Lamento la tardanza para publicar (¿cuánto fue, un mes?), pero aquí está el nuevo capítulo junto con mis excusas. He estado en la escuela muy apurada con tareas y eso, pero eso no es todo, me acabo de cambiar de casa o.o! y no tengo internet así que entre las labores de ir acondicionando la nueva casa y la falta de conexión simplemente ha sido como pasar por una tormenta. El internet de la escuela me ha salvado, cuando menos, y es lo que estoy aprovechando para publicar.
Espero que les agrade el capítulo.
Advertencia: situaciones sexuales explícitas.
Disc. RotG ni The Guardians me pertenecen y yo hago esto sin fines de lucro, solo por entretenimiento mío y de quien quiera leer.
Silver Embrace
Capítulo 10: Escena del crimen
Aquellos cinco días fueron sin duda de los más largos y oscuros en la vida de Bunny. Hubiera alargado el viaje más si Jack hubiera estado con él y seguramente le habría parecido corto, pero considerando que había tenido que dejar a su Snowflake y que además su situación con él pendía de un hilo, lo único que al parecer podía hacer mientras tanto era esperar y desear que lo que fuera que estuviera pasando, pasara pronto.
Había viajado todos los días y estaba tan aburrido y distraído que la mayor parte del tiempo no estaba seguro de donde estaba, solo sabía que estaba en algún lugar de Europa, al amanecer estaría llegando a alguna otra ciudad, almorzaría con gente desconocida que le hablarían como si los conociera de toda la vida, asistiría a exposiciones de arte y finalmente en algún momento de una cena hablarían acerca de los dulces y los chocolates. Llegaría a un par de tratos con algunos empresarios importantes, posaría para un par de fotos y el viaje terminaría del mismo modo en que empezó. Sin interés de su parte y con ganas de que aquello terminara pronto.
Las noches fueron largas y el sonido de las personas a su alrededor le resultaba al mismo tiempo aturdidor y soporífero. Todo pasó por dentro de una nube, y lo único que podía sacar en claro de aquella experiencia era que quería volver.
Pero al mismo tiempo, no quería volver.
No quería regresar a casa y encontrar que Jack no estaba allí. Él le había dado esa opción y sin querer casi, Jack podría haber entendido su propuesta como una forma indirecta de decirle que ya no lo quería. Porque, ¿de qué otro modo, siendo realistas, podría haberse tomado aquello?
Sin embargo Bunny quería confiar en que aún algo podría hacerse. Quería confiar en que no volvería a estar solo. Peor aún que solo, sin Jack.
La única parada memorable que hizo fue en Suiza, le pareció, en un pequeño taller que llamó su atención.
Aunque aún no estaba seguro de que hubiera valido la pena.
…
Apenas se desocupó al quinto día tomó el primer avión con el que pudiera llegar a casa. Alguien le advirtió que si tomaba ese avión llegaría allá de madrugada y que quizás sería mejor que esperara un par de horas, pero en realidad no le importaba mucho a qué hora llegar sino simplemente estar de regreso pronto.
Quería estar en su casa, usar su camioneta, ponerse ropa normal, estar en su oficina, en su cocina, dormir en su cama…
Pero detrás de todos los pensamientos y deseos que tenía de volver a casa, estaba el simple hecho de que deseaba encontrar a Jack ahí, esperándolo en la habitación, acurrucado contra su almohada en la misma posición en que lo había dejado.
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Llegó al aeropuerto a eso de las dos de la mañana y apenas tuvo consigo su maleta consiguió un taxi que lo llevara a casa. En esos días no había hecho ni había recibido llamadas de Tooth o de North ni correos de Sandy por lo que cabía esperar que todo estuviera bien.
Llegó a casa y sacó las llaves del bolsillo de su maleta. Todo estaba bien cerrado. En la cochera tanto su auto como su camioneta estaban en su lugar, limpios y bien estacionados justo como los había dejado. Todas las luces estaban apagadas.
Dio una respiración profunda antes de abrir la puerta y encontrarse con la oscuridad. Aunque al principio se sintió extraño pronto reconoció al recinto oscuro que le daba la bienvenida como su hogar.
Se preguntó repentinamente cómo había podido hacer eso tantas veces antes. Llegar de noche luego de días de viaje, cocinar algo de cenar, acostarse y dormir. En ese momento todo lo que deseaba era ver a Jack. Antes de él, llegar a casa era sinónimo de saber qué iba a pasar. Ahora lo único que sentía era un hueco en el estómago y ganas de salir corriendo. No sabía a donde.
No quizo encender la luz pero por lo que podía apreciar en cuanto sus ojos se adaptaron a la penumbra, todo estaba en orden, nada estaba fuera de lugar, cada cosa estaba exactamente donde la había dejado y un aroma familiar le pegó en seguida en la nariz.
