Capitulo 10 : EL CRISTAL DE LUZ
Los segundos se estaban haciendo eternos.
En la sala de espera, Carola, Taiki, Kei, Chibiusa, Singo, Hoshi, Fernando y los padres de Bunny, esperaban con suma precaución a que alguien saliera de quirófano y les dijera algo.
Patricia y Yaten habían entrado también en quirófanos puesto que eran los único que podían donar sangre a Bunny ya que, andaban muy excasos y Bunny había perdido mucha sangre.
Amy también estaba con ellos.
Fueron cuatro horas de quirófano, cuatro horas en las que el tiempo no pasaba y más si no dejabas de mirar el reloj, cuatro horas en las que no paraban de ver gente entrar y salir del quirófano sin recibir noticias de ellos, y no era para menos, la herida que Bunny tenía había sido más grave de lo que en un principio se pensaban, la inclinación de la herida, al ser ascendente, había entrado por la parte superior de los intestinos dañando éstos, además del estómago y el hígado; cuando llegó al hospital, sufría una gran hemorragia, la cual, los médicos intentaban cortar y así poderle salvar la vida...
Seiya era el único que no estaba con todos ellos, desde que Bunny habñia entrado en el hospital y había sido metida en quirófano de hurgencia, había desaparecido, nadie sabía donde se encontraba, tampoco había querido decirlo, el sentimiento de culpa que tenía era tan sumamente grante que lo estaba ahogando...
Bunny era lo más importante que tenía, la persona que más amaba, con la que quería compartir su vida y formar su propia familia... lo era todo para él, ¿cómo había sido capáz de dañarla de esa manera?, ¿cómo habían podido confundir tan facilmente esos sentimeintos tan puros que tenía hacia ella?... se despreciaba así mismo hasta el punto de pensar incluso de quitarse la vida con la misma espada que casi arrebata la de Bunny... se odiaba y repujnaba, a pesar de que ninguno de sus amigos le había dicho nada, era incapáz de mirarlos a la cara y a los padres de Bunny... era incapáz de soportar esa mirada acusadora que incluso en silencio le preguntaría que porqué lo había hecho... Kenji le había entregado a su hija, a su única hija y él, solo la había dañado...
Taiyô... - se escuchó una dulce voz – Taiyô... - levantó la cabeza la cual tenía agachada y mojada por las lágrimas – hijo mío... - sintió una cálida caricia.
Madre... - se secó las lágrimas.
Por qué lloras? - la silueta de la Reina Ame No Gawa se hizo visible.
Soy... soy... soy despreciable madre... - agachó la vista.
Por qué dices eso?.
Porque con mis propias manos – se las miró – he dañado tanto a Bunny que ahora está debatiéndose entre la vida y la muerte...
Taiyô... - le cogió ambas manos resguardándolas entre las suyas – tú no has tenido la culpa, solo has sido manipulado.
Pero si no hubiera sido así, si no hubiera sido tan débil, si mis sentimientos por Bunny hubieran sido más fuertes y puros...
Taiyô... - sonrió con ternura – incluso los sentimiento más fuertes y puros, hay veces que sucumben a la maldad para después resurgir más fuertes aún... - le acarició la cara secándole las lágrimas – siempre has tenido un gran corazón y lo has dado todo por los demás sin esperar nada a cambio, se – le puso una de sus manos sobre su corazón – que cada uno de éstos latidos no estarían si ella no estuviera a tu lado, ambos necesitáis tener al otro y ahora es ella la que te necesita, ella no te culpa a tí, todo lo contrario, por tal de salvarte, haría cualquier cosa, como tú lo harías por ella... - la voz de la Reina era muy melodiosa.
Pero no puedo mirar a la cara a sus padres y tampoco a los demás...
Ellos lo entienden, no temas por ello. Ve al lado de la Princesa, escucha como te llama – Seiya cerró los ojos y se concentró en escuchar: "Seiya... no puedo verte... dónde estás?, tengo miedo", pudo escuchar – ves?, te necesita a su lado.
Princesa...
Hijo mío – lo volvió a mirar la los ojos – todo saldrá bien, todo va a ir bien... - lo besó en la mejilla – no te preocupes por nada... - le dijo mientras desaparecía.
No... madre... no te vayas...!.
Seiya se volvió a encontrar solo en aquel lugar con las palabras que su madre le había dicho resonándoles en la cabeza.
