Capítulo 10: Yo te ayudo

Hermione llevaba diez minutos sola en el despacho de Malfoy. Su curiosidad le había ganado, y cuidadosamente había estado observando varias cosas dentro del cuarto, pero nada le parecía sospechoso. Curiosa, se acercó a su biblioteca, observando detenidamente el material que bien parecía ser de una de una madera bastante costosa. Por otra parte, notó sus libros eran todos nuevos, siendo estos de tapa dura y de muy buena calidad. Temblorosa, seguía caminando cautelosamente, levantando objetos que le llamaban la atención, girando cada rato la cabeza hacía la puerta. Iba a morirse de vergüenza si éste la encontraba allí, chismoseando entre sus cosas.

Sin embargo, el tiempo siguió pasando, y esto se le volvía sumamente extraño. ¿Por qué Malfoy la dejaría sola allí, confiándole todas sus pertenencias? Volviendo al sillón, se quedó pensando en su conversación. ¿Acaso había dicho algo que le molestara tanto como para no querer volver?, ¿o algo que le doliera? No. Nada jamás podría llegarle a doler a un ser insensible como él.

¿Dónde estaba?

Si no estuviera nerviosa, quizá se hubiera puesto a leer por decimoquinta vez los libros que utilizaban para los informes, pero en vez de esto, sólo se quitaba las cutículas de sus uñas.

¿Por qué aún no llegaba?

Cinco minutos más pasaron, los cuales les parecieron una eternidad. Llevando su vista hacía el sillón de enfrente, pudo notar claramente la varita del mago sobre el sofá.

Estaba desarmado

¿Y si le había pasado algo? No. Eso era imposible. Estaban en Hogwarts, ¿qué podría suceder allí? Bueno… Aun cuando Dumbledore estaba vivo y era director del castillo, también sucedieron hechos raros, pero ahora con Voldemort muerto, ¿Qué podría pasar?

Se paró de golpe, pero no sabía bien porque. Sabía que algo no andaba bien, algo estaba pasando, Y pasara lo que pasara, Draco no tenía como defenderse, no con su varita dejada en su despacho. Sin darse cuenta, ya estaba saliendo de allí.

Caminaba sin saber hacia dónde, pero debía encontrarlo. Seguramente todo se tratara de una broma de parte de él, queriéndola asustar, y al lograr su objetivo, se burlaría de ella diciendo algo como: "¿Qué sucedió Granger? ¿Te aburriste de esperar o te preocupaste por mí?" Tenía su voz tan presente, que podía imaginárselo diciendo esto, mientras sonreía con arrogancia, con esa estúpida mueca de su boca.

Tragando con dificultad, alumbrando con su varita los pasillos, sólo buscaba una cabellera plateada.

Nada.

El castillo de noche era algo catastrófico. Los cuadros se quejaban de la luz de la varita, y se tapaban sus ojos furiosos por haberlos despertado en la mitad de su sueño. Las disculpas eran en vano, a nadie le importaban, solo rezaban por seguir descansado. Pero él estando sin luz, ¿qué tan lejos podría haber llegado?

De pronto, un leve quejido se escuchó sobre uno de los pasillos, un quejido de agonía, casi sin fuerza alguna. Sin saber en ese momento y luego sin saber porque, comenzó a correr hacía donde la llevaba aquél sonido, encontrándolo muy rápido.

Pero todo la llevó de un extremo al otro. Aquella llegada tan rápida, había finalizado en una completa inmovilidad. Podía jurar que no veía tanta sangre desde la Guerra.

Estaba petrificada, mientras lo veía tirado en el suelo, indefenso, con múltiples cortes en todo su cuerpo, derramando sangre a más no poder. Luego de varios segundos, recuperó el aliento, y se acercó a él, asustada.

-Malfoy – le dijo en voz baja mientras tocaba su blanco cuello. Tenía pulso, eso significaba que aún seguía vivo, pero… ¿cuánto tiempo más aguantaría así? Tragando con dificultad, y sin querer despertar a nadie, quiso tomarlo, y alzar su cuerpo casi inerte hasta el despacho, pero falló. El no pesaba mucho, pero ella tampoco tenía tanta fuerza. Sin darse cuenta y al observar su ropa, se asustó como había quedado manchada de sangre, la sangre pura de Malfoy.