El aroma del encierro y de días de soledad acumulada.
Subió las escaleras con la maleta en la mano y se detuvo ante la puerta de la habitación. Estaba cerrada, así que esperó un momento antes de golpear suavemente, un par de veces.
Al no haber respuesta se convenció a sí mismo de abrir la puerta y enfrentarse a lo que se fuera a encontrar ahí dentro.
Tomó el pomo firmemente en su mano, le dio la vuelta y empujó la puerta con firmeza.
La cama estaba vacía, intacta, fría.
Aster sintió algo parecido a que le clavaran un cuchillo en la boca del estómago, sin embargo aguantó en pie.
-Mierda.
Lanzó la maleta a un lado y se estiró un poco mientras trataba de procesar lo que aquello en realidad significaba.
Jack no estaba.
Aster se quitó el saco y lo dejó sobre un perchero, y luego se desató la corbata a jalones. La arrojó al suelo sintiendo que con eso podía aliviar un poco esa mezcla de rabia y de tristeza que sentía, y finamente se sacó la camisa de los pantalones y se deshizo de los botones con rapidez.
En eso estaba cuando un ruido llamó su atención. Eran pasos, cortos y rápidos y se dirigían hacia él.
Aster volteó hacia la puerta, que estaba abierta, y salió de la habitación justo a tiempo para chocar frente a frente con una especie de brisa helada que rebotó contra su cuerpo.
-¿Jack?
-A… ¿Aster?
Jack retrocedió. Sus ojos estaban un poco rojos, adormilados.
-¿Dónde…porqué…?
-Escuché ruidos y vine a ver…yo…me quedé dormido.
-¿Dormido? ¿Dónde?
Jack sacudió la cabeza como si necesitara ponerla en orden. Se veía confundido.
-En la terraza, estaba leyendo y me quedé dormido…no pensaba que llegarías de noche, yo… Aster, yo…
Antes de que Jack continuara explicándole, Bunny lo tomó de los brazos y lo estrelló contra la pared más cercana al tiempo que lo besaba agresiva y posesivamente. Lo levantó separando sus piernas y colocándose entre ellas, afianzándolo a la pared con su cintura. Jack quería protestar pero los labios de Aster no se lo permitían.
Solo con besarlo de esa manera por unos minutos que parecieron eternos, lo dejó agotado. Cuando se separó lo hizo para restregar su rostro contra la piel helada y suave de su cuello, besar con suavidad su mandíbula y su oído y finalmente besarlo de nuevo en los labios, pero con cuidado y ternura.
-No deberías quedarte dormido afuera- le dijo entre besos, sintiendo que asentía mientras le rodeaba el cuello con los brazos-es peligroso.
Las manos de Jack vagaban por su cabello mientras él seguía recorriendo su cuello con los labios.
-Me hiciste tanta falta, mi ángel…
Jack suspiró de satisfacción.
-Y tú a mí.
Aster llevó a Jack dentro de la habitación. Lo recostó en la cama y le quitó la camiseta. Él también se quitó la camisa y lo abrazó.
-Aster…
-Hablaremos en la mañana, amor. Estoy muy cansado y…me alegra que estés aquí. No podría dormir tranquilo sin ti.
Jack se abrazó más fuerte a Aster de lo que éste recordaba que alguna vez lo hubiera hecho. Después de un rato se quedó profundamente dormido.
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Para cuando Aster despertó, Jack no estaba a su lado en la cama, sino sentado en una orilla mirando el suelo. Tal vez fue eso lo que lo despertó; la sensación inusual de estar en su cama y que esta fuera demasiado cálida.
-Hey, Jack. Despertaste temprano.
-Temprano- Jack sonrió suavemente sin mirarlo y caminó hacia el escritorio- es casi mediodía. Dormiste mucho.
Aster abrió los ojos con sorpresa y miró el reloj que estaba en la mesita a lado de su cama.
-Mierda.
-Eso es nuevo- Jack soltó una risita divertida, regresó a la cama y le acercó un plato de sopa de verduras. Estaba tibio y olía muy bien.
-¿Frostbite?
-Considerando que me dejaste aquí solo cuando te fuiste- le mostró una sonrisa un tanto cínica, y aunque Aster pudo haber protestado ante eso de que "lo había dejado solo", no lo hizo-, mandé al demonio tus reglas y me permití entrar en la cocina. Ya te había dicho que no lo hago mal. He comido bien estos días.
Aster no dejaba de mirarlo.
-Ok…de acuerdo. Supongo que tienes razón. Pero mientras yo esté aquí contigo…
-¡No hay necesidad de que sigas consintiéndome así!- protestó Jack, yendo al punto lo más rápido que podía- creo que…creo que merezco, o al menos necesito ese espacio, ¿comprendes?
