Un hijo para mi Mejor Amigo.

Cáp.10 sinceridad

Inuyasha suspiro con desgana, mientras miraba a Kagome pasearse por el apartamento, arreglando los últimos detalles de la habitación que había elegido para quedarse. Quería gritar y ordenarle que no era necesario, que el la quería en su cama, como debía ser. Pero la realidad era otra. Kagome se mostraba fría y evasiva y ni siquiera le dejaba explicarle o pedirle perdón por el beso de la tienda.

Se apresuro a quitarle la pesada caja de las manos, mirándola con ojos entornados. Pero Kagome tan solo se encogió de hombros y aparto su mirada con indiferencia. Al parecer la mala suerte se convertía en rutina en su vida.

.-iré a comprar algo de comer, ¿quieres algo en particular? -inquirió escudriñando con sus ojos algún indicio de que no lo odiaba, pero ella nuevamente volteo la cara y siguió acomodando sus pertenencias.

.-lo que pidas estará bien.- respondió incomoda y cansada, lo que menos quería era comer, tenia un nudo en el estomago, pero sabia que nada tenia que ver con su embarazo.

.- ¡segura!… ¿algún antojo? -pregunto con tono suave, agarrando un sedoso mechón azabache entres sus dedos.

.-segura.-mascullo incomoda, alejándose nuevamente de él.

Inuyasha maldijo en su mente y salio cerrando la puerta tras de él. Era imposible penetrar esa dura barrera de frialdad en la que Kagome había cubierto sus sentimientos. Miro la habitación sintiéndose culpable por notarla tan frágil. Cogió el teléfono para hacer mejor el pedido a domicilio. Ordeno todo lo que ella regularmente comía y otros comestibles que según él, ella necesitaría, había notado el cambio en la dieta alimenticia, pero también había notado que vomitaba la mitad de lo que comía y eso lo tenía preocupado. Estaba decidido a primera hora del día siguiente le concertaría una sita para un ginecólogo. Si ella no fuera tan testaruda de seguro ya estarían casados y gozando de sus vidas juntos.

Kagome admiraba su nueva habitación, le había quedado parecida a la de su casa, pero no era lo mismo, allí se sentía una intrusa, a decir verdad siempre se ha sentido así con todo lo que refiera a la vida intima de Inuyasha. Temiendo salir mas lastimada por escuchar o notar cualquier detalle que concurriera a inducir que todo lo que se decía de Inuyasha era verdad. Por que aunque ella siempre estaba en primera fila para ser testigo de lo mujeriego que era, nunca se había atrevido meterse más allá de lo necesario. Pero ahora estaba hundida hasta el fondo y con alguien que posiblemente ya no fuera tan amigo, diablos, ya ni siquiera sabia que eran. Pero le dolía… le dolía en el alma que él no la respetara ni un segundo para tirarse a una fulana enfrente de ella.

Sabia que no podía seguir así y tampoco que aguantaría mucho tiempo viviendo cerca de Inuyasha y rechazarlo, era una estupida enamorada. La única solución era ocuparse de su vida y volver al trabajo aunque fuera solo al asilo. Tendría que renunciar a la editorial hasta encontrarse con fuerzas para volver a organizar las actividades de apoyo para las mujeres y los nuevos libros que estaba escribiendo. Hizo una breve llamada a Eric, para que la notificara del estado de los suministros médicos de los ancianos, y también del equipamiento que hacia falta para la nueva sala de terapia para los inválidos, tras anotarlo todo se despidió y decidió que ya era hora de comer algo, había notado que cuando tenia nauseas era como si el bebé le reclamara por alimento. Solo esperaba que aquello pasara rápido.

Inuyasha preparaba la mesa, cuando la vio salir, le indico que se acercara y ella lo hizo sin rechistar una palabra. Durante el almuerzo se instalo un incomodo silencio, donde Kagome solo miraba la comida y tragaba sin ganas lo poco que no le caía mal.

.-hice una cita con un ginecólogo, para mañana.-anuncio Inuyasha.

.-mañana iré al asilo, pero puedo ir en la tarde.-aviso ella alejando el plato vació.

.- ¡no iras! -dijo apretando los dientes Inuyasha.

.-aclaremos esto de una vez Inuyasha….-ella suspiro y tomo aire para después continuar.- por que seas el padre de mi hijo no te da el derecho de inmiscuirte en mi vida como lo estas haciendo, estoy cansada de que me ordenes lo que debo hacer o no, creo que soy lo bastante adulta para saber como llevar mi vida.-termino fulminándolo con la mirada.

.-no eres lo bastante adulta si pones primero un trabajo a una cita para el control del embarazo.-recrimino Inuyasha, tomándola de la mano, evitando así que ella se fuera.

.-si tienes razón, soy una estupida al permitirte entrar en mi vida mas de lo necesario.-le grito ella con los ojos llenos de lagrimas, lo odiaba a él, por engañarla, se odiaba a si misma por ser tan débil y no superar sus sentimientos.

