Los personajes pertenecen exclusivamente a Stephenie Meyer, yo solo los uso para adaptarlos y divertirme. La historia original es de O.C
Capítulo 09
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Bella no estaba segura de cómo esperaba que luciera el cuarto de Edward, pero no habría apostado su dinero por lo que descubrió. Se había imaginado que tendría una gran cama, la cual tenía, pero faltaban todos los juguetes pervertidos que había previsto. Había televisores de varios tamaños alrededor de la periferia del pesado dosel de madera sobre la cama. Incluso había una pantalla sobre las almohadas para que pudieras mirar la pantalla mientras estabas acostado de espaldas. Lucía más como un bar deportivo que como una habitación.
—No tenía idea de que fueras tan fanático de la televisión —dijo Bella.
—Sólo cuando es en vivo.
— ¿Cómo el golf o algo así?
—O algo así. —Él atrajo su cuerpo húmedo contra el suyo, una mano grande abriéndose sobre la parte baja de su espalda y la otra entre sus omóplatos—. Si te incomoda mirar, dímelo y lo apagaré. —Le besó la sien.
— ¿Mirar televisión en la cama?
—No, cariño —dijo él—. Mirar cómo te follo hasta dejarte sin sentido.
Él estiró la mano y presionó un botón en un panel junto a la puerta. Los televisores se encendieron. Ella apenas oyó el sonido de las cámaras enfocándose automáticamente. Cuando se dio cuenta de que la cama que aparecía en todas las pantallas era la de Edward, se quedó sin respiración.
— ¿Vas a grabarnos teniendo sexo? —chilló. Podría ser despedida por algo como eso.
—No, nunca lo grabo. Demasiado riesgo.
Él tomó la parte de atrás de su cabeza y ella levantó la vista hacia él. ¿Por qué su corazón latía fuera de control? Él la besó, sus labios acariciando los de ella de una forma sensual y succionante hasta que todo su cuerpo cosquilleaba de placer y sus rodillas temblaban. Santo Dios, el hombre podía besar. Ella renunciaría a la comida y a la bebida hasta que muriera sólo para poder seguir besándolo por el resto de su vida.
¿El resto de su vida? ¿De dónde había venido ese pensamiento? Eso nunca funcionaría, sin importar cuán bien él besara o cuánto a ella le gustara estar con él.
Sólo esta noche. Sólo lo quería por esta noche. Sus brazos lo envolvieron y lo acercaron. Sólo esta noche. Eso es todo lo que necesitaba y después podría rendirse. Se había prometido que no se apegaría porque él le rompería el corazón.
Bella cerró los ojos con fuerza contra el repentino ardor detrás de ellos. Oh, seguro, su camino se cruzaría eventualmente con el de Edward, no había otra forma, pero no podrían ser íntimos de nuevo. No podría involucrarse emocionalmente. No podría. Bella besó a Edward con más pasión, más desesperación. Sus manos comenzaron a vagar por los duros contornos de su cuerpo. Su culo firme se apretó bajo sus palmas exploradoras. Él liberó sus labios y le sonrió. Ella captó movimiento en la pantalla más grande que colgaba sobre la cabecera de la cama. Se veía un fantástico culo masculino y un par de manos conocidas masajeando las firmes nalgas. Ella deslizó sus manos hacia la espalda baja de Edward y la imagen cambió con el movimiento.
— ¿Qué diablos?
—Las cámaras tienen sensores de movimiento.
Ella rió.
—Muy de ciencia ficción.
—Al jefe de seguridad de Sunrise le gustan las cosas de alta tecnología. Él lo instaló.
Ella observó la pantalla, la cual sería mucho más fácil de ver cuando estuviera tumbada de espaldas en la cama. Había algo innegablemente sexy en sentir su piel fresca bajo sus manos y mirarse tocarlo en la pantalla. Se preguntó cuánto sería capaz de ver cuando se pusieran a trabajar.
— ¿Estás bien con esto? —preguntó él.
Ella no podía apartar la atención de la imagen de sus manos acariciando su culo.
— ¿Bella?
