Disclaimer: Los personajes le pertenecen a L.J. Smith, la historia es mía.


Capítulo 10. Caballero de brillante armadura

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El "bip bip" del aparato que les indicaba que Damon seguía con vida ponía cada vez más nerviosa a Elena. Stefan y su madre habían llegado poco después de que Damon fuese resucitado por segunda vez, Damon había sido herido en el hígado con la navaja, la forma en que el hombre introdujo la navaja y luego la sacó causó mucho daño en el interior de Damon, tenía el brazo derecho quebrado así como tres dedos de la mano izquierda, múltiples heridas en la cara, brazos y torso.

Elena intentaba dejar de llorar pero no podía, todo había sido su culpa. Damon casi moría por su culpa, por defenderla y ella no había hecho nada, sólo se había quedado como estúpida mirando y llorando mientras Damon era golpeado. Era una basura. Las últimas palabras de Damon antes de perder el sentido resonaban en su cabeza como un mantra, un doloroso mantra que la torturaba segundo tras segundo.

-¡¿Finalmente estas contenta?! –Elena giró asustada mientras una muy enojada Katerina caminaba a zancadas hacia ella-. Casi lo matas, junto con el imbécil de Stefan, ¡espero que estén contentos!

-¡Hey! –Respondió la señora Salvatore- De mi hijo no hablas mal. Estoy segura de que todo esto es un malentendido, Steff jamás haría nada para lastimar a su hermano.

-Corta la mierda, Ingrid. Ve hasta donde han llegado las acciones irresponsables de Stefan –Katerina caminó hacia la señora Salvatore.

-Stefan estaba en casa cuando la llamada del hospital llegó, estoy segura de que él no tuvo nada que ver.

-¿Nada que ver? ¡¿Nada que ver?! De verdad estás ciega, ¡maldita bruja arpía!

-Señorita –una enfermera se acercó a la habitación callando a Katerina-, si no guardan silencio les tendré que pedir que se vayan.

-¿Ves lo que ocasionas? –le dijo la señora Salvatore a Katerina quien solo bufó- Desde que llegaste a la vida de mi hijo y su hermano solo has traído calamidades a nuestra familia, no sé cómo lograbas engañar a mi marido, pero yo jamás te creí. Ve donde esta Damon ahora, en un hospital, pendiendo la vida de un hilo.

-Corta la mierda, bruja –calló Katerina a la señora Salvatore-. Que estarás muy feliz si Damon muere porque crees que tendrás la herencia para ti sola, ¿pero sabes algo, bruja? Giuseppe siempre se preocupó por Damon y aunque le pase algo jamás tendrás su dinero.

Stefan y su madre miraron a Katerina con odio y rápidamente ambos salieron de la habitación de Damon sin decir nada. Katerina me miraba con coraje mientras se acercaba a Damon y lo besaba en la mejilla. Elena se sentía una intrusa pero no se atrevía a irse de ahí, ella era la culpable de que Damon estuviera muriendo y de alguna forma tenía que compensarlo.

-Tú no tienes la culpa, siento haberte gritado –le dijo Katerina a Elena. La aludida la miró con sorpresa-. Si Stefan no te hubiera dejado en medio de la nada, esto no hubiera pasado.

-Pero yo no hice nada, me quedé petrificada –dijo Elena llorando de nuevo. Katerina se acercó a ella y la tomo de las manos.

-¿Y qué podrías haber hecho tú? ¿Huh? Te atacaron porque eras una víctima fácil, si hubieses intentado intervenir todo hubiese sido peor, Elena, no te culpes. Damon es ante todo un caballero chapado a la antigua, y él siempre te defenderá y verá por ti. Así es él.

-Pero casi muere –sollozo Elena, Katerina la abrazó.

-Deja de martirizarte, si hay que buscar un culpable son esos tres imbéciles que te atacaron, solo ellos, Elena.

