Perdón x la tardanza, pero es que estaba leyéndome el séptimo libro y aún estoy en estado de shock O.O

En el episodio anterior, a Draco le vino la regla XD ¿Cómo creéis que superará este día? Si queréis averiguarlo...

PASAD Y LEED

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Capítulo X

Cásate conmigo

Draco entró en el aula arrastrando torpemente los pies, mientras Hermione y Pansy cuchicheaban a sus espaldas. La Slytherin reía por lo bajo, al contrario de Granger, que de vez en cuando soltaba suspiros de exasperación. A juzgar por el rubor que cubría el rostro de la Gryffindor, Malfoy supuso que estaban hablando de lo sucedido minutos antes en el baño y deseó con todas sus fuerzas que aquel episodio desapareciese pronto de su vida.

Draco fue a sentarse detrás de Harry y Ron, mientras Hermione y Pansy volvían a ocupar la última fila. El pelirrojo lo miraba con preocupación, mientras Harry lo escrutaba con sus ojos verdes.

-¿Estás bien? –preguntó Ron con cautela, pues últimamente su "amiga" explotaba con mucha facilidad.

-Sí –le contestó Draco, dejando bruscamente la mochila en el suelo.

-¿Cómo es que has faltado antes? –interrogó Harry, que comenzaba a notar a Hermione de lo más extraña.

-Acababa de venirme la regla –contestó Draco como si tal cosa, apoyando la cabeza sobre la mano izquierda.

Reprimió una sonrisa al ver las caras de Harry y Ron. Estaba claro que Granger nunca hablaba con tanta franqueza sobre esas cosas.

-Y por si fuera poco, mi falda favorita se ha manchado de sangre –dijo Malfoy, llevándose una mano al pecho teatralmente-. Uff... este dolor es insoportable –añadió en el último momento, haciendo esfuerzos por no reírse.

Ron se puso rojo hasta las ojeras y Harry miró hacia la pizarra vacía, como si hubiese aparecido algo en ella.

Desde la última fila, Hermione veía a Draco gesticular, sin entender muy bien de qué estaba hablando, pues las ondas sonoras no llegaban hasta allí. Pero al ver el rubor de Ron y la vergüenza de Harry, llegó a la inmediata conclusión de que no era nada bueno. Por suerte, la profesora McGonagall entró en el aula en ese preciso instante, captando la atención de todos.

-Buenos días –dijo con su habitual tono severo-. Sacad vuestros libros y abridlos por la página 43.

Los alumnos obedecieron y, segundos después, todos estaban aparentemente concentrados en la clase.

-Bien. Hoy intentaremos llevar a cabo la transformación de un material cualquiera –se sacó un botón de plástico del bolsillo- en metal.

Toda la clase en general hizo muecas raras. No se equivocaban al deducir que aquel tipo de transformaciones era algo sumamente complicado.

-¿Alguien sabe qué hechizo verbal se requiere para esta transformación? –preguntó la profesora.

Todas las miradas enfocaron a Draco, esperando a que saltase de su asiento agitando la mano exageradamente. Pero Malfoy se limitó a mirar al techo, tosiendo disimuladamente.

-Esto... Señorita Granger. ¿Sabe usted la respuesta? –la animó McGonagall.

Hermione se mordió el labio inferior, deseando que Malfoy no hiciese alguna estupidez.

-Por supuesto que sí, profesora –dijo Draco con voz pija y chillona.

Hermione hundió la cara entre las manos, mientras Pansy soltaba una risita. La clase esperaba expectante la respuesta de "Hermione Granger", mientras ésta sonreía de lado. Si no podía evitar estar en aquella situación, por lo menos se lo pasaría lo mejor posible.

-Transformeixon floreixon coloreixon –dijo, acentuando sensualmente todas y cada una de las sílabas.

Reinó un silencio sepulcral en el aula, a excepción de las carcajadas de Pansy, que se escucharon por todo el castillo. Hermione se cagó en toda la familia Malfoy y le propinó un codazo a Parkinson, que acalló las risas al acto.

Draco sonrió angelicalmente a la profesora McGonagall, como si la respuesta dada fuese la correcta. Minerva la observaba con una ceja levantada, evaluando si se encontraba bien o no. Harry y Ron observaban a Draco con los ojos muy abiertos, comparables a los de un buho.

-Me temo que no es correcto, señorita Granger –contestó finalmente, con un hilo de voz.

-Oh –se limitó a decir Draco.

Pansy ahogó otra risa y Hermione se imaginó a Malfoy tumbado sobre una cama de espinas.

-Bien, coged vuestras varitas y poneos por parejas. Debéis dejar la mente en blanco y visualizar el metal con claridad, pues si no...

Con el inicio de la clase se dio por zanjado aquel asunto y todos se centraron en sus respectivas tareas. Todos menos Hermione, claro está, que estuvo toda la hora haciendo rechinar los dientes, ante las risitas de Pansy.

-Tú estás disfrutando con todo esto, ¿verdad? –le preguntó en medio de la ejecución del hechizo.

-Me ofendes, Granger. Lo estoy pasando tan mal como tú –dijo con ironía, mientras le dedicaba una media sonrisa a su compañera.

La profesora McGonagall no tardó mucho en dar por finalizada la clase. Para entonces, Granger corrió hasta la puerta y se cruzó de brazos ante ella. Cuando Draco se dispuso a salir, no sin antes dedicarle una sonrisa burlona, Hermione le barró el paso con el cuerpo. Éste la miró con fingida inocencia.

