Capítulo 10: Decisiones y Juramentos.
El ruido de la madera al ser cortada y acomodada para la construcción del barco de los sueños era música para los oídos de Franky. Cada vez que observaba como la forma del navío iba surgiendo ante sus ojos sentía como su pecho se expandía y simplemente no podía dejar de cantar con autentica felicidad.
—Navega, velero mío, sin temor —el peli celeste golpeaba su martillo al ritmo de la canción—. Que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza —Franky simplemente no podía contener su alegría— ¡ni a sujetar tu valor!
—¡Hermano!
—¡Llegan a tiempo para…! —Franky se congeló al ver los rostros de Kiwi y Mozu. El carpintero se acercó a sus amigas con rapidez después de soltar su martillo— ¿Qué sucedió? ¿Les hicieron daño?
—Nosotras estamos bien, pero hemos escuchado algo en la ciudad —Mozu aún agitada por la carrera no perdió tiempo contar lo ocurrido— ¡Están buscándolos!
—¿A quiénes?
—¡A esos niños! —esta vez fue el turno de Kiwi para hablar, que con preocupación tomó las manos de Franky— ¡Han ofrecido una recompensa por entregar vivo a Zoro, hay un marine buscando a Nami y el capitán de Yasopp está buscando a Luffy!
—¡Cierto! ¡Vimos a Yasopp!
—¡Esperen un momento! ¿Cómo es eso de que los buscan? Y … ¿Yasopp vendrá a ver a Usopp?
—No sabemos porque los están buscando, pero están muy cerca de aquí y no creemos que Yasopp venga a vernos, pero tenemos miedo de que se encuentre con nuestro pequeño.
—Le pediré a Iceburg que averigüe porque los están buscando… bueno, a Luffy lo entiendo, después de todo, se fue de su casa —esa había sido una posibilidad que Franky había tenido en mente desde el primer momento—. Lo que no logro entender es porque el capitán de Yasopp está buscando al chico, lo mejor es que apuremos los preparativos para zarpar pronto.
—Pero hermano… —Mozu se acercó a Franky y lo miró a los ojos—. No es una buena idea que Usopp vaya con ellos si ya son buscados ¡Es peligroso!
—Tarde o temprano serán buscados.
—¡Eso lo sabemos! —ahora las hermanas volvieron a hablar juntas. Necesitaban el apoyo de Franky para evitar que Usopp corriera peligro— ¡Hay barcos de la marina navegando por toda la zona! ¡No podrán salir!
—Sí podemos. Hay rutas que la marina no controla y que, con el precio adecuado, podemos usar. Ya me estoy encargando de eso.
—¿Harás un trato con algún noble?
—Sí. Iceburg hizo el contacto. A esos sujetos no les importa a quien dejan entrar o salir de la isla si se les paga. Se enorgullecen de su estatus, pero el dinero siempre les vendrá bien.
—¿Y la recompensa de Zoro? Ya debe haber caza recompensas profesionales llegando a la isla, y darán con él tarde o temprano.
—Oigan… ¿Y por qué buscan a Zoro?
—¡Eso no importa! Tenemos que hacer un plan para evitar que Usopp se vaya, y también para que no capturen a esos chicos si aún están con nosotros.
—Creí que estaban apoyándonos en nuestra idea de zarpar. ¿Acaso tienen miedo de que Usopp vea a su padre?
Las hermanas guardaron silencio abruptamente, pero esta vez no pudieron contener las lágrimas. Con voz temblorosa, y mirando al piso, Mozu susurró.
—Yasopp no sabe que Banchina falleció y tiene miedo de causar problemas si viene a verlos. Si se encuentran alguna vez, no será en esta villa… se encontrarán en el mar.
Franky suspiró con calma. La situación se estaba complicando, pero no por eso él iba a dudar. Tenía claro que es lo que tenían que hacer.
—Tenemos que contarles lo que está pasando a los demás —Franky colocó sus grandes manos en los hombros de sus amigas—. Se que temen por Usopp, pero él ya está grande y es su decisión el que hará en el futuro.
Kiwi y Mozu aún se veían temerosas, pero terminaron por suspirar resignadas. No había nada que pudieran hacer, querían que Usopp fuera feliz, pero no podían evitar sentir miedo por él y por Franky.
—Usopp estará bien, yo cuidaré de él y estoy seguro de que nuestro capitán también lo hará.
Franky estaba seguro de eso. Puede que Luffy fuera un chico extraño que no le había dado una buena primera impresión. Pero en los últimos días había aprendido que el joven tenía un verdadero amor y preocupación por sus cercanos, y era eso por lo que, frente a aquella puesta de sol, él iba a apostar por el joven y nadie iba a detenerlo. El barco sería terminado en una semana.
El mismo atardecer que era observado por Franky, era contemplado por Marco. Había sido bastante difícil para el rubio subirse al barco que lo llevaría hasta su padre. No era por el dolor que sentía en cada rincón de su cuerpo, eso podía soportarlo, pero el marcharse de la isla sin saber nada de Ace lo estaba matando. Él entendía que lo mejor que podían hacer ahora era trazar un plan, y no lanzarse como un loco con la probabilidad de terminar capturado o muerto. Él lo entendía, pero le costaba contenerse al pensar que Ace estaba en las manos de ese bastardo.
—Si el viento nos acompaña, podríamos llegar mañana a la hora del almuerzo al Moby Dick —Izou con silenciosos pasos se acercó a Marco—. Apenas lleguemos, padre hará una reunión para explicar y discutir el plan. Por eso debes descansar.
—No puedo dormir.
—Marco, no te lo pregunte. Es una orden.
El rubio sonrió con cansancio. Él tenía mayor autoridad que Izou a la hora de dar órdenes, pero si éste entraba en su modo "hermano mayor y no acepto que me reclames", Marco tenía todas las de perder.
—Lo haré, pero primero necesito que me cuentes lo que ocultas. No soy tonto.
El rubio giró su rostro para mirar fijamente al pelinegro. Una mirada que rogaba por sinceridad.
—Sabía que tarde o temprano lo ibas a descubrir, pero esperaba que ese momento llegara cuando estuviéramos con padre.
