Capítulo 10: Transición
Ya habían pasado varias semanas desde que Ordon fue agredido por el incendio, y ahora estaba totalmente recuperado, e incluso más hermoso que antes; todo gracias al apoyo que Link y Zelda les brindaron. En la tierra de Hyrule aún era de madrugada, pero faltaba poco para la llegada del amanecer, y todos en el palacio dormían… a excepción de la pareja.
El meneo de la cama era la prueba de que los elegidos se encontraban amándose, entregándose el uno al otro mientras sórdidos gemidos salían de sus bocas, demostrando lo extasiados que se sentían en su desaforada unión. El guerrero estaba encima de su dama, aunque a los pocos segundos la cambió de postura para que se encuentre de espaldas a él, permitiéndose adentrarse en ella de manera más profunda. Era un completo encanto poseerla de forma tan dominante, halar su cabello como un salvaje enardecido por el gozo, aunque siempre cuidando de no lastimarla, más bien se enfocaba en enloquecerla para que disfrute tanto o más que él. Ella sólo suplicaba por más mientras se sometía a sus deseos.
No pasaron muchos segundos hasta que el clímax los alcanzó y les hizo tocar el cielo, momento en que el guerrero cayó encima de la espalda de la princesa, agotado y maravillado por la sensación que lo había embargado. Luego, la joven se dio la vuelta para que sus labios se encuentren con los de su amado, y al igual que él, estaba encantada.
- Como siempre magnífico, dulce y complaciente. – expresó Zelda, recuperando el aliento.
- Y tú muy ardiente… sólo reacciono a lo que causas en mí, a lo mucho que me enloqueces. – respondió el guerrero, extasiado.
- Hemos estado tan entretenidos que ni cuenta nos hemos dado que ya pronto amanecerá. – dijo ella, soltando una risa.
- El tiempo pasa rápido cuando se trata de cosas hermosas, mi amor.
- Así es. Por ejemplo, el cómo se ha recuperado Ordon, incluso ha quedado más lindo que antes.
- Y todo gracias a ti.
- A los dos, mi amor.
- Aunque… desearía que el tiempo pase más rápido… ya quiero que nos casemos. – deseó Link, mostrándose ansioso.
- Link… quiero que hablemos de ese tema… de la boda.
Link notó que su prometida se tornó seria cuando le dijo esas palabras, motivo por el que empezó a imaginarse que podría tratarse de algo inesperado sobre la boda, o peor aún, indeseado.
- ¿Qué pasa? ¿Hay algún problema con la boda? ¿Ya no quieres que nos casemos? – preguntó, mostrando tristeza y terror en su mirada.
- Claro que quiero que nos casemos. – respondió Zelda.
- ¿Entonces? ¿Quieres aplazar la boda?
- No, Link, todo lo contrario… creo que es mejor adelantarla. – dijo, nerviosa.
- ¿En serio? ¿Y por qué? No me digas que el consejo te está presionando.
- No, no es eso. Es sólo que si no lo hacemos pronto… no creo que me entre el vestido de novia.
El joven se sintió intrigado con el comentario de la princesa, pues no entendía nada de lo que se refería. Zelda, al verlo, no pudo evitar reírse sutilmente, así que dispuesta a despejar su duda, tomó su mano y la colocó en su vientre, respondiendo así la pregunta. Ante tal acción, Link palideció por completo, mientras su corazón palpitaba acelerado.
- Parece que nuestro más esperado deseo se nos ha adelantado…
Fue esa última frase que terminó por derrumbar al héroe elegido, quien abrazó con fuerza a su amada mientras las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos, emocionado desde el fondo de su corazón por la hermosa noticia que había recibido. Zelda se sentía dichosa y también lloraba de la felicidad, pues le preocupaba el cómo su amado iba a tomar su confesión.
- Me alegra que estés feliz… creí que no tomarías bien la noticia. – dijo, aliviada.
- ¿Qué dices? ¿Y cómo no voy a estar feliz? Vas a darme un hijo, vamos a tener la familia que tanto he soñado. – respondió el joven, dichoso.
