Candy Criss: Te aseguro que todo irá bien entre Blaine y Dave... bueno eso supongo, ya que no he escrito el capítulo que sigue, pero no todo será tan bueno como debería, ya que lo que debe soportar y escuchar Kurt viene ahora. Sue es mala, pero hay otros personajes que han sido aún peores y que realmente podrás odiar a gusto. La cantidad de capítulos aún no la tengo muy clara, pero a este fic aún le queda un poco antes de terminar. Espero te guste lo que sigue, gracias por leer y comentar, suerte en todo y nos estamos leyendo! =)
Gleek-CRISSCOLFER: Aquí está el capítulo! Sí, Dave compró a Blaine y aún no se sabrá lo que ocurre con eso, de momento vienen otras cosas. Pobre Blaine... Bueno, espero te guste lo que sigue, gracias por leer y comentar! nos leemos!
Marierux: En el próximo capítulo ya podrás saber de Blaine y Karofsky... no sé bien aún cómo se dará eso, pero no como en tiempo de cautiverio, aquí Karofsky no es malo o al menos no tanto como ahí. Pobre Kurt... exacto, todo da vueltas inesperadas, pero así son las cosas de momento. Espero te guste lo que sigue, nos leemos pronto! =)
Rorren: Este capítulo es algo más largo, ahora te darás cuenta que la tranquilidad si dura, pero es poco. Lo bueno dura poco, es cierto, pero hay que sufrir un poco para ser feliz, aunque tal vez ha sido mucho ya... no lo sé aún. Kurt hará más sacrificios y cosas por Blaine, eso poco a poco se irá viendo, espero te guste como siguen las cosas. Gracias por leer y comentar, y las actualizaciones son todos los sábados, aunque ahora me atrasé un poco, pero en general sería el fin de semana. Nos leemos! =)
SusanaColfer: Sí! también me gusta más su postura de chico agresivo y valiente, no como la damisela en peligro que uno siempre se figura. Me agrada que te guste, espero sea de tu agrado lo que sigue, nos leemos! =)
Muchas gracias por leer y comentar! Espero les guste lo que sigue, aunque ahora es el turno de Kurt de enterarse de cómo ocurrieron las cosas antes de que él llegara, sí, lemmon en parte... aunque algo cruel. Ojalá sea de su agrado.
Gracias por leer!
Anixita
Aún se miraba las manos ensangrentadas. No podía creer lo que había pasado sólo en un par de horas. Al principio lo creyó todo un sueño, una pesadilla en realidad, pero conforme el tiempo pasaba se convencía de que las cosas se habían salido de control y que esta vez Sue había llegado demasiado lejos. Era realmente increíble ver cómo Karofsky había tomado en brazos a Blaine y luego lo había llevado hasta su camioneta, lo puso en el asiento de atrás y se marchó sin mirar a nadie, ni siquiera a él. Es que realmente no podía mirarlo, no podían despedirse, ya que Dave había comprado otra mercancía, la que él le había exigido.
-¿Arrepentido por darle la salida a Anderson?-dijo una dura voz en el marco de la puerta.
-No tienes idea de nada, Santana-dijo fríamente y sin moverse de su lugar, estaba sentado en su cama y lo más interesante en ese último rato era el suelo.
-Sé más que tú al menos-murmuró la morena entrando completamente al lugar y cerrando la puerta detrás de sí-¿quieres saber?-susurró sentándose junto al castaño y mirando con atención cada uno de sus movimientos.
-¿Solucionará en algo el que sepa lo que ocurrió?-dijo alzando una ceja y mirándola con atención.
-No, pero saber te ayudará a no sufrir por tonterías y a darte cuenta de la realidad-dijo lanzándose de espaldas a la cama y mirando el techo.
-¿Qué quieres a cambio?-murmuró el ojiazul permaneciendo en su posición.
-Nada-dijo ella cerrando los ojos y relajándose sobre la mullida cama.
-Todos quieren algo, todos tienen un precio-dijo fríamente Kurt y vio como la morena se volvía a sentar y estaba vez su rostro se tornaba serio.
