Moonlight Sonata caminó a través del barracón en el que había vivido durante los últimos seis meses. Las camas y literas estaban perfectamente arregladas, y los pocos batponies que había en el lugar charlaban con inquieta tranquilidad mientras recogían sus enseres personales. Al fondo del barracón una puerta daba acceso a las duchas, a donde se dirigió; el sitio aún estaba húmedo y caliente, hacía muy poco que el último recluta había terminado su aseo. Y, frente a los espejos, una yegua observaba su propio reflejo.

—Rise, ¿estás bien?

La yegua azulada tenía sus crines marrones recogidas en una larga trenza que recorría su cuello, dividiéndose en dos al final y cayendo a ambos lados frente a su pecho. Vestía, al igual que Moonlight Sonata, una ornamentada armadura de la guardia lunar: hecha con materiales ligeros que solo un unicornio podía trabajar, cubría toda la anatomía de su portador desde el cuello hasta los flancos, dejando las alas libres.

—No estoy preparada, Moonlight.

—¿Que no estás preparada? Lograste vencer a Shining Armor.

—A costa de toda la tropa.

Moonlight reparó en el reflejo plateado sobre la pata delantera izquierda de Rise; una pequeña banda triangular de plata que denotaba su rango.

—Ese ejercicio nos ponía en una batalla perdida, y lo sabes. Y nos dirigiste de forma admirable.

—Si no hubiera sido un ejercicio… Si hubiera sido una batalla de verdad…

—Esto es el ejército —la interrumpió él—. Hacen falta buenos líderes en situaciones desesperadas, y tú eres una de las mejores. Te ganaste por derecho propio el rango de cabo, mereces esto. Todos lo merecemos.

Rise observó su reflejo una última vez, buscando imperfecciones o fallos en su indumentaria que no encontró. Supo que estaba retrasando lo inevitable, y que se le hacía tarde. Desde los barracones a duras penas se oía sonido o voz alguna.

—De acuerdo… —susurró para darse fuerzas—. De acuerdo, vamos, no queremos llegar tarde.

Ambos baponies atravesaron el barracón que se hallaba totalmente desierto. Moonlight Sonata fue el primero en salir al exterior; cuando Rise hizo lo propio y era deslumbrada por el brillo del sol del atardecer, una potente voz gritó frente a ella.

—Tropa, cabo en el campo. ¡FIRMES!

Enfrente de los barracones, todos los reclutas batpony formaban en líneas perfectas. Moonlight Sonata, Blackwind y Midnight Slash, como Reclutas de Primera, mandaban sus respectivas escuadras y las encabezaban. Rise gastó unos momentos observando a todos aquellos ponis que tan bien había venido a conocer durante los últimos meses, y junto a los cuales había combatido codo con codo. Y, aunque ella nunca había planteado llegar a ser la líder de nadie, no pudo evitar sentir un profundo orgullo por sus reclutas.

—Descansen —ordenó, y todos los presentes posaron las cuatro patas en el suelo—. Estoy orgullosa de vosotros, espero que sepáis guardar la compostura y no me dejéis como una cabo incompetente —dijo con una sonrisa, levantando risas de sus compañeros—. Recluta Moonlight Sonata, dirige a tu escuadrón en cabeza; Midnight y Blackwind, formad detrás y a ambos lados de Moonlight.

En menos de un minuto, la tropa formó como había sido instruida. Con Rise Love dirigiendo la marcha, los reclutas batponies se pusieron en camino.

Llegaron al centro del cuartel, donde una tarima había sido construida, casi una hora antes del evento y aguardaron pacientemente y en perfecto silencio hasta su inicio. Varios de los veteranos rieron al ver el hecho, pensando que los "novatos" se habían equivocado de hora; poco sabían que esa era una tradición en el ejército Batpony. Algunos de los técnicos que se encargaban de ultimar los preparativos de la ceremonia observaron inquietos a la tropa de ponis de la noche formar en un silencio tan sepulcral.

