X. Las hadas nunca sirven de mucho… sino que te lo cuente ella. – Aurora/Rosa
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Existía un lejano reino, gobernado por dos bondadosos reyes, quienes tenían un gran deseo. Tener un hijo o hija. Luego de mucho pedir, un día la reina dio a luz una niña. El rey, lleno de dicha, decidió dar una gran fiesta para el pueblo e invitar a las hadas, pero por diversas cuestiones una de las hadas no fue invitada. Muy ofendida esta, el día de la fiesta, maldijo a la princesa a morir luego de pincharse el dedo con una hilar. ¡O que desgracia! Ya las hadas habían dado sus regalos y solo faltaba una, la cual aminoro la maldición y la condeno a un sueño profundo hasta que un beso de verdadero amor la despertara. La princesa creció hermosa y buena, y en su cumpleaños número 15, se cumplió lo dicho. Ahora debía esperar a su príncipe azul que rompería el hechizo de la despechada hada y con el que viviría feliz por siempre.
O eso creyó.
Ahora que más daría por seguir dormida…
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Hace unas pocas horas que su barco había atracado en el puerto y no había perdido tiempo en salir a recorrer el pequeño mercado circundante y los demás alrededores. Haku, a su lado, no dejaba de mirar a todos lados, en completa desconfianza. Y Sakura entendía el porqué.
Ese lugar era RARO. MUY RARO.
Todo era de color rosa.Y no es que ella odiara el color (su cabello estaba en esa gama de colores, después de todo), pero el paisaje que se presentaba ante ella era… perturbador.
Y mucho.
Cuando regresara a casa tendría que pedir una cita urgente con la psicóloga real (o lo más parecido a eso,) porque sería muy difícil borrar de su memoria la imagen de un hombre muy entrado en carnes con mallas rosas y falda tutú. ¡¿A qué clase de lugar había llegado?! Por su salud mental debía salir de ese lugar lo más pronto posible. Haría que la llevara de regresó al barco de inmediato. Levantaría anclas y partiría rumbo a islas paradisiacas con mucho sol y playas hermosas – en donde con suerte encontraría un buen partido matrimonial – o a hogar dulce hogar. De todas maneras a este tiempo, su amado primo Sasuke debía haber sido coronado rey y ya no era necesario que ella buscara un hombre con todos los requisitos impuestos por su consejo.
Con que no fuera mujeriego, infantil o gay; ella estaba feliz.
–Su alteza, recuerde que estamos varados en este reino hasta que reparemos el mástil de la nave.
Y ese era Haku destruyendo sus planes de escapar.
–Pero yo no quiero estar aquí. Este lugar es ho-
No pudo terminar de exponer su sentir sobre su actual destino pues su guardián le impido emitir más sonido con la simple acción de cerrar sus labios con sus dedos y dirigirle una mirada nerviosa.
Había personas rodeándolos.
Muchas personas. Mujeres, había que aclarar. Y todas llevaban ese tipo de ropa muy pegada a la piel y faldas tutú de color rosa. ¡Por Igdrassyl! Eso era un uniforme.
–Nos complace darle la bienvenida a nuestro hermoso y prospero reino, princesa del reino de La Hoja.
Todas hablaban al mismo tiempo, como si fueran una. Perturbador. Muy perturbador. Que alguien la rescatara, por favor.
–G-gracias… creo…
Y ese era Haku evitando que las relaciones comerciales entre ambos pueblos terminaran de forma abrupta por la incapacidad de la representante de uno de ellos de expresar mas palabra que aléjense…aléjense…aléjense…aléjense cual canto sagrado.
–Esperemos que su estancia en nuestro hermoso y prospero reino sea del agrado de la princesa del reino de La Hoja.
Aléjense…aléjense…aléjense…aléjense
–Cla-claro…
Y ahí seguía Haku salvando la situación.
–Si nos permiten guiarlos, nuestro señor desea conocer a la princesa del reino de La Hoja.
