-Oh… Uh… Ah…

Me despierto tirada en el suelo. Tengo un dolor de cabeza de campeonato.

-Señorita Hyde… ¡Señorita Hyde!

Es Rosa.

-Oh, menos mal. Está bien.

-Pues sí. La muerte no será tan dolorosa, me imagino.

Consulto mi reloj. He pasado una hora en trance tirada en el suelo. Ay, mierda… La cabeza.

-¡Ah, mierda, qué dolor de sienes!

-Louise… Creía que te habían liquidado. ¿Estás bien?

-Sí, colega, pero tengo la cabeza como un bombo.

-Sí, igual yo.

-¡No sabéis cuánto me alegro de que solo haya sido el susto! ¿Qué ha pasado?

-Alguien nos atacó. ¿Verdad, Louise?

-Así es. ¡Ay, mi madre, la cabeza!

-¿Conseguiste verle la cara?

-No, tía, todo fue muy rápido. ¿Tú?

-Tampoco. Te vi tirada en el suelo, me agaché para ayudarte y ¡Pam! Estrellitas por todas partes, y a dormir. ¡Me cogió desprevenida!

-¡La cabeza me va a estallar!

-Yo estoy igual…

-¡Basta ya de quejarse! Levantaos y dejad de lloriquear. Ya me he enterado de lo de Kya. ¡Y aún no ha vuelto!

-¿No? ¿Aún no?

-Estoy la mar de preocupada. Hemos de ayudar a la pobre Kya.

-Sí, por supuesto.

-¡Tenemos que descubrir a dónde se la ha llevado Smith!

-Hemos de observar esto a conciencia.

Rosa me mira como si ocultara algo, pero en este momento no me apetece interrogar a nadie. Miro una por una todas las estanterías maldiciendo para mis adentros por mi dolor de cabeza, que poco a poco va cesando. Al llegar a la última, veo que hay una caja de botellas de bourbon de cuatro compartimentos donde solo hay tres botellas. En ese momento me acuerdo de mi padre. Cuando se entere de lo que ha pasado…

-Mira, allí está la botella que falta.

Decido colocarla en su sitio, y oigo una especie de ruidito.

-¿Qué ha sido ese ruido?

Tal vez tenga relación con la marca que vi en el plano del folleto de Smith. Así que apartamos la estantería, y un hueco enorme agujerea la pared. Es el acceso a algún tipo de sótano.

-¡Lo sabía!

-¡Ostras pedrín! ¿Qué hace eso ahí?

-¿No lo sabías, Louise?

-No tenía ni pajolera idea.

-¿Y usted?

-Tendrás que perdonarme. Yo sí lo sabía. Era para ver si lo descubrías tú. Pero en mi defensa diré que pensaba ayudarte si no te salías victoriosa.

-Tía, Hyde, ¿Qué piensas hacer?

-¿Y tú qué crees? Pienso ir a investigar.

-¡No voy a dejar que vayas sola!

-No, Louise. Quédate aquí.

-¡Y una mierda! ¡Necesitas carabina, y no pienso dejarte tirada!

-Calla y atiende. Necesito que me cubras las espaldas. No sé qué me voy a encontrar ahí. Si me pasa algo, tendrás que ir a salvarme el culo.

-¡Pero Kylie…!

-¡Louise, obedece por una vez en tu vida!

-Yo me encargaré de que no se mueva. Si en una hora no has vuelto, la mandaré a buscarte.

-De acuerdo, Hyde, pero vigila.

-Lo haré, descuida.

Louise me da una palmadita en el hombro.

-Buena suerte, colega.

Trago saliva. Allá vamos. Espero no arrepentirme. Bajo las escaleras que llevan al sótano inundándome en la más negra oscuridad. Por suerte, hay una bombillita que ilumina un poco. Avanzo por el pasillo sigilosamente y con mucha sangre fría. Los pasos resuenan en el poco aire que habrá allí abajo. Si no hiciera ruido, podría oír incluso el eco de los latidos de mi corazón, que parece que se me vaya a salir del pecho. Al fin encuentro una puerta metálica con un pomo poco ortodoxo, a modo de palanca. He de subirla para poder entrar. Lo hago y me deslizo dentro del cuarto.

