Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es completamente mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.

**Este capítulo lo pueden leer con la canción: Hearing damage- Thom Yorke.**


Capítulo diez.

—Me aseguraste que era inofensiva— me acusó Ed, una vez estuvimos caminando juntos hacia la editorial de nuevo, nos habíamos despedido educadamente de Angela y Alice que se habían quedado un rato más en la cafetería, platicando entre ellas, seguramente hablando de Eric, o eso esperaba, rogaba por todos los medios que no hablaran más de Ed y yo.

—Es inofensiva— le aseguré—Nunca dije que fuera prudente— traté de defenderme, con la voz pequeña y tímida.

¿Qué estaba mal conmigo? ¿Qué me estaba pasando? Nadie nunca se había atrevido a hablarme así, ni siquiera Emmett, que me llevaba dos años y casi un metro de estatura. Y por seguro nadie se había atrevido a dudar de Alice, ella siempre había sido así, impulsiva, enérgica y hasta un poco brusca, sin filtros en la boca y cien por ciento sincera, rayando en lo imprudente, a muchas personas esa actitud les molestaba, los incomodaba y hasta los exasperaba, pero yo siempre la había defendido, con uñas y dientes, literalmente, aun recordaba los arañazos y mordidas que le había dado a una niña cuando estábamos en sexto grado por llamar fenómeno a mi prima.

—Bella— me había perdido en mis pensamientos y Ed me miraba preocupado.

Nos habíamos detenido en medio de la calle, él en frente de mí, con su verde mirada consternada y esperando mi respuesta a lo que fuera que me había preguntado.

—No te escuché, lo siento— dije con las mejillas rojas y bajando mi mirada. ¿Qué carajos estaba mal conmigo? Alice tenía razón, yo ya había perdido la cabeza.

Yo siempre había sido tímida y cohibida con todo el mundo, hasta que mis tíos habían fallecido y Alice había llegado a mi vida, ella tan fuerte y decidida, pero dulce y frágil por dentro, Emmett y yo habíamos tenido que protegerla y cuidar de ella, me había decidido a no dejarme vencer por nada y ser fuerte por mi familia, cuando Renee decidió que su vida ya no podía continuar a nuestro lado mi decisión se hizo más fuerte aun, junto con mi temperamento, la pequeña y frágil Bella había quedado bien resguardada de todos hasta que Ed había llegado a mí.

—Te pregunté si estabas enfadada conmigo— susurró muy cerca de mi rostro, él era bastante más alto que yo, pero aun así lo sentía muy cerca, levanté mi mirada para ver su mirada triste.

¿Enfadada? ¿Estaba enfadad con él? Jamás, ¿cómo poder estar enfadad con él? Estaba enfadada conmigo por seguro, ya no podía defender a mi prima, tampoco podía decirle la verdad ni a ella ni a mi mejor amiga, y nunca podría enfadarme con el causante de ello, no podía, había algo dentro de mí, mucho más fuerte que todos mis años de autosuficiencia, que me impedía sentir algo en contra de él.

—No, Ed, jamás podría estar enfadada contigo— le aseguré, por un impulso que no supe de donde salió, levanté mi mano y acaricié suavemente su mejilla, él cerró sus ojos inmediatamente y una tímida sonrisa apareció en su rostro, muy lentamente.

—Gracias— susurró casi tan bajo que apenas lo escuché, pero su aliento tibio y fresco golpeó con mi nariz, mareándome.

— ¿De qué? — pregunté aturdida, abrió sus ojos nuevamente para mirarme con esa intensidad que me hacia estremecer.

—No quiero que te enfades conmigo, nunca— Si no hubiéramos estado en medio de la calle, con cientos de personas caminando alrededor de nosotros, seguro me hubiera echado a sus brazos llorando de pura emoción, ¿cómo podía decir algo como eso y esperar que permaneciera inmutable? ¡Yo no era un ángel por todos los cielos!

—Bella, respira— ¿cómo me pedía que respirara cuando estaba tan cerca de mí? Pero igual lo hice cuando comencé a sentir que las piernas me fallaban, en realidad sí había dejado de respirar y yo no me había dado cuenta.

— ¿De verdad te importa tanto? — susurré apenas.

Él sólo asintió, viéndome como si en realidad pudiera leer mi mente y supiera todo lo que estaba provocando en mí.

— ¿Por qué? — volví a susurrar, me miró intrigado, podía jurar que vi algo en sus ojos relampaguear, pero rápidamente se borró y una firme determinación se instaló en su rostro.

—Soy tu ángel guardián, Bella, es mi deber— ¿Qué debería sentir, debería sentirme decepcionada por su respuesta o tranquila porque era la respuesta más lógica y sencilla?

