Disclaimer: Hey Arnold y sus personajes son propiedad de Nickelodeon y Craig Bartlett. A excepcion de los creados por mí para este fanfic.
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MAS QUE AMIGOS
Desenmascarados
–… música…
El movimiento de los labios de Gerald era tan intenso, cálido y suave a la vez, que tenían que hacer pequeñas pausas para que cada quien tomara un poco de aire, chocando delicadamente la punta de la nariz al girar la cabeza.
– escucho la música a lo lejos…
Una dulce melodía llegaba hasta los oídos de Helga pero no se detenía ahí, sino que avanzaba con cada movimiento que él hacía, recorriendo su ser y dejando a cambio algo extraordinario.
– siento…
De forma sutil, Gerald entreabrió un poco más la boca de Helga, introduciendo la lengua para hacer más profundo el beso, siendo correspondido por la chica iniciando un coqueto juego en el que la exploración bucal es parte fundamental, acelerando la respiración de ambos así como las palpitaciones cardiacas y al estar sus cuerpos tan cercanos, podían darse cuenta de la reacción de cada quien, aumentando los sentidos. Las manos del moreno comenzaron a recorrer en forma cariñosa y tierna la espalda de Helga, dejando una dulce sensación en el cuerpo de la rubia.
– una calidez… se siente como…
Helga experimentaba mil y un cosas – es como si… como si hiciera poesía con los labios… sin que fluyan las palabras…
De pronto, la luz entro en forma inesperada al pequeño armario, acompañada del estruendoso retumbar de la música – ¿ya vieron? Helga y Gerald se están dando de be-si-tos mua, mua jajajajaja
– ¿Cómo? – Ambos se separan un poco, confundidos por la mezcla de sensaciones y cubriéndose los ojos pues su vista se había acostumbrado a la oscuridad – esa voz es de Harold – pensaba Gerald que aun sentía el aliento de Helga en su boca.
– Esos… ¿esos son silbidos y aplausos? – La rubia entonces comenzó a recorrer con la vista a las personas que están alrededor de ellos – Sheena, Lorenzo, Eugene, Rhonda, Harold… – baja la vista y se da cuenta que la mano derecha de Gerald permanece fija en su cintura y sus cuerpos están demasiado cerca – mis labios están… cálidos y húmedos… ¡OH DIOS MIO!
Casi al mismo tiempo, el moreno aun confundido por el beso, no podía despegar la vista de la chica que mantenía abrazada – ¿Helga?
– "Helga y Gerald _ sentados en un árbol _ be-san-do-se" – cantaban Harold, Sid y Stinky siendo guiados por el primero.
Abriendo grande los ojos, Helga por fin entendió lo que acababa de pasar entre ellos. Rueda la vista hacia Gerald encontrándose con esos ojos castaño oscuro, que ya la miraban distinto.
– ¿Helga? ¿Helga te sientes bien? – preguntaba Lila que veía extraña a su amiga, al tiempo que se acercaba.
Poniendo una mano en su boca, Helga salió corriendo sin rumbo fuera del armario, siendo seguida por Lila y Brainy – ¡Helga!
Al ver la reacción de ella, el moreno dio un fuerte golpe con el puño en el interior del armario, pues estaba seguro que esos besos que intercambiaron habían afectado a Helga pero no de la forma que esperaba; saliendo corriendo detrás de la chica disfrazada de Julieta – ¡RAYOS!... ¡HELGA ESPERA!
Rhonda se acerca a su novio, dándole un fuerte golpe en la nuca – que bien la hiciste Harold, eso no fue nada elegante.
Encogiéndose de hombros, el panzón responde – ¿pero yo que hice Rhonda?
Tomando al gordo de los tirantes (de su disfraz de luchador), Rhonda acerca el rostro de Harold para sí – Vas a acompañarme y vas a pedirle una disculpa a Helga o no volveremos a comer en el buffet del club ¿me oíste?
– si señora madame gruñona – respondió el chico rosado en voz baja mirando de reojo a su novia con el ceño fruncido.
– no puede ser… no pudo haber pasado esto… – corría Helga por los largos pasillos de la residencia Reignman, chocando en repetidas ocasiones con algún chico, hasta que llego a un enorme balcón que era iluminado por la luz de la luna y dos hermosos faroles. Aligerando el paso, la chica se dispuso a buscar donde sentarse para recuperar el aliento, además que el tobillo empezaba a molestarla; hallando una banca de piedra que allí se encontraba.
– ¿Qué? ¿Qué es esto que siento? – La rubia se tocaba el pecho con una mano y los labios con la otra. Su corazón parecía que iba a salir de su pecho en cualquier momento. Sus manos temblaban sin poderlas controlar ya que aun sentía los labios y la lengua de Gerald así como las manos del chico acariciando su espalda, dejando prácticamente grabado el recorrido de sus dedos y aunque fue sobre la ropa, la rubia los sentía en la piel – ese beso… Gerald…
– Ahhh Helga… ¿te encuentras bien?
– ¡Brainy!… Por Dios chico listo casi me matas de un susto – Helga elevo la vista para encontrarse con Lila y Brainy que le habían seguido los pasos de cerca, aunque eso no fue una tarea sencilla.
