Especial de Navidad

Contenido:

Una pequeña (y pervertida) pausa en la noche de Navidad, desde la perspectiva de Harry.

¿Qué era lo que Harry estaba sintiendo realmente?

¿Pensaron que les dejaría sin regalo de Navidad? ;*

Algo tarde, pero con muchísimo cariño. A estas fechas también es mi regalo de cumpleaños (fue el 2), así que festejémonos juntas.

Dejen su carta a los reyes magos, ya casi tengo el capítulo 10~

Agradezco a todas esas escenas pornográficas que me inspiraron xD, a Lady V. por opinar que Harry es demasiado experto para ser la primera vez XD y a Alesh, quien hizo ver lo peligroso que era dejar este especial sin lemon XD. ¡Se lo deben, chicas!

Akiko

o.o.o

El corazón de Draco latía de forma apresurada. Harry podía sentirlo justo en la mano que tenía posada encima de ese pecho agitado; subiendo y bajando apresuradamente.

Adorable.

Harry sonrió y levantó la mirada hacia esos asustados ojos grises. Justificó el miedo en ellos al instante, ya que podía entender la inseguridad del rubio; habría pensado que sería lo más normal que él estuviese inseguro también, pero no era así por alguna razón.

Sin embargo no era algo que le preocupase. El sentimiento que le llenaba el pecho le hacía sentir pleno, satisfecho y... feliz.

Sí, de esa manera podía explicar toda esa compleja gama de sensaciones que se amontonaban en su corazón, haciéndolo latir de una forma tan desordenada como en el pecho de Draco.

Entonces se le ocurrió que Draco tampoco había esperado que ese sentimiento surgiera. A lo mejor era eso lo que le hacía mostrarse inseguro, pese a que pasaba exactamente lo contrario con Harry.

No debería preocuparse, porque el mismo Harry no estaba preocupado.

Deseaba transmitir esa misma seguridad a Draco. Hacerle ver lo maravilloso que resultaba ese sentimiento, ahora que lo había descubierto.

- Hey, Draco - llamó el moreno, sosteniendo la barbilla del rubio para que le mirara -. Realmente estoy enamorado de ti.

El rubio gimió. Era un gesto que parecía querer advertir a Harry lo mal que estaba eso, pero el moreno no alcanzó a verlo y apartó las manos con las que Draco se había cubierto la cara.

- Entiende, Potter, tú no me amas.

- Estoy seguro de lo que siento.

- ¡Pero no deberías estar confiado de lo que lo provoca! -exclamó Draco con desesperación.

¿Lo que provocaba ese sentimiento?

¿Por qué debería importarle eso? Era fantástico haberlo descubierto y tener a Draco ahí, con él.

- Eres quien provoca este sentimiento en mí - murmuró el moreno -. No hay nada qué pueda hacerme desconfiar en ello.

Draco pareció querer decir varias cosas que contradijeran las palabras de Harry, sin embargo el moreno había comprendido que no podía darle el lujo de dudar. Fue por ello que se inclinó hacia él para callar cualquier palabra que fuera a salir de sus labios.

Hablar no servía si solo aumentaba la vacilación en Draco. Por el momento era mejor dejarle sentir todo eso que Harry no estaba logrando hacerle entender con palabras.

Sus labios se mostraron firmes y no dejaron que el rubio se librara. Pronto alcanzó a sentir el sabor dulce del jugo que el rubio había estado bebiendo y lo escuchó gemir de nuevo. Ello provocó que Harry liberara las muñecas de Draco, sostenidas por encima de su cabeza. Al instante lo sintió colocar una mano sobre su hombro, antes de volverla a retirar, como si el contacto le quemara.

Harry rompió el beso y apoyó la frente sobre la de Draco. Sonrió al ver sus párpados cerrados, mientras se humedecía los labios.

Cielos, resultaba increíble no haber notado lo atractivo que era ese problemático chico.

Bueno, Draco no se lo había puesto nada sencillo con todos esos pleitos provocados.

