Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima y este fic a mí.
Espero que les guste!xD
CAPÍTULO 10:
·
POV Natsu:
Cerró los ojos y apoyó su mentón encima de la cabeza de la rubia dejándose llevar por las sensaciones que le producía tener el pequeño cuerpo de la chica entre sus brazos.
Era una sensación extraña pero placentera y aterradora a la vez. Era una combinación de sensaciones que le hacían temblar pero a la misma vez le impedían alejarse de Lucy. Era como si su mente estuviera partida en dos partes y cada una de ellas estuviera luchando para decidir qué era lo que debía hacer y qué era lo que deseaba hacer.
Su pequeño cuerpo temblaba ente sus brazos y, aunque ella intentara reprimirlos, podía escuchar algún débil sollozo salir de esos finos labios suyos. La sentía tan pequeña e indefensa, tan desprotegida y atemorizada… todo esas sensaciones que la rubia le hacía sentir eran nuevas para él. Habían pasado muchos años desde la última vez que sintió algo así y eso de alguna forma le aterraba, le aterraba la idea de que esa chica pudiera abrir todas esas heridas que había tardado tanto tiempo en sanar.
Debería alejarse de ella antes de que fuera demasiado tarde, lo sabía pero no quería hacerlo, sabía que si seguía así acabaría quemándose pero no quería apartarse, no aún.
- ¿Dónde estuviste todo este tiempo? –preguntó sin pensar y supo que acababa de cagarla cuando sintió el cuerpo de la rubia tensarse-
El silencio los envolvió a los dos y por un momento el peli rosa pensó que Lucy no iba a responder a su pregunta.
- Ya les dije que iría a hablar con mi prima –respondió en un susurro-
- ¿Estuviste todo este tiempo con tu prima? –no creía que así fuera, no estaría así si solo hubiera ido a hablar con su prima-
- Sólo a hablar con Michelle –respondió-
¿Le estaba mintiendo? La chica que vio al abrirse la puerta del departamento era justo el contrario de la chica que había conocido. Lucy siempre se había mostrado fuerte delante de él pero la chica que vio entonces no era la Lucy fuerte que él conocía, la chica que vio entonces era una chica frágil y quebradiza, todo lo contrario a la rubia. No podía creer en las palabras que les estaba diciendo, no podía creer que había pasado estos tres días con su prima y luego verle de esta forma. No había forma de que lo que le estaba diciendo fuera verdad.
Abrió los ojos para mirarle. Su rubia cabellera estaba despeinada y su cabeza estaba apoyada a su pecho despreocupadamente. Suspiró derrotado, no le gustaba lo que estaba sintiendo. Hacía muchos, muchos años que no abrazaba a una mujer y siquiera se había planteado hacerlo en mucho tiempo y allí estaba, sin querer soltar a esa rubia. ¿Qué le estaba haciendo?
- Gracias –la sintió removerse entre sus brazos- Por venir, gracias.
- ¿Estas mintiendo verdad? –la ignoró-
- ¿Qué?
- Cuando dijiste que estuviste estos tres días con tu prima –hablaba mirando al cuerpo de la rubia- ¿estabas mintiendo verdad? No estuviste todos estos días con ella, no te creo.
- ¿¡Qué estás diciendo!? –se separó un poco sin romper el abrazo- Por supuesto que estaba con ella, ¿a qué viene esto?
- Mentirosa –frunció el ceño, les estaba mintiendo en toda la cara- Lo menos que podrías hacer es decir la verdad, no estuviste todo estos días con tu primita, es imposible. No estarías llorando en tu departamento completamente sola.
- ¡No estoy mintiendo, he estado con ella todo este tiempo! –se defendió la rubia- ¿Y que pasa si estoy llorando en mi departamento completamente sola? Tengo todo el derecho del mundo en llorar si me apetece, no entiendo porque me sales con todo esto de repente. No te he mentido en ningún momento, todo lo que he dicho hasta ahora ha sido verdad. ¡He estado con Michelle estos tres días!
- ¡Y cómo has estado con Michelle estos tres días ahora regresas así –le señaló- llorando como una niña pequeña que ha perdido su globo! ¡No me jodas Lucy, deja de mentirme! No estarías así si solo hubieras ido a hablar con tu prima. ¡No estarías llorando ahora si simplemente hubieras ido a hablar con tu jodida prima!