-Vaya… Qué de chismes hay aquí…

Hay varias estanterías, cajas viejas tiradas por el suelo y una mesa con una especie de ordenador desencriptador.

-Investiguemos a ver si hay algo que merezca la pena.

Lleno de polvo, encuentro un libro titulado "Banalidades de la vida", en el cual se describe detalladamente cómo con una mina de lápiz puedes mejorar el contacto eléctrico con solo espolvorear un poco de polvo de grafito en el enchufe. Chupado. Pero ahora eso no me importa un bledo. En el estante de arriba hay un libro azul. A pesar del desgaste que tiene, se puede leer que debajo del polvo del lomo pone "Osterzone, el pintor fantasma"

-¿Un libro sobre Osterzone? ¿Para qué?

Al parecer es un libro sobre cómo se descubrió su obra después de la muerte de dicho artista. Entre las páginas hay una foto. Parecen Dunning y una niña. Seguramente Jenny, porque es una foto muy vieja. En el reverso, hay una fecha. "5/18" Dieciocho del cinco…

De repente, se oyen unos pasos que se dirigen hacia la puerta.

-¿Quién podrá ser?

No tengo tiempo de seguir pensando en ello porque han bloqueado la puerta.

-¡Mierda! ¡Será mejor que encuentre cómo salir de aquí o la cosa se pondrá seria!

Sangre fría, Hyde, sangre fría. Sigo investigando, esta vez el escritorio. Hay una cajonera metálica pequeña. En el primer cajón hay una caja con combinación numérica.

-Tal vez si pongo la fecha de la foto…

Funciona. Nada más poner "518" en el dial, la caja se abre. Dentro hay una carta sin remitente.

-A ver qué pondrá.

Este es tu último trabajo. Acábalo y serás libre. Nunca más volveré a pedirte nada. Nuestro secreto nunca debe de ser revelado. Mantén la boca cerrada y te prometo que algún día recuperarás a Jenny. Vuelve al Hotel Dusk y ten paciencia. Robert Evans"

Esta carta va dirigida a Dunning Smith. ¿Acaso Jenny estaba secuestrada? Junto a la carta hay unas letras sin sentido aparente

"Wabmzhwvm qa

Lcvvqvo Auqvp"

¿Qué significarán las letras? Porque digo yo que algo significarán. Tal vez usando la máquina desencriptadora… pero no se enciende. Tal vez la corriente no pase como es debido.

Compruebo el enchufe. Parece que está todo en orden, pero no pasa bien la electricidad… Eh, el libro de antes… Yo tengo un lápiz. Tal vez si consiguiera hacer polvo y esparcirlo…

Mira, mi día de suerte. En uno de los cajones hay una lima. Hago polvo con la mina y lo esparzo por todo el enchufe. Acto seguido, lo conecto y pruebo a encenderlo. Parece que ahora funciona. Será mejor que aproveche.

Pero necesito el número correcto para introducirlo en el dial de la máquina y que se pueda desencriptar el texto correctamente. ¡Mierda! Eh, ¿Yo no cogí prestada una luz ultravioleta? En el papel que hay al lado del cacharro podría estar la respuesta. Acerco la luz, y se ve claramente el número 12.

-Lo introducimos así y empezamos a teclear.

Tecleo letra por letra del batiburrillo indescifrable que hay al final de la carta. Le doy a "Enter" y esto es lo que me aparece:

Wabmzhwvm qa

Lcvvqvo Auqvp

Osterzone is

Dunning Smith

¡Maldita sea, no es posible! ¿El pintor fantasma es el viejo Smith? No puede ser. Este era el secreto que no debería ser revelado nunca. Y el que seguramente mi padre descubrió en su momento.

Debajo de la mesa hay una caja de herramientas en las que hay un martillo, ya en las últimas de su esplendor. Aun así, lo cojo. Me podría ser útil para reventar alguna puerta o algo.

Mierda… Me cuesto mucho respirar… Se me acaba el aire… No…

Oigo golpes en la puerta.

-¡Hyde, Hyde, contesta! ¿Estás ahí?