Se quedaron en silencio por varios minutos. Ambos escuchaban con atención los ruidos exteriores y se concentraban en sus pensamientos, intentando descifrar lo que podía pensar el otro y en lo que les deparaba el destino a partir de ahora, porque con lo ocurrido con Blaine todos salían afectados, de una pequeña o gran forma.
Santana se levantó de su lugar y caminó hasta la salida, pero antes de poder hacer cualquier otro movimiento sintió como era sujetada fuertemente por la muñeca izquierda y era retenida. Miró con atención a Kurt y notó su ceja alzada junto a una sonrisa arrogante surcando sus labios, sí, tenía un plan en mente y ella estaba involucrada en eso. Realmente no quería saber, porque siempre los planes del castaño terminaban en desgracia, sino pregúntenle a la cabeza rota de Blaine, quien se llevó la peor parte después de que al ojiazul se le ocurriera irse con Karofsky por una semana y no cumplir.
Sí, todos sabían ya de lo que había ocurrido con Kurt y por qué ese médico se había metido en el lugar, siendo que era un sitio resguardado, en el que nadie jamás entraba y estaba completamente aislado de la civilización. Bueno, Sue no contaba con que su niñito favorito iría a los brazos del hombre más sexy y adinerado a buscar refugio, pero ya había ocurrido y pasado. Sin embargo, el que ya hubiese sucedido daba paso a un plan más descabellado que el anterior y sinceramente la morena no estaba interesada en eso, no ahora y mucho menos mañana.
-No te vas-susurró Kurt sujetándola por ambas manos y haciendo que soltara la puerta. El castaño apoyó todo el peso de su cuerpo sobre la espalda de Santana haciendo que ella quedara apoyada contra el frío metal de la entrada.
-¿Qué quieres?-dijo ella siendo sujetada por ambos brazos, los que estaban firmemente adheridos a su espalda.
-Todos tienen un precio, sé que tú también, habla-murmuró en su oído izquierdo.
-No-susurró suavemente e intentó soltarse del agarre del castaño.
-¿No tienes precio o no quieres ayudarme?-dijo presionando aún más los brazos de la morena y haciéndola quejarse por el agarre.
-Déjame-intentó gritar, pero al instante sintió como era separada levemente de la puerta y golpeada contra ella al instante.
-Fui suave, puedo ser mucho más brusco-dijo con una sonrisa y notando que la muchacha no se asustaba con nada.
-No me interesa, Hummel-dijo de forma hiriente y sintió como el cuerpo del castaño la aplastaba-no te tengo miedo.
-Cariño-dijo suavemente en su oído-deberías tenerlo.
-No-dijo secamente y sintió como él la soltaba de forma brusca-¿te rendiste?-dijo ella girando a verlo con una sonrisa.
-Jamás, preciosa-dijo caminando hasta su escritorio y buscando en un cajón-Ponte cómoda si quieres, porque esto va para largo-dijo sacando algunos sobres y luego una pequeña cajita de un escondite bajo el mueble.
-¿Qué es todo eso?-dijo extrañada, jamás había pensado que Kurt guardara algo en ese escritorio, siempre creyó que estaba de adorno.
-¿Quieres que te cuente una horrible historia y luego la realidad más triste?-dijo sentándose en el suelo y poniendo los papeles sobre sus piernas, miraba a la morena con atención, esperando una respuesta, pero ella sólo se limitó a hacer una mueca con los labios.
-¿Gano algo con esto?-murmuró la pelinegra cruzándose de brazos.
-No te decía yo, todos quieren algo, dime-dijo seriamente y mirándola con atención.
-Tú ganas-dijo con una mueca en los labios y sentándose en el suelo, recogió sus piernas y lo miró atentamente-sólo quiero…
-Sé que intentarás pedir dos cosas y no sabrás cómo-dijo con una gran sonrisa al notar que había adivinado los pensamientos de la muchacha.
-¿Entonces?-dijo con algo de resignación, realmente debía darle todo el crédito a Sue, porque cuando decidió que Kurt fuera el celador de todos ellos no había escogido mal, ella sabe lo que tiene y por eso era que el castaño se había convertido en lo más costoso, era el mejor de todos.
-Pide y se te dará-dijo con una sonrisa y abriendo la pequeña caja, estaba vacía.
-¿Qué…-intentó decir, pero fue cortada al instante.
