AI NO MONOGATARI

Capitulo 10:

Un Nekomata

Llevaban medio día caminando sin parar, siguiendo a Sesshomaru, Kagome tenia un humor no muy agradable, resultado de un acto de su ahora amo, pero no lo demostraba por que ya no quería acarrear mas problemas e intimidar a los niños, ya le había dicho Shippo en una ocasión que cuando se enoja asusta demasiado y eso era lo que menos quería en esos momentos, que ellos se asustaran por su humor y la dejaran sola el resto del día. Sin embargo él lo sabia por su aura que estaba enojada, la miraba de reojo de vez en cuando, evitando que alguien lo viera, los dos infantes iban muy contentos con una paleta de dulce que da vueltas, así que no era demasiado rollo.

Kagome aunque quisiera olvidarlo cada vez que lo recordaba le daba más coraje, por fin había vuelto a su época y Sesshomaru le había puesto ¡un maldito limite de tiempo demasiado escaso! esto ser tan odiosos debería ser de familia.

Pero eso no era todo lo que él le había hecho, pero ¿Cómo demonios se atrevía hacerle aquello? eso ya era el colmo, no tenia motivo alguno para hacerlo, realmente no era para reaccionar de esa manera. Definitivamente si en ese momento estuviera en el polo norte de plano que lo derrite sin problema alguno.

En cambio Sesshomaru que iba delante de todos iba de lo mas tranquilo con una media sonrisa, podía sentir toda la energía demoniaca que despedía Kagome, sabia que estaba muy enojada, eso le agradaba, le gustaba tanto hacerla enojar y no sabia por que motivo solo que le encantaba verla así y ser el causante de ese estado, la hacia ver mas hermosa.

El solo recordar le hacia mantener la sonrisa.

Aquí es – Exclamo mientras se detenía frente al pozo devora huesos y daba media vuelta para ver al Lord a los ojos.

¿Acaso tratas de tomarnos el pelo? Niña tonta el Amo Sesshomaru no es ningún tonto – Exclamo burlonamente Jaken. Mientras la señalaba acusadoramente con su báculo de dos cabezas mientras reía.

Tienes una hora para ir – Contesto con voz firme, mientras examinaba con la mirada los alrededores.

¿Una hora? – dijo con cara de eso es imposible – Pero Sesshomaru es poco… – no termino de dar su explicación por un terrible ardor en su mejilla y su cabeza estaba levemente inclinada, la abofeteo.

¿No te quedo claro? – pregunto de manera terrible mientras bajaba su mano sin prisa alguna.

Si, me ah quedado claro Sesshomaru Sama – Contesto entre dientes, mientras volteaba su cabeza hacia otro lado llevándose su mano a la mejilla para calmar un poco el ardor, le daba tanto coraje que Sesshomaru le tratara así ¿Cómo se atrevía a abofetearla? Esta era la segunda maldita vez, la primera podría pasarla pero esta no, pero lo peor era que se tenia que aguantar, unas pequeñas lagrimas querían salir de sus ojos por la maldita impotencia, de no poder reclamarle ni decir algo.

Sesshomaru sama– susurro la pequeña Rin mientras lo veía desde donde se encontraba, su amo no debería tratar así a la señorita.

¿Kagome te encuentras bien? – pregunto en lo bajo una vez que estuvo en su hombro, pobre zorrito, tenia una cara de preocupación extrema mientras le examinaba.

No te preocupes por mi Shippo – contesto mientras lo volteaba a ver una vez que controlo sus lagrimas para que no salieran, le regalo una de sus mejores sonrisas– Quédate alado de Rin en lo que vuelvo– le pidió mientras lo bajaba– No tardare – dicho esto se lanzo al pozo siendo seguida por un resplandor violeta.

-.-

¡Ese tonto de Sesshomaru se ah pasado! – Llego gritando y maldiciendo cada detalle de su amo, mientras habría la puerta de corrediza de la pagoda de golpe y salía rápidamente de esta, tomando dirección hacia su casa murmurando maldiciones y quejas.

