Me quedo un tanto largo el capitulo pero no podía evitarlo n.n espero les guste!
CAPITULO X
Un minuto de tu tiempo
- Ten, pruébalo –Dijo Rin entregándole una copa a Sesshomaru.
- ¿Qué es esto? –Pregunto curioso.
- Es Sake, una de las bebidas tradicionales de Japón, es normal que no sepas de ella puesto que en el lugar donde vivíamos no las vendían, tampoco nos alcanzaba para comprar una -Sonrió- Pruébala, te va a encantar.
Rin le había permitido a Sesshomaru que entrara en su vivienda, ambos sentados en la sala principal, y él maravillado por la elegancia del lugar en donde vivía, además de estar encantado de tenerla frente a sus ojos.
Mientras Rin se acomodaba en el sofá, Sesshomaru la observaba con atención, no solo por la larga espera de volver a verla, sino que, desde el momento en que la encontró, vio algo en ella que la hacía diferente de cuando la conoció.
- ¿Sucede algo? –Pregunto al percatarse que no le quitaba la mirada de encima.
- Ha pasado mucho tiempo –Siendo directo como siempre lo ha sido- Si fueras la misma persona que conocí, al verme, hubieras venido hacia mí para abrazarme, o al menos hubieras sonreído.
Rin observo sorprendida a Sesshomaru tras oír esas palabras, se dio cuenta que él seguía siendo la misma persona que conoció, tan audaz e inteligente como para darse cuenta que algo le sucedía. El tenia razón, y Rin lo pensó, seguramente aquella niña de hace siete años al volver a ver a su amigo se pondría a llorar y gritaría como una loca, sin mencionar que hubiera ido corriendo a abrazarlo con su enorme sonrisa, pero eso no fue lo que sucedió, Rin no lo recibió de la manera que Sesshomaru había esperado.
- Tienes razón, ya no soy la niña que conociste –Murmuro mientras agachaba su mirada hacia el suelo, como si estuviera apenada por algo- Pero de todas formas estoy muy feliz de verte.
Sesshomaru, aun demostrando esa mirada fría y su rostro sin ninguna expresión de alegría, por dentro estaba muriendo por abrazarla y decirle cuanto la había extrañado, que estaba feliz de haberla encontrado. Pero la actitud frívola y cortante de Rin lo obligaba a ocultar por el momento esas emociones y el deseo de saber que había hecho con la Rin que conocía.
- Te he estado buscando durante estos últimos años –Dejo reposar la copa de Sake sobre la mesa- Incluso me atreví a buscarte mas allá del barrio pobre.
Rin, sin pronunciar una sola palabra pero sorprendida de saber que él ha estado todo ese tiempo buscándola y como resultado lo recibió con tanta frialdad, comienza a sonreír, pero esa sonrisa no era la misma de cuando era niña, sin duda Sesshomaru se había dado cuenta que algo le había ocurrido, por la expresión de su rostro y esa mirada tan perdida que hacia doler su corazón.
Sesshomaru se había dado cuenta que ella no quería hablar sobre ese asunto, que no estaba tan feliz de volver a verlo, pero también quería creer que esa reacción no era su culpa, sino que había algo más que por el momento debería dejarlo de lado para no arruinar su encuentro con ella
- ¿Dónde están tus padres? –Pregunto disimuladamente.
- Trabajando en la empresa –Suspiro y también dejo la copa sobre la mesa- Ahora que lo mencionas ellos están a punto de volver.
- ¿Tengo que irme? –Interrumpió, con una pregunta intimidante para Rin.
Rin giro la mirada hacia otro lado, evitando hacer contacto con la mirada de Sesshomaru, en señal de que en verdad debía marcharse, al menos por esa noche y Sesshomaru lo comprendió.
- Me iré, de todas formas tengo que ir a la estación a buscar algo –Dijo mientras se levantaba lentamente del sofá- Ya sé dónde buscarte, volveré, tengo muchas cosas de las que hablar contigo.
"¿Qué significa este encuentro tan frio, por qué tiene que ser así?" Sesshomaru sentía angustia por la actitud de Rin, después de haber estado siete años buscándola sin descanso que ella lo reciba de esa manera, sin duda era como veinte puñaladas en el pecho el pensar que ella no lo busco de la misma manera que él lo hizo. Pero no podía hacer nada, si ella no podía recibirlo entonces esperaría otra oportunidad para hablar con más calma, se retiraría aun con esa necesidad de abrazarla y ese sentimiento de angustia.