Esta tradición es aburrida.

Calla Sky, que te oirá la "sargenta".

¿Pero por qué lo hacemos?

Porque es una tradición, para demostrar auto-control y demás.

Por si se os ha olvidado, vuestra "sargenta" también oye los ultrasonidos —dijo Rise, interrumpiendo la cháchara ultrasónica—. El siguiente que hable librará un Agni-Kai contra Midnight.

Nadie volvió a decir una palabra tras aquella amenaza, aunque Midnight expresó su desilusión por la cobardía de sus compañeros. Solo los ponis más perceptivos de cualquier otra raza podría haber notado que algo extraño ocurría entre los reclutas.

Poco antes de que pasara una hora más ponis llegaron al lugar, tomando asiento en una grada preparada para tal función los más afortunados, y el resto aguardando tras una barrera que separaba al público del evento. Muchos de ellos eran batponies de distintas edades, desde ancianos hasta potrillos, y también llegaron miembros de las otras razas poni. Cuando el público ya estaba aguardando fue cuando se escuchó el paso rítmico de una unidad en formación. Los Guardias Solares llegaron y se detuvieron detrás de los reclutas batpony, abriendo su formación; no hizo falta ninguna instrucción para que los batponies hicieran lo mismo. Los oficiales surgieron de la formación de la Guardia Solar y se dirigieron al escenario a través del pasillo que los reclutas habían abierto.

Fueron tres los oficiales que acudieron al evento: El sargento instructor Cloud Faster, el sargento lunar Night Blade, y el capitán de la Guardia Real Shining Armor. Este último redujo su paso ligeramente al pasar frente a Rise Love, la cual hizo esfuerzos por seguir mirando al infinito. Sin embargo, el unicornio blanco no hizo ningún comentario y continuó su camino hasta subir a la tarima.

Fue entonces cuando, por las posiciones que tomaron los oficiales, todos se percataron de que faltaba alguien. El evento pareció paralizarse durante un segundo en el que nada ocurrió, pero el público alzó la voz y señaló al cielo: Dos grupos, uno de pegasos y el otro de batponies, llegaron al mismo tiempo y tomaron posiciones en lugares estratégicos para vigilar. Rise, así como otros reclutas, reconocieron las distinciones de los recién llegados: eran soldados condecorados de la Guardia Lunar.

La guardia real.

La noche ganó terreno al día cuando el sol se ocultó y, navegando la penumbra creciente, una sombra sobrevoló a los batponies; del color de una noche en luna llena, sus alas majestuosas eran más grandes que las de un pegaso, y su figura estilizada dejaba ver su larga y voluminosa cabellera semitransparente que emulaba el cielo y sus estrellas. La Princesa Luna llegó a la tarima y, antes de que posara un casco en la misma, los batponis reaccionaron. Primero Rise Love, y luego cada línea de la formación en orden, doblaron una de las patas delanteras y se agacharon con la pata izquierda extendida hacia adelante, con la cabeza baja y los ojos cerrados. Entre el público, todos los batponies guardaron silencio e hicieron lo mismo. La alicornio observó el hecho sin aparente sorpresa, dirigiendo una mirada divertida a Shining Armor a su lado. Después se acercó al micrófono frente a ella.

¡BUENAS NO….! —la princesa interrumpió su saludo cuando todos los batponies gritaron y se levantaron cubriéndose las orejas, demasiado sensibles para soportar la Voz de Canterlot—. Perdón… Buenas noches. No era nuestra intención, nós…

Luna sacudió la cabeza y tomó aire. No hacía mucho tiempo que había aprendido a controlar su voz y modales en la fiesta de Nightmare Moon en Ponyville, pero a veces cuesta dejar atrás viejas costumbres.

—Buenas noches —volvió a empezar, esta vez con una voz acorde al sistema de sonido—. Esta noche nós hemos decidido acudir a este acto, pues tiene gran importancia para nuestra persona.