¡Ya llegue! – Grito al entrar mientras abría la puerta brusca y groseramente dejando que esta azotase una vez que terminara que correrse, entro rápidamente cerrándola tras de si –¡Souta! – Llamo a su hermano mientras subía las escaleras corriendo y entraba a su cuarto volteando la mochila en la cama para ser mas rápida que sacando cosa por cosa.

¡Hermana me alegra que volvieras de…! ¿Pero que te paso? Hermana te ves muy bien de esa manera– exclamo muy emocionado mientras saltaba a la cama.

Souta hazme un favor, ve a comprar golosinas, toma dinero, esta en el tocador, te puedes comprar algo pero, no te excedas – dijo mientras empacaba todo lo que ocupaba para el viaje –Pero ve rápido que llevo prisa – Agrego al notar que su hermano seguía observándola.

Tienes colmillos ¿Cómo es que…?- pregunto mas emocionado que antes olvidando lo que le acababa de decir su hermana mayor.

¡Souta por favor ve por lo que te encargue y luego te cuento! – dijo elevando el tono de voz haciendo que el comprendiera que no estaba jugando que de verdad le urgía todo.

¡Bien! – y salió corriendo con todo lo que le daban sus piernas en dirección a la tienda, pasando a un lado de su madre que venia entrando a la habitación.

Kagome hija, que bueno que estas aquí, llevas prisa ¿eh? Te ayudo – Su madre siempre tan comprensiva, siempre apoyándole en todo sin preguntar a grandes rasgos.

Gracias, lamento no poder quedarme, pero espero volver pronto– Quería compensarle tanta ausencia de su parte, se sentía tan culpable de hacerle preocupar a cada día, pensaba en que podría decir para reconfortar a su madre, pero las palabras murieron al escuchar a su progenitora.

No te preocupes hija, te comprendo, estoy muy orgullosa de ti, gracias a ti existirá este futuro y el que viene, se que todo estará bien confió en ti– dijo mientras la observaba – ¿Ya eres una Youkai cierto?

Si – Respondió con la voz quebrada, mientras desviaba la mirada hacia sus cosas ¡dios le hubiera roto el corazón a su familia si hubiera muerto! Daba gracias a Kami sama por permitirle seguir con vida.

Se te ve muy bien así, no te preocupes hija recuerda que siempre te apoyaremos, no preguntare el motivo de tu estado– Kagome en ese momento se volteo a verla y la abraza no pudiendo contener las lagrimas– Gracias mama – Una madre como la de ella, pocas, en esta y en la otra época.

Hija quiero que tengas esto – lo dice antes de que se separaran, para ponerle hermoso collar, con un dije con forma de una estrella y una media luna, Kagome lo observo y paso sus manos por el detallándolo tenia incrustadas alrededor del centro pequeñas piedras preciosas, para después agradecer de nuevo, suspiro, tenia tantas cosas que agradecer a su madre.

Mamá ¿me pasarías la muñeca del escritorio?

Toma, hija…llevas muchas cosas para niños, no me digas que…– dijo con una enorme sonrisa – ¡Mamá! – Interrumpió sonrojada a mas no poder – ¿Kagome hija piensas darme nietos? –Completo ignorando a su apenada hija, de verdad ya seria hora, esperaba tener bastantes nietos algún día.

¡Mamá! No es eso, ahora viajo con dos niños y les prometí varias cosas de esta época – Se excuso rápidamente, era vergonzoso tener este tipo de conversaciones con su madre.

Esta bien, pero sabes que yo quiero nietos y no descansare hasta tenerlos – Sentencio mientras le ayudaba por fin a cerrar la enorme mochila.

Primero encuentro pareja y luego te los doy– Contesto con una mirada de tristeza que trato de ocultar mirando hacia la ventana.

Hermana, volví– Grito un muy agitado Souta que subía las escaleras corriendo y entraba a la habitación con una pesada bolsa, Kagome rápido le quito el peso que lo torturaba y este se dejo caer de espaldas en el piso descansando.

Gracias Souta – Se sentó a su lado suspirando, tenia que contestar las preguntas a su hermano, no sabia cuando volvería, así que mejor lo había de una vez.

