Otra viñeta más. Mmm, sé que empezarán a odiar a Blaise, pero todo tiene una razón de ser. Lo prometo.

Ojalá les guste.

Disclaimer: Nada es mío, todo es de Jotaká.

G, gracias por el beteo.

Después de mencionarle la traición, me alejé rápidamente de allí. No quería verlo por más tiempo, no quería hablar con él, no quería saber nada de él nunca más.

Caminé por las frías calles de la ciudad con un cigarrillo en los labios. Sabía que había algo inconcluso entre Zabini y yo, pero no podía enfrentarlo en ese momento. Sí, los recuerdos de lo sucedido no eran recientes, pero dolían como su hubieran ocurrido ayer. No eran las palabras que dijo lo que dolía, dolía la mirada, el tono de voz, la pérdida de algo que para mí fue importante.

Fui un iluso. Jamás quise entender que el ser humano es una criatura egoísta y llena de resentimientos; una criatura que por mucho que dijera que confiaba, nunca lo hacía.

Durante mi adolescencia pensé que había logrado cambiar la percepción de una de esas criaturas, pero el tiempo se encargó de demostrarme lo contrario. La confianza era algo estúpido, la amistad estaba sobre valorada y el amor era una utopía que te convertía en idiota al primer descuido.

Le di una nueva calada al cigarro y dejé caer la mano a un costado de mi cuerpo, pero al momento que hice eso, alguien la agarró. ¿Debía preguntar quién era? Claro que no. Sabía que era él.

¿Qué quieres ahora, Zabini?

Joder, intento conversar contigo, ¿acaso no te das cuenta?

Seguimos estando en bandos diferentes, Zabini. Sigo siendo homosexual y si mal no recuerdo, después de la discusión que tuvimos, proclamaste a los cuatro vientos tu heterosexualidad y comenzaste a follar a toda mujer que se te puso enfrente, ¿lo recuerdas?

Era un crío, Theodore. Un crío inmaduro y con ideologías erradas.

Reí y le di otra calada al cigarro. No creía en sus palabras. Lo conocía hace demasiados años como para no saber que estaba mintiendo.

¿Ideologías erradas, Zabini? No insultes mi inteligencia. Sé muy bien que tus 'ideologías' jamás te parecieron erradas.

Ya. Quizás en ese momento no, pero ahora sí. La gente cambia.

No te creo. A ti jamás te gustó el cambio.

¡Maldita sea! ¿Acaso no ves que intento reparar el daño que te hice? ¿No ves que intento resarcir el error de haberte encerrado…?

Se me fue el aire de los pulmones y me alejé un par de pasos de la persona que estaba frente a mí y que durante un tiempo creí conocer. ¿Había escuchado bien? ¿Fue por culpa de él que pasé todos esos años encerrado?

¿Tú…?

Perdóname, Theo.

¿Perdonarte? ¡Maldita sea! ¡Me vendiste, Zabini! ¡Me vendiste para salvar tu culo! —No sé cómo, pero a mi mente llegaron fragmentos de lo que había sucedido y eso me aterró.

Theo, si me dejas explicarte…

¡No! ¡No quiero que me expliques una mierda! ¡Eras mi amigo!

¡No tenía otra opción!

¡Si la tenías! —Boté el cigarro y lo miré fríamente. —Tú mismo me enseñaste que siempre hay opciones, Zabini. ¿Acaso lo olvidaste?

Me sentía mareado y con unas enormes ganas de vomitar. Creo que me giré para comenzar a alejarme definitivamente de él, pero algo pasó. Mi cuerpo perdió el equilibrio, mi mente se nubló y caí al suelo.


¿Críticas? ¿Tomatazos? ¿Galletas? Todo será bienvenido.