Cuando regresé de mi… destierro —dijo eso desviando la mirada durante un instante—, lamentamos saber que los batponies se habían retirado de Equestria. Nuestro objetivo fue poner fin a tal aislamiento, pidiendo al ejército batpony que se uniera a la Guardia Lunar, e invitando a todos los ponis de la noche a unirse a Equestria como iguales.

Vos sois la primera promoción de guardias batpony entrenada conjuntamente por miembros de las guardias Solar y Lunar. Sois los primeros entrenados para luchar junto a la guardia equestre, y no contra, como iguales y no como extraños. Y por lo que hemos sido informada —añadió, dirigiéndose otra vez a Shining Armor— habéis superado toda expectativa.

La Princesa Luna se echó a un lado, dejando que el sargento instructor Cloud Faster tomara el micrófono, mientras leía un largo pergamino que desplegó frente a él.

—¡Recluta Diamond Skies!

Una yegua salió de la formación y, haciendo esfuerzos por disimular su nerviosismo, subió a la tarima y saludó a los oficiales y a la princesa. Shining Armor tomó un emblema y lo colocó con su magia sobre la armadura de la nueva soldado de Equestria.

—Bienvenida a la Guardia Lunar, soldado.

—¡Gracias, señor!

Mientras esta bajaba, Cloud Faster llamó al siguiente batpony de su lista. "Dark Matter", "Obsidian Snow", "Dawn Whisper"… Los nombres fueron sucediéndose uno tras otro, siendo todos nombrados como "soldado". Cuando a duras penas faltaban quince batponies por ser llamados, los títulos empezaron a cambiar: "Soldado de primera" y "Cabo" fueron los siguientes rangos en ser otorgados.

—¡Recluta Midnight Slash! —la aludida subió a la tarima y saludó a los oficiales, recibiendo su correspondiente emblema por parte de Shining Armor.

—Bienvenida a la Guardia Lunar, Cabo Primero.

Blackwind fue el siguiente en ser llamado.

—Bienvenido a la Guardia Lunar, Cabo Primero.

Ya solo faltaban dos batponies por ser llamados, y todos pudieron adelantarse a los rangos que iban a recibir.

—¡Recluta Moonlight Sonata! —gritó el sargento instructor—. ¡Cabo Mayor!

Mientras Moonlight bajaba del entarimado, Rise Love avanzó al tiempo que decían su nombre. Sentía su corazón golpearle en el pecho, y los nervios por la realización de lo que iba a ocurrir. La yegua azulada reconoció al instante el emblema que Shining Armor hizo levitar hasta su armadura.

—Señor, no sé si estoy preparada —respondió susurrando.

Shining Armor la miró fijamente; podía intuir en el unicornio la inquietud de alguien que desea decir algo, Rise imaginó que relativo a la vez que perdió el control. Sin embargo, el semental habló con voz clara y fuerte, claramente apuntando a dar una última lección a los nuevos soldados.

—"Un buen líder debe reconocer sus propias limitaciones, actuar para pulirlas o apartarse para dejar paso a alguien más capaz". ¿Reconoce estas palabras?

—Sí… sí, señor. Las escribió usted, capitán.

—Hay dos claves que llevan al desastre militar: creerse ganador de una batalla, y el exceso de confianza. Un buen líder reconoce que puede equivocarse, y entiende que las vidas de sus soldados dependerán de sus decisiones. Una unidad bien coordinada obedece a sus oficiales no por miedo a la represalia, si no por la confianza y el respeto que estos profesan en cada soldado. Y, sobre todo, un buen líder sabe mantener la calma y la entereza, incluso en una batalla perdida. No, recluta, no me he equivocado al asignarle el rango.

Con un nuevo hechizo, el emblema se posó sobre la hombrera de Rise y se fundió en ella, como si siempre hubiera formado parte de la misma.

—Bienvenida a la Guardia Lunar, sargento Rise Love.

