Disclaimer: Desde lo más oscuro de nuestras mentes hemos traído a Ted Lupin, un metamorfago, porque él merece ser protagonista de su propia historia. El mundo de HP y los personajes pertenecen a JK Rowling.

¤°.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸ o .¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤

LUPIN VS LUPIN

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.F

*º*º*º

Cambio de juego.

Teddy miraba más el rostro de la pecosa a su lado en la oscuridad de la sala de cine que la pantalla misma. Lily estaba tan sonriente que era difícil no ver el encanto que desprendía y Merlín estaba comiendo tantas palomitas que temía que fuera a darle una indigestión más tarde.

—Podrías dejarme algunas —susurró divertido.

—Schhh —soltó Lily Luna, tomando unas pocas y llevándolas a la boca de él de forma distraída.

Se estaba tomando muy en serio eso de alimentarlo como bebé. No podía creer que estaba sintiendo un golpe de alegría boba por eso. Las tomó mordiendo de forma suave los dedos de ella.

—¡Auch!, ¡Teddy! ¡Eso es asqueroso! —dijo lo más bajo que pudo, mirándolo con interrogación aunque la sonrisa en sus labios se pronunció más.

—Schhh, no hagas ruido.

—¿Por qué hiciste eso?

—Sólo quería saber que sabor tenías.

Lily rodó sus ojos divertida. —Esa no es la manera —añadió en un desliz, dándose cuenta después de que lo había soltado. Sus mejillas enrojecieron bajo la mirada juguetona de él, tenía las cejas arqueadas y parecía tener un comentario vivaz en la punta de su lengua—, no lo digas.

Las personas a su lado los mandaron callar, impidiéndole a Teddy responder y tal vez lo pensaría más tarde, salvándolo de cometer una gran estupidez.

*º*º*º

La mente de Lilian era un hervidero, no podía descansar por buscar una solución, necesitaba arreglar el lío que había creado el señor Potter.

—Dice que no cambió el pasado, pero alguien que debería estar muerto ahora esta con vida. ¡¿Qué se supone que haga con eso?!

Justo en ese momento se sentía peor que antes. El aire escapó por sus labios, mientras sobaba sus sienes. No podía sacarse la imagen de Harry Potter diciendo: «Tengo un plan.», el cuerpo se le estremecía por el enojo.

Una enfermera entró notando su estado de alteración. —Debe calmarse o empeorara.

Lilian soltó una risa desganada. —¿Empeorar? ¡No tiene ni idea!

—No ha descansado nada desde que su guardián se fue.

—¿Guardián? ¡Él no es nada mío! ¡Está chiflado!

—Iré a hablarle a sanador.

—¡Grandioso! —Se echó la manta encima cubriéndose por completo.

*º*º*º

El gran perro negro olisqueó a Harry cuando apareció en aquella iglesia abandonada. —Te he traído unas cosas.

Se transformó frente a sus ojos dejando ver su figura humana. Caminó sin reparos hasta él tomando la bolsa, su mirada llamativa y misteriosa lo recorrió nuevamente, quedándose quieta en la cicatriz que lo identificaba ante todos y era por la cual Sirius había confiado en él.

—Te veo y no lo creo…—comentó soltando una carcajada— ¡eres más viejo que yo!

—Apenas unos años —contestó con una sonrisa. La felicidad de verlo con vida no tenía comparación, había sido mejor aún que verlo durante la batalla final junto a sus padres, lamentaba habérselos arrancado del más allá, pero no se arrepentía de la decisión que había tomado.

Se dio vuelta dándole un poco de privacidad. Había dejado a Lilian echando humo por las orejas. Vaya que esta mujer era temperamental y testaruda.

—Estuve pensando en lo que dijiste, aún no acabo de creer todo lo que vi a través de la Legemerancia.

—¿Qué es lo que concluiste? —preguntó intrigado.

Sirius le puso las manos sobre los hombros, volvió a reír con singular diversión. —Justo así imagine que sería tu padre, pero es mi ahijado al que veo frente a mi. Nunca quise dejarte, pero me reconforta saber que lo hiciste bien sin mi y tal vez pensar en que no debería estar aquí. Ahora eres un hombre, no me necesitas…

—Te equivocas, nunca se deja de necesitar a la familia y ustedes merecían vivir. No puedo hacer lo que hice por ti por mis padres, pero al menos tú podrás disfrutar ahora de tu vida… no vivirás encerrado de nuevo.

