AU. Nathaniel es el chico popular de la escuela e hijo de la alcaldesa de París, y Chloé es una tímida artista. Al mismo tiempo, Adrien es un chico que sueña con ser un ingeniero físico, y Marinette es una modelo muy popular e hija de un famoso ingeniero. Chlonath.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo por algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de la segunda temporada
x-x-x
EN OTRA VIDA
CAPÍTULO 10
New York Presbyterian hospital
Diez horas después
Chloé despertó con un horrendo dolor de cabeza, como si alguien hubiera licuado su cerebro y lo hubiera vuelto a verter dentro de su cráneo. Arrugó la nariz con una expresión molesta, y abrió los ojos, para inmediatamente volverlos a cerrar, molesta por la luz sobre su cara. Parpadeó un par de veces, intentando aclarar su vista, mirando el techo.
Parpadeó de nuevo, y se encontró con un par de ojos azules y una expresión preocupada. Sonrió aliviada.
-Papa- dijo la chica, reconociendo el rostro de monsieur Bourgeois.
-Por fin despertaste, ma petite- dijo el hombre con una expresión llena de preocupación- ¿te encuentras bien?-
-Yo… sí- dijo la chica, volviendo su cabeza hacia un lado de la cama, donde su padre se había sentado- estamos aún en Nueva York, ¿no es así?- su padre asintió- ¿qué haces aquí?-
-Hace unas horas madame Kurtzberg fue por mí a la casa- dijo monsieur Bourgeois- dijo que hubo un incidente contigo y su hijo-
Chloé meditó sus palabras, y de pronto abrió los ojos grandemente. ¡Por supuesto! En ese momento recordó todo de golpe. Dubois, que había llegado borracho a su habitación, lo que había intentado hacerle… y Nath… su pánico, cómo la había salvado, y como su padre casi lo…
-¡Nath!- dijo Chloé, incorporándose de golpe sobre la cama con toda la intención de saltar de ella y salir corriendo a buscar al pelirrojo. Tan pronto como su cabeza estuvo en vertical, se sintió terriblemente mareada, y no pudo evitar cerrar los ojos. Sintió las manos de su padre en sus hombros, empujándola con suavidad de regreso a la almohada.
-Tranquila, ma petite princesse- dijo André Bourgeois- te pusieron algunos medicamentos para el dolor, y me dijeron que te podías sentir mareada. No te preocupes- añadió al ver la expresión asustada de su hija- Nathaniel Kurtzberg está… vivo. Lo están atendiendo ahora mismo-
Aquello no hizo nada para tranquilizar a Chloé, quien volvió a intentar levantarse, pero su padre volvió a detenerla. Al menos la dejó que se sentara sobre la cama.
-Te dije que no te preocupes- dijo su padre- lo tienen aquí igual que a ti, como una precaución. Tenía el cuello muy inflamado, pero ya está mucho mejor. Si prometes tranquilizarte- añadió al ver que su hija parecía dispuesta a saltar de la cama y salir corriendo- te acompañaré a donde está-
Chloé asintió repetidamente, hasta que su padre asintió y le ofreció la mano. Tan pronto como la chica se puso de pie, André Bourgeois la abrazó. Se había preocupado muchísimo cuando madame Kurtzberg había pasado por él y le había dicho que algo malo le había pasado. Chloé hundió su cara en el pecho de su papá y sonrió. Se había asustado un montón.
x-x-x
Poco más tarde
Chloé siguió a su padre por el pasillo hacia la habitación donde estaba Nathaniel. No le hacía mucha gracia ver que conforme caminaba más, el equipo médico se veía cada vez más sofisticado, y esperaba que no fuera una mala señal.
Cuando llegaron a la habitación, Chloé notó que Marinette y Adrien estaban sentados en la sala de espera justo afuera, la chica con los ojos llorosos y él con una expresión llena de preocupación. Ambos notaron la presencia de la chica rubia, y se levantaron al mismo tiempo, corriendo hacia ella. Marinette no lo dudó y la abrazó. Adrien se contuvo, recordando la experiencia que había tenido, no queriendo hacerla sentir incómoda.
