Me disculpo por la demora… y por tomarme casi un mes más de lo esperado… aquí está el capítulo 9.

Besos y Saludos Cat.

Post: Como siempre Fer editor y coautor y como todos sabemos los personajes no nos pertenecen, bueno algunos sí.

Capítulo 9

Pasaban ya de las 11 de la noche, y lo único positivo que veía es que el día más terrible de mi vida estaba a punto de acabar. Salude al guardia de la puerta con un gesto de cabeza antes de que los portones se abrieran, la casa conduje mi auto de la misma forma en que lo había hecho los últimos 20 años de mi vida para conseguir al final una casa sola, oscura y vacía. Un casa demasiado grande para las dos personas que vivían en ella.

Hubo un tiempo no muy lejano en que esta casa no cabía la gente, se llenaba con la risa de sus hijos y sus amigos y sobrinos... ahora es un mausoleo una digna representación del corazón de sus dueños.

Saco con calma las llaves de su pantalón y abrió la puerta

La casa estaba oscura tal como lo esperaba; en el pasado entraba a hurtadillas para no encontrarse con su esposa, actualmente entraba tirando la puerta lo más fuerte posible para darle tiempo a Hayes para quitarse de su camino. Pero hoy no había necesidad de ninguna de las dos cosas. La única otra habitante de esta casa se encuentra dopada en una cama de hospital el dolor fue demasiado para ella, en realidad para ambos y aunque él quisiera dejarse caer, no puede, es un lujo que aún no se puede dar

Decide entrar primero en la habitación de invitados, está loco por darse una ducha y cambiarse de ropa, duerme allí desde hace más de dos años. Le gustaría poder decirle a sus hijos que su madre lo hecho de la habitación, pero eso no sería cierto. Un día llego tarde y decidió dormir en la habitación de invitados por no despertar a la fiera y pasar una incomodidad, ese día se convirtió en dos luego en tres, y así de simple paso un mes.

Pensó varias veces en regresar a su recamara pero nunca hizo el intento mucho menos después de la escenita que le hizo Lisa en la Gala de la Alcaldía de ese año, bailando toda la noche con Reinhardt mientras que a él lo evitaba como a la peste. Esa noche conoció a Sue mientras ahogaba sus penas con el licor y miraba a su mujer bailar y reír en los brazos de otro hombre. Y en lugar de luchar por su mujer se le hizo más sencillo alejarse y luego... luego se involucró con Sue de tal forma que a veces dormía a afuera, no que creyera que Hayes se daba cuenta de su ausencia.

Salió del baño se puso únicamente los boxer y bajo a la cocina por un vaso de leche, su ulcera lo estaba matando, luego de eso pensaba ir a la habitación de Lisa por una muda de ropa, vestirse y regresar al hospital no quería que la vieja comadreja despertase sola.

Termino el vaso de leche y comenzó a buscar por todos los gabinetes un pastilla para el dolor de cabeza en eso ve algo en el piso que le llama la atención.

El plato del maldito gato estaba lleno.

-Mierda.- Sube corriendo las escaleras de dos en dos y entra en el cuarto de Lisa aun no puede creer que no se haya dado cuenta que no había visto al pulgoso desde que entro en la casa. Entra al cuarto de Lisa y consigue al señor bigotes acostado en la alfombra al lado de la cama, por lo menos la bola de pelos estaba allí, pensó que la habían dejado olvidada en alguna parte.

Se acerca y se sienta al lado del gato en el piso frío y comienza a acariciarle el pelaje...

-Así que por esto no te comiste tu atún.- Mira la foto que tiene Lisa en la mesa de noche al lado de su cama, es su hija, su bebe sosteniendo el gato en alto el día que cumplió cinco años, el día que el viejo Almirante lo trajo consigo.

Rick comenzó a llorar, a llorar todo lo que no había podido llorar esos días.

-Maldita sea Catherine, no pudiste esperar a que tu madre se recuperara un poco para llevarte este maldito animalejo contigo.- Repentinamente entre el llanto comenzó a reír.

-Hija tengo esperando años que el maldito animal se muera.- Dice en voz alta mientras se seca las lágrimas con las manos.- y el muy maldito se viene a morir cuando necesito que esté vivo. Mierda ahora si nadie puede negar que el maldito gato fuera un Hunter. Un maldito rebelde sin causa que nunca hace lo que se espera. Lo único que me alegra es que no estarás sola mi princesa.

