Hoy estoy de tan buen humor que es capitulo doble.
Lo escribí ahorita justo.
Espero les guste, me divirtió escribirlo.
Recuerden el dicho, más rápido cae un hablador que un cojo.
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Muy poética, Nanami Hara
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—¿Lo de la brasileña era en serio?
—Por supuesto.
—Pero me va a doler una barbaridad
—Ese no es mi problema.
—Eres un hijo de puta
—Suertudo hijo de puta por favor.—detuvo sus pasos—pensándolo mejor, sin el hijo de puta. Puede que no lo sepas pero la servidumbre no tiene esos modos tan vulgares que sueles ocupar
—¿Servidumbre? Lo dices por experiencia—venenosa, lo miré de reojo
—¿Te parece mi casa de alguien que alguna vez le a servido a alguien más que no sea a sí mismo?
—Tienes toda la razón. Apuesto que te limpiaban el culo con papel de oro ¿No te lo irritaba?
—Si ¿Me lo sobas?
—Púdrete
—Ey,ey,ey. Buenos modales, recuerda que parte de esto es que si lo decido te castigo y tendrás que recibirlo con el culo parado.
—Hablando de modos vulgares
—Linda, creo que vamos a tener que lavarte la boca con sosa caustica. O azufre. O amoniaco. De tu preferencia lo dejo.
—Ya vamos a llegar, ya cállate
—Cállate tú
—¿O sea que pase lo que pase tú debes ser el que diga la última palabra?
—Indudablemente. Ya vas aprendiendo
Entramos y pocos minutos después me llamaron.
—El caballero me aseguro que cumplía con todos los requerimientos para realizarla
—Así es.
—Por aquí
Seguí a la desconocida hasta una sala individual y pequeña. Bajé la vista entre mis piernas.
—Chicos, no es por mí, es él. A mí me gustan, tienen un color envidiable
No faltó mucho y una chica llegó con las manos más limpias y suaves del mundo.
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—Gané—vitoreé junto a Kiba.
—No tan rápido, aun tenemos 5 minutos. Tiempo suficiente para un juego más
—Ríndete Sasuke, no tienes salvación
—Un puto juego más, dije—de la billetera lo vi sacar alrededor de $1000. Ricos bastardos.—Iguala mi apuesta, maldita
—Ey, tranquilo viejo.—Kiba levantó las manos en son de paz, pero con una sonrisa que no tenía nada de humilde. Estaba regocijándose tanto como yo.
—Muy bien—adelanté los 800 que había ganados y 200 para igualar.—Adelanté Kiba
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Creo que no se necesita más explicación ¿o sí?
—Es la última, relájese.
—¡ARGGGGG!
Cuando arrastré los pies fuera de la habitación, la chica que hizo el trabajo sucio del rey demonio, me dio unas palmaditas en la espalda.
—Con el tiempo el dolor disminuye, tranquila
Un jodido año de esto.
—Espero morir antes de acostumbrarme, gracias—la chica me vio un poco sorprendida
—¿Cómo te fue, linda?
—Fue muy valiente.
—Se llama resignación, señorita—corregí sujetando con fuerza el aza de mi bolso—Vámonos ya —le gritoneé a Sasuke.
—Pero si vamos a ir de compras. Voy a comprarte la ropa que utilizaras este año.
Este año…
Este año….
Era un eco interminable en mi cabeza.
Si, el desgraciado no se había apiadado de mi.
Por un año tenía que ser su esclava—ojo, ni sirvienta ni asistente, esclava—de traje de maid francesa, tenía que llevar un collar todo el tiempo con el nombre de mi "amo". No me pidió que me fuera del departamento, al parecer yo era la única que hacía a Naruto pagar a tiempo todo lo que debería, el dinero le sobraba, de nada le servia que yo cambiara mi carrera y de andar desnuda en la facultad, no era lo que realmente le interesaba. Él no ni tomar en cuenta las sugerencias que le di. No, el quería hacerme sufrir de verdad.
Era su sirvienta, asistente, y esclava, todo en uno. Además de usar el denigrante uniforme en su casa, debía usar el estúpido collar de perro todo el tiempo y una vez a la semana aparecerme por la universidad con un conjunto de ropa de la elección de Naruto—El rubio tenía tan buen gusto como un manatí vestido de rana con una mandarina en la nariz—. Debía sacar buenas calificaciones en mi carrera y el anexo de matemáticas. Si alguna de las cuestiones era incumplida, ya me vería yo un castigo, como bien decía él, con el culo parado, que ni para negarme tenia derecho.
—¡ni siquiera puedo caminar!
—No seas dramática
—¡A ver! ¡A ti que te hagan la brasileña!—lo señale, como esperando que las mujeres del establecimiento se me aliaran y lo sujetaran para empezar con el procedimiento.
Solo me miraban con lastima y al moreno con admiración.
—Cálmate linda, vamos por tu ropa—uniforme de maid—y tu joya nuevo—collar de perro—hoy si quieres que no tienes clases, puede ser el día designado para ir con el diseñador—Naruto.
Cuando salíamos, apenas yo arrastrando los pies porque a cada paso sentía que me sazonaban la entrepierna con limón y sal, escuché a un par de empleadas hablar.
—Pobre, semejante cuero de tipo y esa novia tan detestable. Tan buen novio
Rechiné los dientes. Sasuke sonrió.
Por supuesto que las había escuchado.
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Bye-bye.