-¿Se puede saber qué estás haciendo? –le preguntó sin poder contenerse. Definitivamente, ese chico la sacaba de sus casillas, cosa que no todo el mundo conseguía.

-¿Perdón? No sé a qué te refieres, Malfoy... –dijo Draco sensualmente, esbozando una media sonrisa. Realmente, se lo estaba pasando muy bien. No iba a ser tan mal día después de todo.

Hermione apretó los puños y abrió la boca para decir algo, pero Harry y Ron se pusieron tras Malfoy, uno a cada lado del muchacho.

-¿Algún problema? –inquirió Ron bruscamente, mirando amenazadoramente a Hermione.

La Gryffindor no fue capaz de rechistarle a su amigo. No le salía. Se limitó a negar con la cabeza, sin apartar mirada. Pansy, que acababa de llegar, se mantuvo alejada de la pelea, pues intuía que allí no pintaba nada.

Hermione se apartó lentamente de la puerta, dejándoles pasar. Pero cuando Malfoy pasó por su lado, la muchacha le susurró al oído.

-Ésta me la pagas

Draco le sacó la lengua y siguió andando, escoltado por Harry y Ron, que de vez en cuando lanzaban miradas de advertencia a la muchacha. Pansy se acercó a Hermione, pero antes de que pudiese decirle nada, la Gryffindor gritó con todas sus fuerzas:

-¡¡¡¡¡HERMIONE, ERES EL AMOR DE MI VIDAAAAAAAAAA!!!!! ¡¡¡CÁSATE CONMIGOOOO!!!

Draco, que ya se encontraba unos metros por delante, se tropezó con su propio pie y cayó al suelo. Varios estudiantes que había por allí giraron la cabeza para comprobar que Malfoy no se hubiese vuelto loco. Pansy, que se encontraba al lado de Hermione, se apartó un poco, sin saber si debía reír o temer por lo que se avecinaba.

Harry y Ron giraron sobre sus talones y clavaron los ojos en la Gryffindor, que les dedicó una caída de ojos. Ambos reprimieron un escalofrío y se acercaron a ella con paso firme. Ron chocó adrede con la muchacha, que se tambaleó ligeramente.

-¿Qué mosca te ha picado a ti ahora? –le preguntó Harry, agarrándola por el cuello de la túnica.

Hermione sonrió para sí. Si Malfoy pensaba avergonzarla, ella estaba en el mismo derecho. Estuvo a punto de darle al muchacho una respuesta bastante insinuante con respecto a sus ojos verdes, pero unos gritos la eclipsaron.

-¡¡¡¡DRACO, ESTÁS MÁS BUENO QUE EL PAAAAAAN!!! ¡¡¡PERO HOY NO PUEDO CASARME CONTIGO, QUE ESTOY CON LA REGLAAAA!!!

Ahora era el turno de Hermione de caer al suelo, de no ser porque Harry la tenía sujeta. Definitivamente, iba a matar a aquella serpiente. Se había formado un corrillo en torno a aquella singular declaración de amor y todos los alumnos paseaban los ojos de Malfoy a Granger, y viceversa, como si de un partido de tenis se tratase. Algunos tenían la boca ligeramente entreabierta.

Harry y Ron se giraron para comprobar que la que había gritado aquello era Hermione. Al comprobar que así era, se separaron un poco de "Malfoy", mientras interrogaban a su "amiga" con la mirada. Ésta se encogió de hombros y echó a andar como si lo que acababa de gritar fuese lo más normal del mundo.

Los dos Gryffindors, que parecían haberse olvidado de Hermione, echaron a correr tras Malfoy y se colocaron uno a cada lado, diciéndole cosas algo casi al oído con cara de espanto. Éste murmuraba frases como "Para que se callase" o "Para avergonzarle", pero no pareció convencer ni a Harry ni a Ron.

Hermione se quedó allí, plantada, sin saber muy bien qué hacer, notando las miradas de todos sobre ella. Pero cuando Draco ya se encontraba lejos, ladeó un poco la cabeza, mostrando una sonrisa que dejaba entrever una hilera de blancos dientes.

"¡Lo que faltaba! ¡¡Encima se lo está pasando bien!!", pensó Hermione con fastidio.

Pansy se acercó con cautela a ella, mirándola con preocupación.

-¿Y tú de qué te ríes? –le preguntó la Slytherin con un hilo de voz.

-¿Qué? –se sorprendió Hermione-. ¡Yo no me estoy riendo!

-Sí que lo estás haciendo –insistió Pansy, señalando su boca con el dedo. Si Hermione hubiese tenido un espejo delante se habría dado cuenta que, efectivamente, una enorme sonrisa enmarcaba su rostro. Suspiró con resignación mientras echaba a andar por el pasillo, atrayendo todas las miradas.

-¿Sabes que mi vida social está acabada? –le susurró a Pansy momentos después.

-Sí, pero tú no dejas de reírte

-¡No me estoy riendo! –se defendió la Gryffindor.

-¡Claro que sí! Admite que te ha hecho gracia la salida de Draco –la aguijoneó Pansy

-No

-Sí

-¡Que no!

-¡Ah! ¡Ya vuelves a reírte!

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Jajaja. Qué manera de hacerse pasar vergüenza mutuamente. No, si no tienen remedio... XD

En fin, ¿os ha gustado? Espero que sí.

¿Me merezco algún review?

Lyann