- ¿¡Pero que-!? ¡No tienes ningún derecho a llamarme mentirosa! ¡Te dije que estuve con mi prima todo este tiempo y me da igual si me crees o no!
- ¿¡Que no tengo ningún derecho a llamarte mentirosa!? –preguntó incrédulo- ¿¡Entonces si no me estas mintiendo porque no me dices porque estas llorando!? ¿¡Por qué no me dices de que hablaron tú y tu querida Michelle para que terminaras con esos ojos rojos e hinchados!? ¡No me jodas Lucy, deja de mentirme en la cara y dime que no estuviste con tu prima!
- ¿¡Y porque coño debería contarte nada a ti!? ¡Te dije que no estaba mintiendo! ¡Deja de comportarte como un jodido idiota de una buena vez! ¡No tengo porque darte explicaciones de nada de lo que haga, no soy una niña pequeña Dragneel!
La apartó bruscamente de él sin ningún cuidado y lo único que pudo ver fue pura sorpresa en los ojos de la rubia. Le estaba mintiendo, daba igual cuantas veces lo negara, le estaba mintiendo y estaba seguro de ello. No había otra explicación para esos ojos llorosos, no había otra explicación joder!
- Entonces si ya no eres ninguna niña pequeña supongo que sabrás cuidarte tu solita –escupió mirándola con enojo-
Lucy se había quedado quieta donde estaba, sin poder mover un solo dedo, mirando como el peli rosa que había estado confortándola todo este rato se alejaba de ella y desaparecía por la puerta de su departamento. ¿Qué acababa de pasar?
POV Lucy:
Toda esa calidez que había sentido entre los brazos de Natsu desapareció con el sonido de la puerta al cerrarse, se había marchado y ella volvía a estar sola de nuevo. Como siempre.
"Si ya no eres ninguna niña pequeña supongo que sabrás como cuidarte tu solita"
Esbozó una triste y débil sonrisa sin apartar la vista de la puerta por la que el peli rosa había desaparecido. Una rebelde lágrima escapó de su ojo izquierdo involuntariamente y descendió por su sonrojada mejilla lentamente hasta chocar contra sus temblorosos labios. Un sollozo escapó de su boca al sentir el gusto salado de sus propias lágrimas, dolía, lo que sentía dolía mucho. Era como si las palabras de Natsu hubieran despertado todos los sentimientos que había estado reprimiendo estos días, todo el dolor que había sentido mientras había estado con Michelle. Era incapaz de moverse un solo centímetro de donde se encontraba parada, sabía que el dolor que sentía era real y sabía también que por mucho que lo deseara nadie sería capaz de ayudarla, nadie sería capaz de curar las heridas que despiadadamente le habían causado hacía tanto tiempo.
Se sentía tan desamparada y vacía... su corazón dolía tanto que temía que fuera a romperse en cualquier momento.
Con pasos temblorosos e indecisos caminó hasta su mullida cama y se dejó caer encima tapando su cara con el cojín. ¿Por qué debían ser las cosas de esta forma? Había intentado permanecer fuerte, había intentado sobrellevar las palabras que Michelle le había dicho y realmente creía haberlo logrado pero luego, luego apareció Natsu y le empezó a decir todas esas cosas. Con cada frase que salía de sus labios, con cada acusación le hacía daño, la hacía dudar de toda fuerza y seguridad que había intentado recolectar durante esos tres días y destruyendo toda la coraza con la que se había protegido durante todo este tiempo.
Se levantó de la cama intentando reprimir las lágrimas que seguían saliendo de sus ojos sin parar. Camino hasta la ventana de su habitación desde la cual se podía ver la habitación del peli rosa y con lágrimas en los ojos la cerró. No quería que nadie la viera así y, después de todo lo que le había dicho Natsu, mucho menos quería que él la viera así.