La aludida se quedó en blanco durante un instante, observando el nuevo emblema y sin saber qué decir. La voz de Moonlight Sonata tronó desde el frente de la unidad batpony.

—¡Tropa, oficial en el campo! ¡Firmes!

Rise Love tardó un segundo en girarse y mirar a todos sus compañeros, cascos sobre la frente y formando para ella. Los asistentes estallaron en aplausos y algunos vítores, muchos de ellos ultrasónicos, llegaron hasta sus oídos. Shining Armor la sacó de su ensimismamiento.

—Sargento, si tiene algo que decir hágalo y desbande a la tropa.

—Capitán, ¿cuándo nos será asignado nuestro siguiente destino?

—Dentro de dos días. Tienen libre hasta entonces.

Rise Love asintió y se acercó al micrófono. El público guardó silencio.

—Yo… —a Rise le salió un gallo por los nervios, carraspeó y volvió a empezar—. Perdón. Me siento orgullosa de todos nosotros, de cómo hemos evolucionado desde que empezamos nuestra formación. Y, aunque muchos intentasteis convencerme de que merecía ser vuestra cabo, jamás habría esperado estar… aquí y ahora.

La yegua esperó unos segundos mirando a sus compañeros.

—Dentro de dos días nos asignarán un destino. Así que os voy a dar una última orden: Celebremos esta noche como solo los batponies saben. ¡Rompan filas!

Gritando como uno solo, todos los batponies alzaron sus voces al cielo con júbilo y alegría, acompañados por aquellos que habían acudido a presenciar la ceremonia: otros soldados del cuartel, ponis curiosos y muchos familiares y amigo de la primera promoción de Guardias Lunares desde el retorno de Luna.

Rise estaba mirando cómo sus compañeros alzaban el vuelo en celebración cuando sintió una presencia justo a su lado. Supo de quién se trataba cuando habló.

—Nós tenemos gran expectativa de vos, Rise Love.

—¡Mi Diosa! —exclamó esta, agachándose en una reverencia. Por un instante había olvidado que estaba junto a Luna.

—Por favor, alzaos —pidió la princesa de la noche, rozando el rostro de Rise con una pata—. Hemos oído grandes historias de vos; se dice que pudisteis detener a Shining Armor en batalla. Pocos reclutas pueden presumir de semejante hazaña.

—Mi Diosa, no soy…

—¿Digna de dirigirte a nós? —interrumpió ella con una sonrisa amable—. Solo somos… soy… Ah, jamás nos acostumbraremos a esta jerga moderna… Solo somos una de las dirigentes de Equestria, mas son ponis como vos los que permiten proteger a nuestros súbditos.

—No es eso, mi Diosa.

—También sé todo lo que os ha ocurrido, Rise Love.

—¿Qué?

—Sois una Cazadora Batpony.

Luna conjuró un instante antes de decir esas palabras, desconectando el micrófono para evitar que nadie más la oyera.

—Conocemos vuestra raza mejor que cualquier otro poni en Equestria. Esperamos que ello cambie con el tiempo.

—Mi Diosa, ¿me permite una pregunta? —la princesa de la noche asintió—. Según las historias, usted estuvo ahí cuando surgió el primer batpony. ¿Por qué somos así? ¿Por qué… sufrimos la Sed? ¿Por qué yo…?

—Basta, Rise Love —ordenó Luna con suave autoridad—. Las respuestas os serán proporcionadas en su debido momento. Ahora id a celebrar con vuestros compañeros. Nós lo ordenamos.

La yegua batpony volvió a prostarse frente a Luna y se alejó de ella para, finalmente, volar hacia sus compañeros.


La Taberna Mayor había sido informada de la graduación de los reclutas batpony y sus dueños se habían preparado para tal acto. En esta ocasión una banda de música había sido contratada, habían hecho traer gran cantidad de bebida y comida y casi todas las mesas habían sido apartadas al lado de las paredes del recinto.

