¡Hola!

Bueno hay mucho que explicar, por lo tanto aquí voy:

Primeramente gracias a todos por comprender el retraso en la renovación del fic. Como habéis visto he decidido por continuar con la historia, ya que aunque haya sido acusada de plagio este fic no lo es. Como ya sabéis era un poco mi temor desde el primer capitulo ya que nunca había echo un fic basado en un libro, por eso me afectó un poco más. Pero…Y lo recalco, me he estado informando y repito: no es plagio. Por lo cual, continuaré escribiéndolo según tenía pensado desde el principio, aunque puede que cambie un poco y meta más situaciones y cosas mías. Aun así, seré fiel a mis ideas principales respecto a la trama.

Esta vez si que os debo muchísimo. Quiero agradecer a todos aquellos que me habéis apoyado, porque aunque no lo creáis ha sido gracias a vosotros que mi ánimo ha subido y por los cuales me llegaron de nuevo las ganas de escribir. Gracias por ayudarme con esta decisión.

Gracias por el apoyo y halagos a: LunaSuk-chan; Tsukisaku (agradecimiento especial por tu MP); nekiita; ObsessiveTemporary; Lady_Arakawa; nena-uchiha22 (gracias por el MP); Xixi; agridulce; jansgely; kaoruchan; Edwardita; Sakura_Maya; ShanaLCrowley; -o0Hana-Chan0o-; rose-Haruno; tenshi masen tsubasa; Sabaku no Sasha; xxtinkixx; sakuriita melbelu; tsubaki; alex

Advertencias:

-Los personajes de Naruto no me pertenecen así como tampoco la idea en la cual se basa el fic que es del libro "Las edades de Lulú" de Almudena Grandes.

-Calificado M

-OCC

Ahora si, disfruten la lectura:



10. CONSECUENCIAS… ¿ARREPENTIMIENTO?

Me quité la chaqueta dejando mi bolso a un lado de la barra y me senté sobre un taburete alto que al parecer estaba desocupado. Posé entonces mi mirada en los cameros que atendían veloces y apresurados las demandas de los clientes.

Tan sólo había dos, una mujer de duras facciones y al parecer de agrio carácter, y un hombre. De musculatura enclenque, con el pelo rubio y los ojos castaños… nada del otro mundo. Al ver que mi presencia había pasado desapercibida por aquellos dos, decidí matar el tiempo curioseando en sus quehaceres. La chica estaba atendiendo a una pareja demasiado empalagosa para mi gusto. Chasqueé la lengua decepcionada por la vista que tenía y miré entonces al camarero. Él estaba conversando con dos hombres, los cuales no tenían nada de especial.

-¡Ey! ¿Nadie me va a servir?- la paciencia me abandonó y el camarero por fin recayó en mi. Un puco dubitativo se acercó hasta el lugar en el que estaba situada y con una falsa sonrisa me preguntó lo que deseaba tomar- Un gin tonic…- paré de hablar hasta que vi como una ceja se alzaba en su expresión y comprendí lo que quería- por favor- el camarero sonrió satisfecho y se dispuso a servirme mi pedido.

Durante mi primer cubata mi vista únicamente recayó en la zona de la barra. Miraba a las parejas que se formaban según avanzaba la noche y me distaría imaginándome las futuras situaciones que tendrían, había de todo; desde fuertes discusiones hasta noches fogosas y descontroladas en recónditos lugares de la ciudad.

A partir del tercer y cuarto cubata aquel juego comenzó a aburrirme, por lo que giré un poco mi mirada para centrarme en la pista de baile.

-¿Buscando alguna presa?- una suave voz se internó directamente en mi oído derecho tomándome por sorpresa y produciendo que derramara parte de mi cubata. Giré mi vista para posarla en el recién llegado y mis ojos se abrieron hasta su máximo al reconocer aquella silueta: tez blanca como la nieve, profundos y desconcertantes ojos negros al igual que su cabello y una blanca y reluciente sonrisa.

-¿¡Sai!?...-él me sonrió con su característica sonrisa - ¿Realmente eres tú?

-Si. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos ¿verdad?

