Capítulo 10

"La dama de los ojos carmín. Primera parte"

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Aún no podía reponerse de la impresión… a su lado se encontraba una mujer, pálida, de mirada triste pero era el rostro que evocó en el cuarto de las mariposas…

— ¿Quién eres? — preguntó aturdido y con razón… ¿Era ella?, pero no pudo preguntar o recordar más, el doctor aprovechando su descuido le inyectó un sedante.

El efecto de la droga, el cansancio y la impresión que recibió le hicieron perder el conocimiento, pero el doctor no estaba preocupado por la reacción.

— ¿Era necesario que hicieras eso Mijahil?— preguntó la dama mientras veía al doctor acomodar al chico en la cama.

— Sí, en su condición actual el descanso es preciso… creo que también deberías descansar.

— Por favor, es quizás mi última oportunidad para estar cerca de él… después de tantos años, prometo que descansaré más tarde—dijo la señora.

— Pero…

—Vamos hijo— dijo la anciana— dejémoslos solos, vamos con Lena.

Convenciendo al hijo-padre logró sacar al médico de la habitación, una mirada y un apretón de manos fue suficiente entre ambas mujeres para darse mutuamente las gracias…

°°°

El resto de la noche Kai fue cuidado con mucho amor… como antes, en su infancia. Durante su mayor agitación fue tranquilizado por una cálida mano y dulces palabras, encontró refugio en sus brazos y una voz que entonó una canción que le durmió… que tiempo después reconoció como la melodía del cofre.

Despertó… estaba solo.

-'¿habré soñado?',- se preguntó e involuntariamente se llevó la mano al cuello… ¡NO ESTABA SU RELICARIO!

— No te preocupes…—se oyó la misma voz que lo paralizó— está en la mesita de noche junto a tu cama.

Kai tuvo miedo… cerrando los ojos mientras sus manos temblorosas sujetaban las frazadas que le cubrían. - 'Esperé tanto tiempo y ahora tengo miedo'- pensaba avergonzado.

En tanto, la dama tomaba asiento cerca de él, ella sonreía entre divertida y comprensiva por su reacción. -'Ha crecido es hermoso y valiente pero también ha sufrido mucho'- se decía, mientras en su rostro se dibujaba sucesivamente el orgullo, el arrepentimiento y la tristeza, pero el solo tenerlo ahí, el haberle cuidado, haberle tenido entre sus brazos y calmado su agitación, lograba otra vez que su rostro irradiara una alegría que la hacía aún más bella.

— No soy un fantasma Kai— dijo suavemente—por favor abre los ojos… no tenemos mucho tiempo y hay tanto que aclarar.

Tomando aliento y enfrentando su temor abrió los ojos, pero aún no se atrevía a verla. Si era ella… su misma voz. Pero era Kai Hiwatari… y su vacilación duró poco. Elevó la vista… se emocionó, era el rostro amado que tantas veces añoró volver a ver… era el mismo rostro del relicario, ahora sin verlo recordaba claramente, y sus ojos brillaron de felicidad… ¡ERA ELLA!, era el rostro de su mamá. Cerró los ojos nuevamente… como intentando dominar su alegría, lágrimas que intentaba evitar se deslizaban por su rostro. Abrió los ojos para ver los de ella… y en esos hermosos ojos también carmín observó algo que hizo que el brillo de los suyos se apagara… dando paso a la tristeza y amargura.

— No eres ella—dijo con voz de hielo mientras con furia se limpiaba las lágrimas que hacía poco derramó lleno de felicidad—… te pareces tanto, pero no eres ella ¿Quién eres¿Qué intentas probar?… Esta broma es demasiada y… espero que estés dispuesta a pagar tu atrevimiento— dijo con una voz tan helada y llena de odio que sus amigos jamás hubieran creído posible de estar presentes.

Intentó levantarse pero la voz de ella le dejó clavado en la cama:

—Es verdad no soy ella—dijo con abatimiento— pero no es una broma… soy Irina Androvnova Krintechvko… tu tía y su gemela.

La expresión en el rostro de Kai se atirantó… no lo esperaba… nunca pasó por su mente semejante posibilidad; no era justo… era desquiciante estar frente a una mujer que no recordaba pero era el retrato de la mujer que más había amado, temblaba de frustración por haberse hecho ilusiones… de odio por la muerte de ella recordada tan bruscamente… y resentimiento por habérsele negado nuevamente la posibilidad de ser feliz… sin embargo logró hablar:

—Tengo que vestirme… sal de aquí—dijo frío.

Irina iba a decir algo… pero cambió de idea y salió. Kai tomó su relicario y lo apretó con furia como maldiciendo su suerte, logró calmarse y empezó a vestirse.

Tiempo después se oyen discretos golpes llamando al la puerta que se abre [qué queréis el chico aún está enfadado y nunca hubiera abierto,… aparece la anciana con una bandeja con comida, la acompaña su nieta Lena.