Aster no dijo nada en un principio, solo se quedó mirando a Jack un segundo, alternando después su mirada de él al plato y del plato de regreso a él. Comenzó a comer despacio disfrutando de la sopa ante la mirada ansiosa de su amado cubito de hielo, que parecía estar esperando a escuchar una opinión o algo así. Aster paró de comer un momento y le sonrió.
-Está muy bien, Frostbite. Gracias.
-¿Y…?
-Tú ganas. Podemos turnarnos para cocinar en adelante, si tú quieres.
Por toda contestación, Jack se abrazó a él rebosando en felicidad. Bunny tuvo que hacer su brazo a un lado para alejar el plato del camino y que no terminara en el suelo por el impulso de Jack.
Aun así había cosas que no habían discutido y ambos lo sabían bien. Aster bebió un vaso con agua cuando terminó por completo la sopa y se sintió extrañamente tranquilo.
Dejó el plato en su mesilla y suspiró antes de abrir los brazos hacia Jack, quien conocía esa señal de sobra. Se acomodó encima de él como siempre, a horcajadas, juntando su frente a la de él y enredando los dedos en su cabello mientras Aster lo abrazaba y acariciaba con sus manos tibias su espalda desnuda. Ante esta sensación Jack se recargó en su hombro con su rostro vuelto contra su cuello.
-Aster- el aliento frío de Jack chocó contra su oído y lo hizo estremecerse un poco. Aster asintió, indicándole que lo esuchaba-, lo siento mucho, Aster. Perdóname.
Él respiró profundo y deslizó sus manos por su espalda con mayor lentitud que antes.
-No te preocupes. Fue un accidente.
-Pero por mi culpa la Pascua no salió bien- Aster se separó de Jack y lo miró- North me dijo cómo salieron las cosas y…oh, Dios, Aster, me siento tan idiota.
-Tenía que ser- Aster murmuró volteando hacia un lado como si pudiera ver a North ahí- gordo entrometido. Mira Jack, todo eso ya fue, y no hay nada qué hacer para remediarlo. Fue un accidente, solo que no termino de entender bien qué fue lo que sucedió.
Jack se puso un poco rojo, cosa que Aster hubiera notado de cualquier modo. Se mordió los labios antes de mirarlo y contestar.
-Parecerá que solo invento excusas. Fue Pitch. Él apareció en la oficina cuando desperté de mi siesta y me asustó, me dijo cosas que…
Aster lo miró, extrañado. La gente que trabajaban en la fábrica tenía expresamente prohibido dejarle entrada a cualquier persona. Había que tener una tarjeta especial de acceso- sus amigos tenían una cada quien, y le conseguiría una a Jack pronto-y además, había ciertos personajes que tenían estrictamente cerrado el acceso bajo cualquier circunstancia, entre ellos figuraba Pitch.
Igual debió arreglárselas de algún modo. Aster no debía desconfiar de Jack.
-¿Qué te dijo, Jack?
Jack pasó los dedos por el cabello de Aster antes de hablar. Luego se concentró en el tatuaje de sus brazos que se unía en el pecho. Cómo adoraba esos tatuajes.
-Pitch…no entiendo cómo, pero sabe mucho de mí- Aster frunció el ceño- ¿Recuerdas que te he contado todo lo que había pasado cuando vivía en las calles? Te comenté que habían tratado de violarme…
Aster dejó salir un suspiro que sonó casi doloroso. Asintió mientras seguía frotándole la espalda.
-Pero nunca te conté bien lo que pasó. Fue una noche y fue…en el lago al que fuimos el otro día. No había vuelto a ir desde que pasó eso.
-Jackie…no tienes que contarme si no quieres.
-Déjame hacerlo. Eh…quería dormir al pie del árbol, un rato. Era de noche y había cenado algo…no recuerdo. El punto es que unos sujetos estaban teniendo una fiesta del otro lado del lago y yo no me había dado cuenta porque estaban entre los arbustos, ellos también se habían saltado la malla. Antes de dormir me acerqué al lago y tomé un poco de agua para lavarme las manos y la cara porque hacía mucho calor…no me había dado cuenta de que un sujeto me estaba observando. Era uno de esos tipos y…no sé, debió pensar que era una chica, estaba borracho- en este punto no pudo seguir hablando. Aster lo miró a los ojos- me…se tiró encima de mí y comenzó a manosearme y a tirar de mi ropa...me tocaba el pecho como si buscara que tuviera senos como una mujer…luego me tocó y se dio cuenta de que no era mujer, murmuró algo de que no importaba y trató de bajar mis pantalones…
Aster le acarició la mejilla y, a pesar de todo lo que estaba sintiendo de recordar, esto ayudó a Jack, que se sintió más seguro.