Se sacudió ante el sonido de su nombre y obligó a su mirada a encontrar la de él.
—Sí, siempre y cuando no se grabe.
—Sin grabar —prometió él.
—Entonces estoy más que de acuerdo con esto. Tu culo luce sorprendente en mis manos. —Le dio una palmada a una nalga y el músculo se tensó. Esa visión le hizo todo tipo de cosas a la carne palpitante, hinchada y caliente entre sus muslos.
Edward la liberó, se giró hacia el panel de control cerca de la puerta y comenzó a apretar botones. Las luces alrededor de la periferia de la habitación se atenuaron, lanzando sombras sobre las sábanas de satén negro de la cama. El dosel de madera encima de la cama se abrió y un tipo de artefacto bajó del techo. Negras correas acolchadas quedaron colgadas sobre el centro de la cama, balanceándose bajo pesadas cadenas que adherían la colección de aros a un gran muelle.
Bella arqueó una ceja ante el artilugio.
—Oh, por supuesto, haces que esté de acuerdo con una cosa pervertida y luego piensas que está bien sacar los instrumentos de tortura.
—No es de tortura. Es un columpio sexual. Imaginé que estabas cansada. Esto hará que tu cuerpo acepte más fácilmente mis increíbles habilidades sexuales.
Ella se echó a reír.
— ¿Increíbles habilidades sexuales? —Aunque no negaba que él tuviera increíbles habilidades sexuales, no podía dejar de encontrar divertido que se refiriera a ellas de esa manera. Siempre había imaginado que Edward sería fino en la cama. Impersonal.
Se sintió realmente aliviada de que fuera tan divertido dentro de la habitación como fuera de ella.
— ¿Te estás riendo de mí, Bella Swan? —La comisura de su boca se torció. Sus propios intentos de mantener una cara seria no estaban funcionando tan bien.
—Por supuesto que no.
—Nadie se ríe de Edward Cullen. —Él la cogió en sus brazos y la llevó a la cama.
— ¿Se ríen de Edward Cullen? Porque es condenadamente gracioso. Increíbles habilidades sexuales. Oh, Dios. —Bella enredó ambos brazos alrededor de su cuello y hundió la nariz contra su garganta. Inhaló profundamente y sus párpados se agitaron de dicha. Incluso con el rastro de cloro del jacuzzi en su piel, no se cansaba del aroma del hombre. Quería bañarse en eso.
—Se ríen del tipo todo el tiempo —dijo—. Pero he retirado a Eddie por esta noche. Ahora es momento de que Edward salga a jugar.
—Prefiero a Eddie. Es divertido.
—Pero él no tiene increíbles habilidades sexuales. Es un poco idiota. —Edward la bajó al colchón y la besó suavemente antes de que ella pudiera discutir que Edward de hecho sí tenía increíbles habilidades sexuales y que no era idiota.
Edward abrió una mesa de noche y sacó un par de gafas de sol. Ella hizo un mohín cuando se las puso. Una de las cámaras de detección, captó el movimiento de su mano e hizo zoom en su rostro. En la pantalla sobre ella, él sonrió. No la sonrisa despreocupada de Eddie. Era la de mueca de Edward que decía no tienes idea de lo que voy a hacerte.
El vientre de Bella se tensó y ella se estremeció.
Edward abrió un cajón de debajo de la cama y sacó un cojín en forma de cuña. Lo colocó en el centro de la cama junto a Bella. La atención de ella estaba dividida entre la vista de la parte delantera del cuerpo de él mientras se inclinaba sobre ella y la de su espalda, que estaba en el monitor sobre su cabeza. Le gustaba tener los dos puntos de vista de él al mismo tiempo. Sólo deseaba tener más ojos, para no perderse nada. El monitor en el pie de la cama mostraba un ángulo interesante de su trasero. Podía ver su paquete colgando libremente entre las piernas mientras él se desplazaba. Aunque ella también estaba en la mayoría de las tomas de las cámaras, no podría haberse preocupado menos por mirarse. Quería mirarlo desde todos los ángulos imaginables. La anticipación de ver cómo lucía cuando la follaba estaba haciendo que se retorciera.