Canuto soltó un resoplido, ladeó su rostro evitando que notara cómo le habían afectado sus palabras. Carraspeó y golpeó su pecho, buscando deshacer el nudo de emociones que se habían quedado ahí.

—¿Cuál es el plan ahora?

—Debemos irnos en unas horas, volveremos al 2024.

Black soltó un chiflido, mientras se colocaba la gorra de visera larga. —¿No tendrás problemas con el Ministerio?

—El Ministerio no es cómo lo recuerdas y por ahora sólo dos personas estamos enteradas de tu existencia, pero si llegase a saberse, tengo un plan.

—Al parecer tantos años de compartir con Hermione han dejado sus frutos.

—No tanto cómo ella desea, pero soy el Jefe, muchas vidas de aurores dependen de mis planes.

Sirius palmeó su espalda. —Espero que no pienses tratar de dejarme atrás por ser ahora el Jefe, voy a ayudarte a encontrar a tu hija.

—No es tan sencillo, hay alguien con quién tenemos que hablar de eso —comentó exhalando largamente. Lilian Saleh no daría su brazo a torcer tan fácil.

Sirius ignoró olímpicamente ese detalle. —¿Dices qué desapareció con un objeto que no era un giratiempo? ¿A qué te referías?

—Un espejo con runas —reveló. Sirius soltó una maldición que intrigó a Harry, haciéndolo reaccionar—, ¿lo conoces?

—Sí.

*º*º*º

Lily Luna se estiró al salir del cine. El frío le causó un escalofrió que la hizo abrazarse a sí misma buscando entrar en calor. Teddy lo sobrellevaba mejor, se acercó a ella y le tomó las manos entre las suyas frotándolas, pero no lo dejó ahí, se inclinó y les sopló aire cálido ante la mirada atónita de ella que sentía su pulso correr por él.

—¿Quieres un encantamiento de temperatura?

—N-no —tartamudeó, apartando sus manos con torpeza.

Él sonrió a verla nuevamente enrojecer y actuar toda nerviosa. —¿Estás mejor?

—S-sí.

¿Y cómo no iba a estarlo si esto parecía sacado de sus mismísimos sueños? Teddy había sido así de dulce cuando era niña, pero el que volviera a serlo ahora la hacía muy feliz.

—Busquemos un lugar para aparecernos.

Asintió con una sonrisa turbada, no sentía más frío… no con él sosteniendo aún su mano, enviándole ondas de calor que se regaban por todo su cuerpo.

Fueron apenas un par de minutos lo que se llevaron para estar finalmente en el Caldero Chorreante.

—Me gusto la película… fue realmente emocionante, pero las escenas de romance fueron tan poco creíbles, ¡Merlín y esos besos tan desapasionados!

—¿Ahora sabes de besos?

Lily se detuvo frente a su puerta, bajó el rostro apenada. —No es eso, es que no transmitían emociones… no había química.

Teddy se recargó en la pared y la miró con un brillo travieso en sus ojos. —Pensé que no sabías de esas cosas, pero ya veo que tienes experiencia en… esos asuntos.

—¿De qué hablas? —comentó furiosamente roja— No es lo que piensas, además yo sólo hablaba de la actuación, no de eso…

Ted la recorrió, no quería ni imaginarse a Lily en esos menesteres, era un camino que no quería seguir. —Esta bien, prefiero pensarte inocente y pura…

—¡Oye! Soy inocente… y pura —exclamó tan roja que era difícil diferenciar su cabello de su tono de piel.

Él se detuvo de añadir algo más, volteó a ver a su alrededor, notando un par de miradas curiosas y mentiría si decía que su confesión no le había caído como bálsamo. —Es mejor que vayas a descansar —murmuró deseando zanjar ese tema. Abrió la puerta para ella y le dio una pequeña caricia en su cabeza.

Lily Luna confundida asintió. —Gracias por la cena y el cine.

—No tienes que agradecer.

Ella se dio la vuelta dispuesta a entrar, pero en el último minuto regresó sobre sus pasos para abrazarlo por la cintura. Ted la recibió ligeramente sorprendido, acarició su espalda lentamente y sonrió ante su actitud cariñosa. Era la segunda vez que lo abrazaba así en el día, ¿acaso se volvería una costumbre?

—Entra ya.