-Estaba boca abajo, y no había mucho que pudiera hacer para defenderme- suspiró- era mucho más grande y fuerte que yo. Casi logra desnudarme pero… alcancé a darle un golpe con mi codo y eso lo enfureció más. Al final… me sostuvo los brazos con las rodillas y se sentó encima de mi pecho. Supongo que estaba muy torpe para continuar intentando así que se masturbó y terminó corriéndose encima de mí.
-Jackie…
-Me dio mucho asco- Jack parecía estar al borde de las lágrimas. Durante todo el relato su voz había sonado llorosa y había tartamudeado una y otra vez- nunca antes había estado tan….emm…cerca con alguien, y fue horrible, me sentí como…como basura. Cuando terminó me amenazó para que no le dijera a nadie y…se fue, y yo no fui capaz de moverme hasta mucho después para limpiarme…estaba impotente, cansado, asustado…
Aster abrazó a Jack con todas sus fuerzas y esperó.
-Cuando te llevé al lago no pensé que tuviera fuerzas para estar ahí otra vez, pero me sentí más tranquilo de estar a tu lado y…lo que hicimos…de algún modo me ayudó a sanar un poco, creo.
Bunny sonrió.
-Todo eso sonó muy maduro, amor.
-Aster, hablo en serio- contestó con algo de molestia- estuve…estuve pensando cómo decírtelo cuando volvieras. Pitch me dijo que seguramente no estarías contento de saber que estuve con otro antes de ti y eso no es verdad, no estuve con nadie, ese sujeto me estaba forzando y al final…al final no logró….
-Algo que me gustaría que te quedara claro es que lo que te hizo no es menos grave que una violación- miró a los ojos de Jack con severidad, pero habló con suficiente suavidad para que se diera cuenta de que no consideraba que lo ocurrido fuera su culpa- y eso realmente no me importa del modo en que crees. Sé que no estuviste con nadie antes que yo pero me daría igual de cualquier modo porque te amo, ¿está bien…?- Aster se quedó callado, dándose cuenta de que acababa de admitir lo que realmente sentía por Jack. Nunca se lo había dicho, y de pronto había salido de sus labios, tan natural y tan repentino. No era lo mismo llamarlo "amor" a decirle que lo amaba. "Amor" era un apodo, mientras que "amarlo" era la acción, el sentimiento dentro de su corazón que de pronto se sentía pesado, pero vivo.
-Aster, ¿Tú me…?
Jack tuvo la impresión de que Aster estaba asustado por la forma en que lo miró de repente. Parecía que no lo esperaba de sí mismo.
Finalmente, después de unos segundos de silencio, Aster asintió. Jack se reclinó sobre él y comenzó a besarlo de una manera hambrienta que lo sorprendió.
-Aster…- se separó de él un momento y lo miró a los ojos- quiero…quiero que me hagas el amor ahora.
-Jack…
-Por favor…te necesito, en mí. Te quiero dentro de mí.
Su voz tenía un tono bajo, junto con lo rasposo de su deseo contenido, que resultaba delicioso para los sensibles oídos de Aster, sumándose a la belleza de lo que para él ya era un ser poco más que perfecto. Pero la forma, las palabras con que se lo estaba pidiendo…simplemente resistirse era algo imposible de hacer. Las manos prácticamente actuaron solas al irse sobre Jack.
Lo dejó sobre la cama y comenzó a morder su cuello y su pecho, incapaz de ocultar el deseo que sentía de estar con él, sin embargo algo lo detuvo. Jack se sentía extraño bajo sus manos, como si no estuviera bien, y esto lo asustó. Pronto comprendió que no sucedía nada con Jack, si no con él mismo. Estaba precipitándose y lo sabía.
-Jack…espera, Jack. Amor.
Jack cerró los ojos cuando la mano de Bunny se colocó sobre sus labios. Todo su cuerpo estaba listo, sensible a cada toque, a cada palabra, y no podía esperar. Cuando Bunny dejó de besarlo lo miró como suplicándole, pero se atrevió a pedir nada más, ya bastante nervioso estaba con sus propias palabras para pedir más.
-Jackie… creo que deberíamos esperar…
-Pero…
-Estás muy vulnerable en este momento. No quiero que forcemos las cosas.
-No creo que sea forzado…
-¿Cómo te sientes?
Jack lo miró sin comprender.
-¿Cómo me…?
-¿Cómo te sientes después de todo lo que ha pasado?
-Bueno…me siento…feliz de que estés aquí…y aliviado de que no estés molesto…
Bunny sonrió.
-¿Qué más?
-Yo…
-¿Estás tranquilo?
-Yo…no, ciertamente no.
-¿Y estás seguro? Puede dolerte mucho la primera vez.
-Este….yo…
Aster lo abrazó y continuó besándolo.
-Te amo, y quiero que cuando lo hagamos sea especial e inolvidable, quiero…quiero que lo disfrutes como nada que hayas vivido nunca, y que te excites solo de recordarlo- la respiración de Jack se volvió entrecortada al escuchar eso-,pero sobre todo quiero que cuando te haga mío, no sea por un impulso. Quiero que estés preparado y quiero hacerlo perfecto para ti.