Kagome ¿Qué se siente ser un Youkai? ¿Por qué eres un Youkai como Ayame no es así? – dijo su hermano con ilusión en los ojos.

Si Souta, soy una… Youkai, y pues es algo – dijo mientras trataba de elegir las palabras correctas –Raro, escucho ruidos y percibo olores que están lejos de mi, aunque eso me marea mucho a veces pues no se como controlarlo, puedo correr mas rápido sin agitarme y tengo mejor vista en todos los sentidos– después se paro y tomo sus cosas – tengo mas habilidades sin embrago no se como utilizarlas ni controlarlas – dijo recordando como acabo con los Youkais que la atacaron junto con los niños, mostrando su garras como lo hace Sesshomaru cuando advierte que va a eliminar a alguien, haciéndolas crecer un poco, asustando a Souta para luego hacer que volvieran al tamaño original, su hermano trago saliva ahora mas que nunca no tenia que hacer enojar a Kagome, por que de por si con el carácter que tiene y ahora agregándole sus habilidades de Youkai estaría muerto si se atreve a hacerlo.

Era hora de partir, el tiempo se le terminaba, quisiera poder quedarse mas, pero ya tendría oportunidad de volver, se levanto mientras observaba todo lo que dejaba nuevamente para volver a la época de las guerras civiles.

Gracias por todo, los quiero, me saludan al abuelo – Se despedía dándole un beso en la frente a su hermano, y uno en la mejilla a su madre – Nos vemos– dijo para salir corriendo de la casa pues ya era la hora, solo escucho decir a su madre y hermano que se cuidara antes de saltar al pozo.

-.-

Uh… – Suspira – Pareciera que esta mochila cada vez pesa más – Se quejaba mientras escalaba por el pozo, seria mas fácil salir de un brinco pero ella no sabia hacerlo ¿y si perdía el equilibrio? No mejor no se arriesgaba ya luego le pediría a Ayame y Kouga que le enseñaran a usar sus habilidades.

Menos mal que acataste mis órdenes – dijo Sesshomaru cuando la vio salir, se encontraba sentado, recostado al pie de un árbol.

Allí se va su buen humor con ese maldito comentario recordándole todo lo ocurrido– ¿Y los niños? – Pregunto desviando la mirada y el tema.

Fueron por algo de comer – Contesto serenamente, mientras le observaba desde la sombra que le acobijaba.

Así pasaron la mayor parte del día, aunque cuando Jaken se dio cuenta de la sonrisa de Sesshomaru casi le da un ataque cardiaco, hasta que su mencionado Amo lo silencio con una piedra en la cabeza. Rin ayudada por Shippo tuvieron que subirlo en el dragón Ah-un, el cual había tomado gran aprecio a Kagome tanto como a Rin.

Se encontraban a lado de un hermoso lago, que le hizo olvidar el mal humor a Kagome, pequeños pétalos de cerezo se desprendían de su lugar para bailar en el viento hasta llegar a la superficie del agua, el clima era fresco.

Allí era donde estaba pensado que pasarían la noche, Sesshomaru se encontraba recargado en un árbol junto al lago con los ojos cerrados atento a todos los sonidos pero aun así relajando y descansando.

Jaken tuvo que prender la fogata por petición de Rin y Kagome, la cual se encontraba haciendo la cena, lo mas rápido "Ramen" con cosido de verduras, no podía andar buscando comida en la noche, una vez que todo estuvo listo, a los primeros en darles fue a los niños, después a Jaken al cual le se resistió demasiado, pero cuando Rin le metió a la fuerza un poco en la boca, fingió estar comiendo todo de mal humor y a la fuerza, pero se termino hasta el ultimo bocado.

Kagome tomo otra porción, se levanto sin prisa alguna y fue hacia donde se encontraba Sesshomaru.

–Toma – dijo ofreciéndole el recipiente mientras tomaba asiento alado de él

– Nodijo volteándole la cara y observar como se refleja la luna en el lago y una que otra luciérnaga alrededor de esta.

– Pero no lo ha probado Dijo mientras le sonreía ¿Por qué no lo prueba? Le aseguro que no sabe tan mal.