Sakura no deseaba ser guiada para conocer al regente de tan loco lugar, mucho menos creía que su estancia en el lugar fuera de su agrado. Pero por alguna razón no pudo negarse cuando Haku y ella fueron encaminados hacia los que parecía el centro de la ciudad y fue ingresada en un carruaje con tanto color rosa que estaba pensando seriamente teñirse el cabello de azul.
Soy la princesa, debo comportarme; soy una princesa, necesito comportarme.
–Su Alteza, tal vez deberíamos solo pasar a dar sus saludos y retirarnos con la excusa de que nos esperan con urgencia.
Oh Haku, que haría sin ti.
Sakura realmente estaba pensando en abrazar al de ojos chocolate y decirle lo mucho que le complacía tenerlo a su lado. Después de todo él era el único que la había seguido en su búsqueda de amor y aventuras, preocupándose de su bienestar.
–Ya hemos llegado.
–Espero que esto no me cause mas traumas aparte del de la mañana…
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Analizó la escena que se desarrollaba frente suyo y decidió que no debía intervenir. Si deseaba conservar su vida, no debía intervenir. Después de todo, su alteza no se encontraba en verdadero peligro. Solo había quedado en medio de una pelea de pareja. Una perfecta y normal pelea de pareja. Una pelea de pareja que incluía cuchillos, tenedores y una que otra silla volando por los aires.
Lo más normal del mundo.
O por lo menos lo era ahora que habían presenciado el tipo de relación que tenían los gobernantes de ese lugar. Ahora todo tenía más sentido. En especial el color rosa del pueblo y los uniforme de las chicas hechas en serie.
–Eres un estúpido, inmoral, pervertido, corrompedor de menores, vouyerista, pedófilo, cerdo, pervertido,…
Y ahí iba de nuevo.
–Oh vamos querida, no me vas a decir que no tienes curiosidad sobre cómo sería un trió con esta linda dama.
– ¡Asqueroso! ¡Aléjate de mí! ¡Jamás debí casarme contigo!
–Pero querida, si te desperté con mi beso de amor…
– ¡¿Que estupidez era esa de despertar con el beso del amor verdadero?! Me desperté porque sentí algo extraño entre mis piernas, pervertido. Debí clavar tu cara en la rueca en cuanto me di cuenta de lo que hacías, eso debí hacer.
Sakura estaba anonadada. ¿Qué clase de conversación estaba escuchando? Pero no tuvo mucho tiempo para lograr asimilar la información recibida, pues sintió unos dedos cerrarse en torno a su muñeca y tirar de ella.
–No dejare que le hagas nada raro a nuestra invitada. Un paso más allá del corredor norte y te castró.
Y dicho eso, la joven de largos cabellos rubios y vestido rosa (tal vez de ahí venia el famoso color) la condujo fuera del comedor.
Haku las siguió inmediatamente.
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–Lo siento. Lo siento tanto. De seguro debes pensar lo peor de nosotros. No te culpo. Es horrible. Si me pasara a mi estaría tan asustada…
Sakura lleva alrededor de media hora escuchando las disculpas de la joven reina. En las horas que habían pasado desde que llego al palacio pudo enterarse del nombre de la chica, el cual era Aurora; aunque el pueblo la conocía como Rosa. Y de ahí que el color oficial del reino fuera ese; aunque claro, se habían pasado bastante con su gratitud hacia la joven.
¿Es que acaso era necesario que hasta la comida fuera de ese color?, algún tipo de toxina extraña y posiblemente con efecto nocivo a largo plazo debía estar detrás del peculiar aspecto.
Giro entre sus dedos los aperitivos que les habían traído las doncellas de su anfitriona, admirando el hermoso trabajo artístico que poseían. Parecían flores de loto. Qué lindo.
–Lo odio.
Sakura dirigió su mirada esmeralda hasta la chica sentada a su lado. Cuestionando sus palabras silenciosamente.
–Se que tal vez no puedas entenderlo, pero inténtalo…
Aurora tomó entre sus brazos uno de los mullidos cojines de su alcoba y se preparó mentalmente para lo que iba a decir.
Un día estas caminando por tu palacio, aburrida de ser sobreprotegida por tus padres; y de pronto encuentras una señora con una rueca en el salón más alto de la torre más alta. Te acercas, te pinchas y caes dormida. No sientes el paso del tiempo, no sabes el dolor que les causas a tus padres, las desgracias que caen sobre tu pueblo, tu solo esperas.
