Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews, angel de acuario y Green, Saludos! :)
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Capitulo 10
Castiel estaba meditando en medio de un claro mientras miraba las tranquilas aguas del lago. Se había sentido muy raro mientras besaba a Dean y lo peor de todo era que le gustó. Tenía claro que quería al rubio de una forma distinta a un familiar, de cómo quería a sus hermanos, a Dios o incluso a Sam. El nuevo Dios sacudió la cabeza para apartar esas ideas raras, no se iba a dejar llevar por cosas de humanos. Se quedó con la mirada pérdida en algún lugar del lago y suspiró, su mente le jugaba malas pasadas, cuestionándole el hecho de que mantuviera a Dean a su lado. Si ya no consideraba a Dean su familia, ni un amigo, si ya no tenía algún sentimiento de afecto por él ¿Entonces por qué lo mantenía a su lado? La pregunta lo pilló de improviso y volvió a suspirar.
-¿Por qué lo mantengo a mi lado?- murmuró para sí mismo- ¿Por qué siento la necesidad de tener a Dean a mi lado?-
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El rubio se despertó con un fuerte golpe en la almohada, se incorporó casi como un gato asustado cuando se encontró con ese molesto ángel que traía lo que parecía ser la once. Lo miró durante unos segundos y decidió incorporarse, tenía muy claro que Ion lo odiaba y ya no quería otro problema con Castiel.
-Come- ordenó el ángel serio.
-Parece que alguien no está de humor hoy- respondió Dean tomando la bandeja.
-Cállate y come- espetó muy enojado Ion.
-¿Qué ocurrió angelito? ¿Un mal día?- preguntó el rubio con sarcasmo para luego comer en silencio pero una mano en su cuello se lo impidió.
-No te creas la gran cosa, rubio, estás en una clara desventaja aquí-
-¿Vas a matarme? Pues adelante- lo retó Dean serio- Luego explícaselo a tu "señor", no creo que le guste la idea-
-Se me ocurre algo mucho mejor, Dean-
El rubio vio el ángel le daba un manotazo a la comida para lanzar la bandeja al suelo, al mismo tiempo que lo soltaba y luego de unos segundos Castiel apareció en el cuarto. Ion hizo una pequeña reverencia al verlo.
-¿Qué ocurre aquí?- preguntó el nuevo Dios visiblemente enojado.
-Solo un pequeño accidente, ¿Verdad Dean? Al parecer la comida no era de su agrado-
Dean lo miró con la mandíbula ligeramente abierta, ¿Qué demonios estaba tramando ese ángel? ¿Acaso quería provocar una pelea entre él y Castiel? Y la idea pareció dar resultado, ya que el nuevo Dios lo miró muy enfadado y Dean se apresuró en negar con fuerza para intentar levantarse pero las cadenas se lo impidieron.
-¡No cierto lo que dice!- negó rápidamente el cazador- ¡Él tiró la comida, yo no fui!-
-Te dije que no quería más mentiras- respondió Castiel serio- Vete Ion, yo me haré cargo-
-Sí señor, permiso-
El rubio no podía creer lo que estaba pasando y mucho menos iba a aceptar un castigo que no le correspondía. Logró quedar de rodillas sobre la cama para intentar explicar lo sucedido pero Castiel movió la mano y lo dejó recostado e inmovilizado.
-Ya me estoy cansando de tu actitud, Dean-
-¡Yo no fui!- gritó el cazador mirándolo- Tienes que creerme, Cas, yo no quiero más peleas contigo y ya me quedó claro- bufó Dean algo enojado- No quiero otro de tus castigos, créeme- siseó algo resentido- Ese bastardo fue quien lo hizo-
-¿Y por qué Ion haría eso?-
-¡Pues pregúntaselo a él! Ese bastardo me detesta y estoy seguro que hizo esto a propósito para que peleemos, por favor Cas- lo miró fijamente- Por favor, tienes que confiar en mí-
Castiel lo miró durante varios segundos y Dean tuvo la tonta impresión de que le creería pero no, al menos ese Castiel no lo haría. El nuevo Dios lo tomó por el cabello para levantarle un poco la cabeza sin ninguna delicadeza.
-¿Quieres que confié en ti, Dean?- el rubio asintió despacio- ¿Así como tú confiaste en mí? ¿Así como me diste la espalda cuando te necesitaba?-
-Cas yo no…- la mano del ángel cubrió su boca.