Edward cubrió la cuña con una sábana de seda roja y luego la levantó en brazos. La movió de modos que sus caderas estuvieran en la cima de la cuña y la espalda inclinada hacia abajo, hacia el colchón. Las rodillas flexionadas, ella mantuvo los pies presionando contra la cama para mantener la espalda en el cojín. Se ajustaba a su cuerpo y habría sido increíblemente cómoda si la parte superior de sus muslos no hubiera estado protestando por su posición demasiado estirada.
— ¿Cómo está tu cuello? —preguntó Edward. Él acomodó su cabello como un abanico alrededor de su cabeza.
—Mi cuello está bien. Mis muslos no serán capaces de sostener esto por mucho tiempo.
—Nos encargaremos de eso. —Él sonrió y ella se vio reflejada en sus gafas de sol.
Quería tanto mirarlo a los ojos, pero tenía que admitir que había algo sexy en no saber lo que pasaba por su mente pervertida.
Edward extendió la mano y agarró una de las correas acolchadas del columpio. Sus ojos se centraron en los tensos músculos de su fantástica región abdominal hasta que el borde marcado del hueso de su cadera llevó su atención más bajo, hacia su polla, que estaba mostrando signos de renovado entusiasmo. Dios, el hombre era exquisito. Él deslizó el pie de ella a través de un estribo y luego tomó el otro para sostener el otro pie. Agachándose bajo el columpio, se movió para arrodillarse entre las piernas de ella. Ella se quedó mirando sus gafas de sol, sintiendo su mirada en los ojos aunque no podía verla. Él deslizó ambos estribos por sus pantorrillas hasta poco antes de la parte posterior de sus rodillas. Sus pies se separaron de la cama. El columpio se llevó toda la presión de sus caderas y muslos. Probablemente podría mantener esta posición durante horas.
¿Y no sonaba eso prometedor?
— ¿Mejor?
—Sí.
Él sonrió.
—Bien.
Se metió debajo de las correas que suspendían sus piernas del techo y se bajó de la cama. Hizo un gesto con la mano hacia la cámara p rincipal al final de la cama y ésta siguió su movimiento. Lentamente bajó las manos hasta las piernas separadas de Bella. Ella miró todo en la pantalla directamente encima de ella. Se quedó sin aliento cuando sus dedos rozaron su clítoris y luego separaron sus labios hinchados para mostrar su mojado coño.
—Así que esto es lo que mi ginecólogo ve debajo de esa hoja de papel —dijo.
—Hombre afortunado.
—Mujer —dijo ella, perdiendo el hilo de sus pensamientos a la vez que sus dedos contra su sensible clítoris la abrumaban por la visión de él tocándola.
Ella gimió cuando él retiró la mano.
—Has que tu coño se moje para mí, Bella. Quiero jugos goteando por tu culo antes de que yo me moleste en chuparte.
— ¿Qué?
Se tendió de espaldas a su lado y cruzó los brazos detrás de la cabeza. Miró el monitor de arriba, que todavía estaba enfocado en su coño hinchado y dolorido.
—Estoy esperando —dijo él después de un largo momento en que ella lo miró con la boca abierta de incredulidad. Nunca antes se había masturbado delante de alguien. Y seguro no quería verse haciéndolo en una gran pantalla de televisión.
Pero sí quería que él la chupara y quería ver cómo lucía desde un ángulo diferente. Cerró los ojos y deslizó una mano por su vientre. Sus dedos encontraron su clítoris y lo frotaron, fuerte y rápido. Sus muslos temblaron cuando su orgasmo se acercó rápidamente. No se había dado cuán excitada estaba.
—No te hagas acabar —dijo Edward—. Sólo mójate.
Respirando con dificultad, a segundos de pasar el límite del placer, se detuvo.
Giró las caderas con necesidad insatisfecha, queriendo que algo grande y duro llenara su vacío.
—Más mojada —dijo Edward junto a ella.