En el hopsital, Bunny hacía excasos minutos que había salido del quirófano, aún estaba sedada por la anestesia y la habían metido en una habñitación donde solo el personal del hospital que la cuidaban tenían autorización para entrar; estaba completamente intubada y conectada a varias maquinas las cuales no sabían muy bien para què funcioanabn.
Los familiares y amigos debían de conformarse con verla a través del cristal.
Familiares de la Señorita Tsukino? - todos se levantaron – los más cercanos por favor para poder dirigirme – los miró a todos.
Nosotros – dijo Kenji – somos sus padres.
Cómo se encuentra nuestra hija? - preguntó Ikuko.
Voy a serle franco, hemos intentado hacer todo lo que estaba en nuestras manos, pero las heridas que traía han dañado tres órganos muy importantes... hemos detenido la hemorragia por el momento, pero no sabemos durante cuanto tiempo puesto que de los tres órganos, solo hemos podido salvar uno, los otros dos han de ser transplantados y, ahora mismo, no hay donantes... lo siento...
Ikuk rompió a llorar en brazos de su marido el cual tampoco se pudo contener las lágrimas; Singo se aferró a Hoshi la cual tenía en sus brazos, sin derramar ni una sola lágrima aunque por dentro estaba destrozado, Amy, que acababa de salir junto a Yaten y Patricia de quirófano, se aferró en los brazos de Taiki los cuales la recogieron con el mayor cariño posible, Patricia hizo lo mismo y compartió su angustia con Kei el cual no dejaba de mirar a través del cristal impotente al ver a Bunny así, Carola y Yaten se apoyaron mutuamente el uno en el otro compartiendo de igual modo ese dolor.
Seiya, que se encontraba en la puerta justo cuando el doctor le había dicho eso a los padres de Bunny pasando completamente inadvertido por los demás, deseó que la tierra lo tragara para poder desaparecer para siempre... el haber oído que Bunny no estaba fuera de peligro y que en cualqueir momento podría sufrir otra hemorragia y morir con ella, hizo desearle mucho más ser él el que estuviera así, morir y no hacerle más daño puesto que, últimamente, era lo que más le estaba haciendo.
Pasó por entre medias de todos con los ojos llenos de lágrimas hasta llegar al cristal donde se paró y en el cual, apoyando su mano en él, miró hacia donde su amada princesa se encontraba.
Bunny... - la llamó en silencio y desde lo más hondo de su corazón – princesa... ya estoy aquí... me ves?, estoy aquí, contigo...
Seiya... - creyó haber escuchado.
Lo siento... - sus lágrimas se acentuaron aún más . Lo siento... - era lo único que podía decir en sus pensamientos y las úncas palabras que decían su corazón.
Seiya... - volvió a escuchar casi en un susurro – cuida de Hoshi... y no olvides, que nunca te dejaré de querer...
Esa voz parecida más a un susurro inventado por él mismo, se fue opacando cada vez más hasta dejar de escucharse, haciéndolos a todos levantar la vista y mirar hacia Bunny al escuchar pitar todas las máquinas que Bunny tenía conectadas.
Todos se asustaron, el ambiente estaba tan tenso al ver como médicos y enfermeras corrían de un lado a otro, que se podía haber cortado con un cuchillo.
Entre medias de aquel alboroto, un médico fue familiar para todos, el cual fue capaz de estabilizar a Bunny.
Armando... - pensó Seiya sorprendiéndose de verlo por un lado y por otro, tranquilizándolo al ver que estaba al lado de Bunny.
Tras volver a estabiliar de nuevo a Bunny, Armando levantó la vista y se encontró a todos sus amigos, mirándolo.
Les hizo un gesto, le dijo algo a las enfermeras que estaban al cuidado de Bunny y quitándose la bata, salió hacia donde los demás se encontraban.
Armando...
Señor Tsukino – le estrechó la mano – Señora Tsukino – la abrazó – chicos... - los miró.
Gracias... - Ikuko aún seguía abrazada a él – gracias por estabilizar a Bunny.
Es mi trabajo, no tiene por qué darlas – le sonrió.
Siempre he sabido que eres el mejor para mi hija – le dijo Kenji mirando hacia Bunny – nunca debería de haberte cambiado, nunca he estado de acuerdo con eso... - Seiya agachó la cabeza. Esas palabras de Kenji le habían dolido como si le hubieran incado miles de alfileres.
Señor Tsukino – mirço a Seiya y vio que cabizbajo y limpiándose las lágrimas, se dirigía hacia la puerta – ahora dice eso por el dolor que siente al ver así a su hija, pero le puedo garantizar que la decisión que ha tomado Bunny, es la correcta – le sonrió – si me disculpa... - los dejó a todos y salió tras Seiya – espera! - lo llamó haciéndolo volverse – quisiera hablar contigo.