-Te estoy dando privilegios que no te mereces, Dean- el rubio se aterró ante esas palabras- Tranquilo, soy un Dios bondadoso así que te daré una segunda oportunidad y esperó por tu bien, que no la desaproveches o esto solo será peor para ti pero por si acaso, te daré un pequeño correctivo, así te quedará todo más claro-
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Ion sonrió cuando escuchó el grito de ese molesto humano. Su idea había funcionado a la perfección y cuando Castiel creyera que ya no puede controlar a Dean, entonces simplemente se deshará de él y las cosas volverán a retomar su curso natural. No le gustaba que ese simple humano tuviera tanto poder sobre su señor, eso no era sano y antes de que las cosas se complicaran, era mejor quitarlo del camino. Ion entrecerró los ojos manteniendo la mirada al frente.
-Aparece de una vez- escuchó un pequeño aleteo pero no volteó a ver, sabía perfectamente de quien se trataba- ¿Qué quieres Lana?-
-No es correcto lo que haces- dijo el ángel menor- Si Dean está aquí, es porque nuestro señor así lo quiso y no deberías intentar- no alcanzó a terminar la oración, ya que Ion la tomó por el cuello para dejarla contra la pared.
-Escúchame muy bien porque no repetiré esto dos veces, no me interesa tu opinión sobre esto y si te atreves a decir algo, yo mismo me encargaré de silenciarte para siempre- Lana solo lo miró- Sabes tan bien como yo, que ese humano solo nos traerá problemas, ya hizo caer una vez a nuestro señor ¿Qué te hace pensar que no ocurrirá de nuevo? Ahora que es Dios, tiene nuevas responsabilidades y no puede dejarlas de lado por esa cosa- soltó con desprecio- Le estoy haciendo un favor a nuestro señor y cuando consiga sacar a ese humano de aquí, todo estará bien de nuevo-
-Dean no es problemático- respondió el ángel mirándolo- Y si fueras más observador, te darías cuenta que "esa cosa"- dijo Lana repitiendo sus palabras- Es precisamente lo que necesita nuestro señor a su lado-
-Eso no pasará, yo no dejaré que pase y si es necesario que me deshaga yo mismo de ese molesto humano, entonces lo haré y te lo advierto Lana, no te entrometas en esto, no te gustará tenerme como enemigo- ambos se retaron con la mirada- Ahora lárgate de aquí, tienes obligaciones que cumplir ¿Verdad?-
Lana lo miró fijamente antes de desaparecer del pasillo. Ion se asomó a la ventana y volvió a sonreír cuando escuchó un nuevo grito de ese molesto humano. Era cosa de tiempo para que su señor decidiera no conservar a Dean y entonces él se encargaría de enviarlo muy lejos.
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Sam gimió cuando sintió esas manos colándose bajo su camisa. Se separó con pesar de esa deliciosa boca y se perdió en esos ojos color miel. El arcángel volvió a besarlo mientras sus manos bajaban hasta el pantalón del castaño. Sam lo tomó por el cabello para tomar el control del beso cuando una voz lo hizo sobresaltarse y miró por sobre el hombro de Gabriel.
-Linda escena, muy bonita pero pensé que estabas un poquito más preocupado de buscar a Dean-
-Crowley-
-Adelante, por mí pueden seguir, yo me quedaré calladito mientras miro- respondió el demonio sonriendo- Así que el angelito está vivo- Gabriel se levantó de mala gana.
-¿Tienes algún problema con eso?-
-Mejor así, quizás tengamos alguna oportunidad con Cas-
-¿Los encontraste?- preguntó Sam levantándose.
-Dios se oculta muy bien- el castaño bufó despacio- Pero sus angelitos no-
-¿Qué significa eso?-
-Verás, ayer tomé prestado a uno de los angelitos de Cas pero se rehúsa a colaborar conmigo, así que tendrás que hacerte cargo de que hable, Sammy-
-Bien, llévanos con él- dijo el cazador mirando a Gabriel y luego al demonio- ¿Estás seguro que ese ángel sabe donde está Cas?-
-Casi seguro pero no perdemos algo con intentarlo-
Crowley los llevó hasta una cabaña en medio del bosque, Sam no pasó por alto los extraños símbolos que habían escritos en las ventanas y tras la puerta.
-¿Y eso?- preguntó Gabriel.
-Eso, angelito, es para mantenernos a salvo del ojo vigilante de Dios-
-¿Y eso es posible?- respondió el arcángel serio.
-Todo es posible, angelito, absolutamente todo, solo tienes que saber dónde buscar-
Sam intercambio una larga mirada con Gabriel antes de seguir al rey del averno a una de las habitaciones. Había un montón de símbolos dibujados por las paredes y el supuesto ángel se encontraba atado de unas cadenas que lo mantenían erguido en el centro de la habitación. Gabriel se adentró unos pasos para tomar la barbilla del ángel y mirarlo.
-Veo que has hecho un buen trabajo con este angelito-
-Que te puedo decir, la practica hace al maestro- el bromista lo observó con profundo rencor y Sam decidió intervenir.