Cerré los ojos y sonreí para dar otro trago más de mi vaso. Respiré pausadamente y entonces le contesté- Desde que me engañaste creo recordar

Tras mi frase se produjo un abrupto silencio. No le guardaba ningún rencor a aquel hombre y tampoco quería que se fuera. Verle había sido lo mejor que me había pasado en toda la noche. Realmente no se porque tuve que soltarle aquella grosería, pero gracias al cielo, él se lo tomó con buen humor.

-¿Todavía estás dolida por aquello? ¡Vamos Sakura, creo que ya me lo hiciste pagar!

-¿A si?- levanté una ceja intrigada y le di pie a que continuara hablando

-Verás, a ti todas las chicas de aquel año no querían saber nada mi…aunque…-hizo una pausa como dudando si continuar o no, pero tras respirar un poco se decidió por contármelo- pero no todo fue tan malo. Gracias a eso se me presentaron otro tipo de oportunidades que no dudé en aceptar. Y por eso ahora soy quien soy. Creo que estoy enormemente agradecido contigo.

-¿De verdad? ¿Entonces los rumores eran ciertos? Jamás lo habría sospechado- mentí.

-Bueno, no del todo. Es cierto que salí con varios hombres…y no me arrepiento, pero- se acercó un poco más para que solamente yo escuchara aquellas palabras, pues su boca quedó pegada a mi oído y me susurró tranquila y sensualmente- me siguen atrayendo mucho las mujeres…

Abrí los ojos sorprendida por aquella confesión, la cual no cabía ninguna duda que formaba parte de un juego de seducción. Entonces sonreí, por fin la noche pareciera que se había puesto a mi favor y podría disfrutar de una agradable "cita".

Pero tras recapacitar un poco más a fondo en las palabras de Sai, mi menté vagó rápidamente a la película que recién había visto en la televisión y no tardé ni dos segundos en formularme una descabellada idea.

Sonreí pícaramente y me acerqué hasta Sai para susurrarle de igual modo que él había hecho conmigo- Si te gustan los hombres… entonces ¿podrías decirme quien es el mejor partido dentro de éste bar?

Al principio mi pregunta lo impactó un poco. Creo que el chico se había esperado que yo sucumbiera a sus juegos de seducción. Pero lo que todavía él no sabía era que yo ya había caído y ahora era él quien tenía que probar mis juegos.

Su oscura mirada analizó todo el bar. Tras salir de su sorpresa, Sai pareció haber comprendido mi pregunta y con una de sus famosas sonrisas escaneó toda la zona en la que nos encontrábamos en busca de nuestra mejor opción. Vi como detenía su análisis en el momento en el que posó fuertemente sus ojos en una zona en concreto. Llevé mis jades hacia la misma posición en la que él miraba y entonces lo vi.

Una sonrisa de satisfacción me embargó el rostro- Tienes muy buen gusto

-Por su puesto. No por nada salí contigo

Aquello me hizo sonreír. Bebí el último trago de mi vaso y me levanté. Cogí mi bolso y mi cazadora y agarré a Sai de la mano para dirigirnos a la pista de baile y situarnos justo a lado de nuestra presa.

La elección de Sai realmente era tentativa. Un hombre de porte elegante, de justa musculatura, con el cabello castaño al igual que sus ojos. Tenía una atractiva barba como de dos días pero bien cuidada, dándole un aspecto más sensual y varonil. Y sus ropas formales a la vez que casuales le hacían aún más llamativo.

El primer paso era averiguar los gustos de aquel hombre. Primero fue Sai fue quien se acercó sutilmente a él, mientras el pelinegro hacía como que se movía casualmente por su zona, iba dándole leves toques con su brazo, restregaba de forma accidental su culo con el de él y de vez en cuando le echaba algunas miradas.

Yo me reía ante la escena. Me atraía la idea de tener dos hombres exclusivamente para mí. Me gustaba ver el "acto del cortejo" que había entre ellos, las leves caricias, las insinuaciones…todo eso hacía que la vista fuera espectacular. Sin embargo, los métodos de Sai no parecieron surgir ningún efecto, pues aquel tipo se apartó levemente dándole a entender un rechazo por su parte.

Al verse sin esperanzas, Sai regresó hacia donde yo estaba.

-Parece que los hombres guapos no son su tipo

Me reí ante su comentario y sin dudarlo comencé a andar hacia la nueva posición del castaño. Si había rechazado a Sai, estaba claro que yo tenía muchas posibilidades de conquistarlo. Tras eso, luego solo nos quedaría convencerle para que estuviera con los dos, pues no tenía intenciones de dejar a mi amigo fuera de este juego.

