-"…En… ¿En dónde estoy?"
Una silueta de forma humana, con la espalda reposando sobre el áspero cemento, comienza a recobrar paulatinamente la consciencia.
Se incorpora con cautela en el espacio reducido que tiene –el cual no puede ser mayor al de un armario cuadrangular -, hasta que ya no soporta la descarga de agonía física que recorre cada uno de sus músculos al efectuar el mínimo movimiento posible en ellos. Siente que ha caídos varios metros hacia el suelo; y probablemente lo haya hecho.
Parpadea un par de veces, mas no logra visualizar otro color que no sea el negro.
¿Qué hacía ahí? No tiene ni idea.
Le duele mucho la cabeza, y cuando trata de hacer memoria de lo ocurrido, las respuestas no son muy prometedoras. Imágenes borrosas, sonidos estáticos…
Pero eso no importa ahora, se puede preocupar de su posible amnesia y conmoción cerebral más tarde; si algo era seguro, es que debe escapar por cualquier medio posible. Analiza por unos segundos la situación, y decide que lo primero que había que hacer, era descubrir cuáles eran los obstáculos por atravesar.
Así que, en un acto de valor, extiende de golpe los brazos al frente, ignorando el destello electrizante de inmenso dolor que invade sus extremidades rotas. Muerde su labio inferior en un intento de ahogar un grito, para luego proseguir con su objetivo principal.
La figura comprende inmediatamente que su esfuerzo descomunal recién hecho sería en vano, al sentir como ambas manos cubiertas de rasguños chocan contra una superficie resistente, incapaz de removerla de ningún modo.
Esto solo puede significar una sola cosa.
El misterioso ser está totalmente inmovilizado; atrapado entre cuatro paredes.
-"… ¿Q…qué?"
Su ritmo cardíaco se va acelerando por cada instante que transcurre ahí, pasando sus manos por la fría pared, negando con la cabeza repetidamente.
-"No… No… ¡No!"
Esto no puede quedar así.
Debe de haber otra salida. Debe mirar desde otro ángulo.
¿Cómo iba a lograrlo? Si ni siquiera puede ver la nada.
La obscuridad que amenaza en envolver su existencia en sus garras para pasar la eternidad en el olvido no ayuda en lo absoluto.
-"Alguien… ¿Alguien me escucha?"
Deja que la pregunta se disperse por el aire; las vibraciones del sonido rebotando contra las paredes en eco, destacando su latente soledad. Por dentro, sabía que las probabilidades eran nulas. Totalmente inexistentes.
Debe de haber otro modo. Debe de idear otro plan.
-"Vamos… Piensa… Piensa…"
Gracias a la terrible jaqueca que lo atormenta ahora, pensar es lo último que quiere hacer por el momento.
o~o~o~o~o
Tras diversas investigaciones realizadas por varios especialistas calificados, se confirmó que, el día de hoy, a las 16:34 horas, dio lugar uno de los peores de la historia de San Fransokio desde el incidente de 1906, que como recordamos fue lo que dio origen a nuestra cultura…
… Hubo muchas bajas… principalmente en la zona metropolitana…
… Los bomberos van al rescate de los damnificados y desaparecidos…
… Se espera una respuesta por parte de las autoridades…
… Por el momento, la ciudad está sumida en una completa catástrofe.
Las voces de los reporteros provenientes de las televisiones que se exhibían en los escaparates de las tiendas que no resultaron tan afectadas, tenían toda la razón.
El corazón de San Fransokio, estaba totalmente devastado.
El terremoto había durado siete segundos. Nueve, a lo mucho.
Las calles se habían vuelto un caos en ese ridículamente corto lapso de tiempo, con el ensordecedor bullicio de los gritos de la gente que buscaba con que sostenerse, aferrándose a sus propias vidas; colosales grietas formándose a lo largo del pavimento; estruendos de choques automovilísticos, uno, tras otro; edificios enteros desplomándose contra el suelo; y una multitud de personas histéricas, empujándose entre ellas, dejando atrás a las pobres almas inocentes que caían y que poco después eran aplastadas por los pies de los demás.
¿Acaso un simple desastre natural era capaz de romper lazos forjados entre hermanos?
¿Convertirse en animales salvajes, interesados solo en su propia supervivencia?
En la ciudad de San Fransokio temblaba con regularidad, eso era un hecho.
Pero muy pocos tenían una magnitud capaz de arrasar construcciones.
O vidas que lamentar.
O~O~O~O~O
-"… ¡Necesito ayuda!"
¿Cuántas veces ha estado pronunciando esa misma frase, una y otra, y otra, y otra vez?
Lo desconoce; ya ha perdido la cuenta. Desgraciadamente, no le quedaba mejor alternativa. No había conseguido idear una mejor opción.
Gritos y gritos. Repetitivos. Nauseabundos.
La próxima vez, no podrá pedir auxilio sin haber vomitado primero.
Si es que existe una próxima vez…
-"¡Estoy aquí!"
