NOTA: Danny Phantom y sus personajes no me pertenecen si no a su único creador Butch Hartman, yo solo escribo esta historia para su gusto y disfrute.

La princesa sombra.

Holis, capitulo por adelantado, ¿la razón? ¡por fin me libre de la escuela! así que celebremos con este nuevo capitulo, y debo de decir, que, orgullosamente, es el más largo de la historia, espero que les guste.

¡Yaayy! ¡no escuela! \(n.n)/


Capítulo 10: Recuerdos del pasado.

Eclipse: Día 4.

Su mitad humana inmóvil en el suelo, una figura de alas negras. ¿Era solo su imaginación o estaba teniendo un deja vu? Danny seguía sin entender lo ocurrido, todo había pasado tan rápido que apenas si tuvo tiempo de procesar las imágenes, y en su mente sobresalían dos preguntas: ¿Quién era esa fantasma? pero sobre todo ¿como la conocía Reloj?

-¿Fantasma? -la voz de Asura lo sacó de sus pensamientos -. No me rebajes a a tú nivel, yo no soy ningún fantasma.

-¿Puedes leer mi mente? -pregunto Danny tratando de ocultar su sorpresa.

-Así es.

-Entonces, no hace falta que repita la pregunta.

-Bueno, la respuesta es un tanto compleja. Para minimizar, soy lo que ustedes conocen como un "Ángel de la muerte", mi trabajo, es cosechar las almas de las personas -al tiempo en que pronunciaba estas palabras una guadaña se apareció en su mano -. Y tú, ya estas en perfectas condiciones para pasar al más allá.

Asura levanto la guadaña, Danny cerró los ojos reviviendo su sueño, pero el corte nunca llegó, ya que un rayo rojo golpeo la hoja de la guadaña; Danny abrió los ojos. Dan respiraba con dificultad, con una mano se cubría las heridas, mientras con la otra mantenía el equilibrio, sin embargo, de esta salia un brillo rojo. Asura miró a Dan directo a los ojos, estos comenzaron a brillar de un color negro, el fantasma de un momento a otro igualmente brillaba de negro, de pronto, su cuerpo se levanto y se acercó donde la joven.

-Un fantasma creado por los sentimientos negativos de un humanos ayudando a otros, que peculiar.

-Ese no es tú problema -respondió el hombre.

-Cierto, no lo es, pero no voy a permitir que intervengas.

Asura volvió a levantar la guadaña, pero antes de que tocara si quiera al fantasma, este lo esquivo rápidamente, la joven se desapareció; Dan miraba de un lado a otro tratando de encontrarla, Asura se reapareció detrás de él, el hombre formo un escudo impidiendo salir lastimado; la joven siguió aplicando fuerza sobre la barrera, la cual, ya comenzaba a agrietarse, cuando finalmente cedió, Dan saltó hacia atrás, sin embargo, Asura anticipándose a su movimiento, voló velozmente hacia él, haciéndole un pequeño corte en su brazo, Dan dio un gruñido por el dolor.

-¿Qué demonios es esa cosa? -pregunto el fantasma.

-Para que un alma pueda descansar en paz, es necesario que esta sea purificada, y como tú eres un fantasma maligno, es normal que la purificación te cause ese terrible dolor -explico Asura -. No te preocupes, pronto ya no sentirás dolor.

Al igual que a Danny, unas formaciones de concreto sujetaron a Dan por ambos brazos.

-Detente, Asura -la nombrada giro su rostro al dueño de la voz.

-Reloj, tan indulgente como siempre -dijo la joven acercándose a él.

-Tú mejor que nadie debería saber eso.

-Tienes razón, pero han pasado más de quinientos años, no esperes que lo recuerde todo.

-Entonces, veamos si te acuerdas de esto.

Reloj se libero del agarre de Alexander, al tiempo en que sacaba un puñado de una extraña arena brillante de una bolsita y la soplaba, formando de esta forma, una gran nube de humo; Asura disipo la nube con un movimiento de su mano que provoco una ventisca, cuando todo el humo se desapareció, ya nadie más que ella y sus sombras se encontraban en ese lugar.