Temblaba, sus piernas no les respondían. Se mordía los labios mientras pensaba en qué hacer. No podía llevarlo, no soportaba tanta carga, y en ese momento no podía siquiera analizar bien qué le había sucedido. Alumbrar aquél pasillo, involucraba ser vistos por los cuadros, que lo más probable era que entraran en pánico.

Con manos sangrientas, sacó la varita de su ya manchada túnica, recordando un hechizo qué había utilizado cuando ayudó a Harry a tomar la copa de Helga Hufflepuff, un hechizo para levitar.

-Levicorpus – Su voz sonó extremadamente quebradiza.

Inmediatamente el cuerpo de Draco, comenzó a flotar en el aire, y la bruja lo llevó hasta el cercano despacho. Sin pensarlo dos veces, buscó la habitación del ex mortífago, y lo recostó sobre su cama. Estaba inconsciente, y ella estaba a punto de quedar igual que él.

Con el mago sobre la cama, comenzó a desabrochar todos los botones de la camisa blanca –ahora roja- para ver el nacimiento de todos sus cortes, para ver de dónde brotaba la sangre. Cerró sus ojos con fuerzas, mientras trataba de recordar qué hechizo podría curar heridas profundas como esas. Tenía miedo, tal como había sentido la vez que quiso curar a Ron, tenía terror en fallar, y empeorar aún más la herida.

-Vul… - pronunciaba en voz alta, mientras trataba de recordar el contra-hechizo de lo que parecía ser un Sectumprempra. De sus ojos brotaban lágrimas de desesperación. –Vulne… Vulnare… No, ¡Demonios! – La escena en sí parecía ser una mismísima escena de terror. Ambos estaban completos de sangre, ella llorando y él agonizando - Vulnera, ¡Vulnera Sanentur! – gritó cuando pensó haber recordado lo que tanto había estado adivinando.

Rápidamente, llevó su varita ante uno de los cortes, pronunciando cuidadosamente el contra-hechizo. Pudo observar como el flujo de sangre fue suavizando, deteniendo la hemorragia, pero no era suficiente. ¿Y si seguía intentando? Ya más tranquila, volvió a pronunciar el contra-hechizo, ésta vez logrando que se curen un poco las heridas, y finalmente en la tercera vez, logrando que éstas sanaran.

-Draco - susurró en voz baja mientras lo veía detenidamente. No había caso, el mago seguía en lo que parecía ser un largo sueño.

Parándose ya más tranquila de la silla de al lado de la cama, fue rápidamente a limpiar todos los restos de sangre que había quedado desparramada en el pasillo. Al volver al cuarto, ya se lo podía ver más tranquilo. Aunque aún tenía enormes cicatrices en cuerpo, marcas que resaltaban ante tan pálida piel.

Era curioso ver cómo su piel iba recobrando el color. Pero observándolo con tan poca ropa se preocupó. ¿No tendría frío?

Sabía que su trabajo aún no estaba terminado, no podía dejar las heridas así. Con la idea en mente de querer abrigarlo, pensaba que primero debía vendarlo, algo lógico.

Saliendo por tercera vez del despacho, corrió hasta el suyo para tomar algunos cuantos vendajes, y a los minutos ya estaba tapando las heridas recién cerradas del rubio.

No fue muy difícil encontrar más frazadas para poder taparlo, al contrario, estaban a simple vista en su gran ropero. Con cuidado tomó una y lo cubrió cuidadosamente.

La bruja luego de esto, se sentó exhausta. Tenía tantas preguntas, que sabía que no iban a poder ser respondidas hasta que él despertara. ¿Quién le había hecho eso y por qué? Debían capturar al o a los responsables, y hacer algo para alejarlos del colegio y de los estudiantes. Con un hechizo tan grave como ese, se podía decir que no se trataba de nadie más que un asesino.