Después de que su entusiasmo se desvaneciera un poco, volvió a frotarse el clítoris. Toqueteó su apertura. Frotó su clítoris. Podía escuchar lo mojada que estaba mientras sus dedos trabajaban en su carne sensible más fuerte y más rápido y más fuerte y gimió cuando detuvo sus movimientos en el instante antes del orgasmo.
—Deberías abrir los ojos —dijo Edward en voz baja.
Los ojos de Bella se abrieron y se concentraron en el monitor sobre su cabeza.
Se mordió el labio ante la imagen de su propia carne roja, húmeda e hinchada. Su manicura francesa lucía increíblemente erótica enterrada entre sus pliegues. Esta vez, se miró a sí misma trabajando en su coño, con la esperanza de que esto calentara tanto a Edward como lo hacía con ella. Una cámara al lado de la cama captó movimiento y mostró la polla de Edward que crecía rápidamente. Ella se lamió los labios. Él envolvió con una mano su impresionante longitud y comenzó a acariciarse lentamente. Arriba y abajo. Arriba y abajo. Ahora eso era lo que ella quería ver.
Estaba tan absorta tocándose y mirándolo a él, que casi no se detuvo a tiempo para evitar acabar. Cuando su cuerpo entero tembló al borde del orgasmo, trató de juntar sus muslos para detenerlo, pero las correas en sus rodillas la mantenían muy abierta.
—Oh, mierda —jadeó cuando el placer subió por su columna y su centro de apretó. Cerró los ojos con fuerza contra las imágenes intensamente eróticas que la abrumaban.
—No acabes, Bella —exigió Edward—. Sólo mójate.
—No puedo mojarme más —se quejó cuando el dolor palpitante en su interior se hizo insoportable—. Por favor, Edward.
—Está bien, pero sólo si me prometes mantener los ojos abiertos.
—Te lo prometo. —Le habría prometido cualquier cosa por alivio.
—Aparta tu mano.
Ella apartó la mano.
—Abre los ojos.
Se obligó a abrir los ojos. Él se movió para inclinarse sobre su cuerpo. Su lengua lamió la humedad entre los labios de su coño.
—Sabe aún mejor de lo que luce —dijo.
Bella luchó para mantener los ojos abiertos mientras Edward devoraba su coño. De vez en cuando la cabeza se interponía en el camino de la cámara, pero podía ver la mayor parte su lengua acariciando febrilmente cada centímetro de carne. Cuando sus jadeos se convirtieron en gritos de éxtasis, él tomó su clítoris succionando fuerte y hundió dos dedos profundamente en su cuerpo. Ella lo sintió. Lo vio. Y la estimulación de ambos sentidos la hizo perder el control. Él la folló con los dedos mientras ella acababa. Intentó mantener los ojos abiertos, para ver esos dedos deslizándose dentro y fuera de su coño apretado, pero el placer era tan exquisito que perdió la capacidad de controlar a su cuerpo, incluyendo su capacidad para respirar. Cuando regresó lentamente a la Tierra, Edward liberó sus dedos y lamió su sensible apertura hasta que ella gimió protestando.
—Ahora está lo suficientemente húmedo —dijo él, recogiendo el jugo que fluía libremente en su lengua.
Después de un momento, ella recuperó la capacidad de abrir los ojos, pero no miró a la pantalla. Se concentró en la gruesa y dura polla que se balanceaba ligeramente cada vez que Edward se movía. Alargó la mano hacia él, rodeando su longitud en un puño suelto. Él meció sus caderas, empujando en su mano suavemente. Quería verlo empujando dentro de ella.
— ¿Eddie?
—No respondo a ese nombre en este momento.
Hombre exasperante.
— ¿Edward?
— ¿Hmm?
—Tómame.
—En el bis —dijo—. ¿Estás mareada?
—Un poco —admitió ella, pero no creía que fuera por su posición. El hombre era simplemente abrumadoramente viril.
Edward se alejó y sacó un control remoto del cajón de la mesa de noche. Apretó un botón y la introducción de la familiar "Elévate" de Sunrise fluyó desde los parlantes ocultos. Otro botón hizo que las luces de la habitación se oscurecieran y luces multicolores brillaran alrededor de la parte superior del marco de la cama.