No tengo nada de que hablar contigo.
Yo creo que si... acompáñame por favor – su voz sonó firme y segura.
Qué quieres? - dijo tras entrar en un despacho.
Que me cuentes lo que le ha pasado a Bunny – cerró la puerta.
Como si no lo supieras.
Pero lo quiero escuchar de ti.
Bunny está así por mi culpa, yo he sido quien le ha hecho todo eso – dijo tras dudar unos segundos con los ojos llenos de lágrimas.
Cómo... - ya lo había escuchado antes, aunque se negaba a creerlo.
Armando... - su voz sonó muy triste – ambos amamos a Bunny... sálvala... - se arrodilló en el suelo – prometo volvértela a entregar y olvidarme de ella para siempre si la salvas... - se agachó completamente en el suelo – te lo pido de rodillas, ayúdala! - las lágrimas no dejaban de correr por sus mejillas – desde que he aparecido nuevamente en su vida, lo único que hago bien es dañarla... - se volvió aferrar al suelo – la amo... sabes que la amo y sabes lo que he luchado por ella, por eso...
Seiya... - se agachó y colocó sus manos sobre sus homboros haciendo que éste lo mirara – no puedo aceptar tu propuesta porque quiero que Bunny estè a tu lado – Seiya fijó su mirada en él – me ha costado trabajo y me ha llevado mucho tiempo el entender que nuestra relación no estaba basada en el amor sincero, si no que todo giraba entorno a un amor pasado del cual no deberíamos de haber tirado y tampoco habernos aferrado si no sentíamos los mismo, por eso no puedo aceptar esa parte de tu propuesta – amobos se levantaron – intentaré hacer todo lo posible por Bunny, pero a cambio, necesito que sigas a su lado, ella... no puede estar sin tí, acaso no te has dado cuenta?!.
Pero no puedo estarlo Armando... - le dio la espalda – no puedes imaginar lo duro que es verla así y estar bajo esa mirada acusadora de todos... no puedo no tener a Hoshi en brazos... - su voz seguía siendo muy triste.
Nadie te culpa y Hoshi tampoco merce ese trato de tí. Esa niña está sufriendo al ver a su madre así y nadie la consolaría mejor que su padre... voy a intentar hacer todo lo posible por Bunny, te lo prometo.
Gracias.
Seiya – se volvió y lo miró desde la puerta antes de salir – mis vacaciones las voy a pasar intentando salvar a Bunny, así que espero que no sea en balde mi tiempo y tú pongas del tuyo... - se marchó.
Lo intentaré... - dijo saliendo también de esa habitación y dirigiéndose hacia donde todos estaban – Hoshi... - la pequeña lo miró – cariño, te vienes conmigo? - sentía las miradas de todos sobre él – vamos a casa...
No – la niña fue muy rotunda aferrándose más en Singo - no quiero que me hagas daño igual que a mamá.
Como quieras... - sus ojos se volvieron a entristecer – por favor, cuidar de Bunny. Señor Tsukino, Señora... - los miró – se que una disculpa no vale anda y se que me culpan de la desdicha de ahora de su hija... ojalá pudiera ser yo el que estuviera así y no ella, lo siento... - se agachó apra pedir perdón y se acercó a Hoshi – te querré siempre preciosa – la besó en la frente – hasta siempre... - salió corriendo de quella habitación con los ojos llenos de lágrimas.
Seiya!... - Kei salió tras él pero de nada sirvió, ya había desaparecido.
Kei... - Patricia lo llamó.
Ha desaparecido – se volvió hacia todos.
A ver si es verdad y no vuelve nunca más – Kenji estaba muy enfadado.
No digas eso...
Ikuko, desde que Seiya ha aparecido de nuevo en la vida de nuestra hija, solo ha hehcho que Bunny sufra de una manera o de otra, no quiero volverlo a ver al lado de ella nunca más – su enfado era monumental y su voz sonaba autoritaria.
Cariño, pero...
Ikuko, es nuestra hija la que tiene su vida pendiente de un hilo, qué más necesitas?! - gritó.
Con todos mis respetos Señor Tsuki...
Veros – cortó a Yaten – no quiero veros a ninguno – los miró – marchaos! - les gritó – Singo, suelta a esa niña que nada tiene que ver con nosotros – se volvió hacia el cristal por el cual se podía ver a Bunny – mi familia consta de 4 miembros y de ninguno más...
