Capitulo 9: Navidades

Capitulo dedicado a... RosyCullen

Bella POV:

Estábamos a veintidós de diciembre, las navidades estaban cercanas, y nuestra familia vendría a pasarlas con nosotros, todos habían dramatizado en su emoción por ver a Angélique, pero yo sabía que nadie jamás me superaría en mis ansias por estar con ella.

Eran las siete de la noche, Angélique aun estaba durmiendo, y durmiendo la puse en la sillita del coche y le abroche el cinturón, subí al coche en la parte trasera con ella, y Edward conducía, fuimos al aeropuerto a recoger a todos, aunque… después de pensarlo detenidamente en el coche solamente cavia una persona más, o como mucho dos, así que decidimos que lo mejor sería alquilar un par de coches.

Cuando llegamos al aeropuerto de Sydney aun quedaba una hora para que llegara su avión, pusimos a Angélique en el carito de bebes y decidimos ir a tomar algún refrigerio mientras esperábamos que pasara el tiempo, encontramos una cafetería justo al lado de la salida de su vuelo, así que nos sentamos, Angélique se había despertado al sentarla en la sillita, ya era una hermosa niña de casi seis meses, rápidamente le di el biberón.

-Los pasajeros del vuelo 345 proveniente de Washington desembarcarán por la salida 12 en breves momentos- se escucho.

Rápidamente pagamos y nos dirigimos a la puerta de salida del vuelo 345, esperamos como unos diez minutos de pie y entonces los vimos, caminaban todos juntos, y con ellos como no tuvieron que venir Rosalie, Jasper no me importaba, era una buena persona, o al menos eso creía, no es que le conociera demasiado, pero… ¿Rosalie? Y ella con su precioso niño, también vestido, tan… creí que nunca sentiría odio por un bebe, pero en ese instante lo sentí, esa pequeña Rosie… tan perfecta con su vestido impoluto, sus escasos cabellos de ese rubio platino, pero jamás superaría a mi pequeña, jamás.

-Bella- grito mi madre, al verme, corriendo hacia mí.

-Mama- grite mientras corría hacia ella para abrazarla.

Sabía que parecía una escena infantil, pero fue gracias a ella que ahora mismo era la persona más feliz del mundo con diferencia. Ella había sido quien me ayudo, la única que me apoyó, y sabía que era gracias a ella que Edward me comprendió.

Entonces ocurrió algo que hizo que una pequeña risita se me escapara, Rosalie se acerco a coger a Angélique en brazos, pero mi pequeña niña, mi angelito la esquivo, y se cogió a su papa, se cogió a Edward, lo cual me pareció extraño pero perfecto, extraño porque solía saltar a los brazos de todo el mundo cuando la sostenía Edward, incluso a los de los habitantes del pueblo… En también me pareció gracioso, ya que eso demostraba que mi pequeña sabía que era bueno para ella, y que no, y también sabia quien la quería…

Edward la tomo en brazos, y cogiéndola se su cinturita la alzo por los aires, sin soltarla haciendo que simulara el vuelo de un avión. Rosie al verlo, alzo los brazos, y se intento echar hacia Edward, pero el solo tenía ojos para su avioncito, que cuando paso sobre mí y me vio comenzó a estirar su bracitos sin perderme de vista, y cuando aún estaba en el aire la tome, y como en un juego de guerra en el que ella es el tesoro la tome en mis brazos y la protegí, lo que le hizo soltar una dulce y melodiosa risita.

-Ami- escuche entre sus risas.

Todos quedamos completamente sorprendidos, la edad habitual para decir la primera palabra es alrededor de un año, pero mi niña no había seguido la regla, ella era mejor, pero… ¿Qué quería decir aquello? ¿Se suponía que era más inteligente que los demás?

-Bella- me llamo Carlisle, pero no conteste- Bella- continúe del mismo modo- Bella- grito finalmente haciéndome reaccionar.

-¿Qué ocurre?- pregunte saliendo de mi sorpresa.

