Titulo original: Growing Up Black

Autor original: Elvendork Nigellus

Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling. La historia es de Elvendork Nigellus


Harry jalo a Sirius hacia la mesa y todos tomaron asiento, Arcturus se levantó con una copa en la mano listo para hacer un brindis.

-Permítanme proponer un brindis- dijo en voz alta. – Por mi nieto Sirius Orión Black, heredero de la Noble y más Antigua Casa, por su maravilloso hijo, Aries Sirius Black quien se ha convertido en magnifico joven caballero, que es un tributo a su crianza y educación. ¡Por Sirius y Aries!

-¡Por Sirius y Aries! – rugió la familia y Arcturus retomo su asiento.

-Por Merlín, es bueno tenerte de vuelta Sirius- manifestó Melania con vehemencia, mientras amontonaba pilas de comida en su plato con su varita.- Estas terriblemente delgado, eso no es saludable, pero no te preocupes, te voy a tener en perfecto estado en poco tiempo.-

Cassiopeia tosió elocuentemente.

-Gracias Abuelita- dijo Sirius. – Pero en realidad la tía Cassie ya ha hecho un gran trabajo arreglándome y poniéndome al día con todo lo que ha sucedido, no sé cómo me las hubiese arreglado sin ella-

-No es nada- dijo Cassiopeia sonrojándose levemente.

- Oh, no tía Cassie, estoy profundamente agradecido contigo, en especial por el excelente trabajo que has hecho dándole clases a Aries, espero que continúes con ellas.-

Con una sonrisa entusiasta Cassiopeia le respondió con tono dulce. – Bueno, si tú insiste querido, supongo que puedo continuar, debemos proveer solo lo mejor para nuestro querido Aries-

-Estoy de acuerdo, no veo razón para que las cosas cambien tan solo porque Sirius es libre.- opino Pollux. Era evidente que la maquinaria política y de poder de la familia estaba a toda máquina de manera sutil verificando el terreno. – Cassiopeia y los Squibs han estado haciendo un buen trabajo en la crianza de Aries y estoy seguro de que Sirius está más que dispuesto en mantener el status quo.-

Irma rodo los ojos ante las dinámicas de su familia, mientras que Marius y Clytemnestra solo suspiraron, mezcla de exasperación y alivio.

- Bueno yo por mi parte me encuentro alegre de que el pequeño Aries tenga a su padre de vuelta.- dijo Abraxas. – Eres un buen muchacho Sirius, permíteme expresarte mi dicha al tenerte como mi yerno y darte la bienvenida a la familia Malfoy, nuestra casa es tu casa.-

Mientras Abraxas pronunciaba estas palabras, se podía ver a Lucius murmurando en voz bajo con tono sombrío.

-Gracias Señor Malfoy- dijo Sirius.

Abraxas se rio entre dientes y le dijo –Por favor, llámame Papá-

Lucius continuo con sus enojados murmullos y mirada furibunda, Harry dirigió una mirada a Draco y rodó los ojos, mientras su primo se reía entre dientes, pero no sin que antes Harry se diera cuenta de la expresión anhelante que había pasado por el rostro de su primo mientras veía la manera en que Sirius tenía su brazo alrededor de los hombros de Harry.

-Por cierto Aries- comento Cassiopeia elevando un poco la voz.- No olvides que tu padre y yo vamos a llevarlos al callejón Diagon mañana, de manera que adquieran sus varitas, eso te dará la oportunidad de tener un mes completo de práctica antes de que regreses a Inglaterra.-

Aclarándose la garganta Pollux comento en tono indignado – No veo la necesidad de poner estas absurdas restricciones en el huso de la magia para menores de edad, los franceses toman una actitud mucho más sensata en este tema en mi opinión.-

-Bueno, nuestros niños logran hacer magia en sus casas sin ser detectados.- replico Irma ácidamente.- No creo que el que tengan que limitarse a no hacerlo en público sea una privación tan insuperable-

-No todas las familias permiten que sus niño utilicen magia en sus casas Irma- apunto Melania.- Yo nunca tuve permiso de practicar durante las vacaciones-

-Si querida- replico Irma en voz dulce. – Pero tú provienes de una familia de Hufflepuffs- término como si eso explicara todo su punto.

-No permitan que su Bisabuela los llene de prejuicio chicos- respondió Melania dirigiéndose a Draco y Aries. – Hufflepuff es una excelente casa-

-Te apoyo por completo Abuelita- complemento Dora con orgullo.