-No preguntes, no digas, no opines y mucho menos interfieras, sólo dedícate a observar y obedecer ¿está claro?-dijo con una ceja alzada y notando el movimiento afirmativo que Santana hacía con la cabeza-Perfecto-dijo con una sonrisa- ahora-susurró pasando sus manos por su ropa y limpiándolas, ya que la sangre que tenía en ellas aún estaba fresca-vamos a intercambiar.
-¿Por qué yo?-se atrevió a preguntar, sabía que todo tenía su por qué, siempre era así con Kurt, él jugaba de esa forma, porque siendo sinceros para el castaño todo era un maldito juego, en el que él perdía más que todos y los únicos que ganaban eran… jamás nadie ganaba.
-¿Qué te dije? No preguntes-volvió a decir con una sonrisa-Bien, escúchame atentamente-dijo con un pequeño destello en su mirada.
-Te escucho-murmuró mirándolo con atención.
-Te voy a contar algo y luego te voy a proponer otra cosa, pero tú no emitirás juicios ni nada, sólo me dirás qué quieres a cambio, nada más ¿queda claro?-dijo tornándose serio.
-Sí-susurró ella con atención y abrazando con más fuerza sus piernas.
-Bien-dijo extrayendo un papel de un sobre-este es el contrato que firmé al momento de adquirir a Blaine Anderson-dijo seriamente-su propietario lo entregó por un solo precio, hacerlo desaparecer, no pedía más que eso. Lo hice y ahora es libre nuevamente, aunque como no sé qué hará con él Karofsky, no estoy diciendo que el contrato haya sido quebrantado ¿comprendes?-dijo al notar la cara de duda de la morena-ok, tienes razón, lo mejor sería contarte para qué te quiero, ya que esa información es algo vaga para algo tan importante-dijo con una sonrisa y cogió la pequeña almohadilla que había en el interior de la cajita-mira atentamente-dijo sonriente y sacó una jeringa del interior de la cajita y luego extrajo sangre de su brazo, volvió a poner la aguja y el botecito con sangre en la cajita y luego lo tapó con la almohadilla y cerró la cajita.
Notó como la morena hacía lo posible por no preguntar, le entregó la cajita y la miró con atención. Luego de unos segundos se decidió a pedirle el favor y escuchar qué pedía a cambio.
-Necesito que le hagas llegar esto a Dave, no sé cómo lo harás, pero nadie se puede enterar ¿entendido?-dijo seriamente.
-Sí-susurró extrañada.
-Te preguntarás por qué te conté lo de Blaine-ella sólo movió la cabeza afirmativamente-Siempre es bueno conocer ciertas cosas, pero no que todos lo sepan-dijo con una mueca en los labios-ahora dime qué quieres a cambio-dijo prestándole toda la atención del mundo.
-Quiero que dejes libre a alguien-dijo seriamente y guardando la cajita en un bolsillo interior de su chaqueta.
-¿Quién y por qué?-dijo cruzándose de brazos y mirándola con atención.
-Brittany-dijo mirándolo a los ojos con seguridad.
-¿Por qué?-insistió el castaño.
-Quiero que la liberes y ya-dijo seriamente.
-Yo no puedo…
-Hummel-dijo de forma agresiva-sé perfectamente que has liberado a otros por menos.
-Bien-dijo seriamente-lo haré, pero todo tiene su precio-dijo con una gran sonrisa.
-¿El precio no era el favor que te haré?-dijo ella alzando una ceja.
-Sí, pero puedo pedir más si quiero-dijo sonriente-tú no estás en condiciones de exigir.
-Habla-dijo frustrada, con tal de tener la seguridad y libertad de Brittany le bastaba.
-Tendrás la libertad de Brittany, me encargaré de ello-dijo tornándose serio.
-¿Por qué?-dijo ella sin comprender y molestándose notablemente.
-Por el favor que me harás, es todo-dijo seriamente. Ella lo miró perpleja por un par de minutos y cuando intentó hablar vio como Kurt se levantaba de su lugar y se sentaba en la silla del escritorio-pero así también-dijo con una sonrisa en los labios-te queda pedir algo más ¿qué es?-dijo intrigado y mirándola con atención.