Y por azahares del destino un príncipe llega, sabedor de la terrible desgracia que ha acaecido sobre la heredera del trono de un hermoso y prospero reino. Sube hasta sus aposentos y cuando debería haberla despertado con un dulce beso de verdadero amor como dice el guión de la historia que idearon sus hadas.
– ¡Lo primero que hace es meterte mano! Y de paso intentar violarte a vista y paciencia de todos los sirvientes. ¿¡Quien no despertaría para poder resguardar su pureza y salud mental?! Pero claro… tus padres no tienen mejor idea que el de comprometerte con semejante escoria de persona; y terminas atrapada en un feo castillo, dentro de un país rosa y con el miedo constante de que a cualquier oportunidad terminaras contagiada de alguna enfermedad por los extraños gustos sexuales de tu esposo.
Sakura dejó caer el dulce que había tomado de la bandeja a su lado, a mitad de camino a sus labios.
Ese final sí que no se lo esperaba.
Ya había constado con anterioridad que el tener una hada madrina no resultaba mucho a la hora de tener un final feliz… pero esto era peor. ¿Ni siquiera tener doce servía? Los números no influían mucho en la ecuación para obtener una vida de cuento de hadas. Genial. Simplemente genial.
–Pero eran doce hadas… ¡Doce!
–Si… hace poco sacaron su disco debut. Al parecer dejaron lo de los hechizos y ahora se dedican a cantar y bailar con coreografias.
La de mechas rosas la miro anonadada. ¿Era enserio? ¿Tan mal estaba el negocio de la magia, para que las hadas tuvieran que dejarlo por buscar un mejor futuro en otras ramas de trabajo? Y ella que pensaba buscarse una para que le cumpliera el deseo de encontrarle su amor predestinado.
Rosa había estado tan feliz cuando supo de la llegada de esa otra princesa. No mucha gente llegaba de visita a su pueblo, y mucho menos alguien de la realeza. Y ahora que la tenía frente a ella, tal vez se había hecho muchas esperanzas de que ella pudiera comprenderle. Se notaba que ella había vivido gran parte de su vida en la burbuja del amor verdadero. Pero podía notar que poco a poco estaba cambiando su mirar.
Se parecía mucho a ella hasta hace unos años. Hasta que la llegada de ese tonto y pervertido príncipe arruinara su sueño de belleza con sus proposiciones indecorosas y…
–Sabes, tal vez deberías ir a conocer a alguien.
– ¿Eh?
–Has estado viajando por muchos lugares, tus visitas se han hecho famosas entre las princesas de finales no tan felices.
– ¿Eh? ¿Famosas?
Sakura no entendía nada.
–Su alteza, ¿no lo sabía? Su travesía está siendo documentada para la revista It's not other happy ending y Solitary princesess require hottets princes.
Sakura enserio que no entendía nada.
–Su alteza, ¿de dónde cree que salieron los fondos para costear tan caro viaje? –Haku la cuestionó–. El consejo no quiso soltar ni una moneda de bronce para sus vacaciones, por lo que se tuvo que pedir auspiciadores.
– ¡Sí! En cuanto supe que vendrías me emocione tanto, tu travesía no estará completa hasta que vieras esto con tus propios ojos –Aurora daba pequeños saltitos aun sentada sobre su cama– Además que aquí nunca ocurre nada divertido, eres lo más novedoso desde mi boda; por eso las calles están de fiesta y con esos colores –Inclino la cabeza apenada– Me disculpo por eso, claro está.
¿Era famosa? ¿Y hasta ahora se enteraba? Habían lucrado con sus decepciones de prospecto de vida y Haku recién se dignaba a decírselo… de haberlo sabido antes, habría gastado más en su estadía en el reino de La Arena y comprado mas seda bordada.
De pronto se dio cuenta que había ciertas palabras que su anfitriona había expresado que no lograba encontrarle razón. La primera era…
– ¿Estabas emocionada porque podrías conocerme? ¿O porque tu reino seria incluido en el documental?