—Te escucho.
Izou se acercó al borde del barco, y cerró los ojos mientras sentía como la briza marina acariciaba su rostro. Estaba ansioso pero llegados a ese punto ya no podía ocultarle las noticias a Marco, aun cuando había hecho tareas titánicas para que Haruta tuviera la boca cerrada.
—Mientras estamos dirigiéndonos hacía el Moby Dick, la marina está organizándose para ir a capturar a Teach y asesinarlo por el daño que ha hecho a su imagen, además de liquidar a los hombres que escaparon con él y a Ace. No parece importarles que esto ocasione una guerra con nuestro padre. Su principal objetivo es eliminarlos a todos.
Cuando Izou dejo de hablar, un pesado silencio se hizo presente durante varios minutos. Aunque Marco no hablara, el pelinegro pudo notar como éste temblaba con furia ante la idea de que Ace pudiera sufrir algún daño que provocara su muerte. La fotografía donde se mostraba el cuerpo destrozado de Teach a manos de la marina se hizo presente en su mente. Pasó demasiado tiempo para que el rubio volviera a hablar de forma serena. Demasiado tiempo y el cielo ahora estaba lleno de estrellas y el manto que los cubría era de un profundo color oscuro.
—Entonces —Marco se llevó su mano menos lastimada a la parte posterior de su cabeza—. El bastardo de Teach nos traiciono para aliarse con la marina, con el fin de traicionarlos a ellos y hacerse con poderosos hombres para su tripulación. Seguramente padre ya debe saber cómo es que él pudo entrar a la prisión.
—Eso es correcto. Padre no ha hecho su movimiento aún, pero eso no significa que se ha quedado de brazos cruzados. Estuvo buscando información en el bajo mundo, y encontró un contacto confiable.
—¿Qué hay con el pelirrojo? Haruta comento que la marina piensa que fue él quien incendio el bosque. ¿Con que objetivo hizo eso? Si ellos saben que fue Barbanegra.
—Entre los marines y los piratas se sabe quién es el verdadero culpable, pero entre las personas del país comenzó a circular el rumor de que el famoso pirata Shanks el pelirrojo, que siempre se ha caracterizado en causar problemas a la marina y a otros piratas es el responsable.
—La marina no detiene el rumor para que el terror de lo que está por ocurrir no cause un caos que les dará muchos problemas. Utilizan al pelirrojo que siempre les ha hecho jugarretas y que no preocupa a los civiles. ¿Saben que está aquí?
—En la fiesta de aquel día se apareció en el castillo de los nobles y estuvo a punto de tener un combate con aquel espadachín, Mihawk Dracule. Muchos comentaron lo ocurrido al día siguiente. Si aún sigue en la isla, es un misterio para mí, pero lo más seguro es que ya debe haber zarpado.
—Con ese hombre nunca se sabe.
—Cierto, pero Ben Beckman sabe cómo bajarlo a tierra si es necesario. Ahora ve a descansar Marco.
El rubio miro al bello hombre frente a él y volvió a sonreír con cansancio. Lo iba a intentar, aun cuando no creía poder conciliar un sueño decente. Caminó a paso lento, pasando al lado de algunos de los tripulantes que seguían a Izou como su capitán. Lo miraban con respeto, pero eso sólo hacía que Marco se sintiera peor. Él no lo merecía.
—Pero no puedo dejarme derrotar por este sentimiento.
Pronuncio esas palabras con seguridad y después la repitió varias veces en su mente. Con aquel juramento avanzó con paso firme hasta llegar a su cuarto, donde no perdió tiempo en prender la luz; ahora era necesaria con el manto de la noche sobre el barco; y recostarse en la cama. Apenas pudo aguantar el gemido de dolor que sentía de pies a cabeza. Se encargaría de darle a Teach un dolor mucho más grande.
Cuando conoció a aquel hombre, le pareció un tipo agradable. Siempre fue simpático con él y con cualquiera en general. Comiendo, bebiendo y riendo con todos. Pero al final, había mostrado sus verdaderas intenciones. Había capturado a Thatch y lo entregó a la Marina para conseguir un puesto que no dudo en descartar por una estúpida ambición. Si quería una poderosa tripulación, el mar estaba lleno de piratas que esperaban una oportunidad. Y ahora… se llevaba a Ace y la angustia de saber que sucedía con el joven era una constante tortura.
Al contrario de Teach, el joven no le dio una buena impresión cuando lo conoció la primera vez. El chico tenía la estúpida idea de retar a Barbablanca y hasta de matarlo. Obviamente perdió en un segundo, y aun así, su amado padre había decidido llevarlo con ellos a él y a algunos de sus compañeros. Pero Ace nunca se rindió. Día tras día intentó asesinar a Barbablanca, y aunque a éste no le preocupaba, él había comenzado a cansarse de la situación. Ace era demasiado testarudo y apático. Él intentó varias veces acercarse al pecoso, pero fue inútil.
—No me agradabas… no te consideraba digno de estar al cuidado de padre. Y ahora, no quiero pensar en un mundo donde no estés.
Sí, se negó por mucho tiempo a la presencia de Ace, pero al final, guiado por la recomendación de Thatch; que en si había sido una orden con amenaza de pataleta insufrible; volvió a acercarse al pecoso.
Poco a poco las barreras cayeron de parte de ambos. Las miradas, las sonrisas, los buenos momentos fueron cada día más frecuentes. La comodidad avanzó a amistad, y no supo cuando fue que comenzó a sentir algo más por Ace.
El chico era menor que él, ambos tenían diferentes personalidades; Ace más alborotado y él más tranquilo; pero nada pudo detenerlo. Terminó sintiendo cosas que no iban a llevarlo a un buen final. No quería pensar en amor, pero el deseo que sentía por Ace no iba a negarlo. No podía.
—Siempre fuiste inconsciente de lo que provocabas en mí.
Ace era divertido y atractivo. Le encantaba su sonrisa y sus labios lo volvían loco. Sus abrazos eran cálidos y su piel lo invitaban a dejar marcas por todas partes ¿Cómo un muchacho podía provocar tales pensamientos en un hombre ya maduro? Terminó comportándose como un adolescente baboso y calenturiento.