-Sólo quiero la libertad y seguridad de Brittany.
-Eso es una cosa-dijo Kurt tornándose serio.
-¿Qué más quieres?-dijo alzando una ceja y mirándola con duda.
-Que Quinn sea libre, no puede tener a su hijo aquí-calló de inmediato al ver la molestia en el rostro del ojiazul.
-El hijo de ella será vendido y ya-dijo con una mueca en los labios y notando como la morena bajaba la mirada.
-Lo sé, pero quería…
-¿No quieres pedir nada más?-dijo sintiéndose un asco de persona, si es que eso era posible a esas alturas.
-No, sólo que las liberes, por favor-susurró mirándolo suplicante. Estaba seguro que con eso se condenaba, porque ver a Santana suplicando algo era nuevo y mucho más si eso era para alguien más que no fuese ella.
-Lo haré-dijo fríamente el castaño-pero te pongo una condición para eso-dijo notando el susto en la mirada de la pelinegra, realmente esa no era la Santana que él conocía, esa chica fuerte que siempre peleaba con el mundo y hacía lo posible para salir beneficiada, esa no era la chica que llegó hace años ahí, esa era la Santana que él había conocido el día que llegó Brittany al lugar, la que luchaba por el resto sin importar nada.
-Dime-susurró en un hilo de voz.
-Descuida, ayudaré a Brittany y Quinn, pero solo quiero que me cuentes qué pasó con Blaine durante los días que yo estuve con Karofsky-dijo intrigado y poniéndose de pie, se sentó junto a la morena en el suelo y notó el miedo en su rostro.
-No…
-No estás en posición de ocultar nada, te estoy pidiendo me cuentes y en menos de dos días Quinn y Brittany estarán fuera de este agujero ¿de acuerdo?-dijo tendiéndole una mano en son de paz y un acuerdo que no podía rechazar.
-Bien…-suspiró cansada-esto fue lo que pasó-dijo abrazando sus piernas con fuerza.
Flash Back
Durante el tiempo que te ausentaste, Puck se había acercado mucho a Blaine, llegando al punto de ayudarlo con todo lo que necesitaba e incluso darle más alimento que al resto. Todos supusimos que lo vendería al mejor postor o que simplemente lo quería como su puta particular, porque algo que viniera de Puck no podía ser de fiar.
Pero no fue nada de eso, lo único que parecía querer era una moto que pasaba todos los días por fuera de este sitio. Fue por eso que le pidió a Blaine que le consiguiera la moto y lo dejaría completamente en paz. Era un buen acuerdo y viniendo de Puck era totalmente razonable y demasiado cuerpo para ser él, pero aún así nadie lo miró a mal, ni siquiera los que lo conocemos de hace años.
-Blaine-dijo seriamente Puck entregándoles a todos sus panes y jugos.
-Dime-susurró el moreno levantándose de su lugar y mirándolo con un leve temblor en el cuerpo.
-Déjalo tranquilo, no tiene por qué obedecerte, no eres Kurt-dijo fríamente Santana e hizo que el pelinegro se sentara nuevamente.
-No te metas-dijo fríamente Puck y le arrebató la comida a Quinn y Brittany.
-Tú ganas-suspiró la morena molesta-dales su comida y no te molesto más-dijo seriamente la muchacha y vio como Puck les devolvía lo arrebatado.
-Blaine, necesito que hoy me consigas la moto-dijo fríamente, ante la mirada de todos.
-Lo haré-susurró el ojimiel con temor.
Blaine no sabía cómo conseguiría la moto, no tenía idea de qué hacer, fue por eso que le pidió ayuda a Sam para que no lo arrestaran y todo fuera un caos. En parte tenía razón al temer y pedir ayuda, pero se había equivocado de persona, porque ambos sabemos que ese rubiecito no se caracteriza por ser bueno y mucho menos cuando está bajo las órdenes de Puck. Bueno, esa tarde Blaine salió de este basurero y a las tres horas regresó, traía una gran sonrisa y por lo que supusimos lo había conseguido, había logrado lo que le pidió Puck, pero no todo lo que brilla es oro, porque el nuevo se había equivocado.
-¡Lo mataste!-gritó Sam entrando al pasillo y llamando la atención de Puck.
