bueno mis queridos lectores como el anterior cap al anterior lo di a conocer hace mas de 22 dias (creo, no estoy segura) les doy el 10 porque en un ataque de inspiracion pude crearlo...

nuevamente disculpas por no ponerlo antes y ta aunque sigo creyendo que no le debo publicidad: los personajes son de J.K. Rowling lo que significa que no son mios (ya quisiera...) y creo q es todo no? si no lo es haganmelo saber

que lo disfruten!


Ya mientras dormía, la castaña soñó en esa noche de fin de año como en un sueño de Cenicienta, que bailaba con su príncipe (rubio de ojos grises) hasta la medianoche, sin sospechar siquiera que frente a su casa, aquel príncipe hacía lo mismo con su "princesa"... solo que su sueño era algo más erótico...

Capítulo 10: Encuentro no premeditado.

Víspera de año nuevo.

No había despertado, todavía. Después de haber tenido aquel sueño, uno de los mejores desde que tenía memoria, despertó sudoroso, jadeante y, para terminar de hacerlo peor, se sentía como un perro alzado e insatisfecho, totalmente al borde de su control. Trató por todos los medios de volverse a dormir (que no incluyeran té de tilo o somníferos en pastilla, no lo creía necesario) hasta que lo consiguió, cuando ya casi había amanecido, leyendo uno de sus libros de historia del pasado año... un gran anestésico, ya a la segunda página quedó inmóvil como un tronco.

No había despertado... hasta una hora reloj de dormirse, alguien lo zarandeaba por los hombros y se sentaba sobre su espalda cómo si fuera un asiento incómodo al que sólo se podía dejar confortable sentándose una docena de veces.

Ni más bien abrió los ojos se apartó, rodando sobre su cama hasta caer y casi gritó al ver a Blaise sonriendo malicioso, a Crabbe a su lado y a Goyle sobre su cama. En ese tipo de circunstancias (que nunca fueron mas de dos, aquella incluida) se preguntaba¿a quién mataba primero?

-¡¿Por el odio que en este momento les tengo, díganme que mierda hacen en mi casa a estas horas de la mañana?!

-Mi querido Draco... –empezó Blaise con tono solemne y respetuoso-... no creo que las nueve de la mañana sea una hora demasiado mmm... temprana.

-Habla por ti –susurraron Crabbe y Goyle al mismo tiempo, sin que los otros dos les prestaran atención alguna.

-No me importa cuales sean sus razones para venir aquí a molestarme...

-Si por lo general eres tu quien nos despierta a nosotros¿por qué nosotros no tenemos ningún derecho a que te lo hagamos a ti...?

-Simplemente porque no –afirmó el recién levantado, con cara de pocos amigos, buscando en su ropero abarrotado, la ropa que usaría para aquel día-. ¿Y díganme que hacen aquí? Todavía no he oído respuesta...

-¿Quieres que te sea sincero, mami? –preguntó el morocho, haciendo pucheros con la boca, de los cuales se retractó en cuanto vio la sombría y furiosa de su mejor amigo-. En realidad... tu madre, prácticamente nos obligó... bueno, no, en realidad, mas bien a mi... ellos vinieron por su cuenta –se explicó, como pude se ve, señalando a los aludidos. Estos discretamente se habían retirado al verse delatados.

-Así que te obligó a venir... –manifestó como habiéndole parecido algo obvia la excusa con aire irónico-... ¿a que exactamente¿Y que tenías que hacer tan importante como para no venir a acompañarme en mi pequeño hogar...?

-¿Hogar¿Desde cuando lla...?

-No lo sé –reconoció totalmente frustrado, no había llegado a ponerse la camisa y solo estaba en short de baño, al igual que Zabini, solo que este estaba totalmente vestido-. Creo que en este lugar me voy a volver loco.

-No es que ya lo estés... –se detuvo, otra vez Draco lo miró con aquella mirada intimidatoria-. En fin... ¿cómo va tu plan con Miss Pelo del Año?

-No es... –empezó el rubio con gesto furibundo para terminar al frase en su cabeza, defendiéndola-... creo que logré mi cometido.

-¿Ah, si? Bueno, no pensé que lo lograrías...

-Si... –suspiró él, sin sentirse él mismo.