Mi salvación.

-¡Louise, soy yo! ¡Ayúdame, estoy encerrada! ¡Socorro!

-Vale, tranqui. Abriré la puerta.

Al cabo de medio minuto la puerta está abierto y saco la cabeza para respirar profundamente. Por poco me ahogo. Espero no tener que vivir esta desagradable sensación nunca más.

-¡Eh! ¿Estás bien?

-Sí, tranquila. Me ha faltado poco para quedarme sin oxígeno.

-¿Qué ha pasado?

-Entré sin problema, pero después alguien me encerró y me quedé atrapada. ¡Suerte he tenido de ti!

-Al final sí que me has necesitado, ¿Eh?

-Sí…

-¿Aún no hay rastro del viejo ni de Kya?

-No. Investiguemos un poco más.

-Voy contigo.

Louise y yo nos ponemos en marcha para investigar el pasillo. Cuando llegamos a una de las esquinas, parece que uno de los ladrillos se ha caído.

-¡Vaya hotel más cochambroso! Se cae a trozos.

-No es eso. Hay algo tras esto. Solamente hay que tirar los demás ladrillos para ver qué es.

-¿Y con qué lo hacemos?

-Tengo un martillo que encontré en el sótano. Tal vez eso valga.

-Hum… Prueba a ver.

Cojo el martillo y empiezo a aporrear la pared con él. Los ladrillos van cayendo poco a poco. Es muy divertido. Al final, nos encontramos una puerta vieja.

-¡Hala! ¡Una puerta!

-Bien deducido, después te doy un caramelito. Anda, hemos de entrar.

-A ver si encontramos al viejo aquí…

Abrimos la puerta y entramos. Es una estancia vieja y destartalada. Está todo lleno de utensilios de pintura y botes de pintura. Un aroma a este mismo líquido inunda todo el espacio.

-¿A qué huele? Es como si alguien hubiera estado pintando…

-Sí. Dunning.

-¿Me estás diciendo que el viejales se dedica a la pintura?

-Así es. Él pintó todos los cuadros de las manzanas.

-¿Los que estabas buscando por todas las esquinas?

-Exactamente. Me he enterado de que Jenny fue secuestrada hace un tiempo. Y si no, algo así. Ese era el motivo por el cual la niña no estuvo con su padre durante unos años.

-Vale, lo que tú digas. ¿Y eso qué tiene que ver con que el viejo pinte?

-Algo tiene que haber por aquí…

-Eh, mira eso.

-Es un cuadro.

-Pero si es todo blanco. ¿Cómo se titula? ¿"Gato blanco en una tormenta de nieve"?

-Algo no encaja. Es demasiado grueso para ser un cuadro. Tal vez esto sea una capa de pintura extra para taparlo.

-¿Y con qué podrías destaparlo?

-No tengo ni idea, ¿Tienes algo?

-Eh, prueba con esto. Estaba en aquella mesa.

-¿Una espátula? Hm… Podría servir… Déjame probar…

Empiezo a rasgar el lienzo con la espátula. A poco a poco, la capa de pintura blanca va cediendo y se van viendo tonos azulados, rosáceos, blancos… Cuando termino de pulir todo, me topo con la imagen del marca-páginas de Martina.

-Vaya, había un cuadro de verdad debajo. Parece un ángel, ¿No?

-Sí.

-Un ángel…

-¿Has visto esto antes?

-Pues no… Eh, espera…

Le indico a Louise que es lo que ambas estamos pensando.

-¡No puede ser! ¡Este es…!

-El cuadro que robó el viejo de Kya a Nile.

-Y el cuadro por el cuál murió el colega de mi viejo… ¡¿Qué hace esto aquí?!

-No lo sé. Es lo que tenemos que averiguar.

-Todo este tiempo… Escondido aquí debajo de mi dormitorio. ¡Es como para mear y no echar gota! ¡No entiendo una mierda!

-Este cuadro lo ha pintado Smith.

-¡¿Qué?!

-Mira, escucha. El supuesto autor de este cuadro es Osterzone, pero murió muy joven. Después de morir, encontraron unos cuadros suyos. Después de eso, los repipis de las galerías de arte empezaron a babear. Los cuadros se vendían por cantidades astronómicas.