Como un espectáculo de luces teatral, se alternaron entre el rojo y el azul al ritmo de la batería.
Con los ojos muy abiertos, Bella estudió el montaje de Edward. ¿Qué diablos?
— ¿Es el sexo una especie de actuación para ti?
Él Rió entre dientes y sacó el estribo de una de sus piernas. Masajeó la longitud desde el tobillo hasta el muslo mientras decía.
—No he oído ninguna queja al respecto todavía.
Ella no se estaba quejando, sólo se preguntaba por su razonamiento. Por esto debía ser que insistió en que lo llamara Edward cuando habían entrado a su habitación. Tenía algún tipo de lazo en su mente entre su actuación en el escenario y su actuación en el dormitorio. ¿Era ésta su manera de evitar las conexiones emocionales fuera del sexo?
—A las mujeres les gusta que les recuerden que una estrella de rock las está follando —dijo él.
Ella no podía interpretar cómo eso lo hacía sentir porque tenía sus estúpidas gafas de sol y ella no tenía las fuerzas para levantar una mano y sacárselas.
—No necesito el recordatorio —dijo—. Prefiero el verdadero tú.
—Creo que estoy a punto de hacer que cambies de opinión.
Él sacó la otra pierna del estribo del columpio sexual y la masajeó antes de levantarla del cojín en forma de cuña y bajarla al colchón. Sacó el cojín de la cama y acomodó su cuerpo grande y musculoso sobre ella. Su peso hizo que se sintiera atrapada. Protegida. Pequeña. Lo miró fijamente, con el corazón latiendo fuera de control. Este hombre, Edward, era un extraño para ella, y tan excitante como era, quería mirarlo a los ojos. Quería a Eddie.
Cuando se estiró para tomar las gafas de sol, él atrapó sus muñecas y las presionó contra el colchón a ambos lados de su cabeza. La larga introducción de "Elévate" desembocó en la primera estrofa y empezó a cantar. Bella se quedó sin aliento. La voz baja y sensual se apoderó de ella, haciendo que cada centímetro de su piel cosquilleara del placer. Las luces centellantes, la música palpitante añadían a su inmersión en su serenata privada. Oh Dios, su voz era tan suave y rica como la mantequilla. El sonido acarició su columna. Sus músculos se tensaron. Sus pezones se tensaron contra su pecho desnudo. Su coño palpitaba al tiempo del sonido profundo y sofisticado del bajo. Cuando Bella lo miró, se dio cuenta de que ya no quería a Edward. Quería a Edward. Quería a la estrella de rock. Quería que la follara duro.
En la pausa después de la primera estrofa, la besó profundamente antes de tomar aire profundamente. Con el coro, él soltó sus muñecas y se deslizó hacia abajo por su cuerpo. Tomó sus pechos con ambas manos, cantando el coro cada vez más alto hasta que estaba gritando, "Elévate desde la profundidad. Elévate desde la oscuridad. Elévate. Elévate." El profundo gemido que profundo al final del estribillo hizo que ella se estremeciera.
Él succionó uno de sus senos en su boca, acariciando el pezón con su lengua retorciéndose a lo largo de la siguiente pieza de guitarra. Maldición, toda su banda era fenomenal. Su atención estaba fija en la pantalla de arriba, donde tenía una vista espectacular de la boca de Edward haciendo cosas increíbles a su sensible seno. Otra cámara captaba el movimiento de su dedo pulgar en el otro pezón. Pero su toma favorita entre todas era la de su fantástico culo y la extensión de la carne bronceada de su espalda. Las luces parpadeantes se reflejaban en su piel, resaltando los contornos de sus músculos, manteniendo la atención de ella en su cuerpo magnífico.
Edward alzó la cabeza, respiró hondo y cantó el estribillo siguiente. Bella sintió que estaba en un video musical muy erótico. Se sorprendió por lo excitada que esto la hacía sentir. Su música nunca había sido la atracción, pero no podía negar que se añadía ahora a su inmenso atractivo. Siempre había amado su voz, pero nunca antes había pensado en ella de forma sexual. Estaba segura de que cada vez que escuchara esta canción en el futuro, mojaría su ropa interior. Y planeaba tener esta canción en repetición continua en su sistema estéreo.