- Pensé que la idea de adelantar la boda no te gustaría, mucho menos por un bebé, que aunque es deseado, no fue planificado. – expresó, apenada.
- Si fue planificado, pues hemos hablado de ese tema varias veces, sólo que llegó antes de lo esperado, es todo. Además no nos hemos cuidado, es normal que eso haya pasado.
- Gracias, mi amor… me alivian tus palabras.
- Y tú me has hecho el hombre más feliz del mundo con esta noticia. ¡Y por supuesto que tenemos que adelantar la boda! ¡Ya no hay nada que esperar! – exclamó con entusiasmo.
- Lo que no sé es cómo podré evitar que los demás se den cuenta. No es que me importe la opinión del resto… pero ya sabes como es este entorno. – dijo la dama.
- De eso no te preocupes, y por último, si se enteran es lo de menos. Es nuestra vida, nuestra intimidad, nuestro hijo y eso sólo nos compete a nosotros. Las Diosas nos han bendecido y verás cómo todo sale bien. Me alegra saber que dos de mis más grandes sueños se harán realidad al mismo tiempo.
Ante las palabras de su amado, la princesa se sintió aliviada, pues por más que ella haya cambiado su férrea moral desde que lo conoció, aun había ciertos resquicios que la molestaban. Sin embargo, todo eso le dejó de importar por su amado y el bebé que esperaba.
La joven agradecía a las Diosas por todas las bendiciones recibidas, y fue en ese instante que deseó que cierta persona las estuviera compartiendo.
- Espero que muy pronto también me cuentes una hermosa noticia…
La madrugada había finalizado, dándole la bienvenida al amanecer bañado por los dorados rayos del ocaso. Mondrule estaba comenzando un nuevo día.
El tiempo transcurrido no sólo había servido para el entrenamiento de los entes de la sombras bajo la custodia de Dark Link, sino también para descubrir cuáles de los jóvenes eran aptos para el cargo que se les había asignado, tanto por su fortaleza física, como el la virtud más importante que debían formar. La lealtad.
Esa mañana, Dark Link se encontraba en los campos de entrenamiento del cuartel, esperando a que sus subordinados se presenten. Mientras el tiempo pasaba, recordaba cada etapa de los forzosos entrenamientos a los que los había sometido, en los que no tuvo piedad de ninguno de ellos.
*.*.*.*.*
El primero, podría decirse, que fue el que más le divirtió, pues tuvo la oportunidad de ver a los jóvenes humillados y frustrados. Más que un entrenamiento, consistió en una prueba donde les pidió algo aparentemente sencillo. Que todos se enfrenten a él, sin usar ninguna de las armas que habían escogido. Ante aquel reto, los entes se rieron a carcajadas, pues por obvias razones llevaban la ventaja al ser veinte contra uno. Ante las burlescas risas, el Guerrero de las Sombras ni se inmutó, sólo se escondió en la oscuridad, desafiando a que lo encuentren. Seguros de sí mismos, los ex convictos fueron en su cacería.
¿Cuál fue el error que cometieron los jóvenes? Un pésimo inicio, pues lo primero que hicieron fue que buscaron a su líder en grupo, sin separarse unos de otros. Ya tenían la costumbre de estar todos unidos debido a haber compartido celda, motivo por el que las viejas costumbres no podían ser abandonadas. Dark Link aprovechó ese error.
Desde las sombras, haciendo acopio de su velocidad, golpeó a cada uno los jóvenes sin compasión alguna en sus partes más vulnerables, dejando a alguno de ellos inconscientes, y centrándose en los cabecillas, Nox y Ryotta. Los villanos, decididos a acabar con él, se abalanzaron a atacarlo, sin saber que con eso empeoraban las cosas, pues Dark Link detuvo de un patazo a uno y de un puñetazo al otro, dejándolos noqueados en el suelo, pues encima de la violencia del golpe, el encierro les había cobrado dotándolos de un pésimo y sedentario estado físico.