Elena abrazó a Katerina y comenzó a llorar como nunca en su vida. No había llorado por la muerte de su familia, tampoco lloró cuando Stefan la obligó a tener sexo con extraños a cambio de droga, no lo hizo. Pero en los brazos de Katerina sentía algo extraño, similar a lo que había sentido en los brazos de Damon aquel día que despertó en sus brazos.

Elena lloró y lloró. Por todo lo que alguna vez le había pasado en la vida, por la muerte de sus padres, por la muerte de su hermano pequeño, por su debilidad, por su culpabilidad. Lloró hasta que, sin darse cuenta, se quedó dormida en los brazos de Katerina.

-¿Cómo está? –Elena escuchó la voz de un hombre pero no se movió, no quería que se dieran cuenta que ya había despertado.

-¿Tú cómo crees, Elijah?

-Nicklaus se siente mal por lo que pasó, corrió detrás de Elena en cuanto vio que Stefan la dejó sola, fue él quien llamó a la ambulancia –Elena recordaba poco o casi nada de lo que había pasado en la carretera, no sabía quién era el extraño pero le agradecía.

-Bien, gracias.

-¡Oh vamos, bonita! No te pongas así.

-Tu hermano es un imbécil, tal como Stefan. Por algo se llevarán tan bien.

-Eso no te lo discuto, ambos son un par de capullos. ¿Cómo está ella?

-Elena está bien, solo está en shock. A esta hora ya se le debió de haber bajado toda la mierda que se metió.

-¿Aún no te cae?

-No es que no me caiga, Elijah, simplemente no quiero que arrastre de nuevo a Damon al infierno que vivimos años atrás, apenas estaba superándolo –Elena sintió una punzada en el corazón al escuchar las palabras de Katerina, pero contuvo sus lágrimas-. Ella está dañada, necesita alguien que la cuide.

-¿Y ese alguien serás tú?

-No puedo cuidarla, a penas y puedo cuidarme yo misma. Además sabes bien que no me queda mucho tiempo aquí para hacer lo que vine a hacer.

-Hablando de eso, tengo noticias –se escuchó un silenció y luego unos papeles que se movían-. La familia que adoptó a Aria se la llevo a Inglaterra, viven en un pequeño suburbio en Glastonbury.

-Eso suena a que la tratan bien.

-Y lo hacen, no le falta nada, la pareja tiene dos hijos mayores además de Aria. Teri, han pasado 7 años, la niña vive bien, ¿no crees que deberías dejarlo?

-Nunca, Elijah, nunca. Le prometí a Giuseppe que no descansaría hasta encontrar a nuestra hija y lo haré.

-Teri, estás muriendo, ¿de qué te sirve encontrarla si no podrás disfrutar de ella? –Elena casi gritó pero se contuvo, ¿Katerina estaba muriendo?- No, Teri, no me digas que lo haces por él.

-Es su padre, y tiene derecho de conocerla, nos la arrebataron cuando era una bebé. Es nuestro derecho.

Elena trató de no hacer ningún ruido. Katerina había encontrado finalmente a su hija y ahora no había nada que impidiera que Damon regresara con ella y vivieran como la familia que eran, más aún porque ella estaba muriendo. Se escucharon más pasos y que los papeles se guardaban abruptamente, luego la puerta de abrió.

-¿Qué quieres Stefan? –preguntó Katerina con rabia.

-Venía a ver como estaban, Elena no llegó a casa.

-¿Y ahora te preocupas por ella? Eres un cínico.

-Mira, maldita perra…

-¡Hey! No le hables así, imbécil –el hombre llamado Elijah habló, Stefan bufó.

-Si quiero los puedo echar a ambos de aquí…

-Inténtalo y la policía sabrá quién envió a esos tipos a molestar a Elena, Stefan –dijo Elijah, Elena apretó sus puños sin decir nada.

-Ellos jamás dirán nada.

