Buenas a todos les traigo el ultimo capitulo del mes sobre esta historia que a todos encanta, sin más que decir Bon Apetit
Capitulo Diez: El Bosque Segunda Parte
Pantera POV
Otro día más que ha terminado en este condenado bosque, aburrido de mi propia existencia, atrapado sin salida alguna de este espiral, dispuesto a terminar con mi propia vida gracias a una lanza que tenía en mi posesión, hasta que escucho un llanto molesto, haciéndome salir de mi cueva para seguirla y hacer callar ese intolerable lloriqueo pero cuando llegue y mire a una cría humana que yacía dormida en el frio suelo —Sera mejor que me la lleve de aquí antes que los seguidores de Aguns la vuelvan una de ellos o su libertad e independencia habrán terminado— me dije a mi mismo mientras la veía dormir, con un poco de esfuerzo la cargue hasta mi cueva, pero la lluvia nos atrapo así que me apure a llevarla hasta mi cueva, la deje en mi cama de hojas pero la cría estaba tiritando y no podía dejarla en esas condiciones, así que arme una fogata cerca de ella me acosté a su lado para darle mayor calor, mirándola dormir hizo que olvidara mis pensamientos suicidas, creo que había encontrado a alguien para darle mis cinco vidas restantes, por fin había caído dormido cuando la pequeña se empieza a mover y veo que intenta salir pero un rayo la detiene y le hablo calmadamente —Yo que tú no saldría por nada, la tormenta durara toda la noche y no es recomendable que una cría como tu salga en estos momentos— la niña se queda paralizada por un momento y se levanta con dificultad, mira su herida y se maldice a sí misma y se vuelve a sentar pegada a la pared de la cueva, por mi parte me levanto y lamo su rostro agradeciéndome el gesto, a lo que le pregunto — ¿Qué hace una cría humana en este bosque?
—Simplemente ser una idiota.
—Tu familia no te enseño a no decir tales soeces.
—Cual familia, solo soy yo y nadie más.
—No tienes familia, acaso te peleaste con ella.
—Solo somos mi hermano y yo.
—Dime niña, ¿Por qué pelearte con tu único familiar?
—Porque es un idiota que me considera una débil y buena para nada.
—Y si lo único que busca es que estés a salvo de cualquier peligro.
—Él nunca me toma en cuenta para algo.
—Y ¿Qué fue lo que paso? Quisiera saber, para comprenderte.
La pequeña me explico que había tenido una pelea con su hermano mayor y su cuidadora ya que se había metido en un sitio que no era apto para ella y había terminado en un enfrentamiento dentro del establecimiento y fue su hermano y sus amigos quienes la rescataron, así que cuando regreso a donde se hospedaban se peleó con ellos gritándoles varias cosas y huyendo del lugar hasta terminar conmigo, pienso que fue un arranque de ira lo tuvo, pero por el momento será mejor que me encargo de ella hasta que encuentre a su familia —Creo que no deberías hablarle de esa manera a quienes te quieren, después de todo ellos velan por tu seguridad— le respondí a modo de lección por cómo me había contado las cosas, voltee a ver el fuego que se hacía más pequeño y fue cuando me pregunto con la guarda baja — ¿Tú tienes familia?— mirando su expresión de intriga le negué rotundamente con mi cabeza y le dije —La última vez que pude llamar a alguien familia, fue hace más de setecientos años— se quedó sorprendida por saber mi edad la mire por un momento ya que estaba observando al suelo y con mi pata le levante un poco el rostro para observarla mejor — ¿Por qué no quieres tener familia pequeña?— le pregunte de manera tajante a lo que me esquivo la mirada y se había quedado callada por un momento —De acuerdo no molestare si no quieres— le dije y el incómodo silencio se mantuvo por un momento, solo el arrullo de la lluvia y el sollozar de la pequeña se podía escuchar, hasta que se quedó dormida.