Comencé a bailar al son de la música cerca del hombre. Chocaba suavemente con él, mis jades se posaban sensualmente sobre su persona y cuando veía que gozaba de su atención, humedecía lentamente mis labios. Las señales estaban claras. El anzuelo estaba echado y sólo hacía falta una leve contestación de su parte para que picara.

Pero sin previo aviso, apareció una mujer en la pista de baile que se acercó a gran velocidad a aquel hombre y le besó en los labios. Me quedé decepcionada ante la imagen que veía. ¿Acaso tenía novia? ¡Tsk! Eso era un punto en el que no habíamos pensando.

Al ver que no tenía nada que hacer me dirigí de nuevo donde Sai, el cual no se había perdido detalle de mi vano intento de seducción y por lo cual estaba, de igual modo que yo anteriormente, riéndose de la situación.

-Parece que hemos fracasado- me dijo

-Si. Eso parece.

Antes de que el subidón de la noche desapareciera para convertirse en una terrible depresión, Sai agarró mi cintura y la llevó fuertemente contra su cuerpo, produciendo un choque entre brusco y excitante. Su boca de nuevo quedó pegada a mi oído y él empezó a moverse sensualmente al compás de la música- Entonces esta noche estamos los dos solos- me susurró

Entramos con gran torpeza y brusquedad en mi piso. Mientras nos besábamos y desvestíamos conseguimos cerrar la puerta de mi habitación intentando hacer el menor ruido posible. Los dos estábamos excitados y queríamos lo mismo.

Sai paró el beso mientras que sus manos amasaban mis muslos con rudeza y desenfreno. Agachó su cara hasta posarla sobre mis pechos y comenzó a masajear uno de mis senos mientras que su lengua recorría el otro. Cogió mi erizado pezón con sus dientes delicadamente y empezó a dar leves mordiscos. Luego los sustituyó por su lengua para saborearlo y succionar de él.

Mientras tanto yo intentaba controlar mis gemidos. Me mordía fuertemente el labio inferior mientras de mi boca salían fuertes suspiros de placer. Quería más…y así se lo hice saber. Agarré sus negros cabellos y empujé de ellos dándole a entender mis peticiones, las cuales él aceptó encantado.

Cuando mis pechos dejaron de interesarle, Sai no perdió el tiempo y me alzó de los muslos dejándome encima de él, tuve que rodear su cadera con mis piernas para que así la posición fuera más cómoda.

Mientras él me besaba el cuello oí como sus pantalones caían al suelo haciendo que mi cuerpo se pusiera alerta ante tal hecho. El momento estaba cerca y deseaba que no tardara mucho en penetrarme.

Quise subir mi cabeza para poder besarle pero él prefirió seguir con mi cuello. Aquel gesto me disgustó. Si bien es cierto que era un acto sin importancia, yo deseaba hacerlo. Quería que nuestras lenguas se fusionaran y deseaba explorar su cavidad, recordar a que sabían sus besos… Si hubiera sido Sasuke jamás me habría negado un beso.

Me exalté ante mis propios pensamientos con un leve grito, el cual Sai pasó desapercibido y lo confundió con un gemido de placer. No debería estar pensando en Sasuke, me maldecí por hacerlo. No era el momento ni el lugar.

Decidí quitarme esos pensamientos concentrándome más en mi actual tarea. Volví de nuevo a la realidad al sentir el duro miembro de Sai pidiendo paso por entre mis mulos para sumergirse en mi ahora húmeda cavidad. Abrí un poco las piernas para permitirle el acceso.

La primera embestida fue suave. Demasiado para mi gusto. Apreté mis piernas contra su cintura y sumergí mis dedos en su cabeza estirando de sus pelos para darle a entender que aumentara la fuerza. Y así lo hizo. El siguiente empujón hizo que mi espalda chocara fuertemente contra la pared y como resultado solté sin poder controlar un gran gemido.