— Buen día muñequito— le dice mientras deja la bandeja en una mesita— te traigo algo de comer.

— No quiero nada—dice mientras arregla sus cosas… para marcharse.

— Y… y a mi nieta para que conozca a su salvador—dice sin hacer caso a su grosería.

Tímidamente se le acerca la niña y le dice algo… extrañado Kai levanta la cabeza y fija su vista en la niña que se sonroja y le entrega un lindo pañuelito antes de esconderse detrás de su abuela. Está seguro que no es ruso y apenas logra entender algunas palabras "gracias" "alas de fuego" y "luz".

—Lo siento —dice la anciana— Lena solamente habla ucraniano…. Ella dijo "gracias joven del fénix tus alas de fuego me llevaron a la luz"… aunque lo entendiste ¿verdad? — dice sonriendo satisfecha.

—No completamente… pero ella no dijo fénix.

—Ah…—y discretamente hace que la niña salga. —es cierto pero la traducción sería fénix, los niños más pequeños ven más que los adultos— luego de una pausa agregó— Ignoraba que la señorita Irina fuera el pariente que viniste a buscar, aunque debí sospecharlo por el sorprendente parecido.

— …………

—Ánimo muñequito, dale la oportunidad de explicarse… es evidente que tienen que aclarar muchas cosas.

— …. No-se-lo-merece—siseó molesto.

—Pueda que no… pero tú sí, por otra parte necesitas respuestas de lo contrario no hubieras viajado de tan lejos.

— ¿La mandó a decirme eso? — dijo con sospecha

—No lo hizo, pero comprendo que te pasa. Tu enojo puede ser justo… pero podrías arrepentirte después. — bajando la cabeza dijo muy suave—Antes ser enviada con mi familia al campo de concentración, mi padre acababa de irse… lo culpé por habernos abandonado cuando prometió que siempre estaríamos juntos. Años después nos encontramos… ya era mayor y tenía mi propia familia. Quiso explicarme pero no le permití… perdí la oportunidad de oírlo.

—Yo…

—Come muñequito… y piensa bien que vas a hacer… para no arrepentirte después… como yo lo hago todavía. — dio la vuelta para marcharse cuando…

— ¿Usted la conoce?— preguntó Kai.

— No realmente… conocí a sus abuelos hace mucho tiempo… a ella la conocí hace más de un año en una visita a mi hijo… Ella también ha sufrido mucho ¿Lo notaste? — y diciendo esto salió de la habitación dejando más confundido al chico.

Kai comió algo y decidió enfrentarla, la anciana tenía razón, había viajado desde muy lejos… había perdido mucho (pensando en Naomee) para dejarlo así y por más dura que fuera la verdad era mejor que vivir en una mentira…

La encontró sentada esperándolo en una esquina del jardín, no pudo evitar temblar al verla ¡Era tan parecida… a ella! pero no vaciló y se acercó.

— ¿Entramos? —le dijo señalando una habitación.

— Estoy harto de estar encerrado.

—Bien, —dijo sonriendo recordando que ella también era un ave que odia las jaulas. — voy a cont…

—NO

— ¿No?

— Vine por respuestas no a oír relatos— dijo brusco.

— Adelante—sonrió ante la impertinencia del muchacho.

Tomando aire dijo directo: — ¿Cuál es el secreto del cofre?

— Te refieres a éste— mientras lo sacaba de su abrigo y lo ponía sobre sus piernas.

— ¿Por qué tienes el cofre? No tienes derecho a tenerlo… es de mi mamá— dijo acercándose con mirada torva.

— También es mío, es un regalo que hizo tu bisabuelo a sus gemelas Irina e Ileanna.

Mientras hablaba extrajo de su pecho un relicario igual al de Kai, quien instintivamente apretó el suyo. Y de la misma forma que lo usó Kai, pero con la derecha abrió el cofre que con su melodía inundó el jardín…

— Los relicarios son un regalo de la abuela… aunque yo los modifique para que sirvieran de llave— aclaró.

En el cofre abierto Kai observa como Irina saca las cartas y se las entrega. Aún en silencio quita la base del cofre y la sustituye con una nueva. Era igual salvo que ahora había tres espacios en lugar de dos. Coge con delicadeza el blade con la M y lo pone a la derecha, el que tiene la K en el centro y saca uno nuevo que tiene una A colocándolo a la izquierda.

— ¿Por qué…

— Espera —le dice.

Entonces ella nuevamente saca el blade de la A, saca del relicario una medalla que le pone, saca de su bolsillo un lanzador… ¡Let it rip! y llama a la bestia bip que duerme dentro de ella. Surge la figura de una gata negra idéntica a Black Cat… y desaparece.

—Te presento —dice jadeante— a Shadow Cat.


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Yo solo uno... en la última curva