Bura y Michelle observan con atención unos grandes robots parecidos a tanques de guerra, salvo que ellos poseen una especie de "cabeza". Son de color gris plomo, y tienen sus radares alertas ante cualquier fuente de calor. Ambas mujeres esperan y esperan, hasta que… – Bien¡Ya es hora! – Al decir estas palabras, Bura activa un dispositivo que tiene en su muñeca, a modo de reloj. En ese instante cientos de pequeñas esferas se esparcen por el aire, simulando el calor corporal de las Saiyajines.

Los artilleros empiezan a disparar, destruyendo muchas de ellas, pero son tantas que logran confundir sus circuitos por un pequeño lapso de tiempo, el suficiente para que ellas entren a la fortaleza. (Parecerá extraño que Bura haya construido tantas esferas en tan sólo un día, pero esto tiene una explicación: Ella cuenta con un sistema de producción – similar a las fábricas de automóviles – la cual le permite elaborar centenas de réplicas de un mismo prototipo).

1º Paso: Concluido.


Trunks y NeoCell continúan luchando fervientemente, utilizando de manera asombrosa sus técnicas especiales, en especial las más poderosas (Burning Attacks – Ataques de Fuego – de Trunks, y Evil Esphere – Esfera Maligna – de NeoCell). Enseguida, el androide arroja un Ki-Blaster que es eludido por su oponente, aunque luego lo sorprende con un certero golpe que lo deja confundido, y algo lastimado. – ¡Eres tan patético!

¿Ah sí? – Al decir estas palabras, el pelilavanda responde con sus esferas de energía, impactando en su adversario.

La pelea aún continúa.


En la Orange Star High School se encuentra el cuarteto de amigas, platicando sobre asuntos de adolescentes. Pan y sus compañeras notan el rostro de preocupación de la joven pelirroja. – Emie¿Qué te sucede?

Es que… estoy tan confundida: Anoche tuve ese extraño sueño.

¿Otra vez?

Sí.

Oye… – Interrumpe Sofía. – ¿No has considerado consultar un especialista?

¿Un especialista?

Sí: Algún psicólogo, o alguien que pueda interpretar los sueños.

Umm… No sé si sea buena idea.

¿Por qué lo dices? – Pregunta Lucy. – Digo, tu situación amerita ayuda profesional.

Tal vez, chicas, pero… Algo me dice que esto no podrá ser resuelto por un psicólogo, ni por ningún otro experto… Siento que hay algo mucho más grave en todo esto, algo… inexplicable…

Yo insisto. – Exclama la latina. – Tengo un tío que es psiquiatra…

¿Psiquiatra? – Todas hablan al unísono, para luego ser la chica achinada en seguir hablando. – Sofía: Emily sólo tiene un sueño raro… ella no está tan loca como para ser enviada con un psiquiatra.

Lo sé, pero él podría ayudar. Mañana hablaré con él.

Gracias, chicas. – La jovencita sonríe tímidamente, luego se percata del inusual silencio de la Saiyajin. – Pan¿Ocurre algo?

Uh… no. – Enseguida, ella se levanta. – Bien chicas: Debo volver a casa. ¡Nos vemos!

¡Adiós! – En ese momento, la jovencita empieza a caminar, recorriendo una distancia prudencial, hasta que se eleva y vuela, pero no hacia su hogar, sino hacia el Templo Flotante.


Bura y su sobrina ya están en el interior de la fortaleza, caminando cuidadosamente, utilizando sus lentes infrarrojas, atentas ante cualquier peligro. Súbitamente ellas logran detectar la presencia de un grupo de robots exploradores. – Mich: Prepárate.

Sí. – Ambas toman algunas esferas electrostáticas, esperando el momento para atacar. Segundos más tarde aparecen los pequeños robots, por lo que las jóvenes Saiyajines lanzan las esferas, inoperando en el acto a la gran mayoría de ellos, pero los que aún funcionan logran escapar. Esto preocupa a las rescatitos. – Dios mío... ¡Ellos traerán a los demás!

Descuida, Michelle: Si continuamos con este ritmo, podremos encontrar la computadora principal antes de que ellos regresen.

Espero que tengas razón… – Entonces, ellas continúan con su misión.


