Cómo ser un hombre

CAPÍTULO 8


Julie Katou era uno de los hombres más mujeriegos del instituto, aunque no superaba al Dr. Shamal, el enfermero. Pero no era del tipo que jugaba con los sentimientos de las damas, oh no, no lo era, definitivamente no. Para Julie una mujer era el mejor invento que Dios pudo haber creado. Para él, las mujeres eran tan delicadas como el pétalo de una rosa, y había que tratarlas con mucho cuidado y mucha dedicación.

Desde que era un niño, a Julie le encantaba hacer sonreír a las niñas, cuando fue creciendo, la encantaba coquetear y decir algunos que otros piropos, sólo por ver a una dama sonreír o sonrojarse. Pero nada de perversidades, claro que no.

Pero cuando conoció a Adelheid Suzuki el comportamiento de Julie cambió drásticamente. Bueno, no tanto. Bah, apenas. Pero eso es una historia para otro momento. Quédate con la duda. *Inserte sonrisa aquí*

Volviendo al presente, el hombre con gafas miró al niño enfrente de él. Pelo castaño, grandes ojos marrones, aunque apenas se notaban gracias a las gafas que llevaba; labios rosados y bastante apetitosos, y un cuerpo demasiado delgado. Demasiado. El castaño se sentía muy observado, no pudo evitar sonrojarse.

Tsunayoshi Sawada, así lo había presentado su mejor amigo, Enma Kozato.

- Encantado de conocerte, Tsunayoshi-kun – dijo Julie extendiendo su mano.

- E-encantado, Katou-san… Por favor dígame Tsuna – dijo el moreno algo nervioso. El hombre lo miraba demasiado para su propia salud mental.

- Bien, entonces tú llámame Julie – concluyó con una sonrisa seductora.

Pero el mayor todavía seguía con el brazo extendido, esperando que el menor la estrechara, aunque parecía no darse cuenta.

- Está bien, Julie-san – dijo Tsuna con una sonrisa, él otro lo miró sorprendido. Luce como una chica.

Entonces Tsuna se dio cuenta de la mano del otro. Tras decir un breve "lo siento" el castaño tomó la mano del chico mayor y la estrechó. Katou se perdió en la suavidad de la mano del menor y no la podía soltar, la contempló durante unos segundos que, para Tsuna, parecían horas. Finalmente la soltó.

- Tienes unas manos muy delicadas – dijo. Tsuna se sonrojó. Enma, por alguna razón, se sintió molesto.

- Ejem –

Tsuna desvió la mirada hacia un chico de pelo verde con lentes.

- Hay más gente aquí saben, y no se los demás, pero a mí no me gusta ser ignorado – dijo. Después miró a Tsuna. – Kouyou Aoba, mucho gusto – Tsuna asintió con la cabeza y siguió hacia la siguiente persona que se encontraba a la derecha de Aoba. Era un hombre alto y con muchos músculos. Muchos. Tenía el pelo rubio y los ojos rojos. Todos los amigos de Enma-kun tienen los ojos rojos, pensó Tsuna. ¡HIII! ¿No serán demonios?… Dame-Tsuna, ¡basta!

- Kaoru Mizuno – fue todo lo que dijo, un aura oscura rodeándolo.

- E-encantado… - tartamudeó él. ¡HIII! ¡Da miedo!

El siguiente era un hombre corpulento y de cabello marrón, pero más oscuro que el suyo. Ah sí, sus ojos eran rojos. También.

- Rauji Ouyama. Mucho gusto, Tsunayoshi-kun – Creo que fue el mejor… Si Haru estuviese aquí diría algo como "¡Hahi! ¡Qué grosero!" O en el caso de Katou-san "¡Pervertido!"

- Mucho gusto – y Tsuna sonrió.

¿Hacía calor? ¿No? ¿Por qué todos estaban rojos entonces? Ja, si supieran…


Después de la cena, la cual no fue tan terrible como Tsuna había creído que sería; de hecho, fue muy divertida y entretenida, pasó un momento estupendo con Enma y sus amigos, no se sintió fuera de lugar ni se preocupó. Tampoco tartamudeó. Era un progreso. Se sentía cómoda con Enma y sus amigos. Como sea, después de la cena, todos se fueron a sus respectivos dormitorios.