En la mañana siguiente me levante antes que ella y mire que estaba apoyada contra la pared así que la moví para que durmiera en las hojas, salí de mi cueva para buscar algo para que desayunara la pequeña y encontré el rio que corría tranquilamente, por suerte esta época del año era de apareamiento de los peces que se encontraban en este, así que me limite a usar mi telekinesia, cambiando mis ojos de verdes a blanco levite a una gran cantidad de peces y me los lleve conmigo para darle de comer a la cría, caminando a orillas del rio encontré a la pequeña en el ojo donde desemboca el rio, caminando lentamente sin ser detectado, pero una mísera rama me delato asustando a la cría e interrumpiendo su discurso de auto superación me mostré con el desayuno y ella se encontraba asustada, hasta que abrió un ojo y me miro extrañada — ¿Tu puedes hacer magia?— me pregunto curiosa a lo que le respondo —Claro que puedo, mi raza es conocida como "Elementarium gigas cat" o también llamados Gatos Elementales o Rainbow Cat's, mis poderes se basan en la naturaleza y puedo controlar esta con mi propio mana, si quiero usar todo mi poder me transformo a base del elemento que usar y si no solo cambia el color de mis ojo— creo que no había entendido bien mi habilidad así que decidí darle una explicación más amplia de lo que soy yo —Escucha, soy un ser mágico que puede usar el mana del lugar a su favor, mis poderes pueden ir desde lo más básico a como el control de la energía sobre mi cuerpo, hasta lo más complicado que podría ser el uso absoluto de la energía con mi mente lo cual es llamado telekinesis, el poder cambiar de elemento a otro lo llamo afinidad y cada afinidad esta enlazada con los seis elementos básicos, de estos puedo desarrollar los demás como el rayo, magma, sombras, ya sabes, para no darte más rollo y confundirte soy como un arcano pero sin la necesidad de hechizos— continuaba diciéndole hasta que su estómago gruño, me dio una sonrisa apenada —Bien pequeña cría si queremos que crezcas de manera sana, tienes que comer bien— le dije mientras le acercaba la mitad de los pescados, yo comencé a desayunar pero ella no había tocado nada de lo que le traje — ¿Por qué no comes? ¿No te gusta el pescado?— le pregunte directamente a lo que me responde —Que, no, no es eso, es que yo no puedo comerlo de esta manera me causaría malestar— al parecer no soporta las carnes crudas.
—Entiendo, si gustas puedo cocinarlos— le dije y con mi poder comencé a calentar el pescado hasta que estuviera perfecto para la pequeña, cuando lo estuvo lo probo y al parecer le encanto, después de comer la invite a conocer más el bosque, la pequeña se montó sobre mi lomo y comencé a correr entre los árboles, pasando por diferentes zonas hasta llegar a un barranco donde se podía observar una porción del bosque —Este lugar es gigantesco— dijo con asombro la pequeña a lo que le explico —El Bosque negro es uno de los más grandes que existen en el continente, solo siendo superado por el reino de Ethevius que es completamente un bosque y el Bosque de los Espíritus situado en el reino de Afrarnir— esta con maravilla en su expresión cuando me pregunto — ¿Por qué se llama Bosque de los Lamentos?— a lo que procedí a explicarle nuevamente —Buena pregunta, ves aquel árbol gigante del centro.
—Si, como no verlo es enorme.
—Bueno ese es el corazón de este lugar y es donde descansa el guardián de este lugar, Aguns quien con sus seguidores salvajes hacen sacrificios con cada intruso con quien quiera destruir este lugar.
—Eso suena horrible y esa es la razón por la cual lo llaman el Bosque de los Lamentos.
—Así es, y él porque es conocido como Bosque Negro es por su absoluto control en la noche con la densa niebla que aparece.