Princesa, ven – Kei la cogió en brazos – vamos a casa.
Amy...
Singo y su madre se quedaron mirando como cada uno de ellos iba saliendo de aquella habitación sin decir ni una sola palabra más al respecto a lo que el padre de Bunny les había dicho.
Amy, aún habiendo sido llamada por Singo el cual deseaba poder compartir su dolor resguardando entre sus brazos a la chica que más anhelaba tener, se resguardó más aún en los brazos de aquel castaño, frío y distante el cual limpiaba cada una de sus lágrimas, siendo entonces, una persona cercana y sensible.
Al salir del hospital, comenzaron a caminar en silencio hacia el Templo Hikawa.
Cada uno iba asumido en sus propios pensamientos aunque en el fondo, todos tenían el mismo, se sentían mal por las palabras que habían recibido por parte del Señor Tsukino a pesar de entenderlas, estaban decepcionados con ellos mismos con el trato que le habían dado a Seiya, habían sido muy distantes con él a pesar de saber que él no había tenido la culpa; en ningún momento ninguno de ellos se había parado a pensar en como se podía estar sintiendo Seiya, ninguno de ellos había sido capaz de darle un hombro en el que llorar, un abrazo de ánimo y una palabra de consolación, absolutamente ninguno de ellos y ahora, ese sentimiento de culpa se los estaba recomeindo a todos, porque sabían todo loq eu Bunny significaba para él en todos los sentidos.
Debemos de encontrar a Seiya – Taiki se animó hablar – tal y como ha salido del hospital, se que es capaz de hacer cualquier locura.
Nos hemos portados comos unos auténticos miserables con él – dijo Kei el cual llevaba tomada a Hoshi – en vez de estar a su lado, lo que hemos hecho ha sido apartarlo.
Ray, tú no podrías localizarlo? - preguntó Fernando – eres la única que puede...
Lo intentaré, pero si tiene su energía escondida, va a ser casi imposible...
Que será lo más probable... - dijo Patricia.
Pero quizás podamos aun siendo así... - Amu habló – si todos juntamos nuestras fuerzas, la energía acumulada es mayor y sería mas fácil encontrarlo, por mucho que haya decidido esconder su energía del todo no ha podido hacerlo y quizás podamos encontrarlo por muy leve que sea...
Muy buena idea – Taiki la atrajo hacia él – solo a tí se te pueden ocurrir esas cosas – la miró a los ojos, sonrojó a Mey y todos los miraron.
Muy bien – Carola se puso en medio de ellos dos – qué hay entre vosotros dos.... - ambos se sonrojaron.
Carola... - Yaten fue el que se atrevió a quitarla de donde estaba – eso no te importa...
Cómo que no?!, llevan días muy raros y hoy no se han separado apenas... - los miró – tenéis algo que decir?!... - ambos se miraron – eh Amy... - le dio con el codo – va, venga... cuenta, cuenta... - Carola no dejaba de insistirle.
Carola, ahora que lo dices si – Taiki habló – entre Amy y yo hay lo mismo que Yaten y tú queréis negar.
Cómo?! - el resto los miraron.
Eso... - Carola estaba cortada – eso no es cierto! - dijo toda colorada – entre Yaten y yo... entre Yaten y yo no hay nada! - se puso mas colorada aún – pero sí que me gustaría que lo hubiera! - se puso más colorada aún al darse ceunta que había pensado en voz alta.
Bocazas... -Yaten intentó camuflarse entre los demás por lo avergonzado que estaba.
Lejos de allí, justamente en el otro lado de la ciudad, Seiya caminaba entre la gente, camuflado para que no lo reconocieran y perdido en sus propios pensamientos y en su propio mundo.
La gente le empujaba y chocaba con él, alguna a propósito y otra sin querer, pero ni tan siquiera le importaba, un empujón de esos no se podía comparar a todo el daño que tenía por dentro; somo si no fuera suficiente por culparse y sufrir por Bunny, ahora también, Hoshi le tenía miedo.
Fue una melodía la que lo hizo salir de sus pensamientos haciéndolo parar entre la gente.
Arriba, en la fachada de un gran edificio, en una gran pantalla, estaban ellos, los ThreeLights con su nuevo single "La Princesa De Mis Sueños"... un video clip el cual Seiya no quisó grabar porque Bunny no quiso salir con ellos porque le daba vergüenza que la gente después la reconociera...
