había decidido dejarme en paz. Pero Jacob… Jacob me daba miradas lasivas en los pasillos y Edward lo notaba, sentía que iba a llegar el día en el que Edward le reclamaría a Jacob, y se daría cuenta que le había mentido. Oh no.
Ese día había llegado, y fue unos de los peores días de mi vida.
Estaba sentada con Edward en la cafetería cuando cuando Jacob paso justo al lado y me guiño el ojo. Yo solo rode los ojos y continue comiendo, solo estábamos Edward y yo en la mesa.
Edward noto el gesto y gruño por lo bajo continuando con su comida tambien. Desde su mesa Jacob continuaba mirándome, aunque su "amiga con beneficios" Irina estaba junto a él, eso no parecia detenerlo.
-una vez mas y voy a ir a partirle la cara-murmuro ya un poco molesto.
-no importa. Solo deja de mirarlo y ya. Es lo que yo hago-trate de calmarlo, en especial porque no quería que le reclamara a Jacob nuestra "relación trágica" y todo se fuera a la mierda.
Pero aun así, no fui lo suficientemente convincente, en la salida Edward camino hacia la motocicleta de Jacob mientras yo lo seguía con los ojos como platos.
-Beeeella-Me saludo Jacob con ese tonto apodo.
-Black-saludo un rudo Edward.-¿tienes algún asunto pendiente con Bella?-pregunto Edward.
-si lo tuviera o no. no seria tu problema, Cullen.-se cruzo de brazos.
-por supuesto que lo es. Bella podrá ser tu ex novia, pero ahora es mi novia y cualquier cosa que tenga que ver con ella, tiene que ver conmigo-se acerco mas Edward.
Oh rayos, esto no estaba nada bien.
-pues…-Jacob paro de hablar y comenzo a reírse- espera. ¿Bella y yo fuimos novios? ¿Cuándo? –su sonrisa desgarraba mi estomago.
Oh no. oh no. no. no. no.
-si. Lo fueron-Edward frunció el ceño.
-no. no lo fuimos. ¿o si?-me miro con una ceja alzada.- recuerdo haberte llevado a tu casa un par de veces. No pensé que me deseabas tanto, Swan-volvio a reir.
Edward me miro confundido.
-¿nunca fuiste novia de Jacob Black?-me miro a los ojos.
-creo que esto…-me rasque la nuca sin saber que decir realmente-tenemos que hablarlo en el camino a mi casa-por una parte lo dije para poder disculparme en privado por mi mentira y por medio a que estuviera tan molesto como para dejarme varada aquí.
-tambien lo creo-no sonrió y camino hacia su auto conmigo atrás de él pensando en como disculparme.
-adios, Swan-se dispidio Jacob con una voz que daba grima. Edward le saco el dedo antes de entrar al auto.
Arranco en silencio. Estaba esperando a que yo comenzara.
-ok. Dejame comenzar-dijo yo dispuesta a decir la verdad-Jacob y yo nunca fuimos novios. Tu… tu me habías invitado a una cita y luego dijiste que no era una cita porque estabas con Tanya y yo me senti como una tonta y dije lo primero que se me vino a la mente para que no pensaras que era patética, y luego… luego obviamente tuve que inventar tambien que habíamos terminado y eso es todo. Fui estúpida e impulsiva.
-¿en que mas has mentido Bella?-dijo Edward mirando fijamente hacia el frente-¿Bella es tu verdadero nombre? ¿finges orgasmos? ¿eres castaña natural? ¿tienes un tatuaje que no he visto?-estaba molesto, muy molesto.
-no te he mentido desde que comenzamos a salir, Edward. Esa fue mi primera y ultima mentira hacia ti.
-¿Cómo se que estas diciendo la verdad?-apreto la mandibula-Bella, lo que me gusta de ti… o gustaba-alzo las cejas. Eso dolio-es que eras inocente y sincera. Estoy cansado de estar con personas dramaticas, falsas y mentirosas. No pensé que fueras así.
-solo fue una mentira estúpida, Edward. ¿no crees que estas exagerando?-pregunte ahora yo tambien un poco molesta.
-acabo de parecer un idiota frente al único malnacido de todo Inverness para el cual soy un dios en todo. Ahora debe estar brincando de alegría al saber que mi novia invento que era su novia. Yo soy el que queda como un patético ahora.
-edward.
-no, Bella. ¿de verdad eras virgen la primera vez que lo hicimos?
-detente-me sentía horrible.
-¿o ya habías estado con unos cuantos en tu antiguo instituto?
-¿me estas diciendo zorra?-le pregunte cuando se detuvo enfrente de mi casa.
-no. o tal vez si. No se que hacias antes de estar conmigo aparte de inventar novios-me miro y pude ver que el verde de sus ojos se había endurecido, era imposible perderme en ellos en este momento.
Me baje del auto sin decir palabra alguna, el tampoco dijo nada.
Me encerre en mi habitacion el resto del día. Sin saber que hacer conmigo misma.
Edward no me hablaba, simplemente no me había llamado, ni había respondido mis mensajes. Solo le había enviado 3, no quería fastidiarlo. Pero aun no respondia.
El sábado camine hasta MOF, la señora Caldwell no estaba allí. Solo me sente en el piano y toque. Y se sintió como si fuera la primera que mis manos tocaban esas teclas. Tal vez todo lo que necesitaba para revivir la motivación eran sentimientos nuevos, como cuando toque por primera vez con Edward, ahora tocaba por pura tristeza.