De pronto, sus ojos prestaron atención a lo que estaba viendo hacía rato, pero esta vez observándolo atentamente. Allí estaba él, descansando, respirando cada tanto con dificultad, mientras sus cabellos estaban desparramados por toda la almohada.

Se vé tan hermoso

Al ver que su rostro aún conservaba pequeñas manchas de sangre, lentamente se paró, y tomando un pañuelo de su túnica, se dirigio al lavamanos y lo mojó con agua tibia, luego lo estrujo y comenzó a limpiarle todas esas manchas rojizas que habían quedado sobre su cuerpo, con cuidado. No pudo evitar sentirse nerviosa cuando le limpiaba su tan perfecto rostro, aquella piel tan blanca y suave. ¿Y sus labios? ¿Desde cuándo se veían tan rosados? Rápidamente, una imagen pasó sobre su cabeza, y no era ninguna otra que el vivo recuerdo de ella besándolo.

Luego de la horrible pesadilla que había vivido, observarlo de alguna cierta forma la relajaba. Parece un ángel pensaba mientras con su mano derecha acariciaba su blanca mejilla. Pero definitivamente las apariencias engañan, y este era justamente el ejemplo perfecto de aquella frase. No iba a negar el atractivo de Malfoy, si bien era guapo, y bastante inteligente, no quitaba que también fuera un egocéntrico y arrogante, nada parecido a un angelito.

Acariciándolo, lentamente sus ojos se llenaron de lágrimas. Había estado tan asustada. Jamás se había sentido tan inútil en la vida. De la desesperación había tratado de levantarlo, pero carecía de tanta fuerza, y luego no recordaba el maldito contra-hechizo. ¡Tantas horas en la biblioteca! ¿Y olvidaba eso? Pero en definitiva, él ahora estaba allí, sano y salvo, con ella a su lado. Si, algo realmente imposible de imaginar minutos atrás, ¿Ella al lado de su cama cuidándolo?

Pronto, debajo de sus lágrimas salió una sonrisa. Sabía que Malfoy la maldeciría el resto de su vida si algún día viera esa imagen de ella acariciándolo mientras él estaba perdido en un sueño profundo.

Un par de horas más tarde, luchando contra el sueño, perdió contra éste, quedándose completamente dormida sobre la silla, con la cabeza sobre sus brazos, encima de la cama.


-¡Suéltame! ¡NOO! - Escuchaba gritos pidiendo ayuda. Podía distinguirla, era Granger siendo torturada por su tía - ¡POR FAVOR! ¡POR FAVOR! - Los gritos no cesaban, pero él estaba allí, parado sin poder hacer nada. Las consecuencias serían gravísimas si él se metía en el medio, y era algo lejos de su alcance, pero por dentro quería hacerlo. Rápidamente unas imágenes de la actualidad pasaron por su cabeza. Una bruja sumamente inteligente, que se esforzaba en poder ser una buena profesora, una bruja que vivía alegre, -a excepción de cuando él la molestaba- una bruja… excelente en magia. ¿Por qué era que la torturaban?

La sangre no significaba nada. Sabía por dentro que Granger era más digna a ser bruja que Crabbe, el fallecido Goyle, o la mismísima comadreja. ¿Qué mierda le había visto a ese pobretón? Era malo en todo lo que tenía que ver con la magia, hasta volando daba lástima, y no era para nada inteligente. Era creíble si torturaban a uno de ellos por no ser dignos de ser magos, pero Granger no. Por supuesto que no.

Se sentía realmente estúpido. Hasta podría decirse que esa fue la vez donde se dio finalmente cuenta que no apoyaba en las creencias de su padre o del Lord Tenebroso. Antes sólo las dudaba. Pero ahora ya no quedaban dudas.

Ella fue la culpable de todo. o… ¿Fue gracias a ella que lo hizo abrir los ojos?