Antes de que Sesshomaru se dirigiera hacia la puerta, Rin lo detiene y él se voltea de alguna forma esperanzado absurdamente de que le permitiera quedarse un rato más, o al menos oír esas palabras que hubiera esperado escuchar en su reencuentro.
- ¿Dónde pasaras la noche?
- No te preocupes por eso –Suspiro- Tengo un lugar donde hospedarme.
- Esta bien, buenas noches.
Tras eso último y ver como Rin le quitaba la mirada de encima, se da media vuelta y se retira de la mansión, esperando que ella lo detuviera y le dijera "no te vayas" aun sabiendo que eso no pasaría.
"¿Qué te sucedió, Rin?"
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Esa noche, cerca de las 10 p.m. Sesshomaru se encontraba sentado en uno de los bancos de la estación, prestando atención a la gente que bajaba de cada tren como si estuviera buscando a alguien, olvidando por un momento ese encuentro tan incomodo que tuvo con Rin, ahora su preocupación era encontrar un lugar donde quedarse, pero ya tenía uno en mente.
En la llegada del tren de las 10:15 p.m. baja del mismo Miroku, quien regresaba del trabajo para volver a su hogar en Shibuya. Al verlo, Sesshomaru rápidamente se levanto y se dirigió hacia él, interrumpiendo su camino.
- ¿Qué estás haciendo aquí? Creí que estarías con Rin –Pregunto sorprendido Miroku al ver a Sesshomaru parado en frente suyo.
- Necesito un lugar donde vivir por unos días, no tengo dinero, así que tendrás que dejarme vivir contigo en tu apartamento.
Miroku, sorprendido y algo confundido, comienza a reír a carcajadas por la seriedad y lo directo que podría llegar a ser Sesshomaru, aunque nunca imagino que llegaría a pedirle hospedaje en su departamento, precisamente con él, era algo que en verdad lo asombraba.
- ¿Qué es lo que tramas? Primero vienes a mi oficina a agredirme y ahora me pides que te aloje en mi departamento –Ríe- Vaya que eres muy inestable.
- Deja de burlarte –Grito irritado- No es como si yo quisiera estar cerca de ti, simplemente voy a usarte para no tener que dormir en la calle y poder estar cerca de Rin por un tiempo, así no tendré que viajar para ir a verla. Pagaste mis pasajes así que quiero un servicio completo, y eso incluye hospedaje, además hay algunos temas que quiero hablar contigo.
- Bien, bien –Dijo alegremente- Dejare que te quedes en mi departamento, pero tendrás que cocinarte tu mismo, no seré tu mucama.
Con su arrogancia como de costumbre, camina por un costado de Sesshomaru, indicándole que lo siguiera para llevarlo hacia donde vive.
- Creo que será divertido vivir contigo un tiempo, al fin y al cabo eres mi mejor amigo –Dijo irónicamente Miroku tratando de fastidiar a Sesshomaru.
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Al llegar al departamento de Miroku, Sesshomaru observa que se trataba de un lugar realmente agradable, ubicado a unos pocos kilómetros de la estación en un edificio con clase, como era de esperarse de una persona con dinero como lo es Miroku.
Su departamento era el 915 del tercer piso, era el único del edifico que tenia la mejor vista hacia la ciudad del distrito.
- Siéntete como en tu casa –Rió irónicamente, ya que sabía que Sesshomaru nunca había tenido una casa propia.
Ignorando sus burlas, se adentra en el lugar, aunque se sentía un tanto extraño ya que era la primera vez que entraba en un lugar tan elegante e inalcanzable para él.
Tomando las palabras de Miroku, se acomoda en un sillón individual junto a la ventana que daba hacia la ciudad, una hermosa vista de una hermosa y luminosa ciudad que maravillaba al joven con su belleza.
En un instante, entra Miroku al living con una taza de té negro que había preparado especialmente para Sesshomaru y luego de entregársela se sienta a su lado, observándolo con algo de picardía e intriga.
- ¿Qué tanto miras? –Pregunto en un tono desafiante Sesshomaru, un poco incomodo de que lo mirara tan fijamente.
