Décimo Capítulo: Buscando una Solución
Hiei's POV
Quise empujarlo... no podía. Lo pateé... no sintió nada. Traté de seguirle el juego... mmm... no estaba mal... ¡MIERDA!
- ¡Baka Kitsune! – dije, por fin, soltándome.
- Je... No sabía que besabas tan bien...
- Idiota.
- Oh, Jaganshi. Esa no es manera de hablarme- una sonrisa lasciva en sus labios.
- No me importa.
- ¿Por qué siempre estás a la defensiva? Sabes que no muerdo... aunque...
- Imbécil. El único motivo por el que estoy aquí... es para sacarte del Hotel.
- ¿Ah sí?
- Sí.
- Ya veo.
No tuve tiempo para reaccionar. El Zorro se había lanzado sobre mí, tirándome al suelo.
- ¡Bájate!
- No lo creo...- dijo rasgando mi camiseta.
- ¡Suelta, Baka!
- Nop
Se relamió los labios, acercándose peligrosamente a los míos. Mantuve la mirada fija en sus manos. Cualquier movimiento en falso... y lo mataría.
Pero no lo hice. Dejé que ese idiota me besara. Una y otra vez sus labios tocaron los míos... su sabor era dulce... me recordaba tanto al pelirrojo... en esencia eran la misma persona... ¿porqué él era tan diferente?
Ah... sentía sus labios en mi cuello... dejaba pequeñas mordidas a lo largo de mi piel... quería sentir esos labios... bajando por mi pecho...
No sabía si el kitsune leía la mente... pero al parecer sabía lo que tenía que hacer. Lentamente, comenzó a bajar por mi garganta... dejando pequeños besos... ah...
¡CRASH!
Je. Al parecer... nos habían encontrado.
- Hola, Midori.
- ...
- ¿Amiga tuya?
- Se podría decir.
- ¿Quién es...?
- Midori, Kurama. Kurama, Midori.
- Un placer- dijo el zorro guiñándole un ojo.
- Ho... hola...- la muchacha estaba recogiendo los pedazos de lo que parecía ser un juego de té, se habían esparcido por todo el piso.
- Hey, Jaganshi, ¿dónde está nuestro cuarto?
- Querrás decir TU cuarto- si Midori sospechaba quién era en realidad...
El Kitsune me miró de reojo. Simplemente sonrió. Esperaba que ese idiota entendiera que no sólo estaba en juego el trabajo del pelirrojo, sino también su reputación.
- Oh, sí, lo siento. Lo había olvidado- dijo, con una sonrisa.
- Si nos disculpas...
Jalé al zorro hacia el ascensor. Presioné el botón tantas veces como pude. Midori seguía recogiendo los fragmentos de las tazas rotas. Maldito ascensor, ¿por qué mierda no se abría?
Lentamente la luz del aparato descendió hasta nuestro piso. Saqué las llaves de mi bolsillo, piso... 14. Bonito número. (0)
El ascensor se abrió y jalé al Kitsune al interior. Él sólo me miraba con una sonrisa burlona. Idiota. Lo vi jugar con los botones, no le di importancia... al menos nos habíamos librado de esa mujer.
Las luces se apagaron. Mier-da.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
Youko Kurama's POV
Salí del ascensor con una sonrisa. Me relamí los labios de nuevo. Probar lo prohibido era... delicioso. Tal vez hubiera sido mejor terminar lo que había empezado pero... Suuichi había pedido tener ese "privilegio". Hn. Si se hubiera quedado un minuto más... Otra sería la historia.
Miró hacia atrás. Un exhausto Youkai de fuego le devolvía la mirada, apoyado en una de las paredes. Su camiseta estaba rasgada y el cierre de sus pantalones había sido descaradamente arrancado. Bonita imagen.
Regresó al ascensor y sintió como Hiei se tensaba. Je, no te haré nada malo.
- No te acerques- susurró.
- ¿Y por qué habría de detenerme?
- No más...
Me quedé parado en mitad del pasillo. ¿Había dicho no más? Observé su rostro, hacía un gran esfuerzo por mantener los ojos abiertos. ¿No será que...?
Antes de que pudiera hacer nada, se desmayó.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
Hiei's POV
Abrí lentamente los ojos. Sentí un suave olor a rosas. ¿¡ROSAS!?
- ¿Hiei?- la voz del pelirrojo lo hizo sobresaltarse.
- ¿Kit... sune?- sentí una mano posarse suavemente en mi rostro. Una mata color rosa caía sobre mi pecho, haciendome cosquillas. Un momento... ¿estaba...?
- ¿¡Desnudo!?
El Zorro a mi lado se cubrió de colores. Primero un pálido rosa hasta convertirse en un profundo rojo sangre.
- ¿Por qué diablos estoy desnudo?- no podía controlar mi voz.
- No... no lo sé...
- Si no lo sabes tú, entonces, ¿quién?- trataba de controlarme, mirando cualquier cosa que no tuviera carmesí encima.
- Yo... lo siento... no pude controlarme... no tuve tiempo de salir... no quería...
El pelirrojo temblaba, parecía que peleaba consigo mismo y al mismo tiempo intentaba darme una buena excusa para que yo me encontrara en ese estado.