-¡Rápido, alcancen los! -ordeno la sombra de ojos azules.

-Déjenlos -dijo Asura.

-Pero, mi princesa... -la sombra anulo la orden.

-La ilusión del humo -susurro alzando la vista -, así que aún la recuerdas, Reloj -dijo con cierto tono de melancolía y tristeza en su voz.

Mientras tanto, en la camioneta Fenton. Sam se cubría con sus manos las simultaneas lagrimas que caían de sus ojos, había intentado hacer reaccionar el cuerpo, pero no logro conseguirlo. Tucker se acerco donde su amiga y coloco una mano sobre su hombro.

-Sam -llamó -tienes que calmarte.

-No puedo, se que Danny aún esta aquí, pero, no puedo.

-Lo entiendo, pero, Danny ahora mismo debe estar peor.

-No me importa, lo que le paso a mi lado humano -dijo de pronto el joven, sus amigos lo vieron -, después de todo, aunque odie admitirlo, Asura tiene razón, no recuerdo nada de lo que hice mientras era un humano. Lo que me inquieta ahora, es que tipo de relación tiene Reloj con ella.

El fantasma del tiempo, escuchaba la conversación desde el techo del vehículo usando intangibilidad.

-Sabes que no siempre vas a poder ocultarlo -le dijo Dan quien iba sentado sobre la camioneta.

-Ya lo se -respondió Reloj -, pero, no sera fácil, en estos años, no me he molestado siquiera en intentar recordarlo.

-¿Acaso, fue tan malo lo que sucedió?

-... un poco.

Cuando llegaron a casa, le explicaron la situación a los padres de Danny. Maddie comenzó a llorar en los brazos de su esposo. Los demás subieron a la habitación del joven.

-Bueno -comenzó a decir Reloj -, creo que hay muchas cosas que debo explicar.

Todos lo miraron pero no dijeron nada, Reloj suspiro, guardo silencio un momento, y luego comenzó a narrar.

(Flash back)

(P.O.V. Reloj)

El tiempo ha existido desde la creación del mundo, al igual que yo. Nunca me interese por conocer lugares fuera de mi castillo, solo me limitaba a observar y a hacer que el tiempo corriera con normalidad. Hasta que un día, los observadores me mandaron al mundo de los humanos para destruir a una joven que podría ser una amenaza, tanto para el mundo humano como para la zona fantasma. Busque el pueblo, y por primera vez en mi vida, ingrese al mundo humano.

Iba disfrazado de campesino, de esa forma nadie se daría cuenta de lo que era en realidad. Continué caminando por las calles, buscando a cualquier persona violenta o agresiva que pudiera simbolizar algún tipo de amenaza, pero no contaba con algo como lo que sucedió.

En un pequeño apartado de la plaza principal, había varias personas reunidas, lo más posible es que hubieran acorralado a un ladrón o algo por el estilo, ya que usaban palabras insultivas para describirlo, me acerque un poco para descubrir de quien se trataba, pero lo que encontré fue exactamente lo contrario a lo que esperaba. Una niña de aproximadamente doce años, era la que estaba en medio de toda esa gente, sin pensarlo dos veces la tome de la mano y corrimos de ahí. Sin embargo, las personas comenzaron a perseguirnos, hubiera sido más fácil escapar si usaba mis poderes, pero no quería asustar a la niña, aunque al final, fui yo quien se quedo más sorprendido. La pequeña, saco un puñado de una extraña arena brillante, lo arrojó a los aldeanos, y se creo una gran nube que los distrajo. Cuando finalmente estuvimos a salvo, ella habló.

-¿Por qué me ayudaste?

-¿Por qué los aldeanos te estaban molestando?

-Siempre ha sido así.