- ¿No que no serían soldaditos? Todos pegados como garrapatas unos a otros. ¿¡Es así como pretenden acorralar a su enemigo, montón de inútiles!? – reclamó el guerrero, avergonzado por la calidad de hombres que le tocaba entrenar.
Ese error les costó muy caro a los aprendices, pues desde ese día, el duro entrenamiento se volvió brutal. Dark Link dejaba la comodidad de su cama, o la de su compañera, a muy oscuras horas de la madrugada, faltando poco para la llegada del amanecer. Sin ninguna consideración, los despertaba a puros gritos, lanzándoles fuentes de agua helada que preparaba previamente antes de su llegada. Se deleitaba de ver como tiritaban de frío aun medio dormidos, y mucho más con los rostros de espanto e ira que ponían.
Los entrenamientos constaban de ejercicios físicos cuya duración dependía del estado de ánimo de villano, pues mientras más enojado, menos tiempo de descanso les daba. Los jóvenes terminaban completamente agotados y adoloridos, incluso con deseos de asesinar a su Comandante mientras este bajara la guardia, pero le temían tanto que incluso se imaginaban que del mismo infierno regresaría a vengarse. Incluso la princesa podía cumplir su advertencia de ejecutarlos sin clemencia.
Pasados los días, su entrenamiento tomó otro rumbo, pues aparte de sus habilidades físicas, debían desarrollar sus instintos, por lo que los sometió a un desafío aterrador.
Dark Link ordenó que los jóvenes, de dos en dos, se coloquen en plataformas con los ojos vendados, todos entre las sombras; con eso pretendía que ejerciten sus reflejos. Reconoció que esa etapa del entrenamiento también le fascinó, pues podía percibir el terror en cada uno de los jóvenes, que sentían como su líder se paseaba por sus pies, y en el momento menos pensado los agredía con su espada, haciendo que algunos de ellos cayeran al suelo derrotados.
- ¿Disfrutas lo que haces, maldito? – pregunta Nox, fingiendo calma.
- Para que te diré que no… ¿y cómo me llamaste?
- ¡MALDI…!
Y sin avisar nada, el guerrero sacó una filuda daga de su bolsillo, la cual usó para hincar el tobillo Nox, incluido el de Ryotta… aunque este último si logró agredir al Comandante con otra de sus dagas, aprovechando su distracción.
- Vaya… al parecer alguien está aprendiendo. – dijo Dark Link.
- Si… tú. Para que no aprendas a subestimarnos. – respondió el arrogante ente.
Dark Link se deleitó con la desesperación de su grupo, pero sin duda alguna, la parte del entrenamiento más humillante para ellos fue cuando tuvieron que pasar a una prueba que no fue precisamente impuesta por él, sino por quien menos esperaban.
- ¿¡Qué cosa!? ¿¡Prueba de supervivencia!? – preguntaron los jóvenes al unísono.
- ¿Acaso se ha vuelto loca, princesa? – preguntó Ryotta.
- ¡A ella le hablas bien, imbécil! – gritó Dark Link, enfurecido.
- No se preocupe, Comandante, yo sé cómo controlar a este grupo. Pues sí, soldado Ryotta, estoy más loca que nunca. Todos ustedes van a ir al Bosque de los Tiempos y sobrevivirán con lo que la naturaleza pueda y quiera darles. – dijo la princesa.
- Por lo menos no moriremos de hambre…
- Oh, por supuesto que no. Ese bosque es muy rico en frutas y vegetales que pueden comer.
- ¿Perdón? Princesa, nosotros somos carnívoros, necesitamos y nos agrada comer carne. – dijo Nox, enojado.
- Pues eso será parte de su plan de supervivencia. Pueden comer lo que quieran, pero sin tocar a los animales, pues los que viven en ese bosque son sumamente especiales… además de agresivos si se meten con ellos, por lo que no les recomiendo que se les acerquen, mucho más si irán a ese sitio sin armas.