Seguía parado allí, sin poder moverse. Bellatrix no paraba de torturarla. Todo era muy raro. En otro abrir y cerrar sus ojos, vio como en el escenario aparecieron Potter y Weasley. Habían otros, pero la imagen de sus caras eran borrosas. Otro abrir y cerrar los ojos: Un elfo. ¿Acaso ese era el famoso Toby? No… Toddy. Tampoco. Dobby. ¡Sí! ese nombre era. Pronto sin darse cuenta, estaba luchando, junto a sus padres, hasta que de pronto la enorme lámpara de su comedor cayó.

Abrir y cerrar los ojos: Otro escenario.

"-Por qué no dijiste que eran ellos, Draco? Te conviene darme una buena explicación"

"'No lo sabía"

"¡Mientes! ¡Sabías que eran ellos! ¡Sabías que se trataba de Potter y sus estúpidos amigos! ¿Es que acaso no te das cuenta? ¡Si los hubiéramos delatado, Nuestro Lord Tenebroso lo hubiera matado, y seria gracias a ti! ¡Y a mí por haberlo llamado! ¡Podríamos habernos ganado su respeto, y así dejar de ser tratados como unos estúpidos en nuestra propia mansión!"

-"¿Y desde cuando te interesa eso? Si no me equivoco, están aquí gracias a ti"

-"Ya hemos discutido esto, no teníamos opción. Él quiso la mansión como cuartel y residencia, ¿qué querías que hiciera?"

-"Nunca haberte involucrado con él. ¿Nunca has considerado pensar qué pensaría mi madre de todo esto?"

-"No metas a tu madre en esto, Draco"

-"¿Qué no la meta? ¡¿Qué no la meta?! ¡Tú nos metiste a mi madre y a mí en toda esta mierda! ¿Y para qué? ¿En serio vale la pena? ¿Vale la pena escuchar a los prisioneros gritar desde el sótano pidiendo su libertad? ¿Vale la pena seguir viendo gente asesinada en nuestro comedor sólo para tener un poco de diversión en la mesa? ¡¿En qué mierda pensabas padre?!

-"Callate!" - Lucius golpeó su rostro totalmente enfadado.

Fue ahí cuando despertó.

Su desesperada y agitada respiración lo despertó tanto a él como a Hermione. Había soñado con su padre, y una de sus cuántas discusiones dentro de la mansión. Su cuerpo le dolía, y prácticamente no podía moverse. ¿Qué demonios le sucedía?

-Draco tranquilo, fue un sueño - sintió de pronto unas manos sobre ambos lados de su rostro - tranquilo, todo está bien.

Podía jurar que conocía esa voz, pero en ese momento de profundo dolor y cansancio, no podía pensar con claridad.

Sintió como esa mujer -parecía ser mujer- lo consolaba, pues él no respiraba muy bien, pero la escasa luz no le dejaba ver con claridad, sólo sentía su tacto, relajándolo poco a poco.

Ya con los ojos nuevamente cerrados, y a punto de caer en otro sueño profundo, la dulce voz de la mujer lo obligó a volverlos a abrir.

-Todo estará bien - escuchó, mientras al mismo tiempo sus ojos se fueron hasta el brazo de ella.

"sangre sucia"

Estaba seguro. Conocía ese brazo, la conocía a ella.

-Lo siento - hablo él con una voz ronca, casi sin fuerzas - Yo ese día… no… no pude hacer nada - terminado de decir esto, volvió a dormirse.

La bruja quedó perpleja al escuchar esto, y se negaba haber escuchado lo que creía haber escuchado. ¿Draco Malfoy pidiéndole disculpas?

Sabía que se había referido a su brazo y la maldita cicatriz que le había dejado su ya fallecida tía. No supo por qué, pero por dentro sintió como su corazón comenzó a latir muy rápidamente. Tragó con dificultad, y cuando menos se dio cuenta, estaba tomando la fría mano de él. Manos enlazadas, manos juntas.

"todo estará bien" repitió para sí misma.

Nuevamente se durmieron, pero esta vez, tomados de las manos.


Mierda que dolía, mierda que dolía, mierda, mierda, ¡MIERDA!