-Bella, sabes que eso no es usual ¿Verdad?- me dijo con tono preocupado, la misma preocupación que se veía en los rostros de todos, menos el de Rosalie que únicamente reflejaba de odio.

-Pero tampoco es malo- conteste asustada, pero dubitativa, agarrando a mi pequeña mas fuerte, y besando su cabecita.

-Bella, malo no es- me contesto produciendo que me tranquilizara-pero… sé que no querías hacerle ningún tipo de estudios a Angélique, pero va a ser necesario- continuo produciendo que me enfadara horriblemente.

-No- conteste mientras sujetaba a Angélique con un solo brazo y le arrebataba las llaves de coche a Edward.

Corrí hasta llegar al coche, puse a Angélique en su sillita de bebe y me senté en el lugar del conductor, puse las llaves en el contacto, pero no encendí el motor, cerré las puertas desde el interior.

Y entonces vi como todos llegaban al aparcamiento, se dirigían hacia mí, coloque una de mis manos en la llave, preparada para girarla y arrancar y la otra en el volante, si era necesario saldría de allí de cualquier forma.

-Bella- me llamo Edward cuando estaba junto a la ventanilla del conductor- abre el coche, hablemos, yo no dejare que a Angélique le hagan nada que no quieras- finalizo produciendo que su aterciopelada voz me convenciera.

Saque las llaves del contacto, desabroche el cinturón de Angélique como pude desde el asiento delantero, la tome en mis brazos y la pase dejante conmigo, entonces abrí la puerta.

Edward me abrazo, Angélique estaba entre nosotros, un abrazo familiar, se podría decir, el beso a nuestra pequeña en la frente y después sus labios se posaron sobre los míos, se me olvidaron todas mis penas, todos mis temores, era completamente suya, el era mi dios.

Entonces mi madre, la única persona en la que confiaba aparte de él, tomo en brazos a Angélique y la coloco de nuevo en la sillita del coche, fue en ese momento cuando vi que solo éramos cuatro las personas que ahí nos encontrábamos.

-¿Dónde están los demás?- pregunte asustada e intranquila.

-Se fueron a alquilar un par de coches para así caber todos- me contesto Edward.

Entonces rápidamente distinguí unos modelos muy familiares para mí, habían alquilado los mismos modelos que conducían siempre, lo que desencadeno en que alquilaran tres coches, cuando en dos habrían cabido perfectamente, pero la verdad… eso les daba mayor capacidad de movimiento.

-Bella, vamos a casa, por el camino hablamos ¿Vale?- dijo Edward.

Edward me abrió la puerta de atrás y entre rápidamente, de nuevo junto a mi bebe, mi madre se sentó en el asiento de copiloto, ya que la sillita ocupaba casi la mitad del asiento trasero.

Durante todo el camino nadie dijo nada, nos invadía un silencio aterrador, sentía escalofríos recorrer mi cuerpo, Angélique se durmió a menos de medio camino, si al menos sus risas o sus llantos se oyeran, pero no lo hacían, con su sueño tan profundo.

Los demás seguían nuestro coche, era la única forma de que todos pudiéramos llegar sin perdernos.

Cuando llegamos los demás tardaron menos de un minuto, hubo que alojar a cada uno en sus respectivas habitaciones.

Cuando llegamos ya eran más de las doce, así que decidimos irnos todos directamente a dormir.

Cada pareja a una habitación, y por desgracia mi madre tuvo que quedarse en la cama sofá, ya que con las cuatro habitaciones estábamos justos.

Pero a la mañana siguiente cuando desperté… Angélique no estaba en la cuna, Edward continuaba durmiendo… ¿Qué había ocurrido?

¿Donde estara la pequeña Angélique? La verdad tendreis que esperar para aberiguarlo....

AVISO

Del 2 al dieciseis de mayo no voy a subir capi de ningun fic, no es que abandone este, lo hago con todo, porque las dos primeras no tendre ordenador por los examenes y la ultima porque son fiestas en valencia y no voy a ponerme a escribir, tranquilos comprendereis esas fiestas porque nuetros protagonistas iran a ver las fallas de valencia xD

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