Sobre el escenario, una yegua de tierra de crin rosa y pelaje gris había colocado su extraña guitarra sobre el lomo y tomado el micrófono para cantar; a su lado, un unicornio amarillo tocaba un contrabajo que sonaba más fuerte de lo que debería, y al otro una grifo menuda daba la base con otra estrafalaria guitarra. Detrás de los tres, un semental batpony de pelaje negro llevaba el ritmo en la batería. Los nuevos soldados no habían visto nunca esos modernos instrumentos, a excepción del contrabajo, pero había algo en sus sonidos distorsionados que parecían tocar una fibra instintiva de los batponies.

La música era animada, y todos los presentes bailaban a su ritmo en círculos o volando. Muchos de los nuevos soldados habían recibido la visita de amigos y familiares que se habían unido a la fiesta también, creando un ambiente alegre y relajado. En la barra, Rise Love se sentaba junto a Moonlight Sonata, tomando una cerveza.

—Soy sargento… soy una oficial. No me lo puedo creer, Moonlight.

—Eras la mejor para el puesto, no lo dudes. Te lo mereces.

—¿Te das cuenta de que esto no es un regalo, verdad?

—A eso me refiero: te lo mereces por ser una cándida empollona, y también una bestia impredecible.

Rise miró al semental gris de melena azul a su lado y, tras unos segundos, compartieron una carcajada.

—¿Sabes? Creo que fue la Diosa Luna quien evitó que Shining Armor nos detuviera.

—¿Por qué?

—Porque… dice que conoce a los batponies mejor que nadie.

Hubo un instante de silencio entre los dos.

—Te dijo algo más, ¿verdad?

—Sí —respondió ella—. Pero no te lo puedo decir, Moonlight, lo siento.

—Lo respeto.

A su espalda la música cambió y hubo un alboroto de empujones y maldiciones; Midnight Slash y Blackwind habían chocado el uno contra el otro, golpeando a un grupo de batponies en el proceso. La pelea no llegó a mayores, ya que la pareja se apartó ignorando su alrededor y se fundió en un beso.

—Esos dos siguen juntos.

—Sí —respondió Moonlight—. Son tal para cual, es un milagro que todavía se soporten.

—¿Qué esperabas? Blackwind necesitaba una yegua que lo pusiera en su sitio a casquetazo limpio. Y Midnight Slash necesitaba…

—¿Un poni tan bruto como ella?

—Tal cual.

—¿Y tú, qué necesitas, Rise?

Rise observó durante un segundo al semental y después dirigió la vista a la bebida frente a ella. Para su desgracia ya la había vaciado, por lo que hizo un gesto al barponi para que le sirviera otra.

—Es una pregunta extraña.

—Sabes por qué la hago. No te hagas la tonta.

La yegua tomó la jarra que el barponi le pasó y bebió un trago, evitando mirar a Moonlight a su lado.

—No puedo, Moonlight —su voz sonó susurrada—. Conoces mi… historia, sabes lo que puede pasar.

—Pero, ¿quieres?

—No me puedo arriesgar.

—Pero quieres intentarlo.

—¿A dónde quieres llegar, Moonlight?

El aludido bebió un largo trago de su jarra antes de continuar.

—Has cambiado, Rise, para mejor. Sé lo que te ocurrió en el pasado, sé que tienes miedo a perder el control de nuevo, pero creo que has aprendido a controlarte mejor que nunca. Y también sé que confío en ti, y que jamás intentarás hacerme daño.

—¿Has olvidado lo que pasó, Moonlight? —preguntó ella algo enojada—. Estuve a punto de matarte.

—Y yo a ti, ¿recuerdas?

El semental gris se levantó y caminó con un gesto que llamó la atención de los más cercanos, y siguió hablando hacia Rise.