Él movió la lengua sobre su pezón a tiempo con el ritmo, haciendo que la música cobrara vida, haciéndola sentirse parte de ella. Sus manos se movieron a la parte posterior de la cabeza de él, sosteniéndola contra su pecho, alentando más placer.
Edward. Él mordisqueó la carne tierna y luego calmó el destello de dolor con el dorso de su lengua. Su respiración se agitó sobre el pezón excitado y sensible de ella mientras cantaba el estribillo final. El corazón de ella había tomado el ritmo de la música. Cada centímetro de su cuerpo estaba en sintonía con el ritmo y el hombre. Cuando la canción terminó, Bella respiró profundamente, casi aliviada de que todo había terminado para que pudiera recoger sus sentidos dispersos. Ella inhaló temblorosamente cuando la siguiente canción comenzó. "Darker" era incluso más rápida que la anterior canción; la voz prominente y filosa. Se imaginó que él había elegido un determinado orden de las canciones por una razón. Para excitar a su público de una sola mujer. ¿Había sido diseñado como una lista de canciones para un concierto? ¿Para subir y subir hasta el clímax de la actuación?
Había dicho algo sobre un bis. Todos los intentos de formar una corriente de pensamiento lógico se desvanecieron cuando él hizo de su cuerpo parte de su música una vez más. Sus pulgares acariciaron sus pezones mientras sus labios, dientes y lengua se concentraron en la parte inferior de sus pechos y sus costillas. Se trasladó hasta su vientre en la siguiente canción. Después al interior de sus muslos. No la tomó, incluso cuando le rogó. Esperaba que él complaciera su hinchado y dolorido centro en la canción siguiente, pero él la volvió boca abajo y acarició y mordisqueó su culo hasta que ella comenzó a retorcerse, sus pezones doloridos y su montículo sensibilizado balanceándose contra las sábanas de satén.
La canción terminó y la habitación quedó en silencio. El único sonido era su propia respiración entrecortada. Las luces se apagaron. Edward se alejó. Bella alzó la cabeza para localizarlo, pero no estaba a su lado. Había dejado la cama. Ella parpadeó tratando de conseguir ajustarse a la repentina falta de luz, pero todo estaba borroso, desconcertante. Se sentía intoxicada. ¿Había terminado? Seguramente él no planeaba dejarla tan excitada sin ofrecerle su alivio. Rodó sobre un costado, buscándolo en la dirección en la que pensó que se había movido.
Un toque de tambor sonó y una luz blanca pulsó una vez con el ritmo. Vislumbró a Edward de pie junto a la cama, desenrollando un condón por la longitud de su polla. Se alzaba dura, gruesa y orgullosa, en ángulo ligeramente hacia arriba. El coño de Bella se apretó ante la vista. Un instante después, la habitación quedó a oscuras de nuevo.
Otro toque de tambor. Una luz azul pulsó. Edward tenía una rodilla sobre la cama.
Una vez más, oscuridad.
Otro toque de tambor. Una luz verde pulsó. Él estaba más cerca ahora.
Oscuridad.
El corazón de Bella golpeó sin control. Se sentía expuesta. Cazada. Atrápame, Edward. Devórame.
Otro toque de tambor. Una luz blanca. Él la lanzó sobre su espalda y le abrió las piernas de un tirón. Oscuridad.
Fóllame.
Un riff de bajo comenzó; las luces se encendieron al ritmo con la compleja línea de notas.
La polla de Edward encontró su apertura. Él empujó hacia delante, llenándola finalmente. Se hundió en ella con el ritmo rápido y furioso de la canción. Era demasiado intenso, estaba demasiado sin aliento para cantar. Sólo la folló, rudo, y ella se deshizo en un orgasmo que se apoderó de ella por tanto tiempo y con tanta fuerza, que gritó.