Casi como un acto reflejo, Seiya comenzó a cantarla, sin dejar de verse en aquella pantalla.
"En mis sueños sigues siendo
la princesa de mi reino.
Soledad, en mis sueños.
Cuenta tanto el buscar
una razón a este final...
ayúdame a encontrarlo.
Y ahora te busco sin razón;
fui yo quien dijo que no. ¡No, no, no!
¿Cómo es posible tanto dolor?
Ahora se lo que es amor.
Duele tanto el saber
que nunca más te volveré a tener
en mis labios.
Moriré pensando que
nunca supe retener
al ser que más he amado.
Y ahora te busco sin razón
fui yo quien dijo que no. ¡No, no, no!
¿Cómo es posible tanto dlor?
Ahora se lo que es amor. (BIS)
Princesa... - dijo limpiñandose las lágrimas tras comenzar de nuevo a caminar – no dejaré que mueras, no si puedo evitarlo, yo te estoy quitando la vida y yo te la volveré a dar, aunque eso signifique dar la mía a cambio...
Todos sintieron un escalofrío.
Se encontraban en el porche del Templo donde siempre se reunían, cuando lo sintieron.
Chicos... - Patricia llegó corriendo hacia donde todos se encontraban – Hoshi... - dijo en medio del sofoco que llevaba haciendo que todos se levantaran y se dirigieran hacia donde Raya se encontraba con Hoshi.
Ray - Kei abrió la puerta.
Estaba jugando con nosotroas, estaba apunto de dormirse cuando empezaron a darles combusiones...
Está ardiendo – Amy la cogió y la puso en la cama – traer paños y agua fría – dijo mientras le quitaba la ropa – hay que bajarle esta fiebre...
Voy – Patricia se fue con Ray y Carola.
Amy, qué le ocurre? - Kei estaba preocupado.
No lo se... creo que todo tiene que ver con lo mismo – lo miró – Seiya debe de estar dudando de nuevo.
Pero así lo único que va a conseguir, es matarlas a las dos... hay que encontrarlo.
Papá... - Hoshi medio habló entre tanta fiebre – pa... pá... - las lágrimas resbalaron por sus mejillas.
Ya... Hoshi... - Amy la acariciaba mientras Patricia no dejaba de ponerle paños de agua fría sobre la frente.
Ray, podrías intentar localizar a Seiya? - Kei la miró.
No se si podré.
Por favor... - la mirada de Kei reflejaba desesperación – mi sobrina morirá si no lo encontramos...
Ray no contestó.
Tras dejar la palangana con agua en el suelo, se dirigió hacia la puerta cogiendo a Fernando del brazo.
No hizo falta que le dijera nada más, Fernando sabía que saldría con Ray de aquella habitación, irían a ponerse sus kimonos, él deberçia de abastecer aún más el fuego que su querida Ray siempre tenía encendido y esperar tras ella, sentado en silencio, a la espera de que señal para quemar esos papeles con letras ilegibles que ella escribía.
Los demás también salieron de aquel lugar dejando a tan solo Amy con Hoshi.
Decidieron irse al dormitorio de Ray que era justamente la habitación contigua a la de Hoshi, se sentaron en el suelo formando un círculo, unieron sus manos, cerraron los ojos para concentrarse y dejar salir su energía a la espera de poder sentir la energía de Seiya, por muy leve que fuera.
Chicos! - el profesor Hagiwara entró en la habitación donde todos se encontraban abriendo las puertas de golpe.
Profesor... - todos se levantaron sorprendidos al verlo.
Y Tsukino y Niijima... - miró hacia todos lados intentando localizarlos entre todos ellos.
Profesor... - Patricia fue la portavoz – Bunny está muy mal herida, tiene...
Tiene varios órganos fundamentales dañados y su vida pende de un hilo... - su voz sonó triste y un poco ausente – la vida del ser amado será devuelta con un sacrificio de amor... - pensó en voz alta.
Un sacrificio de amor?! - esta vez fue Kei quien habló – profesor... a qué se refiere?.
Veréis.. - todos prestaron atención – como sabéis, fuera de mi vida de profesor, sigo siendo un arqueólogo por mi cuenta en busca de la legendaria Corona de la Reina Etsuko...
La corona de la abuela... - se oyó decir a Kei.
Así es – asiintió – ya se lo comenté a Niijima y a Tsukino, que había encontrado un pergamino en el cual decía que la corona sería custodiada por la luz de dos pequeños seres opuestos los cuales son protegidos por una gran luz, después de ello, seguí intentando descifrar las siguientes líneas y no lo he conseguido hasta hoy...