–Un poco de ambas, pero lo principal era…
Sakura esperó pacientemente hasta que Rosa dejara de hiperventilar de la exaltación.
– ¿Es verdad que el rey de La Arena y el hijo del cónsul de La Hoja son…?
Oh… así que ahí estaba la razón de haberla llevado hasta su cuarto y echado a sus doncellas. Empezaba a creer que la chica y ella se llevarían se maravillar.
Tal vez su estancia ahí no fuera tan mala.
–Su alteza Sakura… ¿podría girar un poco su rostro hacia la derecha? … el retrato no saldrá bien si no deja de moverse tanto…
Y ahora que lo pensaba detenidamente…tal vez debió preguntar desde hace mucho sobre esas personas que la seguían y retrataban durante lo que había sido su viaje.
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–Espero que regreses pronto. Hablar por cartas será un poco monótono– se despedía Aurora en el puerto–Y te prometo que la próxima vez impediré que decoren el reino entero de color rosa.
Sakura la abrazó en modo de despedida. En los pocos días que estuvo ahí –los necesarios para poder arreglar el mástil del barco– se había hecho gran amiga de la joven. Compartir gustos y aficiones con otras personas ayudaba bastante a la hora de entablar relaciones con gente nueva.
–Lo tendré en cuanta. Y también lo que me dijiste sobre esa persona.
Rosa sonrió y agitó su mano derecha en señal de despedida para los demás tripulantes de la nave que levantaba anclas.
– ¡Cuídense mucho! Y realmente siento el incidente con mi esposo. Les aseguró que es inofensivo mientras se encuentre amordazado, y le hago chequeos médicos continuos –y antes de que el barco se alejara, grito– ¡Así que no se preocupen, no les ha contagiado ninguna enfermedad de transmisión sexual!
Sakura, quien estaba sentada en una de los asientos dispuestos en la borda del barco, inauguro un nuevo color de rojo en su rostro.
¿¡Qué diablos había sucedido en ese barco en su ausencia?!
Haku, a su lado, miraba asesinamente a un muy confundido Zabuza.
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Mientras… En la segunda sala de reuniones de palacio…
Eran aproximadamente las 3 de la tarde, y pronto daría comienzo una de las juntas semanales entre los principales ministros y el recientemente nombrado monarca. El tiempo estipulado para que la princesa heredera encontrara esposo ya había pasado y ninguna noticia sobre alguna boda había llegado a palacio desde su partida hacia más de dos meses. Bueno, noticias de la princesa y su viaje, habían llegado –y de qué forma–; pero de su matrimonio, ninguna.
Dejó escapar una pequeña risita, que se escucho perfectamente sobre el silencio de la habitación.
– Sasuke… ya basta –Naruto posó sus manos sobre el pecho del otro, tratando de crear distancia entre ambos y lograr respirar normalmente– Ya van a llegar…
– ¿Y…? –estrechó el agarre que tenia sobre el rubio, evitando que pudiera distanciarse por completo– No es como si no supieran lo de nosotros.
– ¡Eso no quiere decir que vamos a estar de exhibicionistas! –le miro con el ceño fruncido, lo cual al parecer de Sasuke era una mueca muy linda y provocativa.
–Sabes… –dijo el azabache, arrastrando las palabras mientras acariciaba sutilmente, con sus dedos, la espalda baja del otro–, la reunión… puede esperar.
–N-no-… No pue-ede- –Trató inútilmente de liberarse del agarre del moreno. Realmente le molestaba mucho cuando el otro le daba por ponerse cariñoso en lugares nada apropiados.
Un gemido bajo, imitando un ronroneo, fue incapaz de reprimir cuando la lengua del azabache recorrió todo su cuello lentamente. El muy bastardo sabia que ese era uno de sus puntos débiles; al parecer Sasuke no estaba jugando como en otras ocasiones. Bueno, él tampoco. Deslizo su mano derecha entre sus cuerpos, rozando provocadoramente sobre la ropa el pecho del moreno. Sus dedos ágilmente deshicieron los nudos de chaleco que llevaba puesto sobre la ligera y fina camisa que Sasuke llevaba para la ocasión, tocando la piel que se escondía debajo.