Por más que uno deseé, nadie puede gritar hasta el fin de los tiempos, y las consecuencias de tanto desgaste de las cuerdas vocales empiezan a hacerse notar.
Su voz se ha vuelto ronca, apagada. Inaudible.
-"…Sigo aquí…"
Los gritos de suplicas son mudos, víctima de una tos interminable que desgarra su garganta.
Hay demasiadas partículas de polvo en la atmósfera que está respirando. Demasiadas.
-"…Por favor…"
Gruesas lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas, las cuales forman un nudo que le impide seguir rogando por misericordia.
-"…Ayúdenme."
O~O~O~O~O
Cuando el sismo finalmente se detuvo; un grupo de amigos, apoyándose entre ellos, milagrosamente lograron salir ilesos del abrupto incidente.
Aún no se recuperaban por completo del susto, y les costaba mantenerse de pie después de haber soportado tantas sacudidas.
-Todos… ¿Todos están bien?-pregunto uno de ellos volteando a todas direcciones. Hizo un breve conteo a su alrededor. 1, 2, 3…
-Yo sí, pero… ¿No creen que alguien falta por aquí?
La expresión de los chicos cambio a una de angustia al verificar, que, efectivamente, el grupo estaba incompleto.
-¡A la heladería, rápido!- urgió GoGo antes de correr a toda velocidad hacia el puesto de helados al que habían acordado ir; los demás siguiéndole el paso.
Conforme iban avanzando entre las ruinas y los restos de la urbe, contemplaban horrorizados el espectáculo protagonizado por edificios consumidos por las llamas, cuerpos inertes tumbados sobre el frío cemento y sirenas de ambulancia resonando en unísono, inundando el ambiente.
Esto no podía ser una buena señal.
Sus peores miedos se confirmaron cuando llegaron, sin aliento, al final del camino.
Lo que antes era la entrada del local.
-Nuestra teoría es que el piso de madera no logro resistir el peso que lo encimo a la hora del suceso, dejando atrapados bajo los escombros a los clientes en su interior. No podemos confirmar nada por el momento, mas haremos todo lo posible en seguir indicios de rastros de los desaparecidos. Cualquier novedad, serán informados inmediatamente. Que tengan un buen día.
El escuadrón de bomberos no menciono ningún otro comentario al respecto en el resto de lo que quedaba de la tarde, únicamente negar el acceso rodeando el área con una cinta amarilla cubierto de símbolos indicando peligro.
Como si eso contuviera la furia de una chica vestida de traje azul, quien intentaba abrirse paso entre la barrera humana. No fue la cinta quien la detuvo, sino varios hombres uniformados, en realidad.
Tuvo que conformarse con la intriga de la duda, preguntándose si su ser querido seguiría con el corazón latiendo.
O~O~O~O~O
-"Debo… de… ¡salir!"
Rendirse seguía sin ser una opción. Lejana tal vez, pero no viable.
La cordura había quedado atrás desde hace un largo rato. Respirar ya no sirve de nada. Su paciencia se estaba agotando. Estaba al borde del colapso nervioso, su conciencia harta de aquella maldita pared indestructible.
-"… ¡Agh!"
En un irracional ataque de pánico, da inicio a una serie de golpes de puño contra la superficie resistente, pareciendo que regresaba a sus intentos de demoler la prisión sombría que la somete en sus redes, incapaz de detener el llanto, incapaz de ponerle fin a la pesadilla.
Al cabo de varios intentos frustrados desahogando su desespero con el muro, debe de admitir que lo que hace, es inútil.
Ha quedado sin energías, ni fuerzas.
Es todo.
No queda escapatoria.
En algún momento morirá de hambre, o heridas mal atendidas.
Lo que sea que pase primero.
No queda nada por hacer.
Más que recordar.
Dicen que cuando estás a punto de morir, el mundo se vuelve lejano; y los recuerdos almacenados en tu mente pasan frente a tus ojos, sin poder detenerlos. Hasta entonces no había sucedido nada por el estilo, sin embargo, ya había aceptado su triste destino, y no perdía nada por recordar.
Despeja su mente, y deja que las memorias divaguen libremente en su interior.
Recordar lo que fue de su corta vida. Agridulce, tal como debe ser.
Recordar todos esos sueños cumplidos. Junto con los que quedaban por cumplir.
Recordar a su familia. Rota, pero cariñosa.
Recordar lo mucho que amo.
Una sonrisa triste se dibuja en su rostro.
Lo mucho que pudo haber amado.
Idealiza lo que pudo haber sido de su futuro, antes que la muerte se lo arrebatara.
Pudo haber conseguido un empleo, como la gente normal.
Pudo haber viajado a otros países, respirar nuevos aires.
Pudo haber hecho un asombroso hallazgo, digno de un reconocimiento internacional.
Sí, tal vez pudo haber cambiado al mundo.
¿Habría sido feliz? No apostaría en ello. Siente que algo, muy, muy importante, faltaba en ese cuadro…
Y se da cuenta que la inocente criatura que estaba a punto de conocer el mundo, era su futuro.
Su hijo.