-¡No! No fue mi culpa, él se puso justo cuando…-intentó defenderse Blaine, pero recibió un fuerte golpe en el rostro, el que lo hizo caer en uno de los colchones vacíos.
-¡Las excusas no valen!-gritó Puck volviendo a golpearlo-¿dónde está la moto?-dijo fríamente el chico del mohicano.
-Está afuera-dijo firmemente Sam.
-Bien-susurró Puck-llama a Joe y Jeremy, los necesito aquí ahora.
Todos vimos cuando Sam entró en tu habitación y llamó desde ahí, seguramente ocupó uno de tus teléfonos. El punto es que en menos de media hora estaban ambos guardaespaldas aquí y Blaine no sabía qué estaba pasando. Fue por eso que le dije que se quedara tranquilo y estuviera junto a mí o Brittany, que no permitiríamos que nada le sucediera, pero lamentablemente no pudimos hacer nada con lo que pasó después.
-¡Sam!-se escuchó un grito desde afuera del lugar.
-Llegaron-murmuró el rubio mirando a Puck-Jeremy y Joe están aquí-murmuró con una gran sonrisa.
-Perfecto, llévalos atrás y yo me encargaré del resto-dijo sonriendo y entrando en la habitación de Kurt, una vez ahí extrajo unas cuerdas y luego volvió al pasillo-¿dónde está el nuevo?-dijo mirando a todos los muchachos, pero sin encontrar a Blaine.
-Ni idea-dijeron varios y otros simplemente se hicieron los dormidos. Brittany y Santana estaban abrazadas durmiendo-oigan-dijo el moreno despertando a la rubia-¿han visto a Blaine?-dijo molesto.
-No-susurró Brittany y volvió a su postura. Pasaron así varios minutos hasta que Puck simplemente comenzó a destapar a todos los muchachos y colchón por colchón fue descubriendo si el nuevo se encontraba ahí. Lamentablemente, antes de que las muchachas pudieran hacer algo para seguir escondiendo a Blaine, Puck ya lo había encontrado y lo arrastraba por el pasillo, sujetándolo por un brazo, mientras el ojimiel forcejeaba, pero no era suficiente para librarse.
Fin Flash Back
-¿Eso es todo?-preguntó Kurt ante el silencio de Santana.
-No, no es todo-dijo en un hilo de voz-pero no querrás saber el resto-dijo ella con temor.
-Quiero saber, dime-dijo fríamente y notó como la muchacha se debatía entre contarle o no.
-Bien-susurró con las lágrimas en el borde de sus ojos-escucha-dijo sintiendo como una lágrima escapaba por su mejilla.
Flash Back
Los seguí, sin que me vieran, porque si Puck se percataba de mi presencia me harían lo mismo si es que no me mataban antes. Había arrastrado a Blaine hasta la parte de atrás de todo esto y ahí hay un poste, el que usan a veces para castigar a los que han hecho mal las cosas, bueno, para algo así lo usaron. Vi cuando Blaine llegó ahí sujetado por Puck y luego fueron ambos guardaespaldas quienes lo sostuvieron, mientras Sam lo comenzaba a desnudar.
-¡Suéltenme!-gritaba el moreno intentando soltarse del agarre, pero sentía que se hacía daño más de lo que podía ser libre. Sam le quitó la camisa de color azul que portaba ese día y los pantalones grises junto a los botines negros. Había quedado solo con una camiseta blanca y en ropa interior. Luego fue Puck quien le quitó todo eso y le sujetó ambas manos, atándolas al poste con una cuerda.
-Yo primero-dijo Puck bajando sus pantalones y poniéndose detrás de Blaine.
-¡No! ¡Déjenme!-gritaba desesperado y moviéndose a todas partes.
-Te haces más apetecible si te sigues moviendo así-susurró Puck en el oído del ojimiel, a quien lo sujetaba por el pelo y lamía su cuello, marcándolo notoriamente-ahora es mi turno-murmuró sujetándolo por las caderas y entrando en su culo de una sola vez, Blaine gritó con fuerza, las lágrimas surcaban sus mejillas y al sentir como el miembro del moreno salía de su interior volvió a gritar, realmente estaba doliendo eso y no quería saber qué tenía que ver el resto ahí.