No contesto ni siquiera se digno a voltear a verla, simplemente no le presto atención y siguió viendo el lago, el viento mecía suavemente la copa de los árboles, hacia pequeñas ondas en el agua y movía uno que otra mechón de sus cabellos, se escuchaba uno que otro grillo – ¿No piensas irte y comer? – dijo mientras la veía con el rabillo del ojo

– No si usted no come – dijo mientras desviaba su mirada hacia donde el miraba y estiraba un poco las piernas, se quedaron así por unos instantes, sin mencionar palabra alguna, compartiendo y disfrutando de la compañía del otro.

Se levanto y fue en dirección a su mochila, de allí saco un paquete azul, lo abrió y extendió, cual fue su sorpresa al descubrir que no era un sleeping como los demás este era mas espacioso, y acolchonado, se podría decir que era mas un futón que un sleeping, ahora podría dormir con los niños, su madre, esa mujer siempre tan preventiva.

Se encontraba acomodando todo para volver al Sengoku con ayuda de su madre para ser más rápida pues con el límite de tiempo de Sesshomaru no podría sola, no sin volverse loca, cuando su madre le saco su viejo sleeping rojo de la mochila dejando a Kagome con cara de ¿y donde piensas que dormiré? Y aun peor cuando vio que lo tiro a la basura.

Mama pero…

Tranquila, te eh comprado uno mejor, por que me as dicho que es muy incomodo dormir a la intemperie, creo que con este estarás mejor – dijo mientras le ofrecía dicho objeto.

Gracias…

-.-

Se encontraba arreglando todo, fue al lago a lavar lo que habían ensuciado.

– Miko ¿podrías irte a dormir y dejar de hacer tanto ruido? Eres totalmente molesta – exclamo fastidiado

– Hai, no t… se preocupe – Respondió corriendo su falta, era tan raro tener que hablarle con tanto respeto Oyasumi nasai.

– Mph – Apenas musito en forma de contestación, mientras con el rabillo del ojo la veía retirase, e ir hacia los niños que estaban al lado contrario que Jaken y ah-un, todos estaban dormidos, a excepción a el que la ve quitarse la gabardina dejándola a un lado de donde dormiría, ve caer la armadura dejándole ver solo con aquel pequeño kimono que mostraba su bien formada figura femenina junto con todas sus curvas, después de todo 21 años no son tan pocos como para seguir luciendo la figura de una niña, Kagome se agacho para desatarse las botas pero en el proceso todo su cabello cayo como una cascada aun lado de su rostro, esa imagen era iluminada por la luz de la luna, hizo que se le dilataran las pupilas al joven Lord.

Tuvo ganas de ir y poseerla allí mismo, después de todo era una Youkai, poderosa y muy hermosa, pero un ruido entre los arbustos cercanos gracias a un conejo, hizo que Sesshomaru volviera a la realidad y desistiera de la idea.

¡Pero que estupidez! ¿Cómo demonios pudo pensar en eso?

Gruño para si "Estúpida hembra… "

– ¿Mmm? Pronuncio Kagome al escuchar el pequeño gruñido pero cuando volteo a ver a Sesshomaru pero lo vio con los ojos cerrados, recargado en el árbol, pensó que había sido su imaginación, se metió al futón y abrazo a los pequeños, después ah-un fue y se recostó alado del futón como dando su protección, para así recostar sus cabezas en sus patas y dormirse.

-.-

– Bien nosotros nos vamos, no tengo por que soportar a la bestia, vamos Ayame – comento Kouga mientras se ponía de pie, ya no tenia por que soportarlo es cierto, de todas maneras Kagome ya no estaba allí, y si no fuera por ella esa maldita bestia ya estaría muerta, refunfuño, esa bestia tiene suerte. Buscaría a Kagome y la convertiría en SU hembra.

– Pero Kouga… Trato de protestar la pelirroja desde donde se encontraba, alado de Sango.

– ¡Jah! Exclamo Ya estuvieras rabioso, nadie te necesita aquí, ¡ya lárgate de una buena vez! – Contesto Inuyasha mientras ponía pose de batalla y llevaba una mano a Tessaiga.