(P.O.V Normal)

Ambos comenzaron a caminar hasta llegar a una pequeña cabaña, la cual estaba alejada del resto del pueblo. La pequeña había ofrecido a Reloj pasra la noche ahí ya que le dijo que era un viajero.

-¡Abuela, ya llegué! -grito la pequeña en cuanto ingreso a la casa.

El fantasma entro detrás de ella. Aquel lugar era un tanto extraño; frascos llenos de piedras, plantas, velas de colores, y por toda la casa podía percibirse un aroma a incienso.

-Asura, me alegro de que estés bien -dijo una voz perteneciente a una mujer, quien a simple vista podía notarse su avanzada edad. Cabellos largos y canosos sujetos en una trenza, sus ojos eran cafés, los cuales mostraban cierta dulzura.

-¡Abuelita! -la pequeña llamada Asura corrió hasta la mujer.

-¿No te hicieron nada los aldeanos?

-No, este joven me ayudo.

La anciana alzó la vista encontrando a Reloj quien observaba curioso una planta, cuyas flores poseían un profundo color rojo como la sangre y emanaba un extraño brillo.

-No te recomiendo que te acerques demasiado a ella -el fantasma se sobresalto por el repentino llamado.

-Lo siento.

-Eres un fantasma ¿verdad? -Asura se escondió detrás de su abuela.

-¿Cómo lo supo?

-Tus ojos, ese color no es normal en las personas -Reloj dejó ver su verdadera forma.

-Me disculpo, por no haberlo dicho antes.

-Sabes, normalmente, ya te habría echado de aquí, pero como no siento ninguna energía negativa en ti, te puedes quedar.

Reloj agradeció ante esto, la pequeña, ahora un poco más tranquila, llevo al fantasma hasta su habitación. Reloj sentía una extraña presencia por parte de Asura, pero no le presto mayor atención.

-Te puedes quedar aquí -dijo la pequeña abriendo una puerta.

-Gracias... emm...

-Asura -la niña sonrió.

-Asura, ¿te puedo hacer una pregunta?

-Sí.

-¿Qué es tú abuela?

-Es una wiccana, ella me dijo que los wiccanos creen en los espíritus y dioses de la naturaleza, ella hace varios rituales, por eso la casa esta llena de plantas y piedras.

-Entiendo.

-¿Cómo te llamas? -pregunto la pequeña de golpe. El fantasma rió un poco ante esto.

-Reloj.

A la mañana siguiente, el fantasma salio de su cuarto al escuchar unas risas. Siguió el sonido el cual lo condujo al jardín, ahí, descubrió a la pequeña que corría de un lado a otro detrás de una mariposa.

-Veo que te has despertado -dijo la mujer.

-Sí, buenos días -la anciana asintió y miro donde estaba la pequeña.

-¿Tu también puedes sentirlo?

-¿Disculpe?

-Esa pequeña, no es como las demás.

-Sí, me di cuenta ayer, su presencia, no pertenece a la de un humano, ni a la de un fantasma, se siente muy diferente.

-Pero, no es una mala persona, es muy dulce y amable, pero eso nunca lo podrán entender los demás.

Reloj vio como la pequeña se alejaba felizmente, hasta que un niño la empujó haciéndola caer; pronto se vio rodeada de más niños los cuales comenzaron a arrojarle piedras.

-¡Eres un monstruo! -grito uno de ellos.

-¡Tú no tienes derecho a vivir!

Asura se cubría en vano de los golpes, mientras unas cuantas lágrimas se escapaban de sus ojos.

-¡Basta, déjenla...! -grito la mujer comenzando a correr donde los niños, pero Reloj se le adelanto.

Basto solo con que flotara un poco para ahuyentar a los niños.

-¿Estas bien? -pregunto. La pequeña ni siquiera lo pensó antes de abrazar a Reloj ocultando su rostro en el pecho de este.

Reloj se sorprendió un poco por la repentina acción de la pequeña, era la primera vez que lo abrazaban, aunque, no se sentía desagradable, al contrario, sintió una gran calidez. El fantasma coloco una mano sobre la cabeza de la niña.