Eso es, nena dijo Edward en un gruñido áspero en algún lugar por encima de ella Acaba más fuerte de lo que jamás has acabado en tu vida. No tenía que animarla, ella estaba allí. ¡Mierda!
Ella se aferró a los hombros de él con ambas manos, arqueó la espalda de la cama, todo su centro apretando la polla dura como una piedra que golpeaba en ella. Incluso después de que la intensidad disminuyó, su cuerpo se estremeció de forma intermitente mientras quedaba inerte. Sus ojos se abrieron y miró a Edward, con las gafas en su lugar, el sudor chorreando por el rostro, cuello y pecho. Aquí en su resplandor post coital quería a su Eddie de vuelta, aunque Edward todavía la follara como una bestia.
Ella estiró la mano y le arrebató las gafas de sol y las arrojó al otro lado de la habitación.
Él perdió su ritmo y luego se quedó completamente quieto, mirándola fijamente con los ojos muy abiertos con una expresión de shock.
— ¿Por qué hiciste eso?
—Quiero mirarte a los ojos.
— ¿Por qué?
Porque sigo prefiriendo al hombre sobre la estrella de rock, pero no podía decirlo—. Porque son de un verde tan hermoso.
Él bajó su cuerpo sobre el de ella, sus embistes más lentos. Rotó las caderas para entrar más profundamente y luego enterró el rostro en su garganta mientras continuaba.
Así que incluso sin las gafas de sol, él no la miraría a los ojos mientras tenía relaciones sexuales con ella en su cama. Su escenario. ¿Alguna vez permitía que alguien conectara con su corazón? La garganta de Bella se apretó, robándole el aire. Envolvió a Edward con ambos brazos para mantenerlo lo más cerca posible.
Después de un momento, abrió los ojos y miró el monitor que se centraba en su trasero apretado, bombeando mientras empujaba y agitaba sus caderas. La canción terminó, las luces de se apagaron.
Él se derrumbó encima de ella.
Su cuerpo, tan pesado.
Su respiración entrecortada, tan fuerte.
—Por lo general sincronizo mi orgasmo con ese toque de tambor final —dijo
Ella se preguntó cuántas actuaciones había tenido en esta cama.
—No me importa que te tomes el tiempo que sea necesario —dijo ella. No, no le importaba lo más mínimo.
—Te vas a arrepentir de decir eso—. Él se salió de ella y se levantó para alcanzar el columpio sexual por encima de él— Vamos a levantarte de la cama
Bella no se resistió a ser enganchada en las correas y arneses. No tenía ni la fuerza ni el deseo de protestar. Cuando él terminó, ella se encontró suspendida boca abajo sobre la cama. Bella extendió sus brazos delante de ella.
—Soy como Superman.
Él rió entre dientes.
—Te garantizo que pronto estarás volando. ¿Quieres que las cámaras estén encendidas?
Ella estiró el cuello para mirar el monitor. La gravedad no era amable con sus tetas en esta posición.
—Um, quizás deberíamos apagarlas por ahora.
—Tienden a romper mi concentración después de un tiempo —dijo él —Sin embargo, la música ayuda. Me gusta la música
Él utilizó su control remoto para apagar las cámaras y los monitores. Las luces se atenuaron por encima del dosel apenas suministrado alguna luz. Si ella no hubiera estado atada al techo por algo parecido a una loca pieza de equipo de ejercicio, podría haber pensado que el ambiente era romántico. Cuando la música inundó la habitación con el sonido y su mente confusa registró la melodía, Bella apenas pudo dar crédito a sus oídos.
— ¿Clásica?
— ¿No te gusta la música clásica? —preguntó él.
—Me gusta Estoy sorprendida de que a ti te guste.
—Tiene una gran construcción y crescendos Como el buen sexo.
Ella se echó a reír.
—Nunca lo pensé de esa manera.
—Alguna vez, ¿alguien te dijo que hablas demasiado? —preguntó él.
En la espalda de ella, él tomó la correa que estaba envuelta alrededor de su cintura y la inclinó en un ángulo de cuarenta y cinco grados. Sus rodillas estaban todavía varios centímetros fuera de la cama. Se sorprendió de cuán ingrávida se sentía.