-Oh, Chloé- dijo la chica pelinegra- estaba muy preocupada por ti. ¿Te encuentras bien? Dime que ese salaud no te hizo daño-
Adrien se ruborizó levemente al escuchar la mala palabra que había dicho Marinette, y Chloé pensó que seguramente sería la primera vez que escuchaba a la chica decir algo parecido, pero sus ojos, encendidos de preocupación, se mantuvieron fijos en Chloé.
-Estoy bien- dijo la chica finalmente- Nath… llegó a tiempo para…-
Se mordió el labio. Nathaniel había vencido su miedo para salvarla, para evitar que le hiciera daño, y por ello había sido casi asfixiado por su propio padre. Sus ojos pasaron de Adrien a la puerta de la habitación.
Sin despedirse de ellos, se soltó de Marinette, les dio la espalda y caminó con paso seguro hacia la habitación. Se detuvo en la entrada. El ruido de los aparatos médicos y el olor a hospital la hizo temblar levemente, pero al levantar la vista y ver la mata de cabellos rojos sobresaliendo sobre las sábanas blancas de la cama de hospital, respiró hondo y caminó hacia él.
El chico estaba dormido, tumbado boca arriba y respirando tranquilamente. Tenía una mascarilla sobre su nariz y boca, y debajo de ella una leve sonrisa, como si estuviera soñando algo lindo, lo cual era raro considerando lo que había pasado. Tenía la piel del cuello completamente de un enfermizo de color morado, y tenía además un golpe en el pómulo derecho. Un mechón de cabello cubría su ojo izquierdo y, cuando Chloé extendió su mano hacia él, una voz la detuvo.
-Estuvo despierto hace unos minutos, y preguntó por ti- dijo la voz femenina detrás de ella. Al principio pensó que era Jeanne, pero pronto se dio cuenta de que no era otra más que la alcaldesa de París.
-Ma… madame Kurtzberg- dijo Chloé, visiblemente enrojecida y apenada.
La alcaldesa se levantó con una sonrisa y puso una mano en su hombro.
-Fuiste muy valiente, Chloé- dijo mirando de reojo a Nathaniel- gracias por lo que hiciste por él-
Chloé sacudió la cabeza. No se sentía bien. Ella no había hecho nada, muy al contrario. Le había abierto la puerta a un psicópata y causado que casi asfixiara a Nath.
-Se equivoca, madame- dijo la chica con una expresión derrotada- Nath me salvó… hizo a un lado su miedo para salvarme-
La madre de Nath sonrió, y Chloé notó que el pelirrojo se parecía muchísimo a ella. La mujer se acercó aún más a ella y la abrazó. La chica se sobresaltó, pero sonrió.
Madame Kurtzberg vio que Nathaniel comenzaba a abrir los ojos, y soltó a Chloé.
-Creo que iré a la máquina por un café- dijo madame Kurtzberg- ¿te puedo dejar un momento con él?-
Chloé asintió, mientras que la alcaldesa sonreía y salía hacia el pasillo. Una vez que se quedó sola con Nath, la chica se sentó en la orilla de su cama y le sonrió mientras le quitaba por fin el mechón de cabello rojo de la cara. Los ojos de Nathaniel se abrieron, y se fijaron en la chica que estaba junto a él.
-Hola, pastelito- dijo Nathaniel con voz rasposa, esbozando una sonrisa cansada- te ves tan linda como siempre, pero un poco cansada… ¿te encuentras bien?-
Chloé acentuó su sonrisa, y se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja en un gesto nervioso.
-Creo que estás muy drogado, Nath- dijo ella- ¿cómo te sientes?-
El chico extendió su brazo hacia ella, acariciando su mejilla con su mano. Buscó a tientas el control remoto de la cama, y presionó el botón para enderezar el respaldo y quedar semisentado, aunque en ningún momento quitó sus ojos de los de ella.
-Mejor, ahora que veo con mis propios ojos que estás bien- dijo el chico.
-Shhh… no hables, te va a doler más la garganta- dijo Chloé. El chico no la escuchó.