-Ven, vamos con tu abuela.

Asura asintió, tomando la mano de Reloj. Su abuela le curo las heridas, no sin antes haberle dado un abrazo de alivio al saber que estaba bien. Cuando termino, la pequeña fue donde Reloj.

-Gracias por ayudarme de nuevo.

-No hay de que.

-Supongo, que lo mejor seria irme de aquí, siempre le causo problemas a mi abuela, y ahora a ti -Asura desvió su mirada a al ventana -. Sabes, ella siempre ha cuidado de mi, cuando mi madre murió, las personas me sacaron del castillo, ¡ah!, lo siento, no lo dije, mi madre era una princesa, se supone que ella ya estaba destinada para morir, pero, mi padre... otra vez lo olvide, perdón; mi padre era un ángel de la muerte, él era el encargado de llevarse el alma de mi madre, pero, no pudo, se enamoro de ella en cuanto la vio, entonces rompió las reglas, y le extendió la vida a mi madre. Pero, cuando yo nací, el jefe de mi padre lo castigo severamente por lo que había hecho; mi madre logró escapar junto conmigo. Pasaron los años, nadie en el castillo me quería, pero al ser la hija de la princesa, no me hacían nada, cuando mi madre falleció, las personas me echaron. Viví mucho tiempo ocultándome, de los humanos, y fantasmas, ya que ellos tampoco me querían por ser mitad humana, hasta que mi abuela me encontró y me trajo aquí. Tal vez ese sea mi destino, ya que en cuanto me trajo acá, los demás comenzaron a tratarla mal. Siempre causo problemas a donde quiera que voy.

Reloj la miro por unos momentos, realmente debía ser muy duro que una niña soportara todo eso. Tomo su mano haciendo que la pequeña lo viera con extrañeza.

-Vamos a jugar -Asura sonrió ante estas palabras.

Ambos salieron al jardín; la anciana los vio por la ventana, era la primera vez que alguien ademas de ella trataba bien a esa niña. La tarde se pasó rápido, Asura se había quedado dormida, Reloj la llevó hasta su cuarto, pero en cuanto volvió a su propia habitación se encontró con los observadores.

-¿Has cumplido tú trabajo? -preguntó uno de ellos.

-No he encontrado a nadie que parezca una amenaza -respondió él.

-¿Qué quieres decir? la persona que te mandamos a destruir, esta aquí mismo.

-Aquí no vive nadie, más que una niña y una anciana.

-La niña, Reloj, es ella.

-¡¿Qué?! ¿están de broma? ella no sería capaz de hacer algo como eso.

-Lo quieras o no, es verdad, y si tú no cumples con tú trabajo, lo haremos nosotros.

-No dejare que toquen ni un solo cabello de ella.

Las manos del fantasma se envolvieron de un brillo morado, con las cuales disparo un par de rayos hacia los fantasmas, estos fueron lanzados contra la pared.

-Ustedes solo se dedican a observar, no pueden conmigo.

-Te arrepentirás de tú decisión Reloj -dicho esto los fantasmas desaparecieron.

Pasaron cuatro años desde eso. Reloj había decidido quedarse junto a Asura, en caso de que los observadores decidieran hacer algún movimiento. Asura creció hasta volverse una hermosa joven, de largos cabellos negros, y ojos grises y brillantes. Su abuela la entrenaba día y noche para que aprendiera a dominar la magia. Sin embargo, como casi siempre, los momentos lindos no son eternos.

-¡Reloj! -llamó la joven corriendo hacia él. Él nombrado se dio vuelta esbozando una sonrisa.

-Asura, tú abuela estaba preocupada.

-Vaya, hasta cuando dirás la verdad -dijo fingiendo molestia.

-¿De qué hablas?

-Vamos, te conozco, se que en realidad eres tú quien estaba preocupado, pero como no quieres admitirlo te encubres detrás de mi abuela.