-Entonces… ¿Osterzone pintó el cuadro y después el viejo Smith lo copió?

-Qué va, esto no es una copia, es el original.

-Pero me acabas de decir que el cuadro es de Ostra… De Ostento… ¡De ese pavo, leches!

-¿No lo pillas?

-¿Pillar qué?

-¡Smith es Osterzone!

-¡¿Me estás vacilando?!

-La obra de Osterzone se descubrió gracias a un libro que escribió un amigo de Smith. En él se explica cómo descubrió todo el trabajo del pintor.

-¿Entonces?

-Creo que todo era un negocio. Osterzone no es más que una tapadera.

-¡Entonces ahora sí que lo he pillado! ¡Ese Evans estaba metido hasta el cuello con lo del cuadro!

-Así te he visto aguda, Louise. Lo que aun no entiendo es el porqué de todo esto.

-Vaya lío, colega…

-Por ahora, encontremos a Kya. Sospecho que Smith es el único que nos puede explicar de qué demonios va esto.

-Vale, voy detrás de ti.

Salimos ambas de ahí. Volvemos a pasearnos por el pasillo hasta encontrar una extraña línea que recorre la pared que hay frente a la puerta del sótano.

-Mira, Hyde, ¿Qué es esto?

-Es una puerta…

-¡Jolines, hay puertas por todas partes!

-Hemos de entrar.

Empiezo a golpear la puerta con todas mis fuerzas, hasta que logra ceder. Me topo con Smith, y a mi derecha, con Kya.

-¡Smith, Kya!

-¿Estás bien, Kya?

-Sí…

-Dunning, tiene esto llenito de escondrijos. ¿Son obra suya?

-No.

-Entonces, ¿De quién?

-No te concierne, pequeña.

-De "pequeña" nada. Se acabaron las medias tintas. Cuéntemelo todo, y no se salte ni una letra.

-Hm… Está bien. Pero solo a ti. A nadie más.

-Louise, llévate a Kya.

-¡Tú mandas! Vamos, Kya.

-No.

-¿No?

-Quiero oírlo todo. Mi padre sabía esta historia, y le mataron precisamente por ello. Quiero oírla.

-De acuerdo, quedaos las dos.

-¿Quieres que hable delante de Louise y Kya? Ni hablar, eso sí que no. ¡No tienen por qué escucharla!

-Tal vez crea así, pero ellas no. Kya es hija de Brian Bradley, y creo que la historia tiene que ver con él, así que ella tiene derecho a escucharla, como hija legítima suya que es.

Kya dice que sí.

-En cuanto a Louise…

-¡Me atizó en la cabeza! ¡Trató de matarme! ¡Soy solo una maldita cría, joder!

-¡No seas tonta, DeNonno! ¡No quería matarte! ¡Ni a ti ni a Kylie! Es solo que no creí que fuerais vosotras. Si lo hubiera sabido, nunca lo habría hecho.

-Ahórrese disculpas. Y empiece a hablar. ¿Por qué trajo aquí a Kya?

-Simplemente, quería que me explicara cosas de su padre lejos de miradas y oídos indiscretos.

-Empecemos por el principio. Creo que conoció a mi padre. Quiero que me cuente lo que le contó a él.

-Kyle Hyde. Por supuesto que le conocí. Nunca lo olvidaré.

-Pues adelante, cuénteme exactamente lo mismo.

-De acuerdo. Supongo que ya habrás oído hablar de Robert Evans.

-Su camarada. Sí, así es.

-Fuimos a la misma facultad. Después de perder contacto, nos rencontramos un fatídico día en el que las mujeres de ambos murieron en un accidente de avión. Evans me habló sobre una idea que tenía. Ambos estábamos licenciados en pintura. Él se hizo cargo de la galería de su padre, mientras yo las pasaba canutas para mantener a mi hija Jenny.

-Entiendo. ¿Y esa idea?