-Mi turno-dijo Jeremy una vez Puck había acabado, Blaine había caído de rodillas y respiraba agitadamente, débilmente intentaba soltarse, pero no lo lograba. El guardaespaldas lo sujetó fuertemente por las caderas-espero no grites tanto-dijo haciendo que se pusiera de pie y acorralándolo contra el poste-gritas y verás lo que pasa-dijo en su oído y entró agresivamente en su trasero.
Al instante el moreno había gritado de dolor, sangraba por las penetraciones de Puck y ahora por las de Jeremy, sentía que sus piernas no lograrían sostenerlo, realmente le dolía y sentía que caería pronto al suelo, pero el fuerte agarre del guardaespaldas lo mantenía en su lugar, y las fuertes embestidas provocaban que gritara y gimiera audiblemente.
-¡Cállenlo!-dijo el guardaespaldas una vez hubo acabado en el interior de Blaine, quien lloraba sonoramente y estaba de rodillas al suelo y aferrado fuertemente al poste, no quería que le hicieran nada más, no quería seguir en ese lugar.
-No conoces el silencio-dijo Puck soltándolo de las amarras y sujetándolo por un brazo-es todo tuyo, Sam-dijo con una sonrisa y vio como el rubio le daba una fuerte patada en el estómago y luego unos cuantos puñetazos en el pecho-¡No!-intervino Puck-dale una lección, no lo mates-dijo seriamente.
-Yo sigo-susurró Joe con una gran sonrisa y bajando sus pantalones, había pasado por inadvertido el turno de Sam, por lo que no lo tomó en cuenta cuando el rubio comenzó a quejarse-dame una buena mamada y te perdono lo que sea-dijo con una sonrisa y mirando lujuriosamente a Blaine, quien apenas comprendía lo que le decían, ya que batallaba con el dolor y miedo que le hacían sentir en ese minuto.
-¡Hazlo!-gritó Puck cogiendo a Blaine por el pelo y poniendo su rostro frente al miembro de Joe. A los segundos el ojimiel tenía el miembro del guardaespaldas dentro de la boca, lo follaba duramente y sentía como aumentaba la velocidad.
-Termina pronto-decía impaciente Sam y mirando a ambos, porque su turno era en ese minuto y no quería que los descubrieran antes de poder satisfacer su necesidad de follar al moreno-¿tanto necesitabas una mamada que no sueltas al nuevo?-dijo burlescamente y notando como acababa en la boca de Blaine, quien debió tragar el semen de Joe y se veía bastante pálido y cansado.
-Ahora sí gorrión, es todo tuyo-dijo Joe con una sonrisa y subiendo sus pantalones, le había cedido el turno a Sam.
-No me llames así-dijo el rubio seriamente y notando como el guardaespaldas comenzaba a mirar a su alrededor. Mientras Puck y Jeremy estaban extasiados con la escena que se presentaba ante ellos. Sam se había sentado en el suelo, se bajó los pantalones e hizo que Blaine se sentara sobre él, provocando que el miembro de Sam entrara en su culo y lo hiciera gemir de dolor, porque realmente era lo único que podía sentir, dolor y más dolor-Muévete-exigió el rubio, pero Blaine no hizo nada, no pudo moverse, no podía hacer algo más, porque se sentía mareado, asqueado y sucio, solo quería salir de ahí.
-Ayúdalo-dijo Puck con una sonrisa y viendo como Sam agarraba por las caderas a Blaine y hacía que subiera y bajara sobre su miembro-así es mejor-dijo con burla y escuchando los gemidos del rubio por el roce de Blaine.
-Miren, miren…-dijo Joe con una sonrisa-miren lo que encontré aquí-dijo sonriendo y caminando hasta unas cajas cercanas a la puerta.
-¿Quién es?-murmuró Puck extrañado.
-Santana-dijo Joe cogiendo a la muchacha por un brazo y haciéndola salir del escondite.
-¡Suéltame, animal!-gritó la morena zafándose del agarre y enfrentando a Puck, pero al ver todo más de cerca se sintió asqueada y temerosa, tenía miedo de ser la siguiente o de que la mataron por haber visto.