—Descansa. —Lily se separó de él con desgano, caminó al interior y cerró la puerta quedándose recargada en ella, tratando de calmar su atolondrado corazón.

Teddy al otro lado dejó ir un suspiró, se pasó la mano por sus cabellos mientras sus ojos aún seguían clavados en la puerta.

*º*º*º

Scorpius entró por la puerta trasera a la casa de los Potter, pasó sin inconvenientes directamente a la habitación de Albus. Todo el lugar parecía estar sumido en un ambiente de tensión y expectación.

—¿Aún no hay noticias? —preguntó al ingresar, topándose con su amigo hablando en murmullos con Rose junto a la ventana. Ambos se giraron mirándolo con sus caras largas.

—No.

—Mi padre aún no vuelve, seguimos esperando.

Malfoy empuñó sus manos con frustración. —¿Es todo lo que haremos? ¿No hay algo más que podamos hacer?

Rose lo miró con pesar, se le rompía el corazón al verlo sufrir. ¿Cómo es qué había terminado en un amor unilateral? Y peor aún, siendo testigo y confidente de su amor por su prima.

—No es tan sencillo.

Albus se sentía entre la espada y la pared con respecto a Rose y Scorpius, pero prefería no meterse en eso, dejaría que ellos lo arreglaran, porque no quería perder a ninguno. Se concentró nuevamente en su mayor preocupación. —No puedo dejar de pensar que mi hermana se refería al inicio de la relación de mis padres, eso sería en 1996.

—Entonces mi tío y esa mujer viajaron a la fecha equivocada.

Él asistió pensativo, pero no era tan sencillo, no podía serlo.

—Pero si fuese así… ¿no serían capaces tus padres y sus tíos de saberlo?, tendrían que estar en sus recuerdos.

—Eso es lo que no me cuadra.

—O tal vez están disfrazados o escondidos —lanzó Rose, logrando que los dos chicos la miraran. Su idea no parecía descabellada.

Scorpius se sobó su barbilla, mientras meditaba. —Me gustaría contárselo a mi padre.

Las miradas descolocadas de sus amigos se posaron en él y sus expresiones no daban lugar a creer que estaban de acuerdo.

—¿Por qué? —Se atrevió a preguntar Al.

—Porque mi familia conoce de magia y objetos, es algo que es parte de nuestra vida. Mi abuelo coleccionaba artilugios tenebrosos, mi abuela joyas encantadas, mi padre textos de alquimia y muchas más cosas que no se imaginan… probablemente sepan sobre ese espejo.

Su explicación parecía lógica para Albus, buscó una respuesta en el rostro de su prima, pero ella alzó sus hombros poco convencida.

—No creo que mis tíos deseen que tu padre se involucre.

—No necesitan saberlo.

—Él tiene razón, si mi padre sabe algo entonces se los contaríamos o al menos a tu padre —explicó Scorpius captando en el aire las intenciones de su amigo.

—Si esto llega a la prensa será un desastre.

—No se enteraran por mi familia —comentó molesto por la falta de confianza de Rose.

—Bien —murmuró después de unos momentos.

Scorpius movió su cabeza asintiendo, una sonrisa se deslizó en sus labios antes de salir de la habitación.

*º*º*º

Edward en verdad intento dormir, pero cuando no pudo hacerlo se sentó en la cama recargándose en el respaldo. En medio de la oscuridad, exhaló largamente, sus pensamientos seguían encadenados a la muchacha pelirroja.

Oh calla… fuiste tú él que comenzó a alejarse, por estar con Victoire.

Es mi novia, Lily, pero eso no quiere decir que no pueda pasar tiempo con otras personas.

No parecía eso.

El amor a veces hace que nos concentremos en una sola persona, quizás dejé que me absorbiera.

Pero ahora estamos aquí, compensemos el tiempo perdido…

Sus palabras en verdad lo habían incomodado, habían hecho que comenzará a revaluar la forma en que había estado viviendo y llevando su relación con Victoire.

¿Y si la amaba tanto por qué razón estaba reaccionando así con Lily?

—¿Qué significa esto en mi relación?

No es que antes no hubiese encontrado atractiva a otra chica, pero siempre había sabido distinguir sus emociones y sentimientos, pero ahora, estando lejos de su novia, en otro tiempo, se sentía perdido.

Lo peor era que no podía huir, no podía tampoco alejarse y aún cuando fuese la única opción no deseaba hacerlo, no cuando se había dado cuenta lo importante que era para Lily.