– ¿Helga te sientes bien? Mira ten, cogí una botella de agua de la mesa de bocadillos.
– Gracias Lila – toma la botella que la pelirroja le había ofrecido, pero en vez de beber el agua, se vacía parte del contenido en su cabeza, mojando su sedoso y lacio cabello así como su rostro – en serio que necesitaba esto.
Lila y Brainy Cruzaron miradas una vez más, siendo en esta ocasión Brainy el primero en hablar – Helga… Ahhh… ¿Qué paso allá adentro?
Terminando de tomar agua de la botella, Helga la arroja por un lado, limpiándose la boca con el puño del vestido – ¿Qué paso? ¿Quieres saber que paso? ¡TODA LA MALDITA ESCUELA SABE QUE PASO! – Respondió al tiempo que se levanto y comenzó a mover sus brazos a todas direcciones completamente histérica – ¡EL ESTUPIDO CABEZA DE CEPILLO ME BESO!... Eso fue lo que paso.
Tomando un pequeño mechón de cabello (ya que lo tenía todo peinado hacia atrás como prima ballerina) Lila trata de calmar a su amiga – bueno Helga, creo que cuando pasamos mucho tiempo con una persona, puede haber algún tipo de confusiones… sentimentalmente hablando.
– ¡eso no me lo digas a mi señorita perfección! Díselo al pelos de espagueti que fue el que me beso.
Nuevamente, Lila y Brainy cruzaron miradas al darse cuenta de cierto "detalle" con respecto a la reacción de Helga, pues precisamente ella parecía no estar "al tanto" de todo lo que ocurrió en el interior del pequeño armario – Ahhh Helga… tú también… lo besaste.
Cruzándose de brazos, la rubia mira de lado a ambos – ¡Por Dios Brainy!… que te den un beso en forma inesperada no significa que lo estés aceptando… ¡Criminal!
Bajando la vista, Lila le extiende a la pelirrubia el celular de Harold, mostrándole el video que el panzón le pidió que grabara cuando abriera la puerta del armario. En el mismo se apreciaba que tanto Helga como Gerald se estaban dando varios besos. En respuesta a esto, los ojos de la rubia se hicieron como platos, pero lo que dejo más boquiabierta a Helga fue ver que ella tenía sus brazos rodeando el cuello del chico y una de sus manos acariciaba tiernamente los rizados cabellos oscuros de Gerald, correspondiendo a cada uno de los besos.
– ¡HELGA!
Los tres que permanecían en el balcón se giraron al escuchar la voz de Gerald – Helga, necesito hablar contigo… sobre lo que paso, veras…
Con el ceño fruncido y una mirada asesina que lo acompañaba, Helga se dirigió a paso firme hacia el moreno apretando los puños. Una vez que estuvo a una distancia "considerable", la rubia le planto una fuerte y sonora bofetada, tan fuerte que estuvo a punto de tumbarlo al piso sorprendiendo a los espectadores y dejando todo su "Helga G. Pataki" en ese golpe – yo no soy la burla de nadie… – comento en un tono bastante acido y amargo, caminando hacia la puerta con la idea de entrar de nuevo a la mansión.
Aun sacado de balance por el fuerte golpe, Gerald se acerco a ella rápidamente, rodeándola en un abrazo por la espalda – NO Helga… no es lo que tú piensas… déjame explicarte…
La chica de rubia cabellera comenzó a forcejear dándole bastante pelea al moreno que en cada movimiento la abrazaba más hacia él – ¡SUELTAME! ¿Qué acaso tu estúpida bromita del armario no te fue suficiente?
– Helga necesito que me escuches… esto no lo planee… yo no pedí que nos encerraran en el armario te lo juro… pero… lo otro… – la lucha cuerpo a cuerpo iba en aumento siendo cada vez más difícil mantener a Helga en sus brazos – yo no sería capaz de hacerte una broma así… y lo sabes.
– Ahhh… suéltala Gerald… – Brainy se acerco bastante enojado, tomando al chico moreno por la espalda, distrayéndolo lo suficiente para que Helga pudiera salirse de ese abrazo aprisionador.
– ¡BRAINY NO TE METAS! – Se gira bastante colérico hacia el chico de la graciosa respiración, cometiendo el grave error de no ver hacia donde huía Helga – ¡maldita sea! ¡HELGA!
Tanto Gerald como Brainy entraron corriendo de vuelta a la mansión en búsqueda de la rubia. Lila en cambio, sabía a dónde se había metido. Acercándose despacio a la puerta de una habitación que daba al balcón, la pelirroja toco la puerta – ya se fueron Helga.
Abriendo despacio la puerta, Helga da oportunidad a Lila de que entre – gracias Lila, dile a Brainy que le debo una.
– Helga… con respecto a lo que paso allá…– comenta Lila juntando las manos en la espalda – creo esos besos si fueron correspondidos…
Caminando en círculos dentro de la habitación, Helga buscaba una respuesta al comentario de Lila, tomándose las sienes con ambas manos – ¡Rayos señorita perfección! ¿Crees que eso no lo sé? ¡Criminal! Me siento tan confundida, tan extraña, tan rara, tan…
– ¿enamorada?...