Niño. Niña. Incluso gemelos. Uno nunca sabe.
Le hubiera gustado mucho llegar a conocerlo. Llevarse la sorpresa de que tiene la mala costumbre de romper el vidrio de una ventana cuando juega por primera vez béisbol, o de explotar la cocina al mezclar distintos productos de limpieza con nombres raros.
Quizá fuera excelente en repostería. Quizá preferiría buscar el centro de la Tierra escarbando un hoyo en su propio jardín.
No piensa mucho en su aspecto físico. Le era indiferente si era de ojos verdes o cafés, de alta estatura o que necesite un banquito para alcanzar ciertas repisas.
Eso era lo de menos.
Desde el primer instante que existió, ya lo amaba.
Desgraciadamente, no tendría la oportunidad de demostrárselo en vida.
Abrazarlo. Colmarlo de besos. Acariciar su cabello, probablemente abundante y revoltoso. Darle el amor y el cariño que le hizo falta en su propia niñez.
Enmendar los errores del pasado, con la sensación de bienestar al saber que habría un mejor mañana.
El resto de su cinta de memorias atraviesa su mente, enfocándose en otros recuerdos felices. Permite que su imaginación vuele, aunque sea una última vez.
Quedaba poco tiempo, y mucho, mucho por recordar.
O~O~O~O~O
Con el sol ocultándose detrás del horizonte, el africano logra divisar una silueta lejana muy familiar, tosiendo descontroladamente y sacudiéndose la tierra de su atuendo; desgarrado, sucio, y de un tono azul rey negrecido.
-¡Miren!- alerta al grupo, señalando en su dirección.
-Oh Dios mío.-farfulla la chica con las manos cubriendo su boca, antes de salir corriendo sin pensarlo dos veces hacia él, gritando su nombre.- ¡Tadashi!
Los demás de igual manera se aproximan, con el propósito de comprobar si no tenía alguna herida o lesión visible.
-¿¡Te encuentras bien, no te ocurrió nada malo!?- ella lo agarra con fuerza de los hombros dándole un par de sacudidas; estaba exigiendo respuestas.
Él levanta la mirada en desconcierto.
-¿Honey no estaba con ustedes?
Ahora son ellos los que estaban confundidos.
-Creímos… que estaba contigo.- Fred traga saliva, en espera de lo peor.
Una chispa de alarma brilla en los ojos del pelinegro, e ignorando su pésima condición, emprende a la búsqueda junto a sus tres amigos, a punto de traspasar la delicada línea que diferenciaba el pánico normal y la pérdida total de la cordura.
No tardaron mucho las autoridades en retomar sus puestos e impedir el paso; insistían sobre el gran riesgo al que estaban expuestos.
-Me vale una berenjena el peligro; yo desayuno mucho más adrenalina en las mañanas de la que ustedes experimentaran en toda su vida, así que háganse a un lado de una maldita vez.-la ciclista reclama por sus derechos, pero, naturalmente, son ignoradas sus peticiones.
Enfurecida y dispuesta en entrar en combate, avanza un par de pasos y aprieta los puños; ellos no imaginaban con quien se habían metido.
Sin embargo, no logra continuar su rumbo; gracias a una mano detrás a sus espaldas que agarra con determinación su brazo. Volteo a ver quién había osado en desafiar una de sus decisiones, frunciendo el ceño al descubrirlo.
-¡Agh! ¡Suéltame lagartija! ¡No estoy de humor para tus juegos!- bufa tratando de zafarse de sus ataduras, pero este solo se aferra mucho más a su amiga.
-No puedo.- confiesa con la voz a punto de quebrársele, y ella nota que esta vez habla en serio, cuando un sombra de temor se refleja en su preocupado rostro. Se queda congelada; no sabe qué responder, o siquiera cómo reaccionar.
-Fred tiene razón, GoGo.- Wasabi irrumpe en sus pensamientos y corta de abrupto el momento.- Sería una tontería permitir que tú también vayas y quedes atrapada; no es seguro.
La pelinegra se digna en soltar un gruñido y apartar su brazo de un tirón con rudeza.
-¿Entonces por qué sí dejaron ir al otro nerd para que se enfrentara con aquellos hombres y a mí no? Es injusto.
Los dos muchachos voltearon hacia la barrera humana, donde efectivamente el mismísimo Tadashi Hamada trataba en desespero en ir en búsqueda de su novia, gritándoles a los uniformados. Nunca lo habían visto en tal estado de alteración.
Solía ser alguien calmado que prefería llegar a acuerdos y soluciones mediante el diálogo.
Por ese momento, olvidó todas las enseñanzas que le inculcaron de pequeño y se convirtió en una persona capaz de enloquecer por completo, sin arrepentirse.
Haría todo aquello, para poder tener a la chica de sus sueños de nuevo en brazos.
Sana y salva.
~O~O~O~O~O~
Un destello blanco inunda sus ojos, extendiéndose por todos los rincones de su mente, junto a una extraña sensación de calma. Murmullos de voces desconocidas retumban en sus oídos, siendo muy lejanas para descifrar su significado…. Espera, hay una que logra comprender;
"¡La encontramos!"