Al año de estar Ace con ellos, tuvo su primer sueño húmedo con el joven sin sentir culpa. Había tenido otros antes, pero se había sentido fatal. Se torturó por muchas semanas con aquellas "pesadillas" y todo empeoró cuando Thatch, el bendito y maldito tupe con patas, lo descubrió en el acto. Aun podía recordar cuando el muy tarado había entrado campante en su cuarto y en su baño para pedirle un libro justo en el momento donde se daba placer suspirando el nombre de Ace una y otra vez. El retumbar de la risa de Thatch se debió escuchar por todo el barco, lo fastidió durante demasiado tiempo, pero por suerte nunca comentó algo sobre el tema a pesar de las preguntas de sus demás compañeros. Era una "broma" entre ellos que terminó en consejos.
—Marco, ya eres un adulto —le dijo su amigo una vez. —Es normal que te calientes si vez algo que te guste. Todos lo hacemos y es totalmente sano. Si quieres encerrarte en tu baño a jugar hasta que estés duro durito, está bien, y si quieres confesarle a Ace lo que sientes y él te da luz verde, pues mucho mejor.
—¿Puedes dejar de decir estupideces? Ace es un niño.
—No, no y no, el estúpido eres tú. La vida hay que disfrutarla, nunca sabes cuando te irás y en el otro mundo te lamentaras por siempre. Ace no es un niño, así que deja de comportarte tú como uno.
Thatch tenía razón. Ahora estaba lamentándose y maldiciéndose por el tiempo perdido. El día en que Ace aceptó sus sentimientos y se entregaron el uno al otro, fue uno de los días más felices de su vida, pero lo cambiaria sin dudar si con eso Ace ahora estuviera a salvo. Debió convencerlo de no ir en este viaje de venganza, arrastrarlo si era necesario, sin importar que éste llegara a odiarlo y perder toda oportunidad de que existiera algo entre ellos.
—Pero ya que llegamos a esto, Ace, te iré a buscar. Nadie me va a detener —esa promesa era una que no rompería pasara lo que pasara.
Mientras anochecía, Kiwi y Mozu comenzaron a llamar a los demás para comunicar la gran noticia.
Nami estaba preparándose para dormir cuando escuchó que Kiwi la llamaba desde la escalera. Supuso que pronto cenarían, pero ella no tenía ánimos de bajar y estar con los demás.
—Kiwi, lo siento mucho, pero no me siento bien.
—Soy yo quien lo siente Nami, pero tenemos que hablar de algo importante que los involucra a todos ustedes —la expresión de Kiwi era seria y Nami sintió incomodidad por su mirada.
—Está bien, voy contigo.
Ambas bajaron con prisa hasta llegar al comedor donde se encontraban todos, hasta Luffy que aún seguía atado de manos y que era custodiado por Zoro. Al verlas llegar, Franky esperó hasta que estuvieron todos sentados y se acomodó en la silla dando entender que quería hablar.
—Bien, seré breve. Luffy, Nami y Zoro están siendo buscados.
—¿Qué? —gritaron dos de los recién nombrados ante la noticia.
—¿Cómo es que los están buscando? —Usopp gritó con los ojos totalmente abiertos mientras abrazaba a Merry en un intento de calmarse.
Nami fue la única que no estaba sorprendida, porque desde un principio sabía que Garp mandaría a alguien a buscar a Luffy. El que ella fuera buscada tampoco le sorprendía, tenía la esperanza de que pasara más tiempo antes de que descubrieran el robo de los documentos y que el tema de los piratas los tuviera más tiempo distraídos, pero ahora que el momento había llegado ella actuaría. Pero lo primero era disipar la desconfianza que veía en los ojos de Franky.
—No es de extrañar que nos busquen —Nami decidió que está sería su última actuación frente a estas personas y que se largaría esa misma noche—. Luffy huyó de la furia de su abuelo, estaba claro que él lo buscaría.
—Yo también pensé en eso —Franky la interrumpió mientras cerraba sus ojos—. ¿Pero qué hay de ti y Zoro?
—Yo no tengo nada que ver con esto —Zoro aseguró con una expresión seria—. Lo que dicen no tiene sentido.
—Bueno, yo no sé porque buscan a Zoro, pero el porque me buscan a mi es fácil de deducir —la pelinaranja se recargó en el respaldo de la silla mientras todas las miradas se posaban sobre ella. —Como dije hace unos días, yo soy una ladrona y como tal, no es de extrañar que aproveche cualquier oportunidad para tomar lo que está a mi alcance.
—¿Qué fue lo que robaste? —cuestionó Mozu antes de que Franky y Zoro hablaran.
—Robé las llaves de las esposas de Luffy, así como algunos objetos de valor, los cuales vendí y he ocultado el dinero. Ven, es fácil de saber porque nos buscan a Luffy y a mi… pero Zoro, tú eres otro tema.
—Como ya dije, yo no puedo ser buscado porque no he hecho algo para que eso pase.
—¡Es porque son mis amigos! —Luffy comenzó a removerse para quitarse las esposas—. ¡Tenemos que irnos pronto!
—Están equivocados —Mozu tomó del brazo a Luffy para calmarlo—. Es probable que Nami sea buscada por la razón que dijo. Pero no es tú abuelo quien los está buscando.
—¿Disculpa? —Nami sintió como su garganta se secaba. Si Garp no era quien los estaba buscando, sólo había una persona que podía estar detrás de esto. Arlong—. No hay otra persona que pueda buscarnos.
—Escuchen antes de sacar deducciones apresuradas —Franky golpeó la mesa para acallar a los presentes—. A Nami la está buscando un agente de la marina y puede estar relacionado con lo que hayas robado en la casa de uno de los suyos, pero tengo la impresión de que hay algo más en esto.
—¡Ya les dije, robé objetos de valor y ayudé a escapar a Luffy! —Nami se levantó con brusquedad y miró con furia al peli celeste.
—Si la señorita Nami dice que eso es lo que paso, yo lo creo —susurró con calma Sanji—. Si dices que fue un agente de la marina, eso lo deja todo claro. Le robó a un marine y claramente será buscada por ellos. Además, yo también estoy intrigado por el tema de Luffy y el cabeza de alga.
