Liv era una mujer inteligente, ella siempre oculto sus características, cuando se presentaba con otros miembros de la mafia ella siempre se veía de cabello negro y largo, gafas y piel más tostada, se bronceaba de vez en cuando. Así que cuando apareció en casa con el cabello castaño rojizo y con su color natural de piel, me sorprendí, casi no la reconocí, aunque había algo que siempre me hacía sentir amor por ella, esa sonrisa

- ¡estoy en casa!

-mami-dijo la niña corriendo hasta sus brazos- ¡linda!

- ¿oh, te gusta?

-ahora… como deberíamos llamarte-dijo Jason algo nervioso

-oh Dami sabe-dijo sonriente

-Marian… Mars Lawson… pero solo por unos días, luego serás Wayne

- ¿Qué? -dijeron todos sorprendidos

-siempre decidiendo todo por si mismo-dijo Colin sonriente

-bueno… al menos estas bien Mars-dijo Jason- bueno, no sé qué tiene planeado, pero ya me voy a casa, demasiada niña de 3 años por hoy

Ella sonrió tranquila, parecía tan raro tener que llamarla de otra manera, no más "Liv" no más "Marchetti" no más mafia, o eso suponía. La vi mirándose al espejo extrañada, estaba acostumbrada a su vieja identidad, no la culpaba, es como cuando dejé de ser Robin, no podía evitar mirarme al espejo y decir "ya no debes responder a Robin, ahora eres the Hunter". Ella se volvió a verme, no habíamos tenido un momento a solas desde antes que la detuvieran, quizás demasiado tiempo, siempre fuimos 3 y ahora Colin se la había llevado para comprar juguetes, los suyos propios, no podíamos darnos el lujo que nos viera así que comprábamos en mercado de pulgas y tan pronto como llegaban nos deshacíamos de ellos.

Mars me miro con una sonrisa, tratando de parecer relajada pero aún estaba nerviosa de que la viera, me acerque a ella con una sonrisa y le bese, aún estaba algo inquieta así que la senté sobre mis piernas rodeándole con los brazos

- ¿hay algún problema?

-no piensas que esto es raro?

-creo que olvidas quien era

-no podría jamás Dami

- solo debo acostumbrarme a decirte Mars y no Liv, pero en el fondo sigues siendo la misma de siempre

-gracias… ¿pero te gusta cómo me veo?

-hum

- ¿hum? -dijo con la ceja alzada- ¿realmente quieres empezar así?

-creo que te falta algo, querida, solo es eso-dijo buscando en su bolsillo- a tu novio pegado a ti para siempre

No soy realmente romántico, al menos hablando, así que esa fue la mejor manera de pedirle que fuera mi esposa, mi oficial esposa delante de todo el mundo, delante de Gotham. Ya había planeado como decirle al mundo, después de todo, Gotham ansiaba escuchar que le había pasado al hijo de Bruce Wayne, el solo decía "sin comentarios" cada vez que preguntaban por mí, creo sinceramente que le enojada mas que le mejor detective del mundo no me encontrara, o que no quisiera hacerlo.

Marian miro mi anillo tan sorprendida, que se quedó un momento sin habla, a veces eso es mucho pedir de ella, la llame por su nuevo nombre, tendríamos que acostumbrar a Ophelia para eso, me quedo mirando sorprendida

-sé que el rojo es tu color preferido, pero sé que el verde es el segundo… creo que a Marian le gustaría más el verde

-tienes razón… me encanta-dijo antes de ponérselo- amore mio

-recuerda, ya no eres italiana

-oh… eso si que es difícil sabes

-lo sé, pero es mejor dejar las costumbres delatadoras de ahora en adelante

- ¿y tú plan, Dami? ¿Qué sigue ahora?

-vamos a tener una familia, como siempre pensamos que no podríamos tenerla, una real, vamos a comprar una casa, vamos a llevar a Ophelia a clases y tú vas a ser, por primera vez en tu vida, lo que tú quieras

- ¿Qué?

-ya escuchaste-le besa- como empiezas de cero creo que Marian Lawson puede ser lo que quiera

-solo se ser un fantasma

Mire por enésima vez a Mars que estaba contemplando su anillo mientras deliberadamente mi hija redecoraba las murallas con crayones, bueno como amante del arte creo que no podría decirle que no siga con eso. Estoy preparando la cena porque esta noche mi padre va a conocer oficialmente a mi futura esposa e hija, esto va a ser más horrible de lo que imaginaba, estoy seguro, ese viejo solo piensa cuadrado, y eso es mucho decir viniendo de mí.