- ¿Qué pasa conmigo? –pensó apoyando la cabeza en la ventana y cerrando los ojos mientras respiraba hondo en un vago intento de tranquilizarse.-
Había pasado tres largos días al lado de su prima y había escuchado cosas que jamás quiso escuchar. No había una sola cosa de las que había escuchado salir de su boca que no la hubiera herido. No había una sola palabra que hubiera salido de la boca de Michelle que no se hubiera clavado en su corazón como una estaca pero a pesar de eso no se permitió derramar una sola lágrima, se obligó a si misma a permanecer fuerte y escuchar todo lo que su prima tenía que contarle. Había aguantado todo, todo ese sufrimiento y ese dolor que lentamente le estaba desgarrando por dentro porque sabía que si se rompía, si no permanecía fuerte, todo sería peor.
Pero luego apareció Natsu.
Él se encargó de destruir todo lo que le había costado tanto construir con sus rudas palabras. Sus brazos le habían rodeado y confortado cuando sintió que ya no podía aguantar un minuto más aguantando todo ese peso. Se había sentido tranquila y protegida mientras él le abrazaba y le decía todas esas cosas que poco a poco le habían hecho relajar y olvidar, aunque fuera por un momento, la realidad en la que vivía y de la que no podría escapar jamás. Pero eso no iba a durar para siempre –sonrió tristemente mientras pensaba-. Como siempre Natsu tuvo que estropear el momento actuando como un total idiota, devolviéndome de nuevo a la cruel realidad y luego marcharse sin decir ni siquiera adiós dejándome totalmente sola y rota de nuevo.
Todo lo que había sentido durante estos tres días había dolido, había dolido horrores pero no era nada comparado con lo que sentía ahora. El dolor que sentía ahora era mucho más profundo del que había sentido cuando estaba con Michelle, era como si las palabras de Natsu hubieran abierto todas esas heridas que había protegido cuidadosamente durante tanto tiempo, como si todo ese peso que había estado cargando durante todo este tiempo hubiera caído sobre ella aplastándola, abriéndole los ojos. Era como si las palabras de Natsu la hubieran hecho abrir los ojos solo para darse cuenta de que por mucho que lo intentara nada iba a cambiar, estaba sola.
Volví a sentarme en la cama y con las pocas fuerzas que me quedaban cogí el celular. Tenía treinta-y-dos llamadas perdidas de Juvia y veintinueve de Levy, sin hablar de los muchos mensajes que me habían dejado. Sentía haberles hecho pasar por un mal momento pero no les llamaría, no ahora. Si las llamara ahora se darían cuenta de que no estaba bien y no quería que nadie viniese a verme o de lo contrario rompería en lágrimas de nuevo. No quería llorar más, no quería sentir este dolor de nuevo. Quería que todos estos sentimientos que sentía, todo el miedo y todo el dolor, todo, quisiera que todo lo que sentía desapareciera. Sólo quería cerrar los ojos y dormir para despertar mañana por la mañana y descubrir que todo fue parte de una estúpida pesadilla.
Los ojos me escocían pero las lágrimas ya habían parado. Ignoré todos los mensajes que mis amigas me habían dejado, no iba a contestarlos hasta que me sintiera completamente segura de que no iba a romper a llorar delante de ellas cuando me preguntaran donde había estado durante estos días. Sabía que les había hecho preocupar pero ellas no tenían por qué enterarse de nada de lo que pasaba, no tenían por qué involucrarse en toda esa mierda.
Moví mis dedos rápidamente redactando un mensaje para Michelle, seguramente esta sería la última vez que hablaría con ella en mucho, mucho tiempo.
De: Lucy Heartfilia
Para: Michelle Heartfilia
Llegué a mi departamento bien, siento haberte molestado estos tres días pero ya no tendrás que preocuparte más por mí. Regresa a casa, yo estaré bien ahora.
Gracias por todo Michelle, no sé qué haría sin ti primita y siento otra vez todo lo que te dije.
Nos vemos pronto, cuídate mucho!
Att. Lucy Heartfilia.
Pulsé a enviar y me dejé caer de espaldas a la cama cerrando los ojos. Mañana sería otro día.
·
·
¿Qué tal estuvo? Creo que no me quedó muy bien este cap pero bueno intentaré hacer el próximo mejor jej
¡Espero que les haya gustado! Nos vemos pronto,
saludos!