Miro hacia la puerta abierta de la habitación y por un segundo estuvo seguro de ver allí a su hija de pie sosteniendo al condenado gato en sus brazos regalándole una sonrisa triste de esas que le hacían recordar que era hija de su madre. Dios como iba a extrañar a su pequeña.

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Esa misma noche en el apartamento de Nathan Hunter.

Un joven hombre de cabellos oscuros sale despacio de la habitación, cierra la puerta con cuidado lo que menos quiere hacer es despertar al pequeño duerme adentro. Se dirige a la cocina donde se encuentran dos de sus tres hermanos esperándolo.

-Y Nathan?

-Se fue a ver a mama al hospital aparentemente la van a dejar internada.- Respondió Donald con cara de pocos amigos

-Mierda.- Es lo único que puede decir Henry, siendo el hijito de mama está loco por salir de allí para estar al lado de su madre.

-Ya se durmió Joseph?- pregunto Ian en un tono serio y cansado.

-Si ya se durmió, pero me pregunto cuándo podría ver a su mama y no supe que responderle, también me pregunto porque puede jugar con sus tías y sus abuelos pero no puede ver a su papa, que si el también esta en el cielo como su mami... Mierda Ian yo no sé cómo manejar esto y el estúpido de Benjamin no lo está haciendo más fácil.

-Tranquilo Henry pero tienes razón tenemos que pensar en algo que decirle.

-Has pensado en decirle la verdad Ian, tu sabes... tu padre es una soberana mierda que debería estarse pudriendo en el infierno.

-DONALD

-No grites Ian puedes despertar a Joseph y me costó mucho que se durmiera.

-Lo siento Henry.

-Está bien, pero hablando en serio que le diremos

-Déjenmelo a mí yo solucionare todo.- Les dijo Donald mientras tomaba su chaqueta de cuero del asiento de al lado y salía por la puerta del frente como alma que lleva el diablo.

-¿A dónde demonios va?

-Si lo conozco como creo conocerlo, creo que esta a punto de darle a Ben Sterling una visita de media noche.

La noche estaba fría, demasiado fría y demasiado tétrica en opinión de Ben Sterling quien veía como el viento frió de la noche mecía las ramas del sauce llorón que tenía en frente.

No estaba muy seguro de lo que hacia allí en medio de la noche y de este frío infernal, más aun si pensaba que en su pequeña casa lo esperaba su novia calentando su cama; después de la misa se había ido a casa acompañado de ella, no había querido acompañar a su familia al cementerio se sentía fuera de lugar allí. Aun así algo lo había despertado en la noche si fuese supersticioso pensaría que el llamado de Cat lo despertó, pero él no era supersticioso y estaba seguro que más que Catherine había sido su propia conciencia quien no lo había dejado dormir en paz.

Se quedó allí de pie unos minutos más sin saber que decir, solo viendo la tumba llena de flores adornada con una lápida en mármol rosa; y que le podía decir: Lo siento, parecía muy poca cosa; ¿te odio?, no tampoco, ese un sentimiento muy profundo y que desgasta muchas energías para dedicarle a alguien que ya está muerto. ¿Te amo? en parte mi corazón con todo el rencor que te tengo siempre te va a querer pero nunca como mujer Cat, sino como mi prima, la niña con quien pase mi infancia.

Seguía en silencio solo en el cementerio cuando sitio una mano posarse en su hombro.

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Cuando Donald llego a la pequeña casa de Ben ya era tarde, espero afuera unos minutos pensando si debía volver en la mañana o esperar a que amaneciera, aunque en su mente no dejaba de fantasear con la idea de sacarlo a rastras de su cama darle una buena tunda. Su sobrino es un niño bueno, amable e inteligente cualquiera daría su brazo derecho por tener un hijo así y al pobre le toca de padre un imbécil. Decidió bajar del auto y se preguntó por enésima quinceava vez en este mes porque carrizo su cuerpo no soportaba el alcohol.

-Dios, ¿porque no pude ser alérgico al tabaco o a la penicilina como mi hermano?- pregunto mirando al cielo sin importarle que alguien lo viera y pensara que estaba ligeramente trastornado.

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No quería girar, solo a él se le ocurre venir a un cementerio a media noche... pensó Ben

Miro hacia el piso, y vio unos zapatos negros de hombre y alrededor de ellos el viento mecía una tela blanca... Mierda no había oído el que los fantasmas no tenía pies?.- volvió a subir la cabeza y tembló inconscientemente un poco. Cuando finalmente una voz que pertenecía a la mano que lo sujetaba decidió apiadarse de él y hablarle.

-Si serás cobarde Sterling, después de viejo creyendo historias de fantasmas, ¿se puede saber qué demonios haces aquí?