.-OH, no lo harás, ¡estoy alto de que te alejes de mí!, mírame a los ojos y dime que lo que te pasa en realidad es que no soportas la idea de que aquella mujer me besara, estas muertas de celo… mírame y dime que no me amas.- le reto apresándola contra él, evitando cualquier evasiva de parte de ella.

.-suéltame, no tienes derecho a preguntarme tonterías, fue un error venir aquí, odio esta casa, odio que trates de consentirme y me trates como una niña, odio vomitar a todas horas y odio amar a un cretino sin sentimientos como tú.-grito ella forcejeando por zafarse de aquellos venditos brazos que la tenían apresada contra él. Inuyasha sonrió y la abrazo permitiendo que ella llorara hasta desahogarse, acariciando lánguidamente los cabellos, mientras ella seguía empapando su camisa. Cuando Kagome dejo de hipar despego la cabeza de su hombro y lo miro con resentimiento, pero aun así el no dejo de sonreírle.

.-te odio.-repitió Kagome.

.-yo también te amo.-dijo el uniendo sus labios a los de ella, provocando que ella abriera la boca instintivamente y dejara que su lengua se mezclara con la de ella, en una caricia única, que solo el uno con el otro comprendían.

.- ¿que haces? -inquirió Kagome con un suspiro cuando el tiro los plato al suelo y limpio la mesa, para después subirla a ella y perderse entre sus piernas.

.-voy a demostrarte cuanto te amo cariño.-explico agarrándola por la cintura para apretarla mas hacia si.

.-no lo hagas.-susurro ella con voz ahogada, empujándolo para que se separara. Sabía que si seguía así, sufriría todavía mas.

.-si lo are, mi paciencia se esta esfumando Kagome y tu falta de confianza solo hace que empeoren la cosas.-recrimino tumbándola nuevamente de espalda sobre la mesa, bajando su cuerpo delicadamente sobre el de ella. Tomando sus labios suavemente, mientras acariciaba con las yemas de sus dedos los pezones por encima de la ropa. Recorriendo con sus labios la barbilla hasta el cuello chupando a su antojo. Sintiendo como la respiración de ella se hacia entrecortada.

.-Inuyasha para.-pido ella con voz ahogada tratando de no gemir, pero sentir como las poderosas piernas masculinas se centraban entre sus muslos balanceándose una y otra vez, hacia que sus hormonas se alborotaran. Trato de alzar los brazos pero eran apretados hacia la mesa por unas de las manos de Inuyasha.

.-no lo are… me gustas Kagome, siempre me has gustado, desde el primer día que te vi con ese horrible vestido, cuando estabas en el laboratorio de química.-susurro Inuyasha mordiéndole el lóbulo de la oreja, mientras una risa ronca y aturdidora se escuchaba en su cerebro. La otra mano desabotonaba la camisa, masajeado inconstantemente sus senos. Dios tenía los senos demasiados sensibles por el embarazo, el mínimo contacto hacia que sus puntas le dolieran y al mismo tiempo se llenaran de placer.

.- pero nosotros no nos conocimos en el laboratorio de química.-respondió Kagome ahogando un gemido cuando él volvió a mover sus caderas, frotándose con insensible intención contra su intimida aun cubiertas por lo pantalones.

.-lo se, pero fue ahí que te vi la primera vez, tan pequeña como una flor a punto de abrirse… me tenias loco, siempre fuiste un imposible kagome.-respondió besándola nuevamente en los labios. Aflojando el agarre en los brazos femeninos. Kagome abrió la boca permitiendo que por fin sus lenguas se mezclaran, el mordisqueó, y saboreo todo lo que ella le daba.

Unos minutos después Inuyasha la había liberado de sus ropas dejándola desnuda y alborada por una tranquilidad que era difícil de describir. Escucho como el arrojaba las ropas al suelo. Tenía los ojos cerrados pero sentía como la miraba. Por primera vez en su vida estaba asustada y tranquila.

.-abre los ojos amiga mía, dime si miento cuando que te digo que te amo.-pido el recorriéndole una pierna con un dedo, subiendo hasta sus muslos, abriendo la palma de la mano y acariciándole los leves rizos entre sus piernas. Mirándola, esperando por aquella mirada que dijera que confiaba en él, cuando vio las lágrimas derramarse por los costados de sus ojos, supo que ya no había más impedimentos. Siguió su recorrido hasta situarse en el vientre, bajando su boca hasta allí besando una y otra vez.

.-Inuyasha.-lo llamo ella, acariciándole la cabeza, con los ojos atentos por cada roce.

.- ¿sabes que te amo? -repitió Inuyasha, abriéndole las piernas, tomándola de las caderas, satisfecho por como ella asentía y se aferraba de sus brazos con fuerza. Incitándolo con sus movimientos, envolviéndole las caderas con sus piernas, haciendo que la punta de su miembro entrara en ella.

.- ¡Ámame! -exclamo ella atrayéndolo con sus piernas, haciendo que empujara un poco mas adentro de ella. Apretó los dientes por el calor que envolvía su miembro, sentía como ella se contraía en torno a el, apremiándolo por el placer que le daba.

