Volgrand galotrotovolaba hacia Pony Ville, con el mismo estilo y garbo que un pulpo, mientras su mente se lanzaba a todo galope en los detalles de su plan.
Unade, por su parte, había decidido seguirlo intercalando diferentes medios de locomoción poniesca. Trotaba una veintena de pasos y cuando empezaba a perder la coordinación, recogía la patas y extendía las alas. Mover solo dos extremidades era bastante fácil, pero no quería arriesgarse a elevarse demasiado del suelo sin controlarlas; así planeaba unas decenas de metros y luego posaba de nuevo las patas y retomaba el trote... hasta que Volgrand se alejaba demasiado de ella con su locomoción, más propia de octópodo, y ella volvía a extender las alas.
—Vale, primero, tenemos que hacerle entender a Twilight el plan, y que lo lleve a cabo, puede hacerlo. Mientras ella evacúa a todo Pony Ville hacia Appleloosa, nosotros debemos ir a buscar a Vinyl Scratch.
—Ahora que lo pienso... No vi a Vinyl haciendo cola para ser fustigada por el látigo del amour.
—Estaría ocupada preparando una banda sonora para el Gary Stu, o algo así —respondió Volgrand con cierto sarcasmo.
Unade frenó en seco, con los ojos abiertos como platos.
—Volgrand, me temo que tienes razón. Mira esto.
Había un cartel que ocupaba un edificio de diez plantas. Sí, sabemos que no hay edificios de diez plantas en Pony Ville, pero el universo había decidido que eso era inaceptable, porque si no, no hubiese podido ser expuesto el gran evento en toda su magnificencia.
Sobre un fondo oscuro, se silueteaba la figura de un ermozo alicornio con cuatro alas cullos colores eran de un espektro kromático tan ermozo que zolo su visión era tan vella que nada se podia conparrar. a sus pies las cheguas alsaban sus cascos asia el y tras él, la noche y el dia frillafan en una composision espresamente creada para siluetear su magfisensia
"GRAN CONCIERTO EN HONOR A NUESTRO ÚNICO HÉROE Y SALVADOR:
MAGNIFICUM FORNICATUM.
Canterlot, esta noche
(Teloneras: Vynil Scratch, Octavia y artista invitado)"
Volgrand puso cara de circunstancias.
—No me lo digas.
—Sep, es un concierto interpretado por Magnificum en honor a sí mismo, es mejor que Vinyl y Octavia juntas. Ha osado poner sus nombres en pequeño y entre paréntesis.
—¿Artista invitado? No sé si quiero preguntar.
—Ni yo. Tenemos que ir a por ellas.
—Parte por parte, Unade: primero salvar Ponyville antes de que todos marchen hacia anterlot.
Y Volgrand no andaba demasiado desencaminado: el pueblo estaba en medio de una algarabía, con todos los ponis preparando maletas, vendedores repartiendo gratuitamente camisetas con la efigie de Fornicatum y demás. Había muchas yeguas que se las estaban probando, hablando entre ellas sobre lo guapo que era su héroe, su hermosa voz, y que aquel iba a ser el concierto de la historia.
—Me temo que hemos llegado tarde —murmuró Unade.
Zecora, que había caminado tras ellos tranquilamente, señaló a varios lugares.
—Todo parece perdido, el pueblo hoy carece de sentido. Sin embargo, algunos parecen conservar su raciocinio.
Cerca del SugarCube Corner, tres adultas potrillas, con expresiones de confusión, miraban alternativamente las camisetas que les habían regalado y a sus propias marcas.
—No entiendo por qué tenemos a este... ¿semental?... en nuestros flancos.
—Yo tampoco lo'ntiendo, Sweetie —respondió Applebloom.
—¡Esto es absurdo!— gritó Scootaloo que, curiosamente, conservaba su voz de potrilla casi sin alterar, a diferenia de sus amigas—. ¡Si tenía que tener a alguien como Cutie Mark, debería ser Rainbow Dash!
Unade, por otro lado, observó a la ídolo de Scootaloo tirar una camiseta a un lado y preguntar en voz alta que por qué iba ella a querer nada de un bicho tan raro. Por su parte, Rarity hizo lo propio tildando la prenda de "soez" y "falta de estilo". Twilight estaba frente a uno de los grandes carteles del concierto, buscando en sus libros cualquier referencia a Magnificum Fornicatum, la cual no aparecía por lugar alguno.
—Zecora tiene razón, Volgrand; muchos ponis siguen libres de la influencia del Stú. Todavía debe estar intimando con Celestia y Luna tras su victoria sobre Sombra Discordia, esta es tu única oportunidad.
—Vale. Deséame suerte.
Volgrand galotrotovoló hacia la tarima donde antes había intentado, con estúpidas consecuenias, advertir a PonyVille del peligro. Sin embargo, este friki, rolero, escoria social, escritor, pervertido y crítico de fanfiction tenía una cualidad: Aprendía de sus errores. Especialmente si estos le ocasionaban acabar atado en el linde del bosque Everfree a la espera de ser devorado por lobos de madera. Tenía que intentar una táctica diferente en esta ocasión. Y, mirando a su alrededor, tenía el caldo de cultivo ideal para cocer su idea a fuego lento.