– ¿enamorada? Jajajajaja claro que no… no seas boba… – respondió la pelirrubia pero su rostro enrojecido hablaba más que ella, además de su clásico nerviosismo – además esto no justifica la tonta broma del cabeza de cepillo.
Apoyando una mano en el hombro de Helga, Lila continua – Helga tu sabes que no te puedes pasar toda la noche en esta habitación, tendrás que salir de aquí en algún momento y enfrentar a Gerald.
Poniendo una mano en su mentón, Helga comenzó a idear uno de sus descabellados planes – un momento señorita perfección, lo que dices no necesariamente tiene que pasar.
– ¿A no?
Sonriendo en forma maliciosa, Helga daba en el blanco de una brillante idea – ¡Claro que no! digo estamos en una fiesta de disfraces ¿cierto?
– cierto Helga pero…
– y a muchos de nuestros amigos aun no los hemos reconocido ¿cierto?
– Es verdad Helga pero…
Juntando sus manos triunfante, Helga toma a Lila por los hombros llevándola a la salida de la habitación – ¡entonces ya esta señorita perfección! Tú me vas a ayudar a salir de la fiesta consiguiéndome un nuevo disfraz.
– Pero Helga, a esta hora y en este lugar no creo que pueda…
– ¡Estoy segura que vas a encontrar uno! Cualquier disfraz para poder escabullirme y salir sin ser vista.
– Helga creo que deberías reconsiderarlo… Helga… – la pelirroja ya no pudo decir más porque la rubia prácticamente había cerrado la puerta en sus narices.
Alejándose de la habitación algo preocupada por la extraña misión a la que la había mandado Helga, Lila no se percato que alguien se encontraba cerca de la misma, esperando el momento en que saliera la pelirroja.
Tomando las sabanas de la cama, Helga trataba de elaborar un plan B a su escapatoria sin prestar mayor atención a su alrededor – creo que este par de ricachones no echaran de menos un juego de sabanas de… "Chanele" vaya… estos sí que tienen billete.
– Lo siento mucho viejo, ni Edward ni Iggy la vieron entrar de regreso – le decía James a un afligido Gerald – parece que no vas a poder hablar con ella hasta después.
Cabizbajo, Gerald se cruzo de brazos y recargo en un muro – estoy seguro que no ha salido de la mansión James, créeme… Helga sigue aquí.
Señalando a lo lejos, James le da una acertada sugerencia a Gerald – ¿Por qué no le preguntas a Lila? Esta platicando con Brainy cerca de la barra ¿la ves?
Abriendo grande los ojos, Gerald se apresuro al encuentro con esos dos, pero unos pasos antes de llegar con ellos, reflexiono – no momento… no creo que me digan donde esta Helga… será mejor que no me vean – y antes de que se dieran cuenta, se escondió entre las personas que allí estaban.
Volviendo a la habitación, Helga ya había quitado las sabanas de la cama y estaba buscando en los cajones de los muebles, unas tijeras para hacerle unos "hoyos" que sirvieran para los ojos a modo de disfraz de fantasma.
– ¡No es posible que con tanto dinero no puedan comprar unas tijeras!
Se escucho que alguien abría y cerraba la puerta. La rubia dio por sentado que se trataba de Lila y empieza a regañarla – vaya señorita perfección hasta que por fin llegas y yo que estaba a punto de romper…
– Buenas noches linda rubia – Helga se giro tan rápido al desconocer por completo la voz de esa persona.
Cerca de la barra, Brainy le muestra un disfraz a Lila – Ahhh… es todo lo que pude conseguir… – siendo este un vestido blanco que llevaba puesto Curly a modo de parecerse a "la novia fantasma" (por lo menos antes de entrar en uno de sus ataques de locura, arrojando el vestido y paseándose en calzoncillos por todos lados)
– Cielos Brainy estoy segura que con este vestido será más que suficiente – respondió Lila juntando las manos emocionada – vamos.
De nuevo en la habitación, Helga frunce el entrecejo al reconocer aquel tipo disfrazado de mago – ¿qué haces aquí Wolfgang?
– venimos a molestarte Helga – responde Miranda que aparece detrás de él vestida como Cleopatra, cerrando la puerta y asegurando el picaporte – esto va por quitarme mi puesto de capitana de las porristas, Wolfgang pásame la salsa de tomate – extiende la mano, solicitando a su enorme cómplice el bote de salsa con la intención de ensuciar a Helga para ridiculizarla.
Sonriendo en forma sombría y maliciosa, responde – sabes Miranda querida, no traje el bote de la salsa de tomate.
– ¿No? ¿Entonces porque accediste a ayudarme para vengarme de Pataki?
– jajajajajaja tonta solo te utilice para llegar a esta bella rubia – se acerca y toma un mechón del cabello de Helga, al cual le da una gran olfateada – desde que te vi con esos short y esa blusa de tirantes en casa de Rhonda, he querido acercarme a ti sin ese estorbo de Johanssen.