La sensación que inundaba a mi cuerpo era agradable. El placer exacto que aquel acto conllevaba, eran las emociones justas que aquellas sensaciones me provocaban. Estaba bien, pero no era suficiente. No había la misma pasión que con Sasuke, no había esa chispa que me encendía como a una vela, no era lo mismo…

Mientras Sai me embestía y estimulaba a mi cuerpo con sus caricias, mi imaginación decidió volar a otra parte. No quise pensar en Sasuke, no me parecía justo para Sai. Por lo que sin saber muy bien porque mi mente se fue de nuevo a la película. Me imaginé de nuevo en la misma posición, entre dos fornidos hombres y una despampanante mujer. Escuchaba sus gemidos, sentía sus caricias y disfrutaba de sus tactos.

El orgasmo pronto se hizo presente y con ello mi vuelta al mundo real. Al ser ya tarde, ofrecí a Sai quedarse a dormir conmigo y así los dos sucumbimos ante los brazos de Morfeo.

Me levanté temprano para prepararle el desayuno a Imari y mientras estaba cocinando ella entró en la cocina.

-¡Buenos días mami!

-No grites cariño, hay alguien durmiendo en la habitación- me arrodille a su posición y le di el beso de buenos días en la mejilla.

Ella se quedó extrañada- ¿Quién hay?

-Es un viejo amigo que ha pasado aquí la noche- mi contestación pareció emocionarla.

-¿Puedo despertarlo? ¡Así jugará conmigo!- Imari se puso a saltar y a chillar como una loca. Tuve que ponerla un brazo sobre su hombro para que se calmara y al ver su carita triste suspiré derrotada. A ella le encantaba jugar y hacer amigos, era una niña muy sociable y sobre todo hiperactiva. Pero tenía que hacerla entender y por lo cual le expliqué de la mejor forma que pude que no estaría bien despertar a alguien solo por que ella quería jugar.

Cinco minutos después, Imari se dio por vencida y se puso a desayunar. En esos momentos llamaron a la puerta y me dirigí a abrirla. Agarré la manilla y un segundo antes de abrir cerré los ojos y suspiré. Sabía muy bien quien sería la persona que estaría detrás de aquella puerta y necesitaba fuerzas para abrirla.

Y entonces abrí- Buenos días Sasuke, Imari está desayunando.

-De acuerdo. Esperaré a que termine y luego nos iremos- Sasuke pasó hasta la cocina en donde le dio un beso a Imari y luego se fue a sentar al salón.

Yo le seguí- ¿Qué vais ha hacer hoy?

Él cerró los ojos, como si le costara hablar y segundos después me comentó sus planes con la niña. Al parecer irían a pasar el día al zoo y luego comerían fuera.

Mientras Imari estaba desayunando Sasuke y yo estuvimos hablando sobre las horas en las que la traería de vuelta y justo en mitad de nuestra conversación sonó mi teléfono. Me levanté rápidamente ya que me le había dejado en la habitación y tenía miedo de que despertara a Sai.

Era Ino quien me llamó para quedar conmigo en la tarde. Cuando decidimos lo que haríamos la colgué y le eché un vistazo a Sai antes de salir del cuarto. Por suerte para mí tenía el sueño muy profundo. Cerré la puerta y cuando me quise dar la vuelta me encontré por sorpresa con Sasuke, el cual estaba apoyando su mano contra la pared impidiéndome el paso.

-Parece que tienes visita

Me exalté ante la frase. ¿Había visto a Sai? Sin sabe muy bien porqué me sentí culpable, como si le habría engañado… pero pronto reaccioné al darme cuenta de que no era así y de echo me incómodo que me preguntara por ello- ¿Te interesa?

-Bastante. Quiero saber quien se está acostando con mi mujer- sus palabras eran serias y duras. Su mirada estaba clavada en mi, con todo su peso sobre mis jades. Me sentía vulnerable, cada vez que me miraba con aquellos ojos oscuros me sentía indefensa, desnuda ante él…

-Ya no soy tu mujer, recuérdalo- Saqué fuerzas para contestarle no se muy bien de donde. Aunque aun así, mis palabras sonaban débiles y con un tono de temor.

-Siempre serás mi mujer, Sakura- poco a poco el rostro de Sasuke se iba acercando más al mio haciendo que mi corazón latiera con desenfreno y mi respiración se agitaba. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que hacer aquello? ¿Por qué un me producía esas sensaciones?