-N... no se de que me hablas -dijo mirando a otro lado. Asura rió divertida -. Por cierto, tal vez no sea demasiado, pero, esto es para ti -Reloj sacó un collar con un dije en forma de luna creciente.

-Es muy lindo -Asura tomó con delicadeza el collar entre sus manos.

-Es por tú cumpleaños.

-Gracias -la joven abrazó al fantasma provocando un ligero rubor por parte de este.

Por el otro lado, en el castillo del lugar. Los aldeanos habían exigido hablar con el rey, quien después de unos minutos, finalmente se presentó ante su pueblo.

-¡Escuchad mi reino! se perfectamente a lo que habéis venido, el mismo tema que ha atormentado a nuestro pueblo por muchos años, la expulsión permanente de esa fenómeno que vive en las fronteras del reino.

-¡Su única protectora ya está muy vieja para actuar!

-¡Es el mejor momento para desterrarla!

-¡Pero ella ahora tiene un espíritu maligno como su protector!

Los aclamos comenzaron entre la multitud, hasta que alguien decidió hablar, un joven, dijo conocer las debilidades de los fantasmas, flores de sangre, como se les conoce, de igual forma, expuso un plan para que tuviera mejores resultados.

Reloj y la mujer, limpiaban un poco la casa; cuando el fantasma movió unas cajas, un extraño espejo circular cayó, lo levanto y lo observo unos momentos.

-Veo que has encontrado el espejo del dragón -dijo la anciana.

-¿Espejo del dragón? ¿qué es eso? -pregunto Reloj.

-Es una reliquia antigua de mi familia, pensaba dejárselo a Asura.

-Hablando de Asura, ¿dónde esta?

-Tú siempre tan atento con ella.

-No, no es eso, es que... las personas la tratan mal, y por eso -se apresuro a decir Reloj poniéndose un poco nervioso.

En eso, unos golpes provenientes de la puerta los alarmaron, pues nadie iba por ahí. Tanto la anciana como Reloj dudaron en abrir, pero en pocos segundos, la puerta se derrumbo, varias personas entraron y sujetaron a ambos con cuerdas. Reloj trató de usar intangibilidad.

-Ni siquiera lo pienses.

Un joven se acercó dónde el fantasma y lo rodeo con un circulo de flores de sangre. Reloj comenzó a sentir un terrible dolor los aldeanos cubrieron sus bocas con trozos de tela para evitar que hablaran.

Mientras tanto, Asura volvía a casa, ya que había ido a buscar algunas hierbas; iba mirando el regalo que le había dado Reloj. Al llegar a casa, abrió la puerta, pero en cuanto ingreso dentro de la cabaña, un par de hombres la tomaron por ambos brazos, mientras otro le colocaba una flor de sangre en la cabeza.

-¡Abuela! ¡Reloj! -grito Asura tratando de liberarse de los hombres que la sujetaban.

-Ellos no vendrán, ta han abandonado -dijo el joven.

-¡No, mienten! ¡ellos jamás harían eso!

-¡Cállate! -grito una mujer dándole una bofetada a la joven.

-¡Avancen! -ordeno un hombre.

-¡No! ¡Reloj! ¡RELOJ!

La joven seguía gritando entre sollozos con la esperanza de que alguien la escuchara. Por el otro lado, en el sótano de la cabaña, Reloj, a pesar del dolor provocado por las flores seguía intentando zafarse de las cuerdas, cuando escuchó los giros de Asura, se puso aún más inquieto, hasta que por fin logró quitarse la tela que cubría su boca.

-¡Asura!

Todo el pueblo estaba alborotado, finalmente, después de tantos años, se librarían de aquella criatura. Los aldeanos se reunían alrededor de una plataforma de madera, en dónde Asura estaba atada de manos a un poste de madera.

-Reloj, abuela, ¿porqué me dejaron?... ustedes dijeron que siempre iban a estar conmigo. ¿Se cansaron de cuidarme?... ¿solo fui una carga para ustedes? -la joven dejó escapar unas lágrimas y apretó fuertemente sus manos -. Pero, ya jamás lo volverán a hacer -un hombre subió a la tarima con una antorcha en la mano y la acercó a los leños que estaban a los pies de la joven.