– No estoy de humor para estas estupideces WOLFGANG, Peterson – sin más, Helga empuja a Wolfgang a un lado pero no anticipo que este la tomaría del brazo.
– yo tampoco soy un hombre muy paciente Pataki.
– ¡SUÉLTAME ANIMAL! – Helga le da un certero golpe con el puño al rostro de Wolfgang, sin embargo a pesar de la fuerza de la agresión, este se mantuvo en pie – creo que no estás entendiendo las reglas del juego Pataki, aquí no se va a hacer lo que tú quieras sino lo que yo te diga – tomándola fuerte de los brazos, la acerco para darle un beso forzado ante la mirada sorprendida de Miranda.
– NO… por amor de Dios… no…
Se escucha al otro lado de la puerta como tratan de girar la perilla de la habitación – ¿Helga?... ¿Helga me escuchas? Abre la puerta soy yo Lila.
Wolfgang estaba forcejeando con Helga buscando el cierre del vestido cuando de repente sintió que alguien le brincaba encima por la espalda, golpeándole la cabeza – ¡déjala grandísimo idiota!
La rubia no podía creer lo que veían sus ojos, al percatarse de que la morena se había arrojado sobre la enorme espalda de Wolfgang – ¿Miranda?
Arrojándose bruscamente con la espalda hacia la pared, Wolfgang golpea a Miranda que cae al piso lastimada, perdiendo la consciencia – no debí dejarte entrar a la habitación pequeña sabandija.
Lila y Brainy comenzaron a escuchar a través de la puerta cosas caer al piso así como golpes junto con los gritos de Miranda, causándoles una gran preocupación – ¿Helga? Ahhh… Abre por favor… ¡Helga!
– ¡no te atrevas a lastimarla enorme animal! – replico la rubia al acercarse a auxiliar a Miranda.
Moviéndose como rayo, Wolfgang tomo el hombro del vestido de Helga con la intención de separarla de Miranda pero en cambio termino desgarrándolo y dejando a relucir su hombro, el tirante de su sostén blanco y parte del mismo, sonriendo en forma perversa – jajaja realmente me voy a divertir esta noche.
Brainy estaba desesperado aventándose contra la puerta tratando de tumbarla, pues pensaba que Gerald había encontrado a Helga y las cosas se estaban poniendo peliagudas.
– A un lado Brian.
Al escuchar esa voz, Lila empalideció cuando se dio cuenta que Gerald estaba detrás de ellos afuera de la habitación – entonces… ¿quién está con Helga?
Sacando la delgada espada que portaba como parte de su disfraz, el moreno la introdujo en el pequeño espacio del marco de la puerta a la altura del picaporte para tratar de falsearlo.
– Creo que tendremos compañía linda rubia, así que tendré que apurarme… es hora de hacer magia en ti preciosa – se acerco al cuello de Helga y lo empezó a besar mientras tapaba la boca de ella.
–… Dios mio no… que entren rápido… Arnold… Gerald…
Gerald siguió insistiendo, haciendo fuerza hasta que logro romper parcialmente el área del picaporte – háganse a un lado – y como si quisiera derrumbar la mansión completa, comenzó a patear la puerta hasta que por fin la abrió.
Lo que presencio a continuación realmente hizo enfurecer al chico de ondulada y oscura cabellera. Wolfgang seguía saboreando el delicado cuello de la rubia, dejándole algunas marcas y manteniendo a Helga en silencio con la boca tapada y contra la pared. Helga al ver entrar al moreno, no pudo más y las primeras lágrimas bajaron por sus sonrojadas mejillas, encendiendo aun más la cólera de Gerald.
Tomando a Wolfgang de la nuca y del hombro en un zagas movimiento, lo separo bruscamente de Helga tirándolo al piso – ¡ERES UN MALDITO BASTARDO!
– ¿¡GERALD!... jejeje ¿Qué haces aquí?... pensé que la que estaba al otro lado de la puerta era esa pecosa de Lila.
Lila y Brainy se apresuraron a auxiliar a Miranda y Helga respectivamente. En tanto Gerald agarro a Wolfgang del cuello de su camisa, levantándolo del piso de un solo golpe, azotándolo contra la pared – quiero que te quede algo bien grabado en tu mente maldito engendro… ¡HELGA ES MIA Y NADIE LA VA A TOCAR ENTENDISTE! – sin más que decir, Gerald comenzó a golpear el rostro de Wolfgang sin piedad.
– ¿¡qué está pasando aquí! – En forma apresurada entra Alan acompañado por Sid, Harold, James, Stinky, Rhonda y Chelsea. La fuerte música había enmascarado los ruidos provenientes de la habitación, por esto nadie había intervenido hasta que Lila; una vez que se aseguro de que Miranda se encontraba bien, salió corriendo en busca de ayuda – ¡Gerald suelta a Wolfgang!
– ¡NO! – Ya en el piso, el moreno continuaba masacrando a golpes al grandulón – ¡me las va a pagar por lo que le hizo a Helga!
Sentada en el piso cerca del rincón y siendo abrazada por Brainy, Helga no podía creer las palabras que había dicho el moreno, mirando impresionada como ni la fuerza conjunta de Harold, Sid y Stinky podían detener a Gerald, pues aunque ya lo habían levantado del piso, pateaba con furia a su contrincante – "¡Helga es mía y nadie la va a tocar entendiste!"