-Draco te juro que si terminas sorteado en Hufflepuff te desheredo- dijo Lucius en tono uniforme.

-No seas ridículo Lucius- comento Abraxas.- Draco va a ir a donde sea que Aries sea sorteado. ¿Y a que otra casa podría ir nuestro pequeño Parselmouth que a Slytherin? –

Lucius retomo sus murmullos enojados.

-No se papa.- dijo Sirius con una sonrisa traviesa. – Aries podría ser como su querido padre y terminar en Gryffindor.-

Todo el mundo se quedó en silencio frunciendo el ceño ante las palabras de Sirius. Viendo como el ambiente se había puesto tenso, Harry salto a la defensa de su padre.

-¡Esa es una brillante idea papa! – dijo dándole a Draco una mirada significativa y su primo se sumó a la defensa.

-Eso es Tío Sirius- dijo Draco. – ¡Sería estupendo que Aries y yo termináramos en Gryffindor! ¿Quién se hubiese imaginado que podías ser tan astuto?

-¿Qué estas balbuceando Draco? – demando Lucius con tono molesto.

-Piénsalo tío Lucius- dijo Harry. – Si voy a cumplir con mi verdadero destino, es esencial el mantener alejados, a entrometidos viejos tontos como Albus Dumbledore, de sospechar lo que planeo hacer o estoy haciendo-

- Si terminamos en Slytherin nos va a vigilar como un halcón dado nuestros antecedes familiares- dijo Draco.

- Viejo chiflado prejuicioso- murmuro Pollux enérgicamente.

-Pero en Gryffindor, podríamos hacer lo que quisiéramos sin tener miedo de recibir ninguna retribución por ello- añadió Harry.

-Y cuando el tiempo sea el correcto, golpeamos- dijo Sirius brillantemente, para sorpresa de todos y a la vez deleite. – El amante tonto de Muggles no va a saber que lo golpeo- Harry y Draco lo miraron con una mezcla de sorpresa y admiración, ningún adulto les había seguido la corriente nunca antes y mucho menos darse cuenta de lo que se proponían, decidiendo unírseles.

Cassiopeia se carcajeo con deleite. – Un excelente Plan, digno de la mente del verdadero heredero de Slytherin-

Abraxas sonrió pensativamente – Han expuesto muy buenos puntos niños, creo que esto solo prueba que ustedes dos solo piensan como Slytherins, pero si logran llevar a cabo este plan y tener éxito, tendrán mi bendición-

-Hufflepuff también es una opción, nadie esperaría que el próximo Señor Oscuro viniera de ahí- comento Melania enfurruñada, pero nadie le prestó atención, excepto por la pobre Dora, quien estaba comenzando a entender porque sus padres querían que mantuviera su distancia de la casa Black.


Después de la cena, Sirius, Harry, Draco y Abraxas salieron al jardín a jugar un partido de Quidditch, Harry y Sirius hicieron equipo contra Abraxas y Draco en el primer partido, después Sirius sugirió que cambiaran, Draco parecía sorprendido por esto, pero agradado.

-Pensé que ibas a querer pasar tiempo con Aries- balbuceo.

-Y quiero pasar tiempo con él, pero también quiero llegar a conocer a mi sobrino favorito.- dijo Sirius.

Draco levanto una ceja.- Tío Sirius, soy tu UNICO sobrino-

Sirius sonrió – Precisamente-

Abraxas y Harry ganaron el segundo partido holgadamente, Draco estaba algo frustrado, pero Sirius le revolvió el cabello cariñosamente y le prometió que jugarían al día siguiente cuando regresaran del callejón Diagon.

-Y mañana vamos a ganar nosotros- le aseguro Sirius a su sobrino.

-En tus sueños- replico Abraxas, ambos chicos se rieron.

Más tarde esa noche, después de que todo el mundo se había ido a dormir, Sirius se deslizo hasta la habitación de Harry y se sentó al borde de la cama.

-¿Aries estas despierto?- pregunto mientras colocaba una mano sobre la cabeza de su Ahijado/hijo.

Harry bostezo perezosamente – Lo estoy ahora- murmuro medio dormido.

-Podemos hablar mañana si lo prefieres- le ofreció Sirius.