No me di cuenta cuando se oscureció el cielo, solo segui tocando a Debussy y luego a Yiruma, y no me detuve. Simplemente no quería. Ese sonido angelicalmente melancólico que salía de las las teclas al ser tocadas por mis dedos me hacia sentir mejor, me envolvía. No quería parar. Quería quedarme ahí para siempre.
-tenia tiempo sin escucharte así, querida-escuche a mi profesora en la puerta, no respondí segui tocando. No quería hablar. Si lo hacia lloraría, y si lloraba tendría que parar de tocar para poder secar mis lagrimas. No pararía.
Después de que se me agotaron los himnos y las canciones mas famosas de mis compositores favoritos, comencé a tocar simples canciones de pop, o cualquier genero que recordara.
-son las 10:40pm. ¿no crees que deberías irte a casa?-volvio a hablar la señorita Caldwell.-Isabella-me llamo de nuevo al no obtener respuesta. No quería responderle. Si lo hacia lloraría.
Camino hasta mi y tomo con fuerza mi manos. y en el segundo en que mis dedos dejaron en paz a las tan apasionadas teclas, cai. Cai en lo profundo de mi misma y las lagrimas salieron.
Extrañaba a Edward y aun dolían todas las palabras que habían salido de su boca el día anterior. Dolían mucho. Me llamo dramática, mentirosa y falsa.
Dejo mas que claro que no confiaba en mi. Y hasta se atrevió a insinuar que era una zorra.
Aun duele.
Y me arrepentía de haber sido tan estúpida, ni siquiera recordaba porque había mentido realmente.
Los brazos de la señora Caldwell, me mecieron por unos minutos, sentada junto a mi.
-¿me diras que paso? Edward tampoco para de tocar la batería al otro lado de la institución.
-le menti. Pero fue incluso antes de que comenzaramos a salir y fue una mentira tonta y pequeña.-lloriqueé en sus brazos.
- Edward odia toda clase de mentiras, Bella. Fue la razón por la cual sus padres se divorciaron, Carlisle le mintió a Esme por años hasta que ella se canso y pidió el divorcio. Sinceramente, el tampoco te había dicho gran parte de su historia. ¿Qué no vas al salón y vuelven a conversarlo?
Tenia razón. Tal vez si volvíamos a hablar de eso todo se arreglaría.
-gracias-la abracé rápidamente para comenzar a dirigirme hacia la sala de baterías, al otro lado del campo. No escuche ningún instrumento tocando mientras me acercaba pero si escuchaba un golpe seco, repetida veces.
Al entrar a la sala mi corazón cayo en mil pedazos. Se pudo escuchar claramente como se rompió, como mi alma se enterraba en las tinieblas.
Edward estaba con Tanya. Estaban teniendo sexo.
El se alejo repentinamente de ella, me miro con los ojos como platos y Tanya sonrió, sin ni siquiera cubrirse.
-tu..-queria gritarle y matarlo después.-yo te di…
-Bella.-susurro subiéndose los pantalones.
-me llamaste mentirosa, y falsa y hasta insinuaste que era una cualquiera-le grite-pero mientras, tu estabas aun con ella.
-no. por supuesto que no-comenzo a negarlo.
-jodete-Sali de ahí, no quiero verlo, ni a él, ni a Tanya, ni a la señora Caldwell. Ni a nadie.
Corri, corri hasta mi casa, admito que llegue con las piernas temblando y mi cabeza ardia por el esfuerzo pero mi corazón dolia mil veces mas. Mis padres no estaban en casa y le agradeci a dios por eso.
Enterre mi cabeza en mi almohada y rogue no despertar el día siguiente.
Epov.
Era un estúpido, un idiota, un malnacido, un desgraciado. Estaba tan dolido por la mentira de Bella, tan molesto, que no me importo rechazar a tanya cuando entro en la sala de baterías en la noche. No pensé que Bella estaría allí, no pensé en nada realmente.
Quería partirme al cara yo mismo. No quería salir, no quería comer, no quería hacer nada.
Primero la habia llamado cualquiera y falsa y luego le soy infiel con mi exnovia. Esto no estaba bien. Quería morir. Quería que tanya estuviera muerta, que Jacob estuviera muerto, que yo estuviera muerto. Quería que Bella me sonriera de nuevo. Pero ni siqueira contesto mis 200 llamadas. Ni mis mensajes. Nada.
-soy yo, Bella. Necesitamos hablar sobre lo que paso. Te amo. En serio. Fui un idiota y te juro que las cosas no son como crees. Te lo juro. Te amo-y corte de nuevo. Su buzon de voz seguramente estaría hasta al tope.
Necesitaba disculparme, necesitaba que volviera conmigo. Estaba seguro que ese "Jodete" que solto antes de irse corriendo lejos de mi, significaba un "Terminamos".
Fui a su casa. Su ventana no estaba cerrada. Seguramente se había olvidado de cerrarla.
Escale, casi cayéndome dos veces, hasta llegar a ella. Bella estaba dormida, había lagrimas negras en sus ojos, y su almohada tambien estaba manchada por el maquillaje.
Le había roto el corazón.
Me acoste a su lado y la atraje hacia a mi.
-te amo-le susurre en el oído, hundiendo mi nariz en su cabello. Fresias. A eso olia. Como siempre.