– Maldito Johanssen me rompiste la nariz – se queja Wolfgang desde el piso, tomando su rostro y siendo ayudado por Alan a ponerse de pie.
– ¡Te lo mereces por tratar de abusar de Helga maldito pervertido! – Grita Gerald llamando la atención de todos los presentes, formándose un silencio sepulcral que solo el moreno podía romper – ¡suéltenme que no he terminado con él!
– Dios mio… Helga – Rhonda se acerca junto con las chicas de la pandilla a apoyar a la rubia mientras que Chelsea se acerca con algunas de las porristas a auxiliar a Miranda – ¿te encuentras bien?
– En ese caso, será mejor que le demos una buena lección ¿no creen chicos? – replico Harold bastante molesto dirigiéndose a los compañeros y amigos que poco a poco fueron llegando a la habitación.
Torvald junto con Alan y James sujetaron firme a Wolfgang sacándolo de la habitación – no te preocupes por esto Gerald, mejor quédate con tu novia, de seguro que necesita ahora más que nunca de tu compañía – puntualiza James calmando los ánimos de Gerald al recordarle el delicado estado emocional en el que seguramente se encontraba Helga.
– Ahhh… creo que necesitas platicar… Ahhh… con Gerald… – comento Brainy dándole un fuerte abrazo a la rubia junto con un pequeño beso en la frente en señal de apoyo, antes de levantarse y buscar a Lila.
Con la mano izquierda en la nuca, Gerald se acerca a la rubia, que está rodeada por las chicas de la escuela. Helga se abrazaba a sí misma para cubrirse con la tela desgarrada de su vestido, apenada de que Gerald pudiera ver las marcas en su cuello. Su cabello se veía revuelto, ya no portaba la diadema rosa y sus ojos mostraban la falta de brillo que la caracterizaba – Helga, veras yo…
De repente, se escucho como se rompía un florero y Gerald abrió grande los ojos poniendo una mirada de "tonto", cayendo hacia atrás descubriendo a Miranda que ya había recuperado la consciencia, confundiendo a Gerald con Wolfgang.
– ¡MIRANDA! – dijeron los presentes al unísono al tiempo que Helga se arrodillaba en el piso para auxiliar a Gerald.
– ¡ups!... jeje pensé que se trataba de Wolfgang, como los dos están vestidos de mago, con su sombrero, su capa…
– esta disfrazado de "el zorro" Miranda… – comenta Helga sosteniendo la cabeza de Gerald – por cierto… muchas gracias – dijo con una sincera sonrisa.
– si bueno… aunque no te soporte… ninguna mujer debe de pasar por una experiencia así, después de todo también soy mujer – respondió con una sonrisa de lado, despidiéndose de los presentes.
Una vez más, la fresca brisa de verano dio un toque sereno y relajante a la noche. Tal parecía que la naturaleza trataba de dar algo de paz y quietud con un ligero toque de romanticismo a los dos jóvenes que permanecían en el mismo balcón de la residencia Reignman.
Abriendo despacio los ojos y ya sin su antifaz de "el zorro", el moreno estaba recuperando la consciencia – ¿estrellas?... ¿arbolitos de ornato?... ¿de dónde viene esa música?... ¿y de donde viene ese perfume floral?… un momento… – rueda la vista y se da cuenta que esta recostado en el regazo de Helga, quien le esta sujetando una bolsa con hielo en la cabeza.
– qué bueno que despiertas dormilón – dice Helga en voz baja sonriendo de lado.
– ¡HELGA! – Trata de incorporarse de golpe pero siente un fuerte mareo que lo hace sujetar su cabeza – Ouch… me duele mi cabeza…
– por Dios cabeza de cepillo ¿Cuál es la prisa? – Lo toma de los hombros y lo ayuda a recostarse de nuevo en su regazo – te dieron un fuerte golpe en la cabeza chico listo, no deberías de moverte en forma tan brusca.
Levantando la vista, Gerald se percata que la cabellera de Helga se movía en forma suave acompañando al viento, la luz de la luna le otorgaba un brillo uniforme y sus ojos azules se veían tan profundos, casi como si de agua de manantial se trataran, esto por efecto del manto nocturno. Baja un poco la vista y nota que lleva puesta su capa de "el zorro"
– Mi vestido está roto del hombro – comenta Helga con cierta tristeza – Me habían conseguido un vestido pero Curly regreso a reclamarlo, por eso me puse tu capa… espero no te moleste.
Haciendo un segundo esfuerzo, Gerald al fin logra sentarse junto a Helga, tomando su cabeza en señal de un fuerte dolor – no te preocupes por eso Hel, no me gustaría que otro chico te viera… mph, mph… este quiero decir…
Poniéndose en pie como rayo, Helga trata nuevamente de evadir "ese" tema – este… veo que te duele mucho la cabeza… creo que iré a pedirle a Alan unas aspirinas… ¡si eso!... no me tardo – empezó a caminar pero la voz de Gerald la detuvo.
