Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos.
La trama es mía
Summary: Disculpa —susurré bajito. —Siempre nos encontramos de este modo, debemos cambiarlo, ¿no crees? —y esa voz me sonó muy conocida, alcé mi vista y unos ojos esmeraldas me miraban expectantes.-
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Me he dado cuenta:
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Los días pasaban lentamente junto a Edward, a pesar de que su compañía me llenaba de felicidad, había algo que aún me faltaba, Alice. Mi pequeña amiga, se había ido hace mucho, no recordaba con exactitud hace cuanto, cada vez que intentaba recordar me daba pena y dejaba de hacerlo. Las veces que le preguntaba a él, siempre me respondía que ella aún se estaba recuperando, y que su nueva ciudad le había sentado de maravillas para esa gripe del demonio que ella tuvo la desgracia de atrapar. Jasper, su novio, estaba muy destrozado, o al menos eso me había contado Edward, ahora no sé realmente donde estará el chico.
Me quedaba exactamente una semana y mi año escolar se iría para siempre, papá ya sabía mi decisión de abandonar la universidad por un año o dos máximo, para poder trabajar y ahorrar bastante dinero por necesidad de costearme la carrera.
Nos encontrábamos recostados en un claro que Edward me había enseñado, era realmente hermoso, lleno de flores de colores exóticos, el más verde pasto que hubiera visto en mi vida, una brisa fresca, y con la mejor compañía, él.
Este claro me recordaba aquella vez que me perdí y Edward junto a Charlie estaban como locos buscándome.
Dejé de recordar esas cosas, cuando sentí dos dedos recorriendo mi cuello lentamente, cerré mis ojos para disfrutar aun más la caricia que me propinaba Edward, reemplazó sus dedos con los labios, un gemido abandonó mi boca involuntariamente, y sentí su risa contra mi cuello. Le empujé levemente y cayó hacia atrás, llevándome con él. Quedé sobre Edward, mis mejillas adquirieron un fuerte color rosa, tomó mi rostro entre sus manos, acunándolo, y me jaló suavemente hacía él, nuestros labios se rozaron levemente, sentí picor en los míos, querían ser besados en ese momento. La espera no se hizo tardía, y sus labios se mezclaron entre los míos, las manos de Edward viajaron hasta mi espalda, subiendo y bajando lenta y suavemente. El beso se profundizo más, su lengua pidió permiso de entrar, accedí, nuestros alientos se mezclaban, mis manos se escondieron bajo su camisa, acariciando cada centímetro de piel existente, su marcado cuerpo era evidente bajo mis dedos. Saqué mis manos y comencé a desbotonar su camisa, faltaban tres botones más, pero Edward tomó mis manos y las alejó con suavidad.
—Bella…—me regañó, cortando el beso de forma inmediata. Le batí las pestañas, él alzó una ceja.
—¿Qué sucede? —pregunté haciéndome la inocente, mientras besaba su mandíbula, la cual no estaba del todo afeitada y me encantaba la sensación.
Negó levemente con la cabeza, mis labios atraparon los suyos rápidamente, como una leona hambrienta caza a su presa.
Las cosas se estaban saliendo de control, Edward estaba recostado en el verde suelo, sin camisa y conmigo encima de él. Las manos de él, comenzaron a quitarme el chaleco de hilo que traía, me quedé sólo con una camiseta de algodón.
Mis besos descendieron hasta el cuello de él, los leves gemidos de Edward no se hicieron. Me asusté al sentir algo que comenzó a palpitar bajo de mí. Miré a Edward, y sus mejillas estaban rojas. Me quitó con delicadeza, y me senté sobre la hierba, me coloqué el chaleco, y Edward ya no estaba.
—¿Edward? —pregunté con algo de curiosidad. ¿Había hecho algo mal? ¿O quizás él…? ¡Oh, Dios! Mis mejillas de forma automática se pusieron de un color rojo pasión.
Inhalé y exhalé un par de veces, y trataría de evitar contacto con su mirada.
Los minutos pasaban y él aún no volvía. En el bosque habían animales y… ¡Bella quita esos pensamientos, reprendí a mi mente.
Después de un momento, él volvió, pero con su camisa puesta. Alargó su mano para levantarme, y le miré con cara de interrogante.
—Era mi madre…—comentó con voz contenida, sus ojos brillaban con emoción.
— ¿Qué ocurre?
Él me miró y luego me abrazó con fuerza. Su reacción era muy normal, su madre no sabía nuestra relación. O al menos eso creía yo.
Sin decirme nada tomó mi mano, y comenzó a jalarme con delicadeza hacia la salida del prado. No tenía idea de lo que le ocurría a Edward, lo único que esperaba era que me diera una explicación.
Me subió a su coche, y piso el acelerador a fondo. Sus ojos verdes brillaban con emoción en cada esquina que cruzábamos y con desesperación cada vez que nos deteníamos.