Jack asintió, comprendiendo perfectamente lo que Bunny quería decir. Contrario a lo que podía esperar de sí mismo no se sintió rechazado ni humillado sino al contrario; le decía las cosas con tanta adoración y respeto que era difícil pensar que estuviera mintiéndole de algún modo. Aster se inclinó sobre él para besarlo de nuevo, y en ese momento el beso se sintió simplemente perfecto.
La ropa que aún tenían puesta se fue retirando del camino y al cabo de un rato Aster se estaba asegurando de darle a Jack placer de todas las formas que sabía; besando y mordiendo su cuello, acariciando con sus manos el interior de sus muslos y la zona baja de su abdomen, besando suavemente cada parte de su cuerpo y finalmente colocándose entre sus piernas para darle el mejor sexo oral que podía darle. Si algo le gustaba de esas sesiones era el hecho de tener a Jack bajo su cuerpo, retorciéndose y rogando por más, sin embargo no le permitió correrse. Cada vez que parecía que Jack estaba a punto, él se detenía y tomaba su miembro con firmeza.
Le hizo lo mismo cuatro o cinco veces. Jack comenzaba a desesperarse, sintiendo ganas de llorar, pero cada vez que trataba de tocarse a sí mismo Bunny lo detenía, era tan fuerte físicamente, pero también terminaba convenciéndolo con besos suaves y con palabras de amor que eran imposibles de resistir.
-Considéralo tu pequeño castigo, mi Frostbite, pero si te portas bien un rato más prometo que será lo mejor que hayas pasado hasta ahora.
Jack asintió y se dio valor a sí mismo. Bunny lo miró un momento y decidió lo que haría a continuación.
-Snowflake…mírame, Snowflake- Jack abrió sus ojos hacia él- voy a entrar en ti, con uno de mis dedos- Jack contuvo el aire-para que tengas una idea de cómo se siente, ¿ok? si no te agrada me detendré.
Jack asintió. Bunny comenzó a chupar su propio dedo medio, que era el más largo y por tanto con el que podría hacer lo que quería hacer.
-Yo-,Jack extendió su mano hacia él, pidiéndole que acercara la suya a su rostro y Bunny así lo hizo. Jack comenzó a chupar su dedo del mismo modo y a Aster lo sacudió una descarga al sentir su frialdad en él. Jack mantenía sus ojos cerrados, ausente, ensimismado y al mismo tiempo completamente entregado a él. Una completa delicia.
Cuando lo dejó ir, Aster se acercó y lo besó. Mientras tanto, con una mano le acariciaba su cansada y húmeda erección, y con la otra comenzaba a buscar su entrada para comenzar a insertar su dedo lubricado de una manera tan sensual. Le separó un poco más las piernas y comenzó a presionar su dedo sin querer forzarlo demasiado. Se decidió a usar un poco más de fuerza y finalmente el dedo entró hasta su primer nudillo. Jack se detuvo en el beso y cuando Aster se separó para mirarlo observó sus ojos abiertos.
-¿Estás bien?
Jack asintió.
-Se…se siente raro…
-¿Quieres que continúe?
-Sí- contestó entonces con el hilo de voz que le quedaba y abrió sus labios, esperando a que lo besara de nuevo y eso fue lo que Aster hizo mientras empujaba un poco más su dedo al interior de Jack. Esperó un poco mientras Jack se reponía, podía sentirlo respirar con dificultad debajo de él mientras trataba de calmarse. Finalmente consiguió meter su dedo completamente en él. Esperó.
-¿Y…ahora qué…?
Jack no tuvo que preguntar de nuevo porque ese dedo comenzó a moverse en su interior provocándole una sensación extraña de ansiedad, quería que lo sacara, pero la idea se borró de su mente junto con todo lo demás cuando tocó un punto en específico dentro de él que lo hizo arquear la espalda como nunca antes lo había hecho.
-¡Aster! ¿Qué?... ¿Qué fue eso?...- preguntó, respirando con dificultad. Aster besó su cuello mientras continuaba masajeando su miembro y moviendo su dedo dentro de él suavemente.
-¿Te gustó?
Jack asintió, sintiendo que no tenía dominio de sí mismo, en cualquier momento explotaría, no podía más. El dedo encontró su punto varias veces más y cada vez él sentía su cuerpo más caliente, más sensible. Quería correrse pero Aster no lo dejaba y ahora sí lloraba de frustración, sus gemidos se fueron haciendo más fuertes, mezclados con pequeños sollozos que le indicaron a su amante que ya era bastante.
Aster se deslizó desde su cuello, lamiendo su camino hasta la erección de Jack, que comenzó entonces a succionar con todas sus fuerzas mientras con su dedo frotaba su próstata sin misericordia.