-Gabe, hagamos esto rápido, no me hace mucha gracia tener que… torturar a un ángel-
-Ni a mí- respondió Gabriel- Lo haré rápido-
El castaño observó como el arcángel afirmaba su palma en el abdomen del hombre y llevaba su mano libre tras la nuca del prisionero para afirmarle la cabeza en su hombro. Ese simple gesto le hizo entender que Gabriel no quería lastimar a sus hermanos pero aquello era necesario. Desvió la mirada cuando vio como la mano del ángel comenzaba a introducirse por el pecho del hombre y luego este gritaba.
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Dean estaba recostado sobre la cama, de espaldas a la puerta mientras mantenía los ojos cerrados para intentar no recordar el castigo de Castiel. Jamás se consideró una persona débil, muy por el contrario, siempre creyó, que sin importar el obstáculo, él podría superarlo. Pero ahora la valentía y determinación le eran esquivos, ya no tenía la certeza de poder aguantar otro más de esos castigos, no por el hecho de que doliera, sino porque era Castiel quien lo lastimaba sin contemplaciones y eso si que dolía, mucho más que las cosas que le hacía. El cazador apretó los ojos con más fuerza de la necesaria, era la única forma de espantar las pesadillas y los malos recuerdos. Ya no sabía cuánto podía seguir aguantando en esa situación, Dean no era tan fuerte como suponía y ya no podría soportar mirar esos ojos azules y descubrir que no significaba algo para Castiel. Demasiado tarde comprendió, que esos sentimientos y el afecto que sentía por su ángel, eran algo más que cariño de familia, realmente quería a Castiel y de una forma en que jamás había querido a otra persona, ni siquiera era similar a la forma en que quería a Sam y eso era bastante decir. Castiel era especial para él, en muchos sentidos y por eso dolía tanto su desprecio. Dean siempre se consideró alguien fuerte, que podía superar cualquier obstáculo pero contra Castiel no podía, solo deseaba que todo eso acabara pronto, y que en el peor de los casos, el nuevo Dios se aburriera de tenerlo como mascota y decidiera darle un fin. Eso sonaba mucho mejor que comprender que el ángel, su ángel, jamás iba a corresponder sus sentimientos.
El ruido de la puerta lo sacó de su ensimismamiento pero no se volteó, quizás lo mejor era provocar a ese idiota de Ion para que lo acabara de una vez y dejar de sentirse de ese modo.
-Tienes que comer Dean-
La voz no era de Ion y al contrario de ese ángel, sonaba sinceramente preocupada. Se giró sobre la cama para encontrarse con la mirada fija de Lana.
-Por favor come- pidió el ángel correspondiendo su mirada.
-No tengo hambre, déjame solo- respondió el cazador para volver a darle la espalda.
-Te puedes enfermar si no comes-
Dean se mantuvo en su lugar sin responder. Lo último que le preocupaba en ese momento era si se enfermaba. Estaba por mandar a ese ángel a la mierda cuando una voz lo hizo estremecerse y apretó una de sus manos contra las sabanas.
-Déjanos solos, Lana- ordenó Castiel.
-Pero señor-
-Ahora-
El ángel hizo una pequeña reverencia antes de desaparecer del cuarto. Dean ni siquiera se movió de su lugar, si el arrogante Dios iba a castigarlo, pues que lo hiciera, ya no había forma en que lo lastimara más de lo que estaba.
-Come- ordenó Castiel pero no recibió respuesta- No es una sugerencia Dean-
-No tengo hambre y si vas a golpearme por no obedecerte… entonces hazlo de una vez, Dios- soltó con tono burlón.
-No me provoques Dean, no estoy jugando- dijo Castiel para tomarlo por el brazo y darle la vuelta.
-Yo tampoco- respondió el rubio correspondiendo su mirada- Hazlo, ya no me interesa- Dean iba a callarse pero para qué, ya no tenía que perder, así que se incorporó para quedar de rodillas y tomar al ángel por la gabardina- ¿Sabes que más, Dios? Vete a la mierda, tú, tu paraíso y todas tus buenas acciones, vayan todos a la mierda- dijo tranquilamente- Adelante, golpéame, haz que me arrepienta de ofender al nuevo Dios pero no importa, no me importa lo que puedas hacer y ya no me importas tú, ojala Sam te encuentre pronto y te envié de regreso al cielo, al menos ahí no causaras tantos problemas-
Dean lo miró desafiante y sus palabras le valieron una fuerte bofetada cerca de la boca y su labio inferior no tardó en sangrar. Sintió esas manos en su cuello pero en ningún momento dejó de mirar a Castiel. ¿Qué sentido tenía seguir aguantando? Ya lo había perdido todo, ¿Acaso tenía algo que perder ahora?