-No me lo podría perdonar… si algo te hubiera pasado por mi culpa…-
-Nada de esto fue tu culpa, Nath- dijo ella- de hecho… fue mía. Yo fui la que abrí la puerta. Debí haberte escuchado cuando dijiste que era peligroso-
-Anto… ejem… él lo hizo por mi culpa. Para vengarse de mí y de mi mamá. Además, yo fui el que te hizo venir a Nueva York, y te obligué a fingir que eras mi novia- dijo el pelirrojo con una expresión mortificada- si no hubiera…-
Para hacerlo callar, Chloé se inclinó hacia él y presionó sus labios sobre la mejilla del pelirrojo. Sobra decir que el chico cerró la boca de inmediato, abriendo sus ojos grandemente mientras que la miraba.
-Gracias por salvarme- dijo la chica rubia, recostándose a su lado y apoyando su cabeza en la almohada.
El pelirrojo sonrió mientras apoyaba la mejilla sobre la almohada, intentando girarse hacia ella y mirarla a los ojos a pesar de que apenas se podía mover. Estaba muy aliviado de verla sana y salva, sin más que un pequeño golpe en la mejilla y un susto.
-Tu mamá parece agradable- dijo Chloé tras unos minutos de silencio- no se ve tan intimidante como en la tele-
Nathaniel rió en voz baja.
-No lo es- dijo el pelirrojo.
Con su mano sana, un poco temblorosa, Nath se quitó la mascarilla de la boca, y luego entrelazó sus dedos con los de ella. Acercó la mano de Chloé a sus labios, y los presionó contra los nudillos de la chica. Ésta sonrió, sus mejillas tiñéndose de un leve color rojo. Se sentía contenta y cómoda con él.
-Te amo, Chloé- dijo Nathaniel, sus enormes ojos azules fijos en ella con una intensidad impresionante- no sé porqué no me di cuenta antes, pero te amo-
Chloé enrojeció aún más, y abrió la boca para decir algo, pero ningún sonido salió de ella. Un poco decepcionado, pensando que quizá la chica no sentía lo mismo que él, Nath la soltó y volvió a ponerse la mascarilla sobre la boca, y enderezó su cabeza.
-Yo… si no sientes lo mismo que yo, no pasa nada… solo… no dejes de ser mi amiga, por favor- dijo Nathaniel.
Chloé pudo notar un leve brillo en sus ojos, y se dio cuenta de que eran lágrimas. Se incorporó sentada sobre la cama y tomó la mano izquierda del chico, pues la derecha estaba hinchada y envuelta en una férula.
-No, no, no digas eso- dijo Chloé, acercando la mano de Nathaniel a sus labios ante la mirada interrogante del chico- yo… no soy buena diciendo estas cosas… pero… yo también… yo también te amo, Nath-
La expresión confundida del pelirrojo se convirtió en la más radiante sonrisa. Volvió a quitarse la mascarilla e intentó incorporarse, pero hizo una mueca de dolor y volvió a dejarse caer sobre la cama.
-Cuidado, no te lastimes- dijo Chloé, ayudando a acomodarse sobre la almohada y ajustando la manta sobre él.
Nathaniel iba a reclamar, cuando entró la enfermera llevando su medicamento para el dolor. Con una mirada de desaprobación, la mujer volvió a poner la mascarilla sobre la nariz y boca del chico, y le lanzó una mirada de advertencia.
-Será mejor que te relajes y duermas otro rato, sweetie- dijo la enfermera- el medicamento te dará un poco de sueño-
El pelirrojo sacudió la cabeza.
-No quiero, no quiero- dijo Nathaniel, tomando aprensivamente la muñeca de Chloé, y rogándole con la mirada que no se fuera.
-Toma las cosas con calma. No me iré a ninguna parte- dijo la chica rubia.
-¿Lo prometes?- dijo él.
-Tienes mi palabra- le respondió Chloé.
Nathaniel sonrió tranquilamente y, tras suspirar, comenzó a sentir sus párpados pesados, y el sueño envolviéndolo. Sintió algo cálido y húmedo en su mejilla, y al mirar de reojo vio que Chloé lo había besado. Suspiró de nuevo y el sueño lo atrapó por completo.
x-x-x
Comisaría
Al mismo tiempo
Madame Kurtzberg sabía que Nathaniel estaría bien con Chloé y su padre mientras ella se ausentaba. No quería dejar a su hijo adorado ni un segundo después de lo que pasó, pero tenía algo urgente de qué hacerse cargo. Acompañada de Jeanne, su ama de llaves, se presentó en la comisaría.