—¿Qué dijiste ceja rizada? —esta vez fue el turno de Zoro de alzar la voz—. No eres quien para criticar el aspecto de otros.
—Pero él tiene un punto —Franky miraba ahora con gran curiosidad a Zoro—. A ti te busca un noble mundial.
Silencio. Miles de preguntas corrían en las mentes de los presentes, pero nadie pudo pronunciar palabra alguna. El tiempo siguió avanzando y la incomodidad comenzó a ser insoportable hasta que alguien fue lo suficientemente valiente para romper el momento.
—¿Beee bee?
—Us-usopp… ¿Qué dijo Merry? —Luffy se había quedado en silencio porque todos habían hecho lo mismo, pero la curiosidad lo estaba superando. El joven no entendía la seriedad de la situación, sólo seguía la corriente.
—Ella dijo… ¿Por qué?
Nami seguía haciendo funcionar su cabeza para comprender la situación, pero nada cuadraba ¿Por qué buscaba un noble a Zoro? La ovejita había hecho una muy buena pregunta.
—No lo sabemos… —Kiwi se movió con incomodidad en su silla. —Hay carteles donde un noble da una recompensa por de 50 millones para quien entregue vivo a Zoro.
Otra vez el silencio. Nami tuvo que contener sus ganas de gritar. Esta era una oportunidad que no dejaría escapar. Lo sentía por Luffy, pero ella daría la alarma de donde estaban y claro que cobraría la recompensa. Se las ingeniaría para eso.
Mientras Nami planeaba sus siguientes pasos para conseguir la recompensa, pudo observar con malicia como Zoro estaba tratando de entender que estaba sucediendo.
—¿Un noble? Yo no conozco a ninguno.
—Pero en serio tienes un cartel de "Se busca" —lo interrumpió Kiwi—. En el mercado del pueblo había carteles que daban la recompensa por todos lados, íbamos a quitar algunos, pero no pudimos —la pelinegra miró de reojo a Usopp y realizó una pausa para tomar valor. —Porque vimos al padre de Usopp
—¿A mi papá?
Si la pelinaranja creía que había visto lo máximo de como Usopp podía temblar, se equivocó. Su cuerpo no paraba de moverse y sus ojos estaban completamente abiertos, más allá de lo humanamente posible.
—Sí, lo encontramos en el mercado —el miedo en la voz de Mozu era evidente y se veía demasiado incomoda—. Estaba junto a un hombre y hablaban de ti. Sobre venir a verte.
—Pero él no lo hará —informó Kiwi.
Nami sintió pena al ver la expresión de Usopp. Primero había pasado por nerviosismo, después con ansiedad y ahora parecía que su alma lo había dejado. En un gesto de cariño, la pequeña Merry se restregó contra él.
—Es peligroso que venga a verte —Franky intervino para calmar al chico—. Es un hombre buscado y a pesar de que quiere verte, no es su intención causarles problemas.
—Si zarpas podrán encontrarse en el mar.
La voz de Kiwi fue demasiado débil pero aun así Nami pudo escuchar. Comprendió que las tías de Usopp no quería que se marchara, pero que no se interpondrían en su camino.
—… ¿Puedo ir?
Las chicas asintieron y una gran sonrisa se formó en los labios del joven. Y Nami se alegró por él… lástima que ella ya había decidido que no zarparían.
—Bien, sabemos quien busca a mi querida Nami, al musgo con patas ¿Quién busca a Luffy?
—¡Cierto! ¿Quién me busca?
Luffy miraba a las hermanas con algo de curiosidad. Y ella también lo estaba ¿Quién además de Garp podía querer encontrar a Luffy?
—Lo olvidaba —Mozu retomó su relato con algo de vergüenza. —El capitán de Yasopp te busca. El pirata pelirrojo.
—¿Qué?
Esta vez Nami no pudo evitar gritar junto a Luffy por la sorpresa.
—¿El pelirrojo con el que bailaste? —cuestionó Sanji con tranquilidad, Nami comprendió que el rubio había estado atento a todos los sucesos que ocurrieron aquella noche.
—Yo… yo no…
—Bee beee be bebebeee
—Heee… Merry dice que el pelirrojo quiere repetir.
Al escuchar esa frase, Luffy miró a la oveja confundido. Claramente él no entendía lo que le estaban insinuando, al contrario de Sanji, Kiwi, Mozu y Franky, y claro, de ella, que siempre se caracterizó por ser alguien observadora. Y por dios que la pequeña Merry había sido directa. Los únicos ajenos a esta clara verdad era el mismo Luffy, así como los distraídos Usopp y Zoro que estaban perdidos en su mundo.
Nami volvió a sentir pena… pero no se detendría, porque ella ya había decidido que ellos no cumplirían sus sueños.
Esa noche, ni Marco, ni Luffy, ni sus amigos pudieron tener un sueño decente. Pero fue Ace quien no logró dormir en toda la noche. Su cuerpo, su mente y su alma estaban gritando de dolor y rabia.
—Los mataré a los dos... lo juro.
Se sentía sucio e inútil. Siempre se había considerado un hombre fuerte y que nada iba a detenerlo. Pero había pecado de soberbio y este era el resultado. Sabía que estaba acabado con su cuerpo en aquel estado y a merced de esos locos. Pero no podía rendirse aún.
—A cada uno... los mataré de la peor forma.
Durante todas las noches que había permanecido en esa desagradable celda, era un pensamiento que lo había mantenido cuerdo. La posibilidad de que Akainu lo visitara lo estaba torturando, pero no le ganarían.
—Veo que ya está despierto, comandante.
La desagradable voz de Teach hizo que levantara la cabeza y sus ojos centellaron con furia al ver la cara de aquel traidor.
—Lár… gate.
—No seas tan descortés —el hombre gigante se acercó a su lado y dejó un pedazo de pan con un sucio vaso con agua—. Te traje tu desayuno.
—No quiero… nada de ti.
—Entiendo que estés molesto, pero ser orgulloso no te ayudará. Come algo y luego te llevaré para que tomes una ducha y te cambies de ropa. Apestas y te vez patético.