«No puedo permitir que ocurra algo con ella.»

Sí, ¿no estas saliendo con ella o si? Porque eso si que sería...

No, sólo cuido de ella, su padre es mi padrino.

Ah, por un momento pensé que eras alguna especie de enfermo.

Las palabras que Sue le había dicho cuando se habían conocido la primera vez lo hicieron sentirse una escoria.

«Lo que estoy sintiendo nunca debe salir, pues sólo causara daños irremediables.»

Era la conclusión más lógica que había encontrado en su insomnio.

*º*º*º

Horas después Harry había pedido la alta de Lilian, le dejó sus cosas sobre la silla a excepción del giratiempo. Ella salió de la habitación aún molesta y tensa, seguía viéndose pálida y con aspecto enfermizo.

—No podemos irnos si no me da el giratiempo.

—Antes salgamos de aquí —anunció, señalándole el camino.

Apretó sus dientes y se echó a andar con los hombros tensos. Él la siguió de cerca, lamentando el Jefe de ese Departamento no fuese hombre, sin duda eso hubiese facilitado el trato.

Llegaron a la salida del hospital, al pisar la calle, ella se giró mostrándole su palma.

—Acompáñeme.

—¡Esto es increíble! —La frustración la estaba haciendo temblar de pies a cabeza.

Le tomó el brazo sin esperar su afirmación y tiró de ella, Lilian lo fulminó con sus ojos rabiosos. Apenas llegaron a un lugar calmado, él los desapareció.

Mareada por el viaje se aferró a él, sintiendo su estómago en la boca. Ni siquiera se atrevió a abrir los ojos cuando sus pies tocaron de nuevo el suelo.

Sirius los observó con cuidado, el encantamiento de Harry cayó. Se giró hacia ella observándola con preocupación. —No se ve nada bien —opinó acercándose a ellos.

—Es por viajar en el tiempo.

—No hablen como si no estuviera presente —murmuró empujando a Harry, para que se alejara, no quería ser ninguna carga. Un momento, ¿quién era la tercera persona? Abrió sus ojos de golpe clavándolos en el hombre que estaba a unos pasos de ella—, ¿usted…? —Ni siquiera podía acabar la frase.

«El hombre que salvó.»

—Soy Sirius Black.

Ella caminó hacia atrás, no es que ese nombre no pasará por su mente, pero verlo ya en carne y hueso frente a ella, era aceptar que había fallado al proteger la línea del tiempo inalterable.

—Usted debería haber muerto durante la batalla en el Ministerio, cayó en el velo de la muerte.

—¿Una muerte impresionante no? —respondió con una sonrisa traviesa.

—¿Cómo? ¿Cómo lo hizo? ¿Está seguro que no modificó el pasado? —Se giró hacia Harry medio histérica.

—Altere un poco la batalla, la maldición de Bellatrix en realidad nunca lo tocó, la desvíe en último segundo algo no perceptible para los demás en medio del caos, pero la impresión hizo que fuera hacia atrás y mientras todos creían que estaba cayendo en el velo en realidad se estaba desvaneciendo.

—¿Está seguro que fue así?

Harry se tocó la sien. —Mis recuerdos no han cambiado a excepción del de la última batalla, Sirius nunca aparece junto a mis padres y Remus por la piedra de la resurrección. Las verdaderas memorias quedaron escritas en este pergamino y guardadas en estos envases —explicó sacando del bolsillo de su chaqueta los objetos.

—No lo esperaba así —dedujo Sirius cruzándose de brazos.

Lilian soltó un grito de exasperación, explotando. —Usted no tienes limites, ¡está loco!

—Debería tranquilizarse.

—¿Qué espera que haga con él?

—Nada, porque usted no esta enterada de esto.

La cara de la Jefa del Departamento de Control y Manejo del Tiempo se deformó tras sus rápidas deducciones, de inmediato sacó su varita apuntándola hacia él. Sabía que estaba considerablemente por debajo de él en cualidades de duelo en ese momento, pero algo tenía que hacer para defenderse.

—No sé atreva a modificar mis recuerdos.

Potter puso sus ojos en blanco. —No sea usted dramática, no necesita sobreactuar…

—¿Qué? No me engañará.