-Aster…ah…ah…aaaah ¡Aaaaah!
Jack sintió por un momento que se moría. Debía sentirse así. Una nube envolvió su cabeza y todo era calor, sublime e intenso calor. Electricidad. Simplemente no podía soportarlo, el placer inundó cada parte de su cuerpo y lo dejó en la oscuridad por lo que parecieron horas.
Cuando volvió, supuso que no había pasado mucho tiempo. El dedo ya no estaba en su interior, pero Aster aún estaba entre sus piernas, llevándose con sus labios todo el semen que podía, pues era demasiado abundante. Se incorporó en sus rodillas limpiando la comisura de sus labios con el dorso de la mano.
Se acostó a su lado y abrazó a Jack, que apenas sentía su propio cuerpo en ese instante.
-¿Te gustó, mi ángel?
Jack asintió, mirándolo con los ojos cansados pero llenos de amor.
-Mucho… fue maravilloso- Aster le sonrió pero en ese momento la mirada de Jack cambió-. Pero me imagino que tenerte dentro será más doloroso al principio.
-Sí… pero nos aseguraremos de que no te pase nada, no te preocupes.
Jack se atrevió a mirar y se dio cuenta de que su amante aún estaba erecto. Lo miró con las mejillas rojas y se deslizó por la cama hasta encontrarse a la altura de su entrepierna.
-Emmm….Frostbite, ¿qué estás haciendo?
Sin contestar nada, Jack comenzó a lamer el miembro de Bunny, haciéndolo sentir como nunca antes.
-Jackie, no tienes que….mgh…dios…
Al demonio con resistirse, Jack no lo hacía mal. Era un poco torpe por ser la primera vez que lo hacía pero como para todo…parecía que tenía un instinto que le indicaba qué hacer, y cómo hacerlo bien. A pesar de que al principio se veía en él cierta valentía, Aster no tardó nada en darse cuenta de que detrás de eso había cierta inocencia que le impedía ser demasiado atrevido a pesar de que la acción por sí misma parecía casi cínica.
Acercó una mano a su nuca y le acarició el pelo sin tratar de hacer fuerza. Jack levantó la mirada hacia él.
-¿Ocurre algo?
-No, amor.
-¿Está bien?
-Sí, Jackie, lo haces muy bien…-Jack continuó entonces, haciendo todas las cosas que podía recordar en sus momentos más intensos que Aster hacía con él para hacerlo correrse.
Comenzó a sentir un pinchazo en su miembro cuando pensó que en algún momento estaría dentro de él. Era grande, y de algún modo extraño se sentía bien dentro de su boca pero no sabía si cabría en él.
Trató de alejar el pensamiento pero pronto tuvo que comenzar a masturbarse, ya que no soportaba la tensión en su propio pene e incluso la idea de que le doliera un poco cuando entrara en él le resultaba excitante, sabiendo que después se sentiría tan maravilloso una vez que encontrara el punto en su interior que lo haría explotar. Había sido como subir al cielo y bajar de regreso, todo en brazos de su querido Bunny.
El pensamiento hizo que pusiera aún más esmero en complacer a su amado Aster, y tardó un poco pero finalmente, después de un buen rato y estando ya realmente exhausto, consiguió que él se corriera dentro de su boca.
-¡Frostbite!-Jack comenzó a toser. Aster lo atrajo hacia sí con rapidez y lo abrazó- perdóname amor, no tenías que pasar por eso…
-Está…está bien…- Jack se acurrucó en los brazos de Aster y se sintió perder en ellos un momento. Su semen era un poco salado y había pensado que no le iba a gustar pero de hecho no había estado mal. Se sentía extraño, como si fuera a volverse loco. Se encontraba en una situación en que realmente cualquier cosa que su amado le diera o hiciera con él iba a dar como resultado que él se derretiría en sus brazos y accedería a todo. Había eyaculado al mismo tiempo que él lo hacía en su boca y eso ya era un poco vergonzoso.
Aster se dio cuenta del desastre que eran ambos y repitió su proceso de conseguir una toalla para limpiar a Jack y limpiarse un poco a él mismo. La experiencia resultaba satisfactoria pero se preguntaba qué tanto más podría serlo cuando al fin se decidiera de hecho a hacerle el amor como era debido. Amaba tanto a Jack que la sola idea de herirlo le asustaba, pero también lo llenaba de ilusión ser su primera vez y hacerlo tocar el cielo las veces que fuera necesario para asegurarse de que sería suyo para siempre.
-Jack…no te duermas, tengo que darte algo.
Jack se esforzó por mantener los ojos abiertos mientras Aster terminaba de limpiarle los muslos con la toalla. Ya se había enredado una más grande en la cintura, y caminó a donde estaba su maleta para sacar algo de su interior. Volvió a la cama y se sentó a su lado. Jack se incorporó un poco.