La luz cegadora reduce drásticamente su intensidad, dejando ver diminutas esporas resplandecientes a su alrededor, flotando pacíficamente por el espacio.
Su cabeza da vueltas y vueltas; le cuesta procesar mucho lo que está sucediendo.
"¡La encontramos!"
A la sombra que se encuentra en frente suyo se le unen varias más, iluminando el brillo de su existencia que va desfalleciendo a una velocidad aterradora con sus enormes linternas redondas. ¿Finalmente alguien había acudido a su llamado? ¿Finalmente todo su sufrimiento valdría la pena?
"¿Qué están esperando? ¡Hay que sacarla de aquí! ¡Rápido!"
No sabe si lo logrará. Tal vez sea demasiado tarde.
La vista se le torna borrosa... Se encuentra demasiado débil… con el cuerpo adolorido… Y siente como un hilo de sangre recorre una de sus piernas.
"¡Apresúrense! ¡Y más vale que tengan cuidado! ¡Está embarazada y con signos visibles de aborto!"
Mantiene los ojos entreabiertos tratando de mantener consciente el mayor tiempo posible, mientras contempla con la mirada fija como las siluetas borrosas se esmeraban en perforar los costados de muro, destacando los sonidos sordos que hacía el martillo cuando golpeaba el fino concreto.
Qué lástima. Tanto trabajo desperdiciado en alguien en estado terminal…
Sus lagrimales se humedecen, haciendo un estropicio el maquillaje al brotar una lágrima solitaria.
No quería morir. No quería perder a su hijo.
Cómo sabe que sólo existe una oportunidad para pronunciar sus últimas palabras, deja escapar un susurro, sellando sus labios con una promesa:
-"Siempre estaré contigo."
Los brazos fornidos de los hombres uniformados agarran con delicadeza su cuerpo inerte, depositándola en una camilla que iba directo a una ambulancia.
En el último segundo que le queda antes de sucumbir en el misterioso lugar de los sueños, alcanza a escuchar como unos gritos familiares la llaman por su nombre.
Rogándole que se quedara a su lado.
O~O~O~O~O~O
…
"¿Sabes? ...A mí nunca me gustaron las despedidas… "
…
O~O~O~O~O~O
Conocía ese cerezo desde hace un buen tiempo atrás. Solía trepar sus gruesas ramas de pequeña, con el afán de recolectar los frutos más jugosos y exquisitos; esos que al reventarlos dentro de tu boca estalla un sabor ácido-dulce en tu paladar. Ya de mayor, prefería no arriesgarse en romperse el cuello y optar por actividades más tranquilas, siendo su rincón favorito para relajarse, leer un buen libro, reflexionar, o, ¿por qué no?; echarse una buena siesta también. Tenía una ubicación peculiar que lo hacía único entre los demás; el cobijo de sus hojas hacía un excelente contraste entre sombras e iluminación, con los más finos rayos del sol asomándose en los pequeños orificios, sin mencionar la suave brisa que refresca su rostro y juguetea un poco con sus cabellos, tal como lo hace ahora.
La chica está de pie, justo debajo del susodicho árbol colorido. Se le ve pensativa, al mismo tiempo que observa los pétalos de ese característico tono rosado descender sobre el verde césped, inmersa en sí misma.
No obstante, lo único que trata de hacer es asimilar toda la información recibida.
-Entonces… ¿es todo lo que tienes por decir?
Él hace un leve asentimiento con la cabeza. Esta suelta un suspiro, y voltea a verlo por primera vez en un buen rato. ¿Cómo podría ella arreglar una situación que ya está rota?
-Mira; puede que no sea buena consejera o la mejor ayuda respecto a asuntos complicados de esa magnitud, y que tal vez no tenga mucho tacto al decir las cosas, pero…
Antes de continuar, cierra los ojos por unos segundos; la chica no tiene ni idea de a dónde quiere llegar con eso. ¿Cómo podría ella cerrar una herida que no tiene cura?
Muerde su labio inferior; lo que está a punto de decir es un golpe bajo para su orgullo.
-…. Bueno…. Ya sabes que soy tu amiga… y los amigos están para apoyarse, ¿no?
Él vuelve a asentir, cabizbajo. ¿Cómo se supone que ella podría llenar el vacío que dejo alguien irremplazable?
-Escucha con atención, que no creo ser capaz de repetirlo; esta clase de pérdidas duelen, y nunca se pueden superar. Acéptalo de una buena vez, resurge entre la depresión y aprende a vivir con ello. ¿Será fácil? No. ¿Tengo la menor idea de cómo lograrlo? Mucho menos. Siempre quedará presente el vacío, pero si consigues superar este obstáculo, te volverás alguien invencible.
Su acompañante deja escapar una risa amarga por lo bajo. Ser invencible es una utopía de superhéroes.
A la joven se le están agotando las ideas.