– Hay pero de verdad que insoportable eres – exclamo mientras se volteaba a ver a los demás– No se como lo soportan refiriéndose a Inuyasha.

– Ven y dímelo en la cara lobo rabioso – Dijo tronándose los dedos y enseñarle sus garras, mientras le gruñía.

– Eres una bestia estúpida e insoportable –Gruñeron ambos al terminar de hablar.

– Calma, calma chicos que con violencia no se arregla nada – Comento una vez que se paro al ver la pelea que se llevaba a cabo para intentar detenerla, pero le llovieron unos cuantos golpes desviados que hizo que le saliera una venita en la frente, termino para meterse en la pelea y cobrase los golpes, así es como se contemplaban los tres jóvenes peleando verbalmente para después uno que otro golpe.

– ¿Siempre son así? – pregunto Kikyou la cual tenia una gota en la cabeza, desde que revivió ya no era la sacerdotisa fría que era al ser de barro y huesos, era como cuando estuvo viva, cálida, siempre con una sonrisa en el rostro, aunque también tenia su carácter, podía ser muy firme y dura cuando se necesitaba, simplemente era normal y había logrado en este tiempo simpatizar con las otras dos chicas las cuales le respondieron su pregunta con un asentimiento de cabeza.

-.-

– ¿Qué fue eso? Caminaban desde hace unas horas pero un estruendo hizo que Kagome parara algo inquieta, mirando a su alrededor.

– Hay una pelea cerca de aquí, a unos 150 metros, no le tomes importancia – Le contesto Sesshomaru sin detenerse.

– Se escucha como si estuviera a tan solo unos pasos – Agrego Kagome retomando el camino y se ponía del lado de su amo.

– Tienes el oído mas desarrollado, ya te acostumbraras – informo mirándola de ves en vez por el rabillo del ojo.

– Hai… pero antes de que pudiera agregar algo mas, escucho unos gruñidos frente a ellos así que decidió levantar rápidamente la mirada para ver que pasaba.

La imagen que llego a sus ojos desde lejos, como un gran felino se estrellaba de lado aun enorme árbol dejando escapar un chillido, para después intentar parase con la pata delantera primero, pero caía de nuevo, mientras salían de los arbustos lo que podría decirse una manada de Youkais y rodeaban al felino, si los examinabas bien te daba la impresión de que tenían un parecido con los ogros, uno salió del montón y lo señalo con una lanza dispuesto a dar fin a su vida, mientras que el solo se limitaba a verlos desde su posición gruñéndoles, esperando el golpe final.

– Maldita Nekomata, ¡te mataremos! –Eso fue lo único que necesito escuchar Kagome para después correr con todo lo que le daban sus piernas, brincar la multitud sacando a Kendaiya cortar la lanza en dos y poner posición de defensa frente al indefenso felino.

– Déjenla en paz ordeno sin guardar su espada, apuntado al líder de la manada.

– Una estúpida hembra como tu, no nos va a dar ordenes – Contesto sacando una katana, los demás imitaron su gesto olvidándose de la gata mal herida, de todas maneras no podría huir, ya se encargarían de ella, ahora la prioridad era la intrusa.

Empezó la pelea entre ellos, chocaban las espadas Kagome llevaba ventaja pero eso empezó a cambiar puesto que eran demasiados, todos hacían demasiado ruido, gritaban y hacían sonidos extraños. Todo eso empezó a marearla pues aun no estaba acostumbrada y su fina audición no soportaba todo, empezaba a ver borroso pero aun así no se daba por vencida.

– Tienes un cuerpo hermoso, creo que antes de matarte gozare un poco de ti – Comento mientras veía sus pechos de manera descarada mientras se pasaba la lengua por los labios Jefe, no se olvide de nosotros dijo uno de entre la multitud – Ustedes podrán hacerlo después de mi – contesto cínicamente.

– ¡Grr! Gruño en respuesta ¡Eso Jamás! Maldito cerdo degenerado – Exclamo enfadada mientras le proporcionaba una herida en el costado, mato a unos cuantos en el trayecto, todos al ver esta acción empezaron con múltiples ataques, a los cuales algunos no pudo esquivar causándole uno que otro corte.