Zabini lo miró con gesto preocupado, no es que se preocupara siempre por él, lo que pasaba es que el Draco que él conocía se reiría de él y le diría una de las suyas, totalmente satisfecho y necio, diría algo así como: "Te lo dije que funcionaría" o "Tendrías que ser más como yo, porque todo me sale bien, pero no creo que puedas con ello"... Definitivamente, aquel último comentario se adaptaba a su amigo perfectamente, como un guante.

Pero aún así, aquella inquietud de su compañero, amigo, hermano de tantos años... aquella actitud lo inquietaba, no era propia de él.

-¿Pasa algo de lo que no esté enterado? –preguntó, sintiéndose suspicaz.

Draco lo pensó, y respondió con una negativa, porque claro: "Pasó, eso es lo que pasa, Zabini" le decía a su amigo en pensamientos, "lo que pasa es que nada está pasando con ella, ni pasará".

Aquel último pensamiento solo logró ponerlo en una situación todavía mas lamentable, y él ni siquiera lo notaba.

-Mira la razón por la que estoy aquí es porque tu madre y la mía confabularon entre sí para que fuéramos a comprarnos trajes para...

-Si, lo se, para la estúpida fiesta de mi madre –replicó el en tono alto, se pasó la mano por la cara como totalmente exasperado, pero siguió hablando en el mismo tono sin vacilar-. Para tu información, ya lo compré ayer...

-Perfecto, entonces me acompañarás a comprarme el mío –contestó Blaise, dejándolo con la palabra en la boca.

-¿Pero que eres¿Mujer? –preguntó Draco, sin entenderlo en absoluto al ser que tenía en frente.

-No solo es el traje, son también los zapatos los que mi madre quiere que compre –suspiró, molesto pensando que realmente estaba diciendo estupideces-. Sin embargo, tu seguro no lo has hecho.

-No, y además ¿qué importa? –preguntó tirándose a su cama y tapándose con la sábana-. No iré a esa bobalicona fiesta.

-Bien, no irás –le dijo el morocho sencillamente-. Lástima que tenga que ver solo cómo Leath se pavonea ante todo el mundo de la mano de su novia... –comentó con aire interesante, logrando que su amigo cayera en su trampa, redondito.

-¿Qué novia?

-Te daré solo dos opciones, pero solo podrás usar la inteligente.

"¿Hermione?" se dijo, sin molestarse en corregirse a sí mismo, "¿volvió con ese pedazo de enclenque y hereje?".

-¡Vamos! –ordenó el ojigris con todo su ser revitalizado, agarrando del brazo a Blaise y arrastrándolo sin el menor esfuerzo.

Este se dejó llevar, sin saber que su mentira se convertiría en realidad... pero eso no era lo importante, lo importante era que había descubierto porque Draco tenía aquella expresión deprimida: problema de polleras.

12:30 hrs

-¿Seguro que no quieres que te preste nada para esta noche? –le preguntó una cansada pelirroja a una activa castaña que miraba por cuanta vitrina se encontrara por su camino.

-Ginny, por lo general eres tu quien me trae a la fuerza para comprar cosas que no necesito –explicó Hermione a su amiga, sin prestar atención a la expresión casi asesina que esta le prestaba-. Además me lo debes¿no lo crees?

Ginny no le contestó, solo la siguió. Ya habían pasado como tres horas desde que habían entrado al centro de comercios... y como dos horas y cincuenta y nueve minutos que ya estaba harta. No quería estar allí, ni quería ver como Herms estaba tan ilusionada con aquella fiesta... ¿no era que no quería volver a ver en la vida a su ex? Al parecer no era la única incomprendida. Pero era su amiga, y por suerte para ella podía despejar su mente de cierto morocho de ojos verdes de su cabeza, eso era algo que nunca diría en voz alta.

-Herms... ¿qué te parece si te dejo dos minutos sola? Necesito ir al baño...

-Pero si no hemos recorrido casi nada...

-Si a casi nada te refieres a dar vuelta el establecimiento sin encontrar nada... –empezó la pelirroja, como a punto de morirse allí mismo de un ataque de nervios, dio un sonoro respiro y siguió-... tienes toda la bendita razón. Pero ¿por qué no me dejas que vaya aquí al lado para que haga mis necesidades...?

Su pregunta fue interrumpida por el celular de la castaña, quien lo atendió rápidamente.