.-el bebé.-murmuro Inuyasha, acordándose que tenia que tener cuidado. Pero Kagome envolvió mas fuerte la llave sobre sus caderas, empujándolo hasta que entro completamente en ella.

.-el esta bien.-lo tranquilizo arqueándose para besarlo, mientras movía las caderas contra él, apretando fuertemente sus uñas en la fornida espalda. Besándolo en el cuello, la barbilla y mordisqueando la oreja como Inuyasha había hecho con ella. Inuyasha no aguanto más y atrajo su boca, para besarla con hambre, embistiéndola de forma suave pero profunda, alzándola. Haciendo que quedara semi-sentada sobre sus caderas, agarrándole la nuca y sosteniéndola por la espalda, cuando las envestidas se volvían rápido.

.-quiero mas Inuyasha… Ámame.-balbució con incoherencia, con sus boca sobre la de él.

El la recostó nuevamente en la mesa, introduciéndose una y otra vez en ella, mirando fascinado como los ojos de Kagome brillaban y lo miraban con amor.

.-si… te amo kagome, eres mi mayor tesoro.- dijo Inuyasha recostando su cuerpo sobre ella, cerrando los ojos ante la conmoción que se apoderaba de sus cuerpo. Kagome lo introducía en su cuerpo y se apretaba en torno a el de manera deliciosa. La sentía retorcerse y sollozar, clavándole las uñas aun más profundamente en la espalda. Pero su concentración estaba en los senos, lamiendo las aureolas color oscuro, tirando con sus dientes. El aliento calido de ella le golpeaba los oídos con los gemidos entrecortados, provocando que su excitación aumentara. Introdujo totalmente su pene en ella, esfumándose cualquier pensamiento coherente, kagome acompaño su orgasmo aferrándose a su espalda, mientras el la aplastaba incapaz de moverse.

A Kagome le pareció una eternidad volver en si, solo escuchaba el rápido latir del corazón de Inuyasha sobre el suyo propio. Ya no tenia ninguna duda de que el la amara y no dejaría escapar esa oportunidad.

.-esa sonrisa es muy extraña.-murmuro Inuyasha levantándola con cuidado, para después deshacer la unión, besándola con fruición en los labios.

.- ¿en serio? -inquirió ella poniendo sus manos alrededor del cuello, cuando fue alzada en volandas.

.-es primera vez que te la veo… ¿que estas planeando mi amor? -pregunto Inuyasha, conduciéndola al cuarto de baño.

.-es un secreto mió… tal vez algún día te lo cuente.-contesto ella adorando como el la besaba en el cuello.

.-sabes que eres la única mujer importante en mi vida.-dijo, abriendo la puerta del baño, mientras ella asentía.- nunca dudes de que te amo, tenia miedo que no me correspondieras, a decir verdad mi mayor terror era verte en brazos de otro hombre, pero tu pequeña quisquillosa no te dabas cuenta.-reprocho sentándola en la bañera sobre él.

.-mentiroso, siempre estabas rodeado de mujeres, solo ahí que recordar la confianza de la rubia en la tienda para saber que tu no me querías mas que como amiga.-recrimino muerta de celos. Inuyasha sonrió, lavándole las piernas con una esponja.

.-es tu culpa… aunque para ser sincero, desde que te conocí, quise llamar tu atención, pero tu solo me querías como amigo, eras un tormento a tiempo completo… pero también una tortura, por eso comencé a salir con chicas, pero a ti te daba igual… incluso llegue a pagarle a muchas de ellas para que te dieran celos, pero tu pequeño topo, eres igual de ciega que testaruda.- le advirtió Inuyasha cuando ella ladeo el rostro para mirarlo.

.-lo siento, pensé que nunca me aceptarías, creo que siempre estuve enamorada de ti, pero parecías tan feliz con tu vida, que prefería mantenerme en puerto seguro.-confeso ella.

.-hemos sido unos tontos… pero ahora no te me vas a escapar.-advirtió Inuyasha acariciándole el vientre.

N/A: rayos esta vez si se me fue el tiempo, la razón se suponía que mi prima me haría el favor de subir este y el otro capitulo que ya era el final, pero no se todavía como fue que se le borro las actualizaciones y yo con lo ocupada que estaba no me asegure de grabarlo en el disco duro, la cuestión es que después que uno hace los capítulos finales, da rabia perderlos y mas rabia aun por que cuando me puse a escribir de nuevo no me salían como al principio, por eso tarde tanto y por mi bolita de carne (hijo), que me tenia solo para el.

El próximo Capitulo es el ultimo, comenzaré otra Historia pronto, pero primero quiero asegurarme que no me pasen tantos contratiempos como con esta, por que aunque ustedes no lo crean, llegue a escribir con dolores de parto.

Cuídense y gracias por los Review, cuando los repase para leer los nombres, me emocione de todo el apoyo que me han dado con el fic. Me quito el sombreo con ustedes, son extraordinarias chicas, muchas gracias.

Besos ampis.