-Porque ya se cuidarme sola.

La llama de la antorcha se apagó, el hombre la retiro, pero en cuanto lo hizo, la llama volvió a aparecer con más intensidad, envolviendo al hombre en las ardientes llamaradas. Todas las personas comenzaron a correr. Asura alzó el rostro mostrando un brillo violeta en sus ojos.

Reloj seguía tratando de salir del circulo de flores, lo cual resultaba muy complicado, ya que cada vez que se acercaba al borde, el dolor aumentaba. La anciana, logró empujar algunas flores disminuyendo así su poder. El fantasma uso intangibilidad para zafarse de las cuerdas.

-Ve por Asura -suplicó la mujer. Reloj asintió y salio de ahí.

Las personas corrían de un lado a otro, en sus rostros se reflejaba el miedo. Reloj llegó hasta la tarima de madera, la cual ahora era consumida por las llamas.

-¡Asura! -el fantasma se apresuro buscando con la mirada a la joven -. ¡Asura! ¿dónde estas? ¡Asura!

-¿Me llamabas? -Reloj giro su rostro, pero en lugar de encontrar una dulce mirada, encontró una llana de rencor e ira.

-¿Asura?

-Vaya, así que saliste de tú escondite, ¿viniste a ver como era consumida por las llamas?

-¿De qué estas hablando? vine por ti, para llevarte a casa.

-No tengo ninguna casa a la cual regresar.

Un aro de luz rodeo su cintura, para después dividirse en dos recorriendo su cuerpo; sus cabellos cambiaron a un color blanco como la nieve y sus ojos ahora eran violetas, un par de alas negras sobresalían de su espalda.

-Hasta nunca, Reloj -dijo disparando un rayo de su mano.

Mientras, la mujer se abría paso entre la multitud, una extraña presencia maligna la había alterado, definitivamente, algo no andaba bien, y por una parte, no quería saber el porque. Al llegar al lugar donde se originaba la energía, alzó la vista y vio en el cielo a Reloj quien huía de algo.

-¡Asura! -grito. La joven de cabellos blancos detuvo su vuelo.

-Así que tú también has aparecido.

-Asura¿ qué estas haciendo?

-Poniendo en práctica todo lo que me has enseñado, ¿quieres ver? -el viento de repente se volvió más fuerte, algunas personas que fueron alcanzadas por la ventisca comenzaron a tener simultáneos cortes en su cuerpo.

-¡Ya basta! ¡esto no te lo enseñe yo!

-¡Ya me harte de escucharte! -la tierra comenzó a temblar, y varias formaciones afiladas comenzaron a salir.

-¡Detente! -Reloj tomo por ambos brazos a la joven.

-Reloj... -llamó la anciana -, sostenla bien.

-¿Qué?

-Por el poder que me ha sido otorgado por mi Diosa...

-¡No! ¡suéltame! -el fantasma la sujetó más fuerte.

-Yo te ordeno, por medio de este rezo, que duermas eternamente -un brillo blanco se apodero del cuerpo de Asura.

-¡NO! -la joven cerró sus ojos y cayó inconsciente.

-¿Qué...? ¿Asura? Asura, responde -Reloj sacudió ligeramente el cuerpo de la joven tratando en vano de hacerla reaccionar.

-No te molestes -dijo la anciana acercándose a Reloj quien ahora estaba en el suelo -, no despertara.

-¿Por qué?

-Es un hechizo del sueño, ahora estará tranquila.

-No, por favor, tráela de vuelta, por favor.

-Es por su propio bien, ahora, podrá descansar en paz.

Reloj abrazó fuertemente a la joven, y, por primera vez en su vida, unas cuantas lágrimas salieron de sus ojos.

(Fin del flash back)

Continuara…


Hasta el siguiente capi (n.n)/