Qué decía? - preguntó Yaten.
A pesar de la custodia de sos dos seres, la coronoa no se revelará ante sus portadores sin que los progenitores de éstos no hayan hecho antes un sacrificio de amor...
Quiere decir... - Carola fue la que saltó.
Que no se cual sería el motivo de Tsukino para que entregara su vida de esa forma, pero estoy seguro de que Niijima entregará la suya con tal de salvar a Tsukino... - los miró a todos.
Hay que encontrarlo – dijo yaten – no podemos dejar que Seiya vuelva a dar su vida de nuevo por Bunny!.
Cómo que no podemos?! - Kei se volvió hecho una furia – es mi hermana la que se está muriendo en la cama de un hospital por culpa de las dudas de Seiya!.
Chicos! - Ray se pueso en medio – discutiendo entre nosotros no vamos a conseguir nada, los dos necesitan nuestra ayuda y debemos dársela – Yaten y Kei agacharon la cabeza.
Y... por dónde empezamos? - dijo Taiki.
La mitad de nosotros nos quedaremos aquí intentando de localizar su energía meintras que la otra mitad se moverá con las pulseras que Seiya nos dio buscándolo en los lugares donde pueda estar, Amy se seguirá quedando con Hoshi, es la que mejor puede ayudarla en caso de que empeorara.
Carola – Yaten la agarró – vendrás conmigo? - su voz sonó seria pero para nada autoritaria.
- Claro... - Carola se quedó un poco parada, nunca había escuchado ese tono de voz en Yaten.
Pues nos amrchamos – Yaten pegó más a Carola hacia él.
Informar si encontráis algo – dijo Ray.
Descuida – se marcharon.
Ray, yo también quisiera ayudar – dijo Fernando.
Si quieres, puedes venir conmigo – le dijo Kei – Patricia y Taiki sería bueno que se quedaran con Ray intentando localizar a Seiya con su energía.
Puedo?! - los ojos de Fernando se iluminaron.
Juntos ante todo compañero – chocaron sus manos t rieron – bien, nos vamos! - y desaparecieron.
Bien, es nuestro turno también – Ray se marchó con taiki y Patricia a la sala del fuego tras haber acompañado al profesor a la puerta del Templo y haberle dado las gracias pro la información que les había proporcionado.
En medio de éste caos, Yaten paró junto con Carola en el puerto marítimo.
El sol estaba comenzando a ocultarse, las gaviotas cada vez se iban dejándose notar más y la brisa comenzaba a ser mas fresca.
Yaten... qué hacemos aquí?, crees que Seiya estará en este lugar?.
Antes de comenzar a buscar a Seiya, me gustaría hablar contigo – le dijo dándole la espalda sin dejar de mirar el sol que poco a poco se iba ocultando – aunque se que no es el momento más adecuado...
Ocurre algo? - comenzó a asustarse.
Ocurre que aunque he intentado que no ocurriera, lo cierto es que he terminado enamorándome de ti, Carola... - le dijo sin mirarla – he de admitir que no soy bueno para estas cosas e incluso cuando veía a Seiya con Bunny, pensaba que qué de especial tenía el amar tanto a una persona hasta el punto de morir por ella... pero, conforme han ido pasando los días y el tiempo, a pesar de tu forma de ser tan peculiar, lo cierto es que te has ido metiendo dentro de mí hasta el punto de sentirme vacío cuando no estás a mi lado y de morirme de celos cuando te he visto sonreír por algo que te ha dicho algún chico... - seguía sin mirarla – si te preguntas que por qué te digo ésto, sinceramente, no lo se, supongo que para dejar mi conciencia tranquila al ver lo que Seiya es capaz de hacer por Bunny, ya que yo no soy igual que Seiya.
Eres idiota... - carola habló por primera vez – sabes que te he admirado y querido desde que apareciste con los ThreeLights... siempre te he perseguido por lo que eras, hasta que poco a poco lo he ido haciendo por quien de verdad eres. No somos tan distintos... y sabes que si te he perseguido era para hacer que te fijaras en mi... me resulta extraño que estés enamorado de mi puesto que eso no va con tu forma de ser, aunque en el fondo de mi corazón esté llena de alegría al saber que es así...
No me crees? - la miró.
Intentas compararte con Seiya a pesar de que no puedes, cada uno de vosotros es distinto al otro, Yaten, si te he anhelado en tenerte es por quien solo tú eres...