—Somos lo que somos, y… Por la Diosa, ¡qué diantres! No tengo por qué dar explicaciones: no sé cuándo moriré, ni sé si mañana sucumbiré a la Sed. La única certeza es que un día llegará mi fin, y que me arrepentiré por siempre si no hago nada por miedo a lo que pueda ocurrir. Mi abuela solía decir que el pasado es un recuerdo, y el futuro incierto, pero el ahora es un regalo.

—Por eso lo llaman "presente" —murmuró alguien al reconocer la frase.

Moonlight Sonata se alejó un poco y miró al suelo, como ganando valor. Cuando se giró habló con la voz alta y clara:

—La pregunta, Rise Love, es si tendrás el valor de acompañarme a volar hacia una noche sin luna ni estrellas.

La yegua batpony abrió mucho los ojos y sintió cómo la adrenalina le recorría el cuerpo. A pesar de que intentó disimular tomando un trago de su sidra, no fue difícil adivinar que el miedo la había sobrecogido.

Hasta ahora todos tus instintos y emociones eran una amalgama en tu espíritu. Hoy has conseguido, por primera vez, separarlos.

"Pero, ¿hasta qué punto?"

Confío en ti, Rise Love.

"Y yo en él. Qué demonios..."

Con una inquieta sonrisa, Rise Love alzó su bebida hacia Moonlight y bebió un largo trago. Este hizo lo propio. Entre la multitud se escucharon varios gritos cuando dos batponis volaron a toda velocidad, apartando a cualquiera que se interpusiera en su camino a empujones.

—¡Tocad algo lento, rápido!

—¿Qué? —preguntó la cantante del grupo, Lovely Rock—. ¿Que toquemos algo lento y rápido?

—¡No! —gritó Midnight Slash apartando a Blackwind—. ¡Tocad una canción lenta, algo emotivo!

—Vale, pero ¿una canción de amor, o…?

Lovely Rock fue apartada por el batpony que tocaba la batería en su banda.

—Dejadme, que creo que sé lo que pasa. ¿Agni-Kai?

—¡Sí!

—¿Son tal para cual?

—¡Sí!

—¿Ya iba siendo hora?

—¡Hace un mes que perdí la apuesta! —respondió Blackwind.

—Lo tenemos. Greta, trae el piano, toquemos algo lento —añadió mientras volvía a la batería.

Cuando Midnight y Blackwind regresaron con sus amigos, un círculo ya se había abierto entre el público. Ambos contendientes estaban uno frente al otro. Rise Love no había escogido arma, tampoco Moonlight. Este último, con una sonrisa, trazó un semicírculo con un casco frente a él.

—Que la Diosa sonría en tu favor, Rise Love.

—Y en el tuyo, Moonlight Sonata.

El contrabajo empezó a tocar un ritmo lento y pausado, al que pronto se unió la voz de Lovely Rock en un sutil coro. El piano que tocaba la pequeña grifo hizo un contrapunto en los silencios del bajo, y con un toque de la batería, la canción creció en intensidad cuando toda la banda unió su voz a la de Lovely Rock.

Rise y Moonlight se lanzaron contra el otro, pero el inicio de su combate fue lento y pausado; casi parecía una demostración de artes marciales, una coreografía de coces, paradas, esquivas y contraataques. Los pocos ponis de otras razas pensaron que era una extraña danza, sin embargo los batponies guardaron un expectante silencio al reconocer lo que se estaba desarrollando frente a ellos. Poco a poco, siguiendo el ritmo de la música, el combate se fue volviendo más rápido e intenso.

Rise esquivó un golpe en el último instante.

Moonlight detuvo otro y contraatacó.

La yegua saltó por encima de él, cayó al otro lado y casi logró romper su defensa.

Él voló y ella lo siguió para continuar el duelo en el aire.

Y los dos sonreían.

A excepción de la música, la taberna quedó en silencio observando el duelo. No era, realmente, un duelo que buscara un vencedor y un vencido. No era un combate, una danza o una coreografía: era todo ello y más. Eran las almas, los instintos y los deseos de una pareja que ya había decidido el resultado de aquel Agni-Kai mucho antes de que este fuera declarado, un pulso de conciencias que se negaba a inclinarse por un ganador claro.

