Garry:
No puedo evitar pensar que soy muy egoísta al no querer tener hijos. Dos días luego de eso Ib fue finalmente a verse con el doctor, confirmando lo del embarazo. Pero Ib, desde ese día, me ha estado evadiendo. Oculta algo importante, pero, ¿Qué es? ¿Qué quieres, mujer, qué quieres? ¿Corre peligro? ¿Él bebé puede estar mal? ¿Puedo morir? Deseo olvidar esto último. Al final, me lo contó: tendríamos mellizos. Algo alterado, al día siguiente fui al trabajo tranquilamente como todos los días. Los estudiantes me saludaron amablemente, como siempre. Ellos me querían mucho, ya que yo era todo lo contrario al diablo ése. Yo soy muy amable y blando con los estudiantes a comparación de ella. Me senté frente a mi escritorio: estaba cansado; bastante. Gracias a la revelación de Ib no podría dormir uno o dos meses. De todas formas, esto es mi culpa. Todo esto es mi culpa.
—Señor, ¿está durmiendo bien? —Dijo un estudiante. —Está demacrado.
—Sí, es cierto. —Resaltó otro. —Eso es raro en usted.
Simplemente callé. No tenía ganas ni ánimos como para responder a eso.
—Escúpalo. —Gritó otro desde el fondo. Estuve a punto de soltar una palabrota, pero me abstuve.
—Mi esposa está embarazada de mellizos. —Dije, en un susurro, pero lo suficientemente claro.
—Woah, ¡mellizos! —Dijo, Cassandra, que estaba a mi lado. En realidad no la había visto; si hubiese sido Gregory, seguramente le hubiese lanzado un puñetazo en ese instante. —Entonces, ¿por eso Ib estaba enfadada el otro día?
—Sí…— Dejó un sobre y luego se retiró, con mi permiso, por supuesto.
Jóvenes fastidiosos. Hoy sería duro de verdad.
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Al volver a casa Ib ya había preparado la cena. No pude evitar notar que al ver su rostro sus ojos estaban rojos; Ib había llorado. Quizá era mi culpa; con mi ignorancia la estaba haciendo sufrir. Ella estaba muy feliz por la noticia del embarazo, mientras yo me estaba deprimiendo ya que era algo que yo no quería que ocurriera. Peor no por los niños, más por la idea de perder a Ib. Ella es nueve años menor que yo. Simplemente puede perder la vida con uno, pero… ¿dos? Eso era algo… fuerte. Y si ella muriese, posiblemente me ahorcaría con el cable del teléfono.
—…Ib…— Ella levantó la cabeza en signo de altanería y se retiró a nuestra habitación. Mujeres, ¿Quién las entiende? Con sus rabietas por cosas menores.
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Ib:
Estaba enojada inútilmente con Garry, si no charlábamos un poco, no íbamos a resolver nada. Aunque, de todas formas, la respuesta sería la misma una y otra vez, aunque rogase que la cambiase. Terminé por acostarme de espaldas a la puerta, siendo ignorante del momento en que Garry entro en la habitación. Sentí cuando se acomodó a mi lado e igualmente me dio la espalda. "¿Quieres guerra? La tendrás". Pensé instintivamente. Aunque en realidad, no resistí siquiese dos minutos de esta forma. Tuve que abrazarlo por la espalda, cariño a lo que él no se negó.
