Haruno Sakura mantenía la vista fija en el inmenso manto estrellado, manchado de blancas e inmaculadas nubes. No sabía que hacer, en realidad, no deseaba hacer nada, su cuerpo estaba flojo, desanimado, deprimido, marchito. Todo porque había perdido el amor de Naruto para otra chica. Las palabras no podían describir lo que sentía en ese momento, era como si su corazón hubiera sido pisoteado por todos los Menos Grande existentes en el Hueco Mundo, dolía en extremo.
Era difícil, demasiado difícil, Naruto había sido el primer chico que le había tratado con cariño y consideración. Él la conocía, sabía todo sobre su pasado triste… Y por eso había actuado así con ella… por lástima… porque veía en ella a Hinata y trataba de remediar o comprender lo que ella había vivido.
No había podido, ni querido hacer nada para evitar que Hinata y Naruto volvieran…Y aunque hubiera querido hacer algo no habría dado resultado y habría acabado como la chica mala de la historia que se interpone entre la pareja principal. Habría sido una lucha en vano, sin frutos, sin anda bueno para nadie.
Hinata y Naruto se querían, no podía hacer nada para remediarlo. Ella había llegado antes y había robado el corazón de Naruto. Así era la vida. Algunos ganan y otros pierden.
Observó de reojo a su acompañante. Sasuke se encontraba en el mismo estado que ella, o tal vez, peor. Fuera como fuera, ambos sufrían, a su manera cada uno, pero sufrían, por el mismo amor imposible.
La vida era muy irónica. Estaba llena de sufrimiento, no era sencilla, era un camino tortuoso y lleno de obstáculos. El amor, como parte de la vida, no era menos doloroso, siempre, sin poder evitarlo, alguien salía lastimado. En ese amor, tanto ella, como Sasuke habían salido heridos.
Lo único que les restaba era conformarse y seguir buscando a alguien que los quisiera. Sería difícil, pero una vez que lograran olvidar a Naruto, pasarían a otra fase, sería como una metamorfosis, como si evolucionaran… O al menos eso había dicho Ino.
"Lo que no mata, fuerza nos da." Una vez, hacía muchos años, su mejor amiga había pronunciado esas palabras, tras sufrir una decepción amorosa. Anhelaba con toda su alma que esas palabras fueran ciertas, porque no quería seguir sufriendo, deseaba crecer, madurar, Florecer.
Se estiró, provocando que sus huesos sonaran, había permanecido en esa posición desde que llegó allí, aproximadamente una hora y media.
-El clima es muy bueno.-comentó, vagamente.
-Hn.-"concordó" él. Ella suspiró, la expresividad de Sasuke la deprimía aún más, si eso era posible.
-Falta poco para que comience la siguiente clase-murmuró, consultando el reloj del móvil.-Voy a salteármela.-abrazó sus piernas y ocultó su rostro entre ellas, dejando tan solo a la vista sus orbes esmeraldas.
-Yo también.
-Yo… no puedo aún encarar a Naruto… si lo hago lloraré… no quiero llorar… no podría concentrarme en clases…-confesó, con la mirada cristalina.-Estoy muy triste… pero no quiero dejar de ser amiga de Naruto… quiero superarlo ¿cómo lo hago?
-Sakura… yo tampoco estoy en mi mejor faceta… también amo a Naruto y comprendo lo que sientes…-acarició la cabeza de la chica, como si se tratara de una niña.-Olvidar a Naruto será difícil, eso ya lo sabes y no puedo decirte como hacerlo, pues ni yo mismo sé como hacerlo…Llevo casi toda mi vida amándolo… Sé que algún día lo lograremos, tu y yo seremos libres…
-¿Sasuke? ¿Y si nos declaramos?-sugirió con timidez, secando una traviesa lágrima que se había escapado de sus orbes. El moreno comenzó a toser, se había atragantado con su propia saliva.
-Estás loca.-dijo serio, golpeando su pecho varias veces para dejar de toser.
-¿Eh? ¡No estoy loca! ¡Escucha! ¡Es muy lógico!-insistió la chica, colocándose delante del moreno.
-No, no lo es.-aseguró él.-Mira, Sakura, tú problema es que el sol te afectó, una vez que la enfermera te atienda esas ideas locas desaparecerán.