Seguimos explorando el bosque cruzando varios ríos y explorando algunas cuevas que se encontraban fuera de mi territorio, ahora nos encontrábamos cerca del corazón del bosque, pasando un poco de largo para llegar a las zonas más bajas del bosque, entramos a un claro, una zona donde los arboles no se amontonaban, además de sentir una extraña fuerza, algo en mi interior me advertía y mire con cautela notando a los siervos de Aguns que nos observaban con esas máscaras, —Nunca había estado aquí antes, este lugar es nuevo para mí— le dije y avance un poco más hasta llegar a una cruz clavada en el suelo junto con un arco y un carcaj y sobre el suelo un pequeño letreo que la pequeña leyó, se bajó de mi lomo y se colocó sobre sus rodillas y junto sus manos, mire su comportamiento y luego se levantó tomo el arco y el carcaj, se los coloco en la espalda y se volvió a subir a mi lomo — ¿Quieres regresar?— le pregunte a lo que responde afirmativamente, con la misma velocidad regresamos hasta la cueva, donde se quedó mirando muy atentamente aquella arma de largo alcance, no entendía por qué la fascinación con tal arma, solo era una arco con un grabado de hojas, metal opaco y piel sucia, el carcaj era lo mismo, piel curtida de algún bovino con bordado de dos dragones danzando era todo, pero para esta cría era lo más fascinante del mundo, la miraba el cómo hallarle el uso de ese arco pero era muy grande para ella, aun así lo intento, tomo una flecha y la coloco entre el metal opaco y me apunto, pero apenas la flecha salió disparada, ambos miramos la flecha en el suelo —Wow, en verdad te hace falta la practica— le dije de manera seria, a lo que me mira enojada mientras inflaba las mejillas, se veía graciosa —Vamos afuera y veremos cómo arreglamos esto para que lo puedas usar— le dije mientras me dirigía directamente a la salida esta me siguió.
Miramos un poco el arco, este tenía detalles muy buenos y la madera parecía haberse podrido un poco, pues ya tenía algunos hongos saliendo de este, con mis garras comencé a refinarlo, eliminando las partes podridas de esta, luego sumergimos el arco en el rio y al sacarlo la pequeña uso su ropa para pulirlo, reviviendo el metal nuevamente, el pelaje que tenía lo tuvimos que sacar y dejarla sin tal cosa, con la cuerda la tuvimos que recortar ya que el arco era más pequeño, esta también debía serlo, cuando terminamos con el arco pasamos al carcaj, este no tenía grandes problemas así que lo que hicimos fue reducir un poco los bordes eliminando buena parte del bordado, excepto los dragones que danzaban, aunque la correa de esta era muy grande y también la tuvimos que reducir, las flechas de igual manera las acortamos un poco, ahora el equipo estaba listo para que lo usara, la pequeña lo empuño y tomo una flecha y la coloco entre el metal recién pulido, tenso la cuerda y se concentró en apuntar, me moví un poco para mirar a que le estaba apuntando y note que era una ardilla sobre una rama, la pequeña espero un poco hasta estar completamente relajada, cuando soltó la flecha, la cuerda regreso a su posición y la flecha salió disparada y durante el transcurso del viaje esta se comenzó a incendiar y le traspaso el cuello al roedor llevándoselo hasta clavarse en un tronco, sorprendidos ante el suceso, la niña se montó sobre mí y salimos corriendo hacia donde se quedó clavada la ardilla, pero al llegar esta se había incinerado por completo, ella tomo la flecha clavada y la observo, estaba intacta, ambos nos miramos y sacamos todas las flechas que había en el carcaj, las miramos todas y cada flecha tenía un grabado en la base y cada grabado representaba a un elemento en específico, la flecha que tomo tenía el grabado de fuego por eso se incendió la flecha, nos volvimos a mirar y hablamos al mismo tiempo —Tenemos que hacer un nuevo lote de flechas.
El día terminaba y la pequeña había terminado de crear un lote de treinta flechas, todas las guardo en el carcaj que ahora tenía un compartimiento múltiple para tener separadas las flechas por tipo elemental, contemplaba las suyas que eran totalmente diferentes a las demás, sin algún tipo de encantamiento y la cola de estas tenían las plumas de un azulejo, estaba feliz por su nuevo juguete cuando esta me mira —Sabes, he estado contigo desde hace dos días y la verdad no conozco tu nombre— me dijo con tranquilidad y algo emotiva, a lo que le respondo —Bueno, yo… No tengo algún nombre con cual referirme, aunque siempre me llamaban alimaña súper crecida y terror nocturno.