Tan pronto como Jeanne abrió la puerta de la habitación de Chloé y pidió ayuda, los guardias del hotel habían llamado a la policía y habían arrestado a Antoine Dubois. Seguramente el hombre esperaba que madame Kurtzberg estuviera tan envuelta en su hijo herido que olvidara poner la denuncia correspondiente.
"Pues no es el caso"; pensó la alcaldesa de París.
Estaba realmente furiosa. ¿Cómo se atrevía su ex esposo a hacer algo así? Acercarse y atacar a la "novia" de su hijo para herirlo, a él y a madame Kurtzberg por extensión. Intentar asesinarlo con sus propias manos.
La alcaldesa reprimió un escalofrío. No le gustaba siquiera pensar en ello. Las dos mujeres caminaron a paso firme a la comisaría, a presentar su declaración.
-Vaya, vaya, miren nada más quien llegó, la mandamás de París, ni más ni menos- dijo Antoine Dubois desde una de las celdas, mirando a su ex esposa con una expresión astuta, que fue ignorada por madame Kurtzberg. Al verse ignorado, Dubois lo volvió a intentar- dime, "madame Kurtzberg"- añadió en tono de burla- ¿cómo esta Nathaniel? Seguro disfrutó el tiempo que pasamos juntos, como los viejos tiempos-
Nuevamente, madame Kurtzberg ignoró a su ex y continuó llenando la papelería que le pedía la comisaría de Nueva York.
-Debo admitir que Nathaniel tiene una novia bastante exquisita- continuó el hombre- nada que ver contigo… supongo que tiene mejor gusto-
Finalmente la mujer terminó su reporte y volvió sus ojos hacia Antoine Dubois.
-Para ser un hombre que se jacta de ser muy listo, parece que no tienes muchas luces- dijo madame Kurtzberg- ¿o no recuerdas que, cuando te arrestaron, te dijeron que lo que dijeras iba a ser usado en tu contra?-
Dubois abrió la boca para decir algo, pero la cerró inmediatamente. Se había incriminado a sí mismo por estar fastidiando a su ex mujer. Madame Kurtzberg entregó el reporte y salió de la comisaría, no sin antes dirigir a Dubois una mirada de enojo.
x-x-x
Colegio Françoise Dupont
Dos días después
La clase de mademoiselle Bustier fue visitada por monsieur Damocles para felicitar a Adrien Agreste por su desempeño durante el concurso de ciencias. Si bien es cierto que fue el mejor estudiante de física, había puesto en alto el nombre tanto de su colegio como de todo París.
-Felicidades, Adrien, estoy muy orgullosa de ti- dijo mademoiselle Bustier cuando el director salió de su clase.
-Muchas gracias, profesora- dijo el chico rubio.
Tras felicitarlo por su éxito, las miradas de todos los alumnos pasaron de Adrien hacia el sitio vacío que había en la primera fila. Nathaniel no estaba, a pesar de que Adrien y Marinette ya habían regresado. Y Juleka fue la única que se dio cuenta de que faltaba alguien más.
-Psst… Rose- dijo la chica- ¿no has visto a Chloé?-
Rose sacudió la cabeza repetidamente.
-Creí que regresaría hoy- dijo Juleka, encogiéndose de hombros.
Mademoiselle Bustier no parecía escuchar esa discusión cuando sacó su tablet y comenzó a pasar la lista.
-Agreste, Adrien-
-Presente-
-Bourgeois, Chloé-
Silencio. La profesora levantó la vista y alzó una ceja, extrañada que Chloé, quien era una chica bastante responsable, excepto claro en clase de física, faltara al colegio. Se encogió de hombros y continuó hablando.
-Bruel, Ivan-
-Presente-
Mademoiselle Bustiera estuvo a punto de llamar al siguiente en la lista cuando el par de chicos ausentes se presentó en la puerta. Chloé esbozaba una sonrisa tímida, entrelazado los dedos con los de la mano sana de Nathaniel, quien mostraba con una una gran sonrisa, pero no una sonrisa maliciosa como la que acostumbraba, sino una que llegaba hasta sus ojos. Su mano derecha aún estaba vendada y descansando en un cabestrillo.