Enma y Tsuna siguieron hablando el resto de la noche hasta que el reloj marcó la una y decidieron que era tiempo de dormir.


PIIII. PIIII.

- Humrgmhm… - murmuró un pelirojo con la cara aplastando la almohada. Cinco minutos más, dijo en su mente. Sin embargo, el despertador seguía sonando, así que de mala gana Kozato tuvo que levantarse y apagarlo. Miró a su nuevo compañero, que seguía dormido. Lindo, pensó.

¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡BASTA DE PENSAMIENTOS GAYS! ¡ENMA TE GUSTAN LAS NIÑAS! ¡NIÑAS! ¡CON PECHOS! ¡NI MUY CHICOS, NI MUY GRANDES!

Pero era inevitable pensar que el castaño se veía lindo. Mentiría si dijese que la imagen que tenía frente a sus ojos no le provocaba ni paz ni ningún sentimiento. Debe moverse mucho mientras duerme, volvió a pensar el pelirojo. Tsuna estaba todo abierto en su cama, las sábanas por el piso, él boca abajo, y la remera se le había subido y estaba más arriba de la mitad de su espalda. En ese momento, Enma pudo notar que tenía una cintura pequeña, y algo… ¿curva? Siguió recorriendo el cuerpo de su compañero, tenía unas piernas muy lindas. Demonios Enma, para de una vez. No sólo eso, él tenía un trasero bastante lindo. Todo el cuerpo de Tsuna era lindo, se semejaba tanto al de una niña. Su piel se veía suave al tacto también, blanca y reluciente. Enma se acercó más a la cama del moreno. Y más. Y más. Hasta que estuvo al lado del otro. Entonces dirigió su mano hacia el brazo del castaño y sus dedos recorrieron la piel que, como pensó, era muy suave. Dejándose llevar, el pelirojo siguió hasta que llegó a su mano y la tomó entra la suya. Era tan pequeña y frágil. Estoy… ¿a punto de violarlo? Pensó cuando su mano fue hacia el torso de su compañero, tocando parte de la piel expuesta, y después volvió a su rostro, acariciando su mejilla. Tan suave.

Los labios de Enma se curvaron en una sonrisa involuntaria al ver la expresión de Tsuna al dormir, era como un ángel, y el pensar que tenía que despertarlo ya le hacía sentirse horrible. ¿Cómo podría perturbar tanta paz? Ese rostro tan femenino se mostraba tan tranquilo y pacífico como el de un bebé.

Volviendo a su estado pervertido, Enma volvió a acariciar la piel de Tsuna, quien al parecer lo sintió ya que en un acto reflejo movió su mano (pegándole al brazo del pelirojo) y se dio vuelta. Enma vio la piel de su estómago, no había ningún raviol ahí, ¡ey! Y su cintura se contoneaba más ahora.

Pero lo que más llamó la atención de Enma fueron las vendas que estaban alrededor de su pecho.

- ¿Uh? – ¿Se habrá lastimado? Pensó.

Demasiado ingenuo para pensar que podría ser una niña, y demasiado curioso, Enma desenrolló las vendas de Tsuna, revelando así, un par de pechos.

Lo último que Enma recuerda, son dos ojos marrones bien abiertos y mirándolo con miedo, ira, confusión y algo más que no pudo descifrar; un puño acercándose a su cara, y luego todo se volvió negro.

Oh, y la palabra que resonó en su mente durante todo su estado de inconsciencia-consciente.

¡Pervertido!


Creo que este capítulo estuvo algo largo (100 palabras más que el anterior, masomenos haha), pero no pasó mucho excepto que Enma descubrió a Tsuna mwuahaha~ ¡Igual estoy happy con el resultado! No sabía si hacer eso ahora o más adelante, pero me parecíó que fue lo correcto o_ó *Decisión difícil* Well, espero que les haya gustado y dejen muchos reviews, y sigan votando :3 ¡Bye-by!

¿Qué personaje te gusta más con Tsuna?

Rokudo Mukuro - 11

Reborn - 9

Gokudera Hayato - 9

Giotto - 15

Xanxus - 14

Hibari Kyoya - 9

Kozato Enma – 8

Superbi Squalo – 3

Byakuran - 1