-Oh, ¿quieres apostar? No, espera, no puedes, ya te gastaste tu parte de la herencia y no tienes nada.

-Me las pagarán –escuchó Elena decir a Stefan y luego la puerta se azotó, momento que Elena aprovecho para despertar sin parecer que había estado escuchando.

-Hola, linda, ¿te sientes mejor? –le preguntó Katerina acercándose a ella y poniendo su cabello detrás de su oreja.

-Uhmm, si, gracias, ¿cómo está Damon?

-Mejor, comenzó a balbucear mientras dormías, ahorita está sedado. ¿Quieres ir a casa a cambiarte?

Elena estuvo a punto de negarse, pero recordó la ropa que traía y se sintió como una cualquiera por lo que asintió sin decir ninguna palabra.

-Elijah puede acompañarte a tu casa o a la mansión, como gustes.

-Gracias pero, no quiero molestar.

-No es molestia –Elijah, un hombre de unos 30 años, alto y musculoso, de cabello castaño y profundos ojos negros le sonrió-. Así te sentirás más segura.

Todo el camino hacia su casa fue en silencio, solo hablaba para decirle como llegar a su casa aunque parecía que él ya sabía dónde vivía. Entraron y Elena se le quedó viendo fijamente a Elijah, el castaño solo sonrió y se recargó en la puerta de entrada.

-Dispara querida –le dijo con una sonrisa, Elena lo miró seria cruzándose de brazos.

-¿Quién eres? ¿Qué eres de Katerina?

-Soy Elijah Mikaelson, hermano mayor de Klaus. Y Teri es una muy querida amiga.

-Si eres hermano de Klaus, ¿por qué Katerina confía en ti?

-Porque no soy como mi hermano, simplemente.

-¿Y que hacías en el hospital?

-Fui a llevarle unos papeles a Teri y a ver como estaba Damon.

-¿Por qué Stefan se fue enojado?

-Ve y cámbiate y de regreso al hospital te cuento, ¿está bien?

Elena asintió de mala gana y subió rápidamente. Tenía claras varias cosas, aunque la más importante de ellas era que no podía confiar en Stefan nunca más. Ahora más que nunca sabía y estaba decidida a dejar las drogas, le pediría ayuda a Katerina si era necesario, pero por nada del mundo tenía que estar en riesgo la vida de alguien de nuevo por su culpa. Esa lección ya la había aprendido.

Se duchó rápidamente y se vistió con unos vaqueros y una blusa simple. Se puso un suéter y bajó con Elijah aun con el cabello mojado. El castaño seguía donde lo había dejado, se preguntó si no había sido maleducada al no ofrecerle asiento o un vaso con agua pero Elijah abrió la puerta y salió rápidamente. Elena lo siguió confundida.

-¿Qué pasa?

-Nada, es solo que no quiero dejar a Teri mucho tiempo sola, Stefan o su madre pueden llegar y puede haber problemas.

-¿Qué es lo que me ibas a decir de Stefan? –preguntó Elena subiéndose al auto negro del castaño.

-Todo lo que quieras saber.

-¿Todo? –preguntó Elena sorprendida mientras Elijah arrancaba el auto.

-No tengo porque ocultarte nada sobre Stefan.

-Entonces dime todo lo que sepas sobre él –Elijah la miró y luego sonrió.

-Tal vez no te guste lo que te voy a decir, pero es la verdad. Todos estos años solo he sido un espectador invisible. Como de seguro sabrás, Stefan ha envidiado a Damon toda su vida, e Ingrid, su madre, le ha alimentado un mal sano odio. Si toleran a Damon es porque él es el responsable de la herencia Salvatore, todo lo que tenía el viejo Giuseppe se lo dejó a Damon y a Aria, su hija, solo le hizo prometer a Damon que jamás dejaría desprotegidos a Ingrid y Stefan.