-Evans me dijo que quería demostrar a todo el mundo lo bueno que era yo en pintura. Entre los dos creamos a Osterzone. Yo me mantenía oculto pintando día y noche sin parar, mientras él sembraba la curiosidad. En menos de lo que canta un gallo, el valor de mis obras se disparó. Todo parecía perfecto, hasta que yo cambié de mentalidad. Me sentía miserable por ocultar mi obra. Pero en cambio Evans empezó a dársele bien timar a los demás. Pero era evidente que no era él el cabecilla. En sus trapicheos se acabó mezclando con verdaderos magnates.

-Así que Nile lo descubrió y le clavó las garras.

-En efecto. Un día, cuando Evans era dueño de este hotel, me invitó a pasar la noche. Cogí a mi hija y nos vinimos. Me invitó a un trago y después me trajo a esta sala. Me dijo que pretendía que me escondiera aquí y siguiera con mis cuadros. Cuando terminó de explicar el plan que tenía para amasar todavía más fortuna, me negué en redondo. Le dije que no.

-¿Y secuestraron a su hija?

-Sí. Los bastardos de Nile la secuestraron.

-Se llevaron a Jenny…- Kya interviene con esa frase.

-Así es. No podía hacer otra cosa, me puse a pintar. Pero no quería nada, solo a mi niña. Pero no volvía. Al final, me di por vencido y le dije a Evans que sabía que no la recuperaría. Me volví loco y destrocé todos mis trabajos. Me dijo que me traerían a Jenny. Y entonces llegó el día en el que conocí a tu padre, Kya.

-¿A Brian Bradley?

-El mismo. Esa noche, me invitó a un trago. Al cabo de un rato, me preguntó por Evans. No le dije nada, por supuesto. No pretendía contarle la historia a un desconocido. Sin embargo, habló. Me dijo que Nile le buscaba porque sabía el secreto de Evans.

-¿Qué secreto es ese?

-Que Evans era parte de Nile bajo un nombre falso.

-¿En serio?

-¡Qué flipe!-. No hace falta decir que la que habla ahora es Louise.

-Señor Smith, ahora si no le importa continuaré yo.

-¿Tú, Kya?

-Adelante, Kya.

-El nombre falso de Evans era Norman. Norman contactó con mi padre y le dijo que habían secuestrado a su hermana. El trato era el siguiente: Norman liberaba a su hermana si mi padre le contaba a Nile todo lo que la policía sabía.

-La historia de antes…

-Sí. Mi padre me lo contó todo antes de irse… Tuvo que traicionar a los suyos, entre ellos tu padre, Kylie.

-Así es.

-Pero lo peor es que no volvió a ver a su hermana. La mató Norman. Mi padre se quedo desgarrado por la tristeza. Norman le dijo que trabajara para él. Papá aceptó, pero no por gusto. Sabía que si se negaba, Nile iría a por él. Y si aceptaba, podría darle su merecido a Norman. Entonces… Norman, o sea, Evans, fue a ver a su hija al hospital porque estaba enferma. Mi padre llegó antes. Cuando llegó Evans, le mató.

-¿Y luego?

-Nile le quería muerto. Así que empezó a huir de ellos. Y además, no podía volver a la policía, porque también le querían muerto por traidor.

Kya empieza a llorar.

-¿Os imagináis la herida que mi padre tenía en lo más profundo de su alma? Mi pobre papá…

-Exacto, Kya. Esa es la historia. Después llegó tu padre, Kylie. Que lo averiguó todo, al igual que tú ahora mismo. Eres su viva imagen, de verdad.

-No es el primero que me lo dice.

-Fue tu padre quien dejó el cuadro del ángel aquí, Kya.

Kya asiente con la cabeza.

-Y después, al cabo de unos años, le volví a encontrar. Vino con Kya al hotel.

-Ya me sé la historia. Kya, tú eras la otra Kylie Hyde, ¿No?

-Sí…

-Era parte del plan de tu padre. Lo hizo para llamar la atención del mío, me imagino.

-Exactamente. Verás, a pesar de que no te había visto antes, sé lo que mi padre me contaba sobre ti. La hija de su mejor amigo, de mi misma edad, pelirroja con ojos de diferente color.

-Tu padre lo investigó todo, ¿No?

-Exacto.