Ben se giró para encontrarse con Nathan quien aún llevaba puesta su bata de hospital y parecía tener cara de pocos amigos

-Solo quería hablar con ella

-Tengo 20 minutos aquí y no te he visto decir una palabra. en serio Ben que haces aquí? -pregunto ya cansado había sido un día terrible, cuando iba de regreso a casa vio el auto de Ben aparcado frente al cementerio y la curiosidad pudo más que el sueño. Por ello se decidió a entrar y ahora estaba frente a Sterling el cual parecía no tener mucho que decir.

-No estoy seguro que hago aquí, solo quería hablar con ella un momento pero luego me di cuenta que no sabía que decirle… ¿Hola como estas?, Mira Catherine lamento haber haberme portado como un imbécil ¿podemos empezar de nuevo?...- Ben agacho la cabeza y Nathan se quedó en silencio -¿En qué diablos pensabas cuando decidiste huir? Había gente que te quería niña... lastimaste a muchos- Sterling suspiro -Te extraño, estoy enojado, estoy arrepentido, estoy confundido. No sé qué demonios hacer.

- ¿Qué te parece lo siento?, siento no haber está allí para ti y que no pudiera estar contigo, siento que cuando tuviste problemas estaba tan metido en la universidad y rodeado de cuanta mujer había para darme cuenta que mi hermanita tenía problemas -Ben se dio cuenta que Nate no habla de el ni con él, sino que hablaba directamente a la tumba.- Sabes - me dijo para luego mirarme- Cat me llamo varias veces, me dejo varios mensajes en cada uno se escuchaba más desesperada que en el anterior, me pedía que fuese a casa aunque sea un fin de semana que necesitaba hablar conmigo, que me necesitaba. Pero estaba tan metido en las fiestas del campus que no pude dedicarle un fin de semana a mi hermanita.

El silencio se hizo pesado entre ellos.

-Fueron sus decisiones Nate no fue tu culpa que se fuera y tampoco la mía.

-Lo sé, tarde mucho tiempo en entenderlo y perdonarte; pero sé que no fue tu culpa, fuese solamente algo que paso, tu única culpa es haberte metido con alguien que no debías.

-Pensé que la quería, es más sé que la quería pero no la amaba Nate, en realidad no estoy muy seguro de haberme enamorado alguna vez.

-¿Y no ese eso lo que sentimos todos? - le pregunto Nate con una sonrisa triste, hacía años que no podía hablar con ninguno de sus primo de esta manera, no se había dado cuenta pero los extrañaba enormemente. Estuvieron allí de pie un rato más mientras el viento mecía las ramas del árbol con el silencio haciéndoles compañía. Cada uno perdido en sus pensamientos y recuerdos.

Paso media hora más cuando decidieron retirarse, Nate se despidió de Kate diciéndole que la amaba y que todo estaría bien, Ben solo le dio un asentamiento de cabeza a la tumba aún no estaba listo para hacer las paces con ella.

En el estacionamiento Nathan le volvió a hablar esta vez en un tono más cordial

-Joseph es tu hijo, sé que tienes tus dudas por lo que dijo Papa y Aurora, pero yo estoy seguro que es tu hijo -vio como Ben se tensaba pero decidió seguir- si quieres hacer las pruebas de paternidad no nos opondremos pero aunque los resultados sean positivos quiero que sepas que nosotros criaremos a Joseph no tienes de que preocuparte en ese sentido; solo te pido, en realidad te exijo que no le vayas a hacer un desplante al niño si lo ves. -Ben solo mantenía las manos cerradas en puños parecía que en cualquier momento le iba a brincar.

-Ben Déjame terminar... tus padre ya lo reconocieron como su nieto y es probable que coincidan en alguna parte, solo recuerda que Joseph es un niño que acaba de perder a su madre, que es hijo de mi hermana y que no está solo en este mundo, nos tiene a nosotros que somos su familia. Por favor no lo vayas a lastimar. No me gustaría tener que pateare el culo.

-¿Y si resulta ser mi hijo y decido que lo quiero criar?- le pregunto apretando los dientes estaba realmente molesto quienes se creían sus primos para decidir por él.