El ruido en su cabeza era insoportable, todo le daba vueltas, el dolor en su cabeza la tumbo, cayo de rodillas encajando a Kendaiya en el piso para sostenerse, mientras con la otra mano se sujetaba la cabeza, los Youkais se acercaron mas a ella tratando de agarrarla, pero recibiendo en el trayecto cortadas de sus garras, hasta que uno le dio una patada tumbándola por completo de espaldas lejos de Kendaiya, corrieron y las sujetaron entre varios de los hombros, brazos, manos, cabeza y pies, el jefe se abrió paso e hincándose frente a ella, para después ponerse encima de ella dejando caer todo su peso, mientras ella trataba desesperadamente de zafarse del agarre de los ogros, se movía frenéticamente pero eso ocasiono que la agarran con mas fuerza lastimándola.

– ¡Suéltenme! – Grito con fuerza, pero simplemente fue ignorada, el Adversario empezó a lamerle el cuello lentamente hasta subir hasta su oreja para capturarla con los dientes y susurrarle – hembra si que eres fiera, pero ya te domare – Esas palabras le causaron demasiado asco aparte de su tacto, pero lo que la alarmo fue cuando la mano de ese ser empezó a acariciar su pierna, subiendo para posarse en su parte mas intima y continuar sus caricias, eso basto para que Kagome enfureciera y sacara energía necesaria.

Jalo con fuerza uno de sus brazos, librándose del agarre golpeando al ser que estaba encima de ella, lanzándolo lejos pero en el proceso la hirió con sus garras desde su entrepierna hasta la mitad de la pierna, los subordinados la golpearon en la cara y en el abdomen, pero eso no impidió que con su mano libre descuartizara a los que la sostenían aun, se paro con algo de dificultad mientras eliminaba a los que quedaban aunque ella no se movía de su lugar dejaba que ellos se acercaran a ella, pues no veía nada mas que borrones de colores, cuando hubo terminado con la mayoría se dejo caer agarrándose la cabeza, pero lo que ella no sabia es que aun quedaba uno muy cerca de ella y ese era el desgraciado que la toco, inmediatamente se lanzo a ella dispuesto a atacarla, cuando se alcanzo a darse cuenta de su presencia, ya lo tenia encima de nuevo inmovilizándola pero esta vez con la diferencia de que le puso una espada en el cuello.

– Perra desgraciada, mas te vale que cooperes esta vez – Amenazo mientras manoseaba sus piernas, ejerciendo fuerza con la espada dejando salir un pequeño hilo de sangre de su cuello, escucho un gruñido y ya no sintió peso alguno encima de ella ni nada.

La gata había matado al Youkai, para después ser envuelta en llamas y mostrar una apariencia mas pequeña e inofensiva, camino con esfuerzo y se echo en las piernas de Kagome quedando así inconsciente. La gata era como Kirara solo que el pelaje del cuello era negro, tenia líneas negras en las mejillas.

Se dice que los Nekomata evolucionaban de los gatos domésticos, se creía cuando un gato llegaba a los 100 años de vida su cola empezaría a dividir lentamente en dos, que a la vez desarrollaría poderes mágicos.

–¡Malditas pagaran haber matado al jefe! ¡Mátenlas! – Los que seguían con vida corrieron hacia ellas pero una luz verdosa fue lo ultimo que vieron.

– Jamás intervengas en una pelea que no te concierne, menos si no sabes defenderte – Lo dice una voz masculina que se acerca a ella – La próxima vez no intervendré, así seas ultrajada – dijo mientras se hincaba y la cargaba, empezando a caminar.

– H.. hai gommene, demo… no podía dejar que mataran al felino – Le costaba hablar, respiraba entrecortadamente por el dolor, se llevaba las manos a la cabeza y apretaba los ojos.

– ¿Te duele la cabeza? – pregunto mientras la veía a la cara y después veía en su vientre al gato.

–Si, me eh mareado con tanto ruido Sesshomaru Sama – Le respondió sin abrir los ojos, agradeciéndole internamente el cargarla, mientras trataba de controlarse.

-.-

Empezó a despertar poco a poco y fue cuando recordó lo que paso, abrió los ojos, se encontraba recargada en un árbol.