- Que grosero –Dijo entre risas- Te doy un lugar para hospedarte y así me agradeces.
Miroku apoya su taza, se cruza de piernas y vuelve a observar a Sesshomaru.
- ¿Encontraste a la niña?
- Si –Respondió ente sorbos- Pero ya no es una niña, es una mujer.
- Muy hermosa por cierto, que distinta es de cuando era una niñita.
Esas palabras molestaron un tanto a Sesshomaru, presumió que ya la había visto e incluso estaba seguro de que la había visto crecer durante todos esos años que él la estuvo buscando, algo seguía incomodándolo al estar cerca de Miroku pero su idea de quedarse un tiempo viviendo con él lo ayudarían a descubrirlo.
- ¿Pudiste conocer a su familia?
- Cuando llegué, ellos aun estaban en su lugar de trabajo, y antes de que volvieran sentí que Rin me estaba echando.
- Ya veo –Suspiro- Es una niña muy inteligente, lo siento, una mujer muy inteligente.
- Puedo deducir que todo este tiempo la has estado viendo, y ahora que se que vives en el mismo distrito que ella estoy más seguro de eso –Comento algo enojado- ¿Por qué no me querías decir que ella estaba aquí y que tú la estabas viendo?
Miroku miro fijamente a Sesshomaru, seguía sonriendo, como si estuviera disfrutando de ese rompecabezas que estaba tratando de armar Sesshomaru.
- No la estuve viendo, eso sería acoso –Dijo burlándose- Solo tengo contacto con su familia ya que fui yo quien la dio en adopción y debo controlar que todo este en perfecto orden, es mi trabajo.
- ¿Entonces? –Insistió, convencido de que Miroku sabe algo con respecto al cambio repentino en la personalidad de Rin y que en cualquier momento se le escaparía algún detalle.
- Entonces, te digo que tengo mucho sueño, tuve un día pesado en el trabajo –Dijo mientras bostezaba estirando ambos brazos.
- ¿Vas a huir de nuevo?
- No lo hare, ya no tengo motivos para hacerlo –Comenzó a reír alegremente- Te propongo algo, intenta descansar por esta noche, debió ser muy pesado el viaje y ver de nuevo a tu amiga –Se levanto del sillón- Mañana, cuando vuelvas a ver a Rin procura que te diga algo de su nueva familia y cuando tengas la oportunidad de conocerlos ahí estaré yo para decirte toda la verdad.
"¿De qué se trata esa urgencia de tener que conocer a su familia? ¿Quiénes serán realmente?"
Miroku se retiro de la sala, sin darle a Sesshomaru la oportunidad de preguntarle algo mas, ni siquiera le había dicho donde podía dormir, como era un hombre soltero viviendo solo suponía que solamente tenía una cama y antes de acostarse en la misma cama que él se armaría un lugar en el suelo para dormir.
Una vez que todo estaba arreglado, apago las luces y se echó al suelo para intentar alcanzar el sueño, aunque sabía que le resultaría difícil, con todo ese misterio que oculta Miroku, el volver a ver a Rin tan diferente de la niña que lo había encantado, su familia que algo tendrían que ver en todo esto, todo era un tormento para una sola persona. Aun tenía ese deseo que sintió al tenerla frente suyo, de abrazarla y decirle cuanto la había extrañado, y esa personalidad tan distante que se lo impidió.
Sin darse cuenta cayó en un profundo sueño.
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Esa misma noche, en la mansión de la familia Taisho.
- ¡Bienvenidos! Padre, madre, ¿Cómo les fue hoy en el trabajo? –Pregunto Rin ante la llegada de sus padres a la mansión, recogiendo los abrigos y colgándolos en el perchero como todas las noches.
- Demasiado agotador –Respondió la mujer frotando su cabeza en señal de un profundo cansancio- Aun no entiendo a esos clientes que estando tan desconformes con nuestros autos siguen siendo socios de la compañía –Suspiro- Por mi podrían marcharse y dejar de ser tan fastidiosos.
- No digas eso, Irasue, necesitamos a esos socios si no queremos estar al borde de la quiebra otra vez. Debes ser más respetuosa –La regaño Inu, su esposo y padre de Rin.