- Ya escucharon a la princesa… esto será muy interesante para ustedes, novatos. Van a regresar más que lánguidos. – espetó el guerrero con sorna.
Ante la burla de su líder, los jóvenes tuvieron ganas de fulminarlo, mas no tuvieron más opción que obedecer y entrar a los confines del bosque. Dark Link no tuvo que averiguar mucho para saber lo mal que la pasaron, pues coincidió que el lugar estaba infestado de mosquitos, motivo por el que terminaron más que afectados y mal humorados por las múltiples picadas. Y por si eso no fuera poco, los animales se dedicaron a asustarlos por las noches, aprovechando que estos no podían hacerles daño. Desde las sombras, el guerrero visualizó alguna de esas divertidas escenas.
Todo lo que el joven había recordado fueron los pruebas más duras por la que los ex convictos tuvieron que pasar, las cuales sirvieron para fortalecerlos tanto física como espiritualmente… o al menos a la mitad de ellos, pues ahora sólo quedaban diez.
Al poco tiempo de que los soldados regresaron del bosque, aparentemente estaban preparados para resguardar la seguridad ciudadana. Por varios días custodiaron a los habitantes, mas con el pasar del tiempo algunos de ellos fueron olvidándose de su compromiso por darle cabida a sus reprimidas bajas pasiones. Cometieron robos y múltiples asesinatos a indefensos, motivo por el cual el Guerrero de las Sombras no dudó en acabar con sus vidas, pues en su legión lo que menos iba a tener era traidores, además, el sentimiento de la lealtad estaba fortaleciéndose en él, siendo otra evidencia de los cambios que estaba teniendo. Sin embargo, el hecho que más le indignó, fue el que ocurrió con los últimos soldados que fueron acabados.
Una noche, la pareja de las sombras se encontraba caminando por las caballerizas del palacio, hasta que se vieron perturbados por un desgarrador llanto acompañado de sádicas risas y palabras obscenas. Sin perder tiempo, se adentraron al sitio, descubriendo una imagen perturbadora. Dos de los ex convictos se encontraban abusando de una de las doncellas del palacio, quien estaba con múltiples golpes en el cuerpo y con la ropa desgarrada; los jóvenes estaban a punto de terminar de destruirla. Dark Link ya se había posicionado para acabarlos, más sus acciones se vieron detenidas por lo que sucedió ante sus ojos. La Dama de la Luna, con un chasquido de sus dedos, prendió fuego a los cuerpos de los agresores, quienes comenzaron a gritar como unos desaforados al sentir como su piel era calcinada. La agredida joven sólo lloraba tapándose los ojos, mientras que Dark Link, estaba impactado por la fiereza de su compañera en sus acciones, mas no porque sintiera lastima por los soldados… se alegraba que estuvieran pagando por su crimen. Después de largos segundos, la princesa decidió acabar con la agonía de los jóvenes, matándolos en el acto.
Finalizada la masacre, la princesa se acercó hacia la doncella, se sentó en el suelo y la abrazó con fuerza.
- Tranquila, esos infelices ya no te volverán a lastimar… no pudieron lograr su cometido. – dijo, manteniendo la furia en sus ojos.
- Princesa… gracias…
El Guerrero de las Sombras aún seguía impresionado con la acción de la princesa, pues creyó que por sus deseos de tener una vida pacífica, dejaría toda violencia de lado, sin embargo, las cosas resultaron ser distintas, lo que demostraba que como regente era capaz de lo que sea por defender a los suyos.
Por varios minutos se quedó observándola, para después posar su mirada en la lastimada joven, lo que provocó que otros sentires nacieran en su sombría alma. Por unos segundos vio en los aterrados y entristecidos ojos de la mujer a la princesa, y se imaginó que ella podría estar en el lugar de ella. Sólo pensar que su compañera, que su mujer, pudiera ser tocada por otro, pasar por algo semejante a manos de un maldito bastardo, le daba tal rabia que se imaginaba torturándolo y haciéndolo trizas con sus propias manos. Una vez más, no comprendía lo que le pasaba, pues en el pasado nada de eso le hubiera importado.