— Pero esos no son tus nombres verdad.
—No y por el momento no me importa tener uno.
—Sherrys.
—Disculpa— le dije pues casi en susurro dijo la palabra y esta lo vuelve a repetir —Sherrys, ¿Te gusta ese nombre?— me pregunto, no sabía que responderle, pero algo sabia sobre estas costumbres de amo/mascota y eran que si un humano te ponía un nombre ahora eras su mascota, pero ella me pregunto si me gustaba aquella palabra como mi nueva identidad —Me gusta, me encanta— le dije y ella se presentó —Genial, yo soy Rebeca espero que podamos ser los mejores amigos.
Amigos, hace tiempo que no tenía amigos de verdad y esta sería la primera vez con una humana —Sera un placer ser su amigo señorita Rebeca— le dije y ella se acercó a abrazarme y yo hice lo mismo con una pata.
A la mañana de tercer día me levanta y mire a Rebeca despierta, se veía muy decidida por alguna manera, antes de poderle preguntar por tal energía ella se quitó lo que le cubría aventándomelos a la cara y al quitarme tales telas ella se encontraba totalmente descubierta —Vamos Sherrys hay que prepararme un nuevo atuendo para esta nueva vida aquí en el bosque— le asentí y la cargue, juntos recorrimos el bosque buscando materiales para crearle su nuevo atuendo y cuando por fin estaba listo se lo probo —Y bien ¿Cómo me veo?— me pregunto feliz.
—Como una pequeña salvaje— le respondí.
Durante dos semanas estuve enseñándole a cómo sobrevivir en ambientes hostiles, desde que cosas son las que se debe alejar, que alimentos son silvestres son comestibles para ella y como cazar y rastrear, cuando por fin aprendió todo eso le obsequie un cuchillo hecho de obsidiana, ella lo miro y tomo su cabello cortándolo con el cuchillo que recién le entregue, sorprendido por ello le pregunte — ¿Por qué hiciste eso?
—Porque esto era lo que me faltaba para terminar con mi cambio, y ahora que soy una persona, ya no necesito verme de esta manera para ser alguien— mientras se recogía el poco cabello que tenía en una coleta y con sus dedos comenzó a pintarse el rostro y algunas zonas de su cuerpo que estaban sin cubrirse, este fue el inicio de una nueva etapa para ella y vaya que no estaba equivocado.
Rebeca POV
No podíamos creer lo que ocurría, pero mi hermano estaba siendo masacrado por un gigantesco venado místico, tome una de mis flechas mire que era una de fuego y la coloque en el arco —Cuidado, apunta bien Rebeca y dispara sin remordimiento— me decía Sherrys, intente calmarme y controlar mi respiración, apunte directamente al rostro y dispare, rápidamente Sherrys me levanto y corrimos directamente a salvar a mi hermano, colocándome enfrente de mi hermano apuntando al guardián del bosque con este nos miró y dijo seriamente — ¡Como se atreven atacarme!— con tal enojo nos hablaba pero nos mantuvimos firmes ante su poder, este con sus ojos brillantes nos miraba — ¡Gato, te atreves a revelarte contra mí, a Agnus!— le gritaba a Sherrys cuando mi flecha comenzó a desprender una brisa helada —Por favor, deje en paz a mi hermano, el solo quería encontrarme, deje que nos marchemos ahora mismo— le pedía de manera amable pero firme el podernos retirar, el ciervo gigante estaba por atacar con sus casco delanteros pero una onda de frio lo congelo evitando así el golpe, voltee a ver a Canas como le costaba mantener el hechizo cuando tenía que estar combatiendo contra los seguidores, mientras que Elizabeth seguía inconsciente —Gracias maestro— le agradecí a Canas el apoyo —Igualmente— me respondió pero lo que no espere fue que el hechizo se halla roto tan rápido golpeándome y mandándome lejos, Sherrys fue a ayudarme a poderme levantar, al intentar hacerlo caigo al suelo —Calma, siento que algo feo ocurrirá…
Jack POV