Carola... - se acercó y le acarició la cara – no se muy bien como se hace ésto... - la miró a los ojos, ambos los tenían brillosos.
Sólo, déjate llevar...
Carola se empinó un poco para poder rodearlo con sus brazos al mismo tiempo que juntaban sus labios... era extraño para ambos a pesar de que era un sueño hecho realidad para ambos.
Yaten...
Dime – le contestó sin abrir los ojos para seguir localizando a Seiya.
Por qué idolatras tanto a Seiya? - la miró – tan importante es para tí?.
Carola... - la miró con cariño – sabes que no soy bueno expresando estas cosas, ya te lo he dicho antes, pero aún así voy a intentar explicártelo – la cogió de la mano e hizo que se sentara en el suelo junto a él – mi infancia no ha sido nada fácil, al igual que la de Taiki... ambos nos quedmos huérfanos cuando apenas éramos unos niños. El padre de la Princesa Kakyu nos acogió en su palacio y nos trató como si hubiéramos sido sus propios hijos. En palacio, teníamos comida y un techo en el cual resguardarnos cada noche, pero, a cambio de ello, el Rey nos pidió que sirviéramos a su hija y la defendiéramos... ambnos sabíamos que si aceptábamos, nuestra vida como chicos terminaría para convertirnos en...
Chicas...
Si – sonrió – la princesa solo quería que le sirvieran chicas... en ese tiempo de formación, fue cuando apareció Seiya, era todo un rebelde – volvió a ronreír con añoranza – llegó a palacio tras la muerte de sus padres, aunque él nunca ha sabido con certeza como legaron a morir. Tenía tanto carácter que incluso le llegó hacer frente al mismo Rey sin aparecer ni una pizca de miedo en su rostro... siempre ha sido muy maduro y en todo momento ha sabido lo que quería y eso, por mi parte, es admirable. A él nunca le ha dado miedo nada y siempre he ha protegido...
No sois hermanos de sangre, pero eso no te importa.
En absoluto... a pesar de su dureza, Seiya también un niño y por aquellos entonces también sufría porque sus padres también habían muerto y se encontraba completametne solo... los tres nos apoyamos en los otros dos porque los tres habíamos corrido la misma suerte... a partir de ahí, siempre hemos estado los tres muy unidos, por eso, cuando se que está en peligro lo defiendo ante cualqueira, porque Taiki y él son la única familia que tengo...
Carola no dijo nada más, tan solo lo abrazó. Nunca se había parado a pensar que el pasado de los tres hubiera sido tan duro y tan triste...
Mi señor... - Shima abrió las puertas de par en par.
Qué ocurre? - Resma levantó la vista con la boca llena de comida.
Perdone mi interrupción mi señor, pero creo que sería de su interés el saber que desde hace un rato, una gran energía no para de sentirse... creo que son esos dichossos guerreros mi Señor.
Vaya... vaya... - se limpió las manos grasosas en las manos – qué tal si hechamos un vistazo?, quizás tengamos suerte y aparezca la corona ahora que Guerrero Luna está más muerta que viva...
Va a venir mi Señor?.
Quiero saber qué caras tienen esos guerreros que han ido acabando con mis generales... vamos! - desapareció y Shima lo siguió.
Dónde podrá estar... - Kei comenzó a desesperarse – ésto de pensar como Seiya es demasiado agotador...
Pero no podemos rendirnos... - Fernando le puso la mano en el hombro.
Tienes razón...
Tic, tic, tic... - sonaron los intercomunicadores a la vez.
Chicos...
Seiya, dónde estás?! - Yaten estaba hecho una furia.
Muy lejos de vosotros... - dejó escapar toda su energía.
Qué haces al Norte de Japón?! - Ray no se creía donde estaba.
Organizar mis pensamientos... y darme cuenta de cual es la solución para que Bunny viva...
No lo hagas! - le gritó Kei.
Kei... - sonrió – eres el mejor hermano que Bunny puede tener...
Seiya... - esta vez taiki fue el que habló – tiene que haber otra solución, siempre la hay...
Tiene razón... - alguien habló detrás de Seiya haciendo que se volviera – de él sale toda esa energía?! - miró a Shima el cual asintió.
Quién... eres?...
Yo? - rió.
Seiya, Seiya!, qué ocurre?, quién hay contigo? - preguntó Kei pasando desapercivido.
Tú debes de ser Seiya, o me equivoco?.
No, no te equivocas.
Me alegro de no haberlo hecho... tu energía sigue siendo la misma que cuando eras un niño, Príncipe Taiyô... - rió a carcajadas.
