CAPITULO 10:
Guerra de novios…!
Darien estaba cruzado de brazos, mirando fija y seriamente a Serena, como ésta recogía su mochila precipitadamente.
-Yo… sólo salí a dar un paseo… se excusó.
-Por dos días y sin tu teléfono, respondió él, te he mandado varios mensajes y como no recibía respuesta decidí venir a verte. Miró con enfado al muchacho que la acompañaba, esperando que se hiciera humo para poder aclarar las cosas con su novia.
-Como me preocupé vine a hablar con tus padres. Ellos me dijeron que irías de excursión con unas "amigas"…
-Bueno… Serena estaba roja como un tomate y hacía grandes esfuerzos por no tartamudear, mordiéndose el labio – Como tú no podías ir a Ueno conmigo, fui con mi ex compañero, aún es mi amigo, no le veo nada de malo…
Los recuerdos de los dos últimos días pasados al lado de Seiya acudían en tropel a su memoria, traicionando la inocencia de sus palabras… los retozos, el beso fugaz…
-¡Ni siquiera llevas tu anillo! Dijo su prometido, observando su mano, escandalizado.
-Yo… salí tan rápido que olvidé ponérmelo, reconoció Serena con un hilo de voz.
-Ambos son unos irresponsables, respondió Darien con dureza.
No puedes desaparecerte así como así, y menos acompañada de este mocoso…
-¿Qué has dicho? La vergüenza de Seiya se había trocado en rabia con la misma rapidez que una mecha enciende la dinamita.
-¡Puedo cuidar de ella mejor que tú…! ¿Acaso lo has olvidado? Le gritó.
El hombre estaba lívido.
-Cuando no he estado con mi prometida ha sido porque estoy forjando un futuro para los dos, para darle la estabilidad que necesita, no eres nadie para juzgarme, le ladró.
-Seiya, Darien… los ojos de Serena se llenaban de lágrimas que aumentaban su caudal con cada minuto y amenazaban con romper el dique… los gritos que subían de tono estaban empezando a hacer que la gente se asomara a las puertas de sus casas.
-Por favor, no peleen… cayó de rodillas entre los dos.
-¡Bombón!
-¡Deja de llamarla así y vuélvete a donde viniste! ¡Solo le provocas problemas!
-¿Qué? Si no fuera por el cariño que le tengo, te demostraría que ya no soy un jovencito inexperto al que puedes manipular…
-¡Cállate! Darien estaba todavía más furioso. ¡Prometiste que no volverías nunca, que ibas a dejar de molestarla para que pudiera cumplir su destino y ser feliz a mi lado! ¡No cumpliste tu parte del trato!
-¡Tú tampoco! Seiya sentía que podía explotar de la indignación, el fuego ígneo que alimentaba su alma de estrella estaba en ebullición, un insulto más de este individuo que no merecía a su princesa y sentiría el impulso de volatibilizarlo con una llamarada de fuego, sólo se contenía por su querida Bombón.
-¡Prometiste amarla y cuidarla bien! No me pareció eso cuando llegué… Ella estaba muy triste.
-Márchate de inmediato!O me veré en la obligación de castigarte como al niño obstinado que eres…!
-¿Tú y cuántos más, anciano?
Ahora estaban muy cerca y parecían a un tris de golpearse.
-Debí saber que no cumplirías tu promesa, después de todo, no eres ni siquiera la mitad de un hombre…
El más joven no pudo contenerse más. Alejándose de ella, se acercó al otro sujeto por el otro lado y lo empujó.
Darien empujó a su vez a Seiya, con fuerza. El cantante dio un traspié y recuperándose, se lanzó de cabeza contra el hombre mayor, que cayó sentado.
-Ahora mi reputación quedará manchada, dirán que le pegué a un abuelo… dijo burlescamente mientras se frotaba la muñeca.
El novio de Serena ya no resistió la rabia y poniéndose en pie de un salto, le dio un fuerte golpe de puño, que le rompió el labio, del que comenzó a manar sangre, el cantante se limpió con el dorso de la mano.
-¡Darien! Serena, blanca como el papel, parecía al borde del colapso.
Seiya le mandó un golpe al estómago y "el poste verde" pareció doblarse en dos.
-Aggh…...