Negó con la cabeza.- No, ya estoy despierto- dijo sentándose en la cama. – Gracias por estar pendiente de Draco hoy en la tarde, creo que se está sintiendo excluido-

Sirius sonrió – Me di cuenta, vi la forma en que nos veía durante la cena, de hecho me recordó un poco a mí, de la manera en que yo me sentía envidioso de James y su familia. El Sr. Potter hacia todo lo mejor que podía para hacerme sentir en casa y parte de la familia, así que supongo que lo mínimo que yo puedo hacer es intentar ofrecerle lo mismo a Draco. – paro por un momento. – Harry necesitamos hablar sobre algo-

La expresión de Harry cambio, toda alegría pareció desaparecer y en cambio cierta tristeza y pesadumbres tomo lugar, él sabía que había sido demasiado bueno para ser verdad. – No te preocupes, yo sé que no eres mi verdadero padre – miro a Sirius con seriedad y siguió.- De verdad aprecio que sigas la corriente, no quiero regresar a vivir con los Muggles-

-Harry eso no es lo quise decir, en primer lugar, quiero estar seguro de que conozco toda la historia, la tía Cassie me explico la mayoría, pero no sé qué tanto le dijiste-

Los ojos se le agrandaron de sorpresa y susto. -¿La tía Cassie sabe? Nosotros no le hemos dicho nada. ¿Cómo se enteró?-

-No sé cómo se enteró, pero sabe quién eres.-

-¿Entonces por qué ha seguido con nuestra mentira?-

-Sencillamente digamos que el hecho de que venciste a Voldemort siendo tan solo un bebe alimenta las fantasías que tiene sobre tus poderes oscuros-

-¡Dijiste su nombre!- exclamo Harry. – Nadie dice nunca dice su nombre-

Sirius solo se encogió de hombros como respuesta. – Que te parece si me cuentas todas la historia desde el comienzo-

Harry le explico cómo había sido su vida con los Dursleys antes de que los Squibs lo rescataran y como ellos lo habían disfrazado utilizando una poción, le contó sobre todos los años que habían pasado desde su llegada y como apreciaba a su peculiar familia, hablo sobre Draco, de las bromas que jugaban y Sirius se rió sobre sus ocurrencias.

-Suenan a como éramos tu papa y yo. Nosotros hacíamos ese tipo de cosas todo el tiempo.-

-Lo se papa, él retrato de James me contó, ¿De dónde crees que sacamos tantas ideas?-

Sirius arrugo la frente – Quiero que recuerdes que James Potter es tu verdadero Padre, es más hasta puedes llamarme Sirius cuando estemos solos-

Harry asintió con la cabeza – Entiendo, lo más seguro es que quieras tener tus hijos en un futuro, sabes, hijos verdaderos-

Sirius miro a Harry extrañado pero luego comprendió y se carcajeo.

-No me refería a eso Harry, tu papa fue el mejor amigo que nunca tuve y un hombre maravilloso, sentiría como si lo estuviese traicionando si te dejo olvidar que eres un Potter, nunca podría perdonármelo- poso su manos sobro los hombros de Harry – En cuanto a ti, te he amado desde antes de que nacieras y me siento honrado por la oportunidad de cuidarte-

-¿En serio?- le pregunto Harry en voz baja y pareciendo un niño pequeño.

-Por supuesto- replico Sirius asegurando al pequeño. – En cierta manera me siento culpable, te ves como yo y te apellidas como yo, es como si te hubiese robado-

Harry lo miro con sorpresa – Nunca lo pensé de esa manera, yo siempre he deseado un papa de verdad, uno real, los retratos son geniales y todo, pero…- termino dejando en el aire el punto.

-Se vuelven agotadores después de un tiempo- Sirius termino por él. – Ellos nunca cambian o crecen-

-Exacto, una vez pase sin querer dos días sin hablar con ellos y ni siquiera se dieron cuenta-

-Por supuesto que no se dieron cuenta- dijo Sirius. – Están diseñados para ser de esa forma-

Harry se encogió de hombros – Creo que fue en ese momento que me di cuenta por primera vez que ellos no eran personas reales, que mi papa real estaba muerto-

-Bueno, no sé qué tan bueno iré a ser llenando sus zapatos- dijo Sirius dudoso – Él era un hombre especial, pero te prometo que voy a dar lo mejor de mí-

Algo nervioso Harry mordisqueo su labio inferior y finalmente le pregunto. - ¿Te importaría que te llame papa aun cuando estamos solos?-

Sirius lo miro sorprendido – Para nada, pensé que tú no ibas a querer, después de todo yo soy solo un extraño que recién llego a tu vida-