Los combatientes siguen con su pelea, usando sus máximos poderes, mostrando sus habilidades y destrezas. NeoCell sonríe complacido. – Veo que has practicado mucho, simio: Has resultado ser un buen oponente.

Lo mismo digo. – Ambos están excitados, ya que como ambos poseen sangre guerrera, la lucha los emociona, por lo que ellos se sienten llenos de energía para continuar con su enfrentamiento.


Dendé y Pan se encuentran reunidos en el palacio flotante. – ¿Dices que anoche ha vuelto a soñar lo mismo?

Aja. Ella se siente muy preocupada.

Sí, comprendo.

Dendé: Esto se torna cada vez más extraño.

Lo sé… – Kami-Sama camina lentamente, pensativo. – Dime: Aparte de nosotros dos... ¿Alguien más sabe sobre esto?

Bueno, sólo Lucy y Sofía.

¿Quiénes?

Un par de compañeras de clases.

Ah. Claro. – En esto, él coloca sus manos sobre los hombros de la Saiyajin. – Escucha: Sugiero que tú y tus amigas mantengan esto en secreto. Podríamos estar tratando con un asunto muy delicado.

¿Delicado?... ¿A qué te refieres?

A algo que no comprenderías… al menos no ahora.

Algo malo le ocurrirá a Emie… ¿Verdad? – Dendé sólo queda callado, algo que preocupa a Pan. – ¡Sé que sabes algo!... ¡Dímelo, por favor!

Lo siento, Pan. Aún no.

Pero…

Por favor: No hagas esto más difícil.

E…. Está bien…

Vamos: No te deprimas. Prometo que algún día lo sabrás.

¿De verdad?

Así es. Sólo necesito analizar bien la situación, y confirmar mis sospechas: Debo tener la certeza de que mi teoría es correcta.

¿Teoría? – Él asiente. – ¿Cuál? – No hay respuesta, así que ella suspira, resignada, y luego se eleva. – De acuerdo, ya entendí. Nos vemos después. ¡Adiós!

¡Cuídate! – Dendé observa cómo esa deprimida jovencita abandona el Templo, dirigiéndose hacia el lejano horizonte. En ese momento... – ¿La oíste?

Con todo detalle… – Oracle aparece tras el joven Nameku, caminando hasta llegar a su lado. – El destino está revelándose de manera acelerada.

Sí… es cierto.

Eso es algo que me preocupa, Dendé: Si esa niña continúa teniendo esas visiones, podría asustarse y confundirse… Y como consecuencia…

No podrá cumplir con su cometido.

Exacto.

Entiendo…

Sólo hay una cosa por hacer.

¿Te refieres a…?

Así es: Por el bien de todos, en especial de esa niña, debemos bloquear los recuerdos de todas aquellas personas que saben sobre su situación.

Ella, Pan y sus compañeras de clases.

Efectivamente... Debemos actuar cuanto antes. – Él está de acuerdo, y ambos quedan en el templo, esperando hasta la noche.


Rayos de energía surcan los cielos. Pueden ser apreciadas numerosas ondas expansivas que aparecen de manera aleatoria en el campo de batalla: Trunks y NeoCell continúan con su lucha, exhaustos, pero sin rendirse. El joven pelilavanda debe luchar con todas sus fuerzas, para así dar a las chicas el tiempo suficiente para rescatar a Pan. – Por favor... ¡Dense prisa!... ¡No podré resistir mucho tiempo!
Las jóvenes siguen recorriendo el área, tratando de encontrar a Pan y la computadora principal. Después de tanto correr, ellas llegan a un gran salón… con dos salidas. – ¿Y ahora qué haremos?

Sugiero que nos separemos.

¿Separarnos? Pero tía Bura¡No puedo dejarte sola!

No te preocupes por mí: Después de todo yo también tengo sangre Saiyajin y podré defenderme.

Tía…

Por favor, Mich: Debemos hacer esto por Pan, y también por Trunks.

Si insistes… Sólo te pido que tengas cuidado. – Apenas oye esto, Bura asiente y empieza a correr, tomando la puerta de la derecha, así que la adolescente debe tomar la de la izquierda. Antes de hacerlo, su visor detecta varias presencias… y no son precisamente de robots exploradores.