Aster extendió una pequeña caja hacia él y Jack la tomó entre sus manos. La abrió despacio, sorprendido.
-Aster...
Dentro de la caja había un collar, el más hermoso que alguna vez hubiera tenido entre sus manos. Era una cadena delicada que sostenía un dije pequeño, también plateado, con la forma de un signo de infinito. En los extremos del dije había dos piedras pequeñas, una azul y la otra verde. El dije colgaba del lado azul.
-Conocí el taller de un joyero en Suiza, y le pedí algo especial. Le hablé un poco de ti, de tus ojos, y de cómo cualquier tonalidad de azul me recuerda a ti– ante el sonrojo de Jack, Aster sacó el collar de la caja y lo extendió para que lo apreciara cadena y el dije son de oro plateado, y él la llamaba "abrazo de plata". Me pareció perfecto.
Jack no dejaba de parpadear, como si no pudiera creer que ese regalo fuera para él. En un momento volteó a ver a Aster, sin decidirse a tomar el collar.
-No…Aster…no puedo aceptar esto.
-¿Porqué, Jack?
-Es demasiado- susurró- no puedo aceptarlo después de todas las molestias que te he causado…es demasiado perfecto…
-Justo como tú- sonrió Aster y deslizó la cadena por su cuello, asegurándola detrás con cuidado. Recorrió la cadena con los dedos acariciando en el proceso el hermoso cuello de Jack- lo compré para ti, porque quiero que tengas algo especial. Algo…algo que te recuerde que me perteneces y que yo te pertenezco. Tómalo como un regalo de promesa, si quieres.
Jack miró a Aster y apenas pudo contenerse más. Se abrazó a él y lo besó mientras él se acomodaba a su lado.
Aster se recargó en el pecho de Jack y él lo abrazó con fuerza.
-Tengo mucho sueño aún- suspiró Bunny- si no te molesta, Frostbite.
-No te preocupes.
Jack besó la cabeza de Aster y le acarició la espalda mientras se quedaba dormido. Al cabo de un rato se quedó dormido también, bajo esa calidez que nunca antes había sentido tan perfecta como en ese instante, el cuerpo de su querido canguro encima de él, simplemente tan perfecto como se imaginaba que debería ser siempre.
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A pesar de que su reconciliación había sido en teoría una situación sencilla de resolver, tanto Jack como Aster tenían ciertas preocupaciones que sabían bien que necesitaban aclarar consigo mismos antes de sentirse completamente a gusto uno con el otro.
Jack estaba preocupado porque sabía que el accidente de la fábrica había tenido consecuencias monetarias bastante grandes para Bunny (esta información la obtuvo gracias a North, por supuesto). Aunque para él no era la gran cosa, Jack estaba apenado por la situación y constantemente buscaba la forma de arreglarlo, pero realmente no se le ocurría nada.
Aster, como ya se ha mencionado, no tenía ninguna preocupación o interés en seguir recordando lo ocurrido con la Pascua, ya había pasado todo lo que tenía que pasar y aunque hubiera preferido mil veces que la situación terminara de un modo distinto, tampoco tenía planeado lamentarse por siempre. En cambio a él lo que le preocupaba era la presencia de Pitch por todas partes en esa historia.
Desde hacía años Pitch sabía muy bien que era un indeseable en la vida de Bunny (y de muchas personas en general), y se evitaban mutuamente lo más que podían. Sin embargo, daba la impresión de que tan siniestro personaje había tomado interés en Jack lo cual no hacía feliz a Bunny en ningún sentido. Si lo pensaba bien, incluso parecía que los había estado vigilando, repentinamente se había aparecido en lugares donde sabía que Jack se encontraría solo y…Bunny no quería ser paranoico pero con alguien como Pitch tan cerca era difícil no serlo.
Se preguntaba qué tan factible sería contratar un equipo de vigilancia, aunque fuera por una temporada corta, que le permitiera estar más tranquilo. Si lo pensaba era como si él mismo atentara contra su intimidad –que tan celosamente guardaba todo el tiempo-, pero tenía la sensación de que bien podría valer la pena mientras sirviera para ahorrarle un trago amargo a su Jack. Ya bastante tenían ambos de escenas y malentendidos.
Para el final de la semana lo único que se le había ocurrido era finalmente tomarse unos días para ambos e ir a la Madriguera a desconectarse del mundo. La idea entusiasmó a Jack. Podrían terminar de hacer cosas que habían quedado inconclusas la vez anterior, incluso podían ir a algún invernadero a comprar el nuevo árbol que plantarían juntos en el jardín.
Jack estaba tan entusiasmado que Aster no dudó en que estaba haciendo lo correcto.