Harry se rió - Difícilmente, he estado escuchando historia tuyas y viendo fotos de ti desde que tenía 6 años, solía soñar que venias a vivir con nosotros y nos convertíamos finalmente en una familia- paro por un momento. – Aunque a veces también tenía pesadillas en donde tú no me ibas a querer y terminabas rechazándome-

Sirius abrazo a Harry fuertemente. – Nunca pienses eso Harry, nunca lo pienses-

-Es solo un estúpido sueño ¿Verdad? Yo solía tener muchos sueños sobre un perro negro que era enorme, todos decían que era el Grim, que soñar con él era mala suerte, pero nada malo me ha pasado nunca-

Sirius sonrió pícaramente y dijo.- En realidad Harry creo que en tu caso el Grim es una señal de buena suerte-

-¿Por qué sería una señal de buna suerte?-

-¿Puedes mantener un secreto?- le pregunto Sirius.

Harry rodo los ojos –Sirius, piensa con quien estás hablando-

Riéndose Sirius admitió – Buen punto- con un suave plof se transformó, ante la sorpresa de ver a su padrino desaparecer y convertirse en un perro Harry dejo escapar un pequeño grito, paro luego comenzar a correr sus dedos por el suave pelaje negro mientras soltaba risitas divertidas.

-La tía Cassie va a tener un ataque de histeria total.- dijo Harry con una gran sonrisa traviesa. – Ella odia a los perros-


Al día siguiente después del desayuno, Harry, Draco, Sirius y Cassiopeia tomaron un trasladador hacia Windermere Court y de ahí viajaron por polvos Flu hacia el callejón Diagon. Mientras caminaban por la calle hacia la tienda de Ollivander se podían escuchar los murmullos de los transeúntes que pasaban a su lado, varias personas le mandaban a Sirius miradas mortales y una bruja se atrevió a caminar hasta él y comenzar a gritarle antes de que Cassiopeia la apartara del camino con un solo movimiento de su varita, dejándola inconsciente a un lado, solo logrando con eso que las protestas tomaron un tono ensordecedor.

-En defensa propia- espeto Cassiopeia a la muchedumbre molesta. – La próxima vez no voy a ser tan amable- La multitud con cierta reluctancia se apartó.

El cuarteto logro arribar a donde el Sr. Ollivander sin más inconvenientes y el viejo creador de varitas los saludo profusamente.

-Ah, Señorita Black, es un placer el verla- saludo con una pequeña reverencia.- Nogal, 30 centímetros, corazón de dragón, si recuerdo correctamente.- se volteo hacia Sirius. – ¡Sr. Black que sorpresa! Supongo que, ¿está en búsqueda de una nueva varita?-

Sirius asintió y Ollivander comenzó a buscar entre las cajas, tomo algunos intentos, pero finalmente consiguió una varita de caoba, núcleo de corazón de dragón de treinta y cinco centímetros.

-¿Hay algo más en que pueda ayudarlos?- pregunto educadamente.

-Sí, de hecho estamos aquí también para adquirir las varitas de mi hijo y sobrino-

Frunciendo la frente Ollivander pregunto – ¿Y los niños ya cumplieron los respectivos once años Sr. Black?

-No todavía- dijo Sirius calmadamente.

-Esta es una solicitud de lo más inusual- comenzó Ollivander, pero freno cuando vio la mirada asesina que Cassiopeia estaba enviándole. – Una que estoy seguro puedo satisfacer-

Comenzó buscando primero la varita de Draco y no le tomo mucho tiempo antes de que el chico rubio estuviera emparejado con una de 25 centímetros con núcleo de unicornio. Después Ollivander comenzó a buscar la varita de Harry, pero esta tomo mucho más tiempo, habían probado por lo menos la mitad de las varitas de la tienda, solo logrando con eso que el viejo creador estuviera cada vez más emocionado a medida que fallaba en encontrarla la ideal. Finalmente, le extendió a Harry una varita de acebo, 28 centímetros, flexible, con núcleo de pluma de fénix.

-Intenta con esta- le dijo entusiasmado.

Harry tomo la varita e inmediatamente sabía que esta era la correcta, chispas volaron al momento en que la toco y Ollivander aplaudió alegremente.

-Muy interesante joven Black- dijo pensativamente. – En verdad interesante-

-¿Qué es interesante?- demando Cassiopeia.

-Vera Señora Black, el fénix que dio la pluma que está en esta varita, dio una más, solo una más, esa otra varita estuvo destinada a un gran futuro e hizo grandes cosas- dijo Ollivander mirando a Harry directamente a los ojos, la mirada del viejo mando un escalofrió por su espalda.- Que intrigante que terminaras emparejado con esta, en especial dado la identidad del dueño de su varita hermana-

-¿Quién fue el dueño de la otra varita?- pregunto Cassiopeia.

