Esta historia contiene una trama relacionada al incesto y a la violación, por lo que podría ser sensible para algunas personas.
Lítost: Es el dolor producido por la visión de la propia miseria puesta en evidencia.
No fue hasta la mañana siguiente que Anna decidió contarme lo de su cita. Saltando de aquí para allá y sonriendo a más no poder, me dijo que había conocido a un chico mientras descansaba de su trote, le había brindado un sorbo de agua y, según sus propias palabras, había dicho que era la chica más linda que llegó a ver en el parque.
Anna no podía parar de hablar acerca de él, sus ojos castaños, su cabello rubio y su buen porte. Yo por mi parte solo podía asentir sin mucho ánimo a cada una de sus palabras, deseando poder salir de la habitación rumbo a mis clases e ignorar el tema por el resto del día. Pero era domingo, lo que significaba que tenía que escuchar cada una de sus palabras y verle bailar apasionada por toda la habitación.
No es que no estuviese feliz por ella, dentro de mí sentía orgullo al verla feliz por tener su primera cita, pero con cada frase solo lograba romperme más por dentro, haciéndome ver con mayor claridad lo equivocada que estaba al sentir la misma clase de sentimientos hacia ella.
¿Cuándo supe con certeza que estaba empezando a enamorarme de mi hermana? ¿Cuándo inició todo este caos en mi interior?
Los últimos años había tratado por todos los métodos de olvidarla. Relaciones fugaces, besos con sabor a licor y siluetas borrosas de personas entrando y saliendo de mi cama; había decidido acabar una adicción sustituyéndola con otra. Pero cada paso que daba solo me acercaba más a Anna, ella era mi más insana adicción. Su sonrisa, sus ojos, su voz, cada aspecto de ella lograba hundirme más en mi locura.
Estaba enamorada de Anna.
Tocarla, besarla; es lo único que había aprendido hacer. No podía verme a mí misma de otra manera, no podía hacer caso omiso a lo que sentía. La amaba, sentía una atracción indescriptible por ella. No en la forma en que mi padre lo hacía, eso era seguro, sino de un modo más delicado, más pasional.
Aún recuerdo la primera noche que pensé en ella en aquella forma, la sensación fría de mis dedos sobre mi piel y el ardor insoportable en mis piernas. La luz que entraba por la ventana era escasa, apenas podía iluminar los dedos de mis pies, así que agradecí enormemente ese hecho. Nadie podía ver lo que estaba haciendo, nadie podía escucharme pero, aun así, sentía estar a la vista de todos, enfrentándome a sus miradas mientras me juzgaban, escuchando los insultos hacia mi persona.
Al cabo de varios segundos la puerta empezó a abrirse con lentitud, dejando ver la figura de mi padre entrando en la pieza. Estaba oscuro, pero podía ver sus brillantes ojos verdes observarme con cierto tono de burla, bordeando mi silueta conforme se adentraba en la habitación.
Parecía como si las señales de lo que había hecho estuviesen cosidas a mi cuerpo, arraigadas a mi piel con cada puntada. Él solo pudo sonreír al verme tendida sobre la cama, con la sábana apenas cubriendo mi cuerpo y el sudor pegándose a mi frente. No sentí temor alguno por lo que él pudiese llegar a hacerme, en cierta forma creí merecerlo, por lo que únicamente me hice a un lado de la cama, rozando la fina tela contra mi piel.
– Elsa – pronunció con ronquera en su voz –. Mi dulce y hermosa hija – había un cierto tono de sarcasmo en su voz, lo pude comprobar al hacer énfasis en aquellas últimas palabras.
Se apoyó en el borde de la cama mientras deslizaba sus dedos por su barbilla. Él y yo éramos muy diferentes, pero cuando mi mirada finalmente se encontró con la suya supe que ambos nos parecíamos más de lo que yo quisiera admitir.
Su mano palmea con suavidad mi cabeza, como si se tratase de un reconocimiento a quien ha hecho una buena acción. Vuelvo a sentirme como una niña en sus brazos, excepto que ahora los años han desgastado mi rostro, dibujando pequeñas marcas de fatiga bajo mis ojos. Ya no era aquella niña, era una adulta. Dieciocho años de pesadez podían verse en mi mirada, y el hecho de haberme fijado en mi hermana de aquella forma – tres años menor que yo y en plena adolescencia – aumenta el peso que cargo encima.
Había traspasado un límite que yo misma me había impuesto y lo único que podía hacer era agachar la cabeza humillada, sintiendo como las lágrimas empezaban a correr por mis mejillas, incapaz de poder pronunciar palabra alguna.
La voz de mi padre aturdía en mis oídos, su monólogo de cómo debía sentirme avergonzada hacia mi reflejo no lograba captar mi entera atención. Lo único en que podía pensar era en todo lo que me había convertido, en cada una de mis acciones y principalmente en cada una de mis elecciones. La vergüenza la sentía desde hacía ya mucho, había convivido con ella desde la primera vez que pisé aquel ático sobre la casa, pero había un sentimiento distinto esta vez.
Una clase de sufrimiento que solo pude notar al ver la miseria en la cual se había convertido mi vida. Al ver las sábanas humedecidas bajo mi cuerpo, al sentir la mano de mi padre tocar más allá de lo permitido, al imaginar a mamá sonreír creyendo que éramos la familia perfecta.
Al recordar que Anna duerme tranquilamente en la habitación adyacente y al ver como he vandalizado la pureza de su imagen en mi memoria.
Este capítulo lo quería publicar desde hace mucho, fue uno de los primeros que pensé y sin duda mi favorito. Respecto al título, me basé en una saga de libros, les recomiendo leerla porque considero que la trama (una familia incestuosa) y la redacción son muy buenos. Desde el próximo capítulo se van a revelar varios secretos entre Anna y Elsa, y buscaré narrar las experiencias de esta última con sus relaciones fugaces (y debo recordarme a mí misma no tardar tanto en publicar).
Sin nada más que decir, les deseo una feliz navidad y muchas gracias por leer (espero dejen algún review).
Reviews:
Sber Rana De Papel: No suena mal en lo absoluto, de hecho, en este capítulo se explora ese sentimiento (fue uno de los primeros borradores que escribí y ya ansiaba publicarlo). Elsa sabe que está actuando igual que su padre, pero intenta obviar ese asunto. Gracias por comentar.
Una persona mas: Me alegra que te guste, es claro que Anna no pudo superar todo y en los siguientes capítulos se explicará, finalmente, cómo logró hacer frente hasta el punto de olvidarlo por completo. Gracias por comentar.
Sailor-chan: El cómo iba a abordar la historia era mi primera preocupación, pero hasta ahora creo que he hecho un buen trabajo. Acertaste con lo del título, me inspiré en esa saga para titular esta historia, y creo que con el contexto va bien. Gracias por comentar.
