Un laberinto, eso era lo que era el castillo de Canterlot para Shining Armor, pero no para la princesa Chrysalis que conocía el castillo de memoria gracias a Cadence quien le dio un muy largo recorrido, explorando cada rincón incluso pasajes secretos que muy pocos conocen. Justo como la yegua blanca recordaba, los aposentos de la princesa, estaban quien sabe dónde pero ella sabía, siempre ponía atención y tomaba notas mentales que le ayudaban mucho, como ahora que siempre se confundía en la puerta izquierda del salón azul de la torre oeste, doblando en la esquina con el cuadro de una pony azul y melena negra.
-Espera aquí, veré si hay alguien adentro.-Susurro Chrysalis , abriendo la puerta con su casco derecho, adentrándose a la habitación con mucha precaución. Shining esperaba afuera, algo agotado, pues llevaba cargando a Cadence todo el camino y comenzaba a cansarse quien no se cansaría recorriendo todo ese palacio que es el hogar de la monarca del reino, sip algo que se ve todos los días, un corcel transformado en yegua que carga a la princesa a sus aposentos, en el castillo vigilado por todo un ejército que protege a la monarca del sol, si se ve todos los días, algo "típico".
-Tomate tu tiempo.-Respondió con sarcasmo, detrás de las cortinas, ocultándose del ojo de cualquiera, descansando de la larga caminata.
Chrysalis entro y para su sorpresa, allí estaba Radiance, tirada en el piso, siendo iluminada por la luz de la luna, que penetraba gracias a la ventana que estaba abierta. Las cortinas estaban destrosadas, vidrios rotos por todo el suelo, y unas partes del suelo estaban negras, seguidas de humo, al parecer fueron dañadas por un ataque que incluía fuego. La unicornio parecía haber peleado, pues tenía leves heridas en su cuerpo, y el vestido, bueno no quedo nada, solo trozos de tela que colgaban de ella.
-¡Radiance!-Grito, acercándose con rapidez a su amiga, con lágrimas brotando de sus ojos, a la vez, llamo la atención de muchos guardias quien de inmediato fueron y Shining tuvo que evitarlos, por suerte ninguno se percató de su presencia ni la de Cadence.
-¿Señorita está bien?-Pregunto uno de los guardias, acercándose a la unicornio que abrazaba a su amada amiga.
-E-ella esta….-Susurro, pero sus palabras eran un hilo de voz que se rompía con el llanto.
-¿Señorita que sucedió?-Pregunto otro guardia, acercándose a la unicornio en el suelo.
-¡Ella está muerta sí! ¡Está muerta! ¡RADIANCE ESTA MUERTA!-Grito frustrada de desesperación, alarmando a los presentes quienes se sorprendieron.
Si se que es un poco corto pero el tiempo es oro y algo es algo.
Esperen me un poco, termino mi tarea y subo el próximo capítulo.
¡Paris no fuera!