Ace no respondió con palabras a las burlas de Teach, pero sus ojos claramente decían lo mucho que lo odiaba. Esto le hizo mucha gracia al mayor.
—Verte así me recuerda a Thatch —la sonrisa desdentada de Barbanegra se ensancho al ver la expresión de furia de Ace—. Sé que todos debieron ver las noticias de como la marina mostró el cuerpo de Thatch como un trofeo de muy mal gusto, hasta para mí fue demasiado. Pero ninguno supo exactamente cómo fue que sucedió. ¿Quieres saber?
—Vas… a pagar por todo.
La risotada que Teach dio fue demasiado sonora para el gusto de Ace. Se sentía asqueado y furioso. Si le fuera posible, se lanzaría sobre Teach y hasta soportaría el asco de matarlo a mordiscos si eso funcionara.
—Bien. ¿Por dónde quieres que empiece? —Teach puso una expresión de concentración—¿Cuándo derrote y le entregue al comandante Thatch a la Marina? ¿O cuándo el honorable comandante Akainu comenzó a torturarlo con mucha pasión?
—¡Cállate!
Ace gritó lo más fuerte que pudo, sin importarle el daño que sus cuerdas vocales pudieran sufrir. Y realmente sintió mucho dolor. Pero sentía tanta rabia que no le importó.
—Está bien, vamos por la parte interesante. Todo comenzó igual a como sucedió contigo…
—¡Ya cállate!
—… con la diferencia que Akainu le rompió las piernas a Thatch hasta dejarlas como una masa entre morada y rojiza…
—¡Te dije que te callaras!
—… fue asqueroso, pero al menos no lo humilló tocando su cuerpo ¿verdad?
La mandíbula de Ace estaba tan apretada, que el sonido de sus dientes podía ser escuchados por el hombre frente a él.
—Y también se divirtió quemando su piel. Aún recuerdo el olor de la carne quemada y, claro, los gritos de Thatch cuando comenzó a despegar lo quemado de su cuerpo. Se esforzó por ser valiente, pero al final terminó llorando y rogando porque lo mataran. Eso es un pequeño resumen, pero si gustas te puedo seguir contando mientras te bañas.
Los gritos e insultos no se hicieron esperar cuando Teach tomó a Ace y lo cargó como si fuera un saco de basura y no se detuvieron hasta que llegaron a la sucia habitación que funcionaba como baño.
—¡Déjame!
—Como quieras, comandante.
Ace volvió a gritar cuando fue lanzado por Teach al suelo y una nueva queja de dolor salió de sus labios cuando el chorro de agua helada golpeo su cuerpo. Todo empeoró cuando las grandes manos del gigante comenzaron a despojarlo de sus destrozadas ropas con demasiada rudeza.
—Bien, ya que no estás interesado en la historia de nuestro buen amigo Thatch, te contaré como conocí a tu querido hermanito Luffy. Estoy seguro de que te gustaría escucharla.
Ace cambió su mirada de odio a una de preocupación. Eso no podía ser cierto. Luffy no pudo conocer a este ser detestable.
—¿Qué… qué le hiciste?
—Me gustaría decir que muchas cosas… pero no tuve tanta suerte, deberías de agradecer que lo que me atrajo de tu hermano fue algo pasajero. Mis intenciones siempre fueron para con otra persona.
El pecoso se alarmó cuando Teach separó sus piernas con un tirón brusco, dejando su intimidad al descubierto.
—¡Eres un cerdo!
—¡Zehahahaha! Tu expresión vale oro. Pero estás mal si piensas que tengo interés en ti. De hecho, mi intención es hacerte sufrir. Iba a comenzar a jugar con tu hermanito y después mostrarte lo que hice con él, pero lo que más quería era tener a Marco.
—¿Qué?
—Era exasperante ver como él te miraba con deseo, te odié desde el momento en que noté que le gustabas. Tú eras el único que no lo sabía, pero para todos los demás era demasiado obvio, por eso por lo que sabía que, si te secuestraba, él vendría a buscarte y ya no tendría escape. Sería sólo mío.
—¡No te atrevas a tocarlo!
—No quieres que toque a tu hermano ni a Marco ni a ti —Teach suspiró en un falso gesto de tristeza—. Eres un niño egoísta, pero debes estar tranquilo, yo no te pondré las manos encima, eso se lo dejaré a Akainu –hizo una pausa–. En cuanto a Marco, tú ya estarás muerto para cuando eso ocurra o si quieres te mantengo un poco más de tiempo vivo y te muestro el espectáculo.
—¡No le hagas daño a Marco!
—¿Por qué piensas que le haré daño? Quiero hacerlo sentir bien. No te preocupes por él, si yo fuera tú me preocuparía más por tu hermanito.
—¡No te acerques a él!
Ignorando el dolor y su desnudes, Ace se lanzó sobre Teach con la intención de matarlo en ese mismo lugar. Aunque al final todo fue inútil y lo único que consiguió fue que Barbanegra terminará tumbándolo boca a bajo y se sentará sobre su espalda haciéndolo gritar con desesperado dolor.
—Ya le dije que no es mi intención hacerle algo a su hermano, comandante —Teach se inclinó para susurrar al oído de Ace, lo que le causó al menor repulsión—. Para lastimarte a ti lo consideré, pero al final decidí dejar que fuera el destino quien decidiera quien haga pagar a Luffy.
—¿Qué…?
—Verás, después de que te fueras del palacio, Luffy se divirtió un rato con cierto pirata pelirrojo… lo que causo la furia de tu abuelo.
—¿Shanks…?
—Sí. Fue todo un escándalo —la risa de Teach era demasiado molesta y estaba a punto de hacer que a Ace le explotará la cabeza—. A eso, súmale que Akainu tiene intención de matarlo frente a ti para lastimarte. Ese hombre de verdad te odia.
—… Él… n-no tiene na… da que ver en esto.
—Estoy de acuerdo contigo, pero el lío en el que se metió con el pelirrojo y tu abuelo será aprovechado por Akainu.