– Helga no te vayas, quédate aquí conmigo… por favor…
La velada prácticamente estaba llegando a su fin. El señor Sammy Reignman se puso al tanto de la situación y para relajar al resto de los invitados, escogió una colección de música de Jazz selecta que sonaba por toda la residencia.
– Está bien Gerald… – dando un largo suspiro, Helga se regreso al lado del moreno pero con la mirada baja, tratando de no verlo directamente a los ojos – que fiesta tan loca no…
En respuesta, Gerald baja la vista sobándose un poco la cabeza – si… eso parece…
– quiero decir, que si no fuera por ti… tal vez Wolfgang…
Pasando un brazo por los hombros de la chica, Gerald responde – No quiero ni pensar en eso pelos de elote. Lo que no entiendo es cómo me golpeo la cabeza – toma su cabeza preguntándose lo último.
Sonriendo de lado, la chica toma la cabeza de Gerald para revisar el golpe – si supieras que la que te golpeo fue Miranda.
– ¿Miranda? ¿Qué hacia ella ahí? – obviamente la ira cegó de tal forma a Gerald que no se percato de la presencia de Miranda.
– Sí larga historia, después te la platicare – se estira para alcanzar la bolsa de hielo y colocársela de nueva cuenta en la cabeza.
– Helga, con respecto a lo del armario…
– No tienes nada que explicar cabeza de cepillo, Harold me explico todo… solo quería desquitarse de cuando me burle de él en el pasillo.
Dirigiendo su mirada a Helga, cuestiona – ¿te dijo eso? En qué momento que ni me di cuenta.
– ¡Demonios Geraldo llevas como media hora durmiendo! – Responde Helga rodando la vista a Gerald acomodando las manos en su cintura – ¿Qué esperabas? ¿Que nadie hiciera nada hasta que despertaras?
Sin querer, una vez más se encontraron esos profundos ojos castaños con los zafiros de la rubia, sonrojando a ambos que inmediatamente desviaron la mirada.
– Helga… no me refería a eso… – rueda la vista hacia la mano que la chica tenía en la banca y muy despacio la toma entrelazando los dedos, dando un largo suspiro para darse valor – me refiero a lo que paso en el interior del armario.
– Se lo que vas a decir Gerald… – comenta la chica, bajando la vista y soltando la mano del moreno para ponerse en pie y abrazarse a sí misma – que fue el calor del momento, que nos dejamos llevar por las emociones… – camina directo al borde del balcón y mira con tristeza el resplandor de la ciudad recordando cierta noche en la que tenía que salvar el vecindario – créeme cabeza de cepillo, esos viejos cuentos ya me los sé... Además tú eres novio de mi mejor amiga Phoebe.
Acercándose despacio hacia Helga, el chico la abraza por la espalda, rodeando una vez más su delicada cintura – Helga… yo ya no ando con Phoebe.
– Eso ya lo sé GERALDO – comenta bastante molesta la rubia, pero esta vez no intenta salirse de ese cálido abrazo – Phoebe está molesta porque cree que nos estábamos…
Negando con la cabeza, Gerald la interrumpe – no Helga… Phoebe y yo ya no somos novios desde que se fue por primera vez a New York… incluso desde antes…
Flashback…
Gerald se encontraba con su novia en casa de ella, abrazados en el sillón y terminando de ver una película de terror.
– vaya… la escena de la morgue realmente me dio escalofrío uuuuy – acerco más a su novia al recordar la vez que visito la morgue de la ciudad.
Phoebe en respuesta, se sonrojo abrazando más a su novio – bueno Gerald, solo tienes que tener presente que estamos hablando de cuerpos inertes, que ya no tienen ningún tipo de sinapsis ni sistema de conducción neurológica y mucho menos actividad eléctrica cardiaca.
Enarcando una ceja, el moreno no había entendido una sola palabra de su novia – ¿Cómo dices?
– Que están muertos – responde la pequeña oriental con una tierna sonrisa.
Dándole un tierno beso esquimal, Gerald acaricia su lacio cabello azabache – por eso me gusta que seas mi novia, eres linda y muy inteligente.
– Con respecto a eso – antes de continuar Phoebe se separa de Gerald– tengo algo que pedirte Gerald… veras… recuerdas que en unas semanas me voy a mudar al curso preuniversitario ¿verdad?
Sonriendo para tratar de disimular la tristeza que eso le provocaba, responde – claro que si Phoebe y no puedo estar más orgulloso de eso… ¡mi chica va a ir a la universidad con una beca!
Jugando con sus manos en forma nerviosa, la oriental prosigue – bueno, veras Gerald… va a ser un curso muy pesado y probablemente voy a estar bajo muchas presiones.
– Hey no te preocupes – el moreno nuevamente la abraza y la acerca para darle ánimos – eres la chica más inteligente que conozco y estoy seguro que vas a poder con esto.
Empujando de vuelta a Gerald, la pelinegra replica – es que tu no entiendes Gerald, no voy a tener tiempo para casi nada, ni siquiera para ti.
Abriendo los ojos como platos, Gerald se levanta del sillón donde ambos estaban sentados – ¿QUE?... Phoebe ¿Qué estas tratando de decirme?