-Bueno, ¿qué están esperando?- dijo la profesora, sonriendo levemente al verlos- tomen sus lugares-
Los dos chicos asintieron y entraron al aula. Nathaniel se sentó en su sitio, ayudado por Chloé y por Sabrina, quien normalmente se sentaba a su lado. Antes de que la chica rubia subiera por los escalones hacia su sitio, el pelirrojo le sonrió y le guiñó un ojo. Chloé sonrió y se apresuró a tomar su asiento, detrás de Ivan.
El aula se llenó de murmullos de sorpresa sobre lo que acababan de ver. ¿Nathaniel siendo amable con alguien? ¿Chloé dejando de ser tan tímida alrededor del pelirrojo?¿Qué había pasado?
-Bien, ahora que ya estamos todos- dijo mademoiselle Bustier, haciendo callar los rumores- comencemos la clase de hoy…-
x-x-x
Le Grand París
Esa tarde
Madame Kurtzberg sonrió levemente al ver que Nathaniel había traído de nuevo a casa. Se encogió de hombros. Ah, el amor. Volvió sus ojos a su computadora, y acentuó su sonrisa al ver su correo. Si bien ella estaba acostumbrada a usar su influencia para consentir a su hijo, esta vez la había usado para una buena causa.
Su ex esposo había sido arrestado y condenado por intento de asesinato y de abuso. La alcaldesa de París había conseguido que el juicio se llevara a cabo sin la necesidad de que su hijo o Chloé testificaran en persona o tuvieran que enfrentar nuevamente a ese horrible hombre. Había también conseguido, por petición de Nathaniel, que no mencionaran el nombre de Chloé, en un intento de protegerla.
Sonrió al pensar que su hijo realmente estaba enamorado, y se sentía aliviada de verlo tan a gusto con una chica. Por fin había vuelto a abrir su corazón.
Mientras tanto, en la habitación de Nathaniel, Jeanne llevó una bandeja con té de limón, miel y sus respectivas tazas a los dos chicos que estaban sentados juntos en el sofá. Nath tenía su brazo lastimado en el descansabrazos, y Chloé se había quitado los zapatos y subió los pies descalzos al sofá.
Si había algo que ambos amaban, era el té de limón. Chloé solía tomarlo todos los días, un poco de té de limón con un par de gotas de miel. Y Nath lo adoraba porque olía como ella. Sabía como ella.
El pelirrojo sonrió ampliamente al ver brillar los ojos de Chloé al posar sus ojos en la bandeja recién llegada. Nathaniel rodeó la cintura de la chica con su mano libre y la atrajo hacia sí mismo.
-¿Sabes? Nunca me miras de la manera en la que miras el té, pastelito- dijo el pelirrojo.
Chloé sonrió.
-¿Estás celoso?- dijo ella- ¿del té?-
-Eh… ¿un poco?- admitió Nathaniel.
Tras terminar de preparar su té y dar un sorbo a su taza, Chloé se acercó a Nathaniel, poniendo sus brazos alrededor del cuello de él, y le dio un rápido beso en los labios. El pelirrojo los humedeció con la lengua.
-Umm- fue el único comentario del chico, haciendo reír a Chloé. La chica dejó la taza en la bandeja y apoyó la cabeza sobre el hombro del chico. Éste acentuó su sonrisa, apoyando su cabeza sobre la de ella, permitiéndose percibir el delicioso aroma de su cabello.
-¿Nath?- el pelirrojo la escuchó decir.
-¿Sí?-
-Te amo, cabeza de tomate-
Nathaniel se echó a reír.
-Y yo te amo a ti, pay de limón- dijo ella.
x-x-x
FIN
¡Hola a todos! Esta historia era originalmente solo un oneshot, pero ustedes me animaron a continuarla. Espero que este universo alterno haya sido de su agrado. El siguiente fic es más canon, en el que regresarán varios villanos y aparecerán la mayoría de los personajes. Muchas gracias a todos por sus reviews. Les mando un abrazo enorme. Nos leemos muy pronto.
Abby L.