En cuanto esta supo quien era al otro lado, le hizo una señal a Ginny de que fuera al baño. La otra por toda respuesta resopló, y se metió en los sanitarios con la mas digna de las expresiones.

-¿Qué pasa que no quieres que diga tu nombre en voz alta...? –la voz al otro lado estaba explicándole algo, que sólo le hizo sonreír pícaramente-. ¿Qué quieres que haga, exactamente? –la voz le explicó en pocas palabras, y ella aceptó de muy buena gana-. De acuerdo, nos vemos allí.

Ni mas bien había pronunciado la última palabra y la pelirroja ya estaba a su lado expectante, esperando que aquella a quien ella consideraba mejor amiga le dijera quien era esa voz misteriosa.

-Sabes, tengo hambre de palomitas dulces¿te incluyes? –invitó Hermione, con más animo del que tenía hacía unos momentos.

Los ojos de Ginny brillaron. La sola idea de comer sentada le venía como una bendición, una intervención divina ya que Herms la había, prácticamente, arrastrado para que fueran de compras esa mañana probando solo una tostada en el desayuno. Suerte para su amiga que su madre se había vuelto para la casa de sus tíos a quedarse unos días mas, porque, según su padre, su madre tenía demasiadas preocupaciones en la cabeza como para tomarse unos días mas de descanso. Aquel mini desayuno no le bastaba, cualquier cosa que se pudiese ingerir en ese momento sería un sueño para ella.

Llegaron a la parte del cine, compraron la caja de palomitas (una de tamaño XXL) pero cual fue la sorpresa de la pelirroja cuando se encontró unos ojos verdes tras las gafas redondas (se dice así?) del joven que acaparaba cada sueño en la noche y pensamiento en el día, acaparándose el puesto que tenía su sentido común en la cabeza.

En tono de confidencia, y totalmente enfadado, Ginebra Weasley le murmuró al oído a Hermione: -¿No era que no tendríamos compañía mientras estuviéramos haciendo tus compras?

-Si, pero solo porque te quiero mucho me despediré de tu compañía ya que otro la requiere –señaló cos sus ojos a ese otro.

-Ginny, lamento decirte que es de mala educación no saludar –Harry se acercó a la pelirroja, que lo miraba con los ojos abiertos de par en par como si no creyera posible aquella situación, y sin más preámbulos le dio un corto beso en la boca, como si para él fuese lo mas normal del mundo.

Hermione los dejó solos, ver aquella escena la emocionaba y conmovía, tanto como la entristecía y deprimía ya que nadie la trataría así de dulce, o la sorprendería de esa manera en su vida.

Caminó mas tranquila por las tiendas, entrando a las que le habían interesado antes de que Harry la llamara y le dijera que llevara a Ginny al cine como sorpresa. Pero la sorpresa la recibió ella cuando él le dijo que antes había preguntado a Ron si podía salir con su hermana... ¿es que no podía haber alguien mas dulce? El que le preguntara a Ron por Ginny lo hacía un buen candidato, si habrá que tener valor para preguntarle al hermano de cualquiera para salir con la hermana menor...

"¡Suficiente!" se exasperó, "no puedo seguir teniendo pena de mi misma de esta manera" se decía "¿Dónde quedó el orgullo, por el amor de Dios, Hermione?". Con toda la dignidad que le quedaba, fue a ver unos vestidos de Zara (n/a es la única marca que se me ocurrió, perdonen si no les gusta) cerca de la sección de ropa para caballeros.

Mientras tanto, pensaba si probarse un vestido strapless (n/a o como se escriba) azul petróleo que le llegaría mas o menos por las rodillas que tenía cuentas y mostacillas en la parte "arrugada" del vestido que era el escote, era un lindo vestido y tenía suficiente capital para pagarlo (que no era mucho) si no compraba sandalias...

Su cabeza dejó de hacer cuentas y ajustes a su limitado presupuesto cuando sintió un aroma a menta familiar... se quedó petrificada al reconocerlo. "Solo a mi me pasa esto".

-¿Qué pasó con tu hada madrina, Cenicienta? –preguntó un malicioso Draco Malfoy.


si les gusto gracias de verdad lo digo de corazon

en l proximo cap pongo los agradecimientos y... y... y... ta creo que es todo.

beso grande, y los quiere

checa deljuez