Harry sonrió, no sería así a partir de ese momento.

¿Podría ser eso lo que provocase la inseguridad del rubio?

Tonto.

Harry apoyó el cuerpo en el del rubio y sus labios hallaron el camino hasta el hueco de su cuello, donde aspiró el aroma de su colonia, antes de rozar la sensible piel con los dientes.

Sintió que Draco temblaba; después la cabeza del rubio se ladeó, dando más espacio a los labios de Harry, quien comenzó a besar cerca del lóbulo de la oreja, hasta atraparlo suavemente y sostenerlo entre los labios, jugueteando con la punta de la lengua, chupando y lamiendo.

El cuerpo de Draco se arqueó contra el de Harry, eliminando la poca distancia que había logrado conservar, desde que fue atrapado contra esa pared. El choque entre ambas caderas pareció despertar en el rubio una necesidad que provocó una sonrisa en Harry, quien comenzó a repartir diminutos besos en los parpados apretados del chico.

La resistencia había terminado, además, el cuerpo del rubio daba un claro mensaje; uno particularmente difícil de ignorar. Harry volvió a capturar esos labios. Esta vez sintió que Draco le daba la bienvenida, profundizando el beso a medida que se aferraba al cuerpo del moreno y volvía a pegarse contra él, haciendo que ambas caderas volvieran a coincidir, hasta que la excitación en ambos comenzó a ser evidente.

Fue cuando Harry supo lo que debía hacer. Con un leve movimiento retiró a Draco de la pared donde había estado aplastándolo y concentró la mirada en la enorme habitación, viendo ese cómodo lecho, dispuesto de forma preciosa al centro.

Draco gimió.

- Es una habitación interesante - ronroneó Harry y atrapó la mano del rubio, para avanzar hacia el lecho - . Sin duda adivina nuestras necesidades.

- Potter, no - pidió el rubio -. Esto no está bien.

- Harry - corrigió el chico, sin dejar de avanzar, pese a que Draco le había pedido eso, no dejaba de avanzar con él - ¿No estás cansado de llevarme la contraria? Empiezo a creer que lo haces para provocarme.

- ¡Lo hago porque te detesto!

Harry tiró del cuerpo de Draco para abrazarlo y sonrió al ver ese rubor en sus mejillas.

- No es lo que evidencia tu cuerpo - murmuró deslizando las manos por esa espalda, hasta abarcar ambas nalgas y acercarlo contra su excitación -. Opino que deberías dejar esos juegos. Empiezan a ser frustrantes.

La cara de Draco volvió a teñirse de rojo. Se dejó guiar hasta la orilla de la cama, donde Harry se sentó, colocándolo entre sus piernas. Entonces lo vio desabotonarse la túnica con suavidad, mientras su ceño permanecía fruncido.

- Sí - admitió el rubio - . Todo esto es frustrante. No me interesa recordarlo de esa manera.

Harry soltó una risita y miró la forma en que el rubio comenzaba a desprenderse suavemente de las abrigadoras prendas. La acción le tomó un poco desprevenido, pese a que era lo que deseaba que ocurriese, pero no le detuvo y se inclinó para apoyar la mejilla sobre ese pecho, sonriendo al sentir su sobresalto y frotándose contra la pequeña protuberancia que alcanzaba a sentirse sobre la tela. Sus labios alcanzaron la tetilla vestida y la atrapó bajo la tela, con una suave presión que arrancó un jadeo de sorpresa en el rubio.

Sus palmas se dedicaron a explorar ese pecho a su alcance, deslizándose hacia la espalda de Draco, hasta sentir la manera en que la túnica resbalaba con un imperceptible susurro y sus manos se posaran en el cabello negro, para apretarlo contra su cuerpo.

¿Cómo reaccionaría si lo tocaba más abajo?