-Kya, ¿Serías tan amable de contarme tu historia?

-Claro que sí. Pero te lo advierto, mi vida es extremadamente triste.

-No te preocupes por mí. Vamos, cuenta lo que puedas.

-Tratando de refugiarse del punto de mira de Nile, mi padre intentó ocultarse como pudo. Estaba hundido, pensaba que no tenía salida. En ese momento, se cruzó con mi madre, Kya Collingwood. Se quedó deslumbrado de la belleza de aquella mujer, única para él. Tendrías que haber oído a mi padre hablando de ella, Kylie. Parecía otro.

-Comprendo…

-A pesar de que ambos se amaban con locura, papá decidió mantenerlo en secreto. No quería que constara en ninguna parte que mi madre tenía relación con él, para mayor seguridad. Pero, como cualquiera, no pudo controlar sus sentimientos hacia mi madre. Así que, tarde o temprano, le acabaron descubriendo los de Nile.

-¿Cómo murió tu madre?

-Asesinada por una bala en el pecho, al igual que mi padre.

Llantos de nuevo.

-Tú y yo… Nacimos el mismo día, Kylie. Exactamente el mismo día.

Ambas pronunciamos a la vez.

-24 de diciembre de 1981.

-Exacto. Pero a pesar de que apenas nos llevamos unas horas, fueron nacimientos distintos.

-No comprendo…

-En tu nacimiento, todo el mundo estaba feliz admirando a la recién llegada. Digamos que fue un momento feliz para tus padres.

-Por supuesto, o al menos, eso espero. Y estoy completamente convencida de que tus padres te querían.

-No he dicho que no, solo que… Tanto mi madre como mi padre se llenaron de felicidad al tenerme. Para mi padre, tenerme era empezar de cero. Siempre me decía que fui una bendición para él.

-Algo pasó, ¿No?

-Por supuesto. Si alguien es capaz de estropearle los buenos momentos a mi pobre padre, esos son los de Nile. El doctor tenía que pesarme, medirme, hacerme la revisión y tal, creo que me entiendes.

-Sí.

-Mi padre me acompañó mientras mi madre se quedó descansando en su habitación. No pasaron ni cinco minutos desde que mi padre salió de allí hasta que se oyó un disparo. No te podrías imaginar cómo se sintió de mal mi padre cuando entró de nuevo en la habitación y encontró a mi madre muerta en la camilla del hospital. Alguien se había colado por la ventana y le había pegado un tiro.

-Oh, no…

Kya vuelve a llorar. No me extraña.

-¡Y por eso mi madre solo estuvo conmigo durante una hora y media, y no más! ¡Papá perdió a uno de sus seres más queridos! Todo por su pasado, que trató de dejar atrás…

-Maldita sea, Kya…

-En esos momentos me iban a llamar Krystal, pero en cuanto mi madre murió, mi padre me rebautizó como Kya, en honor a mi difunta madre. Y así fue cómo mi padre tuvo que hacerse caro de mí él solo. Cada día durmiendo con un ojo abierto, que se suele decir, vigilando que no me ocurriera nada. Poco antes de venirnos a este hotel, mi padre empezó a sospechar que los de Nile se traían algo entre manos.

-¿El qué?

-Ni él estaba seguro, pero algo muy malo. Sabía que no tardarían en encontrarle, así que ideó un plan para protegerme. Y para eso se valió de tu padre, Kylie.

-¿Te importa explicarte?

-Él siempre me dijo que si algo le pasara, tenía que encontrar a su mejor amigo, al que traicionó. Por lo visto, estaba convencido de que él haría lo imposible.

-A pesar de todo el obscuro pasado de la traición y demás, tu padre lo tenía como un buen amigo…

-Por supuesto. Entonces, este era el plan. Me trajo aquí y me inscribió bajo un nombre falso, el tuyo. Después nos volvimos a casa y durante unos meses todo estuvo tranquilo… Hasta que llegó el diciembre, cuando papá sabía que ya le faltaba poco para que le pillaran.

-¿Cómo lo podía saber?

-El instinto de policía no se pierde. Supongo que sabes muy bien a qué me refiero.