—Modificar su memoria sería lo más práctico, pero no lo merece, por otra parte yo aún necesito tener la seguridad de que no hablara sobre ello, por lo que le propongo que hagamos un juramento de inquebrantable y uno de confiabilidad, lo que impedirá que nos descubramos el uno a otro.

—¿Qué decide? —cuestionó Canuto con el pecho hinchado de orgullo— Que Harry le revuelva la mente como huevo o que esto quede como un secreto entre buenos amigos.

Lilian se quedó estupefacta frente a los dos hombres.

*º*º*º

Lily Luna había tenido una noche estupenda, se encontraba cambiándose cuando su puerta fue aporreada, sobresaltándola.

—¿Quién… quién es?

La respuesta llegó veloz. —Ted, ¿puedes abrir?

Sintió el clásico retumbar en su pecho. —Un momento —gritó sonriente. Se apresuró a abrocharse los botones de su blusa como pudo, para correr a abrir la puerta.

Ted entró a la habitación exaltado. —Tengo una teoría… no sé cómo no lo pensé antes, es sobre ese espejo…

Estaba tan exaltado.

—Espera, puedes hablar más despacio —pidió mirándolo con una arruga en su frente y las cejas fruncidas.

Teddy asintió, su mente era un hervidero de pensamientos y le era difícil controlarse en ese punto. Se tomó un respiro y observó a Lily, tenía el cabello sin cepillar y su blusa color vino con lunares blancos diminutos estaba mal abotonada. ¡Justo lo que no necesitaba!

Después de todo lo que había estado pensando y experimentando, esto era malo, muy malo. Volteó la cara sintiendo un chispazo de fuego repasar su cuerpo y carraspeó incómodo.

—Tienes la blusa mal.

Lily se miró notando su torpeza, sus mejillas se calentaron y se apuró a corregir su error. Teddy observó por el rabillo de sus ojos como ella se giró y comenzó a sacar los botones de ojal.

Ni siquiera deberías estar espiándola, pero era difícil de ignorar. La mente se le había detenido por primera vez en horas, estaba por mirar hacia otro lado cuando alcanzó un vistazo de su piel pecosa y su sostén morado.

Sintiendo la vergüenza correr por su sangre al igual que esa ráfaga de repentino deseo, se giró por completo maldiciendo. Era peor que una cucaracha por sentirse así y reaccionar ante ella.

—¿Qué estabas diciendo? —preguntó inocente ajena a lo que había desencadenado su pequeña torpeza.

—Ehh…joder —balbuceó nervioso, su cabello que aún era una lucha de colores finalmente optó por ser purpura—, es sobre el espejo.

—¿Qué sobre él? —preguntó confundida.

Ted trató de volver a concentrarse, se llevó una mano a la frente sobándola. Cuando volvió a conectar sus ideas se atrevió a hablar: —Sabes que no hemos usado precisamente un disfraz, lo único que hemos hecho es cambiar nuestros nombres.

—Lo sé, pero no entiendo lo que tratas de decirme —comentó sincera, yéndose a sentar a la cama. Notando la sombra del rubor en Ted así como el ligero sudor en su frente. ¿Acaso en su habitación hacia demasiado calor o es que había corrido antes de ir a verla?

Ted le dio un rápido repaso y respiró aliviado al no ver ninguna tentación a la vista. —Decía que… no nos hemos escondido, varias personas que nos conocen en el futuro nos han visto ya, por lo que debemos estar en sus recuerdos… lo que les haría saber nuestro paradero en el tiempo…

—¡Es cierto! —exclamó emocionada, brincando de la cama.

—Espera, no he terminado —pidió lamentando el tener que cortarle su alegría—, pero esta la fuerte posibilidad que la magia del espejo interfiera en las memorias de las personas con las que nos hemos cruzado y es por eso que aún no han llegado a nosotros.

El rostro de Lily se vació, sus hombros cayeron; había celebrado muy pronto. —Esto nos deja de nuevo en el comienzo, ¿no es así?

—No exactamente.

—¿Qué quieres decir? —preguntó confundida.

—Todos estos días no sé cómo no me di cuenta… he estado abstraído en lo que esta pasando aquí: la impresión de conocer a mis padres, cuidándote, tratando de sobrevivir. Simplemente demasiado concentrado en nuestra vida aquí y ahora que lo puse en perspectiva es que veo más claro todo.

—Tienes derecho a sentirte abrumado —comentó buscando retirar un poco del peso que él mismo había decido ponerse.