Mich desenvaina su par de katanas, preparándose para la batalla. Poco a poco empiezan a aparecer sus oponentes, los cuales son nada más y nada menos que una veintena de robots arañas. – Dios mío… ¡Ayúdame! – Entonces, los autómatas empiezan a atacar.


Bura se asoma en todas las entradas que encuentra a su paso hasta que, minutos más tarde, ella entra en un cuarto pequeño, oscuro, e iluminado sólo por una lámpara colgada sobre una mesa, encontrando sobre esta última y rodeada por anillos de energía a su amiga de la infancia, quien está inconsciente. Ella corre a su lado. – ¡Pan!... ¡Pan!... ¡Despierta!

¿Uh? – Pan abre lentamente sus ojos ébanos, mirando a su compañera, notando la alegría en su rostro. – ¿Bura?

Sí… Mich y yo vinimos a rescatarte. Todo estará bien, amiga¡Ya lo verás!

P… Pero… ¿Cómo lograron entrar aquí?

Es una larga historia que luego te explicaré. Ahora debo hallar la forma de sacarte de allí.

¿Dónde está Michelle? Y... ¿Qué sucedió con Trunks?

Mich está recorriendo otro pasillo, buscando la computadora principal… Y Trunks… se está enfrentando a NeoCell…

¿QUÉ? A... ¿Acaso lo dejaron solo con ese mal nacido?

De verdad no queríamos hacer eso… pero fue su idea, y no teníamos más opción.

Entonces date prisa y sácame de aquí¡Él podría necesitar ayuda!


2 robots arañas yacen en el pis, parcialmente destruidos, pero levantándose lentamente. Mientras tanto, los otros aún luchan contra la valiente joven, quien está lastimada, pero aún con fuerzas. Ella usa sus sables, sus Burning Attacks y Ki-Blasters, con la esperanza de poder salvar a Pan, a Trunks y al resto del planeta. Las arañas son muy rápidas, esquivando la gran mayoría de sus ataques a la vez que responden con sus propias armas… Definitivamente, Michelle está en problemas.
Trunks está cada vez más agotado, de rodillas, con sus manos apoyadas sobre el piso, para luego levantarse lentamente, revelando su ensangrentado cuerpo. NeoCell está igualmente lastimado, pero complacido. – Esto es mucho mejor de lo que esperaba, simio.

Y aún no ha terminado. – Entonces, ambos se lanzan uno contra el otro, reiniciando así su espectacular enfrentamiento.


Bura inspecciona los controles de los anillos de energía, mostrando angustia a través de sus ojos azules. – Hay Dios… ¡Qué controles tan complicados! Me tomará tiempo liberarte.

Más vale que te apresures: Puedo sentir el Ki de Michelle… Creo que ella está en aprietos.

¡Oh no!... ¡Debo darme prisa! – Al decir estas palabras la joven peliturquesa empieza a presionar más botones, con el fin de liberar a Pan.


La zionita pelilavanda está débil, agotada, en medio de muchos robots de 8 patas que la atacan sin piedad. Ella ya no puede luchar más, siendo así blanco fácil para sus oponentes. Entonces, uno de los autómatas toma a la joven con un largo y flexible brazo mecánico, rodeando su frágil y pequeño cuerpo, apretándola cada vez más con el objetivo de asfixiarla. De repente…

Un Ki-Blaster púrpura impacta contra la araña, dañando sus circuitos permanentemente, liberando así a la adolescente. Los otros robots enfocan sus visores hacia la dirección origen de ese ataque, mientras Michelle, apenas consciente, levanta lentamente su cabeza para ver frente a ella a una extraña chica, físicamente de su edad, aunque muy parecida a NeoCell.

Ella sonríe. – Descuida: He venido a ayudarte.

¿Quién eres?

Mi nombre es Cellina…


Nota de la autora:

Weno, esos son todos los que he tipeado en Microsoft Word, por ahora. Claro, la historia la tengo en algunos cuadernos, y ya está concluida, pero como me la pasé jugando Ultima Online durante las vacaciones no había escrito nada n.nÙ Pero en fin, comienzo clases y en la residencia donde vivo no tengo internet ni TV por cable, así que tendré más chance para transcribir mi fan fic.

Muchas gracias por su paciencia n.n