Ace se quedó sin palabras. No lograba entender como Luffy se había metido en algo tan complicado. Por primera vez desde que fue capturado, pensó en cómo habían reaccionado sus seres queridos al saber la noticia. No era de los que rezaban, pero en la desesperación les rogó a todos los dioses que pudo recordar para que Luffy no hiciera una estupidez. Y ese fue su último pensamiento antes de desmayarse por el dolor que le causaba el peso de Teach sobre su cuerpo maltratado.
—¡Apresúrate Helmeppo!
—El señor Garp no se irá a ningún lado, Coby, no está tan mal de salud como para preocuparse. Es un hombre fuerte.
El pelirrosa detuvo su carrera por el largo pasillo de la residencia de la familia Monkey D. La angustia en su rostro no lo había abandonado desde la noche del incendio. Pero no era la salud de su mentor lo único que lo tenía preocupado. Durante todos esos días no había tenido noticias de Luffy a pesar de todas las veces que le preguntó a Bogart por él y los rumores sobre lo que había ocurrido con él en la noche de la fiesta. El haberlo dejado con un pirata lo preocupaba.
—Él nos necesita ahora.
—Eres un pésimo mentiroso. Sólo estás preocupado por el nieto del almirante. Cuando descubrí la verdadera identidad del hermano misterioso, tuve que arrastrarte para que lo siguiéramos.
—¡Pero al final no conseguimos nada! No sólo desobedecimos nuestras ordenes de estar alerta en la fiesta y detener a Shanks el pelirrojo, tampoco pudimos capturar al segundo comandante de Barbablanca. ¡No hicimos nada!
—Ayudamos a controlar el incendio.
Era verdad. No es como si hubiera sido de gran ayuda, pero ellos fueron los primeros en dar la alarma al cuartel general para que se activaran los protocolos correspondientes. Todo había pasado tan rápido y aún así lo recordaba todo.
~Flash Back~
—Ace… Ace… Se que lo he escuchado antes… —susurraba una y otra vez Helmeppo mientras bailaba con Coby—. ¿Coby? ¡Oye!
—¡Disculpa! ¿Qué decías?
—Bien, si quieres volver con el nieto del vicealmirante no voy a molestarte.
El rubio se alejó molesto del salón de baile y Coby preocupado lo siguió, una persecución que los llevó hasta las escaleras del palacio
—¡Espera Helmeppo! ¡No podemos irnos de la fiesta!
—¡Es él! —Helmeppo gritó con una alegría que asustó a Coby.
—Está bien, si estoy preocupado por el joven Luffy, le prometimos al señor Garp que lo cuidaríamos y ahora está con un extraño.
—Al diablo con Luffy, te estoy hablando del nombre de Ace. Portgas D. Ace, el segundo comandante en la tripulación de Barbablanca.
—¿Puño de fuego?
—No lo relacione porque dijo ser nieto del señor Garp, no pensé que fueran el mismo, pero si era él.
El cerebro de Coby se detuvo tratando de procesar la información ¿El nieto de un alto funcionario de la Marina era un pirata buscado por la misma Marina? Eso no tenía sentido.
—Te-tenemos que reportar esto a algún superior dentro del palacio.
—¿Estás loco? Es nuestra oportunidad para ascender de rango. Los atraparemos nosotros.
—Pero no sabemos dónde está.
—Si nos quedamos aquí como idiotas les perderemos el rastro.
—Pero… no creo que seamos lo suficientemente fuertes para poder con ellos ¡Todos saben que son monstruos!
—Bien, quédate aquí como el cobarde que eres. Yo voy por mi asenso.
Helmeppo comenzó a correr otra vez y Coby volvió a seguirlo. Él sabía que su amigo rubio era cobarde ante muchas situaciones de peligro, pero era un hombre ambicioso que no toleraba los fracasos y buscaba cualquier oportunidad para avanzar.
—¿Y qué tienes planeado hacer cuando los encontremos?
—Si tenemos suerte estarán borrachos y los atraparíamos fácilmente.
—¡Eso es imposible Helmeppo! ¡Totalmente imposible!
Helmeppo iba a interrumpir sus quejas cuando unos ruidos provenientes de la ciudad se dejaron oír.
—Oye, ¿qué es ese ruido?
—Son gritos. Del límite del carnaval.
Sin perder tiempo, los dos jóvenes marines corrieron a toda velocidad hacia el origen de donde provenían los gritos y grande fue su asombro cuando vieron al pirata que buscaban peleando con otros piratas. Coby y Helmeppo se escondieron detrás de unos árboles y observaban la pelea con temor.
—Helmeppo… ¿Ese es el nuevo shishibukai?
—Marshall D. Teach… pero no sé quiénes son los otros que pelean de su lado. El rubio que está de lado de Ace es el primer comandante de Barbablanca, Marco el fénix.
—Te dije que eran monstruos.
A pesar del impulso de Helmeppo de capturar a Ace, la presente situación lo acobardó y a Coby junto con él. Se quedaron en su escondite esperando a que la pelea terminara y sólo cuando dejaron de escuchar gritos se asomaron para ver el resultado.
~Fin del Flashback~
Coby aún sentía el insoportable calor provocado por el incendio de aquella noche. Como marine su misión debió haber sido perseguir a esos piratas o por último apresar al inconsciente Marco. Pero ambos se movieron como robots en dirección del incendio para ayudar a apagarlo. Habían tenido miedo.
—Coby, pon atención.
—¿Qué?
Durante el tiempo que estuvo recordando, Bogart había permanecido en silencio frente a él. Con vergüenza y rapidez, Coby realizó un saludo a su superior con el rostro totalmente rojo.
—Disculpe señor Bogart. No me di cuenta de…
—Eso no importa. Los he llamado por algo importante, así que no perdamos tiempo. Síganme.
El hombre de abrigo los guío al despacho de Garp, pero no había rastros de su maestro en aquel lugar.
—¿Cómo se encuentra el señor Garp? Y… ¿el joven Luffy?
—El vicealmirante sufrió una descompensación debido a un mal rato. Su presión se elevó más allá del límite recomendado —Bogart se dirigió a la ventana mientras los jóvenes tomaban asiento frente al escritorio—. La doctora Kureha ya lo ha atendido y le ha ordenado reposo absoluto, pero como él se negó, ella le administró un medicamento para doparlo por su seguridad.