Los verdes escenarios que ofrecía Forks, me estaban aburriendo, la casa de Edward quedaba muy lejos, en cambio, si nos hubiéramos ido a su apartamento, ya estaríamos ahí.
Faltaban como diez minutos más para llegar. Edward presionaba más el acelerador, que parecía como si lo fuera a dejar clavado al suelo. Movía con impaciencia sus dedos sobre el manubrio.
—¿Qué ocurrió? —volví a preguntar. Edward no me respondió, lo cual me extrañó, ya que siempre respondía a todas mis interrogantes.
Decidí dejar pasar el tema, y me centré en la carretera. A cada momento, no podía evitar mirar de reojo a Edward. Era tan perfecto. A veces pensaba que era una mentira o un sueño el que él me quisiera.
Una enorme casa blanca comenzó a verse poco a poco. Se suponía que él me llevaría a casa. Le mire con ojos como platos, a lo que Edward solo me sonrió. ¿Acaso se había vuelto loco?
—Bella, en mi familia no hay secretos —me contestó luego que le diera el discurso de su vida, y le preguntara sobre como lo tomaría esta.
Mi corazón comenzó a acelerarse a medida que la casa se hacia más grande y visible.
Edward tomó mi mano con delicadeza y se la llevó directo a los labios, la besó mirándome a los ojos.
—No estés nerviosa, amor —me susurró, para luego sonreírme cálidamente.
Solté el aire de sopetón.
—No estoy nerviosa —le respondí con voz temblorosa. Él alzó una ceja en discrepancia. Le sonreí, pero salió más como una mueca, de eso estaba segura.
No me di cuenta y Edward ya había bajado del auto para abrirme la puerta. En ocasiones pensaba que él era un vampiro, era demasiado rápido.
Tomó mi mano, y le di un apretón, él me respondió con otro dándome a conocer que estaría conmigo pasase lo que pasase.
Edward tocó el timbre, y su madre no tardó en abrirnos. Esme sonreía maternalmente como siempre. Me dio un gran abrazó, al momento en que él me soltó para saludar al resto de su familia.
Al único miembro de la familia Cullen que aún no conocía era a Emmett, quizás algún día le conocería.
—Bella —me saludó el Doctor Cullen. Él se encontraba al pie de las escaleras, y le salude con la mano, pero el se acercó y me dio un fuerte abrazó. Debo decir que me sorprendió, ya que ahora le estaba conociendo.
—Un gusto en conocerle, doctor Cullen —él negó levemente la cabeza, como si estuviera disfrutando de un pequeño chiste.
—Dime Carlisle —asentí con la cabeza.
Edward tomó mi mano, y me jaló hasta la sala de estar. A medida que nos acercábamos a ella, una leve música provenía desde el fondo de la casa, o más bien desde la sala.
En cuanto entramos vimos a Jasper sentados de espaldas en el sofá familiar. Movía su leonina melena al son de la música, parecía verdaderamente disfrutar.
—Jazzy, a tu cabello le falta un poco de acondicionador —esa voz. No podía ser cierto, mis oídos y sentidos me estaban engañando. Dios, no, no, no puedo creerlo.
—¿A-Alice…? —pregunté con cierta duda. Una pequeña cabecita se asomó por el sofá y una enorme sonrisa apareció en su rostro. Saltó ágilmente y corrió hacía mí.
La pequeña duende saltó sobre mí, provocando nuestra caída y risas, me aferró fuertemente con sus delgados bracitos. Sus ojos estaban empapados de lágrimas al igual que los míos.
—¿Qué haces aquí? —le pregunté, pero la emoción no le dejaba hablar. Así que Jasper habló por ella.
—Alice viene a graduarse junto a ti, Bella —él le sonrió a su novia —. Ella cree que sería lo mejor graduarse con la persona que le hace más feliz en este mundo.
Alice secó sus lágrimas y habló.
—Tú igual me haces feliz Jazzy – Jazz — ambos rieron.
Los Cullen y Jasper decidieron darnos tiempo a solas, hablamos de lo mucho que nos habíamos extrañado.
Alice comenzó a hablar de una escuela de diseño que había en Seattle, así que ella ingresaría en un año más, ya que las inscripciones para el año siguiente estaban agotadas.
Pasaríamos el año juntas, ambas buscaríamos un empleo, a pesar de que Alice no lo necesitara.
Podría pasar mi tiempo de sobra con Edward. Y ella con Jasper. Sería el mejor año de mi vida, un año entero de Edward, sin cansarme de él.
Fue entonces que me di cuenta de algo…
Me había enamorado de Edward.
Las cosas estaban pasado a otro bando, estábamos en otra base, ya no eran los mismos besos y abrazos castos de antes, y eso lo habíamos dejado muy bien visto en el claro.
¡Hola! Siento la tardanza, pero el colegio, ya saben. ¡Salí! Ayer fue mi graduación ñ.ñ, soy feliz ahora tendré tiempo (si es que la inspiración no le da stress) Muchas muchas gracias por sus reviews y alertas.
LD.