– Quiero terminar contigo Gerald – al fin, la pelinegra suelta lo que estaba tratando de decirle a su novio.
– ¿COMO? ¿ACASO ENLOQUECISTE? – El moreno toma a la chica de los hombros a lo que esta evade su mirada – Phoebe por Dios, solo vas a hacer un tonto curso preuniversitario y ni siquiera te vas a ir del país, además yo pienso ir a visitarte todas las veces que…
– ¿con que "tonto curso preuniversitario"? – responde Phoebe ya con enojo interrumpiendo a su novio, cruzándose de brazos.
– Phoebe entiende, no creo que sea para tanto… esto es serio, digo ¿para qué nos cueste nuestro noviazgo?
– ¡VES A LO QUE ME REFIERO! – La chica oriental alza la voz, soltándose en forma brusca del agarre de su novio – no quiero distracciones, no quiero que me visites, no quiero que me estés sofocando. Esto es muy importante para mí y pensé que lo entenderías.
Con el entrecejo fruncido, Gerald se acerca a la puerta de la casa de los Heyerdahl, mirando de reojo a la chica – tienes razón Phoebe… no lo entiendo – sin decir más se fue dejando a Phoebe bastante molesta.
Fin del Flashback.
– Pero no comprendo – responde Helga que ahora está sentada en el borde del barandal, que también es de concreto – yo los vi despedirse de buenos términos en el aeropuerto y ella te dio un beso en la mejilla.
El moreno permanece a un costado de la rubia, apoyando los codos en el barandal – es verdad, ella me dio un beso en la mejilla… mas no en la boca.
Flashback…
En el interior del aeropuerto, el moreno se acerca a Phoebe que ya había hablado con todos sus amigos, todos menos uno – será mejor que te acompañe hasta la entrada de la sala de espera Pheb's – le comento mientras tomaba su equipaje de mano.
– Si… eso creo… – le respondió Phoebe e inmediatamente después se empezó a despedir de cada uno dándole un abrazo, incluyendo Helga que fue el que más tardo en deshacer – los quiero mucho a todos – les dijo y avanzo junto con Gerald unos 10 metros donde estaba la entrada a la sala de espera y el primer punto de revisión, por lo que solo Phoebe podía entrar.
– bueno… Gerald… yo…
Gerald puso su mano en la boca callando a Phoebe – espera Phoebe, tienes que escucharme… yo…
Phoebe negó con la cabeza y aparto la mano de Gerald – no Gerald, tienes que escucharme tú primero… sobre lo que te dije… yo… lo siento mucho, no pensé en tus sentimientos y bueno…
– y yo no pensé en los tuyos Phoebe…– dio un largo suspiro después de interrumpirla y prosiguió – se que vas a estar bajo presión por todo lo que tienes que estudiar y estoy seguro que si me lo pediste es porque sabes que es lo mejor para los dos por ahora, así que estoy… – hace una pequeña pausa, tratando de continuar – de acuerdo contigo…
– Gerald… yo… – las lágrimas no dejaban de escapar de sus pequeños ojos y al bajar la mirada se dio cuenta que desde que tomo la mano de Gerald, este no la había soltado – ¡oh Gerald!
Y como sorpresa para sus amigos que los veían a lo lejos, Phoebe pego un brinco y abrazo a Gerald dándole un largo beso en la mejilla.
– Es hora de abordar "linda pollita" – le dijo Gerald robándole una sonrisa a la pequeña Phoebe, dándole un último abrazo antes de separarse para abordar el avión.
Fin del Flashback.
– entonces las cosas no quedaron tan mal entre ustedes dos – comenta la rubia jugando con sus manos – por lo menos quedaron en algo así como "pausa"
Lanzando un largo suspiro, Gerald baja la mirada, alcanzando a ver como algunos de los que quedaban en la mansión ya se estaban retirando – eso pensaba Helga créeme… por lo menos hasta que platique con ella por el Messenger.
Flashback…
Pasaban de la una de la madrugada y cierto chico moreno estaba cayéndose de sueño delante de su portátil – ¡Al fin! – dijo para sí al ver entrar a Phoebe al Messenger.
G – Hola Phoebe ¿Cómo estás? ¿Cómo vas en los estudios?
P – ¿Gerald? ¿Qué haces despierto tan tarde?
G – se me espanto el sueño querida Pheb's – esta mentira ni siquiera Gerald se la creía puesto que los ojos le ardían de sueño – ¿Qué tal te fue hoy?
P – Te envidio, yo me siento muy cansada y... espera me hablan.
En el cuarto que compartía con otra estudiante, se acerco su compañera de habitación – Phoebe, me está hablando Melisa por el celular, dice que no le has mandado tu parte del trabajo, que se va a conectar en línea para que lo mandes por ahí.
– Dile que se conecte, justo ahora lo estoy terminando y se lo mando – se gira y continúa su conversación con Gerald cuando ve entrar a Melisa al Messenger.
P – lo siento mucho Gerald, pero tengo cosas que hacer.
G – no te preocupes por eso Phoebe, de todas formas aquí voy a estar un rato más.