– Al fin despiertas – Escucho una voz cerca de ella

– Sesshomaru sama – contesto mientras lo miraba, el se encontraba a unos metros recargado en un árbol mientras la observaba – Gracias.

– Ve a tomar un baño, apestas, además evitara no se te infectará la herida – Exclamo mientras desviaba la mirada hacia la herida, al notar esto Kagome se sonrojó y desvió la mirada, intentando pararse pero al hacerlo la herida se abrió, dejando escapar un gemido.

– De todas maneras tendrías que haberla abierto, llévate a la gata contigo que sus olor es mas penetrante – Ordeno sin verla.

– Si – Sin dejar atrás el sonrojo, tomo a la gata que se encontraba a un lado de donde ella había despertado y la colocaba en su regazo.

Llego a un pequeño lago, empezó a despojarse de sus ropas y armadura, cuidadosamente se sentó a la orilla de este poniendo al gato en sus piernas, se inclino levemente pues su cuerpo estaba algo mallugado y adolorido por las golpes recibidos, desato las cintas que sujetaban las botas a su cuerpo para que resbalaran fácilmente, poso al felino sobre su gabardina pero al hacer esto empezó a despertar sin que ella lo notara, al terminar esto se introdujo en el agua junto con su pequeño kimono blanco haciendo que el agua lo pegara a su cuerpo, se sumergió aprovechando la oportunidad para nadar.

– Menos mal que no esta fría – Dijo cuando hubo sacado la cabeza del agua, tenia el cabello pegado en sus mejillas, el que estaba dentro del agua flotaba a su alrededor de manera ondeada, la luna iluminaba su ser mientras ella empezaba a lavarse el cabello, deslizando sus manos para así retirarse las suciedad.

Escuchar unos pequeños quejidos, inmediatamente fijo su vista en la gata y pudo apreciar que se removía levemente, se acerco a la orilla pero cuando puso su mano en el felino este abrió los ojos mordiéndola, Kagome retiro la mano asustada mientras la gata seguía gruñéndole y enseñándole los colmillos, amenazando con atacarla inmediatamente, pero al ver que se trataba de ella dejo de gruñir y se acerco a lamerle a mano.

– Pensabas que iba a atacarte ¿cierto? – comento mientras la acariciaba, recibiendo un maullido en modo de afirmación.

– Bien no te preocupes, ven a bañarte para curarte esas heridas – La Nekomata acepto con un asentimiento de cabeza al dejarse cargar por Kagome quien la metió al agua enjuagándola y retirando todo resto de sangre y tierra.

Una vez terminado dejo que la gata nadara un rato, mientras ella se quitaba el kimono y lo lavaba junto con su gabardina y armadura, cuando acabo lo puso en una roca, se baño con toda la calma del mundo dejando que sus músculos se relajaran.

Un baño siempre es bastante refrescante y revitalizante.

-.-

– Te demoraste – Declaro cuando la escucho venir, girándose para verla, traía la gabardina en el brazo y con la gata caminando a lado de ella

– Gommen nasai, no fue mi intención – Explicaba – Mi kimono no se secaba – Eso era un hecho, pues se apreciaba que aun no se secaba lo traía todo húmedo, goteaba. No obtuvo respuesta alguna, mas que un asentimiento.

– ¡Kagome! Rin chan y yo hicimos la cena junto con Jaken, ven – dijo mientras la jalaba de la mano – Si ¡Kagome sama venga a probar lo que hicimos! – grito desde lejos la niña mencionada.

– Ya voy, tengan paciencia – Reía – No hay prisa, tranquilos – Caminaba en dirección en la que estaban los demás, pero una gran ventisca de impidió continuar cuando la ventisca se disipo.

– ¡Kagura! – grito Kagome mientras llevaba rápidamente su mano a Kendaiya.

Continuará…


Bueno aquí finaliza este capitulo, de verdad me espero que les haya gustado, pues en mi opinion: Aquí es donde empieza lo bueno.

YA DEMORASTE UNOS MINUTOS LEYENDO,

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Me gustaria saber tu opinión y saber que fue lo que mas te agrado.