Mientras ellos discutían sobre sus clientes como lo han estado haciendo esos últimos días, Rin parecía no prestarles atención, colgaba sus abrigos pero no podía ocultar la expresión de tristeza de su rostro, hasta que fue percatada por su madre.
- ¿Qué te sucede, querida? Luces muy pálida, ¿Te sientes mal? –Pregunto llevando una de sus manos hacia la frente de Rin pensando que tenía fiebre.
- Estoy bien, mama, solo que he estado estudiando muy duro estos últimos días y no he descansado lo suficiente.
- Ya te lo había dicho, el estudio es importante pero también lo es tu salud –Dijo exageradamente preocupada- Te preparare algo de té.
- No es necesario, mejor iré a descansar un poco.
Antes que Rin pudiera marcharse, es detenida por su padre.
- Mañana tendremos la visita del conde, intenta mejorarte, no querrás que él te vea con un rostro tan pálido como el que tienes ahora –Dijo un tanto frio- Recuerda que dependemos de ti.
Rin abrió sus ojos enormemente, molesta por la falta de preocupación de su padre hacia ella. No respondió, solo asintió con la cabeza y se fue corriendo hacia su habitación.
- No seas tan duro con ella, aun es muy joven –Regaño Irasue a su esposo por la frialdad con la que siempre trata a su hija.
- Y tú no la consientas tanto, debe convertirse en una mujer si quiere casarse con el conde, recuerda que necesitamos fusionar nuestra compañía con la de su familia y ella es la única que puede facilitarnos eso.
Tras decir esas últimas palabras, Inu se retiro para no seguir discutiendo otra vez lo del matrimonio con su esposa subiendo las escaleras que llevaban hacia su oficina privada dentro de la mansión, para terminar de atender unos asuntos pendientes que había postergado con uno de sus clientes.
Irasue, sintiendo pena por su hija, se decidió a prepararse un té de hierbas para calmar las tensiones que debía soportar, la compañía, los socios, la estrecha relación que hay entre Inu y Rin y sobre todo, lo que más le preocupaba, la futura boda que pronto llegaría.
"¿En verdad Rin quiere casarse con ese hombre?"
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Dentro de su habitación, Rin se encontraba debajo de sus almohadas llorando silenciosamente, procurando que sus padres no la oyeran.
"¿Por qué tuviste que aparecer justo ahora?"
En la mente de Rin, venían las imágenes del sorpresivo reencuentro que tuvo esa misma tarde con Sesshomaru, fundamentalmente la imagen de su rostro, con esa expresión de felicidad y esos ojos llenos de nostalgia que la miraban y tanto la habían encantado, los cuales le resultaría difícil poder borrar de su mente.
Recordando y queriendo dejar esos pensamientos, se levanta de la cama y se dirige hacia la ventana. Al correr las cortinas que cubrían las mismas, deja entrar la luz de la Luna llena que iluminaba el rostro de la joven esa noche. Al ver tan majestuosa Luna, no pudo evitar ver en ella el brillo de los ojos de Sesshomaru al verla y que no pudo reaccionar como correspondía ante ellos. Dejo escapar una pequeña sonrisa que interrumpió el recorrido de sus lágrimas por todo su rostro. En verdad estaba emocionada y feliz de haberlo visto después de tanto tiempo, ¿Por qué no pudo demostrar esa felicidad en ese momento? Sabía que había hecho sentir mal a Sesshomaru, pero no tuvo otra opción, después de todo tendría que alejarlo de su vida para siempre, ya no era la niña que alguna vez fue.
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- Oye, tú, ¿Cuándo piensas despertar? –Gritaba Miroku, intentando despertar a Sesshomaru dándole unas suaves patadas en el brazo- ¿En verdad dormiste en el suelo? Que desperdicio -Suspiro.
- ¿Así tratas a tus invitados? Ni siquiera me diste un colchón para dormir- Respondió Sesshomaru mientras bostezaba y hacia tronar su espalda.
- Por lo que veo te las arreglaste bastante bien, digo, desarmaste todos mis sillones- Dijo un poco molesto- ¿Al menos dormiste bien? No se ve muy cómodo que digamos.
- Mejor cállate, prepárame algo de desayuno, estoy hambriento.
- Ya te dije que no seré tu sirviente, si quieres comer hazlo tu mismo, ¿O es que no sabes cocinar? –Dijo burlándose tratando de fastidiarlo.
