Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto.

UN NUEVO PELIGRO

— ¿Yuka?

La pradera era diferente, su cielo fue remplazado por uno gris y su calidez por venticas frías. La loba estaba encima de una roca, su miraba llena de odio podría asustar a cualquiera. Hinata se acercó despacio y se abrazaba porque el frio era más profundo cuando se acercaba a la Bijuu.

— Yuka—La llamó varias veces, pero ella no racionaba. Gritó con toda su fuerza para que sea escuchada, más la loba no volteaba a verla. Con toda la determinación que pudo reunir se acercó aun cuando sentía que su cuerpo se congelaría en el proceso. Una vez a su lado acarició una de sus patas.

—Yu-chan, reacciona — La aludida se estremeció al contacto y giro hacia ella. La miro fijamente y pestañeo varias veces. El clima y el cielo del lugar cambiaron repentinamente, volviendo a ser un una pradera llena de hermosas flores en un día de primavera.

— Hinata, ¿que estamos haciendo aquí? — la ojiperla ladeo la cabeza confundida.

— ¿De qué hablas? Fue tu idea seguir a los demás— La loba la miro extrañada.

—No sé de qué estás hablando.

"Ya es hora. Yuka, estoy muy mocionada por nuestro reencuentro."

Un escalofrió recorrió su cuerpo. Nunca había escuchado esa voz y no había manera de que otras personas hayan entrado al subconsciente de su amiga ojiperla. Se volvió a la susodicha y le pareció muy raro porque su rostro indicaba que no había escuchado nada fuera de lo normal.

—Hinata, ¿no escuchaste nada?

—No, nada. Yuka, estas actuando muy extraño.

"Pobrecita, parece una niña perdida."

Se giró hacia su derecha, de donde pudo deducir estaba el origen de aquella voz. Nada ni nadie se encontraba ahí. No sabía que estaba pasando, pero antes que nada debía proteger a Hinata.

— Sal de aquí, Hinata—le ordenó. Ella frunció el ceño en desacuerdo.

—No, si hay algo que te perturba de esa manera quiero estar a tu lado.

"Criatura ingenua, ¿enserio cree que puede hacer algo?"

Con los pelos en punta y tratando que el miedo no se muestre en su rostro Yuka miro amenazadoramente a la ojiperla, así las dos se enfrentaron en un duelo de miradas hasta que Hinata suspiro y miro a la loba preocupada.

—Solo cuídate por favor.

Y desapareció.

Estando sola Yuka busco con la mirada algo o alguien que provocara tal cantidad de odio, porque eso era lo que era: una fuente de maldad.

—Muéstrate.

— ¿No me reconoces? Que cruel Yuka-chan—La voz se oía más cerca y Yuka pasó la mirada desconcertada. Entonces ante sus ojos, a unos pasos de ella, apareció de repente otra loba portadora de nueve colas. Su pelaje como sus ojos era totalmente negros. Yuka dio un salto hacia atrás y miro sorprendida la aparición, pues esta era la misma que cuando ella hacia uso del cristal negro.

—Has acertado, mi querida contraparte. —La loba negra miro a Yuka con gesto desdeñoso— Sin embargo, también estas en un error.

—Explícate— exigió Yuka— ¿Quién eres?

En respuesta la loba negra la miro con un gesto enfurecido.

— ¿Aun no lo entiendes? Soy la personificación de todo tu odio—dijo—Concentrado en el cristal negro que luego te encargaste de sellar. Me encerraste por años y nunca te lo perdonare.

Entre asombrada y aturdida Yuka concentro su poder, realizando una bijudama. La otra esperando su reacción copia el ataque que choco con el otro provocando una inmensa explosión.

—Nuestras fuerzas son iguales por ahora. Una confrontación entre nosotras solo daría lugar a una lucha interminable, ¿no lo crees?

— ¿Qué quieres? ¿Cómo pudiste escapar?—pregunto Yuka mientras buscaba una forma de vencerla. Entonces noto que una cadena rodeaba una de sus patas.

—Veo que te diste cuenta que no soy completamente libre, pero falta poco y todo mis propósitos se cumplirán—respondió— ¿Qué quiero? Es muy simple… Quiero venganza contra ti, contra los Bijuu y la humanidad.

Yuka la miro confundida.