Menuda mierda de metáfora.
Volgrand observó el pueblo desde la tarima: Los vendedores Flim y Flam estaban regalando camisetas del Gary Stu; Lyra estaba cantando una canción que literalmente decía "Magnificum esto, Magnificum lo otro" con toda su pasión; las floristas estaban preparando una corona de flores con el rostro del Gary Stu en el centro... y todo esto mientras muchos ponis miraban estas actividades sin llegar a comprenderlas del todo.
El pegaso azul tomó aire y gritó:
—¡ESCUCHADME! ¡Habéis sido embrujados!
Decenas, cientos de cabezas se giraron hacia Volgrand y, al instante, algo que se aproximaba a la ofensa volvió a hacerse presente en PonyVille.
—¿Otra vez? —gritó alguien— ¿No lo habíamos mandado a otro lugar?
—No, no, habíamos hecho una barbacoa con ellos.
—¡No, tontín! ¡Les habíamos dado muffins de ayer!
—¿Pero no les habíamos dejado en el bosque Everfree?
—¡Hicisteis todo eso a la vez! —gritó Volgrand—. ¡Pero haced el favor de escucharme, por favor, es de vital importancia!
Los ponis fueron acercándose, murmurando entre ellos.
—¿Qué vas a'ecir esta vez, Volgrand? —preguntó Applejack, ofendida—. ¿Otra vez mentiras sobre mi hermana?
—Espero que no vuelvas a decir tamaños despropósitos como la última vez, querido —exclamó Rarity—. Ese lenguaje que usaste fue in-to-le-ra-ble.
—Y yo... este... —murmuró Fluttershy—... ya me siento mejor.
Ante este último comentario, Volgrand hizo una auténtica proeza de voluntad para no echarse a reír. Con toda la habilidad para mantener un gesto impasible que le habían proveído los años de trabajar como enfermero, el ex-humano mantuvo la seriedad en todo momento. Unade se situó disimuladamente al lado de la tarima, y de su maleta sacó varios papeles y rotuladores, ya que imaginaba lo que su amigo iba a hacer.
—Hombre Volgrand, quiero creer que dijistes esas mentiras con buena intención —dijo Twilight, con voz apenada—, pero es imposible que haya alguna razón que las justifique.
—¡Cierto, y os pido perdón!
Al instante, cientos de ponis corearon a la vez: "¿Eh?".
—Lo que dije era absolutamente cierto, pero lo dije de la peor forma posible porque estaba alterado.
—¡¿Cómo que era cierto?! ¡Dijiste que nos habíamos prestado a ser fustigadas! —gritó Rainbow Dash—
—¡Y que mi hermana había hecho algo inenarrable! —añadió Rarity, haciendo un teatral gesto de ofensa.
—Y que yo... este... yo... nada, da igual.
Volgrand no se dejó amedrentar: caminó por la tarima hasta situarse cerca de una yegua en concreto.
—¡Os lo voy a demostrar ahora mismo! Muchos ya habéis notado que algo raro pasa en el pueblo. ¡Lyra Heartstrings, avanza!
La aludida sonrió ampliamente e hizo lo propio; puede que estuviera en parte afectada por el Gary Stú, pero el hecho de que un ex-humano le dirigiera la palabra seguía teniendo peso en su ser.
—Lyra, ¿de qué habla la canción que estabas tocando?
—¡De Magnificum Fornicatum!
—¿Y quién es ese?
—¡Nuestro único héroe y salvador!
—¿Y por qué?
Lyra abrió la boca para responder pero, al instante, su sonrisa se truncó en una expresión confundida. Miró alrededor y, como si hubiera encontrado la luz, señaló el enorme cartel del concierto.
—¡Lo pone en el cartel!
Al instante, una pancarta hecha a rotulador apareció sobre Volgrand, sostenida por la pezuña de Unade. En ella se leía: "Volgrand, nuestro único héroe y salvador".
—¿Es Volgrand vuestro héroe y salvador? —hubo muchos "no" por respuesta—. ¿Cómo que no? Lo pone en el cartel.
Los ponis presentes empezaron a mirarse entre sí, extrañados.
—¡Cutie Mark Crusaders! —gritó Volgrand—. Avanzad por favor.
Las tres -jóvenes- adultas avanzaron entre el público. Llevaban sus flancos tapados con alforjas para ocultar sus horribles marcas.
—¿Qué tenéis por marca?
Las tres se miraron entre sí, Applebloom rascándose la nuca y mirando al suelo. Sweetie Belle fue la primera en hablar.
—Pues... Magnificum.
—¿Y sabéis quién es él? ¿Por qué lo tenéis por marca?
—No lo sabemos... —murmuró la pobre potr... quiero decir, yegua, afligida. Volgrand lamentó lo que iba a hacer, pero era necesario.
—¿Y por qué sois adultas de golpe?
Scootaloo soltó un hipido, y Sweetie Belle sorbió por la nariz con grandes lagrimones cayéndole por las mejillas. Applebloom las abrazó a las dos.