¿Dónde estaba? ah sí, era su cuarto. Pero él no recordaba haber ido hasta allí sólo. ¿quién lo había llevado? ¿Qué día era? Cierto. Era viernes, por ende ayer había sido jueves, y había tenido su maldita reunión con Grang… GRANGER! ¡Si! él había huido luego de que ella le hiciera recordar cosas que él quería sepultar muy dentro de sí. Y luego, luego había sido atacado por un mortifago, y le había tirado un…

-sectumsempra - dijo con voz adolorida mientras levantaba las sábanas con suma dificultad, observando su cuerpo vendado. Pero ¿quién lo había curado y tapado de esa manera? No podía haber sido Granger… no, por supuesto que no. Él era consciente de que ella no lo odiaba, pero eso tampoco significaba que lo quisiera como para haberlo llevado y…

Se pronto, sus pensamientos fueron interrumpidos tras escuchar algo proveniente de la pequeña cocina. El que lo había ayudado estaba allí. Pero ¿quién era?

Levantarse de la cama le costó horrores, era un dolor inexplicable, sentía delicado todo el cuerpo especialmente la parte del abdomen.

Escuchaba ollas sonar. ¿Tenía ollas esa horrible cocina? se acababa de enterar. ¿Y qué demonios era esa dulce melodía?

Era una mujer

Indiscutible melodía de mujer. Miles de pensamientos pasaban por su cabeza, pues caminaba muy lentamente. Su condición actual no lo dejaba hacerlo con normalidad.

Al llegar no pudo creer lo que estaba viendo. Pelos pajosos, altura pequeña, no más de un miserable metro sesenta y… cinco si no le erraba. Casi parecido a un elfo. Bueno, a ella le gustaban esas cosas asquerosas, quizá hasta lo tomaría como un halago.

La observaba. La bruja se encontraba cocinando, revolviendo una olla -que a decir verdad no olía nada mal- mientras tarareaba una canción, seguramente una canción muggle. ¿Acaso le estaría cocinando a él?

-¡Draco! - dijo de pronto la castaña sacándolo de sus pensamientos, volteando muy rápidamente hacia él, con… Con una ¿Sonrisa? Ella jamás le había sonreído, a no ser que haya sido forma irónica -¿Como… cómo te encuentras? - preguntó

-Me duele… - Fue lo primero que dijo al verla. ¿Qué? ¿Le había dicho que le dolía? ¿Dónde estaba su hombría? Granger seguramente había aprovechado a envenenarlo.

-¿Quién te hizo esto? - Preguntó ella acercándose pero no tanto como le hubiera gustado. O no tanto a como habían estado la noche anterior.

-No lo sé- respondió mintiendo. No tenía por qué decirle a ella, no era nadie.

-Bien - respondió ella cansada - Iré a decirle a McGonagall lo que sucedió - dijo completamente decidida - y también a hablar con el profesor Slughorn para que me de esencia de Díctamo y así evitas cicatrices, Malfoy.

¿Malfoy? ¿Acaso recién no lo había empezado a llamar por su nombre?

-No - dijo quejándose con leves gestos de dolor en su rostro tras sentir una fuerte punzada - Por favor, ni se te ocurra Granger.

-¿Que no se me ocurra? - contestó confusa - Fuiste atacado aquí, en el colegio y casi mueres, no sabes quién fue ni nada por el estilo. Hay un asesino suelto en Hogwarts ¿y no quieres decirle a McGonagall? Explícame.

-Te lo suplico Granger, no me hagas pedírtelo de nuevo, te arrepentirás.

-Creo que en ese estado, no estás en condiciones para andar amenazando Malfoy - el rubio quedó en silencio, y Hermione se volvió a acercar – ¿quién fue? - preguntó esta vez en un tono más cálido.

-No me hables como si me tuvieras lástima por estar así - contestó levantando una ceja - ¿tú me encontraste?

-Bien, tú decides. – Dijo ya más furiosa -Tienes cinco segundos para darme una buena justificación para no irle a decir a McGonagall lo que te ocurrió.

-Sólo dos: Ex mortífago. ¿Feliz? – Draco apretaba sus puños con fuerza, no debía dejar que ésta se fuera de allí, debía retenerla con alguna excusa creíble, por más que ésta involuclara algunos hechos reales.