Al ver como mi hermanita había sido golpeada por un estúpido guardián, me hiso enfurecer de increíble manera, aun con mis heridas me levante con mucho dolor, pero no me iba a rendir —Tu, idiota animal, te puedo dejar pasar el secuestrarnos, te puedo pasar el asesinarnos, pero nadie golpea a mi ¡HERMANA!— le dije y Umbra me posesiono por completo, mis ojos volvieron a ser rojos, mi cabello negro y una ira me invadía, Agnus me miro con seriedad y resoplo en forma de reto, yo con todo el enojo que traía en ese momento, avanzaba lentamente y el guardián corrió a embestirme pero ahora fue diferente pues detuve sus poderosas astas con mis manos desnudas, desplegué mis alas negras y me levante del suelo intentando cargar al guardián pero su peso era demasiado para mi así que lo que hice fue levantarlo todo lo que pude y lo deje caer a pocos metros del suelo, me eleve mucho más alto y con un poco de impulso bajo a todo lo que podía para arremeterle un potente puñetazo en el costado, este soltó todo el aire que tenía pero no deje de seguirle golpeándolo sin piedad, hasta dejarle literalmente hecho polvo, pero cuando estaba por darle el golpe de gracia sus seguidores se colocaron enfrente de mí para proteger a su líder —Les dije claramente que no quería problemas, solo buscaba a mi hermana, ahora sufrirán ustedes también— le dije y con gran velocidad comencé a propinar golpes a cada uno de los siervos del guardián, todos estos intentando usar su magia para detenerme le fuera inútil pues mi rencor contra estos era superior, hasta que Agnus hablo —De acuerdo, te pido disculpas heron, pero por favor no derrames más sangre, has terminado con la vida de cinco de mis seguidores, entre estas mi líder de culto— me pedía piedad para no terminar con el resto de los que se encontraban aquí presentes, lo mire con rabia y solté a quien tenía a mi merced y me acerque al guardián, volví a mi forma habitual y le dije de manera fría —Si vuelvo a verte ahora no tendré piedad— le dije y me dirigí hacia donde se encontraba mi hermana junto con Canas y un gato súper desarrollado.
—Muchacho, reconozco mi error, por eso quiero recompensarte con mi tesoro personal— me dijo mientras yo seguía caminando hacia mi familia, el árbol que representaba el corazón de este lugar revelo un hueco, la luz del medio día mostraba su interior, mi hermana se acercó a mi montada en aquel felino —Hola hermano— me dijo tristemente, yo le levante la carita y le limpie su mejilla —Hola mi princesa salvaje, luego hablamos— le dije y me adentre en aquel secreto, cuando salí tenía en mi posesión un par de sables cortos uno de color blanco y otro negro —Son las Phantom Twins, fueron dejadas hace tiempo por un desconocido al igual que el arco que posee la niña…
—Leaf Storm, era de un amigo, conozco el arco, no hace falta que me digas lo que ya se.
Después de volver todos a la cabaña, deje a Elizabeth recostada en su habitación y pase a la mía donde estaba Rebeca sentada a la orilla de la cama, cerré la puerta con seguro para no ser interrumpido, me pare justo enfrente de ella, la miraba seriamente y esta miraba al suelo, aún tenía su disfraz de salvaje junto con el arco y carcaj que había encontrado en el bosque —Mírame Rebeca— le dije seriamente, pero ella no quiso verme —Rebeca, te estoy pidiendo que me mires— seguía esquivando mi mirada, así que intente otra táctica —Ese arco es hermoso, ¿Lo encontraste en el bosque?— le pregunte para comenzar una conversación, pero no quiso responderme, así que me senté a su lado y ella se recorrió, su ley de hielo me dolía —Rebeca— la nombre de manera tranquila pero ella se levanta directa a la salida pero la tomo de la muñeca —Rebeca, no te comportes así conmigo, que quiero hablar.