Harry no se consideraba lascivo, pero tenía necesidades, como cualquier joven de su edad. Así que podía estar seguro de la forma correcta para tocarse... No debería ser muy diferente con Draco, ¿cierto? Ello le animó a deslizar una mano desde la espalda, hasta abarcar el trasero del rubio, teniendo como recompensa otro interesante ruidito. Sus dedos se movieron entre las piernas masculinas, sintiendo la fina textura del pantalón, hasta rozar ese bulto inconfundible que hizo temblar a Draco, quien se sostuvo mejor, acomodando ambas piernas, para dar más espacio.

Harry estaba completamente seguro de lo que deseaba provocar, pero no tenía idea de la forma correcta de hacerlo con Draco, pese a que había tenido prohibidos encuentros con literatura pornográfica, que bien pudo ilustrarle el camino correcto.

- Harry... - escuchó la voz ahogada de Draco y levantó la mirada para ver su bella expresión - . Tómalo con la mano... - se ruborizó - . Hazlo como al tuyo.

Harry tuvo dificultad para tragar y volvió a concentrar su vista en el cierre del elegante pantalón de Draco. Deslizó la cremallera, deleitándose con el pervertido sonido que emitía y sonrió, antes de meter una mano por la abertura, tocando esa firmeza y escuchando otro jadeo por parte del rubio. Sin embargo no lo tomó. Acarició por encima de la ropa interior, hasta sentir que Draco volvía a acomodar las piernas, colocando una rodilla sobre la cama, para darle más espacio.

- Quiero que sea perfecto, Draco - murmuró con suavidad, levantando la camisa que cubría ese pecho y dejando que la punta de su lengua acudiera a acariciar la tetilla a su alcance.

- No hables - pidió Draco, mordiéndose los labios -. No quiero escuchar tus deseos. Sólo... cúmplelos.

Y lo haría, ¡claro que sí!

Harry aferró la espalda de Draco con la mano libre para deslizar los dedos por la orilla del pantalón, bajándolo lentamente, tomando su tiempo para acariciar las redondas nalgas, hasta sentir que el rubio posaba una mano encima, atorando un dedo en el elástico de la ropa interior, bajándola y dejando expuesta esa piel caliente que acarició con un poco de temblor.

El pantalón terminó en el suelo. La ropa interior estaba atorada en el miembro de Draco, cubierto por la palma que Harry apartó, para tomar el elástico y bajar, mirando la forma en que esa erección brincaba libre, ante sus ojos, casi coincidiendo con el respingo que el moreno sintió entre sus piernas.

El rubio apretó las manos en los hombros de Harry y lo empujó un poco, trepando sobre el colchón, dejando una pierna a cada lado de la cintura del moreno, reclamando sus labios con urgencia, mientras luchaba por despojarlo de la ropa, tocando todo lo que pudiera estar a su alcance, hasta detenerse en el botón del pantalón, mordiéndose el labio inferior con fuerza, como si no supiera si debería continuar o no.

- Hazlo, Draco - invitó el moreno y fue quien desabrochó los pantalones, arreglándoselas para bajar un poco, antes de atrapar al rubio por la cintura y obligarlo a rodar hasta tenerlo bajo él y acomodarse entre sus piernas - .Tócame.

La cadera de Draco ondeó. El movimiento tomó totalmente desprevenido a Harry y jadeó, imitándolo, apretándose contra él, frotándose con descaro.

Dios.

Draco se lamió los labios y sus brazos se sujetaron del cuello de Harry, encontrando un ritmo adecuado para frotarse contra él, hasta jadear y mordisquearle el lóbulo a su alcance.

Y habría sido suficiente para que Harry llegara al éxtasis, pero una sucia imagen, vista en la poca pornografía que tuvo, alguna vez, al alcance, le golpeó de lleno; obligándolo a detenerse y apartarse de Draco, quien lanzó un gemido de protesta, antes de ser girado con brusquedad, boca abajo.

Harry miró esa perfecta espalda y volvió a tragar, bajando la mirada hasta las perfectas nalgas que brillaban por el sudor en la piel blanca. Inclinó la cabeza, sin importarle que los lentes se le resbalaran un poco, y lamió por la espina hasta volver a incorporarse.