-¿Qué? - preguntó totalmente sorprendida - De… ¿de qué hablas?

-No Granger, así no funcionan las cosas – lentamente se acercó a ella - Dime ¿quién más me vio así?

-Nadie.

-Quieres decir que tu…. ¿tú me encontraste así y me trajiste hasta aquí? – Preguntó sin poder creer lo que estaba oyendo y comprobando a medida que la veía – Y me trataste como un paciente… ya veo - Se quedó pensando buscando las palabras perfectas para describir lo que pasaba por su mente - ¿Es un sueño frustrado tuyo no volverte médica igual que tus padres, que ahora imaginas que mi cuarto es un hospital y yo tu dulce paciente?

-Oh demonios cállate - contestó revoleando los ojos - mis padres son dentistas Malfoy. Y no. No soñaba con ser doctora, y tú no eres ningún hombre dulce - Dicho esto, suspiró cansada - Aún después de casi haberte muerto, ¿no eres capaz de ser un poco más humano?

-¿Pretendes que me arrodille ante ti, y te bese los pies? – Preguntó con desdén - Yo no te pedí ayuda Granger.

Hermione sintió un enorme vacío dentro de sí. El sujeto que tenía enfrente de ella hubiera muerto si no lo hubiera encontrado agonizando en el suelo.

Rápidamente y sin pensarlo, se acercó más a él, para así quedar cara a cara.

-¡Tienes razón! Tú no me pediste ayuda, y ni siquiera te muestras un poco agradecido por haberte salvado, así que… ¿sabes qué? ¡Me largo de aquí!- rápidamente le dio la cuchara de madera con la que había estado revolviendo la olla de comida, por lo que este la tomó inconscientemente - ¡Alégrate! ¡Tienes largos minutos para pensar qué demonios le contestaras a McGonagall sobre todo lo que acaba de ocurrir! - Draco la miraba confuso - ¡Pagaría por ver como sufres con la maldita escalera para subir y bajar cada vez que tengas que ir al Gran Comedor! - enojada y a punto de marcharse, la tomó por un brazo y la acercó más a él.

-Responde por qué me salvaste, y yo te diré por qué no debes decir nada

-No prometo nada - contestó nerviosa al estar tan cerca de él. Odiaba que su respiración se viera afectada cada vez que éste se acercaba tanto.

-¿Por qué me salvaste?

-Hubiera hecho lo mismo por cualquier persona, no te sientas tan importante – Contestó indiferente - Ahora dime tú, ¿Quién era ese tipo? ¿Por qué quiso matarte?

-Venganza – dijo aún sin soltarla - Mi padre en el juicio delató el escondite de su hijo, y a éste lo mandaron a Azkaban – Pronunciaba lentamente, mientras la observaba con ojos completamente fríos como una roca- El tipo está furioso de que nosotros no hayamos pagado el precio correspondiente luego de la Guerra, por lo que le quiere ocasionar a mi padre el mismo dolor que sintió él al perder a su hijo. ¿Feliz Granger? Bien. Parece que finalmente lograste escuchar todo que querías oír de mi – La soltó con brusquedad - Un tipo quiere matarme.

Hermione lo miraba sin siquiera pestañear. Jamás se hubiera imaginado un tipo de explicación así, más después de ver a Draco temblar mientras se lo contaba. Tenía miedo, estaba temblando por más que quisiera ocultarlo. Entonces esa era la verdadera razón por la que había ido a Hogwarts? ¿Para refugiarse?

-Y ¿cómo era? - pregunto sin quitarle la vista de encima - ¿como era? cómo entró aquí?

-No lo sé, no pude distinguir nada de lo que me dijo, sólo lo escuché - suspiró cansado- No lo vi venir, simplemente apareció y… me atacó. No sé cómo se fue luego, Granger. Por si no lo sabes, estaba desangrándome en el suelo. ¿En serio eras tú la estudiante más inteligente de Hogwarts?

-Pero… yo no… no entiendo Malfoy. Es un asesino, ¿y no quieres advertirle a nadie lo que te sucedió?