"Damon es un hombre de palabra, y haría lo que fuera que su padre le pidiera; sin embargo, Stefan no sabe de esto. Ingrid no se lo ha querido decir porque sabe de lo que es capaz su hijo. Ingrid ayudó a los padres de Teri a desaparecer a Aria, mientras que los señores Petrova solo tomaron una salida fácil por la deshonra que causaría el que la heredera Petrova fuese madre adolescente y sin casarse, Ingrid lo hizo simplemente porque no quería que hubiese un heredero más para la fortuna Salvatore.

-Eso es horrible –dijo Elena, Elijah asintió.

-Si Ingrid alguna vez amó al viejo, solo ella lo sabe. Desde que Stefan nació le inculcó odio hacia Damon. Nunca creímos que su odio fuese tanto como para atentar contra su vida. Lo que paso ayer no fue solo una coincidencia, Elena. Stefan sabía que si él te dejaba sola en medio de la nada, Damon iría por ti, pero no se la iba a poner fácil. Así que mandó a esos tres tipos a molestarte.

Elena se llevó las manos a la boca sorprendida, la había utilizado como carnada para lastimar a Damon. Sin poderse controlar, soltó un puñetazo a su pierna y gritó. Elijah no dijo nada, simplemente siguió conduciendo.

-No sé cómo pude ser tan estúpida.

-Stefan es un buen conquistador, solo los que lo conocen de toda la vida saben cómo realmente es, tengo entendido que la llegada de Teri a Mystic Falls no ayudó mucho a su causa.

-Cuando ella llegó me dijo que era la prometida de Damon, yo simplemente me alejé de él, no quería causarle problemas.

-Y te pusiste en bandeja de plata para Stefan –concluyó Elijah, Elena miró al suelo avergonzada.

-Tranquila, no te juzgo. Yo alguna vez estuve en tu lugar –Elena lo miró sorprendida y confusa, Elijah solo le sonrió-. No debatiéndome entre los hermanos Salvatore, solo con uno. Damon.

-¿Damon?

-Katerina y yo nos conocemos desde la niñez, de hecho, los Petrova y los Mikaelson han emparejado a sus hijos desde hace años. Yo al ser el mayor y ella hija única, nuestros padres decidieron arcaicamente comprometernos desde la niñez. Ella y yo crecimos con la idea de que cuando creciéramos nos casariamos.

"Luego llegaron los Salvatore a nuestras vidas y Teri se enamoró de Damon. Yo amaba a Teri y por lo mismo, decidí irme de Italia, no soportaba verlos juntos. Cuando ellos finalmente se separaron hace dos años, ella acudió a mí. Acababan de rehabilitarse, ambos, y Teri curó su corazón roto en la soledad.

-Aun la amas, por eso la ayudas a encontrar a su hija –dijo Elena sin pensar, descubriéndose sin querer.

-Nos escuchaste –respondió Elijah serio, Elena se puso roja.

-Lo siento, no pretendía escucharlos, pero no quería interrumpirlos.

-Bueno, no importa, de todas formas Teri tendrá que confesar tarde que temprano.

-¿Estás triste? –preguntó Elena tímida, Elijah la miró extrañado.

-¿Por qué debería de estarlo?

-Dijiste que va a morir –Elijah apretó el volante hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Elena se arrepintió por preguntar-. Lo siento, no es de mi incumbencia.

-Las drogas y tantos excesos le dejaron secuelas a Teri, hace cinco meses le detectaron leucemia, desgraciadamente se la detectaron ya muy avanzada y los médicos ya no pueden hacer nada.

-Damon… ¿él lo sabe? –preguntó Elena con el corazón oprimido, si él lo sabía y aun así la llevó a la cama, ¿qué tan diferente era de Stefan?

-No. Teri no ha querido decírselo.