Con desilusión, Gerald se separo de su portátil sin esperar a que la chica oriental le escribiera más, cuando de repente escucho el sonido de un nuevo mensaje.
P – perdona la tardanza Melisa, pero es que este tipo del que te platique me está molestando, no sé cómo darle a entender que no tengo tiempo para tonterías. Aquí te va mi trabajo.
Con los ojos como platos, Gerald frunce el entrecejo sintiendo como algo en su interior se hacía pedacitos, bajando la pantalla de su portátil.
– Phoebe, Melisa me está marcando de nuevo y dice que no le has mandando nada y que lo necesita para imprimirlo – reclama su compañera de cuarto, llamada Clementine.
Retirándose los lentes para tallarse los ojos, la pelinegra responde – Por Dios si se lo acabo de mandar – rueda la vista hacia la computadora y abriendo grande los ojos, se da cuenta con horror de que se había equivocado de ventana – Dios mio… me… equivoque de charla… ay no Gerald…
Terminando de mandar el documento a Melisa, Phoebe da un salto a su cama y se apresura a tomar su celular, marcándole a Gerald – vamos, vamos… contesta por favor… contéstame Gerald… por favor…
Gerald escuchaba el sonido del celular, pero no se sentía con ánimos de contestar por lo que opto por apagar el aparato.
Fin del Flashback.
– Después de eso, me marco al día siguiente… obvio que me pidió perdón y por supuesto, yo la perdone – decía Gerald algo cabizbajo.
Tomando la mano que el moreno tenia junto a ella, la rubia le comenta – créeme que te entiendo Gerald, como no tienes una idea.
Acercándose a la rubia, Gerald toma la otra mano de Helga y se pone delante de ella – Helga… estoy muy confundido… en serio me gustas… quiero decir que me gustas, gustas y esos besos pues…
Sonriendo de lado, la chica de dorada cabellera responde – Gerald… es que no se…
Poniendo las manos en la cintura de la chica, el moreno la ayuda a bajarse del barandal – no tienes que decirme nada Helga, creo que se por lo que estas pasando y no voy a presionarte a nada que tu no quieras.
Jugando con sus dedos, Helga comenzaba a sentir ese nerviosismo que la bloqueaba – y si… es algo… que tal vez… bueno… tal vez…
Entrecerrando los ojos, Gerald veía divertido la reacción de la rubia – ¿y a ti que tanto te causa gracia cara de mono? – pregunta mirando de lado al chico y cruzándose de brazos.
– Esto – y sin previo aviso, nuevamente jalo a la chica hacia él dándole otro beso, solo que a diferencia de los anteriores este estaba lleno de ternura y cariño. Sus manos en esta ocasión habían ascendido hasta tocar el sedoso cabello de la chica, quien ahora acariciaba el torso y la espalda del moreno.
El sonido de un celular distrajo un poco a los jóvenes que al identificar de quien pertenecía, la chica se separo un poco – contesta… te están marcando – después se volvió a encontrar con los carnosos labios de Gerald.
Prosiguiendo con el beso, Gerald se separa un poco de la rubia – que marquen… más tarde – volviendo a juntar una vez más sus labios con los de Helga.
El sonido del aparato se detuvo un instante, solo para volverse a escuchar.
– mejor contesta el estúpido teléfono cabeza de cepillo, lo más seguro es que sea alguno de nuestros padres que quiere saber dónde estamos – dice Helga separándose del moreno, tomando un poco de aire mientras que el chico está bastante "entretenido" en el cuello de la rubia – ¿Gerald?... Jajaja me haces cosquillas.
Sin dejar de "jugar" con el cuello de Helga, el moreno toma el teléfono que llevaba en la bolsa del pantalón – ¿bueno? – Sigue probando la suavidad de la piel de Helga, dirigiéndose hacia el hombro del lado que tiene el vestido roto. Gerald quería llenarse de su aroma, del sabor de su piel, dejar grabado en ella el recorrido de sus besos casi como si de un tatuaje se tratara. Se acerca de nuevo a la boca de la rubia y le da un beso que interrumpe bruscamente – ¿Cómo dice? ¿Qué enviaron que cosa a mi casa? Aguarde un momento ¿Quién habla?
– Gerald, soy yo… Phoebe.
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ConTinUarA...
Hola a todos, en esta ocasión no hice introducción jeje, me fui directo al grano. Gerald no se pudo comportar más galante al entrar como príncipe azul a rescatar a Helga y vaya paliza que le dio a Wolfgang... y hablando de príncipe Azul, ya mari3304 hablo muy seriamente con Arnold, espero que le haga caso jajaja. Los sentimientos entre ellos se van haciendo cada vez más intensos, sin embargo Phoebe ha hecho acto de presencia… ¿para qué le habrá marcado a Gerald? ¿Será que ya regreso a Hillwood y quiere estar con él?...
Bueno, espero les haya gustado el capitulo y agradezco los reviews de ekida, LUZAPOTTER, Princess By Poetry, isabelita emoxxa, hikaruchiba, rickhunter17, Mimi Star, Sandra Pullman-Pataki y mari3304.
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MaRyMoRaNTe:)