—Entonces habla contigo mismo— me dijo fríamente y de manera brusca se soltó de mi agarre, para ir directamente a la puerta y cuando estuvo a punto de abrirla, esta se cerró de golpe, ella miro a un clon exacto mío excepto por sus ojos y su cabello, con miedo retrocedió y yo la atrape en un abrazo y la senté en mis piernas sin dejarla de abrazar —REBECA, ¿Eres consciente de la angustia que nos hiciste pasar?— le hablaba Umbra con enojo, Rebeca estaba forcejeando para que la dejara ir —Pequeña por favor entiende, primeramente entraste a un bar, comenzaste una pelea hay dentro, después de sacarte de aquel lugar nos insultas y te castigamos de manera leve, tu huyes apenas oscurece, pasamos por mucho buscándote todos los días, te encontramos y aun así te pones en tal plan, niña creo que debes replantearte tus ideas— le regañaba Umbra de la manera que yo nunca podría hacerlo, Rebeca en todo este tiempo se quedó tranquila, podía escuchar su llorar, podía sentir su lagrimas caer y estamparse contra mis brazos —Perdón— dijo en susurro, Umbra ya no le dijo nada, fue en ese momento le susurre en el oído —Te perdono princesa— liberándola del abraso, ella se levanta y me mira con mucha tristeza —Ven aquí bebe— le dije y de inmediato me abrazo llorando, con una sonrisa le acariciaba su corto cabello y voltee a ver a Umbra quien estaba mirándonos y sonríe junto antes de desaparecer, no quedamos un rato más abrazados hasta que mi princesa dejo de llorar, se despegó de mí y su cara se reflejaba el miedo —Princesa, bien sabes que no debes alejarte de nosotros y mucho menos escaparte— le dije tranquilamente y esta asentía —Ya te había dicho antes que si te volvías a escapar, habría consecuencias— le dije y ella ya se esperaba lo peor, pero por esta ocasión se la volvería a pasar —De acuerdo princesa solo esta vez te la paso, pero si vuelves a desobedecerme o huir de esa manera te juro que ahora no tendré piedad con tu trasero— le dije y esta me asintió.
Rebeca quiso cambiar de atuendo nuevamente y yo le lleve nueva ropa que habíamos comprado para ella, ya no usaría ese viejo vestido gris, ahora que se cambio de atuendo vestía una blusa de manga corta de color rosa con una chaqueta azul de manga larga, una falda de mezclilla y sus botas, ademas que le compre un equipo básico para arqueria y le mande a mejorar el cuchillo que traía.
Nos preparamos para salir del pueblo para ir directamente al siguiente pueblo, cuando salgo estaba enfrente de nosotros aquel felino que acompañaba a mi hermana —Sherrys, hola— le dijo Rebeca sorprendiéndonos, el gato se nos acercó y nos miró a cada uno de nosotros —Por favor, déjenme unirme a ustedes— nos dijo la fiera.
—No lo sé Jack, se ve muy atemorizante— me dijo Elizabeth.
—A mí me parece buena idea— dijo Isaac alegremente.
—Tu Canas ¿Qué piensas?— le pregunte.
—No lo sé.
—Por fa hermano, deja que nos acompañe— me decía Rebeca con ojitos de cachorro.
Mire al gato quien parecía estar muy al pendiente de nuestra respuesta — ¿Rebeca fue quien te puso el nombre?— le pregunte a este y asintió, yo le sonreí y le dije —De acuerdo Sherrys ahora eres parte de nuestro grupo, este sonrió cargo a mi hermana sobre su lomo, —Bueno Evans ahora hacia dónde vamos— me dijo Isaac a lo que le respondo —Bueno mi amigo que se quedó dormido en esta aventura, ahora iremos directamente a la capital— le dije y tomamos rumbo en el ferrocarril que nos llevaría directamente a la capital.