—Sí— dijo ella— Todo el tiempo.
—Me gustaría darte un beso para callarte, pero voy a estar aquí atrás por un tiempo. Mantén tus preguntas hasta el final.
Ella se echó a reír.
—Voy a intentarlo
Se colocó de rodillas detrás de ella, la levantó por las caderas y la bajó lentamente hasta que la punta de su polla estuvo presionando contra su apertura. Moviendo las caderas para encontrar un mejor ángulo, colocó sus dos grandes manos en sus pechos y tiró de ella hacia abajo sobre su vara. Aprovechó el impulso del peso de ella y el retroceso de los resortes del columpio para encontrar un ritmo.
El ángulo de la penetración se sentía increíble. La facilidad del movimiento evitaba que los músculos de ella se cansaran. Y la maldita cosa era muy divertida. De hecho, ella no sabía si debía gemir de placer o reír de alegría mientras su cuerpo rebotaba con la acción del resorte. Le tomó menos de un minuto decidir que gemir era la mejor respuesta. Una vez que Edward tuvo su ritmo en sintonía con la música, continuó utilizando una mano para unir sus cuerpos. La otra comenzó a vagar por su carne caliente: pechos, vientre, muslos, caderas. Suspendida como estaba, no tenía más remedio que entregarse al placer. No había forma de negarse a la experta entrega de Edward. Cuando la música avanzó hacia el crescendo, los dedos de él buscaron su clítoris y la hicieron volar. Su cuerpo se esforzó para encontrar asidero mientras se disparaba en el nirvana. La única cosa sólida a la que se sintió conectada fue él.
—Oh.
Cuando ella hubo recuperado el aliento, él cambió su posición de modo que ella todavía quedó suspendida, pero ahora de costado. Sorprendida por la pérdida de su centro de gravedad, ella se aferró a él para mantener el equilibrio.
—Tranquila, nena. Confía en que el columpio te sostiene. Confía en mí para guiarte. No vas a caer.
Su respiración se hizo más lenta, y quitó el asidero mortal que tenía en el antebrazo de Edward. Sí confiaba en él. Simplemente no estaba tan segura de la colección de amarres envuelta alrededor de su cuerpo. Él la tomó de costado en una posición que habría sido imposible de mantener por más de unos pocos segundos sin la asistencia del columpio. Ella amaba esta posición porque podía ver parte de él. Ver la mezcla de concentración y placer en su rostro fuerte y guapo. Ver el sudor goteando de su frente. Ver la flexión de sus bíceps abultados mientras tiraba de su cuerpo hacia él y empujaba al ritmo con la música.
Ella flotaba en el aire. Se preguntó cuánto tiempo podría él seguir con esto. Si bien era fácil en su cuerpo, él tenía que estar cansado. Bella pronto descubrió que un hombre con un columpio sexual, resistencia, y una fantástica fuerza en la parte superior del cuerpo podía follar a una mujer hasta un estado de delirio. Especialmente un hombre que conocía por lo menos cuarenta y cinco posiciones. Perdió la cuenta de las veces que la llevó al orgasmo. Cuando finalmente consiguió su propia liberación, ella se tensó contra él mientras la llevaba a la cima una vez más.
Después de que su respiración temblorosa se calmara, él la liberó del columpio y suavemente la depositó en la cama. Ella intentó levantar los brazos temblorosos para abrazarlo. Tenía tantas ganas de abrazarlo.
—No me puedo mover— susurró.
Él acunó su cuerpo contra el suyo resbaladizo del sudor, su cabeza descansando en uno de sus brazos, y luego plegó la sábana sobre sus cuerpos entrelazados.
—Duerme ahora —le susurró.
Sus párpados se le adelantaron por minutos.
Uff... creo que esto está que arde! ¿Compensé el capítulo corto de ayer?
凸(^_^)凸
Quiero sus reviews, por fissssssss!
Luego de este super capítulo hot, actualizaré el día Viernes 19
๑۩۞۩๑
#Andre!#