—Él no estará feliz cuando despierte —Helmeppo había comenzado a sudar frío al imaginar la furia del anciano.
—Y que… ¿Qué sucedió con el joven Luffy? —Coby no quería presionar a su superior, pero realmente necesitaba una respuesta—. ¿Él está de acuerdo con lo que hicieron con el vicealmirante? ¿Dónde está él ahora?
—Es por eso por lo que los llame. El joven Luffy se ha ido de la casa después de que el almirante Akainu le informara al vicealmirante de lo ocurrido en la fiesta la cual ustedes abandonaron. Del como bailó frente a muchas personas junto a un pirata que se coló a la fiesta que se suponía que estarían atentos a cualquier problema.
—Nosotros lo sentimos.
Coby había escuchado los comentarios en el cuartel de la marina de Goa, pero no quería creerlo ni menos quería pensar en que había fallado a su mentor. Debió estar presente y detener al pelirrojo, aún cuando eso le costara la vida.
—Agradezco que ayudaran a controlar el incendio, pero su papel en esa noche era estar en la fiesta vigilando que nada malo sucediera —Bogart se acercó a los jóvenes y les ordenó con firmeza—. Su nueva misión será buscar al joven Luffy, no piensen o hagan otra cosa hasta dar con él ¿Entendido?
—Sí.
Ambos marines se levantaron y con solemnidad llevaron sus manos hacia su frente en señal de saludo. Helmeppo aceptaba gustoso una misión importante que no los metiera en problemas, aún cuando eso involucrara a Luffy. Coby por su parte, juro que encontraría al joven y se aseguraría de que estuviera a salvo.
—Bien, ¿A qué esperan?
Los jóvenes con rapidez salieron del despacho dispuestos a cumplir su misión, aún cuando no tenían idea de donde partir.
—Podríamos contactarnos con algún cazarrecompensas que esté en busca de Zoro. Puede que si encuentran a ese tipo demos con Luffy ¿Qué piensas?
—Es cierto, pero si Zoro está siendo buscado por tipos que utilizan cualquier medio por conseguir su objetivo, sería demasiado arriesgado aliarnos con ellos. Lo mejor que podemos hacer es buscar pistas en el hogar de Zoro.
—Villa Shimotsuki.
—Sí, ese lugar será nuestra primera parada.
Luffy volvía a estar encerrado en el sótano de la casa de Usopp, pero ya no gritaba ni intentaba escapar. Desde la conversación de la noche anterior había estado pensando en toda la información que había escuchado.
Al principio se había preocupado por que los buscaran cuando aún no habían hecho algún movimiento como piratas. No quería que se inventaran rumores falsos sobre ellos, si los buscaban que fuera por algo por lo que si fueran culpables.
—Bee.
—¿Merry? ¿Cómo entras al sótano?
—Beeeeee bee be beeee.
La ovejita lo miraba con algo que a él le parecía la expresión de una persona que hacía travesuras. Le encantaba la oveja y de verdad que sentía curiosidad de como entraba en una habitación que sólo tenía una puerta que siempre permanecía cerrada.
—Vamos, dime por donde entras.
Merry se quedó en su sitio y miró en todas direcciones como si buscara a alguien que pudiera escuchar su secreto. Cuando la pequeña se aseguró que estaban solos, regresó rebotando en dirección de una pared donde había un pequeño agujero. Luffy se sorprendió cuando la pequeña se acercó a aquel lugar con intención de entrar, porque según él eso era imposible.
—¿Qué?
Pero se equivocó. Sin ningún problema, la pequeña comenzó a ingresar en la entrada y el joven comprendió que el cuerpo de Merry era aún más diminuto de lo que él creía y que su pelo era demasiado abundante.
—¡Shishishishi! Así que ese es el lugar… pero yo no puedo entrar ahí.
—Ni aunque fueras de goma.
—¡Zoro! ¿Cuándo llegaste? ¿Te perdiste otra vez?
—Luffy… —una venita apareció en la frente del peliverde—. He venido a traerte el almuerzo.
—Gracias.
—Mmmm… esto es raro —Zoro sonrió con calma mientras colocaba una bandeja con comida frente a Luffy—. Es como cuando nos conocimos, pero ahora es al revés.
—Cierto —Luffy también sonrió al recordar la primera vez que vio a su amigo—. ¿Zoro?
Sin poder creérselo, Luffy vio como Zoro le quitaba las esposas y le entregaba un arma.
—Pensé durante mucho tiempo si era buena idea soltarte o no —los ojos de Zoro brillaban con obvia determinación—. Pero si estás decidido en salvar a tu hermano, así como yo de ser el mejor espadachín del mundo, no te daré la espalda, porque tú no has dudado de mí.
Luffy no pudo evitar el impulso de lanzarse sobre su amigo. Hasta la pequeña Merry que había observado en silencio se lanzó sobre ellos.
—¡Gracias Zoro! ¡Eres el mejor!
—Oigan ¿Cómo es que los dos pesan tanto?
—Lo siento —Luffy se paró y ayudó a Zoro a sentarse otra vez, mientras tomaba a Merry en sus brazos—. Yo también he estado pensando en que hacer para salvar a Ace. Tenemos que encontrar un marine para que nos dé información.
—¿Le preguntarás a tu abuelo?
—¡No te burles! Iremos a buscar a Coby, sé que él nos ayudará, y si no lo sabe podrá averiguarlo sin levantar sospechas ¿Es simple verdad?
—Realmente estuviste pensando en un plan. Me enorgulleces pero… ¿estás seguro de que nos ayudará?
—Sí, Coby es una buena persona y sé que nos ayudará ¿Verdad Merry?
—¿Qué tiene en la cara? —Zoro miraba asombrado como la boca de la ovejita estaba manchada con comida—. ¿En qué momento lo hizo?
—Desde el primer día ha entrado a robar mi comida —Luffy uso la servilleta de la bandeja para limpiar la cara de Merry—. Podríamos llevarla con nosotros.