-Vamos, todos estamos juntos en esto. Su ausencia nos afecta a todos por igual. Los accidentes pasan, y en ocasiones no podemos impedirlos. Estamos hablando de un terremoto, por el amor de Dios. No fue culpa tuya ni de nadie. Así que deja a un lado esa mala actitud y sigue adelante. Sé fuerte…
-"… ¿No más dramas?"
La frase era predecible, y el tono frío que utilizó enfatizaba más bien su ironía natural. Sacude la cabeza imperceptiblemente, solo que a diferencia de las ocasiones anteriores, lo hace en negación. Las dos almas solitarias permanecen calladas por un largo rato, totalmente inmóviles.
"Esto es ridículo." Dice la pelinegra para sus adentros, mucho más que frustrada. "Nada de lo que digo funciona. Estoy perdiendo mi tiempo." Gira su cuerpo a dirección contraria, dispuesta a marcharse y no regresar.
-Alto.- ella no es de la clase de personas que suele seguir órdenes, más una fuerza invisible la obliga a mantener sus pies pegados al suelo.- GoGo; tienes razón.
GoGo sigue dándole la espalda. No avanza, ni retrocede un paso. Arquea las cejas; es la primera muestra que hace de interés al discurso que ella había recitado desde que se habían reunido en aquel lugar.
Espera a que prosiga, y no lo hace. Al menos, no por unos minutos. La coreana permanece en aquella posición; reconsiderando la opción de partir a cualquier sitio que no sea ese. Era su rincón favorito, y no quería inundarlo de recuerdos tristes que preferiría olvidar.
El chico pone fin al silencio.
-Tienes razón.- su voz parece casi recobrar su ánimo habitual. Casi.- Debo de dejar de complicar sucesos trágicos que de por sí ya están bastante enredados, y batallar con mis problemas en vez de huir de ellos. Creo que lo comprendí bien, tomando en cuenta que no soy un genio matemático.
Dirige su mirada hacia él, y lo sorprende mostrando una sonrisa que no refleja sarcasmo, ni burla. Estaba sonriendo de verdad. Satisfecha de ver que sus intentos de reconfortarlo habían dado frutos. Camina a su lado, y posa una de sus manos en su hombro.
-Ella nos hará mucha falta a todos, Fred. Yo también perdí a un familiar muy cercano en el incidente.
De nuevo, la amante de la velocidad lo sorprende con la abrupta noticia que había perdido a alguien de su familia, y con el simple hallazgo, de que, por primera vez en la existencia de la humanidad, lo llama por su nombre, y no por un apodo diferente.
-Bueno, a pesar de ello, te lo tomaste mucho mejor que yo.- puntualiza.- Se trataba de mi madre, después de todo.
GoGo asiente, comprensiva. Poco después de retirar su mano, vuelve a actuar con normalidad. Como si un hubiera sucedido la gran cosa. Y Fred está consciente de ello. Si hiciera la mínima mención de su reciente actitud compasiva hacia él, recibiría como resultado algún ojo morado, igual que el mechón de pelo de la pelinegra.
-Antes de que vuelvas a odiarme como de costumbre, aprovecho para decirte que agradezco tu empeño en ayudarme, en vez de dejarme encerrado en un mundo de tristeza y depresión del cual probablemente no hubiera salido, sin apoyo. –luego de unos segundos, la situación se vuelve incómoda. No sabe cómo concluir la conversación.- Pues… eso.
-Eso.- repite, a manera de decir "De nada." No contradice eso de que volvería a odiarlo; porque probablemente lo haga, y de todas formas nunca lo hizo.
La calma inquebrantable regresa, con los sonidos del viento retumbando en sus oídos, y lanzando pétalos de cerezo en su dirección. En determinado momento entran en la cuenta de que unas risas interfieren con la música de la naturaleza, buscando el origen de aquella interferencia.
-Se nota, que, al fin y al cabo, las cosas salieron mejor de lo esperado, ¿no crees?- él ya diviso quien reía cerca del área, o más bien, quienes.
-Fenómeno.-musita su compañera, girando los ojos en gesto de hastío, la sombra de una sonrisa asomándose en la comisura de sus labios.
Porque era verdad. Todo había salido mejor de lo esperado.
Desde lejos, se alcanzaba a apreciar a una pareja dando un tranquilo paseo por el parque, con un lindo bebé en camino.
-No comprendo la necesidad de llamar a las moras azules, pues así, 'moras azules' ¿Qué color le ven ajeno al que tiene? ¿Verdes? ¿Rojas?
La rubia soltó una risita. En cada oportunidad que se le presentaba, él intentaba hacerla reír.
-No sé, tal vez deba existir un tono más positivo, ¡como el rosa! O al menos inventarle un nombre más original, al ver que se tomaron la molestia de nombrar a otros cientos de diferentes vegetales.-corroboro expandiendo sus modos de expresarse con ademanes o ladeos de cabeza.
El ritmo de la conversación fue decayendo hasta quedar sumidos en un ligero silencio.
-¿Honey?-la llamo por su nombre, bajando la mirada.
-¿…Hm?-ella seguía concentrada en pensar en un nombre para aquel fruto.