Por supuesto que sí, era lo que era, él era mi ángel, ¿qué se supone que debía esperar de él? ¿Que me confesara su amor eterno? ¡Como si eso fuera posible!, un ángel como él debía estar con otro ángel perfecto, como Rose. Él sólo sentía su deber de protección hacia mí y eso me hizo sentir completamente abatida en un instante.

—Estás triste— No me estaba preguntando, ¿Qué me sucedía? ¿Por qué me sentía tan decepcionada y con ganas de volver a llorar pero ahora de pura pena? ¡Esto era absurdo!

—Estoy bien— mentí fatalmente, ¡Maldición! ¿¡Por qué maldita sea no podía ni siquiera mentir bien?! ¡Joder! ¡No podía hacer nada bien! Estaba harta, me sentí completamente derrotada, cansada y perdida, ya no quería estar ahí.

Comencé a caminar, utilizando todas las fuerzas de mi mediocre e inútil cuerpo, forcé a mi cerebro a reconectarse con mis piernas y caminar, alejándome de él.

Sentía un dolor casi físico, aunque sabía que todo era parte de mi imaginación, quizás él también lo fuera y todo esto fuera un sueño, yo estaba en coma en una cama de hospital, eso debía ser, el maldito auto sí me había arrollado y yo estaba delirando en mi lecho de muerte.

—Bella— me llamó, yendo detrás de mí— ¿Qué sucede, Bella? ¿Te sientes mal? — ¡Agggg! Quería salir corriendo, alejarme de él, gritarle que dejara de preocuparse por mí, por muy ángel guardián que fuera, había estado veintidós años de mi vida sin él a mi lado y todo me había salido bien, más o menos, hasta que casi moría aplastada por ese estúpido que se había atravesado en mi camino.

—Bella— volvió a llamarme, su voz sonaba realmente alarmada y eso me desarmó.

—Estoy bien, Ed, sólo quiero estar sola un momento— le dije con voz cansada, sin intentar ocultar mi malestar, "Sólo necesito un momento sin ti a mi lado, nublándome el sentido y haciendo que mi corazón quiera salir de mi pecho", añadí en mi cabeza.

—No puedo dejarte— me dijo serio, tenía tantas ganas de girarme y abrazarme a él, perderme entre sus brazos cálidos en los que había estado hacía muy poco tiempo, cayendo en el frio asfalto y sintiéndome más completa que nunca.

—Sí, puedes y te pido que lo hagas— apenas pude ahogar un sollozo y comencé a correr, alejarme de él, me concentré solamente en mis pasos, en mis piernas que dolían porque no estaba acostumbrada a correr así, por obvias razones, pero puse todo mi empeño en ello, en mi respiración agitada y en no golpearme con nadie.

— ¡Bella! — escuchaba sus pasos corriendo detrás de mí y llamándome con la alarma invadiendo su voz, necesitaba huir antes de que pudiera alcanzarme, una vía de escape.

Di la vuelta en una esquina y crucé justo cuando el semáforo estaba por cambiar a verde, pero no era suficiente, en unos cuantos pasos más podría alcanzarme, pude ver claramente como comenzaba atravesar entre los autos, un miedo agudo cruzó mi pecho al verlo así entre la calle, pero lo ignoré y vi mi salvación.

Había una taxi que estaba dejando justo a una mujer al lado de la acera, me subí en él, el hombre que conducía me miró extrañado pero no preguntó nada y comenzó a avanzar, sentía la respiración entrecortada, el pecho me latía desbocado y atronaba en mis oídos, las lágrimas comenzaron a nublar mi vista irremediablemente pero traté de contenerlas.

Me volteé para ver su silueta en medio de la calle, con el rostro desencajado y los brazos a los costados, en un gesto de derrota, esa visión me partió aun más el corazón.

Ahora estaba completamente segura acerca de tres cosas, una, Ed era mi ángel guardián, dos, su único sentimiento hacia mí era el de protegerme como su deber lo dictaba, y tres… Yo estaba incondicional e irrevocablemente enamorada de él.


Hola preciosuras, ¿Cómo ven? ¿Les ha gustado el capítulo? Yo les advertí (bueno, no mucho) pero aquí está la tormenta, Bella sí se ha enamorado, pobre pequeña. No sé ustedes pero este es de mis capítulos favoritos, pobre Ed también.

Ya veremos qué pasa el próximo, no prometo nada, ni aviso de cuando vaya a subir, siempre digo un día y salgo con otro, así que mejor que sea sorpresa.

Como siempre y con mucho gusto le agradezco a:isa28, grisAliceCullenSwan, NAMY33, Es que simplemente yo no sé qué hago para tener lectoras tan lindas como ustedes, chicas, ya saben que las adoro.

Besos para todos, y hasta la próxima, An.