Nate miro a Ben extrañado antes de responder. -Nos enfrentamos a nuestros padres porque no creíamos que podían brindarle un ambiente sano y estable a Joseph; nos enfrentaremos a ti de igual manera si llega el momento, cosa que no creo que pase; primero porque tu mi querido primo -el tono de voz pasaba del sarcasmo- no quieres responsabilidades y segundo si no te has dado cuenta Ben tu noviecita no quiere tener nada que ver con el niño y no tiene nada de maternal. Piensa bien que quieres hacer con tu vida antes de acercarte a Joseph porque esta es una de esas situaciones en las que es todo o nada... Espero que tengas una buena noche Ben.- Le dijo Nate a manera de despedida antes de subir a su auto, en verdad ese había sido el broche de oro para un día de mierda.

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Acababa de estacionar su auto y en lo único que podía pensar en es dormir. Francamente quería que ese día de mierda terminara, la cabeza le dolía de tanto pensar y el cansancio ya se notaba en él.

Pero antes de pensar en llegar a su cama y dormir por una semana Ben Sterling se dio cuenta de que la faltaba una última conversación por el día.

-Quien me hubiese dicho que me iba a encontrar hoy con dos Hunters atravesados en la noche.- movió su cabeza al notar como Don lo esperaba afuera de su casa.

Su fastidio no duro mucho ya que apenas estaba sacándose el cinturón de seguridad, fue entonces que escucho como abrían la puerta de su coche y para después sentir como un par de manos lo sacaban del coche. -¿Qué diablos quieres Don?- su respuesta vino en forma de un puñetazo que lo mando al piso

-Tenemos que hablar- dijo Don mientras se acercaba a él.

-Seguro- murmuro Ben, conoce a su primo y sabe que no hay manera de hablar cuando Don esta en ese estado. Sin levantarse y aprovechando que Don se había acercado lo suficiente, le barrio los pies para derribarlo. Don cayó sobre su costado pero alcanzo a poner sus manos, mientras él se levantaba. Para él ni había inconvenientes en "hablar" como lo quiere su primo.

-Pedazo de idiota- dijo Don parándose y lazándole a los golpes contra Ben.

Don era mucho como su padre, cuando se enojaba solo veía rojo y embestía como toro de lidia, uno podía esquivar los ataques pero si conseguía darle una cornada. Rio son satisfacción cuando su puño volvió a dar en la quijada de Ben -Eres un maldito- siguió atacándolo y Ben se cubría de los golpes -idiota, estúpido...- soltó otro golpe pero esta vez Ben lo bloqueo y le respondió acorde.

-Patan, abusivo, dos caras...- repetía la letanía de insultos que les ha escuchado decir a sus primos durante años mientras le soltaba golpes a Don.

Así prosiguieron por un buen rato, golpes, patadas, mordidas e insultos, rodaron por la calle, el pequeño jardín de la casa hasta que finalmente terminaron sentados en la banqueta de la misma, ambos cansados y exhaustos por la pelea.

-De acuerdo dilo ya- soltó Ben.

Don cerró los ojos, y contó hasta diez para tranquilizarse -Hoy en la noche mientras Joseph rezaba, pregunto por ti...- Ben no dijo nada -Pregunto dónde te encontrabas, porque no te había visto con tío Max y tía Mir y las chicas.- pero Sterling siguió callado -pregunto si estabas con su mama en el cielo- eso si produjo una reacción en Ben. -Yo sé que no crees que es tú hijo, que mi hermana fue una mentirosa e irresponsable... pero nada cambia el hecho de que eres su padre Ben-

-Hable con Nate hace rato en el cementerio- Don abrió los ojos. -Él dijo que pensara bien que siento, no quiere que le haga daño al niño, o que le haga un desplante.- Suspiro fuertemente antes de decir lo que realmente pensaba- Don yo no puedo acoger con los brazos abiertos a un niño que no sé si es mi hijo. Y admitámoslo sería una maldad decirle que soy su padre para que después resulte que no lo soy. ¿Cómo se sentirá?, ¿cómo me sentiré?, tu sabes, sí creo lazos afectivos con él para después darme cuenta que todo era mentira. Sé que nadie le ha dicho que soy su padre, y si no lo soy mis padres pueden decir que los llama abuelitos por la amistad que hay entre las dos familias; pero como hacemos para reparar el daño si me presento ante el y le digo: Mira soy tu papa, y luego resulta que no lo soy.

-Parece que le has dado demasiadas vueltas a la idea. Joseph es tú hijo, Ben, aquí ya no importa lo que sientas. Pero si lo que quieres son pruebas, hazte el examen de ADN para que estés seguro- dijo Don extendiéndole una bolsa de plástico con los cabellos de Joseph. -En dos semanas tendrás tu respuesta Sterling y ahí será cuando debas tomar una decisión de verdad.