— ¿Las personas? ¿Por qué?—vocifero, pensando en cómo no pudo darse cuenta de lo que pasaba. El cristal negro era muy poderoso y vil, a tal grado que tuvo que sellarlo porque ella no pudo controlarlo en todos esos años antes de revivir a Hinata.

—En verdad me decepcionas. ¡¿Cómo te atreves a olvidar a nuestro maestro?!—Yuka si se encontraba aturdida por lo que estaba ocurriendo, ahora estaba totalmente perdida. ¿Su maestro, el sabio de los seis caminos? ¿Qué tenía que ver él en esto? No importaba ahora, porque lo importante era volver a sellar al cristal negro que al parecer había tomado forma.

—No sé de qué estas hablado y no me importa—comento Yuka, entonces otras cadenas surgieron del charco con el que había mostrado a Hinata su pasado y envolvieron el cuerpo de la loba negra—No es necesario enfrentarte. Si el sello no se ha roto completamente solo tengo que hacerlo más fuerte…

—No podrás contenerme por mucho tiempo. Nos volveremos a ver—espetó la loba negra mientras era arrastrada bajo el agua.

—… y encerarte otra vez.

Y así un nuevo peligro asechaba el mundo shinobi. Yuka solo podía pensar en el futuro de Hinata. Se equivocó, lo presentía. El peligro estaba cerca y su amiga, lamentablemente, estaba involucrada.

Hinata, por otra parte, regreso justo a tiempo para presenciar como Sasuke Uchiha atacaba a Danzo sin importar haber herido gravemente a su compañera, Karin creyó haber escuchado. La ojiperla abrió la boca impresionada ante la gran muestra de indiferencia en los ojos negros del Uchiha. Por el momento había conocido a grandes personas: A Tsunade que arriesgo su vida por su aldea, a los ninjas de esta que ayudaban a los heridos y a la reconstrucción de su hogar. A Kiba y los demás que la habían aceptado a pesar de no recordar, y Naruto, por supuesto, que dio todo de sí para salvar a sus seres queridos. ¿En verdad era este personaje al que consideraba un amigo? ¿Al que creía poder regresar a la aldea? El pelaje de su cola se erizaba de solo verlo. Era oscuro y el odia era tan natural en él que daba miedo. Aun así, no podía juzgarlo, no conocía su pasado, ese pasado en el que en algún punto Sasuke se convirtió en una de las personas más importantes para Naruto. Pensaba en ello más su razón decía que era un peligro que debía ser eliminado.

De pronto un personaje extraño con una máscara entra en escena y le pide a Sasuke que complete el trabajo y ese era matar definitivamente a Karin. Lo aterrador fue que Sasuke de verdad planeaba hacerlo. Hinata ya tomaba impulso para saltar cuando Sakura apareció. El clon debió haber terminado su tarea porque las imágenes de la pelirosa durmiendo a Kiba y a los demás a un kilómetro de distancia llegaron a su mente. ¿Sakura tendría el valor de apuñar al que era su enamorado? Nunca lo sabrá pues Sasuke, antes de que Sakura haga algo, trato de matarla. Si no fuera por Kakashi hubiera muerto. Lo despiadado que puede llegar a ser el Uchiha sorprendió como aterro a la Okami. Incluso después de la pequeña confrontación entre Sasuke y el recién llegado Naruto, sus palabras de por medio y la mirada seria y decidida de Naruto antes de que el azabache del antiguo equipo siete se fuera con el enmascarado y esa cosa blanca llamada zetsu, Hinata no sabía que decisión tomar. ¿Hubiera sido más fácil tener una respuesta si tendría sus memorias? Tal vez, pero eso ya no era el caso. Todo era un lio en su cabeza, este mundo en el que había despertado lo era. Mejor lo pensaba después porque no olvidaba que Kiba estaba dormido en el bosque. Se dio la media vuelta con dirección al Inuzuca, ahí esperaría a los demás. Tendría una pequeña conversación con Sakura también.

Estaba escondida a unos cuantos metros de donde el grupo estaba. Kiba y los demás estaban bien, solo un poco adormilados, extrañamente Naruto también lo estaba. Escucho algo de un veneno pero no le dio importancia pues todos los demás no mostraban señales de alarma.