Una fuerte respuesta de su puño proyectó la mandíbula del joven hacia el cielo y de su boca salió más sangre. Escupió.
Picado, el cantante logró conectar un golpe al ojo del "afortunado" novio de su amada Bombón.
Darien se tapó el ojo lastimado con una mano.
-¡Qué has hecho, condenado! ¡Te voy a enseñar!
Serena ya no podía ver más. Los dos hombres que más quería en el mundo, estaban golpeándose casi frente a su puerta. Su corazón partido en dos sólo podía encontrar una salida viable… la angustia y el pesar le nublaron la vista…
Se sentía como caer en un vacío frío e inefable… Como envuelta en motas de algodón y que cada sonido retumbaba una y otra vez en sus oídos, distorsionado, y le producía una jaqueca atroz… Ya no podía más. Finalmente, su Sistema nervioso se rindió.
-¡Bombón!
La vieron desmayarse como en cámara lenta.
Seiya fue más rápido. Se agachó con celeridad y revisó sus signos vitales.
-¡No la toques! Le gruñó el otro, aún rabioso.
-¡Sólo estoy revisándola! Healer me enseñó lo más básico.
Auscultó el pulso en la muñeca, carótida y verificó la temperatura. Levantó los párpados de Serena. No le gustó demasiado lo que vio.
-Dijiste que la cuidabas bien. Habló seriamente y preocupado, aunque con rabia contenida.
-No debiste mencionar nuestro acuerdo delante de Serena, lo recriminó Darien. Podría malinterpretar las cosas… Podría creer que te alejé de ella porque eras algún tipo de amenaza para nuestra relación. Se supone que nunca debía saber…
Aquello fue vergonzoso. Escucharte confesar tus sentimientos por mi mujer. No te hice papilla esa vez porque eras sólo un niño.
Y habías prometido alejarte, reclamó con amargura, no confundirla más. Ella se entusiasma con cosas como esas, flores, música, atenciones, palabras galanescas… Ése no es mi estilo.
-¡Calla, imbécil! ¡Eso no es importante ahora!
-¿De qué hablas? Darien volvía a sentirse furioso.
-¡Escucha! ¡Esto es más importante! Si estás tan al pendiente de tu "prometida",
¿Podrías decirme desde cuándo que está drogándose?
-¿Drogándose? ¿Estás de broma? Ella es perfectamente feliz conmigo, tiene una vida estupenda ¿Por qué habría de estar drogándose?
-Tiene claros síntomas de abstinencia forzosa… En los dos días que estuvo conmigo no consumió nada, y su organismo parece estar al borde de una crisis… agregó el cantante, asustado. ¡Llama a una ambulancia!
-Puedes marcharte, dijo Darien apenas colgó, luego de hablar con "Urgencias" y pedir una ambulancia. Yo me haré cargo.
-¡No gracias!
Así que ambos se quedaron a la espera de que llegara el Servicio de Emergencias, mirándose recelosamente, como dos perros que vigilan una pieza de carne…
Cuando llegaron los encargados, y luego de examinar a Serena y ponerla en la camilla, miraron a uno y otro.
-¿Qué ha pasado aquí?
Ambos sujetos tenían pinta de haber estado en medio de una pelea de gatos. Los dos bajaron la cabeza con arrepentimiento vergonzoso, sin decir "esta boca es mía".
-No tengo tiempo para esto, suspiró la paramédico, con una enorme gota de vergüenza ajena casi visible sobre su amplia frente. Era grande y fortacha, con enormes manazas y brazos fornidos.
-¿Cuál de ustedes es el familiar?
-Yo soy su novio, aclaró Darien, regalando al otro una mirada desafiante de confiado triunfo.
-Yo, su mejor amigo, respondió éste levantando el brazo y con una expresión retadora a su vez.
La mujer miró a uno y otro con expresión cansina.
-Si no son familia, ninguno de los dos puede acompañarla en la ambulancia, les explicó. Pero pueden seguirnos con sus vehículos hasta el Centro Asistencial.
La expresión de sorprendida derrota de los dos hombres era impagable.
La paramédico aseguró la camilla al interior de la ambulancia, cerró la puerta de la zona de carga y esta partió.
Seiya y Darien, en sus respectivos autos, escoltaban al vehículo de cerca, lanzándose desconfiadas miradas desde los asientos de conductor.
Continuará ._.º