Quién eres tú?! - se transformó.
No me recuérdas?!... soy el asesino de tu familia, Taiyô...
Mientes...
Crees que fue Galaxia quién los mató?!... pobre iluso... - riço – el Rey del Planeta de Fuego debió de cambiar tu memoria, yo fui quien acabó con la vida de tu familia y el que acabará también con la que tienes ahora, soy Resma, el Rey Resma... y te presento a Shima, mi 10º general...
Tú... por tu culpa Bunny... - comenzó a agarrar más fuerte su espada.
Te equivocas... yo no fui quien lo hizo, fuiste tú con esa espada que tienes entre tus manos...
Seiya!, no lo escuches!, escapa! - le decían todos sus amigos ya que en ningún momento cortó la comunicación.
Mátalo... - Resma le dio la órden a Shima tras ver la confusión de Seiya desapareciendo él tras ello.
Lo único que podían escuchar tras el intercomunicador era el chocar de las espadas y los pequeños gritos de dolor que de vez en cuando se les escuchaba por ahber sido alcanzados por las espadas.
Todos se sentían impotentes al no poder hacer nada ya que con esa actitud no sabían donde se encontraba Seiya con certeza y aunque lo hubieran sabido, seguro no hubieran llegado a tiempo.
Fueron varios minutos eternos, quizás pasó más de una hora, ninguno sabía decirlo con certeza ya que esos minutos fueron eternos para cada uno de ellos, hasta que dejaron de oírse al chocar de las espadas.
Chicos... - la voz de Seiya sonó tras algunos segundos en silencio.
Seiya, estás bien?!.
Escuchárme por favor... - todos callaron – si me he ido tan lejos de vosotros ha sido para que no podáis detenerme – fueron a replicar pero Seiya prosiguió no dejándoles – se que todos sufrís al ver a Bunny como está y aunque no me habéis dicho nada, vuestras miradas eras más que suficientes para saber que, aunque no queríais, en el fondo me acusábais de la situación en la que ahora Bunny está... - hizo una pausa – se cual sería la solución para todos nosotros y sobre todo, para que ella salvara su vida... Kei, por eso quería decirte que nunca dejaras de velar por Bunny, eres muy importante para ella y que ojalá pronto, Patricia y tú le déis un sobrino al cual cuidar... le ayudará mucho – sonrió – Yaten... Taiki... mis amoados hermanos... perdonárme por todas las locuras que he hecho y a las cuales siempre os he arrastrado... me laegro de que por fin, os hayáis decidido a elo – dijo al verlos al lado de cada uno de su pareja – ray... creo que no hace falta que te diga lo que significas para mí, al igual que tú, Fernando... - su voz era serena – chicos... cada uno de vosotros tiene algo imprescindible para Bunny, prometerme que nunca la dejaréis sola y prometerme también que le diréis que me perdone por todo el daño que le he hecho, que a su lado, me he sentido el hombre más afortunado del mundo por tenerla, que es única, que me ha dado a una preciosa hija, que la amo más que a mi propia vida y que nunca la olvidaré...
Seiya...! - le gritó ray – no lo hagas! - sus ojos estaban llorosos.
He de hacerlo Ray... - sonrió con tristeza – soy feliz volviendo a dar de nuevo mi vida por la persona que amo... quiero hacerlo y debo de hacerlo... adiós...
Seiyaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!... - Ray gritó dejando caer sus lágrimas.
Seiya no lo dudó, tras haberse despedido de cada uno de ellos, con su propia espada y de rodillas como estaba en el suelo, se la hincó sin dudarlo atravesándose de lado a lado con ella.
Todos sus amigos sintieron en ese mismo instante, como la energía de Seiya, en unos cortos segundos fue muy intensa para después, poco a poco, desaparecer por completo.
Ninguno de ellos pudo aguantar las lágrimas, Seiya a pesar de su forma de ser tan peculiar, se había hecho un hueco más grande de lo que él hubiera imaginado en el corazón de cada uno de ellos, sobre todo, por haber amado tan incondicionalmente a Bunny desde el primer día y volviéndo a dar, por segunda vez, su propia vida por tal de que Bunny, la princesa de sus sueños, se curara por completo y viviera como solo ella se merecía.
En la habitación contígua a la que ellos estaban, Hoshi seguía tumbada casi ilegible, sin abrir los ojos y con muchísima fiebre.
Pa.. pá... - fue lo único que dijo tras dejar caer sus lágrimas.