- Muy bien... No querías... pero lo hiciste.
La cara que puso el Zorro en ese instante hizo que me arrepintiera de haberle reprochado su descuido. Sus esmeraldas estaban completamente abiertas, brillando con arrepentimiento.
- Yo... nocreohabertehechonadamalo- dijo, evitando mirarme directamente.
- ¿Nada... malo?
- Te... desmayaste, o eso creo.
- No...
Entonces recordé. Poco a poco mi mente se fue llenando de imágenes borrosas. Youko entrando al ascensor, presionando uno por uno diferentes botones, sonriendo al presionar el último. Luego, oscuridad.
Sensaciones de placer y repulsión al mismo tiempo. Gemidos, dolor, frío... hebras plateadas, un par de ojos dorados, una sonrisa torcida.
- Kitsune...
- ¿Recordaste algo?- dijo, esperanzado.
- Pues...
Kurama's POV
Hiei se lanzó sobre mí, tirándome en la cama. Me miró fijamente mientras acercaba lentamente sus labios a los míos. Me quedé totalmente paralizado. Rozó mis labios suavemente y cerró los ojos, hice lo mismo.
- ¡Auch!- aullé, llevando una mano rápidamente a mi labio inferior, el pequeño demonio de fuego me había mordido.
- Eres el zorro más estúpido que jamás he conocido.
- ¿Cuántos conoces...?- dije, mirándolo con rencor y lamiendo lo que en un momento fue mi boca, se había hinchado considerablemente.
- Los suficientes.
- ¿Acaso tienes veneno? No puedo creer que...
Y me besó de nuevo. Esta vez tuvo cuidado de no apretar mis labios con tanta fuerza. No tenía razón para estar molesto, después de todo era mi culpa. Yo lo había metido en esto y debía estar más que agradecido en que sólo haya intentado dejarme sin labios.
Me relajé completamente. Coloqué mis manos en su cintura y jalé, haciendo que Hiei quedara debajo de mí. Quería tener una mejor visión del panorama y al mismo tiempo evitar que el koorime se escurriera.
Me miró algo inquieto, dándose cuenta de la situación. Sonreí y lo besé. Hiei parecía un poco más acostumbrado. No opuso resistencia. Me dejé llevar por el momento. Sentía una calidez en todo mi cuerpo que me incitaba a hacer que las cosas pasaran al siguiente nivel. Sin embargo...
- Vamos
- ¿A dónde?- dijo en un susurro.
- Tenemos trabajo, ¿recuerdas?- dije sonriendo ante la cara de "cállate-y-continúa" de Hiei.
- ¿Qué hora es?
- Las... 7- dije dándole una mirada al reloj de la pared.
- ¿¡Qué!?
Hiei's POV
Me levanté de un salto. ¿¡Las siete!? Había dormido más de doce horas, con razón estaba tan... Hn. Estúpido Kurama y sus estúpidos besos.
Escuchó al kitsune abrir las cortinas. La luz entró y se dio cuenta que era una habitación doble, amplia y acogedora. Había 3 cuadros, todos abstractos. Una mesita de noche en medio de ambas camas y una lámpara de pared encima de cada una. Mi ropa estaba sobre... un momento...
Cogí todo lo más rápido que pude y cerré el baño de un portazo. Mierda, mierda, MIERDA. Escuché a Kurama reirse del otro lado. Había olvidado que estaba desnudo... Maldije al zorro y a su descendencia mientras me ponía los pantalones.
Abrí la puerta. Kurama estaba en su cama leyendo un papelito. Los rayos del sol le caían de frente. Se veía realmente...
- ¿Hiei?
- ¿Qué?- dije, dando un salto.
- Mira esto- dijo, sonriendo.
Me senté a su lado y me dio el papelito.
"Los quiero 8 en punto haciendo lo que tienen que hacer. Pueden tomar desayuno antes en la cafetería. No olviden sonreir y preguntar a los huéspedes si necesitan algo. Aki".
- Hn.
- ¿Estás listo?- susurró, mientras acariciaba mi mejilla.
- Yo...
¡DING! ¡DONG!
- No sabía que hasta los cuartos de los empleados tenían timbre- Kurama lanzó una mirada asesina a la puerta- Es Midori, vamos.
- Zorro...
- Oh, sí, lo olvidaba- dijo, dándome un beso antes de que pudiera decir algo más.
Sentí arder mis mejillas. Maldije al kitsune y su capacidad para hacerme sentir así.
Abrió la puerta. Midori nos miró con cara de pocos amigos.
- Hola, Midori- dijo el zorro, sonriendo ampliamente. Hn. Embustero.
- Mi-Minamino- el rostro de la chica se iluminó- Estaba preocupada porque no bajabas a desayunar, ¿te llegó la nota?
- Sí, justo estábamos saliendo, gracias por tomarte la molestia de venir.
- Oh, no, no es nada- la muchacha sonreía como si hubiera realizado una gran hazaña. Hn.
- Pero no debiste hacerlo- dije, cogiendo a Kurama, desapareciendo y dejando atrás a una MUY desconcertada Midori.