—Comenzaré una investigación, no dejaré todo en manos de Dumbledore cuando él tiene tanto que hacer por este tiempo.

Lily no había esperado aquello, pero la esperanza se anidó en su corazón, sin duda era algo emocionante, pero luego se dio cuenta de lo que eso significaba. Teddy tendría que dejar atrás a sus padres sabiendo que morirían y también quería decir que su tiempo juntos acabaría.

«¿Por qué esto tiene que ser tan doloroso para él?».

—Es fabuloso… si puedo ayudarte, lo haré.

—Claro que lo harás —dijo con una gran sonrisa.

Ella no pudo sonreír con el mismo entusiasmo. Lo que ella no sabía es que él aún no había tomado una decisión sobre lo que haría al encontrar la respuesta al enigma del tiempo, por eso es que podía contárselo de esa forma.

*º*º*º

Después del desayuno la pareja se dirigió a buscar libros que pudieran servirles, Teddy no deseaba pasear mucho por el Callejón, pero era necesario. Cada día que pasaba la tensión en el ambiente crecía, la preocupación y el temor era visible en varios los transeúntes. Tomó la mano de Lily para estar seguro que aún estaba a su lado.

Lily sonrió sonrojada debajo de la capucha que llevaba, el calor que emanaba de él, era muy agradable. Era un simple gesto, pero aún así su corazón se emocionaba.

Su primera parada fue Flourish y Blotts, recorrieron cada hilera de libros, pero de los elegidos, Teddy descartó la mitad a la hora de revisarlos con un poco más de calma, para finalmente sólo comprar uno. El siguiente lugar que visitaron fue Obscurus Books, donde no encontraron nada y finalmente Whizz Hard Books, pero también fue en vano.

Por un momento se le cruzó la idea de ir al Callejón Knockturn, pero era demasiado arriesgado y más yendo con Lily.

—Sólo conseguimos uno, "Dimensiones en el mundo mágico" —comentó decepcionada—. ¿Crees qué hallemos algo aquí?

—Eso espero —comentó guardándolo—. Hay un lugar más al que quiero que vayamos.

—¿Dónde? ¿Hay otra librería por aquí? —cuestionó extrañada— ¿No estás esperando que vayamos al Callejón Knock…?

—De ninguna manera, hablaba de la antigua casa de los Black.

—Es cierto, la biblioteca es enorme… tal vez cuando estemos en Hogwarts, podamos revisar la Sección prohibida.

—Es una buena idea—reconoció, aunque esperaba poder obtener una pista antes.

Hasta que estuvieron frente a la casa fue que el metamorfago se atrevió a dejar ir la mano de Lily. Estaba nervioso por volver a estar ahí, tal vez eso nunca cambiaría. Ahora sabría si las cosas entre sus padres habían mejorado o no.

Lily Luna tocó y la puerta tardó apenas un poco en abrirse. Remus apareció con unas grandes ojeras y sin rasurar, a leguas se notaba que había pasado muy mala noche y no debido a su transformación del mes. Al verlos su cara se llenó de sorpresa, no esperaba que ellos estuvieran de nuevo por ahí, aunque ahora bajo la nueva luz de sus pensamientos alarmantes era muy conveniente. Sus ojos ámbar cayeron sobre Ted, esta vez estudiándolo no como un adversario y desconocido sino como una posible parte de él.

—Buenos días, señor —saludó Lily, aunque realmente era claro que no eran muy buenos para él, pero aún así buscó sonar animada para tratar de contagiarlo.

—Si es un mal momento podemos venir otro día…

—Nada de eso, pasen —dijo haciéndose a un lado—. Iré a callar ese cuadro antes de que nos vuelva locos.

—En verdad la casa necesita arreglos, que bueno que mi padre pudo quitar ese cuadro —murmuró Lils, tapándose los oídos con las manos.

Teddy siguió a su padre con la mirada, se notaba su tristeza a metros de distancia y no necesitaba recorrer la casa para saber que su madre no estaba ahí.

«En verdad su relación tuvo un inicio muy complicado, mi padre es demasiado terco.»

—Perdonen es un cuadro de la madre de un buen amigo, no le gustan las visitas.

—En realidad no le gusta nadie —susurró Lily.

—¿Qué dijiste? —preguntó Lupin con la frente fruncida.

—Sólo hablaba conmigo misma, lo siento —dijo apresurada.