-Yo...-divago alzando los hombros indescriptiblemente. Nunca llegará a ser un poeta, pero sabía hablar con la verdad.-Quería decirte, que yo... yo... ah... Me... Me alegra mucho que estés, ejem, que estén aquí. No sé qué sería de mí sin un mundo lejos de ti.
Su corazón se enterneció al oír aquellas palabras. Lo tomo levemente del hombro, haciendo que girara a verla. Podía ser muy tímido en ocasiones.
-Yo también me alegro, Dashi.-esbozo lo que podría ser la más sincera sonrisa nunca antes vista.-Mucho.
Tadashi agradeció en silencio que su acompañante por una vez en su vida no usara sus característicos tacones de plataforma, para poderla ver frente a frente, a sus enormes y redondos ojos verdes, ambos sonrientes.
-Por curiosidad, antes de que sucediera el incidente, no entraste a la heladería y en vez de eso caminaste a otra dirección, diciendo que en un momento volvías por algo, ¿qué estabas buscando en realidad?-preguntó ella inocentemente.
Sus ojos se abrieron como platos al no dar crédito de lo que estaba ocurriendo. Apenas termino de formular su pregunta, el joven pelinegro inclino su rodilla al suelo, al mismo tiempo que sacaba un pequeño estuche negro, dispuesto en abrirlo para dejar al descubierto su contenido.
Un anillo de compromiso.
-Esta pregunta te la he querido hacer desde hace un largo, largo tiempo…
¡Bonus especial! (Escrito por Milagros Montero) ~Situado en el capítulo 8: "Sobre tenedores y mesas de café"
Baymax POV
Ciudad de San Fransokyo, Café Lucky Cat, 09:00 am.
Me encontraba en la cocina del local, ayudando a preparar el desayuno para la familia de mi creador Tadashi, él incluido. Como un robot de asistencia médica poseo en mi chip de cuidados información exhaustiva sobre la pirámide nutricional y la cantidad y tipos de nutrientes de cada alimento conocido, junto con información médica de todo el grupo, incluido Tadashi, de manera que procuraba que la comida más importante del día fuera acorde a las necesidades alimenticias de cada uno. Pero debido a que estaba programado, no solo con protocolos médicos, sino con las Tres Leyes de la Robótica (1), intentaba en lo posible mantenerme alejado de cualquier elemento que resultara ser un potencial peligro para mi blando exterior compuesto de vinilo.
Con el desayuno terminado, ubicado sobre la mesa y todos listos para comer, me dispuse a acompañarlos. Sin embargo la señorita Lemon, novia de Tadashi mi creador, se dispuso a hacer una selección no muy saludable de alimentos, considerando su actual estado de embarazo. Con mi tiempo pasado con Hiro, he aprendido que las personas suelen sentirse incómodas al recibir constantemente indicaciones sobre cuidados y salud, pero siendo incapaz de ignorar mi programación primaria, procedí a aconsejar a la señorita Lemon:
-Consumir altos niveles de grasa no es saludable en la etapa del embarazo; se recomienda tener una dieta balanceada con los nutrimentos necesarios para un desarrollo pleno y satisfactorio.- dije al tiempo que mostraba un gráfico para hacer más detallada mi explicación.
- Allá vamos- oí comentar a mi creador con lo que detecté como resignación en su voz. Estoicamente continué con mi exposición.
-Una de las vitaminas fundamentales es el ácido fólico; sin él, existirían futuras complicaciones en la salud de ambos, además de abstenerse de consumir bebidas alcohólicas. Al preparar alimentos, es necesario recordar desinfectar y lavarlos minuciosamente, evitando las posibles enfermedades que contraen. De igual manera, nunca olvides lavarte los dientes tres veces al...-
La señorita Lemon reaccionó imprevistamente a mi discurso demostrando altos niveles de estrés al clavar un tenedor en la superficie de la mesa. A continuación me enfrentó con la mirada y me habló visiblemente irritada.
- Es. Suficiente.-
Me quedé observándola por unos segundos. Un escaneo rápido mostró un leve aumento del ritmo cardíaco, producto del consecuente aumento de epinefrina en su torrente sanguíneo, al igual que un aumento de la temperatura facial, produciéndole un leve rubor.
Sentí la necesidad de decírselo, pero un comando instalado muy profundamente dentro de mi chip me obligó a callar.
Parpadeé un par de veces, al tiempo que ejecutaba un rápido auto-reinicio de mi sistema. La embarazada había querido desactivarme, pero no había empleado el comando predeterminado "Estoy-satisfecho-con-mi-cuidado", de modo que en cuanto reinicié mis funciones agregué el código "A-113 *Es_Suficiente*" a mi base de datos como comando de desactivación de emergencia (aunque esperaba muy dentro de mis circuitos no tener que ponerlo en práctica nunca más).