Apoyo su rostro en el hueco entre el cuello y la mejilla del moreno, suspirando bajo… sintiendo como Sasuke se estremecía ante su acción y le volvía a besar los labios, o tratar de comérselos, sería una forma más acertada de definir lo que le estaba haciendo. El azabache podía ser tan impaciente algunas veces, por no decir la mayoría.
Rozo a penas el abdomen de su compañero, en una caricia indecisa, bajando cada vez más hasta detenerse en el borde del cinturón.
Uchiha susurró su nombre, instándole a seguir con lo pensaba hacer. Le complació. Después de todo el también era un chico y estaba tan ansioso como él. Una caricia firme por encima de la tela y la respiración del otro se cortó. Acercó sus labios a los contrarios sin llegar a unirlos, solo sus respiraciones mezclándose.
Sasuke hacía bastante rato que había dejado de estar consciente del lugar en el que se encontraba. Sus pensamientos solo giraban en torno a Naruto y lo sensacional que se sentían sus dedos en cierta parte de su cuerpo. Sus manos se aferraron al borde del escritorio, en el cual a estas alturas de la situación, prácticamente tenía recostado al rubio. Fantástico uso que le estaban dando al mobiliario de la sala de reuniones, debía recordar tenerlo en mente para otra ocasión… mierda… estaba al límite… un poco mas…
– ¡Ya es hora!
Naruto se detuvo sin previo aviso, haciendo uso de uno de sus trucos para escapar de sus brazos.
–Que te diviertas en tu reunión… Sasuke bastardo.
Y con esas últimas palabras salió por una de las puertas anexas.
Antes de poder intentar detenerlo o seguirlo, la puerta principal de abrió dando paso al grupo de ancianos que formaban el consejo.
A medio vestir y todavía caliente...vaya que sería una divertida reunión.
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–Gracias, Hina. Te debo una –le dedicó una sonrisa agradecida a su amiga, que un segundo después se volvió maliciosa al recordar el estado en el cual había dejado al moreno frente al consejo– Tú te la buscaste querido Sasuke, yo también sé jugar sucio, de veras. Ni creas que se me olvidó lo que paso el otro día durante el desayuno...
La joven primogénita Hyuuga simplemente asintió divertida y le siguió de camino a la biblioteca, pensando en lo entretenido que era vivir en palacio y más desde que la princesa había salido de vacaciones. Oh, porque Hinata sabía desde el inicio los verdaderos planes de la de ojos verdes, pero no considero importante mencionarlos.
Pero, de pronto cayó en cuenta de algo muy importante, Naruto había salido de la habitación justo cuando los honorables consejeros reales llegaban…y esa sala en particular no era muy grande y no poseía un baño propio en el cual su majestad pudiera atender su "problema", además que pedir permiso para salir en medio de la reunión, que acababa de empezar, sería muy sospechoso y de mala educación…
Le comunicó sus deducciones a su rubio amigo y no pudo evitar sentir pena por su rey al escuchar la respuesta.
El otro había sonreído de forma escalofriante mientras contestaba– Eso ya lo sé, Hina, ¿por qué crees que planeé todo esto para este día, a estas horas y en ese preciso lugar?
Ahí fue que la de ojos color perla comprendió que las venganzas de su amigo eran de temer.
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No! No están alucinando. Enserio actualice =) Ni yo misma me lo creo... Hace cuanto que no nos leemos? un años? mas? la verdad es que desde un principio no tenia una idea preconcebida sobre que hacer en este capitulo. Que personalidad darle al príncipe de Aurora? Hasta que se me ocurrió al rever una de esas parodia de los opening de Naruto que circulan por youtube. Un completo pervertido! Eso faltaba.
Y al fin un acercamiento HOT entre nuestra pareja real xD
No se si habrá sido del agrado de tod s, pero ahora solo falta una princesa mas para el gran regreso de Sakura a La Hoja xD y la que le espera...
Nos leemos en la siguiente actualización, que creo que sera para dentro de 2 semana cuando mis finales de la universidad terminen ^^
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