-Cuando le declaremos nuestros sentimientos nuestras almas se liberarán, y podremos amar nuevamente.-dijo con suavidad.-Tu dijiste que querías ser libre… Declararte te liberaría…
-Para ti es muy fácil Sakura, eres mujer, no tienes nada que perder… en cambio yo… yo perderé a Naruto… Si me callo al menos puedo permanecer a su lado como amigo.
-Estas muy equivocado… No tenemos nada que perder, ni tu ni yo, por el contrario, podemos ganar…-una vez más ella le contradecía, era demasiado testaruda y molesta.-Pondría las manos en el fuego… apostaría todo lo que tengo a que Naruto jamás haría algo tan cruel como eso que dices, él es tú amigo, y te aceptará tal como eres…-Él conocía a Naruto desde que eran niños, y desde ese entonces lo amaba. Nunca se atrevió a confesarse, no quería que él le odiara y le dejara solo. Pero Sakura tenía razón, Naruto no era de ese tipo de personas, él no maltrataba a nadie, y mucho menos odiaría a su mejor amigo.-Eres un cobarde, Sasuke… Solo piensas en lo que los demás podrían decir, o en el odio que Naruto podría sentir hacia ti… Yo fui así, sin embargo, comprendí que debo satisfacer mis expectativas primero y luego satisfacer las expectativas de los demás, ese es el camino para hallar la felicidad… No importa lo que tu decidas, yo enfrentaré a Naruto y le diré lo que siento… maduraré… lo superaré y me enamoraré de nuevo… y seré muy feliz…
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El rubio los miró alternativamente, con el ceño fruncido y de brazos cruzados, un poco impaciente. Hacia aproximadamente una hora le había llegado un billete de Sasuke, en el cual lo citaba en el salón de música. Hacía media hora que estaba allí, y nadie había dicho nada, hecho que no le causaba gracia, odiaba ese silencio tan incómodo.
Carraspeó, impaciente. Y su mirada se paseó por el moreno y la chica de rosados cabellos, esperando que alguno le diera una explicación coherente.
-No es bueno que se salten las clases, aunque estén saliendo, pueden esperar a que finalicen las clases para pasar tiempo juntos.-Naruto intentó sonar serio, sabía que eso los irritaría y hablarían de una buena vez.
-¡No estamos saliendo!-exclamaron al unísimo.
-Tenemos algo que decirte.-dijo la chica, intentando mantener la calma, su corazón latía aceleradamente y sus manos sudaban. Definitivamente, decir era muy fácil, pero hacerlo era mucho más complicado de lo que pensó. Si las cosas seguían así, saldría corriendo antes de confesarse. Sasuke percibió eso y le tomó de la mano, para tranquilizarla, si bien, él estaba igual que ella, pero sabía disimular sus emociones mucho mejor.
-Eso hasta yo me di cuenta, Sakura-chan.-cerró sus ojos zorrunamente. A cada momento que pasaba se impacientaba más.
-Cállate, dobe, sólo escucha.-le ordenó Sasuke, molesto. Naruto bufó un "teme de mierda", pero no dijo nada más.-Solo queremos dejar claras algunas cosas y te dejaremos ir.
-Entonces los escucho…
-Naruto…tu… tu me gustas.-confesó la chica de orbes esmeraldas, mordiéndose el labio inferior, sin mirarlo a los ojos.
-Y a mi.-confesó el moreno, con las manos en los bolsillos y la mirada fija en un árbol.-Me gustas desde que somos niños.
-No tienes que decir nada Naruto, nosotros sólo queríamos que nos escucharas.-Sakura mantenía la vista fija en el suelo, se sentía incómoda, no quería que Naruto intentara buscar palabras de lástima hacia ellos, después de todo ellos no buscaban eso.
-Les agradezco mucho.-dijo el rubio, sonriendo, como solamente él sabía hacerlo si le preguntaban a Sasuke y a Sakura.-Yo los quiero mucho, son muy importantes para mi.
La chica de cabellos rosados elevó su rostro al cielo azulado, sonriendo. Se sentía como las aves que volaban libremente… Ella y Sasuke eran libres ahora… podían amara nuevamente…
Su mirada se cruzó con la del moreno. Él no sonreía, pero ella podía percibir el brillo en sus orbes oscuros, que le decían que él se sentía como ella… Libre…
El trío regresó al aula charlando animadamente, como los buenos amigos que eran. Porque tal y como la chica lo había dicho, Naruto no odiaba a Sasuke, y eso le hacía muy feliz.