—¡No lo sabemos! —gritaron a la vez. Applejack, Rarity y Rainbow acudieron a consolar a sus hermanas.
Todo el pueblo estaba en silencio, observando la escena, comprendiendo que realmente algo iba mal. Volgrand solo tenía que rematar la faena.
—¡Hermanos Flim y Flam! ¿Por qué estáis regalando camisetas de un evento nacional en vez de venderlas? ¡Rose y las demás floristas! ¿Por qué estáis haciendo un adorno de flores sobre un tipo que no habéis visto jamás? ¡Todas las yeguas! ¿Cuándo habéis escuchado la "hermosa" voz de Magnificum? ¡No respondáis, porque la respuesta es que no lo sabéis! ¿Verdad? ¡Twilight Sparkle! Tú eres una princesa, si hay un "salvador de toda Equestria" tú deberías conocerlo, ¿por qué no lo conoces?
El pueblo empezó a murmurar, confundido y asustado. Se habían dado cuenta de que realmente estaban actuando sin saber por qué, como si una fuerza les hubiera obligado a enchocharse con un desconocido.
—¡Habéis sido hechizados! ¡Habéis perdido la memoria y os ha hecho encariñaros con un ser que no ha hecho nada para mereceros, con un ser que solo traerá vuestra destrucción!
Haciendo gala de ciertas dotes de interpretación, Volgrand caminó de un lado a otro, buscando provocar la reacción que esperaba.
—¿Y qué podéis hacer para libraros de este mal? —gritó, alzando la vista y las pezuñas al cielo en busca de una figurada respuesta divina—. ¿Quién podría libraros de los efectos de tal hechizo? ¡Decidme!
Los ponis congregados se giraron, mirándose los unis a los otros y cuchicheando, en busca de la respuesta. Volgrand puso cara de cruz, ¿de verdad eran tan cortos?
Twilight, por su parte estaba pensando una solución al problema planteado cuando sintió que alguien se colaba bajo ella; algo la empujó desde abajo levantándola en el aire, y al caer lo hizo sobre la grupa de una cebra que conocía muy bien. Zecora caminó con la alicornio sobre sobre hasta la tarima y se echó a un lado, lanzándola sobre la misma. Twilight comprendió el mensaje.
—¡Oh! Claro, ya entiendo. ¿No podías pedírmelo directamente, Volgrand? Si ha sido un hechizo de manipulación mental es fácil deshacerlo para que todos recuerden y se vean libres de su influencia. ¡Todos los ponis, acercaos! Dadme un momento para preparar el contraconjuro.
Mientras todos se reunían, la alicornio llamó a la magia; una luz violeta la rodeó en un círculo de ondas que empezó a alzarse a medida que la magia se acumulaba. Volgrand retrocedió, satisfecho de que su plan hubiera funcionado. No se percató de la expresión consternada de Unade.
—Volgrand, ¿eres consciente de lo que acabas de hacer? Esperaba que le pidieras a Twilight que evacuara...
—¡Y lo haré, Unade! Pero si el pueblo no recuerda, la mayoría no seguirá a Twilight a Appleloosa.
—En serio, no eres consciente de lo que acabas de hacer...
—¡Sí que lo soy! ¡Ahora todos recordarán!
—¡Ese es el problema! —exclamó Unade, agarrándolo de los hombros y mirándolo fijamente— ¡Que-todos-van-a-recordar!
Hubo unos tensos segundos en los que las ideas de Volgrand empezaron a conectar entre sí; después el pegaso azul despegó sus ojos de los de su amiga color melocotón y, como si sus vértebras se hubieran oxidado, giró poco a poco la cabeza hasta mirar fijamente a las Cutie Mark Crusaders acercarse a la tarima. A su espalda, la luz del hechizo se incrementó, alcanzando su punto de inflexión.
—¡NO, NO, NO! ¡TWILIGHT ESPERA..!
Tarde.
El hechizo explotó en una deflagración de colorines que, como una alegre y no mortífera bomba de neutrones, recorrió el pueblo en una expansión arco iris. Todos los habitantes se vieron bañados por su luz, cerrando los ojos a causa de la intensidad de la misma. Y, mientras los restos del hechizo se perdían entre las calles de Ponyville, se hizo el silencio.
Todos los habitantes del pueblo se quedaron inmóviles, mirando fijamente a la tarima sin observarla realmente, mientras los recuerdos se sucedían a toda velocidad en sus mentes. Volgrand aguardó, con un nudo en el estómago, a lo que sus acciones iban a desencadenar en unos segundos.
—Oh... Dioses... —murrmuró Fluttershy.
—Aham —añadió Unade con cara de circunstancias.
NOTA DEL AUTOR:
Este fic ha pasado de ser de mi autoría con ayudas ocasionales de la escritora Unade, a ser una colaboración pura entre ambos. Nos retroalimentamos las tonterías que se nos ocurren... y no veáis lo que tenemos en mente. Os puedo asegurar que habrá escenas inspiradas en las películas que menos podéis imaginar... Va a ser una idea de olla.
¡Gracias a todos por leernos! ¡Recomendadme a vuestros amigos, pero sobre todo recomendadme a vuestras amigas!