Sin analizar la indignación que lo embargaba, se sacó la capa de su espalda y la uso para cubrir el casi desnudo cuerpo de la doncella, quien, a pesar de estar a salvo, lo miraba insegura, pues su aura era algo parecida a la de los infelices que la ultrajaron.
- Cúbrete bien si no quieres que en el palacio te vean en ese estado. – dijo el guerrero, mostrando frialdad.
- Gracias. – dijo la doncella, temblando en los brazos de la regente.
- Princesa, creo que es mejor que ya nos reti…
- ¿¡QUÉ HA PASADO ACÁ!?
El ambiente se perturbó aún más con la llegada de los principales entes de la legión, Nox y Ryotta, quienes se quedaron impactados con los calcinados cuerpos de sus compañeros.
- ¿Pero quién…?
- Fui yo... yo acabé con sus inmundas vidas. ¿Y saben por qué? Porque estos mal nacidos estaban abusando de esta chica. ¡De ninguna manera pienso tolerar esto en mi reino, mucho menos si se trata de una mujer! – exclamó la princesa, enfurecida.
- ¿¡Y qué esperaba, princesa!? Todo lo que ha ocurrido es su culpa, por pensar qué demonios pueden terminar convirtiéndose en ángeles. ¡Por favor, no sea tonta!
- ¡Cierra la boca!
Y de una sola bofetada, la princesa silenció el atrevimiento del guerrero Nox, quien la miró furioso mientras la mejilla le ardía terriblemente, pues para agredirlo, la joven había usado una porción de los poderes que había utilizado para calcinar a los soldados.
- Aquí los únicos tontos fueron sus compañeros por haberme desafiado y subestimado. ¿Qué creyeron? ¿Qué por mis ideales pacifistas no iba a defender a mi gente con uñas y dientes? ¿Qué no sería capaz de matar para proteger lo que es mío? ¡Pobres estúpidos! Si son inteligentes y valoran su libertad y su vida, nunca cometerán actos como los de este par de asquerosos. Si no educan el corazón por las buenas, lo harán por las malas, aprendiendo de las experiencias ajenas, lo que justamente acaba de ocurrir en este momento.
Los jóvenes se quedaron en silencio. Si bien la maldad aún seguía siendo parte de sus vidas, de ninguna manera se les hubiera ocurrido realizar un acto como el de sus compañeros, pues la represión era el único camino para poder mantener su libertad, y no iban a perderlo por una momentánea calentura.
La princesa terminó por retirarse de las caballerizas con la ofendida joven, pues dentro del palacio iba a tener más comodidad para curar sus heridas y darle alguna poción para calmarla. Dark Link, se disponía a seguirlas, pero antes les dio una orden a los jóvenes.
- Saquen esta basura de aquí antes de que empiece a apestar. Háganlos ceniza, descuartícenlos, lo que les dé la gana, pero desháganse de ellos. Lástima que la princesa fue la encargada de acabar con ellos, pues yo me hubiera divertido tanto antes de aniquilarlos.
Y terminando sus palabras, el joven salió de las caballerizas, dejando al par de guerreros totalmente impactados.
*.*.*.*.*
El Guerrero de las Sombras no percibió que mientras se encontraba perdido en sus recuerdos, los pocos miembros que quedaban de la legión no dejaban de observarlo, algunos riéndose por lo distraído que se veía.
- Vaya… ¿qué tanto piensa nuestro Comandante? ¿En las magníficas curvas de… de la luna de Mondrule a media noche? – dijeron tres soldados a la par.
- ¿O en el aroma embriagante de los pliegues... de una orquídea del Bosque de los Tiempos? – preguntó Ryotta, burlón.
- ¿O en los intensos gemidos nocturnos... de las almas en pena que inundan al final del ocaso? – preguntó Nox, riendo con malicia.