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Castiel miró fijamente esas esmeraldas y encontró lo mismo que cuando fue a buscarlo al infierno: Vacío. Era tal como cuando Dean se rindió ante los ángeles, tal como cuando se rindió ante Alister. Ese no era el cazador que admiraba, no era el mismo que le enseñó el libre albedrío, la libertad y que nada está escrito, que ese supuesto destino inamovible puede ser cambiado. Ese Dean no le gustaba, no era el humano que quería a su lado, no era a quien admiraba. ¿Era su culpa que Dean estuviera en ese estado de nuevo? ¿Al fin había conseguido someter al cazador por medio de la violencia y el miedo? ¿Era eso lo que había aprendido en todos esos milenios? ¿Realmente estaba dispuesto a destruir lo mismo que quería?
-No me gustas así…- murmuró despacio- No es el Dean que me gusta, no quiero esto… no te quiero así…-
Algo extraño le ocurrió y se fue a blanco durante un tiempo indefinido. La sensación era rara, como si estuviera perdido o simplemente dormido ¿Así se sentía dormir? No, claro que no, muchas veces veló el sueño de Dean y jamás percibió esa clase de inquietud, a menos que tuviera una pesadilla, ¿Entonces que le pasaba? Cuando volvió a reaccionar, se encontraba de pie mirando por la ventana, sintió algo que escurría despacio por sus manos, bajó la vista inquieto y comprobó que era sangre, bastante sangre que no le pertenecía adornaba sus manos. Intentó calmarse para buscar con la mirada a Dean, el cazador estaba sobre la cama, con el rostro ensangrentado y un montón de heridas dolorosas.
-No…- negó despacio- Dean no- se acercó rápidamente para curar sus heridas y comprobar que estaba dormido. Estrechó al rubio entre sus brazos- Lo siento, Dean… no quería lastimarte… yo no lo haría… yo no…-
Mantuvo al cazador en su abrazo durante varios minutos y terminó recostado a su lado, algo malo le estaba pasando porque no lastimaría a Dean de esa forma. Ya lo había hecho pero nunca a tal nivel. Lo abrazó con fuerza y cerró los ojos, afirmando su frente contra la del humano.
-Lo siento, Dean… lo siento mucho…-
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Gabriel se apresuró en conseguir lo que buscaba y luego se apartó del ángel para caminar hacia el Winchester menor.
-Ya lo tengo, Sammy-
-Perfecto, entonces vamos- dijo el castaño.
-Espera, tú- dijo indicando a Crowley- Quieres matar a Cas ¿Verdad? Bien, hazlo pero cuando llegues a ese lugar, quiero que lo liberes- agregó indicando al ángel que estaba encadenado- Ni de broma se quedará contigo-
-¿O qué?- lo retó Crowley.
-Te mataré- respondió Gabriel- Y sabes que no podrás evitarlo, soy mucho más fuerte que los angelitos que has capturado-
-Gabe- susurró Sam tomándolo por el brazo.
-¿Aceptas o te mato aquí?- soltó el bromista serio.
-Supongo que no tengo opción- respondió el demonio- Bien, dejaré ir a tu hermanito pero primero me llevas al lugar donde está Cas-
-Hecho-
Sam tenía un muy mal presentimiento sobre todo eso pero prefirió callarse. Había sido demasiado fácil conseguir la ubicación de Castiel.
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Una extraña calidez rodeaba su cuerpo y Dean se aferró a esa placentera sensación. Poco a poco el sueño lo fue abandonando y pudo escuchar dos voces que conversaban. Rápidamente reconoció la de Castiel y su cuerpo se tenso, especialmente cuando comprendió que era su ángel quien lo tenía abrazado, que era su ángel quien le transmitía esa calidez.
-¿Estás segura?- preguntó Castiel.
-Sí señor-
-Ya veo, entonces puedo suponer que están colaborando entre ellos, ¿Tienen su ubicación?-
-No señor, Crowley se ha ocultado muy bien-
-Entiendo, ya puedes retirarte-
-¿No hará algo al respecto, señor? Si ellos vienen hacia acá-
-No Lana, eso no ocurrirá, me encargué personalmente de eso y ellos entenderán que nadie está por sobre mí-
-Señor- Castiel se levantó de su lugar.
- Cuida a Dean y no lo dejes solo en ningún momento-
-Sí señor-
Dean se esperó unos segundos hasta que todo quedó sumergido en un profundo silencio. No quería levantarse aún, más bien, no quería ver a Castiel.
-Mi señor ya se fue- dijo Lana- No tienes que seguir fingiendo, Dean, te traeré el desayuno-
El rubio se incorporó sobre la cama con la intención de decirle que no pero Lana ya se había marchado.