Sesshomaru, sin responder a tal burla, le lanza una mirada intimidante que lo dice todo "no sabe cocinar". Ante esa expresión, Miroku vuelve a suspirar pareciendo estar decepcionado y se dirige hacia la cocina.
- Por esta ocasión te preparare yo el desayuno, pero mientras estés viviendo en mi departamento tendrás que aprender a cocinar, ¿Entendiste?
Cuando Miroku se fue a la cocina, Sesshomaru se preparo para levantarse y cambiarse el vestuario, aun si tuviera que usar la ropa de Miroku la tomaría sin su consentimiento, además de reordenar los sillones que había desarmado.
Mientras terminaba de ordenar, nota que en una mesa pequeña junto al televisor había un teléfono, al verlo pretendió utilizarlo para llamar a Mushin sin que Miroku se diera cuenta de ello. Pero sus planes se vieron arruinados cuando Miroku ingresa a la sala con una enorme bandeja llena de comida y una tierna sonrisa.
- Deja de mirar ese teléfono y ven a desayunar, si quieres llamar a mi padre puedes hacerlo luego de visitar a Rin –Sonrió.
Ese gesto de amabilidad en Miroku sin duda sorprendió a Sesshomaru, siempre creyendo que algo nada bueno tenía en mente, pero esas actitudes lo hacían dudar y ya ni sabia en que creer, solo el tiempo y la paciencia traerían esas respuestas.
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Mientras tanto, en la residencia Taisho…
Rin se encontraba en la sala comedor desayunando un delicioso buffet como toda familia adinerada disfrutaría. Su rostro seguía tenso, y sus ojos estaban hinchados de tanto llorar en la noche pero que logro disimular con un poco de maquillaje. Su expresión de preocupación decía claramente que estaba nerviosa por lo que sucedería hoy, al fin y al cabo Sesshomaru le había prometido regresar, pero no menciono qué día volvería lo cual podría ser hoy mismo, justamente el mismo día en que el conde y futuro esposo también iría a visitarla a su mansión.
De todas formas, se preparaba para el encuentro que temía algún día llegaría. Sin embargo, antes de perder la razón y ponerse a llorar nuevamente, sus pensamientos son interrumpidos por su madre.
- Hoy tampoco te ves demasiado bien, ¿No dormiste adecuadamente? ¿Quieres que dejemos la reunión con el conde para otro día? –Pregunto preocupada mientras retiraba el plato sucio de Rin de la mesa.
Antes de que Rin pudiera responder, interrumpe su padre, quien se encontraba sentado delante de ella leyendo el periódico.
- No digas estupideces, esa cara pálida puede solucionarse con un poco de maquillaje –Dijo seriamente- Termina de desayunar y sube a bañarte, el conde vendrá pasado el mediodía y quiero que tengas una buena apariencia para cuando llegue.
Rin no respondió, intento no mostrar su rostro de ira hacia su padre que poco le preocupaba ella. Aunque su madre pudo darse cuenta que había hecho enojar a su hija, sin más preámbulo ella se levanto de la silla al terminar de desayunar para seguir las órdenes de Inu.
Mientras salía de la sala comedor, suena el timbre y de inmediato Rin supuso que se trataba de Sesshomaru.
- Iré a ver quién es –Grito y bajo de inmediato los pocos escalones que había subido para evitar que alguno de sus padres abriera la puerta y lo vieran a él.
Una vez que abrió, sus suposiciones eran certeras, quien estaba ahí era Sesshomaru, cumpliendo su promesa de volver.
- ¿Qué estás haciendo aquí? –Pregunto algo nerviosa Rin.
- Dije que volvería, quería verte.
- No es un buen momento, por favor vuelve en otra ocasión –Al despedirse, Rin intenta cerrar la puerta pero Sesshomaru no se lo permitió.
Impidió que Rin cerrara la puerta en su cara, apoyando su brazo sobre la misma haciendo fuerza para evitarlo.
- No me iré hasta que hablemos –Dijo mientras la observaba fijamente con una mirada a la cual ella no podía resistirse.
Antes que Rin respondiera, se oye la voz de Irasue preguntando quien había tocado la puerta.
- ¿Esa voz es de tu madre? –Pregunto sorprendido- ¿Puedo pasar a saludarla?