- O en lo mucho que me divertiré colgándolos de donde se imaginan si siguen preguntando estupideces. – dijo Dark Link, acabando con la preguntadera.
Ante las palabras de su líder, los jóvenes no pudieron evitar reírse, aunque parte de esa reacción se debió a los nervios, pues después de haber presenciado como su capitán asesinó a la mayoría de sus compañeros en lo que transcurrió del mes, no querían imaginarse lo que podría pasarle a ellos si se atrevían a fastidiarlo más de la cuenta.
En silencio, el Guerrero de las Sombras observó a los jóvenes reírse, y en ese instante se disponía a callarlos. Sin embargo, se vio interrumpido por una terrible sensación, una que se le hacía sumamente conocida.
- No te resistas a obtener el verdadero poder… a ser autentico.
- Oye, ¿ocurre algo?
Ryotta fue el que preguntó al ver la reacción de su Comandante, sin embargo, este evadió la pregunta.
- Déjalo ahí, no es nada… ¡YA BASTA DE HOLGZANEAR! En este momento se quitan los zapatos y se ponen a trotar sobre las piedras que están alrededor del campo. – ordenó, fúrico.
- Creo que es a otro que debemos colgar de las…
- Y gracias a su compañero… lo harán descalzos, sin medias.
- ¡BASTARDO! – exclamaron todos, enfurecidos.
- ¡Y quien lo atrape y patee primero… se libra de la caminata!
Todos, descalzos, comenzaron a perseguir al bocón, lo cual motivó que pudieran soportar las punzantes y diminutas piedras, e incluso que no se lastimaran mucho por la velocidad con la que corrían. Ese era el objetivo de Dark Link para con ellos, que mejoren su resistencia y velocidad, lo cual era primordial para movilizarse entre las sombras.
Sin embargo, el orgullo del Guerrero de las Sombras se fue desvaneciendo al recordar la voz que tanto lo perturbaba…
La Luna ya se hallaba en su apogeo, alumbrando la hermosa tierra a la que representaba.
La princesa estaba en la biblioteca conversando con su amada rosa, la que al estar en compañía de su ama, resplandecía con gracia e invadía el ambiente con su fragancia, claro está, regalándole la mayoría a ella.
- ¿Cuánto tiempo ya llevamos juntas, linda? Mucho, a decir verdad, pero siento que ha sido toda la vida. – dijo la princesa, acariciando sus pétalos.
La rosa siguió brillando, pero de un segundo a otro empezó a deprimirse. La dama entendió a qué podía deberse el repentino cambio.
- ¿Estás preocupada por mí? ¿Por mi cercanía con él? Sabes que lo amo y no puedo dejarlo. Además conoces cuál es mi más grande anhelo, y quiero cumplirlo con él… a pesar que talvez no lo desee.
La rosa terminó por desvanecer por completo su brillo al ver lo triste que se había puesto la joven, sobre todo porque conocía su más deseado sueño, y no imaginaba como podía lograrlo con un hombre tan frívolo como el Guerrero de las Sombras. Sin embargo, la dama estaba empecinada y embriagada por las letales garras del amor en las que había caído por él.
- Tranquila, querida, créeme que eso no es lo único que me preocupa, y estoy segura que en eso te has sentido igual que yo… el mal está más cerca de lo que pensamos.
Ante las palabras de la regente, uno de los pétalos de la rosa se partió ligeramente, momento en el que la joven, sin perder ni un sólo minuto, lo restableció con su magia.
- No temas, ahora estás segura, ya no volverá a lastimarte. Ni a ti… ni a mí.
La rosa logró calmarse con el consuelo de la princesa, motivo por el que retomó su cálido y hermoso brillo.
La joven se quedó unos minutos más a hacerle compañía a su amiga, para después dirigirse a sus aposentos a descansar.
El vapor del agua caliente había empañado la elegancia del mármol del baño de la princesa, quien se encontraba bañándose para relajar sus tensionados músculos y así poder dormir tranquila.