Hubo un forcejeo en el aire que pocos fueron capaces de seguir, y la pareja picó hacia el suelo agarrados el uno al otro; Rise se libró del agarre de Moonlight y lo proyectó lejos de ella, cayendo la yegua sobre sus cuatro patas con una pirueta que levantó varias exclamaciones. Moonlight Sonata quedó volando a pocos centímetros del suelo frente a ella.

Rise Love clavó sus pupilas en él, y estas eran afiladas como las de los dragones. El pelaje de su lomo estaba ligeramente erizado, pero no era igual que la última vez. Rise Love sonreía, pero no había cabida para la suficiencia o la crueldad en esa sonrisa.

—¿Eso es todo, sargento?

—Deberías tener cuidado —murmuró ella, mientras caminaba en círculo a la par de Moonlight—. Estás caminando una linea muy delgada, cabo mayor.

—La verdad, esperaba más de ti, yegua.

Desde el escenario, la música siguió un coro ascendente al mismo tiempo que Rise volvía a lanzarse contra Moonlight. Y para ellos, en aquel instante no hubo nada más: ni el vítor de compañeros y amigos, ni las luces o la música. Solo estaban ellos, el uno frente al otro, haciendo una declaración de intenciones de una forma que otras razas eran incapaces de comprender. Y fue entonces cuando varios ataques alcanzaron su objetivo. Rise recibió un casquetazo en el costado, Moonlight otro en el lomo; él consiguió golpear a Rise en la cara, pero esta trabó la pata del semental y abrió su defensa, dándole un tremendo golpe. Este se recuperó y se lanzó contra la yegua, pero se dio cuenta de su error fatal demasiado tarde: Rise se dejaría caer y lo golpearía desde abajo, desequilibrándolo. Era un movimiento obvio, ese iba a ser el final del Agni-Kai.

Pero Rise Love no reaccionó y, para sorpresa de él mismo, fue placada por Moonlight. Sus alas perdieron sustentación y, antes de que pudiera reaccionar, los dos se precipitaron al suelo. Hubo un violento forcejeo cuando ella luchó por liberarse y los dos rodaron sobre la madera placándose mutuamente. Jadeando por el esfuerzo, Moonlight logró afianzar una pata, deteniendo el giro y posicionándose sobre ella; lanzó un golpe que Rise Love desvió, pero no el segundo que se dirigió directamente al cuello de la yegua.

Ambos se quedaron quietos y jadeantes, Rise Love inmovilizada bajo Moonlight y el casco de este detenido sobre su tráquea sin haber llegado a golpearla. Hubo un silencio expectante, un suspiro colectivo contenido por unos largos y exasperantes segundos. Bajo él, Rise seguía teniendo las pupilas afiladas y el pelaje erizado, y Moonlight juraría que también sus dientes habían crecido. Notó cómo ella se incorporaba ligeramente y lo tomaba por la cabeza con una pata, haciendo gala de una fuerza poco propia de ella. Por un instante, Moonlight sintió pánico al rememorar lo que ocurrió hacía lo que parecía ya toda una vida en aquella celda.

Toda la taberna estalló en vítores cuando Rise Love atrajo a Moonlight Sonata para si y lo besó. El resto de batponies se acercaron y abrazaron a la joven pareja, celebrando la unión.

Desde el escenario, la batería marcó un ritmo que al poco fue seguido por potentes acordes de las dos guitarras. El sonido llamó la atención de los nuevos soldados, que, al poco, ya estaban saltando al ritmo de la música. El batería de la banda observó cómo dos figuras equinas salían de la taberna aprovechando la momentánea distracción y sonrió satisfecho.

Midnight Slash se sirvió una ronda completa a costa del dinero que había ganado con la apuesta.