Ben con reticencia tomo la bolsa de plástico -¿Y ahora qué?, ¿Qué hacemos mientras esperamos?-

-Joseph se quedara con nosotros, o con Nathan, al menos hasta que consigamos un lugar más adecuado. Tú tienes esas dos semanas para pensar que es lo que harás... mientras inventare una excusa... algo para calmarlo y que no piense en su padre demasiado. Lo bueno es que ni siquiera sabe tu nombre, así que solo limítate a evitarlo por el momento, hasta que tengas la certeza de que eres su padre-

Ben se quedó en silencio –¿Y si no lo soy?

-Lo eres, de eso no tengo duda.- Un escalofrió recorrió la espalda de Ben, siempre él había aferrado a la idea de que ese bebe no era su hijo, pero la certeza con la que hablo Don le hizo revolver el estómago.

-Quieres decirle que su padre está de viaje y que no regresara en un tiempo-

Don movió los hombres –Seria lo más conveniente-

-De acuerdo no pasare por casa de mis padres por unos días, por lo menos hasta que tenga el resultado de la prueba- Ben aún no está seguro de si es su hijo pero los Hunters tampoco le están pidiendo que lo reconozca ni que se haga cargo de él, solo que lo evite y eso lo puede hacer.

-Lo voy a hacer-

Con eso Don se paró satisfecho con la actitud de su amigo -Pero recuerda una cosa- Ben miro a su primo -Es el hijo de mi hermana, lo protegeremos de quien sea por los medios necesarios.- con eso se marchó dejando a Ben en un estado aún más confundido.

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Roy llego a la casa Hunter temprano el día siguiente; había dejado a Claudia con Lisa y al no ver a Rick decidió buscarlo.

Toco el timbre varias veces y nadie abrió lo que le preocupo un poco, así que decidió tratar de entrar por la puerta del trasera, allí afuera en el patio se encontró a Rick cavando un hoyo bastante profundo y por lo sudado que estaba seguro que tenía bastante tiempo haciendo el hueco.

-No se tu Rick, pero a mi hoy no me parece un buen día para hacer jardinería.- le dijo Roy mientras prendía un cigarro y se ajustaba la gabardina por extraño que pareciese había amanecido haciendo algo de frío.

-Jajaja Roy, parece que te comiste un payaso esta mañana- respondió en el tono más sarcástico que pudo para seguir cavando con más fuerza parecía estar desquitándose con el mundo a través de esa pala

-Que siembras?

-Gatos, alguna otra pregunta idiota Roy?

Roy miro a Rick y luego a la bolsa que ponía en el hoyo.- ¿El señor bigotes?- pregunto mientras exhalaba el humo del cigarrillo, Rick se limitó a asentir con la cabeza. -Bueno ya era justo y necesario, ese gato tenía muchas más de nueve vidas.- después de unos segundos y al ver que Rick seguía con lo suyo se limitó a decir -Mierda, ¿quién se lo dirá a Lisa?

-En realidad esperaba que Claudia lo hiciera- Roy asintió con la cabeza y tomo otra pala, decidió que sería bueno un poco de esfuerzo físico; este iba a ser un día de mierda y lo peor es que solo comenzaba.

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Mientras en el hospital, Lisa se encuentra acostada en la cama y no tiene la más mínima intención de levantarse, no quiere comer, ni ver a nadie; por primera vez en su vida no le importa la RDF ni el deber, en realidad le importa un bledo si el Armagedón comienza en este momento, solo quiere quedarse allí acostada sin que nadie la moleste.

Tal vez y solo tal vez, si cierro los ojos fuertemente y me acuesto a dormir, despertare dándome cuenta que lo que ha pasado es solo una pesadilla y nada más. Piensa antes de caer en un sueño medicado.

Claudia a su lado ve el sufrimiento en la cara de su amiga, y sabe que no puede hacer nada para aliviar su dolor. Mientras acaricia su cabello recuerda un pasaje de la biblia que su madre solía leer en voz alta y sin darse cuenta lo comenzó a recitar en voz alta.

*Hay un tiempo para todo.

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar; un tiempo para matar, y un tiempo para sanar; un tiempo para destruir, y un tiempo para construir; un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto; un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse; un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir; un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar; un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser; un tiempo para callar, y un tiempo para hablar; un tiempo para amar, y un tiempo para odiar; un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.

-Lastimosamente amiga mía, te ha llegado el tiempo de llorar y estar de luto, sé que no puedo aliviar tu dolor, pero prometo que me quedare a tu lado y hacer todo lo posible para ayudarte a sobre llevar esta pena.

Fin del cap.

*Eclesiastés 3 del 1-8