- Es una compañera de la escuela –Respondió a su madre- Te dije que este no es un buen momento –Murmuro para que no la oyeran, ya al borde del límite de sus nervios.
Sesshomaru noto que estaba incomodando a Rin, por lo que trato de hacerla sentir tranquila, aun si tan solo le dedicara unos pocos minutos a él, solo quería pasar un rato con ella.
- Solo dame un minuto de tu tiempo, prometo que luego me iré y no volveré a visitarte de sorpresa.
El la observaba fijamente mientras que ella no podía ni siquiera rozar una mirada con Sesshomaru. No podía negarse a charlar un rato con su "mejor amigo" al que hacía muchos años no veía, supuso que si quería alejarlo de su vida para siempre tendría que dejar en claro las cosas, que ella ya no era la misma persona que él conoció y eso debería decírselo. Por lo tanto, accedió a llevarlo a una pequeña plaza a unas pocas cuadras de la mansión para hablar tan solo unos minutos, puesto que pronto debería volver para recibir al conde y así no hacer enojar a su padre.
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Rin caminaba por delante de Sesshomaru, así ella podría evitar tener contacto visual con él. Durante todo el camino no se dijeron una palabra, aunque Sesshomaru sentía ese deseo de detenerla para obligarla a que lo viera a los ojos y le dijera que había hecho con su pequeña Rin. Mientras seguían caminando, él la observaba con ternura, con melancolía, tenia frente a sus ojos a la niña que había estado buscando por muchos años convertida en toda una mujer. Por un momento, parecía ver la imagen de cuando Rin era una niña y siempre estaba sonriendo aun si le faltaban los dos dientes de adelante, eso la hacía más hermosa.
Recordando, pensando, sin quitarle los ojos de encima por miedo a que vuelva a desaparecer, comienza a sonreír y además deja escapar una pequeña risa que logro oír Rin y la obligó a detenerse.
Se dio media vuelta para ver si era de Sesshomaru esa risa que había escuchado, al hacerlo vio como el joven sonreía tiernamente mientras la miraba con esos ojos llenos de amor hacia ella, lo que sin duda helo su corazón por una imagen que jamás olvidaría y le resultaría más difícil después de ver esa sonrisa pedirle que se aleje de su vida.
- ¿Por qué estas tan sonriente? –Pregunto con voz temblorosa.
- Te ves muy hermosa –Respondió tan directo como siempre y sin quitar esa sonrisa de su rostro.
Al oír eso, Rin no pudo evitar sonrojarse y que su corazón comenzara a acelerarse, seguido de eso tampoco pudo evitar dejar escapar una pequeña lagrima que dejo anonadado a Sesshomaru, creyendo que había dicho algo que la hirió.
Sin querer preguntarle por que estaba llorando, solamente prestando atención a su rostro sonrojado que por cierto lucía realmente hermosa en ese estado para él, no quiso seguir conteniéndose, ya había pasado mucho tiempo sin ser sincero con él mismo y mucho menos con Rin. Debía por primera vez en su vida dejar en claro sus sentimientos hacia ella, por lo que las lagrimas en el rostro de Rin lo hicieron reaccionar y tomar el coraje para correr hacia ella y abrazarla.
Rin, ante semejante acto, quedo realmente sorprendida y se quedo sin palabras, puesto que el fuerte latido de su corazón y su cuerpo tembloroso le impedían hablar, había esperado mucho tiempo por ese abrazo. Sin embargo, para Sesshomaru esa sería la ocasión perfecta para dejar en claro sus sentimientos de una vez por todas.
- Te extrañe –Dijo abrazando aun mas fuerte a la joven y dejando escapar una lagrima de felicidad y angustia.
Esas palabras bastaron para calmar los nervios de Rin, ella también lo había extrañado pero algo dentro de su interior le impedía decírselo. Sin embargo, Rin no dejaría pasar la ocasión, así que se animo a abrazarlo ella también y sin temor también dejaría salir esas lágrimas que ha estado conteniendo durante mucho tiempo, sin olvidar que debía decirle que pronto iba a casarse, pero, ¿Cómo lo tomaría Sesshomaru? ¿Cuál sería su reacción? Ese era su mayor miedo, aun cuando el corazón de Sesshomaru se sentía aliviado luego de haberla abrazado, debería prepararlo para lo peor.
