CAPÍTULO 10

- Al otro lado, el Dr. Williams y la Dra. O'Connor y las enfermeras luchaban por salvar a Brennan.

- Rápido Brittany – dijo la Dra. O'Connor a una de las enfermeras – llama a banco y que te traigan tres unidades de O negativo.

- Enseguida doctora – dijo ésta cogiendo ya el teléfono para hacerlo.

- Doctor Reeve – dijo el Dr. Williams al verlo entrar en el box.

- ¿Cómo está? – dijo mirando a Temperance.

- Mal, perdió mucha sangre, está hipotensa y bradicárdica, y la tenemos sedada y analgesiada. Tiene la hemoglobina muy baja y ya he pedido tres bolsas de sangre a ver si remonta un poco.

- Vaya, tiene mala pinta. Yo tengo a su compañero ahí al lado, él ha tenido más suerte, su herida no es grave y ahora lo llevaré a quirófano para cerrársela. Se ha puesto muy nervioso al ver a su compañera desde allí, y le he dicho a una enfermera que le ponga un potente sedante antes de venirme, ya debe estar medio dormido, así que voy a aprovechar y meterlo ya en el quirófano – dijo y se fue.

- Bien, tenemos que destapar esa herida para valorarla – dijo el Dr. Williams.

- Sí, pero con mucho cuidado, aún no sé como logré parar la hemorragia – dijo la Dra. O'Connor.

- Ya están aquí las bolsas de sangre – dijo una enfermera.

- Está bien señorita, póngaselas rápidamente y al mayor ritmo de infusión posible.

- Sí doctor.

Los dos médicos comenzaron a quitar cuidadosamente los apósitos que cubrían la herida de Temperance, y cuando quitaron por fin el último empezó a sangrar de nuevo, abundantemente.

- ¡Mierda!- exclamó el doctor Williams presionando la herida – ¡Tenemos que irnos a quirófano ya!

En la recepción de urgencias:

- Disculpe señor, ¿podría decirnos si se encuentran aquí la Temperance Brennan y Seely Booth? – preguntó Ángela al recepcionista, visiblemente nerviosa y angustiada. A su lado estaba Hodgins, agarrándole la mano y detrás de ellos estaban Cam y Zack. Cam fue la que se encargó de llamar a los demás cuando la llamaron del Jeffersonian para informarle de lo ocurrido.

- A ver, déjenme comprobarlo… Sí, acaban de traerlos hace unos instantes. ¿Son ustedes familiares?

- No, sus compañeros de trabajo, pero somos lo más parecido a su familia.

- Entiendo – dijo el recepcionista.

- ¿Cómo están ellos?

- Lo siento señorita pero yo no puedo facilitarles esa información, de eso se encarga el médico.

- Bien, pues queremos hablar con el médico o los médicos que los llevan.

- De acuerdo, pero tienen que esperar en sala de espera. En cuanto los médicos terminen de atenderlos saldrán y les informarán.

- Vamos cariño – dijo Hodgins a Ángela -. No podemos hacer otra cosa que esperar – dijo y los cuatro se fueron a la sala de espera.

Pasados unos minutos salió la doctora O'Connor.

- ¿Familiares de Temperance Brennan? – preguntó en voz alta y enseguida se acercaron los cuatro.

- ¿Son ustedes sus familiares?

- Somos sus compañeros, – explicó Ángela – pero ella es como hermana. ¿Cómo está ella doctora?

- Verán, ella recibió una herida de arma blanca en el abdomen y ha perdido mucha sangre. Sus constantes vitales no son muy buenas y la hemos tenido que intubar debido a la sedación que le hemos puesto.

- Pero se pondrá bien, ¿verdad? – preguntó Angy.

- La herida es grave, y aún no sabemos si ha dañado algún órgano interno. Al quitar los apósitos para valorarla la hemorragia se ha vuelto a activar y la tenemos que operar inmediatamente, su vida depende de ello.

- Oh no… - Ángela no pudo contener el llanto, mientras el resto del equipo se habían quedado con caras de desolación.

- Lo siento mucho – dijo la doctora -. Me voy, me esperan en el quirófano.

- Por favor, sálvela doctora – le rogó Hodgins.

- Haré todo lo que esté en mi mano, lo prometo – y desapareció tras las puertas que daban paso al interior del servicio de urgencias.

- ¿Pero quién pudo haber hecho esto? – preguntó Cam – Los vigilantes aseguran no haber visto nada ni nadie extraño.

- Creo que los únicos que pueden decirnos algo serán Booth y Brennan – dijo Hodgins.

- ¿Y qué pasa con Booth? ¿Nadie nos dice nada de él? – preguntó Zack.

Mientras los cuatro 'mirones' continuaban en la sala de espera impacientes por tener más noticias, decenas de médicos salían, llamando a familiares de otros pacientes, algunos daban buenas noticias, otros las daban malas, y así la sala se iba llenando de gente igual o más que angustiado que ellos, ansiosos por saber sobre el estado de sus seres queridos.

Tras media hora más de espera por fin salió el doctor Reeves.

- ¿Familiares de Seely Booth? – preguntó alzando la voz.

- Sí, nosotros – dijeron los cuatro y se acercaron desesperados por saber del estado del agente -¿Cómo se encuentra?

- Tranquilos, él está bien. Recibió una puñalada en la espalda, pero no es grave, no ha afectado a ningún órgano interno y ya se la hemos cerrado en quirófano, con una cirugía sencilla. Sentirá molestias durante algunas semanas, pero es totalmente normal.

- Menos mal – dijeron aliviados.

- ¿Podemos pasar a verlo? – preguntó Cam.

- Aun no, tiene que quedarse un par de horas en observación. Luego lo pasaremos a planta y allí si podrán visitarlo, ¿de acuerdo?

- Sí, gracias doctor.

- No hay de qué.