La mirada de Ollivander nunca abandono los ojos de Harry mientras respondía.

-El-que-No debe-Ser-Nombrado-


Esa tarde Sirius y Draco terminaron jugando un partido de Quidditch, mientras todos los demás estaban encima de Harry y su nueva varita, alabándolos. Cassiopeia conto la historia una y otra vez, inclusive Lucius se mantenía escuchando y parecía no poder alejarse por más que le disgustara, Abraxas, Pollux y Arcturus estaban extasiados, cuando Sirius y Draco terminaron su partido comenzaron a dirigirse de nuevo a la casa, donde el alboroto aún no había parado.

-Pobre Aries- comento Sirius mientras veían a Harry por la ventana. –Se ve miserable en todo ese alboroto-

-No entiendo porque- replico Draco. – Ya debería de estar acostumbrado a recibir toda esa atención.-

-Creo, que el preferiría mucho más estar aquí afuera con nosotros jugando Quidditch-

Rondado los ojos Draco dijo.- Por supuesto que lo preferiría, precisamente eso es lo que es tan frustrante-

-¿A qué te refieres?- pregunto con curiosidad Sirius.

El rubio niño se rió amargamente – Aries ha tenido a toda la familia encima de él, alabándolo desde que llego a Inglaterra y lo conocieron por primera vez. Cualquier niño normal se le subiría el ego por ello y podrías odiarlo sin que la conciencia te molestara, pero con Aries es diferente, lo tratan como si fuera la reencarnación se Salazar Slytherin, pero él me trata como si fuéramos iguales, el piensa que el hecho de que todo el mundo espere que él se convierta en el próximo Señor Oscuro es una gran broma-

-¿Y qué piensas tú?-

Suspirando Draco respondió con seriedad. – Creo que es una idea atemorizante.- pauso un momento y continuo.- Hemos leído sobre Grindlwald y cuando lo hacemos la tía Cassie comienza a comentar como Aries matara el doble de Sangres sucias que él, si Aries se encuentra con una serpiente de Jardín en Grimmauld Place el abuelo le pide una demostración de su habilidad como Parseltongue que dura fácil una hora, si tira una Quaffle dentro de la casa y quiebra uno de los jarrones de mama lo único que tiene que hacer es comentar sobre algún punto que aparezca en "Magas la Más Terrible" y está libre de cualquier problema-

-Estas celoso-

Draco se burló – No sobre esa porquería-

-¿Entonces de qué?-

-Estoy celoso de los Squibs- respondió después de una pausa. – Ellos en verdad se interesan por el además de que lo quieren, no les importa si crece para convertirse en el verdadero heredero de Slytherin o un rompedor de maldiciones de Gringotts, la única persona que me trata de esa manera es Aries- fulmino con la mirada a Sirius y continuo. – Es por eso que espero que no lo decepciones tío Sirius, Aries necesita más personas que lo amen por quien es, no por lo que es o lo que podría llegar a ser-

-Me parece que él ya tiene alguien así- comento con una sonrisa señalando a Draco.

Encogiéndose de hombros el rubio respondió – Alguien tiene que tener un ojo en él, sino se lo podrían comer vivo, aunque me preocupo por él.-

-¿Por qué?-

-Más que todo que se termine convirtiendo en lo que todos dicen, no quiere que Aries sea el próximo Señor Oscuro-

-¿Y por qué no deseas eso?-

-No es que yo sea un amante de los Muggles ni nada por el estilo, yo estoy por completo a favor con la pureza de nuestra raza Mágica.- mordisqueo su labio inferior con cierto nerviosismo. – Pero cuando escucho las descripciones de lo que esperan que el haga…- suspiro. – Aries es especial, no quiero que se convierta en algún tipo de monstruo, y me prometí a mí mismo en su octavo cumpleaños que me mantendría con él y no permitiría que eso sucediera.-

-Entonces estamos en la misma página- comento con una sonrisa sincera, inevitablemente esta conversación lo había aliviado y a la par alertado. -¿Estás dispuesto a tomar a un compañero en crimen?-

-¿Por qué no? Merlín sabe que estoy cansado de trabajar solo-

Sirius se carcajeo y revolvió el cabello de su sobrino. – Eres un buen chico Draco-

El chico rubio sonrió. – Tú tampoco eres tan malo tío Sirius-