-Mars, deberías ir a vestir a Ophelia

- ¿hum?... lo siento, estoy encantada con este anillo ¡es verde! -dijo emocionada- me recuerda…

-oh, no me digas-dijo desde la cocina- al cuadro que vimos juntos la primera vez ¿recuerdas?

-sabes que vamos a necesitar después, uno de esos... y mi espada con tu katana colgadas

- ¿con Ophelia? -se acerca a ella- tienes que estar bromeando

-muy alto-dijo ella sonriente- es como tus recuerdos en tu viejo apartamento-dijo emocionada- Lia, ve a la ducha que tu abuelo llegara en cualquier momento

- ¿vas a cantar? -dijo ella deteniéndose de pintar

- ¿quieres que te cante? -dijo ella

Era una costumbre que solo desarrollo cuando nació Ophelia, ella le cantaba para mantenerla tranquila, eso la mantenía en paz y atenta, como cuando yo le leo libros, aunque eso parece fácil es más difícil de lo que parece. Termine la cena cuando escuche la puerta, pero para mí desgracia, aunque ya lo había previsto, no venía solo, mis "hermanos" se rieron de mi delantal, que usualmente usaba Mars.

No tardo en aparecer Ophelia en un vestido azul oscuro, saltando y riendo buscando a Todd para comenzar a jugar con bloques de lego cuando se encontró amenazada por los ojos de mi padre, de oculto de inmediato detrás de mí.

- ¡no quiero!

-Ophelia, no hay problema estoy a tu lado y tu madre aparecerá en un minuto

-tranquilo Damian…Ophelia no voy a hacerte daño

-claro Bruce eso es lo menos amenazador de la vida

-lo siento Bruce-dijo la mujer al aparecer- Lia-se agacha y le acaricia la cabeza- él está bien, es tu abuelo-sonrió- es bueno

-no-se cubre los ojos- no abuelo

-oh… -dijo Jason- eso debió doler

-cállate Jason-dijo Dick - no alientes sus malas costumbres

-bueno no puedes obligarla ¿no? -hablo red Hood

-pero tampoco puede actuar como Damian, es malo para ella-dijo Tim

-solo denle un segundo-dijo Damian tranquilo- vamos Mars, traumas de familia, quedamos

-oh, demonios… bueno, Lia mírame a los ojos

-mami-dijo la pequeña al mirarla- no se

- ¿no sabes?... bueno, voy a contarte un secreto ¿eres lo suficientemente grande para saberlo?

- ¡si!

- ¿recuerdas las historias que te contaba al dormir? -ella asiente- ¿recuerdas el héroe? - volvió a asentir- él es ese héroe, el murciélago

- ¿Qué?

-así es-dijo la mujer sonriente- puedes decirle que te cuente la historia que quieras

- ¿de verdad? -dijo la niña mirando a su abuelo

-va a hacerlo de todas maneras-dijo la mujer- siéntate un momento con el antes de la cena ¿sí?

-si

La mujer sonrió mas tranquila y los demás le dieron un espacio, Ophelia se quedó mirándole algo nerviosa, así que finalmente le obedeció, se sentó al lado de Titus en el suelo esperando impaciente que mi padre comenzara a contar alguna de sus historias de detective

-nos vamos a casar, mañana… va a venir alguien a traer los papeles, vamos a firmar y listo-dijo la mujer

- ¿no quieren acaso algo más emocionante, señorita? -hablo Alfred

-hemos tenido una vida emociónate, Alfie-dijo ella riendo- estamos bien así, ahora tenemos a Lia, no podemos darnos esos lujos, prefiero unas vacaciones, unas verdaderas

- ¿Dónde estuvieron? -dijo Bruce

-aquí y por allá, pero ya no hablemos de eso… ya no más… ese es el plan, caballeros y ya no se discute nada más…

- ¿y Robin?

-no más Robin, mi nombre es ahora The Hunter, padre, no tenemos por que seguir hablando mas sobre todo esto, como dijo Mars

- irán a cenar a casa al menos una vez en la semana, cuando yo esté presente

-veras a Lia 2 horas a la semana sin contar la cena-dijo ella autoritaria- iremos a las cenas y fingiremos ser quien quieres que seamos, pero nosotros vamos a tomar las decisiones sobre Lia