Estando con Hiro aprendí también a desarrollar una personalidad. Esta personalidad adquirida de interactuar con Hiro y el resto de mis amigos, combinada con la tercera Ley de la Robótica, me enseñaron algo nuevo para mí: la sensación del miedo. En condiciones normales, la señorita Honey no habría reaccionado como lo hizo, pero la actividad hormonal propia del embarazo, junto con el estrés natural que ese estado conlleva, sumado al consiguiente aumento de epinefrina al estar bajo presión, la hicieron reaccionar con enfado a mis observaciones sobre nutrición, y por lo que me ha contado Hiro, la gente enfadada suele ser peligrosa. De manera que me alejé de allí lo más rápido que pude (a mi velocidad de siempre), antes de que mi cuerpo de vinilo sufriera algún daño.
Cuando estuve a una distancia segura, oí las risas de mis amigos y de la señorita Lemon. Sin poder evitarlo, me dispuse a escanearla rápidamente: sus niveles de dopamina se incrementaron, al tiempo que la epinefrina iba descendiendo. Ella iba regresando a un estado de tranquilidad y alegría, lo que también se demostraba exteriormente en su risa. La parte fisiológica podía entenderla, no así la parte emocional.
Hice una nota en mis circuitos de que hablaría con Hiro y le pediría que me explicara más sobre emociones humanas, o respaldaría esa búsqueda descargando información de Internet.
Y que me proporcionara algún tipo de protección a mi anatomía blanda, por si volvía a presenciar algún enojo súbito de la señorita Lemon.
(1): "Primera Ley: Un robot no puede dañar a un ser humano, y tampoco permitir que un ser humano sufra ningún daño. Segunda Ley: Un robot tiene que obedecer todas las órdenes dadas, siempre y cuando éstas no interfieran con la 1ra Ley. Tercera Ley: Un robot debe protegerse a sí mismo, mientras no entre en conflicto con las dos primeras leyes". Específicamente en ese caso, Baymax se mantenía apartado de objetos como hornallas encendidas y utensilios filosos o puntiagudos, haciendo caso de la Tercera Ley.
A/N: ¡Hola! c:
…Seguramente se preguntarán….
…¡¿POR QUÉ CONEJOS TE TARDASTE UN MES ENTERO, TAMARA?! DD: ¡Prometiste no volver a hacerlo, lo prometiste, ehhhh! ¡Nos dejaste en suspenso, no pude dormir ni por un segundo! :c ¿¡Por qué eres tan crueeeeel!? TTnTT
…Bueno, tal vez exageré un poco :v ¡Pero esta vez tengo excusa! (¡al fin! :D) ¿Acaso no se dieron cuenta lo laaaaaaaaargo e intenso que fue este capítulo? ¿No?
Sin incluir el bonus, el texto constataba de cuatro mil palabras. CUATRO MIL.
El doble de lo que suelo actualizar.
¿No es suficiente excusa? Pues también actualice el primer capítulo, el que estaba todo chafa y que lastimaba la vista (?), por si no lo notaron xP
Yyyyyy~…. también cambie mi avatar, ahora tiene una caricatura de mí hecho por mí misma c: Lindo, ¿eh? nwn (?) También sé dibujar, escribir no es toda mi vida u.u
Bueeeno, volviendo al contenido de este capítulo, ¿Qué les pareció? Este texto es el que más trabajo me ha costado en toda la historia de los fanfics que he escrito, y llevo cuatro años haciéndolo :P Y para rematar, lo he estado planeando desde que inicie esta historia, como a finales de noviembre, sólo que con diferentes detalles. Esto será largo, se recomienda saltarse hasta as siguientes letras en negritas.
En el original –el de hace cuatro meses-, SÍ ocurría en el día de la graduación, sólo que en la propia escuela, dónde en vez de un terremoto se incendiaba el edificio, tal como en la película. Y~ Tadashi iba ser la víctima. Sólo que iba a regresar a los pocos minutos, siendo un pequeño susto del que se podrían recuperar en un par de días. ¿Ven porqué hice una renovación al todo el contexto? Era una copia pirata de lo que sucedió en la escena de su muerte, pero en vez de morir se iba a salvar xP
Hasta qué, gracias x-Chappy-x, decidí añadirle mucho mayor drama y tensión poniendo a Honey en peligro, jugué un poco con las perspectivas, y alargué el tiempo de espera antes de que fuera rescatada.
Sin embargo, eso no acababa hasta ahí. Originalmente iba a tener compañía, e iba a estar en su propio punto de vista. De NUEVO lo modifiqué, hice otras dos versiones hasta quedar a la que podemos apreciar en la actualidad. LUEGO, con la notoria gran aceptación al ship GoGozilla, quise expandirlo más, ya que, como había mencionado antes, iba a ser leve; solo iba a constar de que la agarrará del brazo y no la dejará ir, tampoco algo tan fuerte :P
Iba a quedar hasta la parte dónde dice "Sana y salva", pero eso significaría dejarlos en suspenso y el capítulo terminaría más inconcluso de lo normal, con posibles comentarios llenos de ruegos de no dejarlo hasta ahí.