-Sí.

-Bien. Ahora dime, tu padre no está aquí porque tenía un encargo de su jefe, ¿Verdad?

-Así es… Espera, no me lo digas. Tu padre tuvo algo que ver con este encargo.

-Sí.

-El plan era que tu padre sabía que tal y como al mío le marcó el haber venido aquí, al tener que dejarme en algún sitio, lo haría aquí. Y entonces se descubriría lo del mismo nombre que el mío. Como digna hija de un ex policía, no iba a quedarme de brazos cruzados e iba a investigar el porqué.

-Muy bien, exactamente. Mi padre usó un simulador de voz para contactar con tu padre con la voz de su jefe hace 4 días, cuando aún vivía. En las últimas, pero aún vivía. Le indicaba que tenía que ir a un sitio de viaje y que podía dejarte en algún sitio. Por descontado, eligió un sitio-tapadera que pasara por este hotel.

-Pero si tu padre murió hace 4 días, y cumplimos años el mismo día, eso significa que…

-Así es. Mi padre también murió el día de mi cumpleaños.

-¡Maldita sea!- Esta es Louise.

-Mis dos personas más queridas murieron en mi día especial.

-¿Y qué viniste buscando?

-Algo que mi padre dejó el día que vinimos aquí.

-Entonces te referirás a esto…

Me saco la caja y se la muestro a Kya.

-¡Mi caja de música!

-También encontré estas dos llaves con las iniciales de tus padres y otra con una cinta rosa.

-Mis llaves…

-Ninguna abre la caja. Lo he probado.

-Mi padre me dijo que evitara por todos los medios que esta caja acabara en manos de Nile. Al parecer, contiene algo valioso que él me guardó. Me dijo que tarde o temprano hallaría el modo de abrirlo. Acto seguido, me dio mis dos esclavas.

-¿Me las dejas ver?

-Sí, por supuesto.

Kya se quita con cuidado las esclavas y me las tiende. Las acepto y las examino con el mayor detenimiento posible. Ni Louise, ni Dunning ni la propia Kya me interrumpen una sola milésima de segundo.

-¿Eh? Parece que hay un hueco…

En ambas esclavas parece haber un pequeño hueco. Si se mira con más detenimiento, es una cerradura.

-¡Hay cerraduras en las esclavas!

-¿Cómo?

-Tal vez las llaves que me encontré…

Abro la esclava de "Brian" con la llave de la B, y la de "Kya" con la llave de la K. Al instante, las esclavas se abren mostrando dos fragmentos de llave.

-¡Córcholis! ¡Dos cachos de llave!

-Seguramente esta sea la llave que abra la caja-

Junto los dos pedazos de la llave y pruebo a abrir la caja. Un simple giro, y la cerradura cede abriéndola. Al abrirla, una figura de una princesa rubia vestida de rosa empieza a dar vueltas mientras suena música de carrusel.

-¡Kylie, has abierto mi caja!

-Así es. Por eso tu padre te dio las esclavas. Porque ocultó en ellas la llave que te permitiría abrirla.

-Tío, Hyde, ¿Y entonces qué pinta la llave de la cinta rosa?

-Sí, ¿Y qué guardaría que fuera tan importante en esta caja?- Smith abre la boca por fin.

-Yo creo que lo que quería decir es que esta caja es valiosa para Kya.

-Pero yo no soy importante para Nile. Si mi padre no quería que los que le mataron la encontraran, es que algo valioso tendría.

-Ahora que lo pienso, si se agita parece que contenga algo…

Kya cierra la caja parando la musiquita y la agita.

-Tienes razón. Hay algo en el interior.

-¡Una caja con doble fondo!

Vuelvo a abrir la caja palpando la hendidura. No cubre la caja entera.

-Si nos fijamos bien, en esa esquina de ahí hay otra cerradura minúscula.

-¡Oh!

-¡Hyde, será la que abre la llave rosa!

-Probemos…

Meto la llave de la cinta rosa en la cerradura, y el fondo de la caja se abre dejando al descubierto el objeto que hacía ruido. Una joya de dimensiones épicas.

-¡Dios Santo Bendito!