El sonido del agua cayendo, más el éxtasis en el que se hallaba por los roces de la misma en su cuerpo, no le hizo percibir que la manija de la puerta se había abierto, para después cerrarse con cautela. Los pasos se fueron aproximando hacia ella, sigilosos como las sombras y como una bestia hambrienta en acecho de su presa, mientras varias prendas caían en el suelo con pesadez. La joven en la bañera logró escuchar un ligero sonido, pero cuando se dio la vuelta descubrió que ya era tarde. Su depredador la había acorralado y dejado sin escapatoria.
- ¡QUÉ HACES! ¡Me asustaste! – exclamó con el corazón latiendo deprisa.
- ¿Te asusté? Qué irónico que la Dama de la Luna tenga miedo, pues la noche es su fiel compañera. – dijo el joven, acariciado con sus dedos el desnudo hombro de la dama.
- ¿Qué estás haciendo aquí?
- Vine a buscarte. Y al escuchar que estabas bañándote quise entrar. He presenciado el acto de verte enardecida en muchos rincones y de varias formas y posturas… pero nunca en un sitio como este. – dijo el joven, descarado y sintiendo como su cuerpo comenzaba a reaccionar, demostrando lo que buscaba y deseaba.
- ¿Y qué te hace pensar que algo va a suceder en este momento? – preguntó la dama, seductora y mirándolo con letalidad.
- ¿Me estás desafiando? Pues…
Las palabras del guerrero se vieron interrumpidas al escuchar que unos pasos se aproximaban, hasta que abruptamente las puertas se abrieron y dejaron salir el embriagante aroma de la pasión prohibida...
Comentarios finales:
Hola a todos, espero que se encuentren bien. Me disculpo por esta ausencia, pues sé que la semana pasada quedé en actualizar, pero por varias situaciones me fue imposible. Estuve enferma (y aun lo sigo), el trabajo me tiene agotada y ni los fines de semana a veces sirven para recuperarme, pues como saben uno aprovecha esos días para realizar lo que no puede en la semana. Por ese motivo, me veo obligada de hacer unos cuantos cambios en las actualizaciones de esta historia. La actualización quincenal seguirá, sólo que (talvez) ya no serán únicamente los Lunes, sino cualquier día que corresponda a esa semana. He tomado esta medida para organizarme mejor en mis actividades, sin necesidad de abandonar el fanfic, pues para los que me conocen saben que la escritura es algo que amo, pero también me gusta cumplir con mis compromisos personales, en este caso, con los lectores y conmigo misma. Ustedes saben que yo escribo para mí y para ustedes, con todo el gusto y cariño del mundo.
Y bueno, en referencia a la historia, este capítulo fue en su mayoría un enorme flashback, pero con situaciones de varios tipos. La hermosa noticia relacionada a Link y Zelda, que talvez no se la esperaban a estar alturas, la transición de los soldados a cargo de Dark Link, que aunque aún no cuentan con un nombre propio como el clan que son, lo tendrán, y eso lo descubrirán más adelante; y el final, creo que les dejó demasiadas interrogantes, pues no se sabe si la puerta fue abierta por una persona o por algún fenómeno anormal, pero que sea como sea, interrumpió a la pareja en su deleite. No se queden picados XD
Antes de que me olvide… he recibido varios comentarios a mi fanfic Lazos eternos, y como la mayoría son anónimos, los responderé por aquí por si los leen. De verdad les agradezco mucho que lean mi historia y que encima de eso les guste, y pido disculpas por la demora en actualizarla, mucho más por la parte crucial en la que se quedó. Ya estoy trabajando en la reescritura del capítulo para que quede lo mejor posible, sólo les pido un poquito más de paciencia (si, sé que han tenido demasiada), pues lo que pasará en este cambiará por completo lo que ocurrió en la primera versión, ya de hace 2 años atrás. Ese fue mi primer fanfic, así que de ninguna manera lo dejaré inconcluso, sólo esperen.
Bueno, espero que este capítulo les haya gustado.
¡Saluditos! ^^