-Justo a quien necesito-dijo Puck con una sonrisa-me alegro de que estés aquí-dijo caminando hasta ella, se giró por un momento y vio que Sam ya había acabado con Blaine y el moreno había quedado recostado en el suelo, a penas respiraba y ni hablar de que se moviera.
-¿Qué quieres?-susurró la pelinegra mirando a Blaine, sentía tanta rabia y lástima por el muchacho, pero no había podido ayudarlo, por más que había querido no lo logro.
-Haz tu trabajo y márcalo-dijo Puck fríamente-el trabajo ya está hecho, lo inicié-dijo sonriente-chicos vístanlo y llévenlo a uno de los colchones, ahí lo marcará Santana y a ella no la toquen-dijo seriamente y vio como los guardaespaldas junto a Sam comenzaban a vestir a Blaine.
Fin Flash Back
-Luego-suspiró Santana sintiendo como las lágrimas bajaban por su rostro y caían suavemente hasta sus rodillas, a las que estaba fuertemente abrazada-cogí algunas agujas y la pequeña máquina que me dieron hace un tiempo para poner el tatuaje de iniciación, al día siguiente llegaste tú y Puck me hizo jurar que no te diría nada, que Blaine estaría bien y no habría problemas, que todo estaría bajo control.
-Pero duró poco-dijo Kurt fríamente. Se quedaron en silencio por varios minutos y escucharon la voz de Puck, le daba órdenes a algunos muchachos y luego la voz de Sue preguntado por Kurt, al parecer tenía planes para él en ese momento. Lo mejor era actuar ahora y deshacerse de todo lo que pudiera estorbarle luego, porque sabía que si no reaccionaba en ese minuto no lograría nada de lo que quería.
-Entonces…-intentó decir Santana, pero el ojiazul le hizo un gesto para que se quedara en silencio. Kurt se puso de pie y caminó hasta su escritorio, se sentó en la silla y extrajo una hoja de un cuaderno y comenzó a escribir en ella, a los minutos la dobló cuidadosamente y giró a ver a Santana.
-Pone esto dentro de la caja y haz lo posible para que llegue la sangre y este papel a Karofsky, debe recibirlos a como dé lugar-dijo seriamente y viendo como la morena obedecía de inmediato al guardar todo lo pedido de forma discreta entre sus ropas-¿alguna duda?-murmuró escuchando algunos golpes en su puerta.
-Nada-dijo Santana poniéndose de pie y secando sus lágrimas, notó como Kurt sonreía levemente.
-Gracias-murmuró abrazándola con fuerza y susurró en su oído-no importa lo que escuches, no vuelvas a esta habitación, estaré bien-dijo suavemente y la soltó, ella se giró de inmediato y abrió la puerta, una vez ahí vio a Puck y Sue entrar, ella salió y sintió como el metal golpeaba con fuerza al cerrarse.
-¿Qué mierda hiciste?-dijo Sue furiosa-¡Vendiste al nuevo!-gritó molesta, lo tenía sujeto por los hombros, mientras Puck resguardaba la puerta.
-¿Y qué?-dijo fríamente y alzando una ceja retadoramente-No nos servía, lo mejor era deshacernos de él-dijo sin inmutarse ni moverse de su lugar.
-¡Perdimos a nuestro mejor cliente! ¡Karofsky nos mantenía por dos meses! Ahora tendrás que salir todas las semanas-dijo sujetando a Kurt por la camisa y mirándolo fieramente.
-Es tú problema, no mío-dijo frunciendo el ceño-tú tuviste que haberte negado y evitado que comprara al nuevo, es tú error-recalcó el castaño y notó como la molestia se palpaba en el ambiente-y te aseguró que no podrás hacer nada para remediarlo-dijo sonriente y notando la preocupación en el rostro de Puck.
Al instante sintió un fuerte golpe en el rostro, Sue le había dado con el dorso de la mano en el rostro y antes de que pudiera reponerse de eso sintió como era golpeado en el estómago y un fuerte derechazo en el rostro lo mandó hacía atrás e hizo que se golpeaba la cabeza contra la silla del escritorio, sintió como su cabeza sangraba y al caer al suelo quedó inconsciente.