— ¿Hasta cuándo vas esconderte?— La voz de Kakashi la sobresalto, logrando que casi cayera del árbol en el que estaba escondida. Sabiendo que ya de nada servía estar oculta, bajo a tierra ante las miradas sorprendidas del grupo, excepto Sai, ese chico era extraño.

— ¡¿Hinata?!—gritaron los ninjas más jóvenes. Karin, a espaldas del ninja de melena gris, y Sai la miraron en silencio. Luego Sakura pregunto—: ¿Qué estás haciendo aquí?

Hinata no la miro, algo que la desconcertó porque sintió cierta hostilidad en su mirada. La ojiperla dijo, un poco avergonzada—: Perdón por haberlos seguido, sé que esto no es de mi incumbencia pero nadie me ha dicho la situación actual así que decidí investigar por mí misma. Lo siento—se disculpó de nuevo, dándose cuenta que salir sin aviso de la aldea podría ponerla en problemas.

Kakashi sacudió la cabeza.

—No te disculpes. Debimos haberte informado.

—Sí, es cierto. Hinata-san debió estar perdida y la situación la obligo a hacerlo. Nosotros también nos disculpamos— Hablo esta vez Lee, ofreciéndole una sonrisa a Hinata, que ella respondió con otra.

La sonrisa amble se borró de su rostro a la vez que su ceño se fruncía cuando se volvió a Sakura. Se acercó y la miro fijamente. Lo que paso después provoco que todos los presentes abrieran los ojos. El "plaf" de la cachetada que Hinata le dio a Sakura se escuchó como un eco en sus cabezas. Se formo un pesado silencio que nadie se atrevió a romper. Sakura giro la cabeza lentamente tocando su mejilla enrojecida por el golpe y cuando sus ojos verdes se clavaron en el rostro de la ex Hyuga se sorprendió otra vez por la mueca torcida de enojo que tenía.

— No me importa sus razones—empezó la ojiperla—, si lo vuelve a hacer la pagara caro, Haruno-san.

Sakura bajo la cabeza, sus sospechas de que Hinata pudo haber visto la escena de su falsa confesión fueron confirmadas. A ella también le pesaba lo que había hecho, pero en ese momento fue lo único que se le ocurrió. Al final no funciono, lo que logro fue lastimar a Naruto usando sus sentimientos para sus deseos egoístas. Así que solo atino a asentir antes de desviar la mirada. Pensó en la otra Hinata, la que estaba enamorada de su rubio compañero, ella ¿la hubiera golpeado? Tal vez no.

—La verdad es que ya lo escuche—le dijo Hinata a Naruto, que aún estaba medio impactado por el golpe a su compañera—Pero necesito escucharlo de ti, Naruto. ¿Eres en verdad el Jinchuriki del Kyuubi?

El rubio pestaño varias veces, mirándola con cara de retrasado por unos segundos antes de contestar.

—Sí, lo soy. ¿Por qué lo preguntas?

Hinata suspiró.

—Eso lo sabrás a su tiempo. Y creo que ese momento llegara pronto. Por ahora es todo. Me adelantare y reuniré a los demás. — En su cuello apareció un collar con un pequeño cristal naranja.

"Yuka-chan"

"Todo listo"

Entonces Hinata tomo impulso y salto al árbol más próximo, al cabo de unos segundos se perdió de la vista del grupo.

—Increíble—murmuró Karin—. Ya lleva varios kilómetros. No sabía que un Hyuga podía hacer eso. Cambiando de tema, ¿es normal que tenga orejas y cola?

Nadie contesto.

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Estaba encerrado y solo, rodeado por la nada. Sus pies y manos encadenados ¿Desde cuándo se encontraba ahí? No lo sabía, el tiempo se esfumo desde el momento en que lo dejaron encerrado.

—Hazlo—Esa voz, era la maldita voz que lo torturaba

—No.

— Cumplirás mis órdenes, sin objeciones.

—No.

—No importa cuánto te resistas, seguirás cayendo.

—Yo… Yo no quiero— Cerro los ojos con fuerza, sintiéndolos humedecerse. No iba a llorar, no le daría ese placer— ¡No volveré a caer!

Se escucha una risa.

— Pero si ya los has hecho.

Se hizo el silencio.

—Hazlo.

— Lo hare.