-¡Ese pedrusco debe valer millones!

Kya coge la joya que está unida a una cuerda, atónita.

-Es… Es un diamante…

-Este es el botín que tu padre no quería que cayera en manos de Nile.

Kya empieza a llorar.

-Le mataron por este diamante… ¡Por esta maldita piedra mi padre se dejó su vida!

Kya sigue llorando a lágrima viva.

-¡Papá! ¡Vuelve conmigo, por favor!

Nadie se ha dado cuenta de que hay algo más junto a la joya. Son varios recortes de periódico.

-¿Qué tenemos aquí?

No son muchos, solo un par. En el más antiguo pone lo siguiente:

"29 de diciembre de 1980. El museo Nacional ha recibido una donación anónima. Se trata de un diamante de medidas descomunales. Una piedra preciosa que no se ve dos veces. A partir del día de hoy, quedará expuesta en el museo para que los curiosos puedan admirar la grandeza y la belleza de este diamante"

El otro artículo es de exactamente un año después:

"29 de diciembre de 1981. Hoy se cumple un año desde que el Museo Nacional recibió el diamante más grande conocido hasta ahora. Desgraciadamente, la banda de crimen organizado conocida como Cóndor la ha robado recientemente. Se desconoce su paradero"

Entonces… Esa banda llamada "Cóndor" está relacionada con Nile. Nile se quedó el diamante, y el padre de Kya lo robó para darles su merecido a los de Nile. Entonces, los mafiosos decidieron borrarlo del mapa de una vez por todas. Bradley lo sabía, pero no le importó. Para que su muerte no fuera en vano, ocultó el diamante en el juguete favorito de su única hija. Más tarde, vinieron los dos a este hotel y Bradley dejó aquí la caja de su hija con pistas indirectas para abrirla. Entonces es cuando llegamos al 24 de diciembre de este año. Bradley le envía un mensaje a mi padre con la voz de su jefe donde le indica que ha de hacer un recado y que debe dejarme una noche sola en este hotel. Justo antes de morir, Bradley le dice a su hija que al cabo de 4 días debe ir al hotel Dusk cueste lo que cueste y le da las esclavas. Aparecen los de Nile y se lo cargan. La pobre Kya se queda sola en el mundo, pero acepta la última voluntad de su pobre padre e intenta por todos los medios llegar aquí. En ese preciso instante en el que logra llegar, me conoce. Oye mi nombre, del cual su padre le ha hablado, y sabe que tiene que pedirme ayuda como hija del mejor amigo de Bradley que soy. Este es el resumen de todo lo ocurrido. Ahora falta esperar al final.

-Kya, escúchame. Mañana mi padre vendrá a recogerme, y te lo presentaré tal y como quería tu padre, ¿Vale?

-Sí.

-Él sabrá lo que debe hacer.

-Mi padre me lo dijo. "Sé que algún día conocerás a Kyle. Y a su hija, Kylie, de la cual ya te he hablado. Cuando les conozcas, confía siempre en ellos. Confío plenamente en que solo querrán el bien que yo quiero para ti, mi pequeña". Y eso pienso hacer.

-Muy bien. Ahora deberías descansar.

-Como quieras, Kylie.

-Toma, el collar y la caja. Son tuyos. Guárdalos bien.

-Eso haré. Y nunca dejaré que los desgraciados que mataron a mi querido padre cojan esto.

-Buena respuesta. Tu padre estaría orgulloso.

Kya sonríe por primera vez desde que llegó.

-¿Puedo…? ¿Puedo darte un abrazo, Kylie?

-Pues claro que sí.

Y así es como acabo abrazando a Kya, cómo me conoce al fin y cómo yo derramo un par de lágrimas por ella. Aunque a simple vista no lo parezca, Kya se acaba de convertir en una de mis mejores amigas.

Y así es también cómo nada más llegar a mi cuarto me desplomo sobre la cama y me quedo frita al momento. Esta noche soñaré con todo lo que acabo de descubrir: el oscuro pasado del hotel, la trágica historia de Kya, el collar de diamantes que le regaló su padre antes de morir… Solo queda ver qué dirá mi padre cuando la conozca por fin.