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Los primeros tres días fueron, como cabía esperar, perfectos. Jack se había empeñado en cocinar y Bunny no se lo había impedido, se pasaban el rato leyendo o atendiendo el jardín. Bunny no quería plantar el árbol hasta que terminara de hacer la cerca, y tenía pensado hacer grabados muy detallados en cada uno de los postes.
Jack estaba ansioso y deseaba plantarlo ya pero tenía que contenerse pues no quería ser el causante de una nueva tragedia.
Por las noches durmieron abrazados y en paz, mucho más ahora que antes, repuestos del susto de una posible separación.
Al tercer día sin embargo Bunny recibió una llamada. Se le hizo extraño porque era del director general de la empresa y él nunca interrumpía sus vacaciones. No lo quiso decir pero se sintió alarmado.
El hombre le explicó que un grupo de inversionistas habían llegado a la ciudad y querían hablar con él de un negocio muy importante, que estaban muy entusiasmados, pero solo lo iban a hablar con él y con nadie más.
No aceptó en seguida. Lo pensó, y en medio de sus cavilaciones su interlocutor le recordó el desastre que había resultado ser la Pascua de ese año y el dinero que se había tenido que invertir en las máquinas nuevas y en general en el arreglo de la fábrica.
Bunny supuso que tenía razón, así que se resignó a que no tendría su semana tranquila después de todo.
Avisó a Jack que tendrían que regresar y aunque se veía bastante decepcionado, a Bunny le alegró que al final no se lo tomara mal. Empacaron lo poco que habían desempacado desde que llegaron y regresaron a casa al día siguiente, temprano en la mañana.
Bunny se arregló lo más rápido que pudo y le dijo a Jack que estaría de regreso por la noche, quizás tarde, y a Jack le entusiasmó la idea de prepararle de cenar.
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Jack puso a calentar una olla con agua donde tenía pensado poner a hervir unas verduras. Comenzó a lavarlas y a cortarlas en pedazos cuando un ruido llamó su atención; la puerta de la entrada se abrió y se volvió a cerrar.
-¿Aster? Llegaste pronto- dijo casualmente, pero no recibió respuesta. Caminó hacia afuera a recibir a su canguro pero no estaba por ningún lado.
Vio la puerta, estaba cerrada por llave, tal como él mismo la cerraba siempre que estaba solo en casa por sugerencia del miso Aster.
Jack sacudió la cabeza, quizás estaba imaginando cosas.
Comenzaba aponerse nervioso. No había nadie más que él en la cocina y de todos modos sentía como si alguien estuviera a sus espaldas con la mirada fija en su nuca. Se sentía frio.
Harto de la sensación se dio la vuelta y comenzó a revisar las habitaciones, pero todas estaban vacías y silenciosas.
-Suficiente- se dijo, y tomó el teléfono de la casa dispuesto a marcarle a Aster a la oficina cuando sintió que alguien lo sujetaba firmemente de los brazos, muy fuerte, lastimándolo.
-¡Aaaah…mph!
Quiso gritar pero le cubrieron la boca y alguien trató de sujetarle las piernas mientras le cubrían los ojos con un pañuelo.
Alcanzó a patear a ese alguien en la cara pero antes de que pudiera hacer algo más le dieron un golpe en las costillas y un puñetazo en el rostro, que lo aturdió.
Cayó pesadamente al suelo, alguien trataba de amarrarle las manos y ya tenía firmemente agarrada una de ellas con una cuerda.
En un último momento de lucidez Jack se llevó la mano que tenía libre al cuello y se arrancó su collar. Lo arrojó al piso esperando que Aster comprendiera el mensaje si lo veía. Siguió luchando mientras lo sacaban de la casa, tenía que hacer ver que eso era una escena del crimen, tenía que dejar pistas y lo sabía. No podía gritar porque le habían cubierto la boca pero todo su cuerpo por sí mismo parecía hacer ruido y eso para Jack era más que suficiente.
Le dieron dos o tres puñetazos más en el rostro y él sintió la sangre salir de sus labios y de una de sus mejillas pero pensó que tenía que valer la pena.
Otra patada en las costillas fue lo que necesitaron para inmovilizarlo del todo, y para dormirlo le hicieron tragar unas pastillas que sabían a tierra.
Jack sintió como poco a poco se quedaba dormido, y sus últimos pensamientos fueron cuánto deseaba que Aster se diera cuenta de lo sucedido, que diera con el collar, y que lo encontrara a él. Luego no hubo mucho que pudiera hacer, y se quedó profundamente dormido.
Continuará…
Creo que todos sabemos quién está detrás de todo esto, ¿No? jejeje
Espero que el capítulo les haya gustado y que me dejen sus reviews, será muy bien recibida la crítica constructiva para mejorar mi trabajo.
Gracias a los que ya han dejado sus comentarios y puesto la historia en favoritos, realmente me dan muchos ánimos para continuar escribiendo.
Besos!
Aoshika