Elena suspiró. Damon no era el patán que todos se empeñaban en mostrar, ahora se daba cuenta, y probablemente era muy tarde. Elijah se estacionó en el parking del hospital, Elena casi corría a la habitación de Damon, pero decidió esperar a Elijah aunque estaba segura de que si se echaba a correr a él no le importaría.

-No le diré a Katerina lo que me contaste de su enfermedad –le dijo Elena dándole un abrazo mientras esperaban que las puertas del elevador se abrieran.

Elijah no dijo nada, solo asintió con la cabeza. Al llegar al cuarto de Damon se detuvieron abruptamente, parecía que Katerina y Damon discutían adentro. Elijah le indicó que guardara silencio con la mano y ella obedeció.

-¿Pero qué estás diciendo?

-Que Stefan te puso aquí, ¡cielos Damon! ¿Cómo puedes ser tan crédulo?

-Es mi hermano…

-Te odia, lo sabes.

-¿Pero llegar al punto de casi querer matarme?

-Y no solo a ti, también puso en riesgo la vida de Elena.

-¿Por qué te preocupas por ella, Teri? ¿Ya te cae bien?

-Alucinas, los sedantes te hacen ver cosas donde no las hay. Solo estoy poniendo los hechos.

-Si claro.

-¡Carajo Damon! ¿Cómo puede ser que aún creas que Stefan es inocente? ¡Ve donde estas, joder! Te resucitaron dos veces, ¡dos! ¿Y aun así crees que el imbécil de tu hermano no mataría ni a una mosca?

-¿Cómo sabes todo esto?

-De la misma forma en que sé lo de Aria.

-Eljah.

-Así es, la encontró.

-Solo son rumores, Teri. Elijah está enamorado de ti desde hace años, diría lo que fuera por verte feliz.

-No me mentiría, él jamás me mentiría.

-¿Por qué tienes tanta fe en él?

-¿Por qué arriesgaste tu vida por Elena?

-Porque… yo… uhmmm…

-Dilo, no me lastima más.

-Teri… Lo siento… Tú… Tú deberías de rehacer tu vida, eres joven y hermosa, tienes toda una vida por delante, dejemos el pasado atrás.

-Te equivocas Damon, tú tienes una vida por delante. Encontré a Aria por ti, solo por ti.

-No entiendo…

-Me estoy muriendo, Damon.

-¡¿Qué?!

-Vine a Mystic Falls porque me estoy muriendo, leucemia en fase terminal.

-No pareces enferma…

-Y tú no pareces un jodido caballero de brillante armadura y sin embargo lo eres.

-Teri…

-No Damon, no quiero tu lastima ni nada, solo quiero que por una jodida vez en tu vida me apoyes en algo. Necesito conocer a mi hija.

-Y no te dejaré sola, Teri, jamás lo haré.

Elena sintió una gran opresión en el pecho. Ella sabía que aunque Katerina muriera, su fantasma siempre estaría presente en la vida de Damon y ni ella ni ninguna otra mujer jamás podrían contra el fantasma del primer amor de Damon. La respiración le comenzó a faltar, miró a Elijah quien también estaba pálido como las paredes del hospital.

Necesitaba una dosis, la necesitaba ya. Miró a Elijah y se echó a correr hacia el otro lado. Con suerte Elijah no la siguió cuando entró en algo que parecía ser un armario, saco su celular y marco desesperada el número.

-¡Vaya! Hasta que decides hablar…

-Corta la mierda… Te necesito.

-¿Me necesitas a mí o a mis drogas?

-Stefan… por favor… -chilló Elena. Stefan rio por el otro lado de la bocina.

-Ven a la mansión, tengo algo para ti.


¡Hola! ¿Cómo les va? Bueno pues aquí tienen otro capítulo más. Un capítulo más largo de lo habitual pero que espero que compense la demora. Lo siento jejejeje ¿Qué les pareció el giro de la historia?

Gracias por leer, y por sus reviews, que aunque poquitos me animan. Un beso enorme a todas (y todos) que leen.

Kat.