Su boca se acercó a mi oído- Recuérdalo. Siempre has sido mía

-Sasuke, por favor- Intenté detenerlo. Puse una mano sobre su pecho para intentar apartarlo, para que pasara un poco de aire entre nosotros y me diera la fuerza suficiente para que me volviera la razón. Aquello no estaba bien, yo había tomado una decisión. Quería vivir, quería valerme por mi misma y no depender de Sasuke. Quería saber lo que se sentía al tener una vida exclusivamente mía…

Pero él no me lo quería poner fácil. Cogió mi mano con la suya y la apretó fuertemente- Vuelve conmigo- aquello me sorprendió y mis ojos se abrieron hasta su máximo- Se que eras feliz Sakura. No puedes buscar esa felicidad en chicos de una noche, ni en ninguna parte. Tú y yo somos diferentes del resto… vuelve conmigo.

No…no podía. Tenía que probarlo, aunque saliera mal. No moriría en paz si no me valía por mi misma, sino intentaba manejar mi vida a mi gusto…y con él a mi lado sabía que eso no era posible.

En vista de que Sasuke no iba a reaccionar, intenté que se alejara de otro modo- ¿Acaso ya no te diviertes con las niñas de veinte años?- mi pregunta pareció sorprenderle. Pero antes de que pudiera alegrarme, apareció una sonsira socarrona en su rostro. Una sonrisa que yo recordaba muy bien, una sonrisa que aun me hacia las cosas más difíciles.

-Me he cansado de ellas. No son igual que tú, me aburre enseñarlas. Tú en cambio ya has aprendido todo. Contigo es distinto, podemos volver a ser felices; tu, yo e Imari. Deja ya de jugar a esta estupidez Sakura

Que utilizara a Imari para convencerme no me gustó. Era juego sucio, era chantaje emocional. Me quedé en silencio, no sabía bien que decirle, que contestarle… Sasuke aún tenía demasiado efecto en mi y él lo sabía, por eso lo utilizaba en su beneficio.

Ante mi carencia de palabras, él aprovechó para acercarse más. Su aliento se entremezclaba con el mío. Quise apartarme, pero no podía. Mis piernas no me lo permitían…estaba temblando al igual que una cachorrilla y me maldecía infinitas veces por aquello. Era increíble lo que sentía con tal solo oler su perfume ¿tan fuerte era su influencia en mi?

Por eso no podía, no debía besarlo. Por eso me había marchado…y ahora no podía echarme atrás. ¡Pero mi cuerpo no respondía! Inconscientemente quería que aquello pasara…

-¡Papi nos vamos!- afortunadamente apareció Imari antes de que sucediera algo de lo que poder arrepentirme y se llevó a Sasuke. Sin embargo, antes de abandonar por completo mi casa, Sasuke se dio la vuelta y con una sonrisa altanera me dijo- No olvides lo que te he dicho Sakura, puede que cuando te quieras dar cuenta sea demasiado tarde. No siempre voy a estar aquí- y tras eso cerró la puerta tras de sí.

Me quedé sola y asustada. El día no había echo más que comenzar y ya había sentido todo tipo de sensaciones, la mayoría desagradables. ¿Por qué tenia que hacerme esto ahora? ¿Por qué no podía respetar mi decisión?

Sus palabras me habían herido. ¿Pero porque? ¿Acaso no se suponía que es lo que quería, alejarme de él? Entonces, ¿Por qué me daba tanto miedo perderlo para siempre? Sin poder evitarlo las lágrimas empezaron a derramarse sin control alguno por mis jades. Mi cuerpo ya no aguantó más y caí de rodillas al suelo, apoyando mis brazos para no lastimarme y hundiendo la cabeza para aguantar mi dolor.


Hasta aquí llegamos por hoy. Como veis la decisión que tomó Sakura no es fácil para ella y la está resultando muy difícil alejarse de Sasuke, pero aun así parece que quiere intentarlo. A partir de aquí, veremos como Sakura llevará su vida en solitario…y ya os digo que no la irá del todo bien. Pero no quiero adelantar nada U.U

Esta vez no ha tenido mucho contenido sexual, ya que al no ser con Sasuke no quiero que sea lo primordial en estos capítulos. Pero espero que aun así os haya gustado ¿Qué os pareció? Espero leer pronto sus comentarios con sus apoyos y criticas constructivas. ¡Por que esto continua latente! GRACIAS A TODOS.

Esperemos leernos pronto

Cuidense!