—Te dije que ocurriría hoy, Blackwind —gritó ella con una carcajada—. ¡Te lo dije!

—¡Quién iba a decir que sabías pensar!

—Oooooh Blackie —respondió ella, sonriente—. Te vas a enterar cuando estemos a solas…

—Calla e invítame a una copa.


Aquella noche la luna llena reinaba los cielos.

El bosque cercano al campamento, el mismo en el que Rise Love y Moonlight observaron el amanecer, se hallaba en paz hasta que un sonido a medio camino entre un suspiro, un gruñido y un gemido rompió el silencio.

Moonlight se echó hacia atrás, mirando a la yegua azulada sobre él. Unas gotas de sangre caliente se escurrieron del cuello de ella y se perdieron entre el pelaje del semental; Rise respiró hondamente y bajó la vista, clavando la mirada sobre Moonlight. Sus ojos, rosas y afilados, brillaban en la penumbra con luz propia, y observaron los restos de su propia sangre en el morro del semental. Sus dientes crecieron notablemente y cerró sus patas traseras sobre la cadera de él, obligándolo a girar hasta quedar ella debajo. Y, desde ahí, Rise Love le devolvió el favor mordiéndolo en el mismo punto del cuello donde hiciera hacía ya tanto tiempo para salvarle la vida.

Tras unos segundos de esa placentera tortura, ella lo soltó y lo miró a los ojos con una sonrisa que, de poder hablar, diría "libertad". En aquel preciso instante, la Sed estaba intentando llevar a Rise Love a sus más bajos instintos… pero ella estaba decidiendo a cuáles dar rienda suelta.

Y la noche todavía era joven.


NOTA DEL AUTOR:

Me cuesta mucho escribir romances. En mi mente, el romance de Rise Love y Moonlight Sonata encaja como un guante, pero no estoy seguro de si he conseguido transmitirlo correctamente. Agradecería críticas sinceras en este sentido, el romance sigue siendo uno de mis puntos flojos como escritor.

Pero, especialmente, quería transmitir en este episodio el significado real del Agni-Kai (nombre sacado del universo Avatar: La Leyenda de Aang/Korra), especialmente cuando este marca el inicio de una relación romántica. Por qué algo tan contradictorio para otras culturas resulta algo esencial y perfectamente lógico en la cultura batpony.

En mi mente, la escena de la taberna tiene dos canciones. Cuando empieza el duelo, creo que muchos habréis imaginado la canción "Under Pressure" de Queen. Cuando acaba el duelo y empieza la canción rítmica, imagino "Burn it to the ground" de Nickelback. A los batponies de mi universo les gustan los sonidos graves y potentes (será por aquello de ser sensibles a los ultrasonidos).

Esto me da otra idea de un fic sobre un viajero conociendo las distintas culturas de mi Universo de MLP. ¡Maldita sea, así no acabo nunca de escribir! ¡ARRRRGH!

A todo esto: es muy raro verme escribir una escena erótica con pequeños ponis, aunque sea algo tan sutil como esto. Disfrutadla, no volveréis a verla en mucho tiempo xD.

Respuestas a los reviews:

Leticia Barron: Todavía se está desarrollando la trama. Ahora acabamos de pasar de la fase "formación de los personajes" a la trama que va a haber detrás y que acabará en la Rise Love que se ve en mis otros fics. ¡Gracias por leerme!

Fhix: Just wait. Los Cazadores son mucho más de lo que parecen.

Manzana del Caos: No sé en qué debería ganarte, pero gracias por leerme. Es cierto que en este fic he intentado ir más "al grano" y centrarme menos en la descripción de lo que hago, por ejemplo, en "La Guerra en las Sombras".

UnIngenieroMas: Hombre, las ideas que dieron Midnight y Blackwind al salir del calabozo no eran exageraciones, ¿eh? A fin de cuentas, se habían metido con su "sargenta", ¡no iban a hacer menos!

¡Un saludo a todos y gracias por leerme!