Ted le lanzó una mirada de advertencia, no podían permitirse esa clase de deslices.

—¿Qué los trae aquí?

—Me gustaría poder hacer nuevamente uso de su biblioteca.

Remus asintió. —Entiendo, ¿sigues preocupado por lo de las clases? —cuestionó, tomando con agrado su gran preocupación por ser un buen maestro.

—Un poco.

—Adelante —comentó con una ligera sonrisa—, pueden buscar lo que necesiten volveré en un momento, no estoy precisamente presentable.

—No se preocupe y gracias —murmuró Ted, mirándolo con una expresión de agradecimiento. Lo vio salir de la habitación y escuchó sus pasos alejarse por el pasillo.

—¿Qué está mal con él? —preguntó Lily en un susurro.

—Supongo que muchas cosas —exhaló pesaroso—. Busquemos los libros.

—Bien —aceptó caminando hacia los estantes—, la casa se siente tan sola y silenciosa sin Nym.

—Lo sé.

—Tal vez deberías buscarla y hablar con ella —sugirió Lily, Teddy se sobó el cuello y asintió.

—Quiero ayudarlos, pero no debo intervenir demasiado, se supone que ellos resuelvan esto, lo hicieron solos la primera vez —reveló encogiéndose un poco, caminando hacia la otra estantería.

—Pero ambos necesitan un amigo que los guie un poco.

—Es complicado, siempre tengo que frenarme con ellos, si digo esto o lo otro, puedo hacer que todo cambie y ¡pop! Desaparecer.

—Ni siquiera lo menciones —expresó sintiendo que el corazón se le estrujaba, era horrible pensar que él no podría existir.

—De cualquier forma es mejor que dejemos el tema para otro momento.

Remus sólo fingió alejarse de la biblioteca, se quedó cerca de la puerta, no necesitaba un hechizo para aumentar la capacidad de sus oídos, él ya tenía el gen de los licántropos que cumplía esa función.

Escuchó la conversación con los nervios a flor de piel y el corazón le dio un gran vuelco cuando sus pensamientos locos pasaron a ser algo más real que una hipótesis. Se tambaleó hacia la pared con el aliento atorado en la garganta.

«¡¿Es nuestro hijo?!».

*º*º*º

Continuará…

Mil gracias por seguir apoyándonos.

Hola. Hemos vuelto con otro capítulo, ¿creían que ya lo habíamos dejado? Pues no, seguimos batallando un poco con la historia, no es que no sepamos que va, sino más bien que a veces cuesta plasmarlo y también es tratar de unir todos los detalles sueltos de este viaje en el tiempo.

Tenemos un grupo en facebook de ellos, si gustan unirse pueden buscarlo Teddy & Lily (corazón).

Sobre la actualización. Teddy sigue teniendo estas emociones y confusiones con Lily, pero sin embargo no puede cambiarlos y mientras esto pasa comienza a pensar en su viaje y en las cosas que han pasado, llegando a una teoría interesante. Nymphadora fue la gran ausente, pero saldrá, no se preocupen. Remus por su parte no deja de darle vueltas a ese comentario que le hizo Arthur lo que desato muchas deducciones de su parte y parece que por fin gracias a una conversación -que hubiese pasado por inocente y desapercibida por otros incluso por él sino tuviese esas sospechas-, es que se da cuenta del secreto de esos desconocidos. ¿Qué pasará ahora? Y por último, Sirius ha vuelto.

Esperamos que les guste.

Ahora el momento de los agradecimientos.

Flor Galeano: Hola, mil gracias por seguir leyendo el fic aunque no fuese actualizado en años, pero ahora estamos aquí. Remus también nos encanta y la pareja que hace con Dora, aunque de momento las cosas estén tensas entre ellos. Esperamos te guste el nuevo capítulo. Saludos.

Guest: Hola, no nos lances avadas, hemos vuelto con un nuevo capítulo. Muchas gracias por seguir leyendo. Esperamos te guste. Saludos.

Drone20: Hola, miles de gracias por volver y comentar. Lamentamos los errores de los otros capítulos, hemos ido corrigiendo. Nos da gusto que te haya gustado el último capítulo y aquí estamos con uno nuevo. Esperamos sea de tu agrado. Saludos.

Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos, y alertas. Esperamos que se animen a comentar y hacer felices a estas dos locas escritoras.

(´¸.·*´¯`*»- - The darkness princess & Lady Muerte