Finalmente, al ver que fan-de-caídos-del-mapa estaba tan convencida en que alguien iba a morir, pues no la quise decepcionar y asesine de alguna manera a la madre de Fred y a un pariente de GoGo, tal vez su tío, da igual :v
Apuesto a que sus hermosos ojos deben de estar cansados de tanto leer, así que me apresuraré. (?)
A quienes les resulto confusa la narración, a continuación, les haré un breve resumen:
Antes de que sucediera el incidente, Honey y Tadashi ya habían llegado al local primero, debido a que los demás se atrasaron por un momento por alguna distracción. Tadashi le dijo a su pareja que iba a ir por algo importante (el anillo), dejándola sola por un segundo en el local. Desgraciadamente paso el terremoto, cayéndole encima a la planta baja donde estaban todos los comensales el techo y los otros pisos posteriores, destrozando el suelo de madera y quedando atrapados en el sótano. Honey fue la que tuvo mayor suerte, ya que un trozo de pared quedo en una posición que la cubrió de los otros restos de escombros, evitándole mayores daños. Sin embargo, no podía retirarlo, quedando atrapada e inmóvil debido a sus heridas. Entretanto, a Tadashi también le había afectado un poco el sismo, pero en menor magnitud; a él no le cayó encima un edificio entero, sólo un par de raspones y golpes por objetos. Tardó un rato en buscar al grupo, creyendo que Honey estaría con ellos, mientras que sus amigos pensaban lo contrario. Después de un par de horas, los bomberos lograron hallarla al fin, en pésimo estado de salud. La llevaron a urgencias, se mantuvo en recuperación por un par de días, y le dieron de alta, dando la buena noticia que ella y su bebé ya se encontraban en buena salud. Fred estaba triste por la muerte de su madre, evitando cualquier contacto con sus amigos. Se encuentra un día a GoGo por el parque, platica un rato con ella, y ella trata de motivarlo en continuar. Luego ven a Tadashi y Honey paseando cerca de ahí, donde él se le propone a Honey al final. Ella acepta y son felices por siempre (?) A menos qué… e.e
Por cierto, los símbolos O~O~O~O indicaban cambio de escenario, o sea, de una escena que se sitúa en una montaña, va a una que está en un campo. Y lo utilizaba para diferenciar lo que ocurría dentro de los escombros, y fuera de ellos.
Ya, ya, suficientes comentarios. En conclusión; me duele la cabeza y las manos después de tanto teclear frente a la computadora D: Y no esperen que el próximo capítulo sea de la misma calidad que este, denme un descanso aunque sea por un momento, por favor (?)
Agradezco con todo mi corazón a quienes comentaron, tales como chibimariana, fan-de-caídos-del-mapa y a Valeria Grayson, no saben lo mucho que significa para mí nwn
Y un ENORME agradecimiento especial a Milagros Montero, antes que nada por felicitarme por mi cumpleaños, y, por hacer posible que hoy haya un bonus especial; me motivaste a continuar escribiendo cuando más lo necesitaba ;u; ¡Muchas, muchas gracias! x3333 *te abraza* Y te quedo hermosa la narración, si me permites recordártelo uwu (?)
Respondo los comentarios de las personitas que no tienen cuenta en esta página, porque también merecen ser reconocidos:
Skybutterfly314: ¡Hola! Tranquila, hablaba de la vez en la que GoGo comento que se enteró del estado de embarazo de Honey amenazando al hermanito de Tadashi, creo que lo dice aproximadamente en el capítulo 5 :3 Tadashi es un amor, incapaz de dejar ir a su querida Honey x3 ¿Pastel de chocolate en clase de cocina? owo Son de esos momentos en los que me gustaría saber sobre repostería D: (?) Yo también tuve mi rebanada, pero más bien fue porque era mi cumpleaños uwu ¡Yei! ¡Otra que acepta el GoGoZilla! :D Por eso me caes bien (?) Y sobre la edad, sí, supongo que lo haré, no pierdo nada con decirlo xP ¡Muchas gracias por leer! x3
fun.15: Perdóname la vida, te he fallado TTnTT Jajajaja, por alguna razón me da risa tu comentario de que no se cayera Honey, jajajaja xD Ok, ok, esto es serio, perdón de nuevo :v Mi nivel de drama estuvo muy alto en este capítulo, por eso se puso interesante ;D ¡Wiii! Es hermoso ver que haya tanta aceptación por parte de mis lectores sobre mi segundo ship favorito ;u; ¡Te mando un enorme abrazo! ¡Gracias por leer!
Me siento cansada, y la verdad un review que demuestre su apoyo en continuar me subiría un poco el ánimo c: Esta vez no los obligo, pero quiero ser sincera; mi mayor sueño es llegar a los 100 comentarios. Estando tan cerca de la meta, ¿por qué decir que es algo imposible? ;)
¡Nos leemos pronto!
~Tami Tamagochi.
Edit: Insignificantes correcciones ortográficas, incluyendo el vergonzoso error de escribir "embarazada" con una 'o' en vez de la 'a' al final. Seguramente se imaginan la carcajada que pegue al releerlo. Gracias por comprender.