—Claro, iremos a pedirle a Usopp que nos de su permiso y de paso le decimos a Franky que nos vamos a buscar a Ace.
—¡Llevemos a Usopp!
—No me hagas volver a esposarte. Vamos, dejemos a la oveja acá y partamos de una vez.
—Se llama Merry.
—Está bien, deja a Merry aquí —Zoro abrió la puerta del sótano, pero se detuvo cuando iba a salir del cuarto—. Oye, Luffy. ¿Sabes usar un arma?
—Claro que sí Zoro, se tira del gatillo ¿Verdad Merry?
Ni Merry ni Zoro dijeron algo ante lo que Luffy había dicho. Lo único que la pequeña oveja hizo fue poner los ojos en blanco mientras Zoro se preguntaba una y otra vez si aún estaba a tiempo de encerrar a Luffy. Pero ya era tarde, el pelinegro los arrastraba a ambos hacía la salida.
Lejos del reino de Goa, en una isla perdida en medio de peligrosos arrecifes se encontraba el Moby Dick, el barco insignia de los piratas de Barbablanca.
—¡Ahí está padre! —Haruta gritaba emocionado mientras movía su mano para saludar a su padre y al resto de sus hermanos—. Están todos ya reunidos.
Era cierto. A pesar de la distancia, Marco reconoció a todos los comandantes de Barbablanca, así como varios representantes de sus aliados. Era una guerra. Una verdadera y jodida guerra.
—Por los arrecifes no podremos acercarnos mucho, usaremos barcos pequeños para desembarcar en la isla. Si hubiéramos llegado en la noche podríamos haber entrado fácilmente, ya que la marea subé mucho. Vamos.
En silencio, Marco y Haruta siguieron a Izou quien los guío a un barco que los llevo hasta el imponente Barbablanca. El legendario pirata estaba esperándolos cerca de la orilla, y a cada metro que estaba más cerca de él, Marco sentía que el corazón se le detendría en cualquier momento y cuando llego frente a Barbablanca, su cuerpo se congeló.
—Marco.
El rubio siguió sin mirar a su padre. Sentía que todos los estaban mirando y estaba demasiado avergonzado para encararlos a todos. Sabía que su padre no estaba molesto con él. Nadie lo estaba, sólo él tenía odio y rabia contra sí mismo.
—Yo… —no pudo seguir hablando cuando la pesada mano de su amado padre se posó en su cabeza.
—Se que protegiste a Ace hasta el final, que a pesar de tus heridas irás en primera fila a buscarlo.
Al sentir la cálida mano sobre de Edward Newgate sobre su rostro, Marco no pudo contener las lágrimas y dejo que su pena se escapara, no le importó que sus hermanos lo escucharan llorar. Estar en presencia de su padre le había hecho sentir como un niño pequeño en busca de consuelo. Simplemente se rompió.
—¡Lo siento padre! —su voz estaba llena de dolor y fue un tormento emitir cada palabra—. Te fallé, le fallé a todos, le fallé a Thatch… —Marco se dejó caer frente a su padre con el cansancio que tanto su cuerpo como su alma sentía—. Le fallé a Ace.
—Escúchame bien Marco, tú no tienes que pedir perdón —la voz de Barbablanca siempre había sido potente, pero cuando hablaba a sus hijos esa voz no era aterradora, era una fuente de seguridad para todos—. Levántate Marco, porque te necesitamos, Ace te necesita ¿Acaso no eres un fénix?
—Ya escuchaste a padre Ace —la voz de Vista, el comandante de la quinta división de Barbablanca, lo hizo saltar por la sorpresa—. Nadie te culpa ni piensa mal de ti. Ahora debes recuperarte para ir a buscar a Ace. Iremos todos juntos.
El murmullo de sus hermanos en afirmación a lo dicho por Vista hizo que el pecho de Marco se llenará con calidez. Agradecía a los dioses por su familia, pero tenía miedo de perder a alguno en aquella maldita guerra.
—Debes ir a descansar —la voz de Barbablanca le hizo levantar la mirada. Su padre le sonreía con amabilidad—. Sé que debes estar harto de eso, pero te necesito en buenas condiciones para que vayamos a buscar a Ace. Y cuando lo tengas otra vez contigo, espero que le digas lo que sientes por él ¿Comprendes?
La mandíbula de Marco se tensó al escuchar eso, pero al final suspiró con alivio, su padre no lo culpaba, eso ya lo sabía. Pero fue muy importante para él saber que lo apoyaba en su relación con Ace. Ahora sólo tenía que llegar hasta él y como el fénix que era, resurgiría y se encargaría de desgarrarle el cuello a Barbanegra. Con fuerza se puso de pie y le prometió a su padre usando sólo sus ojos que él traería a Ace de vuelta.
Notas Finales:
Este capítulo me costó escribirlo por la escena de Ace y Barbanegra, no quería pasarme pero al final me rendí y quedo así, lamento si quedo muy desagradable, pero para mí era necesario, además de que quiero retratar ciertas situaciones que ocurrían en la era de la piratería que en la serie no se tocan, y la tortura ya sea física o psicológica eran normales.
La canción que sale al inicio cuando Franky está construyendo el barco, es "La canción del Pirata" de Tierra Santa, la cual está basada en uno de los poemas de José de Espronceda.
Lo de Teach estando detrás de Marco fue una idea que surgió desde el inicio y reconozco que pensé en que lo secuestra a él también, pero después me arrepentí porque sería demasiado cruel...
Otra cosa importante es que en los próximos capítulos he decidido sacar de escena a algunos personajes, algunos serán secundarios, y otros con una historia muy influyente en la trama. ¿Agarren pañuelos?
PD a Rising Sloth: Muchas gracias por las recomendaciones, las correcciones y por tu permiso para cometer algunas cosas crueles a lo largo del fic *3* En serio no sabes cuanto lo agradezco, espero no haberme pasado y causarte problemas aún cuando siempre me dices que no xD
PD2: El capítulo va dedicado a Luffy que hoy es su cumpleaños (Zoro le "regaló" el sacarlo de su encierro xD). Feliz cumpleaños al mejor capitán del mundo mundial~~ y futuro Rey de los Piratas.