- Saliva - le escuchó decir a Draco y levantó los ojos, notando que él le veía de reojo - . Tienes que asegurarte de que este resbaloso y dilatado, Harry.

Claro que sabía cómo hacerlo, pero nunca pensó que fuera semejante con un chico.

Harry acató la instrucción y dejó caer una generosa cantidad de saliva que internó entre las nalgas del rubio, hasta localizar ese apretado agujero y empujar hacia su interior. Esa acción ya no era tan tranquilizadora para el chico, pero Draco evitó que dudara y levantó el trasero, encajando ese dedo y permaneciendo quieto unos instantes, antes de moverse de una manera que atrapó la vista del moreno.

Eso le dio más confianza y exploró la abertura, anexando más dedos, ensanchando y deleitándose con el contoneo de Draco, quien parecía impacientarse cada vez más.

- Dios, Potter... - gimió el rubio - ¡fóllame ahora!

No era la petición más romántica que hubiese escuchado en su vida, pero Harry tuvo que admitir que estaba lo bastante excitado como para no tomarle importancia. Como pudo, se acomodó sobre Draco, quien mantenía ese trasero elevado y terminó de extraer su pene para acomodar la punta en la húmeda fisura, donde empujó, ganando espacio en ese caliente interior.

- Joder, Draco, que bien se siente aquí dentro - gimió, dejando que el peso de su cuerpo se apoyara en el del rubio, deteniéndose un poco a disfrutar de la embriagadora sensación.

- ¡Claro que se siente bien, idiota! ¡Te estás follando el culo de un Malfoy! - gruñó el rubio - ¡¡Ahora déjate de tonterías y demuestra que esto valdrá la pena!!

Harry soltó una risita y se quitó los molestos lentes. Tomó las piernas de Draco para abrirlas y acomodarlas, asegurándose de que su miembro rozara la tela de la cama y empujó, escuchando el jadeo de sorpresa que el rubio emitió. Animado por la reacción, volvió a hacerlo, esta vez desde un ángulo distinto, volviendo a recibir una respuesta positiva.

- ¡Ahí! - gritó Draco, tras unos momentos, en que Harry probó con otros ángulos y gimoteó - ¡Es justo ahí, Potter!

Harry se relamió los labios y se concentró en el punto encontrado, disfrutando de la manera en que Draco se sujetaba en la manta, retorciéndose contra él, contoneándose y ordenándole que se moviese más. Sin embargo hubo algo que no lo dejó tan satisfecho y repentinamente salió del cuerpo del rubio, ignorando su protesta, antes de voltearlo y volverse a acomodar entre sus piernas, entrando en su cálido interior.

De esa manera podía ver el rostro encendido del rubio, quien no tuvo tiempo de comprender lo que estaba pasando, antes de que Harry volviese a encontrar el milagroso sitio, golpeando una y otra vez con la punta de su pene, hasta sentir que el interior de Draco se apretaba deliciosamente y se tensaba, eyaculando entre los apretados cuerpos.

Harry tomó a Draco por la cintura y lo aferró con más firmeza, sin dejar de entrar y salir de su cuerpo. Lo escuchó sollozar de placer, balbuceando mil cosas que no comprendió, hasta que alcanzó el límite y se apretó contra él, metiéndose lo más que pudo y llenándolo por completo con su semen.

Después de eso se apoyó en él y respiró agitadamente, escuchando el agitado pecho del rubio, hasta sonreír al percatarse de esa leve caricia en su cabello.

- Te amo.

- Ahora no, Potter - susurró Draco -. Estoy cansado...

Bueno, eso era algo común, pensó el moreno y se las arregló para salir de ese cuerpo delicadamente, antes de estrechar a Draco y cubrir a ambos con la manta de la cama.

El rubio suspiró. Parecía querer discutir, pero en verdad no lucía con fuerzas y, en vez de eso, se dejó apretar contra ese pecho a medida que se adormilaba.

Santo cielo. ¿Y ahora qué?