-Hicimos un acuerdo Granger. Si yo te explicaba tu no decías nada.

-Todo esto me da miedo, ¡hay niños y jóvenes que pueden ser atacados!

-Sólo me busca a mí, y créeme… No volverá.

-¿Cómo estás tan seguro de eso?

-¡Como mierda puedes seguir dudando! ¿Piensas que estoy mintiendo? ¿No te pones a pensar que casi me cago muriendo? ¿Piensas que pondría en juego mi vida porque estaría completamente seguro que "vendría la integrante del trío dorado" a salvarme? Él me quiere a mí, ningún estudiante está en peligro en este castillo.

-Yo n…

-Si vuelve a hacerme algo, ve y di todo lo que tengas que decir a la vieja o a quien te plazca. Pero sólo por esta vez te voy a pedir que guardes este secreto y no armes revuelo. No vale la pena.

Hermione no sabía qué hacer. Era bastante sospechoso que él quisiera dejar todo en secreto, pero de una u otra forma tenía razón: Él nunca pondría en juego su vida de esa manera, no había forma que todo esto fuera parte de un plan.

Draco por su parte, estaba desesperado tratando de adivinar que pasaba por la cabeza de la bruja. Si bien lo que le había dicho sonaba convincente, no era la verdadera razón por la que el tipo había ido allí. Lo conocía. Con nombre y apellido -muy al contrario de lo que le respondió a ella- y sabía perfectamente por qué lo había atacado. No había caso. La bruja estaba en silencio, mirando hacia un lado, como si millones de cosas pasaran por su cabeza. Tenía que hacer algo para que ella guardara el secreto. Debía hacer algo urgentemente, ¿pero qué?

-Si llega a ocurrir cualquier otra cosa similar, o algún hecho raro no dudaré en decir todo lo que sé - Draco dio una mueca de costado

Lo logré.

Sin siquiera agradecer, y dejando en palo de madera sobre una mesa, caminó rumbo a su habitación. Hermione volvió a quedar sola en la cocina. Pensante. Confundida.

Odiaba no saber qué hacer, odiaba que estas respuestas no puedan ser respondidas por ningún libro en el mundo. ¿Había hecho bien?

De pronto, observó donde estaba. Se encontraba allí, haciéndole el almuerzo al ex príncipe de los Slytherin, luego de haberlo curado y cuidado. Ayudando a alguien que la odiaba, que la detestaba, y quien en muchas ocasiones no había dudado en lastimarla.

Al terminar el almuerzo, se lo llevó hasta su cuarto, encima de una tabla encantada.

-Debes comer, ayer ni siquiera has cenado – No lo quería mirar, se sentía despreciada cada vez que éste la miraba.

-¿Puedo volver a preguntar por qué haces esto?

-Mi respuesta no ha cambiado – contestó con un suspiro. Luego volteó yendo hacía la puerta, quedando completamente de espaldas a él - Por cierto, no daremos clases hoy. McGonagall ha informado que se suspenden las clases especiales ya que todos los estudiantes irán a ver el partido de Quidditch de Gryffindor contra Slytherin. Trata de descansar hoy.

Dicho esto, se marchó de allí. Dejando a Draco en silencio, mientras observaba su almuerzo de una forma extraña. Odiaba que Granger lo dejara pensante haciendo cosas simples. Detestaba desperdiciar tiempo pensando en estupideces relacionadas a ella, en vez de preocuparse realmente en lo que debía. ¿Es que acaso no sabía que había estado a punto de morir?

Esa era la primera vez en su vida que alguien le había cocinado algo, alguien diferente a un elfo.

¿Qué era esa sensación tan extraña?


¡Holas! ¿Qué les pareció la actualización? ¿Lo imaginaron pidiendole disculpas estándo dormido? Ojalá el rescate de Hermione le haya ablandado algo de su frío corazón.

Quiero dejar un saludo a damalunaely, ivicab93, sonrais777, y Celevhr por sus reviews en el capítulo anterior

¡Espero nuevos! Realmente me hace muy feliz saber qué opinan de cada nuevo cap :)

Hasta la próxima. Luvana